El papel de la televisión en la política

La niña de Rajoy, Artur Mas haciendo la gallina, González y Aznar. De los reporteros de CQC a Salvados. El Ala Oeste de la Casa Blanca y la televisión en la cultura política americana. Nixon y Kennedy… la figura del debate. Y en todo ello, el papel de la televisión. Interesante programa de TV3 sobre el papel de la televisión en la política. Os lo recomiendo.

Y tras ver el reportaje… ¿cuál es vuestro programa relacionado con la política favorito?

¿Y qué pasa con los anuncios electorales en TVE?

Dentro de unos meses, la publicidad desaparecerá de Televisión Española. Durante los últimos meses, el debate sobre esta cuestión ha generado infinidad de comentarios: el sector publicitario mira con miedo la decisión por los efectos que pueda tener en su mercado, las cadenas privadas también lo miran con recelo. Y los anunciantes se preguntaban qué pasaría con sus contratos.

Ante esta situación, mis preocupaciones han ido por otra vía. Cuando la medida entre en vigor, ¿qué ocurrirá con los spots electorales? En tiempo de elecciones, ¿los espectadores de TVE sólo verán anuncios de esta clase?

No es una cuestión menor y estoy convencido que cuando se afirma «la obligación de incluir en su programación espacios donde se de cabida a los grupos políticos, sindicales y sociales, retransmisiones de los principales debates parlamentarios, programas infantiles con contenidos y horarios adecuados y debates electorales. También se avanzará en accesibilidad para las personas con discapacidad y en el apoyo y emisión de producción audiovisual europea» la cuestión de las campañas electorales estarán de algún modo contempladas.

En todo caso, no debemos olvidar lo que afirma Putnam: la presencia de anuncios electorales fuera del ciclo informativo (como ocurre en España desde las elecciones generales de 2008) tiene un efecto mucho mayor en el electorado que los propios impactos que se reciben en el mismo ciclo. O lo que es lo mismo, si no se contempla esta figura, o se diluye, ¿qué sentido tendrán los spots electorales? ¿Si dejan de existir como tales, qué harán los partidos para seguir con sus mensajes?

Me da a mí que la respuesta tiene mucho que ver con la Red…

Este partido lo gana la abstención

Y el ganador del debate fue la abstención. Cómo lo será el próximo 7 de junio si las cosas no cambian asombrosamente de un día para otro. Cuando en un debate sobre las elecciones europeas se habla más de España que de otra cosa, es síntoma de que algo pasa.

Lo que pasa tiene una explicación sencilla: la estrategia de los partidos políticos es hacer pasar estas elecciones por una reválida en clave de política interna, cuando en Europa nos jugamos mucho. ¿Qué nos jugamos? Todo lo que no se ha visto en el debate.

¿Tiene sentido en la Europa de las lenguas creer que en España a alguien se le prohíbe hablar en castellano? ¿Tiene sentido hablar de las gestiones populares del 11M o del Yak-42 en un debate sobre Europa? Y Obama, ¿qué pinta en todo esto?

Europa es un cúmulo de conceptos complejos. Este tipo de debates aún lo hacen más incomprensible para la mayoría de ciudadanos. Alguien debería haber dicho que los Fondos de Cohesión no los negocia España de forma unilateral. Alguien debería haber dicho que de Europa puede depender que se apliquen políticas sociales de una u otra forma. Alguien debería haber explicado a los ciudadanos que Europa debe jugar un papel fundamental en la crisis económica, y no el poco margen que tienen los países hoy en día.

Es incomprensible pedir más España en el seno de un organismo supranacional: es un contrasentido. A López Aguilar le ha faltado valentía para poner freno a algunas apreciaciones del candidato popular, más que nada porque él tiene un registro de voto de lo que ha defendido en Europa. Y a Mayor Oreja le han sobrado los ataques personales a las aficiones del candidato socialista. Pero sobretodo, ha sobrado una estructura de debate encorsetada que no permite el debate y que tiene a moderadores que sólo controlan el tiempo. Algún día los partidos serán valientes para permitir un debate real.

Para muchos, este debate pasará a la historia por el diálogo sordo de dos personas que hablaban sobre España cuando debían hablar de Europa. De un diálogo que sonó a provinciano, cuando deberíamos haber discutido qué hacemos con este gran monstruo que debe ser un líder mundial.

Para muchos, este debate fue la confirmación que el 7 de junio es mejor ir a la playa. La confirmación que la política está lejos de la gente, y que ni el mejor entreno con entradillas para cada bloque puede mover un voto.

A mi no me han convencido… ¿y a ti?

Atención al minuto 4:56

Cuando los spots electorales dejaron de ser aburridos

Eliminar los bloques de publicidad electoral fue una gran decisión. El resultado lo estamos viendo ya en estas elecciones europeas, tras la fase beta que fue la campaña de las generales del pasado año. En este post -en catalán- del año pasado ya contemplaba el cambio que esto supondría para la comunicación política en nuestro país.

Sin embargo, el cambio viene en un momento extremadamente interesante: cuando la publicidad electoral alcanza en España un nivel creativo homologable a otros países de nuestro entorno más experimentados, el Gobierno anuncia que eliminará la publicidad en la televisión pública. ¿Qué pasará con la publicidad electoral en las próximas elecciones si la LOREG expresa que deberán existir espacios para este tipo de mensajes?

La cuestión de fondo, que en unos años abordaremos, será la propia naturaleza de los spots electorales. La televisión aguanta el envite de los medios digitales (no como la crisis abierta en los medios impresos), y es evidente que los spots electorales deberán estar cada vez más orientados al lenguaje propio de internet.

Se busca experto en preguntas difíciles

La pregunta que nos asalta hoy es saber si tras 10 ediciones del popular programa “Tengo una pregunta para usted”, los partidos políticos españoles disponen ya de alguien especialmente formado para adiestrar a los líderes que se aventuran a las interpelaciones ciudadanas.

Y hablo de alguien formado especialmente porque éste programa tiene ya su propia dinámica a la vista de todos: diferentes tipos de preguntas (desde el “que hay de lo mío” a los ataques sin saber de lo que se pregunta; pasando por las preguntas soft), diferentes personalidades entre el público (el que no sabe de lo que habla, el informado, el peleón…) e incluso diferentes modos de pasar de puntillas sobre todo.

Prepararse para afrontar este programa con éxito debería ir siendo una prioridad, no tanto por el efecto de este show televisivo, sino por las lecciones que pueden aprenderse para posibilitar nuevas formas de interacción con los ciudadanos.

En otros países, los políticos suelen someterse a este tipo de intervenciones en actos de campaña, muchas veces sin los focos delante. Es un ejercicio rico, ya que pide al político en cuestión una capacidad de síntesis y concreción que no tienen en los mítines. Pero vaya, esto es sólo una idea: si algún político –me consta que algunos lo han hecho ya- quiere cambiar las plazas de toros por este tipo de formatos, hará un gran favor a su campaña.

Ayer, no obstante, pudimos observar en el espacio de algo más de dos horas las grandes diferencias entre los tres líderes. No me refiero a una diferencia ideológica, como es evidente, sino al modo de encarar las intervenciones de cada uno de ellos. Los tres iban suficientemente preparados: sabían qué tenían que decir y cuales eran los mensajes clave que debían llevar a puerto tras cada pregunta. Pero la diferencia en presentarse a la sociedad fue abismal.

En esto, la experiencia vital de cada uno de ellos tiene mucho que ver. Pudimos ver el político profesional (Duran i Lleida), el amateur (Cayo Lara) y el académico (Joan Ridao). Diferentes tonos y diferentes respuestas. Quizás Cayo Lara fue el que sonó más convincente, tanto por un discurso cómodo (hablar de ricos y pobres, simplificar la crisis financiera a blanco o negro es una baza para decantar al gran público que la sufre) como por la ausencia de titubeos o ejercicios forzados de marketing. Creía en lo que decía y así lo demostró.

Duran i Lleida hizo acopio de su experiencia, tanto para explicar su argumentario político como para ganarse un aplauso tras explicar su experiencia con el cáncer. Ridao, por su parte, pecó de falta de carisma (o al menos pecó de no ser la persona más odiada del país) y tuvo que hacer frente sin demasiado éxito a las preguntas de varios ciudadanos sobre Catalunya, España, naciones y federaciones.

En el fondo, y como en todo, la cuestión no es lo que decimos sino cómo lo decimos, y para muestra, el programa de ayer.

Más información:

La Vanguardia

ABC

El País

Diario Crítico

El Periódico de Aragón

Rajoy busca la reválida

Mariano Rajoy se sometió al escrutinio de los ciudadanos, más o menos representativos y con preguntas más o menos estructuradas. De hecho, creo que sobresalieron más preguntas que en ediciones anteriores. Cómo la que pidió a Rajoy que se posicionara respecto al nacimiento de un hijo para salvar a otro minutos después de la pregunta sobre el aborto.

Pero para los detalles pormenorizados del programa, mil crónicas en medios y vídeos les aguardan. Lo que me importa es hablar de la estrategia que siguió Rajoy y que seguramente será muy criticada. Rajoy buscó la proximidad. Y la ha conseguido. Habrá mucho ruido sobre los puntos del territorio que Rajoy conoce, pero ha puesto las bases para su campaña electoral que empieza con las europeas y terminará el día que se convoquen elecciones, ya sea en 2012 o antes.

Como en otras ocasiones, Rajoy no ha respondido a todas las preguntas y ha hecho evasivas. Como todos: son los pecados del formato. Y no ha aprovechado envites de los invitados para fijar su mensaje, el suyo particular.

Pero tengo la sensación que Rajoy no quería fijar mensajes: para eso están las campañas electorales. Rajoy ha fijado su contestado liderazgo, y seguramente lo ha conseguido. Ha preparado el programa pensando en el largo plazo, y por eso ha invertido mucho tiempo en historietas y en parecer un hombre que conoce el país que quiere gobernar.

Eso sí, su estrategia no es la de Mayor Oreja: el programa de hoy no ayuda a que el PP gane las europeas, como si él batallara en otra guerra. Por cierto, hablando de guerras, la posición respecto al Yak-42 no ha jugado a favor de nada. Pero muchos ciudadanos ya habrán aplicado amnesia selectiva.

Sorpresivamente, poca crisis. Poca economía y errores tácticos como hablar de su paso por el banquillo de los acusados. Y sobretodo, hablar de la decencia de la política cuando a los 28 años él ya era presidente de una diputación. Al padre que cobra 850€ al mes esto le parece un insulto…

Pese a sus limitaciones en telegenia, Rajoy ha estado mucho mejor que en los debates electorales. Corte de traje distinto y color adecuado. Corbata poco personal, pero efectiva. Y técnicas de anclaje que han aminorado mucho el impacto de sus tics. Eso sí, la persona no puede engañar cuando se siente incómoda, y traga ostentosamente saliva, denotando incomodidad.

El PP ha jugado a ganar confianza en el líder, a buscar una chispa en los ciudadanos y ciudadanas que digan «no estaba muerto… estaba de parranda». Mantenerlo en liza sin aprovechar al máximo las posibilidades del formato. Conectar con los hogares para decir poco. Ese puede ser su error, pero creo que respecto a como estaba Rajoy hace un mes, puede darse con un canto en los dientes.

Rajoy busca la reválida. Conseguirla ahora depende de él.

Francisco, Pablo; gracias por la organización del cover it live. Y a las decenas de personas que habéis participado, gracias!

En directo: Tengo una pregunta para Rajoy

Esta noche seguiremos en directo, con Francisco Polo, asesor de política internacional del PSOE y Pablo Urbiola, periodista; las respuestas de Mariano Rajoy a los ciudadanos que, la demoscopia, llevará al plató de TVE.

¡No dudes en acompañarnos! Eso sí, a partir de las 21:30 horas.

Tengo una respuesta para usted

 

¿Zapatero sale reforzado de su aparición en televisión? ¿Debilitado? ¿Revertirá el ritmo a la baja de las encuestas? Es difícil aclarar esto, por mucho que el 74% de los espectadores encuestados por la agencia EFE aprueben la comparecencia del presidente.

Lo que está claro es que entre el Zapatero que hace más de un año hablaba de cafés a 80 céntimos y el que ayer habló de la crisis hay cambios. Cambios que se perciben a simple vista: un rostro más áspero y cansado, unos gestos más virulentos y un tono más tosco. Precisamente es esta violencia con las preguntas la que sorprende, abandonando el famoso «talante» del que hacía gala en la anterior edición.

Pero frente a estos aspectos, prevalece uno importante: es difícil enfrentarse a las preguntas directas de los ciudadanos en un contexto como el actual. Es difícil. El mismo Zapatero lo reconoció, venía a dar la cara. Porque es muy delicado responder a los ciudadanos que cuentan dramas personales, situaciones concretas que dañan los proyectos de vida de más de 3 millones de personas. Este es uno de los cambios que hemos visto en los últimos años: un aumento de los ejercicios de accountability y transparencia.

No obstante, constatamos un alejamiento bien palpable entre el discurso de los políticos y la concepción que tiene el ciudadano medio. Para muestra, un botón: todas las preguntas de los ciudadanos en relación a la crisis, apoyadas en dramas personales de los asistentes, tenían como respuesta un mensaje políticamente correcto del presidente con datos, contexto internacional y el famoso terremoto financiero como punto álgido.

Los asistentes y los telespectadores encontraron un Zapatero también muy diferente al que cuando, hace un año, se iniciaba la campaña electoral, tenía por objetivo el pleno empleo. Muy difícil buscar el beneficio propio en un contexto como el que se vivía en los estudios de TVE. Hábil, por parte del presidente, evitar capitalizar nada. Fue lo suficientemente hábil en evitar el ataque directo (más allá de un par de comentarios) al principal partido de la oposición, por mucho que abusan del chivo expiatorio de esta crisis: el contexto financiero internacional.

Sin embargo, las respuestas vagas, largas, adornadas con retórica y la poca convicción que desprendía su mensaje fueron elementos que jugaron en contra del presidente Zapatero. Un Zapatero más cómodo con preguntas sobre la guerra de Iraq, la integración o la violencia machista que con la economía.

En el fondo, todos los «Tengo una pregunta para usted» dejan el mismo sabor: la falta de respuestas concretas pero la satisfacción por poner en contacto a ciudadanos con políticos, milagros de la Demoscopia.