Nombre propio #6: Tomás Gómez

El año no empezó demasiado bien para el secretario general del PSM. Y las urnas dirán, el próximo mayo, si lo termina mejor que lo empezó. Si bien pasó gran parte del año siendo un desconocido para gran parte del electorado madrileño, la celebración de las primarias en el partido para decidir el candidato para los comicios autonómicos del año que viene aumentaron su conocimiento. Aunque no queda claro qué efecto tendrá en la intención de voto.

Empezó el año siendo un desconocido y sin apoyos evidentes en las encuestas. Pese a Gürtel, Esperanza Aguirre seguía -y sigue- liderando la intención de voto. Eso encendió las alarmas en Ferraz. Zapatero movió ficha y apostó por la entonces ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, como candidata del PSM. Gómez se opuso y se puso en marcha el proceso de primarias.

Esas primarias, que tuvieron una lectura en clave nacional sobre el liderazgo de Zapatero, supuso la consolidación del liderazgo de Gómez en el PSM y la derrota de la ministra. Semanas más tarde sería recompensada con la cartera de Exteriores.

Desde entonces, Gómez ha seguido con su campaña de proximidad, pero alejado del foco que supuso las primarias. Para muchos, el hecho de ser ya conocido podría traducirse automáticamente en mayor fuerza del PSM en un contexto difícil como la política en la Comunidad de Madrid. Pero lo tendrá difícil. Su discurso sigue alejado del marco del imaginario político madrileño. Y unas elecciones que tendrán una lectura más nacional que nunca, por la crisis y el liderazgo de Zapatero; serán piedras en el camino de Gómez hacia la Puerta del Sol.

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Las claves del nuevo Gobierno de Zapatero

¿Por qué nueve cambios y no uno? ¿Qué ha llevado a Zapatero a abordar una remodelación en profundidad de su Gobierno? ¿Dónde ha quedado su intención, expresada de forma pública, de acometer sólo un cambio? Esas son las cuestiones que planean tras la toma de posesión de Alfredo Pérez-Rubalcaba, Manuel Chaves, Valeriano Gómez, Leire Pajín, Rosa Aguilar, Ramón Jáuregui y Trinidad Jiménez en sus nuevas funciones ministeriales.

Estos cambios deben leerse en una marcada lógica de lucha política: Zapatero no tira la toalla. La debacle electoral de 2012, que parece omnipresente, encuesta tras encuesta; y la profunda crisis económica –y política- que vive España exigen medidas drásticas. Y la remodelación responde a ello.

No pueden esperarse resultados distintas con las mismas herramientas, procedimientos… con la misma gente. Y aunque el equipo económico del presidente no sufre modificación alguna, la parte más política –si cabe- se ve modificada de forma profunda. Pero hay más lecturas y explicaciones a esta crisis de gobierno.

La geometría variable en el Ejecutivo

El presidente Zapatero ha hecho de la geometría variable, su forma de sacar adelante la presente legislatura. Fue investido en segunda vuelta con los votos de su partido, sin pactos estables de legislatura. Un modo de hacer política que ha exigido negociación continua y que, con el pacto alcanzado con los nacionalistas vascos y canarios, ha llegado a su fin.

En el Ejecutivo, en cambio, se impone un modelo de geometría variable en su formación. Zapatero acontenta a varias familias socialistas con la elección de sus ministros, desde los felipistas a los zapateristas; pasando por el guiño al mundo sindical y el intento de cerrar el flanco verde con la designación de Aguilar. La formación del nuevo Gobierno responde a ese intento de abortar cualquier revuelta interna en el tramo final de la legislatura. No han faltado amagos en las últimas semanas.

Todopoderoso Rubalcaba

Ha sido uno de los ministros mejor valorados desde su nombramiento. Así lo han mostrados las encuestas. También lo era De la Vega. Por ello, un peso pesado como la primera vicepresidenta de la historia de España, sólo podía ser substituida por otra pieza clave, de calado.

Rubalcaba es el ministro que acumula más poder en democracia y debemos entender ese movimiento como una señal claro de fortalecimiento del núcleo del presidente. Lo que queda de legislatura va a ser una carrera de obstáculos y el presidente necesita al mejor corredor. Rubalcaba lo es. Estabilidad, peso, entidad, dinamismo y acción; es lo que debe ayudar a construir Rubalcaba en este tramo final.

Un movimiento en clave de comunicación

“Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien”, así se expresaba Felipe González en el mitin de cierre de campaña del PSC el 6 de marzo de 2008. Lo hizo ante Zapatero y ante Chacón. Y expresaba algo que se sentía ya durante la campaña por la reelección: con la salida de Barroso del equipo de comunicación, el Gobierno se había visto en dificultades para hacer llegar su mensaje.

La vicepresidenta De la Vega ha sido una excelente portavoz del Gobierno a lo largo de los últimos seis años. Mucho le debe Zapatero y su presidencia a su labor. Pero el problema ha persistido hasta hoy día. Incluso se ha agravado.

La crisis dio más protagonismo a lo económico, con lo que De la Vega ha ido perdiendo capacidad de acción a lo largo de los últimos meses. De hecho, en más de una ocasión las tensiones con otros ministros han llevado a la voz más creíble del Gobierno a verse cuestionada. Por ello, un relevo en la voz del Ejecutivo se planteaba necesaria en esa lógica de preparación del asalto de 2012.

Rubalcaba, que ya fue portavoz de un gobierno con Felipe González, es uno de los comunicadores políticos más eficientes. Que la voz del Gobierno esté en su tejado es una buena noticia para Zapatero.

La reforma deseada

Zapatero pudo sacarse ayer la espina que tenía clavada desde la anterior crisis de Gobierno, en abril de 2009. En esa ocasión, la pésima coordinación y el papel de la prensa le aguaron su momento estelar con Obama y evitaron aprovechar todo el impulso y la corriente positiva que una crisis de Gobierno puede tener. En aquella ocasión, todo sonó a precipitado. En esta, hasta la oposición ha comentado las virtudes.

El presidente mintió al referirse que sólo haría un cambio. Por ello, sorprendió a todos con la profunda remodelación. Las filtraciones aparecieron sólo pocas horas antes del anuncio oficial, dominando así la agenda política y dejando en un segundo plano el apoyo de los nacionalistas a sus presupuestos.

En clave sucesoria

La reforma del Gobierno tiene una clara clave sucesoria, ya sea en la óptica de que Zapatero sea su propio sucesor o la de contar con Rubalcaba para ello. Aunque tampoco debe menospreciarse el papel de Carme Chacón en todo el entuerto: alejada del núcleo que puede sufrir más desgaste, la ministra de Defensa sigue estando en su sitio y puede estar esperando su turno. Tanto si es el propio Zapatero, Rubalcaba, Chacón o cualquier otro candidato, se encontrarán con un Gobierno más completo que el anterior. Si saben aprovechar el impulso, claro.

Trini no pudo con el que dijo no a Zapatero

Mucho se ha escrito, se está escribiendo y se escribirá sobre las primarias del PSM. El resultado, resumido en el titular de este post, es la victoria del secretario general del partido ante la candidata que pretendía imponer Zapatero. Una maniobra política de envergadura que llevó al proceso de primarias que ayer terminó con Tomás Gómez como candidato electo a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Las primarias han dado para mucho. Y el resultado da para más. Y lo más importante, meses por delante para ver si la movilización del PSM estos últimos meses puede mantenerse hasta el próximo mes de mayo y puede construir a su alrededor una alternativa al Partido Popular.

En todo caso, ante tanta letra y tanto análisis, os propongo usar la técnica de los 140 caracteres de Twitter para observar las 15 principales conclusiones de estas primarias. ¿Me ayudáis a completarlas con vuestras aportaciones?

  1. Tomás Gómez es el candidato del PSM para batir a Aguirre. Lo era hace meses, pero ahora con más fuerza.
  2. Trini no pudo. Zapatero tampoco. Tomás Gómez es quien dijo no a Zapatero y venció a su candidata. Le refuerza y le debilita a partes iguales.
  3. Trini ha sido y es una buena candidata. Pero no ha vencido la etiqueta de paracaidista ni ha podido con las redes tejidas por Gómez.
  4. Impresionante movilización. El PSM está más en el partido que nunca. Otra cosa bien distinta es si puede ganar finalmente el partido.
  5. Callao ha ganado a Ferraz. La autoridad de Gómez es más fuerte que nunca, aunque la victoria no le asegura una reconstrucción de puentes.
  6. Tomás Gómez tiene más visibilidad que nunca. Pero eso no asegura una victoria electoral. Debe convertir eso en oportunidades para convencer.
  7. Zapatero estuvo ausente en los discursos… pero no en las primarias. Sufre un serio revés que le debilita a nivel interno y externo.
  8. La torpeza de la maniobra fallida de Zapatero está en el origen de la derrota de Trini. Y por ende, del relato del flamante vencedor.
  9. Tomás Gómez tiene por fin un relato. No está cimentado en su enemigo natural, sino en su enemigo interno. Tiene relato, y eso es bueno para él.
  10. ¿Llegará Gómez a candidato? Saco mi lado más conspiratorio por eso de ser “el que dijo no a Zapatero”
  11. Tomás debe luchar contra la etiqueta de “el candidato que dijo no a Zapatero”: con ella, Aguirre centra la campaña en un prisma nacional.
  12. No se ha puesto en duda el discurso y el proyecto del PSM en todo el proceso. ¿Y si su revisión fuera la clave?
  13. Pese a todo, el PP y Esperanza Aguirre siguen con ventaja en la carrera. ¿Realmente hay pulsión por el cambio en Madrid?
  14. Unas primarias con eco nacional. Se demuestra el poder de las primarias… ¿caminamos hacia su generalización?
  15. ¿Tienen sentido unas primarias en las que no se enfrentan ideas o proyectos y sólo personas o a quién representan?

Trini, un nuevo sabor… para la comunicación

Cuando Barack Obama visitó Battle Creek, en Michigan, durante la campaña presidencial de las elecciones de 2008, el senador estatal Mark Schauer le regaló una caja de cereales en la que aparecían él y Biden junto al famoso tigre Tony de Kellogg’s… compañía que está presente en la ciudad. Aunque no quedó muy claro si era un producto oficial de la compañía o no, lo cierto es que Obama agradeció el gesto y lo tomó con humor. Algo parecido le ha pasado a la ministra de Sanidad y precandidata en las primarias del PSM. Pero lo suyo no son los cereales, sino el zumo de frutas.

Ha sido en el marco de esta contienda en el que un diseñador ha visto en Trinidad Jiménez el nuevo sabor para Madrid. La similitud entre el nombre por el que es conocida, Trini, y una conocida marca de refrescos, ha llevado al profesional a crear una nueva imagen que coincide con el propio objetivo político de Jiménez y su candidatura: dar un nuevo sabor, un nuevo aire, al PSM y a la Comunidad de Madrid. La anécdota quedaría ahí si no fuera por el gesto que tuvo la ministra al recibir un delantal con esa imagen en un acto este fin de semana. Al igual que Obama, no dudó en agradecer el gesto y posar con él, con una franca sonrisa.

La imagen es de esas que hablan solas. En campaña un candidato puede hacer muchas cosas, pero las que salen del alma son las que valen. Y es que esa imagen es perfecta para ilustrar un gran artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí: Los tristes no ganan elecciones (ni lideran, ni seducen, ni convencen).

Seguramente ese sea uno de los puntos que más fortaleza dan a la ministra: transmite simpatía y afabilidad. Algo que el ciudadano de a pie percibe. Por ello es una de las ministras mejor valoradas del ejecutivo de Zapatero. Y quizás por los nubarrones que le plantaron en la campaña municipal de 2003, Jiménez no consiguió hacerse valer ante su primo y rival, Alberto Ruiz-Gallardón.

No es baladí pararnos en aquella anécdota, la famosa chupa de cuero que la puso en el ojo del huracán. Polémica fotografía de campaña en que algunos vieron un exceso de erotismo. Otros, la identificación de valores políticos masculinos –agresividad, dureza-. Y entre uno y otro, una polémica desatada por El Mundo cuando el PSOE procedió a retirar los carteles de la chupa. Chupa que, tal y como desvela Juan Campmany en “El efecto ZP”, eligió la propia Trini.

Con delantal o con chupa, Trini tiene la suerte de transmitir elementos muy necesarios en la comunicación política del futuro que empieza a tejerse en el presente que nos está tocando vivir. Con la anécdota de la chupa de cuero dio en el clavo de lo qué ocurrió realmente: a una mujer candidata se le exigen cosas que a un hombre candidato ni se le plantean. Demostró que el liderazgo político en femenino es distinto y necesario en un mundo plagado de líderes testosterónicos. Por cierto, la base del liderazgo de Esperanza Aguirre, muy parecido al de la Dama de Hierro. Jiménez es abierta, afable y optimista. Sonrisa en boca. Una comunicación emocional y empática.

Pero en político no todo se basa en esas capacidades. Gómez, el secretario general del PSM y su enemigo en la lucha por la candidatura, es un hombre que ha trabajado duro los últimos tres años recorriendo las calles de la Comunidad para explicar el proyecto socialista y conocer los problemas de los ciudadanos. Algo de lo que, por cierto Jiménez también ha sido partícipe como miembro de la Ejecutiva. Pero Tomás Gómez es un hombre que sonríe poco y comunica menos. Quizás ahí esté parte de la explicación de las famosas encuestas que llevaron a Zapatero a apuntar a Trini como candidata a batirse en duelo con Aguirre.

La lección de todo ello es clara. Calle, proyecto y sonrisa. Pero sonrisa sincera; entendiendo que los que no son tristes, los que hacen de la alegría y el optimismo parte de su ADN político pueden llegar más lejos. Tanto como prestarse a hacer del diseño de un atrevido diseñador una curiosa anécdota. Un nuevo sabor para la comunicación.

Foto de Trinidad Jiménez en Flickr.

Poner el acento en el acento

A Montserrat Nebrera, ex diputada del PP catalán, no le gustaba el acento de la ex ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. Juan Soler, portavoz adjunto del PP en la Asamblea de Madrid, cree que el acento andaluz de Trinidad Jiménez no es el más apropiado para una candidata a presidir la comunidad. Y mientras, todos recordamos la facilidad de Aznar de imitar acentos. “Estamos trabajando en ello”. Le salió del alma en un auténtico deje tejano que dejó a todos asombrados. ¿Tienen, los de Génova, algún problema serio con los acentos?

Seguramente no. Son casos aislados que muestran como en el calor de la batalla política a veces la exaltación nos lleva a la crítica burda y vacía de contenido político. Una persona no es mejor ni peor en la tarea de gobernar por uno u otro acento. Pero si comentarios de este tipo llegan a levantar ampollas es porque los acentos tienen una gran importancia en el proceso comunicativo.

Los acentos escuecen porque son importantes en la comunicación. Lo hemos visto en más de una ocasión: cuando lanzamos un mensaje es casi más importante lo que lo rodea que el mensaje en sí. O sea, que cuando hablamos, nuestra voz, nuestro tono, el acento, el ritmo, etc. conforman elementos que son más importantes para nuestro interlocutor que lo que estamos diciendo. Damos más información sobre la intención real de nuestro mensaje con ello.

La misma Álvarez a la que criticaba Nebrera no dudó en exigir al diputado de ICV Joan Herrera que si la imitaba, lo hiciera correctamente. Antes partía que doblá no era lo mismo que partida o doblada. Artur Mas afirma en el libro de Pilar Rahola que desearía tener un acento particular, un defecto en el habla; algo característico que le hubiese evitado la sátira del programa Polònia. Y puede que Montilla vea en su enigmático acento un punto de sorpresa que puede hasta favorecerle: el cordobés que en Madrid tiene acento catalán y cuando habla en catalán, un marcado acento castellano. Pese a él, llegó a Presidente.

Recapitulemos. ¿Sería lo mismo Felipe González sin su acento sevillano? ¿Sería su oratoria, su carisma y su personalidad política lo mismo sin ese deje sureño? Seguramente no. ¿Tenerlo le convierte en peor o mejor político? No. ¿Le convierte en mejor orador? Ni sí, ni no. Pero le marca. ¿Quería decir Soler que un candidato a la presidencia de Madrid debe hablar como los madrileños? Parece que sí. Y si era eso lo que quería decir, se equivocaba.

Por eso, introducir esa arista en el debate tiene su parte de miga. Madrid tiene ese punto de eclosión de acentos, sensibilidades y procedencia. Un lugar en el que rápidamente sabes que eres diferente, pero tan diferente como todos los que te rodean. No importa tu marcado acento catalán, porque el que te hable seguramente lo hará con la impronta de sus raíces gallegas. Y el que nos escuche, guardará en sus adentros un deje gaditano inconfundible. Así es Madrid. El que vota a Esperanza Aguirre también. Millones de votos que no saben de laísmos.

El hecho está en que los madrileños y madrileñas, gatos o de adopción, de paso o echando raíces, poca importancia le dan a ello. Por ello, se equivocan los que quieren convertir eso en un debate sobre la identidad, los genes, y las raíces. Pero no se equivocan al intuir la importancia de un acento en política, en establecer vínculos emocionales con los ciudadanos. Un acento envuelve un mensaje, una idea, una propuesta. ¿Quizás teman la dulzura de Trinidad contra el seco acento de Esperanza?

Los sucesores de Zapatero y el reparto de la herencia

Ya son demasiados meses atrás en las encuestas. Mes tras otro, encuesta tras encuesta del medio que venga, de la empresa que la haga, barómetro tras barómetro, una realidad se asienta entre el electorado: el gobierno de Zapatero está muy tocado. No sólo por la barrera psicológica de verse superado en las encuestas, sino por ver como la desconfianza del electorado en el presidente es cada vez mayor y que pocos son los ministros que sacan la cabeza por encima del agua del naufragio.

El último barómetro de clima social que publicó ayer El País es muy significativo: el PP aventaja a los socialistas en un 3,5% en la estimación de resultado electoral. Quizás este dato por sí sola no implica nada, deberíamos ver como se traduce eso en escaños, en participación, etc. Pero sí es importante observar el resto de preguntas del cuestionario. El 52% de los encuestados desaprueba la gestión del presidente, el 73% cree que su Gobierno improvisa (con un 59% de electorado socialista que así lo opina) y con un 68% de los encuestados a quienes Zapatero les inspira poca o ninguna confianza.

El escenario es gris oscuro casi negro. Así, no es extraño que el 66% de los encuestados crean que esos cantos de sirena que apuntaban a un relevo en el candidato o candidata socialista a las próximas elecciones generales deba escucharse. Sorpresivamente, casi la mitad del electorado socialista encuestado -49%- cree que debe ser así. Y ahí vienen las alternativas planteadas por El País: ¿Chacón o Rubalcaba?

Ninguno de ellos, pese a ser dos de los cuatro ministros que aprueban en el barómetro, conseguiría batir virtualmente a Rajoy. Líder que, a su vez, cuenta con un 68% de desaprobación de su gestión y genera en un 82% de los casos poca o ninguna confianza. O sea, que pese a tener todos los datos en negativo, pese a Gürtel, a su falta aparente de carisma, a su poco dominio interno del partido, Rajoy encarna hoy una alternativa real y plausible al PSOE.

La lucha por la sucesión en el PSOE dependerá única y exclusivamente de Zapatero. De las presiones que reciba, de las encuestas y de la realidad política también, pero sobretodo de lo que él decida. Algunas voces apuntan a las primarias. Otras a la substitución de Maria Teresa Fernández de la Vega tras la presidencia española del Consejo de la Unión. Su substitución y el posicionamiento del que pueda ser el delfín del presidente.

La lista de candidatos ha sido, en cierto modo, inaugurada por este tipo de encuestas. Rubalcaba cuenta con una imagen fuerte gracias a su personalidad, su carisma y el hecho de ser uno de los grandes comunicadores en la política española. Pero juegan en su contra su edad, su dilatada carrera y un cierto halo de cansancio que parece transmitir… aunque a día de hoy tiene una gran hoja de servicios. Y los resultados de la política antiterrorista.

Chacón representa el cambio, la mujer moderna del siglo XXI. Cuenta con un gran activo: ser la primera mujer ministra de Defensa y la imagen que quema en las retinas de todos; una embarazada pasando revista a las tropas o viajando a Afganistán. Y cuenta, a su vez, con un marido que es un mago de la comunicación política. No tendría demasiados problemas para formar a un equipo solvente. Pero en su contra juegan su inexperiencia, su imagen controvertida y una cierta sensación de ser una generadora de humo. Así como su criticada actuación en casos como el del Alakrana.

Sin embargo, quizás nos olvidemos de un tercer nombre que a día de hoy pisa con fuerza. La cuarta ministra aprobada ha demostrado estar a la altura de las circunstancias en la crisis de la Gripe A y encarna la defensa de los derechos de los no fumadores. Ha enarbolado la bandera de una España libre de humos y eso gusta. Los políticos con determinación gustan. Y si tienen la virtud de tener una sonrisa siempre en el rostro, más. La pregunta es si conseguirá hacerse un lugar… como ha conseguido hacérselo al frente de un ministerio casi sin competencias.

Parece que va siendo hora de apostar a un caballo. Aunque yo apuesto al caballo del partido, que es el que siempre gana. Y ese, de momento, está silenciado en las corrientes internas de los que se deciden a dar el paso: finiquitar a Zapatero y empezarlo a cuestionar o creer en él a pies juntillas. Tiempo al tiempo.

Zapatero cambia el ritmo y echa el resto

Pasaban veinte minutos de la una del mediodía cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se situaba tras el atril instalado en la sala de prensa del palacio de La Moncloa. Traje oscuro, camisa blanca y corbata oscura a rallas. Semblante torcido, aunque hizo el esfuerzo de esbozar sonrisas para rebajar la tensión del momento.

Y no era para menos. Al menos tres fuentes distintas habían filtrado a la prensa lo que él venía a explicar: una remodelación profunda de su Gobierno.  Filtraciones que empañaron el que estaba llamado a ser uno de los momentos cumbres del año (su foto con Barack Obama ilustrando una nueva etapa en las relaciones bilaterales) y que ponía al descubierto su golpe de efecto para noquear al PP en plena semana vacacional. De hecho, el presidente quería hacer uso de la técnica ya utilizada para la legalización del PCE, en una Semana Santa del ya lejano 1977.

Como dijo hoy el presidente, los periodistas hicieron su trabajo y descubrieron lo que se cocía en Moncloa. Lo que no dijo es que se ha perdido más que ganado con esta escenificación de una profunda crisis.

1. El curso de los acontecimientos ha evitado recoger la estela de éxito de la participación de España en las cumbres del G-20, OTAN y Alianza de Civilizaciones. La crisis de gobierno ha comido espacio y tiempos a la principal noticia de los últimos meses.

2. Se ha escenificado una crisis y no una oportunidad de mejora. Mantener incógnitas sobre el futuro del país durante 48 horas ha mostrado la cara más oscura de un gobierno con limitaciones para llevar la delantera en el impulso político.

3. Se ha perdido la oportunidad de sorprender, aminorar los efectos de la crisis y convertir la reforma de un gobierno en algo positivo. Los tintes dramáticos de estas horas hubieran sido perfectamente evitables.

Nos encontramos ante una mala gestión de la comunicación. Es un hecho innegable. Una crisis que ha quitado más que dado al balance de activos del gobierno y que muestra la debilidad para controlar lo que dicen sus propios integrantes. O lo que es lo mismo, que pone al fuego amigo en una posición más mortal que el enemigo.

No es mi intención analizar la valía o no de los nuevos ministros y ministras (para ello os recomiendo algunos de los enlaces de este post) pero quiero dejar para la reflexión algunos puntos importantes de los cambios en el Gobierno.

1. Tengo la sensación que el Gobierno ha perdido una oportunidad de oro para mitigar los efectos de la crisis en sus apoyos. No sé si optar por un ministro o ministra de Economía independiente, nuevo, etc. hubiese sido mejor. Me explico: Salgado ha formado parte de todos los ejecutivos de Zapatero y en absoluto puede decirse que sea impulso o un cambio radical. Me pregunto que hubiera pasado si una nueva figura hubiese emergido, y qué hubiese hecho la oposición con los necesarios 100 días de gracia que coincidirían con una vital campaña electoral. Si alguien se aventura a comentarlo, bienvenido será.

2. Catalunya, pese a haber dado 25 decisivos diputados que hicieron a Zapatero Presidente, tiene un poder diluido en este ejecutivo. Chacón sigue en Defensa y Corbacho será el ministro de los 5 millones de parados, mientras Galicia sigue con sus 3 ministros (con una vicepresidenta) y un peso pesado como Chaves va a encargarse de algo llamado Cooperación Territorial, que no dejará de ser Administraciones Públicas.

3. Además, Catalunya no puede recibir con mucha ilusión el cambio: si con la nueva vicepresidenta no se alcanzaron acuerdos sobre competencias que están recogidas en el Estatut (y con quién se deberá atajar ahora la financiación), no hay hechos demasiado objetivos para creer que sí se alcanzaran con Chaves (con un marcado perfil político en la materia). Todo parece indicar que no habrá financiación este año, con lo que el papel de ERC en el tripartito empieza a chirriar. ¿Estará Zapatero desando la ruptura del tripartito y unas elecciones anticipadas que traigan a CiU a la Generalitat y un aliado para aprobar presupuestos en otoño?

4. ¿Y el PSOE? ¿Está echando el resto en una situación desesperada? Las tres figuras claves del Partido están en el Gobierno, con lo que ello supone. Busca reforzarlo, pero el riesgo de una derrota electoral de aquí a 2012 adelanta una futura crisis en el partido que tendrá a sus pesos pesados en responsabilidades gubernamentales.

Zapatero echa el resto para escenificar un cambio de ritmo. Parece ser que este último año ha tenido un gobierno con el paso cambiado y quiere coger carrerilla en vistas a la presidencia europea de 2010. Y para hacer frente a la famosa crisis, claro está. Deberemos esperar, al menos, a esos 100 días para el beneficio de la duda y a unas decisivas elecciones europeas el 7 de junio.

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