Comunicación y marketing 2.0 en el EBE09

¿Hacia dónde va el mundo de la comunicación online? ¿Cuán desarrollado está? ¿Cómo lo perciben los clientes? ¿Y los profesionales? ¿Cómo lo ataja el mundo de la Universidad? ¿Qué supone el concepto de la conversación para empresas, clientes y medios de comunicación?

Estas preguntas son ambiciosas y, queramos o no, no tienen una respuesta clara e unívoca. Son el centro del debate entre los que nos dedicamos a la comunicación y al marketing online y así se percibió a la perfección en la sesión paralela dedicada a estos menesteres durante el EBE09 celebrado este fin de semana en Sevilla.

Muestra del momento apasionante que vivimos fue el lleno absoluto de la sala que la organización reservó a esta actividad. La muestra más palpable que estos temas no sólo interesan, sino que generan un intenso debate. Y así fue.

Adolfo Corujo, director sénior de comunicación online en LLORENTE & CUENCA moderó la sesión que fue planteada como la conversación a la que tantas veces nos referimos. Sin powerpoints, con intervenciones ágiles de representantes de varias dimensiones, con reflexiones a responder entre todo el auditorio, no sólo por los ponentes. Una gran experiencia fruto del momento energizante que nos ha tocado vivir.

Os recomiendo que echéis un vistazo al resumen cronológico de conceptos tratados en la sesión que la propia organización realizó en su blog, dónde también encontraréis el resumen de ponentes de la misma: Joaquín Mouriz, Juan Pedro Molina, Ignacio Bruyel, Pablo Herreros e Iván Pino.

Es difícil resumir o intentar explicar la multitud de temas que se trataron, pero me gustaría rescatar algunas ideas a trasladar también al objeto de este blog, la comunicación política.

Sin miedo, disipar las dudas.

¿Es comprable la web 2.0? Es decir, ¿es el mundo de la comunicación online algo tan simple como “lo quiero, lo compro” o esconde un cambio profundo en las empresas o los partidos? Debe existir un gran esfuerzo de los profesionales por explicar, hacer comprensible, esta concepción. Hacerlo para evitar que alguien crea que esto es la “compra del software 2.0” y, sobretodo, hacerlo para evitar a los vendedores de humo. A este respecto, se dirigió la reflexión de Juan Luís Polo durante el debate y la de este post de Pablo Herreros. Debemos ser los garantes de que esto se comprende y que somos capaces de disipar las dudas que aún hoy se tienen en empresas y partidos. Saber, en definitiva, ofrecer una visión sólida que pueda ayudar a aquellos que entienden la necesidad estratégica de apostar por ello; ser también esa guía para los que lo contratan aún teniendo miedo sobre los efectos que podrá tener en su organización

El valor de la conversación

La conversación no es un concepto nuevo, pero hoy quizás toma un calibre muy distinto. Los medios de masas han dado paso a unas nuevas herramientas que nos permiten realizar un conjunto de acciones que le dan al mundo de la comunicación un nuevo color. Hablar con los usuarios no es nada nuevo. Mis padres, tíos y abuelos lo llevan haciendo 50 años en el mostrador de su negocio. Pero lo nuevo, lo relevante, es que hoy pueden hacerlo también compañías y partidos políticos acostumbrados a estar en lo alto de la cúspide. Eso es un cambio profundo. Y su aplicación debe traer –lo está haciendo ya- una nueva manera de actuar.

El difícil reto de aprender

El mundo de la comunicación online está demandando perfiles nuevos, y lo hace a una velocidad pasmosa. Por ejemplo, entre los asistentes se encontraba la community manager de Acciona, Isabel Ramis. Pero también en los últimos días una de las grandes entidades financieras del país, CAM, hacía lo propio con Gerardo Prieto. Las agencias y consultorías, las empresas, partidos y gobiernos demandan ya nuevos perfiles profesionales para hacer frente a los retos que plantea el momento. Perfiles que varían en su contenido, en sus funciones y en sus requisitos de empresa a empresa, de partido a partido. Seguramente por la ausencia de una acción más decidida en el mundo de la Universidad. El mundo académico, aunque no esté liderando este momento, lo ve con sumo interés y seguramente en los próximos años mostrará un compromiso mayor. Pero ya en este punto, me muevo un poco de sesión y cito la clausura del EBE09. Gumersindo Lafuente fue muy claro con los jóvenes, especialmente los estudiantes de periodismo: hoy tienen miles de herramientas para hacerse notar, para crear, para desarrollarse para crecer. Debemos aprovecharlas aunque no estén en el plan de estudios.

No sé que opináis vosotros, pero a mi me pareció una sesión vibrante. Un buen colofón a otras sesiones interesantes del EBE09, como la mesa redonda sobre la web en tiempo real, con Karma Peiró y Marc Cortés, el brillante David Karp y Tumbrl o el insultantemente joven talento de Pau García-Milá y la maravillosa entrevista que le realizó Berto Pena. Un gran EBE, enhorabuena a la organización ;)

¿Conocimiento o confianza?

¿Qué es más importante para gobernar, tener una carrera o saber gestionar equipos? ¿Ser licenciado o generar confianza? ¿La empatía se forja con un máster? En muchas ocasiones, aflora la formación académica de nuestros políticos en artículos o tertulias. A veces, puede ser un tema de la campaña. En otras ocasiones aparecerá durante la legislatura.

Lo importante es conocer de qué modo podemos dar respuesta al planteamiento del debate. Es una labor que debe hacerse al plantear la campaña electoral y debe tener encaje en nuestra estrategia de comunicación: si generamos una mala percepción, la imagen del candidato puede verse afectada.

Esto es especialmente importante si el candidato no juega en igualdad de condiciones con su oponente. Por ejemplo, el president de la Generalitat, José Montilla, tiene estudios en Economía y Derecho por la UB, pero no finalizó ninguna de ellas. Montilla es el único presidente, de la restaurada Generalitat que no está licenciado. Pujol, es licenciado en Medicina y doctor, y Maragall, licenciado en Economía Internacional y Urbana y doctor por la UAB.

¿Cuál fue la respuesta socialista? Presentar a Montilla como un gran gestor avalado por sus años de servicio; el famoso “Fets, no paraules” (Hechos, no palabras). Presentar su gestión pese a no estar licenciado, como si lo estaban sus adversarios políticos.

El planteamiento del PSC responde a lo que algunos estudios muestran: la confianza puede ser más decisiva que el conocimiento. La confianza en la persona puede ser más decisiva que su trayectoria académica. El estudio de Don Moore de la Carnegie Mellon University en Pittsburg (USA), pese a no centrarlo en la arena política, nos da una pista sobre la conducta humana de fiarse más por la confianza que nos pueda dar una persona a sus conocimientos teóricos.

Quizás por ello, Bush llegó a presidente de los Estados Unidos. Bush supo tejer un auténtico personaje a su alrededor. El tejano no era tan tonto como su campaña hizo creer al mundo: estudió en Yale y en Harvard. Pero Karl Rove entendió que la baza del joven Bush era la proximidad, la simpatía y el igualarse al ciudadano medio norteamericano que no puede estudiar en universidades tan prestigiosas.

No es de extrañar, pues, que su imagen pivotara sobre intangibles como la confianza y la cercanía. Que hiciera más gala del humor y de la desinhibición que de la persona instruida que un estudiante en estas universidades debería ser. En esa línea encontramos este fragmento de un discurso que Bush hizo en el acto de graduación de Yale en mayo de 2001:

Most important, congratulations to the class of 2001. To those of you who received honors, awards, and distinctions, I say, well done. And to the C students I say, you, too, can be President of the United States. [Laughter] A Yale degree is worth a lot, as I often remind Dick Cheney—[laughter] —who studied here but left a little early. So now we know: If you graduate from Yale, you become President; if you drop out, you get to be Vice President. [Laughter]

Este fragmento, que reseña Drew Westen en “The Political Brain”, nunca hubiera sido leído por el ficticio presidente Bartlet, premio Nobel de economía y dado a las disertaciones más profundas.

Para algunos políticos, su carisma puede ser el principal activo y puede ser suficiente, pero la realidad es que la mayoría de líderes tienen una formación académica más o menos completa. Todos los presidentes de la España posterior al franquismo son licenciados. Leopoldo Calvo Sotelo fue el presidente más formado, con un doctorado por la Universidad Politécnica de Madrid. También fue el presidente más políglota, con el dominio de 6 idiomas. El resto de presidentes son licenciados en Derecho por varias Universidades del país.

No es necesario un título para ser presidente: es contrario al espíritu de la democracia y así se contiene en nuestro ordenamiento jurídico. Por ello, lo más importante es tener al frente personas capaces de establecer prioridades y solucionar los problemas. La formación académica a veces no prepara al líder para los retos que le esperan al desarrollar su actividad, por ello no podemos olvidar la necesidad de generar confianza.