Nombre propio #2: Alfredo Pérez Rubalcaba

2010 ha sido el año en que ha el histórico líder del PSOE ha alcanzado el mayor poder en su carrera política y el mayor protagonismo en el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero. El vicepresidente, que empezó como portavoz parlamentario en la primera legislatura del presidente, llega a ser un presidente bis en los meses finales del año.

A lo largo de los últimos 12 meses hemos visto como su popularidad aumentaba y se establecía como una seria alternativa al presidente. Los españoles confían en el ministro del Interior y la decisión de Zapatero en su última crisis de gobierno de elevarlo a la vicepresidencia tiene varias lecturas, pero sobretodo se observa la intención del presidente de salir del pozo como sea.

Pero el efecto no ha cuajado de momento. El PSOE tuvo su momentum pero la cruda crisis económica y los recortes sociales del Gobierno hacen mella en su liderazgo. Pese a ello, Rubalcaba tiene todos los números para ser una pieza clave en el fin de la legislatura. Pase lo que pase.

Quizás lo más relevante en relación a la definición de la figura política del cántabro este año sea su capacidad para erigirse como un presidente en la sombra. Así lo ha demostrado en el momento político más importante del año, la declaración del estado de alarma. Por primera vez en democracia se ha puesto en marcha esta figura recogida en la Constitución y ha sido Rubalcaba, y no Zapatero, el que ha aparecido ante la ciudadanía. Además, ha presidido varios Consejos de Ministros desde que es vicepresidente primero del Gobierno.

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La maldición de Zapatero

La maldición de Zapatero parece que no tiene fin. Primero fue una ceguera para no ver lo que todos veían. Luego, la incomprensión cuando tomó las medidas que precisaba el país. La oposición que pedía pan, cuando dio pan, se puso a pedir circo. Y cada vez se quedó más solo. La maldición de Zapatero parece que no remite. Y tendrá un punto álgido el próximo 16 de junio.

El presidente quiere tener su reforma laboral sí o sí ese día. No es casualidad que sea el día en que España jugará su primer partido en el Mundial de fútbol, sin duda. El presidente quiere un acuerdo, pero si no lo tiene, optará por utilizar un decreto. Y aquí paz y después gloria.

No he podido evitar echar una mirada a Grecia. Sí, a Grecia. No me refiero a la Grecia de la bancarrota, el rescate financiero al país. No me refiero al estado miembro de la Unión Europea que ha encendido las alarmas. No. No a esa G de los PIGS. A la Grecia clásica. A la cuna de la democracia, la filosofía y la sabiduría. A esa me refiero. Y ahí, aparece Esquilo.

Esquilo y sus coetáneos, creían que los hombres poderosos eran profundamente envidiados por los dioses. Envidiaban su éxito. Por ello, éstos, ávidos de venganza, enviaban a esos hombres poderosos una maldición. La mala suerte en forma de hibris que se dirigía a esos hombres de éxito en el punto álgido de su poder.

Quizás hoy ya hemos dejado de creer en dioses. En maldiciones. Pero no nos deja de asombrar el misticismo que rodea el síndrome de la Moncloa. ¿Es esa hibris moderna la que se da en los jefes del ejecutivo español? ¿Es esa desmesura la que nos ha llevado a la situación actual?

Más allá de creencias en lo mitológico, Zapatero tiene una hibris sobre la mesa difícil de resolver. Esa reforma laboral puede terminar en huelga general si no se llega a un acuerdo con sindicatos y patronal. Un paro que no tendría un resultado claro; son demasiados interrogantes los que rodean esa convocatoria: ¿y si los trabajadores no la secundan? ¿Y si la secundan pero no sé consigue mover una coma de la reforma? ¿Y si, sea como sea, los sindicatos pierden?

Lo curioso del caso es que, si a Zapatero le convocan, finalmente, una huelga general, lo de Esquilo volverá a tener sentido. Quizás el inquilino de Moncloa no vive sólo de su síndrome: sería el tercer presidente de la democracia en sufrir una huelga general a los seis años de iniciar su mandato. González la vivió en 1988, Aznar en 2002 y… ¿Zapatero en 2010?

Nombre propio #5: José Luis Rodríguez Zapatero

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Es normal que el presidente del Gobierno sea el centro de todos los comentarios y las tensiones. Pero sorprende el tono excesivamente personalista que ha tomado su presidencia. Parece que su ejecutivo se torna gris con el paso del tiempo y que sólo él sobresale. Eso tiene elementos positivos, pero también negativos, como el excesivo desgaste que está sufriendo.

En el balance positivo, Zapatero se planta en el 2010 sabiendo que tiene en Obama un aliado y, sobretodo, unas cuantas fotos en su álbum personal. Incluso una familiar. Sin duda, este es el gran éxito de este año: haber restaurado el puente con los Estados Unidos. Y también en 2010 tendrá lugar la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, con lo que el presidente tendrá una buena oportunidad para elevar su perfil.

Sin embargo, Zapatero se llevará un agridulce sabor de boca del 2009. Ha sido el año de la improvisación, de unos líos exagerados en su gobierno, con elevadas contradicciones de ministros y ministras. Pero también con decisiones difíciles de entender por parte de los ciudadanos que alimentan aún más esa sensación de improvisación y de ir sin un guión marcado: el aumento de los impuestos indirectos o la gestión del secuestro del Alakrana son sólo algunos ejemplos. Y no lo olvidemos, en el año en que por primera vez desde 2003 el PSOE pierde unas elecciones…

¿Zapatero ganó el debate?

Como decíamos esta semana, el Debate del estado de la Nación tiene importancia porque de sus valoraciones se resiente el liderazgo político y la capacidad de impulso. Se resiente positiva y negativamente: puede salvar una carrera a la presidencia o puede hundirla.

Tras el debate, decenas de encuestas se pusieron en marcha en varios medios digitales, pero también se puso en marcha el ente demoscópico por excelencia en nuestro país, el CIS. Según lo que se desprende de los resultados, Zapatero ganó el debate, aunque con la menor diferencia en sus cuatro debates de estas características con Rajoy.

Pero, ¿realmente Zapatero ganó el debate? Si neutralizamos la ventaja que da en estos debates el hecho de ser presidente y tener más exposición a la opinión pública que la oposición, nos queda un dato esencial en esta encuesta: los ciudadanos creen que Zapatero sabe comunicar, pero que Rajoy conoce los problemas reales de los ciudadanos.

En un contexto normal esto podría ser nimio, pero no en un contexto de grave crisis com la actual. Ese dato nos muestra que cada vez son más las personas que pueden ver en el PP una alternativa plausible. Son las semillas que pueden alimentar una victoria electoral del PP el próximo 7 de junio y las que podrían crecer si la situación económica empeora y el Gobierno sólo ofrece acciones reactivas.

Porque no debemos olvidar una cosa, Zapatero ganó porque Rajoy perdió los papeles. Rajoy confundió dureza con menosprecio. Presión al presidente con insulto. Un candidato a presidente debe, no sólo atacar, sino ofrecer una alternativa. Vimos al Rajoy menos presidencial de los últimos tiempos y ese fue el gran error del líder la oposición.

No creo que las propuestas del presidente le salven: vienen tarde. La mayoría de españoles ya entienden en su subconsciente que la situación política y económica es grave, que la han negado y que sus propuestas vienen tarde. Si Rajoy hubiese “leído” mejor esa realidad (en vez de afirmar que los socialistas que representan a más de 10 millones de españoles no saben leer) seguramente hubiese dado una estocada mortal al Gobierno de Zapatero.

Pero no pasó. Por eso, más gente cree que el debate no lo ganó nadie que creer que lo ganó Rajoy. Lo importante, en ambos equipos, debe ser pasar de la euforia tras el debate y centrar las prioridades para superar la crisis, aunque seguramente ahora está todo concentrado en la campaña de las elecciones europeas. Vienen tiempos, sin duda, emocionantes.

La catarsis del PSOE en Vistalegre

No he podido estar hoy en Vistalegre, aunque debía ir. Pero si hay algo que las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance es la capacidad de seguir actos que hace sólo unos años llegaban por los cortes de 30 segundos en televisión o asistiendo a ellos personalmente.

El 2 de mayo de 1879 se fundaba en la céntrica taberna madrileña Casa Labra el partido político más antiguo de España, el PSOE. El partido que, según ha expresado hoy el presidente Zapatero es “el más antiguo de todos, pero el más joven de todos”. Con la celebración de este aniversario de fondo, el partido ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña de las elecciones del próximo 7 de junio.

Vistalegre, el templo que en los últimos años ha servido para “celebrar victorias y preparar victorias” según expresó Zapatero, ha agolpado a más de 20.000 almas entregadas, especialmente con el nuevo héroe del socialismo español, el lehendakari Patxi López.

Cartel de las grandes ocasiones, con el presidente Zapatero, el Lehendakari López, el vicepresidente Chaves y el candidato Juan Fernando López Aguilar, amén de Leire Pajín y Tomás Gómez.

El acto de Vistalegre ha sido la gran catarsis colectiva que el PSOE necesita para encarar una campaña que se plantea difícil. Difícil, por la posibilidad de estar ante un cambio de ciclo electoral si el PSOE pierde estas elecciones. Y difícil porque se prevé una elevada abstención.

Europa ha sido protagonista durante la primera parte del mitin, no así durante la segunda, en que Chaves ha dirigido una dura arenga contra el Partido Popular y los casos de corrupción que están asediando al principal partido de la oposición. El vicepresidente afirmo que “a la política no se viene a lucir trajes de lujo”.

Patxi López, por su parte, realizó un emocionante relato del cambio en Euskadi y homenajeó a los socialistas asesinados por ETA. Zapatero concluyó el acto agradeciendo a Patxi su liderazgo en el País Vasco y recogió el envite del juramento de Gernika al repasar con un “en pie” repetido varias veces la historia y los valores del PSOE, aterrizando su discurso a la situación política actual.

El acto ha dejado, a su vez, algunos detalles interesantes. La imagen del palacio absolutamente lleno es un mensaje en toda regla de la capacidad movilizadora del PSOE. Escenografía cuidada y moderna, como viene siendo habitual en el partido. Hemos visto un excelente discurso ordenado del candidato López Aguilar, que ha sido cerrado abruptamente por la entrada en escena de Chaves. Chaves ha sacado a relucir por analogía las dotes oratorias de López Aguilar.

Magdalena Álvarez, candidata a las elecciones europeas, ha estado estratégicamente situada tras los oradores. Y las casualidades de armario han querido que Patxi López y Alfredo Pérez Rubalcaba lucieran camisas similares. Y todo ello regado por el himno socialista, el aria de la Rosa y confeti rojo y blanco, para una fiesta socialista en un día gris en Madrid.

Zapatero cambia el ritmo y echa el resto

Pasaban veinte minutos de la una del mediodía cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se situaba tras el atril instalado en la sala de prensa del palacio de La Moncloa. Traje oscuro, camisa blanca y corbata oscura a rallas. Semblante torcido, aunque hizo el esfuerzo de esbozar sonrisas para rebajar la tensión del momento.

Y no era para menos. Al menos tres fuentes distintas habían filtrado a la prensa lo que él venía a explicar: una remodelación profunda de su Gobierno.  Filtraciones que empañaron el que estaba llamado a ser uno de los momentos cumbres del año (su foto con Barack Obama ilustrando una nueva etapa en las relaciones bilaterales) y que ponía al descubierto su golpe de efecto para noquear al PP en plena semana vacacional. De hecho, el presidente quería hacer uso de la técnica ya utilizada para la legalización del PCE, en una Semana Santa del ya lejano 1977.

Como dijo hoy el presidente, los periodistas hicieron su trabajo y descubrieron lo que se cocía en Moncloa. Lo que no dijo es que se ha perdido más que ganado con esta escenificación de una profunda crisis.

1. El curso de los acontecimientos ha evitado recoger la estela de éxito de la participación de España en las cumbres del G-20, OTAN y Alianza de Civilizaciones. La crisis de gobierno ha comido espacio y tiempos a la principal noticia de los últimos meses.

2. Se ha escenificado una crisis y no una oportunidad de mejora. Mantener incógnitas sobre el futuro del país durante 48 horas ha mostrado la cara más oscura de un gobierno con limitaciones para llevar la delantera en el impulso político.

3. Se ha perdido la oportunidad de sorprender, aminorar los efectos de la crisis y convertir la reforma de un gobierno en algo positivo. Los tintes dramáticos de estas horas hubieran sido perfectamente evitables.

Nos encontramos ante una mala gestión de la comunicación. Es un hecho innegable. Una crisis que ha quitado más que dado al balance de activos del gobierno y que muestra la debilidad para controlar lo que dicen sus propios integrantes. O lo que es lo mismo, que pone al fuego amigo en una posición más mortal que el enemigo.

No es mi intención analizar la valía o no de los nuevos ministros y ministras (para ello os recomiendo algunos de los enlaces de este post) pero quiero dejar para la reflexión algunos puntos importantes de los cambios en el Gobierno.

1. Tengo la sensación que el Gobierno ha perdido una oportunidad de oro para mitigar los efectos de la crisis en sus apoyos. No sé si optar por un ministro o ministra de Economía independiente, nuevo, etc. hubiese sido mejor. Me explico: Salgado ha formado parte de todos los ejecutivos de Zapatero y en absoluto puede decirse que sea impulso o un cambio radical. Me pregunto que hubiera pasado si una nueva figura hubiese emergido, y qué hubiese hecho la oposición con los necesarios 100 días de gracia que coincidirían con una vital campaña electoral. Si alguien se aventura a comentarlo, bienvenido será.

2. Catalunya, pese a haber dado 25 decisivos diputados que hicieron a Zapatero Presidente, tiene un poder diluido en este ejecutivo. Chacón sigue en Defensa y Corbacho será el ministro de los 5 millones de parados, mientras Galicia sigue con sus 3 ministros (con una vicepresidenta) y un peso pesado como Chaves va a encargarse de algo llamado Cooperación Territorial, que no dejará de ser Administraciones Públicas.

3. Además, Catalunya no puede recibir con mucha ilusión el cambio: si con la nueva vicepresidenta no se alcanzaron acuerdos sobre competencias que están recogidas en el Estatut (y con quién se deberá atajar ahora la financiación), no hay hechos demasiado objetivos para creer que sí se alcanzaran con Chaves (con un marcado perfil político en la materia). Todo parece indicar que no habrá financiación este año, con lo que el papel de ERC en el tripartito empieza a chirriar. ¿Estará Zapatero desando la ruptura del tripartito y unas elecciones anticipadas que traigan a CiU a la Generalitat y un aliado para aprobar presupuestos en otoño?

4. ¿Y el PSOE? ¿Está echando el resto en una situación desesperada? Las tres figuras claves del Partido están en el Gobierno, con lo que ello supone. Busca reforzarlo, pero el riesgo de una derrota electoral de aquí a 2012 adelanta una futura crisis en el partido que tendrá a sus pesos pesados en responsabilidades gubernamentales.

Zapatero echa el resto para escenificar un cambio de ritmo. Parece ser que este último año ha tenido un gobierno con el paso cambiado y quiere coger carrerilla en vistas a la presidencia europea de 2010. Y para hacer frente a la famosa crisis, claro está. Deberemos esperar, al menos, a esos 100 días para el beneficio de la duda y a unas decisivas elecciones europeas el 7 de junio.

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