Los spots electorales de las elecciones catalanas de 2006

Hace cuatro años, Catalunya votaba en las primeras elecciones tras la aprobación del Estatut. El primer gobierno tripartito había terminado con la expulsión de Esquerra del ejecutivo por su voto negativo al texto estatutario llevado a referéndum. La culminación de una serie de tensiones internas.

CiU empezó esa campaña atípica –cayó en un miércoles festivo, que removió en cierto modo la liturgia de campaña- con un sorprendente dvd: Confidencial.cat. El PSC no presentó al presidente en el cargo a la reelección y optó por el ministro José Montilla. Esquerra repitió candidato, Carod-Rovira, al igual que ICV, Joan Saura y el PPC, Josep Piqué. La sorpresa de esos comicios fue Ciutadans, que consiguió entrar en el Parlament con tres escaños.

Con cuatro años a nuestras espaldas y a las puertas de una nueva cita electoral, ¿os apetece recordar los spots electorales de esa campaña?

CiU

PSC

Esquerra

PPC

No disponibles

ICV

Ciutadans-Ciudadanos

¿Se pueden conseguir votos con las emociones?

Los vídeos del beso de Iker Casillas a Sara Carbonero han sido lo más visto en YouTube en España en las últimas horas. Las visualizaciones no hacen más que aumentar -aunque Telecinco ya ha empezado a reclamar los derechos- y, aunque parezca mentira, no había pasado ni una hora desde ese momento que en la Red ya se encontraban varias versiones de esa secuencia. Internet mueve a masas y un contenido ya no se pierde en el directo: permanece. ¿Cómo puede un partido político o un candidato aspirar a tener un éxito similar?

La realidad es que lo tienen difícil. No es cuestión de pedir a los candidatos que incluyan bonitas historias de amor que puedan despertar el interés en sus candidaturas de forma periférica. Para nada. Tiene más que ver con la capacidad de despertar interés y ser recordados. Todos recordaremos ese beso de cuento de hadas durante años, aunque veamos miles de imágenes de la pareja o similares.

Y ahí es donde entran en juego las emociones. Nos llama la atención el beso de Casillas por la empatía que desprenden… y porque incluso llega a causarnos alguna que otra lágrima de felicidad. Ese es el reto: conmover. Emocionar. Ser recordados.

No es baladí ese reto. No es fácil conseguirlo. Cada día se añaden miles de nuevos vídeos en YouTube o espacios similares. Cada día decenas de partidos políticos añaden nuevos archivos que compiten entre sí para llegar a un público que no está muy por la labor. ¿Dedicar parte de mi tiempo libre, llevarme una colleja de mi jefe o dejar de jugar con mis hijos, por ver un aburrido vídeo de un político? No, por favor.

Por ello, los primeros ejemplos de vídeos de los partidos que nos ha dado la precampaña de las elecciones catalanas nos muestra un diferente enfoque para intentar paliar esa dificultad de la propia naturaleza de los vídeos. Las propuestas de los tres grandes partidos (CiU, PSC y ERC) tienen una base en esa necesidad de despertar emociones.

En los tres casos se intentan explicar historias que se vinculen con su oferta a la ciudadanía e intenten despertar ese interés por los partidos. ¿Por qué es importante? Porque esa historia, ese relato, es la clave para despertar el estímulo necesario para que percibamos la importancia de ese vídeo. Junto a esa historia no deben olvidarse los estímulos que la rodean: música, mensaje, la voz del locutor –si hay-, imágenes, colores, velocidad, ritmo, consonancia entre lo que se dice y lo que se ve… La percepción de esa pequeña historia dependerá de eso. Y precisamente porque nuestra percepción es selectiva todo ello tiene una gran importancia.

Por un lado tenemos esa parte de despertar el interés, de estimular, pero por el otro, la necesidad de crear un vídeo memorable. ¿Qué tipo de mensajes se graban mejor en la mente de quien lo ve? Aquellos que sean coherentes con nuestras actitudes previas, tal y como defiende Belén López Vázquez en su libro “Publicidad emocional. Estrategias creativas”. Así, esas actitudes son necesarias para observar el efecto de la publicidad emocional.

La conclusión a la que llega López vendría a demostrar la voluntad de los vídeos presentados por los tres partidos en esta precampaña: dirigirse a los propios con un mensaje coherente y centrado en las actitudes previas hacia ellos. Responde a los anhelos de la audiencia. Y parece que a estas alturas, lo importante es responder a las expectativas de los propios con esos relatos que consigan algo esencial: movilizarlos. ¿Podrán conseguir más votos con las emociones?

CiU

PSC

ERC

Cuando los spots electorales dejaron de ser aburridos

Eliminar los bloques de publicidad electoral fue una gran decisión. El resultado lo estamos viendo ya en estas elecciones europeas, tras la fase beta que fue la campaña de las generales del pasado año. En este post -en catalán- del año pasado ya contemplaba el cambio que esto supondría para la comunicación política en nuestro país.

Sin embargo, el cambio viene en un momento extremadamente interesante: cuando la publicidad electoral alcanza en España un nivel creativo homologable a otros países de nuestro entorno más experimentados, el Gobierno anuncia que eliminará la publicidad en la televisión pública. ¿Qué pasará con la publicidad electoral en las próximas elecciones si la LOREG expresa que deberán existir espacios para este tipo de mensajes?

La cuestión de fondo, que en unos años abordaremos, será la propia naturaleza de los spots electorales. La televisión aguanta el envite de los medios digitales (no como la crisis abierta en los medios impresos), y es evidente que los spots electorales deberán estar cada vez más orientados al lenguaje propio de internet.

Una comida con Rajoy…

El ascenso del PP en las encuestas no es sólo gracias al empeoramiento de la situación económica: el partido conservador está comunicando mucho mejor que sus adversarios socialistas.

No han cambiado en el fondo de sus ideas ni sus mensajes, pero están consiguiendo envolverlo de una manera muy diferente. Para empezar, y es evidente que tiene una importancia capital, con las nuevas caras que día a día comen y cenan con millones de españoles. La sombra de un pasado oscuro de Acebes y Zaplana ha dado paso a dos mujeres jóvenes, preparadas y que no responden al perfil típico del PP.

Pero además, Esteban González Pons ha pasado a encargarse de la comunicación y José Luis Ayllón está dejando impronta en su gestión como secretario general del órgano más importante del PP hoy en día: su grupo parlamentario.

En tiempos de crisis, están aprovechando los inmensos errores comunicativos del gobierno en materia económica. De forma llana, sencilla. Con mensajes claros y ejemplos concretos que entiende la madre que trabaja y el agricultor que labra la tierra.

Pero esto no es todo: son conscientes de que deben parecer más próximos a mucha gente que, en un momento determinado, puede dejar de votar al PSOE para votarlos a ellos. El camino hacia al centro o la recuperación del centro perdido.

Esto también nos muestra una cosa bien clara: los estrategas populares se equivocaron al querer poner un tema en la agenda, la economía, cuando la mayoría de la población no lo percibía como problema. Y quemaron muchos cartuchos.

Por lo tanto, saben que hace falta aproximarse a este tema de una manera diferente. Y la han presentado. Piden a la ciudadanía vídeos de no más de un minuto hablando sobre la situación económica. Los 10 mejores vídeos los verá la dirección popular y el ganador comerá con Rajoy. Una manera de aproximarse a la ciudadanía y conseguir un gran eco. Y supongo que debe haber sido un acierto cuando empiezan ya las contracampañas, como muestra César

Es una copia de la campaña de Barack Obama de sortear una cena entre cualquiera de los contribuyentes que habían donado fondos al senador de Illinois. De hecho, la campaña americana ha influenciado mucho a los conservadores, como lo demuestra el uso de canciones por presentar los ponentes en el último congreso del PP de Madrid.

Las mejoras comunicativas no se quedan aquí. Están perfilando mensajes claros y próximos, innovando en ciertas áreas y potenciando un perfil moderado. El objetivo se ve claro: ganar las elecciones europeas del próximo año y empezar así el regreso a la Moncloa. Y es que en este contexto, las elecciones al Parlamento Europeo se leerán en clave más nacional que nunca.