Así se vota en América: el registro del voto

Se calcula que 51 millones de estadounidenses no pueden votar en las elecciones presidenciales en Estados Unidos. No, no hay ninguna ley que se lo prohíba de forma explícita. No votan porque no están registrados para votar. Porque en Estados Unidos, votar es toda una aventura. Así funciona el registro del voto en Estados Unidos.

A diferencia de países como España, en Estados Unidos los ciudadanos y las ciudadanas deben registrarse para poder ejercer el derecho al voto. Es decir, los estadounidenses mayores de 18 años tienen derecho a sufragio activo -excepto cuando la ley dice lo contrario, por ejemplo, con los presos- pero tienen que pedir ejercer ese derecho. El día a día electoral en nuestro país es la mar se sencillo comparado con lo que ocurre en Estados Unidos.

En una jornada electoral española solo tienes que coger tu DNI, pasaporte o carné de conducir y acercarte al colegio electoral. Si no ha habido cambios en tu empadronamiento, es bastante probable que sea la misma mesa de siempre. Cogerás una papeleta. O la llevarás puesta de casa. Harás una cola y votarás. Y dependiendo de la hora en la que lo hagas, después irás a misa, a tomar un vermú, a comer, a merendar, al cine, a ver el fútbol o a lo que te de la real gana. Que por algo se vota en domingo.

En Estados Unidos el proceso es radicalmente distinto. Antes de acercarte a votar el martes de las elecciones presidenciales, debes registrarte para votar. Es decir, debes hacer un trámite para que puedas votar. Y ese trámite no es igual ni igual de fácil en todos los estados. De hecho, ese trámite y sus condicionantes es lo que permitió en muchos estados que los afroamericanos no votaran en el pasado.

Ese trámite es un problema. Una barrera a la participación. De hecho, es uno de los motivos por los que la participación en las elecciones presidenciales es tan baja. Sí, lo que oyes. Las elecciones más importantes del planeta, en una democracia como la norteamericana y con una participación baja.

Quiero que veas este gráfico:

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En él te comparo la participación en las elecciones generales españolas y en las presidenciales en Estados Unidos. Hemos llegado a ver elecciones con un 30 puntos más de participación en España. Y sí, cada elección y cada país tiene su contexto, pero barreras como el registro previo al voto hace que, en general, en España la participación no baje de un 68% y en Estados Unidos llegue máximo a un 58%.

Y eso que hablamos de años buenos: en 1993 se aprobó la National Voter Registration Act para mejorar la situación. Mucho, no lo ha hecho. Quiero contarte algunas cosas curiosas sobre el registro del voto que en nuestro país no vemos. O mejor, no sufrimos.

  • Si un candidato quiere ganar, primero debe asegurarse de que la gente podrá votar. Para luego votarles a ellos. Por ello, las candidaturas hacen campaña de información para conseguir que más gente se registre. Eso forma parte del calendario y de las estrategias de campaña. Movilizar y registrar a nuevas capas del electorado puede darte la victoria en un estado.
  • Cuando te registres, te asignarán a un partido: en la mayoría de los estados, cuando te registras para votar te preguntan a qué partido quieres que te asignen. Si quieres, puedes responder. Si no quieres, pues nada. O siempre puedes declararte independiente. Esta afiliación a un partido no supone ni pago de cuota ni que debas ser del partido. Ni te obliga a votar por ellos. Faltaría más. Pero en algunos estados para participar en las primarias de ese partido, debes haber cumplimentado esa parte. Y también hay estados que pasan completamente de preguntarte esto. Imagina lo que pasaría si esto estuviera en España…
  • Puedes registrarte en muchos sitios: desde la ley aprobada en 1993, se forzó a todos los estados a ofrecer servicios de registro uniformes a través de varios espacios, como la oficina en la que te sacas el carné de conducir, colegios, bibliotecas u oficinas de correos.
  • En once estados puedes registrarte el día de las elecciones: es una de las opciones para luchar, en parte, contra la abstención. Antes de sufrir porque se haya pasado el plazo, puedes registrarte justo antes de votar. Es mejor que no tener la opción, pero piensa que es un día laboral y es otro trámite más… Pero sus efectos son muy buenos. En los estados en los que esta opción existe, la participación se acerca al 70%.
  • El registro online: cada vez es más común que puedas registrarte online. Sin duda, ayuda a acabar con la barrera del tiempo dedicado a ello. Pero ya sabes que no todos los grupos de edad usan internet del mismo modo y con la misma intensidad. Sin duda, es un avance. Echa un vistazo a lo que hace Vote.org.

 

Hillary y Trump te quieren registrar. Si eres ciudadano de Estados Unidos, claro. Y quieren hacerlo porque sin registro, no hay voto. Y sin voto, no hay Despacho Oval.

Discurso de Emmeline Pankhurst por el derecho a voto femenino

La británica Emmeline Pankhurst fue una de las fundadoras del movimiento de las sufragistas británicas. Dedicó su vida a hacer real algo que hoy es normal en los países democráticos: la igualdad de derechos de hombre y mujeres en el voto.

En 1914 se dirigió uno de sus discursos más famosos en Hartford, Connecticut, Estados Unidos. En ese discurso, del que reproducimos una parte a continuación, Pankhurst se presentaba como un soldado y un prisionero que había abandonado temporalmente el campo de batalla.

Gracias a personas como Pankhurst, a su devoción, su liderazgo, su visión y sus sacrificios, muchas desigualdades se superaron. Una inspiración, sin duda, para tantas otras barreras que se erigen en nuestro mundo actual.

“No tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas”

No he venido aquí como abogada defensora, porque sea cual sea la posición que ocupe el movimiento por el sufragio en los Estados Unidos de América, en Inglaterra no se trata ya de defenderlo, el movimiento es ya parte de la vida política. Se ha convertido en el tema de la revolución y la guerra civil, y así que esta noche no estoy aquí para defender el sufragio femenino. Las sufragistas estadounidenses pueden hacer eso perfectamente. Estoy aquí en calidad de soldado que ha abandonado temporalmente el campo de batalla a fin de explicar -parece extraño que tenga que ser explicado- qué es la guerra civil cuando ésta la libran las mujeres. No sólo estoy aquí como un soldado temporalmente ausente del campo en la batalla; estoy aquí – y eso, creo, es lo más extraño de mi presencia- estoy aquí como una persona que, de acuerdo a lo que han decidido los tribunales de justicia de mi país, no tiene ningún valor para la comunidad; debido a mi estilo de vida se ha juzgado que soy una persona peligrosa, bajo pena de trabajos forzados en una prisión. Por tanto, algún interés debe tener escuchar a una persona tan peculiar como yo. Seguro que muchos de vosotros pensáis que no tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas. […]

Quiero decir a las personas que no creen que las mujeres podamos tener éxito, que hemos llevado al gobierno de Inglaterra a su situación actual y por tanto tiene que enfrentarse a esta alternativa: o las mujeres mueres u obtienen el derecho a voto. Les pregunto a los hombres norteamericanos que están en esta reunión, qué pensarían si vivieran una situación parecida en su Estado; ¿Mataríais a esas mujeres o les daríais la ciudadanía, mujeres a las que respetáis, mujeres que sabéis que han vivido vidas útiles, mujeres a las que conocéis, aunque no sea personalmente? Mujeres que buscan la libertad y el poder para desempeñar un útil servicio público. Bueno, sólo existe una respuesta a esta alternativa; sólo existe una salida, a menos que estéis dispuestos a retrasar el avance de la civilización dos o tres generaciones; debéis otorgar el derecho de voto a esas mujeres. Ése es el resultado de nuestra guerra civil.

Discurso completo (en inglés)

Fragmento extraído de “Palabras que cambiaron el mundo. 50 discursos que han hecho historia”

Los candidatos nos piden votar

Este domingo estamos llamados a las urnas: la configuración del nuevo Parlamento Europeo depende de nuestros votos.

Para los que aún no sepan si votar o no votar, si votar a unos o a otros, he invitado a los cabeza de cartel de los principales partidos políticos para que nos digan en 140 carácteres por qué debemos ir a votar este domingo.

Este es el resultado. Agradezco sinceramente a los cabeza de cartel y a sus gabinetes por la paciencia y por el “twitt” que enviaron, así como a aquellos equipos que, pese no poder enviar el comentario, hicieron todo lo que puedieron.

Para evitar problemas, este post se publica un día antes de la jornada de reflexión… y ahora al tema que nos ocupa; ¿por qué debemos votar el próximo domingo?

Juan Fernando López Aguilar – PSOE

“La Eurocámara legisla el 70% de las normas que afectan a nuestra vida: seguridad alimentaria y energética, hipoteca… Te importa, y te toca decidir tu futuro, el nuestro, la Europa que viene.”

Maria Badia – PSC

“Debemos ir a votar para conseguir una mayoría progresista en el PE que garantice unas politicas sociales frente a las políticas de mercado”

Willy Meyer – IU

“Vota por tus derechos, contra la crisis y el paro. Y el día después a seguir moviéndose, pensando y actuando para transformar la sociedad.”

Ramon Tremosa – CiU

“El próximo 7 de junio debemos votar CiU para defender la identidad de Catalunya y nuestros intereses en Europa. Si no defendemos Catalunya, nadie lo hará por nosotros.”

Raül Romeva – ICV

“El 7-J votamos para salir de esta crisis de derechas con soluciones de izquierdas. Votamos por una nueva Europa: social, ecológica y de las personas”

Oriol Junqueras – ERC

“Juntos haremos historia en Europa. El futuro de nuestro trabajo, la economía, las fiestas, la agricultura… se decide en Europa. Decidámoslo nosotros. Decidamos decidir”

No obstante, uno de los escollos de estas elecciones será la abstención. Seguro. Y especialmente la de los jóvenes. Por eso, he pedido a representantes de las juventudes de los partidos que respondan a la pregunta “¿Por qué los jóvenes debemos ir a votar el domingo?”. Y he aquí las respuestas:

Marta Albes – JSC

“Porque Europa puede cambiar el mundo. La UE es el mayor proyecto transformador de la historia y la unión nos hará más libres e iguales”

Arseni Armengou – JERC

“Decía Joan Fuster que “toda política que no hacemos nosotros se hará contra nosotros”. ¡Avanzar hacia una Europa Social y de los Pueblos, depende de nosotros!”

Marc Pallarès – JNC

“El 7 de junio decidimos nuestro futuro, el de los jóvenes de Catalunya. Europa es futuro, Recuerda más Europa es menos España”

Gonzalo Ortiz Lázaro – NNGG

“El 7J es el momento de cambiar las cosas que van mal y retomar el rumbo de la prosperidad. España necesita soluciones también en Europa, y quien mejor puede defenderlas es el PP. Por eso, vota PP.”

La lucha por el último de los votos

Hoy publico en La Vanguardia online:

La lucha por el último de los votos
La semana que viene a estas alturas, sabremos ya quién será el 44º Presidente de los Estados Unidos. Se habrá decidido, pues el inquilino del Despacho Oval. El centro de poder más importante del mundo tendrá un nuevo huésped y se encontrará encima de la histórica mesa Resolute (que por cierto, está en pie en el despacho desde 1880 y está hecha con la madera de un navío británico) una difícil crisis financiera y económica a resolver.

Esto se dará con permiso de las máquinas emisoras de voto, los problemas legales y el sentido del voto en algunos estados clave, como Florida, Ohio y Pensilvania. Y será con su permiso porque ya tenemos experiencia de ver como las elecciones presidenciales han tenido como resultado un limbo político que mantuvo el mundo sumido en la más absoluta incertidumbre. ¿Recuerdan el otoño del año 2000? ¿Les suena de algo las papeletas mariposa, los escrutadores dejándose las dioptrías y una presidencia ganada en los tribunales?

Las elecciones dependerán de estos estados clave. Estados que tienen un número importante de votos en el Colegio Electoral y que el sistema mayoritario del país del Tío Sam hace que se pelee por cada voto. Existen dos fases de lucha por el voto: antes y después del escrutinio.

La primera fase la estamos viendo a estas alturas con una lucha acérrima entre la maquinaria de los dos partidos. Cada voto cuenta. Hay que perseguir cada voto. Esta es la consigna. Esto ha llevado a los candidatos a diseñar un fin de campaña muy parecido, concentrado en las mismas zonas y apelando al mismo tipo de votantes. Por ejemplo, en Ohio (estado que dio la victoria a Bush en 2004) la llave del despacho la tendrán los llamados joe sixpack, los hombres de clase media industrial, blancos, la mayoría sin estudios secundarios y que reciben este apelativo por su afición a los paquetes de seis latas de cerveza barata. No es un votante esencialmente demócrata, pero ante las dificultades económicas existe una gran posibilidad que el voto pueda decantarse hacia el senador de Illinois. Precisamente en este tipo de votantes es donde deberemos calibrar muy bien el impacto de la cuestión racial.

En todo caso, la dirección del mensaje de los dos candidatos está clara: a los indecisos. De ellos va a depender el resultado de las elecciones en los estados a los que nos referimos. Las bases ya están convencidas, ahora deben mantener la tensión y asegurarse de que los que les deben votar lo hagan. ¿Les suena esto a aquello que dijo el presidente Zapatero sobre la conveniencia de la tensión para asegurar una elevada participación? Resumiendo, lanzar mensajes a los que no saben qué votar pero que irán a votar, y asegurar que los que saben qué votar, lo hagan.

La segunda fase la veremos a partir de la noche del día 4, cuando legiones de abogados estarán dispuestos a reclamar cada uno de los votos para uno de los dos candidatos. Y es que una presidencia puede depender de un buen puñado de votos. Pero también puede depender de la reacción de los candidatos ante una situación de incertidumbre como la del año 2000. En ese sentido, si llegamos a tal extremo, otra variable que entrará en juego será el tono de los discursos de uno y otro candidato. Si parece que tiramos la toalla, quizá ya la habremos tirado antes de tiempo. Sin olvidar el papel de los medios: hace ocho años la cadena Fox News influyó decididamente en muchos americanos al otorgar la victoria electoral a Bush y no a Gore; aunque en pleno año 2008 donde deberemos concentrar la atención será en Internet, en lo que diga la blogosfera. Un terreno que, por cierto, Obama ha abonado mucho mejor que McCain; anticipándose estratégicamente a un medio que ha sido clave en esta campaña y donde el demócrata se ha manejado como pez en el agua.

La cuenta atrás está en marcha, y el consumo de los días y las horas se siente con más violencia que nunca. El peso de la historia se acerca con apresurado paso hacia los dos candidatos. Y esa sensación de ser testigos de un momento histórico se extiende por muchas partes del globo. No se pierdan la noche electoral del próximo martes, aunque lleguen con ojeras a sus puestos de trabajo el próximo miércoles. No se pierdan un momento como este… siempre y cuando no se tarde más de un mes en llamar alguno de estos estados para uno de los dos candidatos.