Trump va al Congreso esta noche. Y así la puede liar parda.

Esta noche, Trump va al Congreso. El presidente se dirigirá a las dos cámaras en una sesión conjunta. ¿Es el tradicional discurso del estado de la Unión? No. ¿Es una sesión de control parlamentario? No. ¿Es un acto de reconciliación nacional? Ni de coña. Esto es lo que debes saber del discurso de esta noche.

“He shall, from time to time”

Rajoy puede envidiar a Trump en algo. Trump no tiene que verle las caras al Rufián de turno cada dos por tres y dar explicaciones parlamentarias. Su sistema es distinto, no es un sistema parlamentario en el que el Congreso marca el ritmo. Es un sistema presidencial. Así, la constitución americana establece en su artículo II que el presidente debe ir, de vez en cuando, al Congreso a contar cómo está el país:

He shall from time to time give to Congress information of the State of the Union and recommend to their Consideration such measures as he shall judge necessary and expedient.

 

George Washington fue el primero en hacerlo el 8 de enero de 1790. Desde entonces, esa práctica se ha ido repitiendo. Algunas veces en persona, otras enviando un texto. Pero el discurso de esta noche no es el discurso sobre el estado de la Unión.

Discurso de segunda

Siguiendo con las tradiciones, también es habitual que el presidente recién inaugurado, vaya al Congreso a dirigirse a las cámaras durante su primer año de mandato. Así, el discurso no tiene el rango vital que el discurso del estado de la Unión tiene en la política norteamericana. Pero va más allá del trámite. Trump dará su primer discurso del estado de la Unión en 2018. Hoy podrá calibrar cómo están los ánimos entre poderes.

En otras presidencias, este discurso no ha sido más que la constatación de una luna de miel presidencial. No será el caso de Trump, que está en guerra con todos y contra todos.

Máxima expectación

Trump no es un presidente tradicional. Para los presidentes anteriores, momentos como estos han sido oportunidades para reconciliar las dos almas del país, proyectar su liderazgo y actuar como estadistas. Trump no sigue esa estela. Su discurso inaugural fue duro, oscuro y tenebroso. Más parecido a un mitin electoral que a un discurso para empezar una presidencia.

No se puede esperar que Trump cambie de la noche a la mañana. No, la moderación no llegará esta noche. Hablará de todas las acciones que ya ha llevado a cabo y de la visión de “America First” que ya anunció el 20 de enero. Veremos si el tono cambia o por el contrario se recrudece, teniendo en cuenta que necesita que el Congreso apoye sus medidas.

Hoy veremos qué camino sigue Trump. Y no parece que vaya a ir por lo convencional.

Pompa y circunstancia

Sí, en Estados Unidos la pompa y circunstancia republicana llega también al Congreso. Aunque no sea un discurso sobre el estado de la Unión, el protocolo rige. Será algo así:

Primero llegan los miembros del Congreso. Sobre las 20:30h los miembros de la cámara baja, la Cámara de Representantes, están ya en la sala. El speaker, o sea, el presidente de la cámara, anuncia entonces la llegada del vicepresidente y de los senadores. Todo el Congreso está ya reunido. El vicepresidente es el “presidente” del Senado, por ello esta noche los verás justo detrás de Trump en la tribuna.

El speaker anuncia la llegada de otros cuerpos del Estado, como los miembros del Tribunal Supremo, los Jefes del Estado Mayor o los propios miembros del gobierno, el gabinete.

Falta lo más importante: el presidente. Pasadas las 9, la Cámara se preparar para la llegada. Verás que siempre hay un señor que grita la llegada del presidente. Ese es lo que llaman el “Sergeant at Arms” de la Cámara. La verdad es que no sé encontrar una traducción para ese cargo, pero se encarga, entre otras cosas, del protocolo.

Esta figura encabeza la comitiva del presidente, formada además por miembros del Congreso encargados de recibir al presidente. Y el propio presidente, claro. Cuando todo está listo, el speaker de la Cámara llama al orden y entonces escuchamos a auténtica voz en grito: “Mister/Madam Speaker, the President of the United States!”

El presidente es recibido por aplausos y tiene que cruzar un pasillo que se hace eterno. El presidente saluda a los congresistas que están ahí y mientras se acerca a la tribuna de oradores, al resto de cargos presentes.

Justo al llegar a la tribuna de oradores y estar preparado para empezar, el speaker lo anuncia oficialmente: “Members of Congress, I have the high privilege and the distinct honor of presenting to you the President of the United States.” Más aplausos.

Prepárate para contar

Todo cuenta, todo es importante y los comentaristas políticos se fijan hasta en el último detalle.
Si lo ves esta noche fíjate: los aplausos cuentan. De hecho, se cuentan hasta los minutos de aplausos que recibe el presidente. Cuenta las historias que relata el presidente. Las personas a las que menciona. Los invitados que están en la Cámara de Representantes, quién se siente junto a quién… todo.

El superviviente designado

Esta noche en el Capitolio estará en pleno la línea de sucesión a la presidencia. En el hemiciclo coincidirán Trump, Pence y Ryan. Si esta noche pasa una desgracia, la línea de sucesión a la presidencia se habría terminado en cuestión de segundos.

Aunque sea ficción, este tipo de situaciones no se prestan al azar. Como en casi todos los regímenes políticos, la sucesión de un cargo está perfectamente definida en la Constitución americana. No sólo por la vía que antes ya hemos intuído (Presidente, Vicepresidente y speaker de la Cámara de Representantes), sino por la designación de un superviviente. El llamado designated survivor o designated successor.

Esta noche, uno de los miembros del gabinete presidencial (nuestro consejo de ministros) se mantendrá a una distancia física, segura y prudencial del Congreso. Un miembro del ejecutivo que cumpla las mismas condiciones que debe cumplir un candidato a la presidencia (haber nacido en Estados Unidos y haber cumplido 35 años) es designado como la persona que, en caso de desastre fatal y de destrucción de la línea natural de sucesión, aseguraría la continuidad del gobierno.

En Netflix podemos ver ya esa ficción en una serie que empieza tras el ataque al Congreso durante un discurso sobre el estado de la Unión.

La respuesta demócrata

Los analistas no sólo se fijarán en los aplausos. No sólo contarán momentos. No sólo hablarán del discurso del presidente. También contarán la respuesta de la oposición. Pero no es como en España. Tras el presidente no saldrá alguien de la oposición demócrata a rebatir el discurso de Trump. Se hace después, en una alocución a la nación que no se hace desde la tribuna de oradores.

Los responsables de responder a Trump serán el ex gobernador de Kentucky Steve Beshear. Habrá una versión en español. Irá a cargo de la activista sobre inmigración Astrid Silva. Silva nació en México y es una “Dreamer”. Llegó a Estados Unidos siendo niña con sus padres con cuatro años y se hizo activista al saber que estaba indocumentada. Todo un mensaje de la oposición demócrata.

¿Cómo ver el discurso?

El discurso es a las 21h en la costa este, o sea, las 3 de la mañana en España (las 2 en Canarias). Se podrá ver en las grandes cadenas como CNN o FOX News y seguramente lo podrás ver en streaming por Youtube, como en la C-Span. La web de la Casa Blanca lo dará también en streaming.

Todo lo que debes saber de la inauguration de Donald Trump

45. Donald J. Trump se convertirá en el presidente número 45 de la historia de los Estados Unidos. Y así se titula la publicación que te presento. El 20 de enero tras unas elecciones presidenciales, Washington D.C se viste de gala para investir al nuevo presidente de los Estados Unidos. Una ceremonia de pompa y circunstancia conocida como inauguration. Y así nos vamos a referir a ella en la publicación que puedes descargar o leer desde esta entrada. Cada cuatro años, un nuevo mandato presidencial empieza bajo la atenta mirada del mundo.

A las 12 del mediodía del próximo 20 de enero, Donald J. Trump será investido como el 45 presidente de los Estados Unidos de América. El presidente del Tribunal Supremo le tomará juramento. Su mujer estará junto a él. Y muchas cosas pasarán este día. Con esta publicación podrás seguir todo lo que ocurra en la 58 inauguration de la historia del país. Desde los eventos, la historia a los datos de esta tradición desarrollada de forma ininterrumpida desde 1789.

Ya puedes leer en esta entrada o descargarte esta publicación que te ayudará a seguir todos los actos de la inauguration de Donald Trump y un recorrido histórico por sus principales tradiciones. Descubre que es lo que no te puedes perder de su inauguration, recorre las principales tomas de posesión de la historia, conoce datos curiosos. Todo eso y más en esta publicación:

 

El Colegio Electoral vota a Trump en un país en estado de shock

El primer lunes después del segundo miércoles de diciembre. Ese es el día en el que los electores del Colegio Electoral se reúnen en sus respectivos estados para elegir al presidente y al vicepresidente de los Estados Unidos. Así va a ser elegido Donald Trump.

Una elección indirecta

En realidad al presidente y al vicepresidente no los elige el pueblo de forma directa. Los eligen los electores del Colegio Electoral. Y además no se hace con una circunscripción única. Se hace en base a los estados. Cada estado tienen un número de electores, en base a su población. Y luego son estos electores los que votan al presidente y al vicepresidente.

Y lo hacen, además, siguiendo el sistema mayoritario. Es decir, si un estado como Pensilvania tiene 20 electores, estos 20 electores votarán en bloque al candidato que haya ganado la mitad más uno de los votos del estado. Es el sistema conocido como “winner takes it all”. Que no tiene nada que ver con la canción de ABBA.

Así, los electores del Colegio Electoral se reúnen en sus estados el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre tras las elecciones, cuando todos los votos ya han sido contados, y eligen formalmente al presidente y vicepresidente. El candidato necesita, para ganar, 270 votos de los 538 que tiene el Colegio Electoral.

¿Por qué 538 votos?

El Colegio Electoral está formado por 538 electores. Cada estado tiene un número de electores, que son la suma de los dos senadores de cada estado y los miembros que cada estado tienen en la Cámara de Representantes. El Distrito de Columbia no es un estado, pero tiene representación en el Colegio. No puede tener más electores que el estado más pequeño. En este caso es Wyoming, así que tiene los mismos electores que ese estado, tres.

¿Quiénes son los electores?

Cada estado, bajo el liderazgo de los dos grandes partidos, elige a los electores en los meses anteriores a la elección. Y como ocurre para casi todo en la federación, cada estado tiene sus propias normas. Así, hay estados en los que se celebran primarias para elegirlos y otros en los que son elegidos por las convenciones de los partidos (como en Oklahoma, Virginia o Carolina del Norte) y en otros, como en Pensilvania, los comités de campaña los eligen para evitar que haya ovejas descarriadas que no voten lo que deben votar.

Cada estado determina cómo se eligen a los electores de cada estado, pero hay límites establecidos en la constitución: cualquier persona que tenga un cargo federal, ya sea por elección o por nominación, no puede ser un elector. En todo caso, cada cámara puede votar, por dos tercios, permitir que alguien pueda ser elector aunque tenga un cargo federal.

Estos electores solo tienen un cometido: votar al presidente y vicepresidente. Los padres de la constitución querían que fuera así. Al principio se pensó en que el Congreso votará al presidente, tal y como ocurre en países como España. Pero pensaron que eso era peligroso porque el Congreso sería un cuerpo en el que sus miembros no serían renovados con asiduidad, con lo que se podrían generar dinámicas negativas. Con la misma idea de que el presidente fuera elegido por una mezcla de población y estados (el pueblo y los estados), decidieron optar por el Colegio Electoral. Así, una vez voten, este cuerpo ya no tendrá sentido. Y no se generarán, según los padres de la constitución, dinámicas perversas.

¿Qué votan el 19 de diciembre?

Los electores votan únicamente al presidente y al vicepresidente. Votarán a los candidatos y se mandarán seis certificados firmados por todos ellos.

¿Y si no quieren votar a Trump?

En realidad la constitución no obliga a los electores a votar por el candidato que ha ganado el estado. 29 estados y el Distrito de Columbia han aprobado leyes para evitar lo que se conoce como “faithless electors”. Así que, formalmente, los electores de los 20 estados restantes podrían no votar al ganador en su estado si lo quisieran. Y según algunos expertos en derecho constitucional, si se llevara la prohibición de los 30 estados restantes a los tribunales, se podría ganar porque podría ser totalmente inconstitucional.

De hecho, está pasando ahora mismo en Colorado, donde se ha llevado esta prohibición a la justicia y esto podría abrir la puerta a declararlo inconstitucional. Por eso, el equipo de Trump ha debido personarse y luchar contra esta maniobra legal. Un precedente podría abrir la puerta a que los electores no voten a Trump. Es bastante improbable, pero es importante lo que está ocurriendo.

¿Qué pasa si nadie llega a los 270 votos?

Para ser elegido presidente o vicepresidente, los candidatos deben tener la mayoría absoluta de los 538 votos. Es decir 270 votos. El resultado electoral ha dado a Trump 306 votos del Colegio Electoral, con lo que con toda seguridad será elegido.

Pero podrían o pueden pasar dos cosas: en primer lugar, las elecciones podrían haber dado un resultado en el que ni Trump ni Clinton hubiesen llegado a los 270 votos por la irrupción de algún tercer partido. Pero no ha pasado. Lo segundo, los electores que no están sujetos a leyes que les obligan a votar al candidato del partido, podrían votar a un candidato alternativo del partido republicano. Si 35 electores votan a otro candidato, nadie tendría mayoría. De hecho, el republicano John Kasich emitió un comunicado pidiendo que no le votaran a él.

¿Puede pasar?

Es bastante improbable. Aunque hay fuertes rumores de un motín en el partido republicano, públicamente solo se conoce el caso de un elector de Texas que no quiere votar a Trump. Por lo que lo más seguro es que todo vaya como está escrito.

En todo caso, los electores han pedido tener un briefing de seguridad nacional antes de votar por las más que creíbles sospechas de que Rusia ha interferido en el proceso electoral para apoyar a Trump.

Si ocurriese y nadie tuviese la mayoría absoluta, la elección del presidente pasaría al Congreso. La 12ª enmienda establece que si nadie llega a los 270 votos, se convoca inmediatamente una sesión de urgencia. La Cámara de Representantes debería votar, entre los tres candidatos que más votos electorales han obtenido en el Colegio Electoral, al presidente. Así, cada delegación del estado en la cámara vota en bloque a un candidato. Y gana el candidato que tenga la mayoría absoluta de 16 votos. El Distrito de Columbia no votaría. Si nadie gana, se sigue votando. El presidente se eligió así en 1801 y en 1825.

Al vicepresidente lo elegiría el Senado. Lo hará entre los dos candidatos con más votos en el Colegio Electoral. Aquí se necesita la mayoría absoluta del Senado, es decir, 51 votos. Sólo ocurrió en 1837.

Esta parece ser la elección más controvertida del Colegio Electoral. Seguramente impere la práctica habitual y nada se salga del guión establecido, pero el estado de shock del país se refleja como nunca en la elección del lunes.

¿Tiene sentido el Colegio Electoral?

La América revolucionaria se refleja en el Colegio Electoral. El miedo a que el Congreso pueda votar al presidente sin el referente de los estados o del voto popular, las diferencias de población e influencia de los estados, la esclavitud en el sur, la lejanía del poder de varios estados… por todas esas cuestiones en los Federalist Papers se pueden leer interesantes debates sobre por qué esa fórmula se considera la mejor en ese momento de la historia.

Ser ganador del voto popular no cuenta en una elección así. Casi siempre coincide, pero no siempre. Así, en estas elecciones hemos visto como Clinton ha ganado por un amplísimo margen el voto popular. Pero no el del Colegio Electoral, que es el que vale. Por ello, empieza a aparecer con fuerza la idea de que en pleno siglo XXI, con el derecho a voto totalmente extendido, el poder de varios estados clave que no tienen porqué ser los más poblados, es mayor que el de otros en los que vive mucha gente. Así, el voto de los ciudadanos de California o Nueva York cuenta mucho menos, en términos de influencia, en unas elecciones presidenciales. Quizás no tenga ya mucho sentido… pero Estados Unidos es un país amante de las tradiciones. Y no hay nada más tradicional que el Colegio Electoral.

¿Por qué en Estados Unidos se vota en martes?

Martes 8 de noviembre de 2016. Más de 200 millones de personas están llamados a las urnas. Sí, un martes. Y no es un martes festivo. Estados Unidos trabaja. Los niños van a la escuela. Es un día normal. Pero no es cualquier martes. No en cualquier mes. Las elecciones presidenciales siempre son el primer martes después del primer lunes de noviembre de año bisiesto. Y todo tiene una explicación.

En 1845 se fijó la ley que establece esta fórmula para celebrar las elecciones presidenciales. Un único día, porque hasta la fecha cada estado votaba en un día distinto. El motivo tiene que ver con el transporte, la religión y la economía.

Hace dos siglos, para votar, los electores debían ir a la capital del condado. Eso suponía desplazarse y hacerlo tenía efectos en la economía y en las observancias religiosas. Si las elecciones eran en sábado o domingo, afectaba al culto. Por ello, se optó por ponerlo el martes. Para que los electores pudieran viajar en lunes.

¿Y por que en noviembre? ¿Y por que el primer martes después del primer lunes? Ahí entran las razones económicas. En noviembre la cosecha ya ha terminado y en un país agrícola eso era importante. Y también se esgrime a que no fuera el primer día de noviembre si caía en martes para permitir cerrar balances del mes anterior a las empresas.

Votar entre semana cambia los rituales electorales a los que estamos tan acostumbrados en países como España. En Estados Unidos los ciudadanos deben hacer un plan para votar. Deben pensar en qué momento del día van a ir a votar, de qué manera van a ir al centro de votación, dónde van a aparcar, etc. Algo que Joe Biden ya ha hecho:

Que las elecciones sean en día laborable lleva a que haya ciertas horas, especialmente las últimas o las primeras del día, en las que hay mucha cola en los colegios electorales. La mayoría de los estados permiten votar si al cierre de los centros, la persona está en fila. Y también, en algunos estados, los colegios abren muy pronto. Tan pronto como a las seis de la mañana.

La condición de día laboral tiene implicaciones directas en la participación. Si a eso le sumamos la obligatoriedad de estar registrado previamente, podemos explicar la baja participación en las elecciones presidenciales. Algo que está llevando a muchos a organizarse. Desde los grupos que reclaman cambiar el día de las elecciones a cambios que permiten el voto anticipado o los que reclaman que todo el mundo vote por correo.

Ya puedes ir apuntando la fecha de la siguiente elección 3 de noviembre de 2020. Quizás nosotros no tenemos que hacer plan para votar, pero si podemos ir planeando la siguiente elección.

El índice electoral 7-Eleven

La cadena de tiendas de proximidad 7-Eleven tienen una curiosa manera de entrar en la narrativa electoral en Estados Unidos. Desde hace años, cuando se acercan las elecciones presidenciales, sus clientes pueden elegir el vaso de plástico en el que tomar el café: el rojo republicano o el azul demócrata. Cada uno tiene un código de barras distinto, con lo que la cadena puede hacer una encuesta en directo de las preferencias de sus clientes. Están en todo el país.

La encuesta no es muy científica, eso está claro, pero es una manera divertida de participar en una. Además, recuerda a sus clientes la importancia de votar y es una buena oportunidad comercial para la marca. Es normal que repitan y que se haya convertido ya en casi una tradición electoral que empezó en 2000.

vasos2012

Desde entonces, han acertado todos los años. Este 2016 viene con novedades. Los clientes pueden elegir entre tres opciones: azul para Clinton, rojo para Trump y morado para indecisos. Y por primera vez, los clientes de 7-Eleven se están decantando por la tercera opción. El nombre de los candidatos no aparece en los vasos. Sí aparecía otros años.

La cadena ha llegado a un acuerdo con The Onion y puedes ver los resultados día a día y por estados en su web. Que la mayoría prefiera no elegir a nadie, dice mucho del momento que vive Estados Unidos. Y si nos centramos en los dos candidatos, Clinton tiene una ligera ventaja que, por cierto, se ha incrementado en los últimos días.

7-Eleven, de forma poco científica, nos está diciendo mucho este año. En primer lugar, la negación de los candidatos al no aparecer sus nombres en los vasos. La aparición de una tercera opción en un país de bipartidismo perfecto es cuanto menos sorprendente. Y la victoria en los resultados de esa tercera opción da cuenta del hastío que vive el país. Este el índice electoral 7-Eleven y parece que más o menos funciona. Veremos si lo hace también este año.

5 rituales de la campaña electoral que no pasan en Estados Unidos

No puede haber nada más diferente a una campaña electoral española que la campaña presidencial en Estados Unidos. Las diferencias son tan abismales que cuando pensamos en la lógica española y la intentamos trasladar a Estados Unidos fracasamos de forma estrepitosa. Porque estas son unas elecciones tan distintas que nada aplica. Pero hay cinco cosas que nos llaman especialmente la atención y que al hablar con tantos colegas y periodistas en España estos días he visto que hay casi una barrera insalvable. Te las cuento en este artículo.

1. ¿Oye, cuándo empieza la campaña oficial?

pegadacartelesEstados Unidos lleva casi dos años en campaña electoral. Primero fueron las primarias y luego la campaña entre los dos candidatos a la presidencia. Y no hay fecha oficial para ello.

Cuando un candidato está haciendo campaña para las primarias, también intenta aprovechar todas esas relaciones para la campaña final. Y si un candidato ya tiene asegurado el apoyo del partido, empieza a hacer campaña mucho antes de que el partido le confirme oficialmente en julio-agosto en la convención.

Así que no, aquí no hay pegada de carteles, ni una ley que establezca que la campaña dura 15 días.

2. ¿Y cuál es el último día para publicar encuestas?

encuestas

En Estados Unidos no existe una prohibición tan absurda como la que tenemos en España para la publicación de encuestas electorales. Se pueden publicar hasta el último minuto. Así que podrás seguir los trackings de los candidatos hasta el propio 8 de noviembre. No tendrás que recurrir al mercado secundario de frutas y verduras del país vecino.

3. ¿Y sabes ya qué van a hacer los candidatos en la jornada de reflexión?

jornadareflexion

Aquí no hay jornada de reflexión. Los candidatos y los partidos pueden pedir el voto hasta el último minuto y las candidaturas trabajan hasta que se cierra el centro de votación. Aquí no hay una fecha límite para hacer campaña, la ley electoral solo te pide, en algunos estados, que no puedes hacer campañas a ciertos metros de un colegio electoral. Nada más. Así que no te extrañes si recibes correos o sms de los candidatos en jornada electoral.

Tampoco hay un mitin de cierre de campaña como lo entendemos nosotros. Los candidatos suelen hacer un discurso muy relevante el lunes anterior a la elección, pero no tiene el aire de chimpún que tienen en España. La campaña sigue.

4. No se vota en domingo.

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En Estados Unidos se vota en martes. De hecho, se vota el primer martes después del primer lunes. Así que la gente tiene que organizar su día para poder votar. En algunos estados se dan muchas aglomeraciones y colas, por lo que hay mucha gente que no tiene muchos incentivos para votar. Así que aquí en las noticias no leerás nada sobre el “bonito día que hacía para pasear y votar” o la gente que va a votar después de misa o antes del vermú.

5. ¿Y en la sede del partido quien sale a hablar?

sedeelectoral

En Estados Unidos los partidos ocupan un lugar menos central que en España. Aquí las campañas son de los candidatos. Literalmente. Son los candidatos los que son nominados, pero los que organizan e incluso pagan su campaña. El ejemplo más claro el de Trump, que está pagando de su bolsillo el tramo final de la campaña. Así que las sedes nacionales de los partidos no valen para nada en la noche electoral.

Washington D.C, en este sentido, tiene un interés informativo tirando a cero en la noche electoral. Las sedes de campaña suelen estar en los estados nativos de los candidatos. En esta elección, las dos están en Nueva York. Trump, en la Trump Tower en la 5ª Avenida y la de Clinton en Brooklyn.

Las noches electorales giran entorno a las fiestas/eventos que crean las campañas. En ellas, el candidato da un discurso, ya sea de victoria o de derrota. Pero no en la sede del partido, ni sale el presidente del partido a dar una rueda de prensa, ni nada por el estilo.

Spain is different. O bueno, esto es different.

Swing states: aquí nace una presidencia

Swing state. Apúntate esta palabra porque la vas a oír en todos los medios hasta las elecciones presidenciales. Y junto a ello, una lista de estados que no sabes situar en un mapa. Es normal. No te preocupes. Por ello hoy quiero contarte qué es esto de los swing states, qué estados son los clave y qué se juega en cada uno de ellos.

En política americana, un swing state, battleground state o purple state… es un estado clave. Un estado competitivo. Un estado pendular. O sea, un estado que no tiene un candidato o un partido con un apoyo mayoritario, ya sea en las encuestas o porque cambia de color según la elección.

Y esos estados son clave porque sin ganarlos, no se puede sumar los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para llegar a la presidencia. Por ello, son la prioridad absoluta de las estrategias de campaña. Cada swing state tiene equipos propios en el terreno, se invierten grandes cantidades de dinero, se destinan recursos para publicidad, etc. Hay que ganarlos y generalmente se deciden por un puñado de votos. Los estados clave cambian. No siempre son los mismos. Cada ciclo electoral tiene los suyos.

Los swing states de 2016

En esta elección hay 13 estados en competición. Los repasamos:

arizonaArizona

Arizona está situado al suroeste del país, haciendo frontera con México. Tiene 11 votos electorales y en los últimos 20 años ha sido un bastión republicano. Clinton, Bill, fue el último en llevarse esos votos. El aumento de la población latina lo ha convertido en un estado competitivo y las encuestas a día de hoy dan a Hillary como ganadora en el estado. El voto temprano es bastante claro respecto a la competición que se vive:

Clinton ha conseguido movilizar a 68.000 votantes más en voto temprano que en 2012. Los republicanos solo han incrementado en 42.000. Y en números globales, los demócratas les ganarían por 4.000 votos en esta modalidad. Pero lo más interesante es el aumento en los indecisos. De 71.000 en 2012 a 114.000 en esta elección.

carolinadelnorteCarolina del Norte

Estado fundador de la Unión, sureño y rural, tiene 15 votos electorales que tradicionalmente han ido a los republicanos. Solo Carter en el 76 y Obama en 2008 han conseguido vencer en el estado. En esta elección algunos expertos apuntan a que el efecto de la competición podría expandirse al resto de cargos que se van a elegir en el estado.

Aquí la participación también va a ser clave. Por el momento, los demócratas van por delante de los republicanos en el registro del voto (100.000 votantes más), pero la clave la tendrá la movilización del voto afroamericano, que es vital para Clinton. El voto anticipado ha caído respecto a 2012, los tiempos para registrarse se han recortado. Pero el que lo ha hecho, es demócrata en un 48% contra un 28% republicano. Las diferencias son grandes.

Las encuestas ahora le dan una ventaja de un 2% a Clinton.

coloradoColorado

En tres de las últimas diez elecciones presidenciales, Colorado ha sido demócrata. El resto, republicano. Prefirió Ford a Carter, eligió a Reagan, Bush, Dole, Bush hijo… sólo Clinton en el 92 y las dos elecciones de Obama consiguieron cambiar el color del estado.

Los nueve votos electorales del estado están en competición este año. Y las encuestas los dan casi con toda seguridad a Clinton, que aventaja a Trump en unos seis puntos en las encuestas. Es la primera vez que todos los votantes registrados pueden votar también por correo, lo que puede afectar positivamente a la participación. En estos momentos, los demócratas registrados superan a los republicanos en 10.000 votantes. En este punto de la campaña en 2012, los republicanos tenían una ventaja de 7.600. Y no les fue demasiado bien.

floridaFlorida

Florida tiene 29 votos electorales. Una barbaridad. Y en este artículo te daba cinco claves de por qué Florida es vital en estas elecciones. En este momento el estado está en la balanza de Clinton, pero está dentro del margen de error.

La historia electoral del estado nos dice que ha sido demócrata en cuatro de las últimas diez elecciones: Ford, las segundas de Clinton y las dos de Obama.

georgiaGeorgia

Este estado sureño tiene 16 votos electorales a repartir y es republicano de forma consecutiva desde 1996. El 30% de su población es afroamericana. Georgia no da datos sobre la afiliación partidista de los registrados o de los que votan temprano, pero se sabe que el incremento de participación en estas modalidades está sobre el 40%.

En este momento, las encuestas dan a Trump como ganador del estado, con una ventaja de cuatro puntos sobre Clinton.

iowaIowa

Iowa es un estado tradicionalmente demócrata, dónde han ganado seis de las últimas diez elecciones. Sus 6 votos electorales ahora mismo están en el tejado de Trump, donde consigue su mayor ventaja, casi 4 puntos.

La clave en estas elecciones la tendrían los votantes blancos del sector industrial y agrícola, que no estarían conectando con Hillary Clinton. En voto temprano y por correo, 300.000 residentes de Iowa ya han votado. En 2012 votaron, finalmente, 800.000.

nevadaNevada

Los seis votos electorales de Nevada han cambiado mucho de manos durante los últimos 40 años. Hillary lleva ahora una ventaja de casi 4 puntos respecto a Trump. El voto temprano es un buen dato para los demócratas, que llevan una ventaja de unos 15.000 votos, algo más que en 2012. En todo caso, la participación está siendo un 18% más baja que en 2012, pero algo más alta que en 2008. Pero el 70% del electorado suele votar en el día de la elección.

ohioOhio

Quién gana en Ohio, gana las elecciones. Este estado tiene 18 votos electorales y ha adividano los presidentes en un 93% de las veces. ¿Se romperá esta norma este año? Trump está más fuerte que Hillary en las encuestas del estado, pero solo un 1%.

pensilvaniaPensilvania

Los 20 votos electorales se antojan un caramelo en una elección tan disputada. Este estado es demócrata desde 1992 y las encuestas son favorables a Clinton. Sin embargo, la fuerte base industrial del estado, un sector en el que Trump está teniendo más facilidad de conectar.

virginiaVirginia

Los 13 votos electorales de este estado sureño han sido tradicionalmente republicanos hasta Obama, que lo ganó en sus dos elecciones. Parece que esa inercia sigue con Hillary, que aventaja a Trump en 7 puntos.

Cinco claves sobre Florida

Apunta esto: Florida. Que no se te olvide. Florida. Florida puede ser la clave de estas elecciones. 29 votos en el Colegio Electoral. 29 votos que se le antojan imprescindibles para Trump e importantes para Clinton. Te doy algunas claves de lo que está pasando en Florida:

  1. Con un 20% de población latina, movilizar a este segmento es clave. Y ese voto latino ya no es solo el voto cubano de antaño que votaba sí o sí al partido republicano. En una elección marcada por la xenofobia y el racismo de Trump, esto va a pesar. Y parece que la estrategia de Trump de ir sólo a por el voto cubano más conservador puede no ser buena. Ayer consiguió el respaldo de los veteranos de la invasión de la Bahía de Cochinos.
  2. Mientras Trump se concentra en un electorado cada vez menos influyente, Jennifer Lopez hará un concierto gratuito en Miami. Prince Royce -algo así como el Justin Bieber latino- también la apoya. Y una larguísima lista de referentes más jóvenes y transversales. Catch all.
  3. Y por si esto no fuera poco, Clinton estuvo ayer en los estudios de Univision en Miami en el famosos programa “El Gordo y la Flaca”. Clinton se mostró cercana y defensora de la comunidad latina. La cadena más vista en español en todo el mundo. Ahí queda eso.
  4. Trump y Clinton hicieron campaña ayer en Florida. Estado clave, visitas de los candidatos. Bill Clinton ha estado en Florida durante el fin de semana. Obama estuvo en Miami a finales de la semana pasada. Presencia constante.
  5. El voto por correo y el voto anticipado también están siendo importantes. 99% de incremento del voto por correo respecto a 2012, del bando demócrata. Aunque los republicanos han dominado el voto por correo. Por los pelos. Esto antes no pasaba. Y los primeros días de voto anticipado dan un aumento de participación importante en condados clave para Clinton, como Miami-Dade County, Orange County o Duval County. Todos ellos con ventajas para Clinton. El día de la elección, la mitad de los residentes de Florida habrán votado ya.

 

¿Y las encuestas? Dicen que Hillary aventaja a Trump. La última de YouGov le da una ventaja de 3 puntos.

Que no se te olvide. Florida.

 

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El diccionario político para seguir las elecciones americanas

¿De qué está hablando un periodista de la CNN cuando en la noche electoral dice que un estado está “too close to call”? ¿Qué es un birther? ¿Y un red state? Si no lo sabes, te presento un diccionario súper útil para seguir los últimos días de la campaña presidencial en Estados Unidos.

Aquí puedes descargarte esta guía que te va a ayudar a seguir la noche electoral y a ver también el trasfondo político y social de una elección presidencial. 42 términos electorales que debes conocer.

Lee y comparte esta guía, este diccionario político para seguir la noche electoral de Estados Unidos.

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10 productos de la campaña que no puedes comprar. Y te encantaría tener.

No, lo siento. No puedo comprarte merchandising de estas elecciones y llevarlo a España. Que me quede sólo un kilo de margen en mi equipaje no es la única razón. Solo los ciudadanos estadounidenses pueden comprarlo. Y yo… no lo soy. Pero, ¿por qué ocurre eso? ¿Es porque Trump ya ha aplicado su muro? Para nada. La razón es que los productos de merchandising electoral son una donación.

Una campaña presidencial es carísima. Obama gastó más de 985 millones de dólares en 2012. Romney, 992. Las campañas deben buscar constantemente fuentes de financiación y todo, absolutamente todo va dirigido a conseguir dinero para la campaña. Este es un país enorme, hay que pagar a trabajadores en todos los estados, hay que pagar anuncios electorales para convencer, organizar eventos, pagar viajes, aviones

El departamento de fundraising de una campaña es, seguramente, el más importante. Si no se puede asegurar la viabilidad financiera de una campaña, es imposible llegar a la Casa Blanca. Cada campaña tiene sus estrategias y sus productos. Algunas se concentran en pocas donaciones muy sustanciosas. Otras, en muchas donaciones por poco valor.

El merchandising es una forma más de financiarse. Y por tanto, una forma más de donación electoral. Por lo que solo se puede donar de acuerdo a la ley. Por eso, si intentas comprar algo en la web de Hillary o Trump no podrás. Si no eres estadounidense no podrás. Y sí, sé lo que se siente cuando ves un póster increíble que quedaría genial en tu salón pero no puedes comprarlo. Y no, en la sede de campaña no hay globos, chapas, pegatinas o camisetas para regalar. Porque aquí las cosas no funcionan así.

No podemos comprar merchandising pero sí podemos admirarlo. No te pierdas estos diez productos de merchandising de esta campaña por los que morirías:

1. La pegatina “No a Trump”

Las pegatinas electorales son súper famosas en las campañas presidenciales. Especialmente las conocidas como “bumper stickers”, que la gente suele pegar en sus coches.

Esta de la campaña de Hillary contra Trump tiene un diseño maravilloso. Dos pegatinas por 5 dólares.

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2. El cartel para el jardín

Si vives en una casa y tienes un jardín, puedes hacer como muchos americanos que muestran sus preferencias políticas poniendo estos carteles. Este de la campaña de Clinton cuesta 20 dólares y es resistente al agua. Esto es difícil de exportar a España. Pocos jardines tenemos y menos al estilo americano, con vistas al vecindario. Pero sobretodo porque eso de decir a los cuatro vientos a quién votamos, no lo llevamos muy bien. Los de Trump son algo más agresivos.

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3. La gorra roja de Trump

El color rojo es el color de los republicanos. No creas que Trump se ha vuelto socialista. Esta es su famosa gorra de campaña con el lema “Make America Great Again”. Por 25 dólares puedes conseguirla. Dice que está hecha en los Estados Unidos.

Si además eres socio de la NRA, quizás te interese este modelo.

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4. El póster de Tony Puryear

Por 30 dólares puedes tener una copia de un retrato de Hillary Clinton que está en la Smithsonian Portrai Gallery. Se trata de este retrato de Tony Puryear. El marco, lo pones tu.

5. Make your matrícula great again

Con esta funda, puedes personalizar la matrícula de tu coche. Si tu coche tiene matrícula americana, claro. Si no, tirarás 30 dólares a la basura.

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6. Las camisetas más fashion de Hillary

Una serie de diseñadores han apoyado la campaña de Hillary con los diseños de estas camisetas. Aquí puedes verlas todas, con precios diferentes. Esta, por ejemplo, es la de Marc Jacobs.

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7. La carta femenina de Clinton

Por 10 dólares puedes jugar la carta femenina de Clinton. Este juego de cartas de póker incluye mensajes sobre derechos de las mujeres con ilustraciones de Caitlin Keegan.

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8. Todo el mundo está con Hillary

O eso rezan todas las camisetas que la campaña ha preparado con un montón de grupos de apoyo a la campaña, como esta “LGBT for Hillary”. Por 30 dólares.

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9. Una bolsita hipster la mar de ingeniosa

Esta bolsa es perfecta para pasear por Malasaña o el Raval. Convirtiendo la famosa canción de Cyndi Lauper en un mensaje político: “Girls just wanna have fun-damental rights”. 25 dólares. Algodón y poliéster.

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10. Los pompones de Trump

¿Hay algo más americano que un partido de algún deporte con su himno, su bandera y sus cheerleaders? Puedes comprarte estos pompones de Trump por 10 dólares.

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