15 series políticas imprescindibles

No están todas las que son ni son todas las que están. En este post te presento 15 series políticas que no debes perderte:

1. The West Wing

Si hablamos de series políticas, esta es LA serie. Sin duda. Ambientada en la Casa Blanca, muestra los entresijos de la administración de un presidente demócrata. Los protagonistas son el presidente -Josiah Bartlet- y sus asesores más cercanos. Fue creada por Aaron Sorkin con la ingente cantidad de material que había preparado para la película The American President (El presidente y Miss Wade). Se emitió de 1999 a 2006 por la NBC. Sus 7 temporadas recorren los dos mandatos de Bartlet en la Casa Blanca, con una gran cantidad de situaciones políticas y tramas personales. Cuando llegues a las séptima temporada recuerda esto: fue emitida en 2006.

La serie contó con un reparto de lujo: Martin Sheen encarna al presidente Bartlet y quizás es el actor que ha interpretado mejor a un presidente de Estados Unidos. Stockard Channing, la mítica Rizzo en Grease, es la primera dama. Otros pesos pesados de Hollywood como Alan Alda o John Goodman les acompañan en el reparto. Y Rob Lowe, Bradely Whitford, John Spencer, Janel Moloney, Joshua Malina, Dulé Hill, Allison Janney, Richard Schiff… son hoy los asesores presidenciales más famosos de la historia de la televisión.

2. Political Animals

Inspirada en la vida de Hillary Clinton, esta miniserie de 6 capítulos está protagonizada por una impresionante Sigourney Weaver. Fue emitida en 2012 por USA Network y fue creada por Greg Berlanti. En la serie se muestra el precio que pagan las familias que han habitado la Casa Blanca, mezclando la trama política con la personal de una Secretaria de Estado, ex Primera Dama, divorciada, con dos hijos -uno de ellos adicto al alcohol y a las drogas-, que tiene que decidir el rumbo de su vida política.

Buen guión, la serie se devora y tiene un final explosivo. Solo tiene una temporada. Y es una auténtica lástima que no exista una continuación. Muy recomendable.

3. House of Cards

El fenómeno de 2013. En este post ya hablaba de ella. En breve: la serie muestra el personal estilo de hacer política del congresista Francis Uderwood (interpretado por Kevin Spacey), un auténtico tiburón político que urde su venganza. La serie muestra el Washington más crudo, con envidias, sed de poder, sexo y corrupción.

A diferencia de otras series de esta lista, esta es una serie original de Netflix. Gracias a ella, Netflix ganó su primer Emmy. De hecho, fue una de las triunfadoras en los Emmy de este 2013. La serie es una adaptación de la serie original británica de la BBC en los noventa.

4. Homeland

Aunque muchos puedan pensar que Homeland no merece estar en esta lista, soy un firme defensor de incluir esta maravilla en ella. La serie muestra las consecuencias de la Guerra contra el Terror emprendida por la administración Bush y sitúa su trama en el rescate de un marine, prisionero de guerra de Al-Qaeda, al que todos daban por muerto. Pero el preso, el sargento Brody, es ahora un riesgo para la seguridad nacional.

Claire Danes se sale interpretando a Carrie Mathison, una agente de la CIA que protagoniza la lucha constante por salvar a Estados Unidos de un nuevo ataque terrorista. La serie tiene ya dos temporadas y en septiembre se estrena la tercera. Se emite desde 2011 por la cadena Showtime y ha conseguido robar el corazón de la crítica y de los espectadores de medio mundo.

5. Commander in Chief

A la estela del éxito de The Wes Wing, ABC lanzó esta serie en 2005. La serie muestra la presidencia de Mackenzie Allen, la primera presidenta de los Estados Unidos que llega al cargo tras la muerte del presidente Teddy Bridges. Geena Davis encarna a la presidenta, una independiente que llega a la política casi de casualidad.

La serie es pobre en decorados y los primeros capítulos son muy flojos en comparación con The West Wing. Pero es impresionante ver el ejercicio de política ficción y de teoría constitucional que muestra la serie. De hecho, la gran trama es su lucha con el presidente del Congreso, Nathan Templeton, por el poder. Ah, Mark-Paul Gosselaar, que interpreta a Zack Morris en “Salvados por la campana” es el spin doctor de la presidenta.

La serie tiene una sola temporada de 18 capítulos, que no está acabada, ya que ABC canceló la serie.

6. Borgen

Borgen es el cruce perfecto entre The West Wing y Commander in Chief… pero a la europea. O mejor, a la danesa. La serie muestra el improbable ascenso de una diputada moderada a primera ministra del reino de Dinamarca. Birgitte Nyborg se convierte en la primera mujer que ocupa el cargo. Cosa que pasó años después en la realidad.

Tras su llegada al poder, Nyborg debe hacer frente a una difícil coalición de gobierno, los problemas de la inexperiencia política y la difícil relación con los medios de comunicación en un entorno mediático hostil. De hecho, la serie podría muestra algo así como la Rosa Díez danesa.

La serie está muy bien ambientada, realizada e interpretada. La pega es tener que verla en danés y con subtítulos al inglés. Pero vale la pena. Tiene tres temporadas.

7. Boss

Tom Kane es el alcalde de Chicago. Y sus métodos para ejercer el poder no son precisamente ortodoxos. Adolecido de una enfermedad neurodegenerativa, Kane oculta su enfermedad para poder seguir en el cargo.

La serie, que cuenta con la producción ejecutiva de Gus Van Sant, tiene dos temporadas y fue estrenada por Starz en 2011.

8. Yes, Minister y Yes, Prime Minister

La serie favorita de Margaret Thatcher. Esta genial comedia muestra el funcionamiento de la administración británica. Tras ser nombrado ministro, James Hacker tendrá que hacer esfuerzos titánicos para domar al funcionario Sir Humphrey Appleby, el Secretario Permanente del ministerio que se encargara de que todo cambie para que nada cambie. La serie tuvo una secuela, Yes, Prime Minister, con la llegada de Hacker al 10 de Downing Street.

Escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn, esta obra de referencia se emitió en la BBC entre 1980 y 1984.

9. The Kennedy’s

La historia de la familia política más trágica de América tuvo su miniserie emitida en Canadá en 2011. Durante 8 episodios, la serie muestra el ascenso y trágico final de la familia. Greg Kinnear, Katy Holmes, Barry Pepper y Tom Wilkinson la protagonizan.

10. Secret State

Ojo a esta serie británica estrenada en 2012 por Channel 4. En 4 episodios ponen toda la carne en el asador: la relación entre un gobierno elegido democráticamente, el ejército y las grandes empresas. No quiero contarte mucho, porque cuatro episodios son nada, pero piensa que de un día para el otro llegas al cargo de Primer Ministro y descubres un cacao impresionante. ¿Qué haces? A eso se enfrenta el protagonista. Muy recomendable.

11. John Adams

Te aviso: es densa. Esta serie de 7 episodios muestra la vida del segundo presidente de Estados Unidos, John Adams, desde los inicios de la Revolución Americana hasta su muerte. Tener conocimientos de la historia de Estados Unidos es importante aunque no necesario. Paul Giamatti interpreta a Adams. La serie fue producida por Tom Hanks.

12. Black Mirror

Aunque toda la serie en sí no está relacionada con la política, el primer capítulo sí. No quiero desvelarte nada… pero si quieres flipar ponte el primer capítulo de la primera temporada. Fue creada por Charlie Brooker y se emitió por primera vez en Channel 4.

13. Veep

Veep es una comedia emitida en HBO, mostrando la vida de la vicepresidenta de Estados Unidos. Se emite desde 2012 y actualmente aún está en emisión, renovada hasta 2014.

14. Spin City

Es una de las comedias políticas más míticas. Emitida entre 1996 y 2002, con Michael J. Foz como protagonista, muestra la alocada vida del gobierno de la ciudad de Nueva York.

15. Jack & Bobby

¿Te suenan de algo los nombres? Esta serie fue emitida entre 2004 y 2005. Muestra la vida de dos hermanos adolescentes y muestra el presente a través de entrevistas. Ahí descubrimos que uno de los dos llega a presidente.

¿Me he dejado alguna? No olvides comentar.

Las mejores series de televisión

El género político no es, sin lugar a dudas, el más recurrido en el mundo de la ficción televisiva. Abogados, asesinos, forenses, médicos, incluso gente perdida en una isla; son los auténticos líderes en los guiones de las series que, ya sean producidas en la meca norteamericana o en suelo europeo, tienen más que fieles seguidores.

Pero sí, la política también genera buenos guiones. La tramitación de una ley puede dar para una trama que quite el sentido. Y unas elecciones pueden dejar a millones de espectadores con el cuerpo en tensión. De hecho, incluso podemos ver con otros ojos la política si lo hacemos a través de las series. Lo que no queda tan claro es si, en este caso, la televisión es lo bastante potente como para cambiar las pautas de los que ven este tipo de series.

Me explico. Soy fruto de la generación “Periodistas”. De los que al ver la serie de Telecino deseaban ser periodistas y la demanda en las facultades subió de forma inesperada. ¿Pasa lo mismo con los que ven series políticas? ¿Llenan las oficinas de los partidos para afiliarse? Creo que no.

En todo caso, para los que quieran ver algo más que policías y médicos en televisión, ¿qué os parece dar un repaso a las cinco mejores series de televisión políticas de todos los tiempos?

1. El Ala Oeste de la Casa Blanca.

Casi no necesita presentación, es un clásico entre la mayoría de lectores y lectoras de este blog y en más de una ocasión ha sido protagonista de algunos posts. Para los que se acercan de nuevo a esto de las series políticas, El Ala Oeste de la Casa Blanca o The West Wing es la mejor serie política de todos los tiempos. Como su nombre indica, la serie se sitúa en la mansión presidencial y muestra los pormenores de una administración demócrata.

El presidente Bartlett (Martin Sheen) dirige el país con su particular modo de ver y hacer. En la serie se observan los entresijos del mayor centro de poder con unos detalles nunca vistos y con una trama más que interesante. Su creador, Aaron Sorkin, recrea como pocos la realidad política americana y llega a hacer de la serie una delicia y una pieza didactica para entender la política del país. No se pierdan a CJ Cregg, la secretaria de prensa del presidente ni a los papeles de Josh Lyman y Leo McGarry.

La serie, que es la mayor ganadora de Emmys de la historia –empatada con Hill Street Blues- tiene siete temporada y puede comprarse entera en un cofre.

2. Sí, señor ministro.

Esta serie es la gran predecesora de El Ala Oeste, aunque no tiene nada que ver. Tal y como comenta Toni Aira en el prólogo del libro homónimo que acaba de traducir al catalán, los ochenta fueron los años de las series británicas y ésta es la muestra que política, ironía y humor son perfectamente compatibles.

Sí, señor ministro nos muestra el día a día del ministro de asuntos administrativos del gobierno de Su Majestad, James Hacker. Una rutina ciertamente especial: debe luchar cada día con Sir Humphrey Appleby, el secretario permanente del Ministerio que hará todo lo posible para que nada cambie. La serie muestra como pocas la tensión entre el poder político y la administración pública. La lucha entre gobernantes y funcionarios. Por algo esta serie protagonizó algunas clases de la carrera…

La serie cuenta con 38 episodios y una secuela televisiva, “Sí, primer ministro”. Puede comprarse en sitios como Fnac y está traducida al castellano, al catalán y al euskara. La serie de la BBC era la favorita de la primera ministra Thatcher. Para completar el pack, el libro homónimo de los creadores de la serie, Jonathan Lynn y Antony Jay es una excelente elección. Ha sido traducido al catalán por Aira y contiene los mejores argumentos de la serie, disponible para quien quiera tener las lecciones de Appleby bien palpables.
3. 24h.

A diferencia de las anteriores la trama no es estrictamente política, pero las aventuras de Jack Bauer, un agente federal de la unidad contraterrorista, tienen mucho que ver con la política americana. De hecho, existe en la serie el rol del presidente del país que, mucho antes del efecto Obama, estaba protagonizado por un actor afroamericano. La propia trama de Bauer en la lucha contra los terroristas se mezcla en demasiadas ocasiones con el juego de poder y con la propia Casa Blanca.

También está disponible en packs.

4. Commander in Chief.

Esta es la historia de una mujer presidente de Estados Unidos y fue el gran fiasco de la cadena ABC para intentar quitarle algo de protagonismo a la presidencia televisiva de Bartlet. Lo más atractivo de la serie es la situación: un presidente republicano que eligió a una mujer independiente como compañera de ticket muere. De repente, una administración republicana se encuentra con una mujer al frente que no comparte al 100% sus visiones.

Aunque la serie peca de lugares comunes y el primer capítulo está bastante mal realizado, muestra situaciones realmente morbosas, como encontrarse con un Primer Caballero que no quiere ser Primera Dama, un Congreso que no tiene un aliado en la Casa Blanca o una presidenta que no tiene partido para presentarse a la reelección. Tema interesante pero mal ejecutado y la calidad interpretativa de algunos actores es bastante dudosa. Como la de los decorados. Por cierto, para los mitómanos de los 90, el actor que daba vida a Zack Morris en “Salvados por la campana” es un apuesto consultor político en la serie.

No puede comprarse en tiendas Ciro comenta que sí puede comprarse en tiendas y también por Internet.

5. Moncloa, ¿Dígame?

La España de la mayoría absoluta de Aznar empezó con una apuesta televisiva que duró dos telediarios. Aunque ahora parezca mentira, Telecinco era en ese momento uno de los azotes al gobierno popular desde programas de éxito como Caiga Quien Caiga o esta serie.

El show, que tuvo sólo 13 capítulos, fue obra de El Terrat y la versión oficial es que cayó de la parrilla por la poca audiencia, aunque era más plausible que lo hiciera por presiones gubernamentales.

Esta fue la primera y única serie política en España y mostraba el día a día del departamento de prensa de Moncloa. Anna Maria Barbany, Manuel Manquiña y Javier Veiga estaban espléndidos interpretando a los protagonistas y dando vida a un guión divertido y esperpéntico.

La serie no puede encontrarse.

¿Pondrías alguna otra serie en el Top5?

¿Qué hacen los ministros?

Un ministro es, en esencia, un relaciones públicas. Una figura que debe mantener un equilibrio en varias esferas, cosa que no es siempre fácil. Pero básicamente, un responsable ministerial tiene tres funciones:

1. Ser el relaciones públicas del ministerio, dar credibilidad y plausabilidad a lo que hacen los funcionarios.
2. Es el hombre en el parlamento, el que sabe lo que se dice y lo que se va a hacer en la cámara.
3. El encargado de luchar por el presupuesto de su ministerio en el consejo de ministros.

No lo digo yo, es una de las lecciones de Sir Humphrey, el eficaz secretario permanente del ministerio de Administraciones Públicas del Gobierno de Su Majestad en la popular serie de televisión de los ochenta “Yes, Minister!”. Una fina comedia –la favorita de la Dama de Hierro-, exponente del puro humor británico que hace gala de una ironía deliciosa, donde se narra el día a día del ministro y sus asesores que, de hecho, son funcionarios.

Aunque esta imagen sea simplificada y llevada al extremo, la serie da en el clavo: la necesidad de responder a varias audiencias desde un cargo político. Desde la gestión de los equipos a rendir cuentas directamente con los ciudadanos. Varias audiencias que, siempre, buscan el propio interés. Sir Humphrey muestra en la definición de lo que es un ministro aquello que más desea: tener libertad para poder fijar él mismo los temas del día a día y su ejecución. Pero eso no es lo mismo que espera un ciudadano. Ni mucho menos lo que quiere un periodista.

E Internet, ¿qué papel puede jugar en conciliar esas necesidades? Un papel muy importante. Desde la contribución que puede hacerse a la comunicación interna en ministerios y departamentos con herramientas útiles como wikis, blogs internos o la aplicación de cualquier instrumento que ataque las debilidades. Pero también es evidente que puede hacerse más visible la acción que se realice. Blogs, Twitter o Facebook pueden mostrarlo. Actualmente, tres ministros del Gobierno –Bibiana Aído, Moratinos y José Blanco– tienen y actualizan con cierta regularidad sus blogs.

Pero incluso tomando la descripción del secretario permanente, podríamos entender que desde una óptica ciudadana Internet permitiría a los ciudadanos considerar al ministro su propio relaciones públicas. La persona que encarna sus intereses porque el mismo ministro los conoce –gracias a la participación-, ser el hombre o la mujer en el parlamento –porque cuenta lo que pasa, lo que se hace o lo que se va a hacer- y, ya que es el encargado de luchar por el presupuesto; explicar a qué se va a destinar. También con su participación.

Quizás sólo de este modo podríamos empezar a ver como más gente conoce a ministros y ministras que parecen invisibles y ser testigos de una mayor puntuación en los ránking que las mismas encuestas muestran.