Amigos

Zapatero ya tiene su foto y cosecha los resultados de los movimientos realizados para con el presidente de los Estados Unidos. Estamos, seguramente, ante uno de los movimientos más estratégicos e importantes de la presidencia de José Luís Rodríguez Zapatero. Precisamente importante tras el sinfín de movimientos tácticos que está llevando al borde del desastre a la política comunicativa del gobierno.

Estos movimientos empezaron hace casi un año, cuando Obama acaba de ganar las primarias y sería nombrado candidato del Partido Demócrata en agosto de 2008. Tal y como se percibía en Estados Unidos, nunca antes el gobierno español se había mostrado tan interesado en mantener una fluida relación con un candidato a la candidatura de un partido político estadounidense. Un candidato a candidato que terminó siendo presidente. Hoy, los dos presidentes son amigos.

Tras ello, vino la presión de toda la diplomacia española para que una de las sillas del ciclo de cumbres del G20 para atajar la crisis internacional fuera de España. Y pese a tragar carros y carretas, tanto dentro como fuera del país, los resultados se visualizan en una foto.

Sin duda, las relaciones entre España y Estados Unidos están en otro estadio. En otra fase. Mejor que la existente en estos últimos cinco años. Esperemos que, tras sufrir el mismo síndrome de la Moncloa que padecieron todos los anteriores presidentes, Zapatero no caiga en el síndrome de las Azores (dícese así del síndrome de enfermar por una foto con un presidente norteamericano y empezar una política de algo parecido a la pleitesía).

Más allá de las implicaciones presentes o futuras, del hecho que esta foto daña la carrerilla tomada por el PP, de cómo el espiral de éxito en las cumbres puede precipitar un cambio en el gobierno… veamos la secuencia de los hechos (en El País podéis ver la secuencia entera y sin comentario, sino, en RTVE):

1. Es Obama quien domina la situación en todo momento. Marca la posición ante las cámaras, pone la mano sobre el hombro de Zapatero y habla en primer lugar.

2. La sonrisa de Zapatero es impagable.

3. La escenografía, pese a no ser tan agradable como al aire libre, está cuidada. Azul televisivo, banderas, y corbatas distintas.

4. Zapatero asiente en todo el statement de Obama. Obama parece interesado, pero se nota más que no está escuchando. Atención al detalle de la traductora.

5. Obama amaga con marcharse. Zapatero se queda: quiere declaraciones.

Mañana repasaremos otros gestos, fotos y momentos de estas cumbres históricas.

Más información:

El País

La Vanguardia

El Mundo

Félix Lavilla

Madrid Progresista

Politica BCN

Los diez primeros segundos

Primeras impresiones, algo esencial a lo largo de nuestra vida. Los expertos en comunicación lo saben bien. Todos lo sabemos bien (¿quién no ha tenido una primera cita?). Primeras impresiones hoy en La Vanguardia.

Los diez primeros segundos

Nunca tendremos una segunda oportunidad para crear una primera impresión. Y el cabal de información que transmitimos en un primer contacto es inmenso. Son muchos los consejos que encontramos en medios o internet para causar una buena impresión la primera vez que conocemos a alguien, especialmente en el mundo de los negocios y en la búsqueda de empleo -más en liza que nunca con los 3.600.000 parados en España-; pero esto también cuenta en política.

La regla de los 10 primeros segundos puede extrapolarse al mundo de la política. Evidentemente, con todas las salvedades respecto al irremplazable contacto físico, pero también se da. Por eso los equipos de comunicación y telegenia tienen mucho cuidado en presentar a los políticos ante los medios –el intermediario, hasta ahora, en la relación de políticos y ciudadanos- y causar una buena impresión. Aunque esto también vale en las relaciones entre políticos.

¿Qué impresión causó ayer el presidente Zapatero cuando conoció, por fin, a Obama? ¿Estaría nervioso? ¿Hizo amago de comprobar si necesitaba un chicle de menta? ¿Intentó dar brillo a la punta de sus zapatos con la pernera trasera? ¿Cómo logró comunicarse con él si no habla inglés? Muchas preguntas nos asaltan tras el anuncio a bombo y platillo del primer encuentros entre ambos presidentes. Sin duda, la noticia del día; aunque en realidad lo importante es lo que se está discutiendo en Londres. Especialmente tras las esperanzas que media humanidad y parte de la otra ha puesto en este ciclo de reuniones para hacer frente al apocalipsis contemporáneo. Pero la noticia en clave interna es ese breve encuentro.

Aunque ya saben que lo breve, si es bueno, dos veces bueno. Porque con Bush esa brevedad no conllevaba nada bueno per se. Pero en este caso, la brevedad va asociada a una –se espera- larga y fructífera relación. Por el momento, en Moncloa vuelven a tener línea directa y segura con la Casa Blanca; de ahí a compartir mesa donde reposar los pies hay solo un paso. O quizás a compartir la cancha de básquet en la mansión más segura del mundo. Todo se andará.

En todo caso, es una buena noticia que la sintonía entre los dos líderes sea tal. Buena, porque como en tantos ámbitos de la vida, las cosas son más fáciles si no existen barreras entre las personas. Porque ante todo, los líderes políticos son personas que más allá de sus cargos institucionales establecen relaciones personales entre ellos. Y la relación entre Bush y Aznar es el fiel reflejo de ellos.

Esperemos que esa primera impresión, esos diez primeros segundos hayan sido lo suficientemente potentes para recomponer nuestra imagen tras los primeros diez segundos políticos mal consumidos: nuestra retirada de Kosovo. O si andamos hasta el propio origen de la relación, al telegrama enviado por Zapatero en un país en el que ya no existen.

¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Madrid

En ocasiones, las personas que programan los anuncios en medios consiguen su objetivo: captar la atención y poner en marcha lo que estoy haciendo ahora mismo; hablar de ello. A quién decidió el lunes programar el anuncio de una de las compañías de telefonía de este país en la primera pausa de “Tengo una pregunta para usted” se le debe reconocer el mérito.

Ese anuncio ponía de manifiesto como algo tan offline como el teléfono podía poner en marcha a un auténtico movimiento. Más o menos como lo que consiguen los grassroots en campaña electoral. Y es que más allá de la búsqueda de nuevas aplicaciones a diversos ámbitos de la vida cotidiana y política, aún son muchos los elementos offline que gozan de buena salud.

Y la invención de Graham Bell es una de ellas. Quizás por este motivo Barack Obama enviará a técnicos especializados para reactivar la línea de seguridad que existía entre la Casa Blanca y la Moncloa durante las presidencias de Bush y Aznar. Esta línea, que encripta los mensajes, permite una comunicación más fluida entre los dos líderes.

El teléfono muestra, pues, que las relaciones entre España y Estados Unidos van más en serio de lo que imaginábamos, pese a rencillas como la de Kosovo. Lejos quedan los tiempos del teléfono rojo o los de las escuchas ilegales del CESID (siguen espiando en Madrid, o eso dicen, pero ahora son otros). Ahora el cuarto teléfono del despacho de Zapatero tendrá la utilidad por la que Aznar lo instaló. Por más que a ZP, cómo a Obama, les vaya mucho más lo del teléfono móvil. Uno es aficionado a los sms, el otro a la BlackBerry que ha plantado cara al registro de las comunicaciones presidenciales.

Washington y Madrid en línea directa, sin tener que escuchar un “Moncloa, ¿dígame?”

¿Qué hacer?

El ecuador de la legislatura parece aún lejano, pese a que el agotamiento se percibe. No sabemos si es un agotamiento real o no, pero la percepción (que es lo que cuenta en comunicación) es que el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero llega muy tocado a la celebración del primer aniversario de su victoria electoral.

Veamos por qué.

El pecado original
El propio resultado fue una señal de alarma que no se supo interpretar. Su victoria estuvo marcada por la confianza depositada en su proyecto en dos zonas muy concretas del territorio: Euskadi y Catalunya. Una falsa euforia por los resultados marcó las negociaciones post-electorales, y por primera vez en la historia de la democracia, el presidente fue elegido por mayoría simple en la segunda vuelta.

He aquí los dos grandes escollos de este primer año tras la victoria: la dependencia de lo que ocurre en los territorios y la soledad parlamentaria de un gobierno en minoría.

Un falso optimismo
Zapatero ha sido afortunado durante los primeros 6 meses tras su victoria. Mientras las señales de alarma por la crisis económica se sentían en todo el mundo, el clima social y económico español no las percibía. Y además, el adalid de ese mensaje, la oposición popular, se sumía en un caos interno de batallas por el liderazgo.

Una reacción tardía
Los últimos 6 meses han sido menos dichosos. La crisis económica ha golpeado seriamente al país y los indicadores macroeconómicos se mezclan con los relatos personales de tantos españoles que sufren en sus carnes lo que el Gobierno atribuyó sólo a los desajustes del sistema internacional y de la corrupción en Estados Unidos.

La reacción del Gobierno, con la aprobación del Plan E ha llegado tarde y no ha sido lo suficientemente clara para muchos, tal y como se vio en el programa de TVE “Tengo una pregunta para usted”. Ha faltado un discurso convincente contra la crisis, no se ha articulado un mensaje que sume apoyos y esta debilidad la acabará pagando Zapatero.

Este discurso integrador o de frente común ante un gran problema tampoco se ha visto en las Cortes. Hoy el Gobierno está más solo que nunca y el desenlace en Euskadi prevé una mayor debilidad para sacar adelante las grandes reformas necesarias. Como la de la Justicia, que tras los momentos vividos con Fernández Bermejo, han llevado los aires de cambio al cajón bajo llave.

El problema de la lenta reacción del Gobierno es que los logros del Gobierno han pasado a un segundo plano. Hoy Francisco Polo cita el espaldarazo de Obama a la Alianza de Civilizaciones promovida por Zapatero, pero las cifras del paro son, a día de hoy, el gran foco de atención.

¿Qué hacer?
Son muchas las alarmas encendidas en los últimos meses: el suspenso de Zapatero en la valoración del CIS, la aparición en medios de un líder cada vez más crispado –como marca su lenguaje no verbal- y más alejado de los ciudadanos de a pie, la victoria del PP en Galicia, las muestras públicas de miembros de su gabinete sobre su deseo de ser ex ministros… ¿Qué hacer para contener esta deriva?

Volvemos a las percepciones. No pueden estar en un momento peor: la crisis de confianza en la economía afecta a la ya mermada confianza en la política y en el Gobierno. Pese a que Zapatero se resiste a adelantar la reforma del Ejecutivo prevista para 2010 tras la presidencia española de la UE, debe enviar un mensaje de fortaleza que hoy no puede hacer. Y debe pasar por reforzar el ejecutivo.

Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, la presión de los populares se antoja elevada. Si mantiene esta debilidad y el PSOE pierde las europeas, las campanas a muerto podrían empezar a sonar.
Fortaleza, claridad en el mensaje y la vuelta a un forzoso talante deben ser las claves que mantengan en vida a un gobierno que a día de hoy no ofrece garantías de agotar la legislatura. Y la clave volverá a estar en los territorios, donde los partidos bisagra tradicionales han dejado de tener interés en arrimarse a quien les puede quemar.

Tengo una respuesta para usted

 

¿Zapatero sale reforzado de su aparición en televisión? ¿Debilitado? ¿Revertirá el ritmo a la baja de las encuestas? Es difícil aclarar esto, por mucho que el 74% de los espectadores encuestados por la agencia EFE aprueben la comparecencia del presidente.

Lo que está claro es que entre el Zapatero que hace más de un año hablaba de cafés a 80 céntimos y el que ayer habló de la crisis hay cambios. Cambios que se perciben a simple vista: un rostro más áspero y cansado, unos gestos más virulentos y un tono más tosco. Precisamente es esta violencia con las preguntas la que sorprende, abandonando el famoso “talante” del que hacía gala en la anterior edición.

Pero frente a estos aspectos, prevalece uno importante: es difícil enfrentarse a las preguntas directas de los ciudadanos en un contexto como el actual. Es difícil. El mismo Zapatero lo reconoció, venía a dar la cara. Porque es muy delicado responder a los ciudadanos que cuentan dramas personales, situaciones concretas que dañan los proyectos de vida de más de 3 millones de personas. Este es uno de los cambios que hemos visto en los últimos años: un aumento de los ejercicios de accountability y transparencia.

No obstante, constatamos un alejamiento bien palpable entre el discurso de los políticos y la concepción que tiene el ciudadano medio. Para muestra, un botón: todas las preguntas de los ciudadanos en relación a la crisis, apoyadas en dramas personales de los asistentes, tenían como respuesta un mensaje políticamente correcto del presidente con datos, contexto internacional y el famoso terremoto financiero como punto álgido.

Los asistentes y los telespectadores encontraron un Zapatero también muy diferente al que cuando, hace un año, se iniciaba la campaña electoral, tenía por objetivo el pleno empleo. Muy difícil buscar el beneficio propio en un contexto como el que se vivía en los estudios de TVE. Hábil, por parte del presidente, evitar capitalizar nada. Fue lo suficientemente hábil en evitar el ataque directo (más allá de un par de comentarios) al principal partido de la oposición, por mucho que abusan del chivo expiatorio de esta crisis: el contexto financiero internacional.

Sin embargo, las respuestas vagas, largas, adornadas con retórica y la poca convicción que desprendía su mensaje fueron elementos que jugaron en contra del presidente Zapatero. Un Zapatero más cómodo con preguntas sobre la guerra de Iraq, la integración o la violencia machista que con la economía.

En el fondo, todos los “Tengo una pregunta para usted” dejan el mismo sabor: la falta de respuestas concretas pero la satisfacción por poner en contacto a ciudadanos con políticos, milagros de la Demoscopia.

Fijar el mensaje

A río Revuelto, ganancia de pescadores. O lo que es mismo como conseguir desviar la atención de la opinión pública sobre los temas que debilitan a tu adversario protagonizando absurdas polémicas. Así se podría definir la última semana del PP si atendemos a los dos hitos comunicativas que han protagonizado en sólo 7 días: la fotografía y entrevista de la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría en El Mundo  y el escándalo de la red de espionaje ilegal que, presuntamente, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha.

El gobierno está contra las cuerdas (o poco le queda para resistir con el chaparrón que cae): cada día aparecen nuevos datos que señalan lo que todos sabemos respecto a la delicada -por usar un lenguaje soft- situación de la economía. Es una lluvia constante de malas noticias, con previsiones de crecimiento contestadas por la propia Comisión Europea, con una amenaza de sanción a España por su endeudamiento excesivo y con la intención de S & P de rebajar la valoración del país en su escala. Los inputs negativos al debate son de suficiente entidad como para entender que, por sí sola, la crisis podría hacer caer el gobierno.

Esta premisa aún toma más fuerza si atendemos al mal funcionamiento de la comunicación del gobierno: cada portavoz dice una cosa diferente. El optimismo del presidente Zapatero choca con Solbes, que afirma no tener más instrumentos para acabar con la crisis. Mientras, Leire Pajín le da otro ángulo al asunto, Miguel Sebastián se atreve a parafrasear a Kennedy y pedir a los españoles consumir productos del país. Rocambolesco todo ello: cuando más unión necesita en el mensaje, más se disgrega.

Pero no. El gobierno no cae ni siente, de momento, el aliento del segundo clasificado en su nuca más allá de las periódicas encuestas que anuncian una posible victoria del PP pero que también señalan la debilidad de la ex vicepresidente de Aznar. Para evitar que el aliento les ponga nerviosos, el propio PP sabe jugar sus cartas … erróneamente.

Empezamos con la famosa foto de Soraya Sáenz de Santamaría (SSS). Algunos afirman que es el retorno de SSS a la primera línea de la política, tras ver como no podía hacerse un hueco informativo. Pero esta premisa se olvida de un aspecto: aunque la resurrección en política es una máxima, no se puede hacer de cualquier manera. Sobre todo si esta acción se interpreta como desesperada e inadecuada. Desesperada porque manifiesta muy poco análisis del contexto y de las consecuencias e inadecuada porque atenta de lleno contra el mensaje del PP. Para entendernos, la foto hace el mismo favor a la estrategia y al mensaje de los populares que si apareciera el tendero de confianza de Rajoy manifestando que cada día de la semana el cabeza de cartel popular se come dos latas de caviar iraní para cenar. Qué contradicción se generaría con el mensaje de austeridad, ¿no creen?

¿Por qué la foto de SSS es una contradicción? Porque la imagen sofisticada y pseudo erótica que transmite se aleja de la que ella misma ha querido generar siempre: la de la mujer JASP (Joven, aunque sobradamente preparada) que trabaja sin descanso por los españoles. ¿Significa que ya no lo es? No, pero resulta frívola. Más cuando desde las bancadas populares se hace todo lo posible para afirmar que se trabaja sin descanso mientras el gobierno no lo hace. ¿Significa que SSS no tiene un lado erótico, que no tiene intimidad para hacerse fotos así? En absoluto, puede hacer y posar cuando quiera. Pero debe entender que cuando aparecen en la portada del segundo diario más leído de España, tienen un efecto directo en muchos ciudadanos que se preguntan muchas cosas.

Hay, también, una cuestión de discriminación de género en todo este asunto y que sólo el tiempo sabrá valorar. Por una mujer política se espera, tradicionalmente, que responda a un patrón masculino de autoridad. Antoni Gutiérrez-Rubí nos mostraba en “Políticas” que no ha sido así en muchas de ellas, líderes que han sabido imprimir su propia estela de liderazgo. Quizás SSS cree que esta es la vía, pero sin duda no tiene nada que ver con otras mujeres que han sido el centro de la crítica de los sectores más conservadores como Carme Chacón.

En definitiva, estas interferencias en el mensaje se pueden ahorrar. Sobre todo si se ponen en el mismo campo que tanto criticó el PP en pleno. ¿Recuerdan unas fotos de las ministras socialistas del primer gobierno de Zapatero para la revista Vogue?

El espionaje en la Comunidad de Madrid es otro tema. Nos muestra como una filtración sobre un tema tan delicado como éste se pone en primera página sí o sí. Es un caso de corrupción política grave y aunque el liderazgo de Aguirre no está en peligro, supondrá algún que otro problema a la Presidenta. Más que nada porque las personas que han sido objeto de las investigaciones de ex-policías y ex-guardias civiles son cargos de otras facciones populares contrarias a la de Esperanza Aguirre.

Este issue tendrá dos efectos: uno interno, en las relaciones de poder entre las facciones y otro externo, cuando se depuren responsabilidades a medida que las investigaciones vayan adelante. Siempre y cuando los jueces y las huelgas lo permitan.

En todo caso SSS y la red de espionaje de Esperanza hacen un favor de los grandes al gobierno de Zapatero. Las maniobras de distracción las lleva el PP de casa, como si invitas a alguien a cenar y no sólo trae el vino, sino toda la comida. Si el gobierno usara esta ventaja competitiva ya sería de escándalo, pero son conscientes de que para enriquecer el debate hay que poner una nota disonante de vez en cuando.

Quizás la marca Loctite debería pensar en una nueva campaña de marketing para este 2009. Loctite: lo fijamos todo. Incluso el mensaje del gobierno. Y el mensaje del PP.

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Cuento de Navidad (de financiación, felicitaciones y 65 horas)

El cine y la televisión se han encargado de poner en evidencia que Navidad es una época sumamente propicia para la felicidad, el amor, el perdón y la fraternidad. Una época dada al optimismo y en que todo es posible, donde reina la magia y la ilusión para que todo lo que deseamos se haga realidad.

Una época también para la reflexión sobre la necesidad de ser más bondadosos, más comprensivos y más generosos durante estos días. Curiosa la incidencia de pedirlo durante unas semanas y no durante todo el año, pero vaya, es lo que nos ha tocado vivir.
La negociación de la financiación que, por cierto, fija a unos parámetros de un Estatuto de autonomía que es ley orgánica y que el propio gobierno central se niega a aplicar; me recuerda mucho al sempiterno “Cuento de Navidad” de Dickens, donde el binomio Zapatero -Solbes interpreta a la perfección el papel de Scroogge.
Con otras referencias navideñas, Montilla es más que nunca el protagonista de “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life en inglés para los más puristas), donde él y el PSC se están repensando su relación con el PSOE si no hay un acuerdo sobre financiación antes del 31 de diciembre. De momento, los presupuestos ya pasaron el último trámite parlamentario tras el veto en el Senado protagonizado por la extraña alianza ERC-PP, con el voto afirmativo de los diputados socialistas catalanes.

Claro que no sé yo si en la versión moderna de la película de Capra, Montilla y el PSC entenderán que su posición es tan delicada que pueden estar generando la última de las más grandes desilusiones y esperanzas de todo un país: no tenemos demasiado margen de maniobra más.

Tengo la sensación de que en CiU están esperando que el tió y los reyes magos les traigan una rotura del Gobierno. En la Plaça Sant Jaume (bien, más bien en la sede nacional de ERC) saben que si el 31 de diciembre no hay acuerdo y este tema se prolonga demasiado, será difícil sostener su Gobierno.  Además, el pacto de gobierno empezará a no tener sentido y podría generar un desencanto aún mayor entre el ya crítico electorado de los republicanos.
Serán unas semanas duras que habrá que tomar con toda la calma y la prudencia posible. Y yo añadiría, con el espíritu navideño que las postales de Navidad que estos días se están enviando. Sí, es cierto, este año las administraciones públicas repartirán menos ilusiómn que otros años: la crisis ha obligado a reducir el número total de felicitaciones enviadas y a promover el envío  de versiones digitales.

Las casas reales también han recortado su gasto, como la británica. En España, los nietos de los reyes felicitan las fiestas a todas las personas que recibirán una postal real. Aunque para postal original, mejor la de los diputados socialistas que han hecho de las caricaturas al presidente del Congreso, José Bono, el leitmotiv de este año.
Las fiestas seguirán con Scroogge o sin. Con personajes de Capra o sin. Con la lotería por la televisión o con huelga de RTVE. Con cena de empresa (o de la Asociación de Periodistas Parlamentarios) o sin. Pero esto seguirá adelante. Incluso, con belenes en los juzgados o belenes sin niño Jesús en el centro de la ciudad. Con abetos a pedales o con lámparas de bajo consumo.
Eso sí: el primer regalo nos ha llegado con la votación del miércoles al Parlamento Europeo que cortar las alas a la propuesta de aumentar a 65 las horas laborales semanales en Europa. Un triunfo por derechos sociales.

Revista de prensa (14/12)

Podría empezar apuntando varios temas… pero la noticia del día es una: el 2-0 del Barça-Madrid de ayer en el Camp Nou. Partido que, como vistéis, seguí por Twitter.

El anuncio de los 33.000 millones de euros que el Gobierno español invertirá el próximo año, está ampliamente cubierto en El País, La Vanguardia y El Mundo, entre otros.

Si paramos en Estados Unidos, encontramos una interesante entrevista a Doris Kearns Goodwin, autora del libro “Team of Rivales” y en El País Semanal un reportaje con unas fotografías muy curiosas sobre George G. Bush. En El País, analizan el escándalo por la venta del escaño de senador del presidente-electo Obama en su estado.

ERC tiene su papel hoy en  El País, así como la decisión sobre el candidato del PP en las elecciones europeas, en La Vanguardia.

Us recomiendo también un artículo en el Avui del fin de semana pasada sobre el icono Obama. Así como el artículo que Expansión publicó este jueves hablando del informe de posicionamiento en Internet de las 35 empresas del Ibex que la empresa donde trabajo, LLORENTE & CUENCA ha presentado. Podéis ampliar la información en el siempre interesante blog del director sénior de comunicación on-line de la compañía, Adolfo Corujo.

Luis Arroyo nos habla de comunicación de crisis

Esta década que estamos en camino de cerrar será recordada por su convulsión política, por la importancia de los cambios que se han llevado a cabo y por una confrontación partidística y social que nos ha llevado a extremos que hacía décadas no se vivían en la piel de toro.

La década en que la política (y sobre todo su comunicación) cambió en España se inició con una mayoría absoluta de un gobierno conservador y, si hacemos caso a lo que establecen las leyes, acabará con una mayoría simple socialista.

La mayoría popular llegó después de gestionar bien una crisis económica (no digo si las políticas liberales y privatitzadores empresas fueron un acierto o no, me refiero a cómo gestionar comunicativamente una crisis económica para levantar el ánimo del país con el “España va bien” ), Y se marchó tras gestionar de forma pésima el mayor atentado terrorista de la historia de España. La derrota dejó paso a un gobierno socialista que tuvo que hacer frente a infinidad de crisis comunicativas en poco tiempo, desde incendios a nevadas, pasando por trenes que no avanzan y llegando a una crisis económica de orden mundial que se apresuraron a negar.

Una de las personas que más puede hablar de esta evolución, de este paso, es Luis Arroyo. Él es, de hecho, uno de los actores protagonistas de esta época en tanto que ha ocupado diversos cargos: desde el gabinete de la Secretaría de Estado de Comunicación a dirigir los gabinetes de Carme Chacón como ministra de Vivienda o de la vicepresidenta De la Vega.

Hoy, el autor del famoso libro “Los 100 errores de comunicación de las organizaciones” ha sido en Barcelona y ha dirigido una conferencia sobre comunicación de crisis en medio del Eixample, en el ESIC. A partir de los 7 síndromes que se dan en la comunicación de una crisis, Arroyo ha dibujado los principales escenarios a tener en cuenta cuando nuestra empresa, partido, institución o candidato se enfrenta a una crisis. Que, recordemos, pueden estallar en cualquier momento. Me quedo especialmente con el síndrome del ingeniero: recuerdan lo los hilos de plastilina del Prestige? Sí, lo que dijo Mariano Rajoy cuando estaba al frente de la crisis. Bueno, realmente él leyó lo que le dijeron los expertos, pero siempre hay que buscar la emoción de lo que se dice y no limitarse a leer cosas como ésta, que en un contexto determinado tienen sentido pero no ante la opinión pública.

Cosas como estas nos han servido para reflexionar esta tarde. De hecho en este blog hemos reflexionado sobre la comunicación de crisis en muchas ocasiones y de hecho, si añadimos las limitadas habilidades comunicativas de muchos líderes políticos y empresariales, el resultado puede ser negativo. La reflexión sobre esta área de la comunicación siempre es bienvenida.

Claro que de la charla de hoy me he quedado con las ganas de hablar de muchas cosas: sobre todo de la última crisis-tensión-tema del gobierno; ¿asistirá Zapatero a la famosa cumbre para reformular el capitalismo?

Hablaremos otro día …