Consejos para pasar desapercibido: una Europa a parches

Estaban ahí por haber sido elegidos. Estaba escrito que debían ser ellos los que decidieran quién tomaría el mando, quien sería la cabeza visible. Resguardados de todos, en una sala cerrada para preservar el trascendente momento, finalmente se llegó a un acuerdo. Todos, provenientes de los países más variopintos, hablando varias lenguas pero compartiendo una visión de la vida, eligieron al que debía ser un nuevo líder. Sólo faltaba anunciarlo, que todo el mundo lo supiera.

Podría estar hablando de un conclave papal. Pero no, me refiero a la elección del nuevo presidente de la UE. Por si no lo saben. Más que nada, porque parece que en el momento de la historia en que tenemos más acceso a información, algunos ámbitos siguen estando alejados de la gente. ¿No es una auténtica paradoja?

Ayer, el Consejo de la Unión Europea decidió el nombre de las dos figuras que deben tomar un mayor protagonismo en esta Europa a parches que ha creado el Tratado de Lisboa. Herman Van Rompuy es el nuevo presidente electo de la Unión Europea. Elegido por los Estados miembros, ostentará un papel que irá creciendo y que pretende dar a Europa una mayor estabilidad institucional para mejorar su papel en el mundo. Catherine Ashton, hasta ahora Comisaria de Comercio, pasa a ser la superministra de Asuntos Exteriores. También elegida por los Estados y será la vicepresidenta de otra institución no elegida por los ciudadanos, la Comisión Europea.

Pero, ¿no es una paradoja que en este gran espacio de democracia y libertad que es Europa, el mayor cargo lo ostente alguien a quién no hemos votado? ¿No es una paradoja que el sistema de elección sea más parecido al del Papa que al de Obama?

Lo peor es que los Estados han elegido a una Europa de bajo perfil. En un momento trascendente, optan por el gris. De la lista han caído nombres como Blair o González –aunque debo reconocer que la idea de tener a Blair como presidente no me resultaba muy cómoda-, a favor de dos personas que deben demostrar ahora qué es lo que pueden aportar al proceso europeo.

Sin duda, esto no ayuda a acercar a Europa a los ciudadanos. No ayuda que el presidente sea un total desconocido, que no ha sido elegido y del que todos nos avisan ya que es un gran gestor pero sin empatía. Tampoco nos sirve que a Ashton la llamen superministra: un gran eufemismo para referirse a quién está con los otros ministros, no por encime de.

Europa tiene un gran problema para acercarse a los ciudadanos. Lo ha tenido siempre y lo sigue teniendo ahora. Quizás la presidencia nos dé estabilidad en el mundo, pero dudo que los estonios, los lituanos, los españoles, los alemanes o los mismos belgas puedan ver en Van Rompuy una figura que encarne lo que es Europa.

En el fondo, tenemos un problema de simbolismo. Ya sé que las comparaciones con Estados Unidos son, además de odiosas, fuera de lugar porque no son comparables. Pero parece que muchos aspiran a ello. Independientemente del modelo, envidio profundamente el simbolismo de los norteamericanos. No surge el mismo efecto en el visitante estar en Bruselas que en Washington. Aunque los valores sean muy parecidos, los iconos americanos son muy fuertes. De hecho, una Unión en que el 9 de mayo no es festivo, ¿cómo puede aspirar a que todos sintamos a Van Rompuy como nuestro presidente?

Ni Van Rompuy es Obama ni Ashton, Clinton. Ni Europa, Estados Unidos. Pero si queremos aspirar a tener un papel más relevante en el mundo, a liderar la conquista de derechos humanos, la lucha contra el cambio climático o poner nuestro granito para la estabilidad económica mundial, necesitamos perfiles más parecidos a ellos que los que nos han elegido. Justo lo contrario de lo que es esta guía de consejos para pasar desapercibido que es el Tratado de Lisboa.

Podemos satisfacernos con ver que, al fin, Europa tiene un presidente. Sí, para mi es ya mi presidente, aunque crea que debería ser mi derecho poder votarle. Aunque crea que una Europa democrática no puede contradecir su mensaje con cargos elegidos al estilo Vaticano. Será el presidente de nuestra Unión Europea. Pero me gustaría ver en un futuro no muy lejano una auténtica campaña electoral, con ideas, con propuestas, con posturas sobre Europa. Con varios candidatos a presidir nuestra Unión.

Hace 76 años, las mujeres votaban por primera vez en España. Entonces, una utopía. Hoy, desear poder elegir a los altos cargos de la UE también lo es… ¿Cuánto deberemos esperar?

Los escenarios políticos tras el 7J

Partimos de la base del análisis de ayer, en clave estrictamente europea; que es de lo que se trataban estas elecciones. Pero de la misma manera que los comicios se leyeron en clave interna por la mayoría de los partidos, los resultados van a afectar –y mucho- al escenario político.

Os propongo un modo distinto de analizar estas consecuencias. Evidentemente, no con gran concreción y sobre algunos de los siguientes escenarios podríamos discutir mucho, pero analicemos los efectos de las europeas en la política local de un modo un poco distinto…

¿Recordáis los típicos libros de pistas? ¿O el modo de lectura de Rayuela de Cortázar? Pues este análisis es más o menos lo mismo, seguid las indicaciones y llegaréis al análisis.

Tras las elecciones europeas del domingo, podemos afirmar que…

1. El PP ha ganado las elecciones y se abre un nuevo ciclo electoral… pasa a a
2. El PP ha ganado las elecciones pero no se abre un nuevo ciclo electoral… pasa a b
3. El PP ha ganado las elecciones, pero no importa… pasa a c
4. El PP ha ganado las elecciones y las consecuencias serán grandes… pasa a d
5. El PSOE ha perdido las elecciones… pasa a e
6. El PSOE ha perdido por poco las elecciones… pasa a f
7. El PP ha arrasado en Madrid y Valencia… pasa a g
8. La derrota electoral pone a Zapatero en un difícil escenario… pasa a a
9. Los resultados de Iniciativa Internacionalista en Euskadi muestran una parte de la realidad política… pasa a h
10. En Catalunya algunos atisban un cambio por el aumento en votos de CiU… pasa a i

a. …del que Rajoy sale reforzado… si viene de 1, pasa a iv. Si viene de 8, pasa a v
b. …porque el PSOE he perdido por menos de lo que se esperaba y… pasa a i
c. …porque la baja participación y la naturaleza de estas elecciones no marcan un estadio que se pueda proyectar a futuros.
d. …porque el Gobierno está sin apoyos, con una derrota a sus espaldas y una terrible crisis económica… pasa a ii
e. … lo que pone en duda el liderazgo de Leire Pajín y acrecentará los problemas internos en el PSOE… pasa a iii
f. …porque el Gobierno no lo está haciendo tan mal y… pasa a i
g. …porque es inmune a la corrupción.
h. …que se obvió en las últimas autonómicas en la comunidad… pasa a vi
i. …pese a que las fuerzas del tripartito tienen el 51% de los votos… pasa a vii viii ix

i. …si los brotes verdes se convierten en plantas, Zapatero volverá a tener la confianza de la gente.
ii. …que terminará con una moción de censura, o de confianza. O con un avance electoral.
iii. …que se agravan con la debilidad de los socialistas en Valencia y Madrid… pasa a I
iv. …pero Zapatero tampoco se ve gravemente amenazado… pasa a II
v. …y que si el Gobierno no reacciona le podría costar la reelección.
vi. …con una victoria del PNV y sin consolidar al PSE, que pierde votos respecto a las europeas de 2004.
vii. …aunque muestra un desgaste electoral de estas mismas con un mensaje para Zapatero… pasa a I
viii. …que aguantan el tipo. Aguantan pese al financiamiento, los problemas con los Mossos, el Estatut, etc.
ix. …y el PSC sigue siendo el partido más votado.

I. …y con una amenaza clara a perder el granero de votos de Catalunya.
II. …ya que ha dejado a otros en primera línea de fuego.

Unidos en la abstención

Pese a que hoy (casi) todos los líderes, partidos, medios y bloggers sólo hacen la lectura local de las elecciones europeas, este blog no va a hacer ese análisis. Ayer elegimos a 50 diputados y diputadas que deben defender algo más que un interés nacional en el Parlamento Europeo: deben procurar que nuestra vida, como europeos, prospere. Y eso es algo que no se ha entendido o no se ha querido hacer entender…

No por esperarlo es menos grave: la mayoría de los europeos pasa de sus instituciones. No es una novedad, está en la línea de separación de la ciudadanía hacia unas instituciones que percibe como muy lejanas. Lecturas sobre esta abstención las hay y de todos los colores, desde las más elaboradas a auténticas excusas para no ver la realidad de un sueño europeo que en momentos así está más cerca de la pesadilla.

Lo que sí es una pesadilla, que ralla lo obsceno, es la lectura interna de las elecciones. Tampoco se podía esperar otra cosa tras una campaña electoral centrada en temas de política interna. Supongo que quizás por ello nadie se rasga las vestiduras por los resultados de la extrema derecha y los euroescépticos en las elecciones del Parlamento Europeo. Porque lo obsceno es ver como el resultado de unas elecciones europeas es la demanda de dimisiones, mociones de censuras o ceses del gobierno.

Las valoraciones sobre este mal europeo se limitaron a la cortesía para pasar a digerir los resultados en clave interna. Todos lo hicieron: partidos y medios de comunicación. Todos perdieron en nada el sentido de las elecciones para pasar a ver “qué hay de lo mío”.

Y todos tuvieron algo. Desde los que han visto como se ha abierto un cambio de ciclo electoral a los que creen que la derrota no es tan derrota como la esperada. Sin olvidar a los que, pese no haber ganado nada, buscan en el recorte del diferencial de votos alas a una futura victoria electoral.

Para mí, lo relevante de estas elecciones es esta abstención. Como también lo es que el Parlamento Europeo vire más a la derecha y al euroescepticismo. Y no me parece algo banal: si el Tratado de Lisboa entra en vigor, este Parlamento decidirá sobre temas cruciales que nos afectarán a todos de un modo que aún no podemos ni imaginar. Pero esta ha sido la decisión soberana de más de 161 millones de europeos.

La abstención ha sido, pues, la vencedora de estos comicios. Y tras ella, la complacencia de los políticos (pero también la de muchos ciudadanos) va camino de ser la vencedora real. Yo no estoy satisfecho, no tengo nada que celebrar y no pienso en inminentes victorias electorales. Como ciudadano, me siento dolido y sólo pienso qué puedo hacer yo para evitarlo.

Pensar qué puedo hacer yo para que, al menos, volvamos a una participación como la de 1979. Y sólo se me ocurre pensar que la Unión necesita urgentemente una nueva estrategia de comunicación que seduzca a los ciudadanos y ciudadanas. No con el embauco, sino con argumentos sólidos, con un buen relato y demostrando día a día que Europa está más cerca de lo que creemos y que Europa no es una unión de parcelas, sino que debe ser una unión también en lo intangible.

Dejamos para mañana las discusiones de patio de colegio entre partidos. El aumento de unos y el descenso de otros. El apoyo electoral a supuestos corruptos aquí y allí. El cambio o no el escenario. Por un día, al menos por un día, dejemos que Europa sea el centro de atención.

9 de mayo: Yo soy un ciudadano europeo

Había una vez un viejo espacio del planeta que siempre estaba sumido en guerras. Dos de ellas fueron tan potentes, que empujaron al mundo a la destrucción. Hasta que unos hombres (y digo hombres por que en esos tiempos las mujeres aún no tenían el lugar que hoy les corresponde en política) a la altura de los tiempos decidieron poner fin a esa situación. Buscaron la cooperación de sus naciones en lo necesario para construir las armas que servían para matarse entre ellos. Si compartían el material, no podrían batallar entre sí… La cooperación fue a más hasta llegar a crear algo parecido a un país conjunto, sin fronteras. Un espacio de paz y prosperidad.

Por si no lo sabes, este es el relato de nuestra Unión Europea. Esto es lo que enciende una chispa de orgullo en todas las personas que trabajan en las instituciones comunitarias y te explican qué es Europa. A mi, personalmente, me emociona y me hace ver la vida de otra manera; me hace sentir orgulloso de ser europeo.

Pero… ¿todos lo conocen? ¿A todos les emociona igual? ¿El 60% de los europeos que se abstendrán el próximo 7 de junio conocen la historia de la UE?

Hoy es 9 de mayo y en la UE celebramos el día de Europa. Celebramos la declaración Schuman, la primera piedra para la creación de todo este monstruo (en el sentido de enorme, no de malo) comunitario. Por si no lo sabías…

Y es que el desconocimiento es el gran enemigo de la Unión. Tenemos un relato potente, aunque mejorable en el modo de explicarlo. Por ejemplo, yo ya formo parte de una generación que fue educada en la escuela con estos valores. Que conoce y vive esta realidad. La tarea de las representaciones de la Unión en los países miembros va en esa vía y se hace bien… hasta terminar la escuela.

Hace unos días escuchaba la conversación de dos chicas en el metro. Una de ellas, acababa de cumplir los 18 y afirmaba con orgullo que ya podía votar. Pero que quizás no lo haría porque no sabe para qué sirven las elecciones europeas. Algo ha fallado, pues, en el paso de la escuela a la vida adulta. O quizás es que para alguien que no ha vivido una guerra, el relato tradicional no le funciona.

Reflexionemos sobre ello más a menudo, no sólo los 9 de mayo. Es más, disfrutemos hoy de nuestra condición de miembros de la Unión y clamemos bien alto “Yo soy un ciudadano europeo”.

pd: si el día de Europa fuese festivo… ¿nos sentiríamos más europeos? Espero vuestros comentarios…

Europa empieza en los Pirineos

Si no fuera porque los datos del Eurobarómetro eran bastante homogéneos para todos los países de la Unión, creería que en la mayoría de nosotros aún impera la idea que Europa empieza en los Pirineos: el 60% de los españoles se abstendrá en las elecciones europeas del próximo 7 de junio.

Los resultados de esta encuesta nos sorprendieron en Bruselas, durante la visita a las instituciones comunitarias que la Representación de la Comisión Europea en Barcelona ha organizado para periodistas de medios digitales y bloggers esta semana. No podía econtrarnos en un lugar mejor. Porque desde Bruselas las cosas se ven muy diferentes.

¿Por qué se abstendrá ese 60%? ¿Por qué el 60% de la población no quiere participar en elegir a quién tanto tiene qué decir?

Las explicaciones son muchas. Sin ánimos de ser exhaustivos, he identificado algunas:

  • El desconocimiento de lo que se hace en el Parlamento Europeo
  • El descontento hacia la UE de buena parte de los ciudadanos españoles, especialmente los que más sufren los efectos de la crisis
  • La creciente desafección política
  • La lectura nacional que los partidos dan a unas elecciones relevantes en la perspectiva europea
  • … pero también la lectura nacional que le dan los medios de comunicación
  • La complejidad del asunto
  • La negativa de los Estados a ceder protagonismo

Todos estos problemas tienen un nexo común: la comunicación. Sin una comunicación a la altura de las circunstancias, no puede conocer lo que ocurre, la relevancia del momento y de la decisión que podemos tomar.

La primera conclusión de esta estupenda oportunidad de conocer la realidad de la Unión apunta a esta carencia. La Unión necesita dotarse de un discurso vencedor y de herramientas de comunicación que superen estos problemas. Aunque sea mucho lo que se está haciendo, debe hacerse más.

No es normal que la organización que ha creado un espacio de libre circulación de ciudadanos y mercancías, que ha creado el mayor mercado del mundo… que ha creado programas como el Erasmus, las políticas comunes (defensa, agricultura…) o que ha impulsado la creación del euro, reciba esta incomprensión.

Y esta nueva manera de comunicarse deberá pasar por la red. Si la comunicación institucional ya debe pasar el gatekeeper de los medios, la unión debe pasar muchos más (los partidos, los Estados… e incluso las empresas), así que deberá buscar el modo de explicarnos a todos por qué es importante, por qué hace lo que hace… y qué hace.

Aprovecho este post para agradecer la organización del viaje a la Representación y a su Jefe de Prensa, Albert Royo, por el excelente desempeño del mismo.

Podéis ver algunas fotos del viaje en Flickr.