¿Quién da respuestas a Catalunya?

Políticos y ciudadanos. Instituciones, asociaciones, Gobierno, oposición. Partidos y sindicatos. Catalanes que se sienten únicamente catalanes. Catalanes que se sienten españoles y que hoy apoyarán a la selección. Empresarios y trabajadores. Senyeres y esteladas. Presidentes y ex-presidentes. Cantantes, artistas, abogados, filósofos. Independentistas y federalistas –si es que queda alguno- y los que sólo quieren algo más de autonomía. Del Barça, del Madrid y del Espanyol. De los que leen el Marca y de los que leen el Sport. De los que hablan catalán en casa y los que hablan castellano. Inmigrantes de antes y de ahora. Más de un millón de catalanes que colapsaron Barcelona para mostrar su disconformidad por la sentencia del Tribunal Constitucional.

Un cuerpo tan plural como la sociedad catalana. Esa es la manifestación que viví yo. Histórica y con un marcado tono independentista. De hecho, eso es lo que la hace histórica. Pero tras ella, me asaltan algunas preguntas para las que no tengo respuesta.

Y ahora, ¿qué? Un sábado de julio, en época de playa, sol y rebajas, miles (56.000 para El País, 1.100.000 para la Guardia Urbana y 1.500.000 para los organizadores) de catalanes se han echado a las calles. Han protestado por la sentencia, han pedido la independencia o han pedido la integridad del Estatut. Bien. Pero ahora, ¿cuál es el siguiente paso?

¿Está Catalunya más cerca de la independencia? A juzgar por lo vivido en la manifestación, sí. Si echamos mano de encuestas, estudios demoscópicos, las banderas españolas en balcones o las celebraciones por la Selección, no. Catalunya es un país muy complejo y, como hemos visto muy plural. Aunque esto no nos responde la pregunta…

¿Las urnas responderán a la manifestación de ayer? Tengo la sensación que tras la sentencia y la manifestación, la campaña electoral ya está más que en marcha. El episodio de la pancarta y las discusiones dialécticas van en esa dirección. También las declaraciones de los líderes durante la jornada de protesta. Pero, ¿qué reflejo tendrá todo esto en votos?

¿Fue una manifestación independentista? Formalmente no. Por la pluralidad de la gente que asistió, seguramente no. Por la visibilidad de las banderas, los gritos y los comentarios en los corrillos, sí. ¿El independentismo ha perdido sus complejos o es que los últimos años han sido decisivos para que cada vez más gente con perfil más distinto –como el vídeo que abre este post- se sumen al independentismo?

¿Es un antes y un después? ¿Realmente es un punto de inflexión? ¿Cómo puede canalizarse lo dicho y lo vivido a nivel político? ¿Una nueva reforma de l’Estatut? ¿Una reforma de la Constitución? ¿Un nuevo pacto político? ¿Una declaración de independencia unilateral?

¿Es un éxito o un fracaso? No sólo por el baile de cifras, también por las consecuencias que puedan o no derivarse.

Escolta, Espanya? Vivo en Madrid y estas dos semanas desde la comunicación del fallo a la manifestación se han vivido con absoluta indiferencia. De hecho, muchos informativos dejan a la mayor manifestación independentista de la historia de España en un lugar más que secundario. ¿Va a escuchar alguien lo que ocurrió ayer en Barcelona?