Swing states: aquí nace una presidencia

Swing state. Apúntate esta palabra porque la vas a oír en todos los medios hasta las elecciones presidenciales. Y junto a ello, una lista de estados que no sabes situar en un mapa. Es normal. No te preocupes. Por ello hoy quiero contarte qué es esto de los swing states, qué estados son los clave y qué se juega en cada uno de ellos.

En política americana, un swing state, battleground state o purple state… es un estado clave. Un estado competitivo. Un estado pendular. O sea, un estado que no tiene un candidato o un partido con un apoyo mayoritario, ya sea en las encuestas o porque cambia de color según la elección.

Y esos estados son clave porque sin ganarlos, no se puede sumar los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para llegar a la presidencia. Por ello, son la prioridad absoluta de las estrategias de campaña. Cada swing state tiene equipos propios en el terreno, se invierten grandes cantidades de dinero, se destinan recursos para publicidad, etc. Hay que ganarlos y generalmente se deciden por un puñado de votos. Los estados clave cambian. No siempre son los mismos. Cada ciclo electoral tiene los suyos.

Los swing states de 2016

En esta elección hay 13 estados en competición. Los repasamos:

arizonaArizona

Arizona está situado al suroeste del país, haciendo frontera con México. Tiene 11 votos electorales y en los últimos 20 años ha sido un bastión republicano. Clinton, Bill, fue el último en llevarse esos votos. El aumento de la población latina lo ha convertido en un estado competitivo y las encuestas a día de hoy dan a Hillary como ganadora en el estado. El voto temprano es bastante claro respecto a la competición que se vive:

Clinton ha conseguido movilizar a 68.000 votantes más en voto temprano que en 2012. Los republicanos solo han incrementado en 42.000. Y en números globales, los demócratas les ganarían por 4.000 votos en esta modalidad. Pero lo más interesante es el aumento en los indecisos. De 71.000 en 2012 a 114.000 en esta elección.

carolinadelnorteCarolina del Norte

Estado fundador de la Unión, sureño y rural, tiene 15 votos electorales que tradicionalmente han ido a los republicanos. Solo Carter en el 76 y Obama en 2008 han conseguido vencer en el estado. En esta elección algunos expertos apuntan a que el efecto de la competición podría expandirse al resto de cargos que se van a elegir en el estado.

Aquí la participación también va a ser clave. Por el momento, los demócratas van por delante de los republicanos en el registro del voto (100.000 votantes más), pero la clave la tendrá la movilización del voto afroamericano, que es vital para Clinton. El voto anticipado ha caído respecto a 2012, los tiempos para registrarse se han recortado. Pero el que lo ha hecho, es demócrata en un 48% contra un 28% republicano. Las diferencias son grandes.

Las encuestas ahora le dan una ventaja de un 2% a Clinton.

coloradoColorado

En tres de las últimas diez elecciones presidenciales, Colorado ha sido demócrata. El resto, republicano. Prefirió Ford a Carter, eligió a Reagan, Bush, Dole, Bush hijo… sólo Clinton en el 92 y las dos elecciones de Obama consiguieron cambiar el color del estado.

Los nueve votos electorales del estado están en competición este año. Y las encuestas los dan casi con toda seguridad a Clinton, que aventaja a Trump en unos seis puntos en las encuestas. Es la primera vez que todos los votantes registrados pueden votar también por correo, lo que puede afectar positivamente a la participación. En estos momentos, los demócratas registrados superan a los republicanos en 10.000 votantes. En este punto de la campaña en 2012, los republicanos tenían una ventaja de 7.600. Y no les fue demasiado bien.

floridaFlorida

Florida tiene 29 votos electorales. Una barbaridad. Y en este artículo te daba cinco claves de por qué Florida es vital en estas elecciones. En este momento el estado está en la balanza de Clinton, pero está dentro del margen de error.

La historia electoral del estado nos dice que ha sido demócrata en cuatro de las últimas diez elecciones: Ford, las segundas de Clinton y las dos de Obama.

georgiaGeorgia

Este estado sureño tiene 16 votos electorales a repartir y es republicano de forma consecutiva desde 1996. El 30% de su población es afroamericana. Georgia no da datos sobre la afiliación partidista de los registrados o de los que votan temprano, pero se sabe que el incremento de participación en estas modalidades está sobre el 40%.

En este momento, las encuestas dan a Trump como ganador del estado, con una ventaja de cuatro puntos sobre Clinton.

iowaIowa

Iowa es un estado tradicionalmente demócrata, dónde han ganado seis de las últimas diez elecciones. Sus 6 votos electorales ahora mismo están en el tejado de Trump, donde consigue su mayor ventaja, casi 4 puntos.

La clave en estas elecciones la tendrían los votantes blancos del sector industrial y agrícola, que no estarían conectando con Hillary Clinton. En voto temprano y por correo, 300.000 residentes de Iowa ya han votado. En 2012 votaron, finalmente, 800.000.

nevadaNevada

Los seis votos electorales de Nevada han cambiado mucho de manos durante los últimos 40 años. Hillary lleva ahora una ventaja de casi 4 puntos respecto a Trump. El voto temprano es un buen dato para los demócratas, que llevan una ventaja de unos 15.000 votos, algo más que en 2012. En todo caso, la participación está siendo un 18% más baja que en 2012, pero algo más alta que en 2008. Pero el 70% del electorado suele votar en el día de la elección.

ohioOhio

Quién gana en Ohio, gana las elecciones. Este estado tiene 18 votos electorales y ha adividano los presidentes en un 93% de las veces. ¿Se romperá esta norma este año? Trump está más fuerte que Hillary en las encuestas del estado, pero solo un 1%.

pensilvaniaPensilvania

Los 20 votos electorales se antojan un caramelo en una elección tan disputada. Este estado es demócrata desde 1992 y las encuestas son favorables a Clinton. Sin embargo, la fuerte base industrial del estado, un sector en el que Trump está teniendo más facilidad de conectar.

virginiaVirginia

Los 13 votos electorales de este estado sureño han sido tradicionalmente republicanos hasta Obama, que lo ganó en sus dos elecciones. Parece que esa inercia sigue con Hillary, que aventaja a Trump en 7 puntos.

Así vota América: el sistema electoral

Pobre Victor d’Hondt. Nadie se acordará de él la noche del 8 de noviembre. No será el culpable de nada. Estados Unidos tiene un sistema mayoritario. Es decir, el que gana la mitad más uno de los votos, se lo queda todo. Lo gana todo. ¿En todos los estados? No, dos resisten y usan un sistema proporcional. Pero ojo: el reparto se hace por estados. Con lo que puede ganar un candidato en voto popular y otro en votos del Colegio Electoral. Que no es el edificio en el que se vota, como en España. Vamos a poner orden. Así se vota en Estados Unidos.

La figura clave de estas elecciones es el Colegio Electoral de los Estados Unidos. Son los compromisarios que eligen con su voto al presidente y al vicepresidente del país. ¿Y cómo se elige a esa gente? ¿Cómo deciden el voto en esa votación? Con los resultados de las elecciones presidenciales.

Cada estado tiene un número de electores en ese colegio electoral según su población. Se suman el número de representantes y el número de senadores. El Distrito de Columbia -la capital del país-, que no es un estado, tiene tantos electores como el estado con menos electores. O sea, el menos habitado. Y no, los territorios estadounidenses, como Puerto Rico, no tienen electores. De hecho, los portorriqueños solo pueden votar si residen en un estado.

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El Colegio Electoral tiene 538 votos. Y el candidato que obtenga 270 o más de esos votos, se convierte en presidente de los Estados Unidos.

¿Y cómo se decide a quién vota cada elector? Se decide con los votos del 8 de noviembre. Y esos votos se asignan siguiendo un sistema mayoritario. Es decir, en todos los estados, menos en dos, el ganador por voto popular en todo el estado se lleva todos los electores en ese Colegio Electoral. The winner takes it all. Que en este caso es algo más que una canción de ABBA. Es cómo se conoce esta fórmula.

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En Maine y en Nebraska las cosas son algo distintas. Ahí no tienen este sistema mayoritario. Tienen un sistema llamado método de distrito congresual. Los estados tienen dos distritos. Cada distrito asigna un elector del Colegio Electoral. Y el que gane en voto popular en todo el estado, se lleva los dos electores restantes. Maine aplica este sistema desde 1972. Nebraska desde 1996.

La clave es conseguir los 270 votos que dan mayoría en el Colegio Electoral. Y esos votos se consiguen ganando estado a estado. A veces por unas decenas de miles de votos. Algunos estados son tradicionalmente de un color políticos. Así, de entrada, un candidato puede contar ya con algunos votos. Es improbable que el resultado cambie. Pero hay otros que sí cambian y que son claves para ganar una elección. Son los llamados “swing states”. Estados competitivos.

Estos estados son clave. Necesarios. Vitales. Un puñado de votos deciden el color de ese estado. En estas elecciones, Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin tienen mucho que decir. Las campañas dedican más recursos a estos estados, ponen en marcha grandes operaciones en el terreno, los bombardean con publicidad y con presencia de los líderes de los partidos.

Trump pasó el día de ayer en Colorado. Michelle Obama hizo su memorable discurso en New Hampshire. Jennifer López pedirá el voto para Hillary en un concierto en Miami… acciones de cirugía electoral para conseguir más votos. Y cuando las encuestas empiezan a marcar que ese estado no va a ser competitivo, las campañas se repliegan y envían esos recursos a otros en los que es más necesario.

Así que si todo sale según lo previsto, un candidato alcanzará los 270 votos en el Colegio Electoral y podrá ser elegido presidente o presidenta de los Estados Unidos. Pero no todo siempre sale como se espera. Y para muestra el lío constitucional de los más de 300 días de gobierno en funciones en España.

Porque ahí llegan los “y sí…”. En principio los electores de ese colegio electoral son libres para emitir su voto. No están obligados. Pero en la práctica sí. Es raro, pero es así. Se comprometen a votar por ello.

¿Y si Trump se hubiese retirado? Su nombre aparecería en la papeleta y los votantes del partido Republicano estarían votando por… ¿Trump o el candidato del GOP? ¿Y si hay un tercer candidato y nadie alcanza los 270 votos? En este caso la solución es más clara que la anterior: la Cámara de Representates elegiría al presidente. Y el Senado, al vicepresidente.

La noche del 8 de noviembre Victor d’Hondt descansará tranquilo en su tumba. Nadie se acordará de él. Quizás todas las críticas irán hacia un sistema mayoritario que puede hacer que el presidente le sea por votos electorales y no por voto popular. Es una de las asignaturas pendientes en la democracia de Estados Unidos que nunca ha conseguido cambias. Porque quizás, tampoco lo quieran cambiar.

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