¿La última baza de Sarkozy?

Sarkozy se juega mucho con la operación en Libia. No solo a nivel económico. Tampoco a nivel de diplomacia e influencia internacional. Y no solo, desde luego, en el terreno militar. La operación en Libia debe entenderse también como la oportunidad del presidente francés por reflotar en las encuestas.

No lo olvidemos: Sarkozy se someterá a las urnas en 2012 y, a día de hoy, su futuro es incierto. Las elecciones regionales, con una victoria del Parti Socialiste, puso al presidente en la cuerda floja. Y las encuestas no han dejado de mostrar como los franceses están dando la espalda a su presidente. Una de las últimas, mostraba como la hija del ultraderechista y xenófobo Jean Marie Le Pen, Marine, superaba al presidente en intención de voto.

Sarkozy se jugará la reelección en algo más de un año y sabe que sus aspiraciones dependen, en gran parte, de Libia. El presidente francés aprovechó bien el primer acto de la operación. Fue un perfecto anfitrión en la cumbre celebrada este sábado en París y fue el encargado de informar al mundo de la operación, algo que el mismo Obama, desde Brasil, rehusó liderar. Se convirtió en la cabeza visible del ataque y lo será mientras las cosas sigan el guión previsto.

La primera vuelta de las elecciones municipales francesas tuvieron lugar ayer y siguieron mostrando el difícil momento político de Sarkozy. ¿Es Libia la última baza de Sarkozy para relanzar su presidencia?

6 ideas para la jornada de reflexión

La jornada de reflexión de las elecciones catalanas de 2006 fue atípica. El hecho que cayera en día laboral –martes, 31 de octubre-, le dio un carácter muy distinto. Hasta la tradicional foto de los canidatos en La Vanguardia fue diferente,  pudimos ver a los candidatos de los cinco partidos con representación parlamentaria –Artur Mas, José Montilla, Josep-Lluis Carod-Rovira, Josep Piqué y Joan Saura- posando juntos en las obras del tren de alta velocidad.

Los cinco, subidos a una viga, posaban sonrientes y confiados. Incluso relajados. Emulando a la famosa foto de los obreros comiendo en la construcción del Empire State Building en Nueva York, los hombres –ninguna mujer entonces- llamados a definir el futuro de Catalunya miraban a los objetivos con las piernas colgando.

Esa jornada de reflexión fue atípica y dio un contenido informativo común. Pero… ¿qué hacen nuestros políticos cuando el espectáculo de la campaña termina? La respuesta más común: descansar. Relajarse con sus familias y disfrutar de un día sin prisas, flashes y declaraciones. ¿Hacen bien? ¿Deberían hacer algo más?

Existen múltiples formas de comunicar atributos del candidato sin hacer un acto de campaña. Sin violar la ley, la jornada de reflexión puede ser un momento comunicativo relevante. Otra cosa es que la pesada losa de la tradición nos impida arrastrar al candidato del comedor de casa y las zapatillas a una acción que comunique qué tipo de presidente quiere ser.

Sarkozy no dudó en hacerlo el mismo día de las elecciones. ¿Qué mejor presidente podía tener Francia que un hombre a caballo? Eso debieron pensar sus asesores, que no dudaron en aprovechar el descanso del futuro presidente en la campiña francesa para conseguir una photo-op del candidato montado a caballo. De golpe, el candidato a presidente se atribuía toda la imagen de poder, de dirección y liderazgo que se le puede pedir a un presidente de la República. Reclamando la tradición centenaria de monarcas, dictadores y generales en posición de gesta, Sarkozy quiso despertar en los franceses la imagen de Napoleón.

En un contexto muy diferente, Barack Obama pasó las horas previas a su toma de posesión ayudando a una organización benéfica. Se acercó a unas viviendas en construcción y no dudó en coger el rodillo para pintar las paredes. Esa sola acción envolvía su propio mensaje de ayuda, cooperación y desarrollo. La idea de inclusión de otros temas en su agenda política.

¿Y hoy? ¿Qué cosas podrían hacer hoy los candidatos de los partidos con representación parlamentaria? A esta pregunta di respuesta en la II Maratón de Comunicación y os recuerdo a continuación mis seis ideas para los candidatos.

La bicicletada de Artur Mas

Artur Mas podría haber aprovechado esta jornada electoral para hacer deporte. Él y José Montilla son los candidatos con mayor edad, y aunque la experiencia es un grado incalculable, nos gusta ver en nuestros líderes vitalidad. Mas podría coger la bici en algún pueblo del corazón de Catalunya, en Osona, el Bages o el Ripollès. Rodeado de verde y acompañado. Reforzar dos de sus flancos: la percepción que él y CiU no se preocupan por el medio ambiente y esa idea de líder solitario, sin equipo. Algo falso que podría visualizarse practicando un deporte que tanto necesita de un equipo como el ciclismo.

La visita social de José Montilla

Mucho se ha hablado del colegio de los hijos de Montilla, un centro privado y alemán. ¿Y si José Montilla dejara el despacho por un día y diera una valiosa lección a sus hijos? El president podría visitar a título personal y sin cámaras una organización con vocación y acción social y enseñar a sus hijos la importancia de la cooperación, el desarrollo y la ayuda a quienes peor lo pasan. Conocer de esa faceta del president reforzaría su flanco izquierdo y humanizaría la imagen fría del candidato.

Las galletas de Joan Puigcercós

El candidato de ERC tiene una imagen muy tosca. Dura. Violenta. Ya sea por su expresión facial, la dureza de su barba o la imagen que ha construido (o destruido) Polònia, no es percibido por sus bondades. Las declaraciones sobre los impuestos en Andalucía no le han ayudado mucho. Sin embargo, Puigcercós es un gran padre de familia. ¿Por qué no aprovechar esa realidad? Quizás Puigcercós podría pasar el día en su tierra natal, Ripoll, y acercarse a un pueblo cercano como Camprodon. Este maravilloso pueblo catalán tiene, además de un fantástico centro histórico, a una empresa extraordinaria. Las galletas Birba, artesanas y deliciosas, se fabrican en el pueblo. ¿Y si Puigcercós visitara un centro económico para el pueblo como ese, a título personal, y dejara a sus hijos jugar a hacer galletas? Una foto de ese momento comunicaría mucho de Joan Puigcercós.

El Facebook de Alicia Sánchez-Camacho

La candidata del PPC actualiza personalmente su Facebook. Cuenta cosas personales, se relaciona con su electorado. Para vencer la imagen negativa que su lucha contra a inmigración ha generado, podría hacer de la red el espacio para parecer más humana. Sánchez-Camacho podría pasar este sábado en el Raval. Comprar en la Boqueria algo para cenar, entrar por la calle Església y tomar algo en alguna terraza. Compartir charla con los dueños de los negocios y terminar yendo hacia el mar por la Rambla del Raval.

El paseo hasta el Fòrum de Joan Herrera

Joan Herrera, el candidato de ICV-EUiA, podría pasar parte de este sábado paseando en bicicleta por el litoral de Barcelona, siempre y cuando el tiempo lo permita. Podría hacerlo con Lluc, si hijo. De este modo podría simbolizar en el más pequeño de los Herrera el futuro y los motivos por los que el candidato ecosocialista se presenta a las elecciones. La foto perfecta la tendría descansando un poco bajo las placas solares del Fòrum y mientras le enseña a Lluc para qué sirve esa gran estructura.

Albert Rivera se va al cine

Tras hablar sobre lengua, lengua y más lengua a lo largo de la campaña, Albert Rivera podría ir al cine este sábado con su pareja. Un buen momento para descansar. Lo importante en este caso es la elección de la cinta… y el idioma. Rivera podría hacer de eso un mensaje. La elección no es fácil ya que aunque él reniegue de la ley del cine aprobada por el Parlament de Catalunya, lo tendría bastante difícil para ver cine en catalán. Como la mayoría de películas comerciales no está doblada a esta lengua, Rivera debería ir a ver una que lleva ya varias semanas en cartelera: Herois. Una bonita historia cuyo título ya es de por sí un mensaje. En catalán, claro.

El discurso de Charles de Gaulle el 18 de junio de 1940

El 18 de junio de 1940, el joven y recién ascendido a general, Charles de Gaulle, se dirigió a Francia desde su exilio en Londres. Había llegado un día antes y gracias a la intervención de Churchill, primer ministro británico, pudo decir al pueblo francés que Francia no estaba aún derrotada, pese al armisticio del gobierno colaboracionista de Pétain. Las palabras que cambiaron la historia tomaron cuerpo en un breve pero intenso discurso:

Los líderes que, desde hace muchos años, están a la cabeza de los ejércitos franceses, han formado un gobierno. Este gobierno alegando la derrota de nuestros ejércitos, se ha puesto en contacto con el enemigo para el cese de las hostilidades.

Es cierto que hemos sido y seguimos estando sumergidos por la fuerza mecánica terrestre y aérea al enemigo. Infinitamente más que su número, son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que nos hacen retroceder. Son los carros, los aviones y la táctica de los alemanes, los que han sorprendido a nuestros líderes hasta el punto de llevarle a donde ahora se encuentran.

Pero ¿se ha dicho la última palabra? ¿Debe perderse la esperanza? ¿Es definitiva la derrota? ¡No!

Creedme a mí que os hablo con conocimiento de causa y os digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden traer un día la victoria.

¡Porque Francia no está sola! ¡No está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio tras ella. Puede formar un bloque con el Imperio británico que domina los mares y continua la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar ilimitadamente la inmensa industria de Estados Unidos.

Esta guerra no está limitada al desdichado territorio de nuestro país. Esta guerra no ha quedado decidida por la batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todas las faltas, todos los retrasos, todos los padecimientos no impiden que existan, en el universo, todos los medios para aplastar un día a nuestros enemigos. Fulminados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro por una fuerza mecánica superior: va en ello el destino del mundo.

Yo, general De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y soldados franceses que se encuentren o pasen a encontrase en territorio británico, con sus armas o sin ellas, invito a los ingenieros y a los obreros especialistas de las industrias de armamento que se encuentren o pasen a encontrarse en territorio británico, a poner se en contacto conmigo. Ocurra lo que ocurra la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará.

Ni Zapatero es Roosevelt ni Sarkozy, De Gaulle. No obstante, en el Elíseo han sabido encontrar en la conmemoración del 70º aniversario del famoso discurso del general De Gaulle una oportunidad para hacer frente a la crisis económica… al menos a nivel discursivo.

Si el “Appel du 18 juin” del presidente fue un momento cumbre en la política francesa, si ese discurso dio entidad al que posteriormente sería presidente de la República y dio cuerpo al propio relato de Francia; no es inteligente prescindir de lo que, 70 años más tarde, puede aportar el General –su discurso- al ánimo general del país.

Ante ello, la pregunta parece clara: ¿a quién puede desempolvar Zapatero? ¿A qué líder podemos remitirnos? ¿A qué punto de resistencia y unidad puede referirse el Gobierno? Ahí nuestra historia nos vuelve a poner en nuestro sitio. Aunque sea una exageración y no represente a lo que opinan realmente los españoles, no es extraño escuchar en airadas conversaciones eso de “esto con Franco no pasaba”. O “todos los políticos son unos chorizos, necesitamos un dictador”. Calentones del momento, sin duda. Pero ahí están.

Y la historia nos devuelve a nuestro lugar por la ausencia de esas figuras que encarnen la lucha democrática. Corrijo, no es ausencia: porque las tenemos. Es olvido, indiferencia. Que recordemos antes las frases lapidarias de Roosevelt –sólo debemos tener miedo del propio miedo-, Kennedy –no preguntes lo que tu país puede hacer por ti: pregúntate qué puedes hacer tú por tu país– o al propio De Gaulle –la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará-.

Los grandes líderes trascienden a su tiempo. Siguen inspirando a generaciones futuras. El discurso inaugural de Obama era un reconocimiento a Lincoln, Roosevelt, Kennedy y Clinton. ¿A quién reconocía Aznar? ¿A quién lo hacía Zapatero? No lo harán de Companys, que tiene en una de sus citas más famosas el canto a la resistencia que esta crisis exige: “Volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a vencer”.

YouTube: cinco años de videopolítica

Han pasado sólo cinco años. Sólo cinco. Ese es el tiempo desde el lanzamiento de YouTube hasta el día de hoy en que difícilmente podemos entender Internet sin el mayor archivo de vídeos de la historia. Sin este espacio global de vídeos que ha hecho del nuestro un mundo más pequeño. En YouTube lo han expresado de esta forma con el vídeo conmemorativo:

YouTube ha hecho más pequeño el mundo de la política. Ha aproximado a políticos y ciudadanos, para bien y para mal. En cinco años hemos visto como este espacio podía servir para introducir temas en la agenda política, como en las preguntas que llegaron a los candidatos a las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos.

Dirigentes de hoy que ayer abrieron las puertas de su casa para darse a conocer, como David Cameron, que desde hace sólo unos años, ha establecido contacto con los británicos a través de sus vídeos.

Mas y Rajoy no han dudado en subirse al carro a esa tendencia.

Las cámaras digitales y la posibilidad de acceso a todos nos han convertido en autores en potencia, aunque los creadores sean sólo una parte muy pequeña de todos los usuarios en YouTube. Así, nos llegaron las imágenes de un Aznar enfadado cuando es sorprendido en un avión.

YouTube ha sido el aliado de la viralidad y del fin del control de muchos equipos de comunicación de gafes, como “el coñazo del desfile” de Rajoy o las supuestas copas de más de Sarkozy tras una reunión con una delegación rusa en una cumbre. O el president Montilla firmando un libro de honor con una chuleta. Incluso ha servido para dar a conocer la tarea de los diputados que vienen en pack en una lista y valorar su idoneidad para el cargo, como el caso de la diputada aragonesa más famosa en la Red.

El vídeo del “Yes, we can!” de Obama batió todos los récords y pulverizó el poder de los circuitos comerciales convencionales en televisión. Y la campaña americana fue, en esencia, una campaña de vídeos.

La burla a Mayor Oreja a través de una serie en YouTube fue un éxito, aunque no consiguió batirle en las elecciones europeas del pasado año. Y el efecto del “Confidencial.cat” de CiU en las elecciones de 2006 se amplificó en la Red cuando esto casi iba en pañales.

Gracias a YouTube, los vídeos de los mítines llegan a cualquier usuario. Si el mitin muere, YouTube le da bocanadas de aire.

Cinco años que, en definitiva, han servido para dar más visibilidad a la política, hacerla más próxima y, por qué no, más transparente.

La cruz de Zapatero

En la plaza de la Madeleine de París se encuentra la iglesia homónima que, sin duda, no deja a nadie indiferente. Por sus dimensiones y su clara inspiración griega, pero sobretodo por observar como esa impresionante iglesia fue terminada por los gobiernos republicanos del siglo XIX. De hecho, se terminó la construcción del templo sin tener claro para qué serviría: ¿albergaría la Asamblea Nacional? ¿La Bolsa? Finalmente, fue consagrada como templo católico. Un espacio dónde, por cierto, la coronación de Napoleón está representada en el ábside.

La separación entre iglesia y Estado no ha sido nunca fácil. Ni en la atea Francia. Aunque allí, pese a este tipo de representaciones históricas, parece que existe una separación –al menos oficial- más intensa y marcada que en España. Quizás porque es un país más plural –no sólo hay una iglesia, sino que conviven muchas más religiones desde hace más tiempo- y menos religiosamente oficial, el presidente Sarkozy ha tardado bastante en hablar sobre la polémica de los minaretes en Suiza. Quizás también por esa dependencia histórica, hay debates superados. Como el de los crucifijos en las escuelas o las lecciones de religión.

En los últimos días la consellera de trabajo de la Generalitat de Catalunya, Mar Serna, ha planteado la necesidad de cambiar la festividad del 8 de diciembre por una que no sea religiosa. Hace unas semanas, el conseller de educación catalán planteaba la posibilidad de borrar cualquier connotación religiosa con las vacaciones escolares. Pero también en los últimos días ERC y PSOE han explorado en el Congreso de los Diputados qué hacer con los crucifijos en las escuelas.

La Iglesia católica, por su parte, no ha cesado de intervenir en el debate público a raíz de los avances en la conocida como Ley del Aborto (aunque abarca un campo mucho más amplio), llegando a amenazar con excomunión a todo político que peque por apoyar este tipo de leyes que no se dirigen a un sector religioso determinado de la sociedad, sino a su globalidad.

El caso parece bien claro: la fe es un asunto espinoso para Zapatero. En la católica España, enarbolar la bandera del laicismo tiene un coste y sus beneficios no parecen muy claros. Aunque cada vez sean menos los católicos de misa dominical, culturalmente el apego a la iglesia sigue siendo un bastión. Incluso en las filas socialistas.

Carles Castro, uno de los mejores analistas políticos del país, señalaba hace unos meses que los barómetros del CIS marcan una tendencia muy clara que explicaría el quiero y no puedo del Gobierno. O sea, liderar la reforma de los supuestos para permitir el aborto, pero a la vez dar marcha atrás en otros. O lanzar el globo sonda de los crucifijos para luego nadar y guardar la ropa. Y es que a la luz de los números, el Gobierno no sabe a ciencia cierta qué puede generar en su electorado sus decisiones.

Despenalizar el aborto, retirar las cruces de las aulas, evitar menciones a fiestas religiosas católicas en un país religiosamente plural, etc. pueden parecer propuestas en la línea de una visión laica de la vida y la sociedad. Sin embargo, el apoyo a la despenalización del aborto es mayor entre el electorado de CiU –de base más católica y conservadora- que entre el del PSOE. Así, sólo un 28,9% de los votantes socialistas está a favor de una despenalización total del aborto; frente al 32% de los de CiU. De hecho, el 60% del electorado de CiU está a favor de la despenalización con pocos límites ante el 45,5% de los socialistas.

Aunque el tema de los crucifijos en las aulas o las fiestas religiosas no se vea en las encuestas, existen ciertos datos generales sobre los símbolos religiosos. Por ejemplo, los votantes de izquierdas, pese a ser en teoría más proclives a la laicización del Estado, son mas tolerantes con el velo musulmán en las aulas que los votantes de derechas e independentistas catalanes (por encima del 50% en las izquierdas contra un 60% en el PP y ERC y un 70% en el caso de CiU).

Tal y como muestra Castro, las diferencias respecto a este tipo de temas muestra en realidad un interesante debate alrededor de la religiosidad. Pero sobretodo, las contradicciones propias de un país de profunda tradición católica oficial y que vivió 40 años bajo una dictadura nacionalcatólica. El laicismo no triunfa. Por ello, apoderarse de ese espacio es peligroso. Para muchos ciudadanos, incluso de su partido, Zapatero es un radical ateo que pone en peligro las bases religiosas del país. Aunque sólo vayan a misa para las bodas. Quizás por ello, podemos entender esa marcha atrás constante en todo lo que tenga que ver con la fe. Globos sonda que parece que quieran hacer comulgar con ruedas de molino.

Obama morirá en el agua

Dice la tradición de la Armada de los Estados Unidos que quién brinde con agua, tendrá la sepultura en el agua. Que seguramente poco tenga de cierto, pero ya se sabe que las supersticiones superan, en muchas ocasiones, toda lógica. El hecho es que el comandante en jefe de ese país, el Presidente Obama, brindó con agua durante la primera cena de Estado que se ofrecía en la Casa Blanca durante su presidencia.

Obama recibió al primer ministro de la India como muestra de la alianza regional que su gobierno pretende poner en marcha –para contrarrestar el poder de otras potencias regionales, sin duda- y durante el brindis que se realiza en este tipo de ceremonias, sorprendió a muchos analistas al hacerlo con el líquido elemento.

La secuencia es realmente interesante: Obama dirige unas palabras a los invitados al finalizar la cena. La escenografía es perfecta. El discurso está perfectamente situado en un atril con un águila –símbolo máximo del poder- dorado y un micrófono. Lee el discurso y llega el momento cumbre de pedir a todos que levanten sus copas en honor del invitado y su país. Un camarero de la Casa Blanca acerca una sola copa al presidente y se puede observar como la toma de la cámara no permite distinguir bien qué ocurre en la bandeja. Obama toma la copa y una servilleta mientras solicita que le traigan una copa al primer ministro indio. En cuanto llega, levanta su copa y brinda con él.

Pero la copa de Obama está tapada por la servilleta que antes ha cogido y se observa como el líquido de la copa es transparente, mientras que el indio bebe unos sorbos de vino blanco. La copa de Obama es rápidamente retirada mientras el primer ministro toma la palabra.

Sorprende que Obama brinde con agua y ha despertado interés en comentaristas del país. ¿Por qué lo hizo? ¿Obama no bebe alcohol? ¿No había llegado un bebedor de cerveza a la Casa Blanca tras los años de puritanismo de Bush? Pocas respuestas encontraremos…

Lo que queda claro es que no fue un acto casual. Se puede ver cómo Obama toma la servilleta y la coloca estratégicamente encima de su copa de agua. Sabía lo que hacía. Que es justo lo contrario de lo que pueden decir otros líderes políticos. Quizás brindar con agua traiga mal fario, pero evita situaciones que incluso pueden costarte el puesto.

El viaje a Roma del ministro de finanzas japonés Shoichi Nakagawa terminó mal. Apareció ante los medios bebido –o eso parecía-, aunque él lo atribuyó al jet lag y las medicinas. En todo caso, la enorme repercusión de su vídeo le obligó a presentar la dimisión. Sarkozy también vivió lo suyo en otra cumbre a la que se presentó de esta guisa ante los medios:

En su caso, la excusa fue haber subido las escaleras a toda prisa. Así que nos quedaremos con la duda de si fue el calor del borgoña o el esfuerzo físico de subir unos peldaños.

Más extrañas eran las historias del presidente ruso Boris Yeltsin. Todos le recordamos bailando o riendo a carcajada limpia con Bill Clinton, como muestra más fehaciente de una Guerra Fría deshecha. Según cuentan las malas lenguas, Yeltsin se fugó en plena noche de Washington durante una visita oficial. Los efectos del alcohol le llevaron salir en ropa interior e intentar pedir un taxi a escasos metros de la Casa Blanca para ir a tomarse una pizza. Aunque se mantuvo en el comprensible secreto bilateral…

¿Y Aznar? ¿Bebió demasiado en el acto con bodegueros cuando dejó de vuelta y media a la DGT? Ya lo dicen las autoridades: si bebes, no conduzcas. O mejor aún, si bebes; no te acerques a un micrófono.

¿Miente Sarkozy en su Facebook?

El presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, tiene una página en Facebook que siguen algo más de 180.000 personas. No sólo es el primer presidente galo en tener un pie en esta red social, sino que, seguramente, es de los pocos jefes de Estado presentes en el canal.

Sorprende del presidente la actualización más o menos constante de contenidos. Aunque se nota la mano de su gabinete, no deja de sorprender que una persona con su cargo esté dispuesta a abrir un espacio a los usuarios con el riesgo que conlleva. Aunque ya sabemos que Sarkozy no se esconde. No es su estilo.

Quizás por este motivo, una nueva polémica acaba de estallar en el Elíseo y tiene su origen en Facebook. Este domingo subía una nueva foto a su muro, en la que podemos ver como pone su parte para derribar otro Muro. Es su particular forma de conmemorar la caída de la barrera que separaba Berlín, con su propia experiencia personal.

Hasta ahí todo correcto, si no fuera por las dudas que ha levantado la versión publicada por Sarkozy. Según podemos leer en su foto, el mismo 9 de noviembre por la mañana, ante los rumores de la caída del Muro, Sarkozy y Alain Juppé –que fue primer ministro años más tarde-, entre otros, decidieron ir a Berlín a vivir de cerca el momento histórico.

Souvenirs de la chute du Mur de Berlin, le 9 novembre 1989.

J’étais alors secrétaire général adjoint du RPR. Le 9 novembre au matin, nous nous intéressons aux informations qui arrivent de Berlin, et semblent annoncer du changement dans la capitale divisée de l’Allemagne. Nous décidons de quitter Paris avec Alain Juppé pour participer à l’événement qui se profile. Arrivés à Berlin ouest, nous filons vers la porte de Brandebourg où une foule enthousiaste s’est déjà amassée à l’annonce de l’ouverture probable du mur. Là, par le plus grand des hasards, nous croisons un jeune élu français que nous connaissions, à l’époque spécialiste des questions de défense : François Fillon. Nous filons ensuite vers Check Point Charlie pour passer du côté est de la ville, et enfin confronter ce mur dans lequel nous avons pu donner quelques coups de pioche. Autour de nous, des familles se rassemblaient pour abattre le béton. Certaines venaient nous parler pour nous expliquer leurs sentiments, leurs ambitions nouvelles, et partager leurs émotions après des décennies de séparation. La nuit s’est poursuivie dans l’enthousiasme général : les retrouvailles du peuple allemand sonnaient la fin de la guerre froide et le début d’une période de grande liberté en Europe.

C’est cette liberté que nous défendons toujours avec l’Europe, et que nous fêtons 20 ans après.

Los casi 800 comentarios a la foto han puesto en duda esa versión. ¿Podía saber Sarkozy esa mañana que los pasos fronterizos se abrirían cuando no lo sabía ni la propia policía del Este? Lo significativo es que el primer comentario viene de un periodista de Libération que cubrió la caída del Muro y niega que un político local de la Francia de 1989 pudiese tener acceso a esa información cuando ni embajadores ni el propio Helmut Kolh la tenían.

La documentación presentada por Sarkozy tras la polémica sigue dejando algunas dudas: cobra fuerza que Sarkozy viajara a Berlín durante los días posteriores, pero no parece muy claro que estuviera ahí la noche del 9 de noviembre. Sobre todo porque el propio Juppé se ha negado a confirmarlo.

Otra vez es una foto la que desata polémica. De los michelines borrados a un joven francés martilleando un muro de hormigón. Pero la pregunta que se hace parte de la sociedad francesa y que compartimos es, ¿por qué intentar mentir con la foto? ¿Por qué intentar colgarse una medalla que quizás no tiene? ¿Por qué dar espacio a los contrincantes políticos con una polémica inútil? ¿Por qué arriesgarse a una crisis de reputación?

Sí, muchos mienten en Facebook o en los sitios de contactos para conseguir una cita. Pero… ¿debe hacerlo también el hombre más poderoso de Francia?

¡Quiero tener los abdominales de Aznar!

Si nos preguntaran a cualquiera de nosotros “¿Cree usted que política y deporte deben estar separados?”, todos responderíamos al unísono: sí, por favor. No tendríamos ninguna duda en su necesaria separación, como creemos en la separación de poderes o en que entre Iglesia y Estado debe correr el aire. Pero en todos estos casos, el espacio que los separa es un estrecho campo lleno de minas…

Pero hoy no voy a reflexionar sobre ello, entraríamos en un terreno pantanoso de selecciones nacionales vs. selecciones autonómicas, abucheos al himno, presidentes de clubes de fútbol que tienen en mente dar el salto a la política o, como no, las luces y sombras de los maletines repletos de millones que se intercambian para favorecer una recalificación de terrenos, blanquear unos capitales, etc.

Todos conocemos las virtudes del deporte, hacer ejercicio es sano tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente. Quizás por ello, la mayoría de mandatarios hacen deporte de forma regular. Seguramente, para soportar mejor el nivel de estrés al que están sometidos, pero sobretodo porque el mensaje que envían es el de ser personas que se cuidan.

Transmitir esa imagen es esencial: si yo me cuido, puedo cuidar bien del país. Los gabinetes de comunicación no tienen reparos en ofrecernos alguna imagen de los diferentes líderes haciendo algo de ejercicio, rodeados de guardaespaldas a su ritmo.

Aznar, con sus 2.000 abdominales diarias (a un ritmo de una cada dos segundos, ahí queda eso), es conocido como “el macho”. El ex presidente ya puso de moda otros deportes, el pádel le debe casi todo a él en su implantación en nuestro país. De él también guardamos otras imágenes para el recuerdo (y no hablo de sus baños en Oropesa), como las carreras con adolescentes en Moncloa. Ahora nos deleita con esta imagen que poco tiene que ver con aquella de un castellano en aguas mediterráneas y que se acerca peligrosamente a Terminator.

Otros líderes han sido más discretos. Obama practica deporte regularmente, con una tabla de ejercicios a su medida desde las primarias. Su foto de torso desnudo dio la vuelta al mundo y pudieron comprobarse los avances de su rutina. Quién también tiene una rutina es Sarkozy, que según dice, favorece la actividad sexual. El presidente francés sufrió un síncope tras practicar deporte hace unos días. De Sarkozy también nos quedaron unas fotos para el recuerdo en que sus michelines y el photoshop fueron el centro de la polémica.

Volviendo a España, Zapatero suele practicar jogging, además de ser un aficionado al baloncesto e hincha del Barça. Varios ministros y ministras también tienen en el deporte su válvula de escape, quizás a Salgado la inspiración para la negociación de la financiación le llegó en una de sus clases semanales de yoga… En Moncloa tuvieron la oportunidad de conseguir esta foto del presidente, si no recuerdo mal, en la costa onubense y de hacerla aparecer en un dominical. Pese a ello, los neocons de este país siguen teniendo mejores abdominales que los socialdemócratas.

Decía Esperanza Aguirre que “El deporte favorece algo importante para los políticos como es aprender a ganar y a perder”. Quizás por ello los símiles entre política y deporte están a la orden del día, en primer lugar porque se complementan bastante y en segundo lugar porque es una vía fácil para que la mayoría de los ciudadanos nos entiendan.

Pero cuidado; si tu alcalde, presidente o candidato no es muy dado al mundo del deporte, tampoco hay que forzar una photo-op que se nos pueda volver en contra: no hay nada peor que verlo completamente ahogado o embutido en un chándal en el que no se siente cómodo. Como tampoco podemos abusar de las metáforas deportivas si se ha pasado la vida entre libros y esa es precisamente su fortaleza. O ni una cosa ni la otra.

En todo caso, hacer deporte es bueno, y comunicarlo también. Podríamos dejarlo en la intimidad, pero tener una imagen corriendo vale su peso en oro. Quizás no sea necesario llegar a los abdominales de Aznar pero, puestos a pedir, ¿quién no quisiera tener sus abdominales?

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Nombre propio #6: Gordon Brown y Nicolas Sarkozy

Los dos aliados se merecen un espacio en este repaso anual. Porque su protagonismo ha sido importante este año aunque por motivos bien distintos.

Empezaremos por el primer ministro británico. No podemos decir que Gordon Brown haya tenido un año fácil, aunque encara el nuevo año con más fuerza de lo que hubiera podido imaginar hace sólo unos meses. Las cosas no pintaban nada bien para el laborista, que veía como su partido perdía poder en varias elecciones municipales, con derrotas que no se veían desde la época Thatcher.

Cuando ya podía sentir el aliento de su gran rival, el conservador Cameron, la crisis financiera mundial fue su tabla salvadora. Su liderazgo en la respuesta a la crisis en el Reino Unido le ha servido para que reconozcan dentro y fuera de sus fronteras, y para que las encuestas no lo defenestren antes de tiempo. Tanto es así, que en un lapsus linguae hace pocas semanas en la Cámara de los Comunes, Brown afirmó que había ayudado a “salvar el mundo“.

Sarkozy ha seguido con la hiperactividad que ya marcó el último año, pero este año lo ha hecho de manera muy especial y relevante desde la presidencia de turno de la UE. No quedan atrás sus esfuerzos para escenificar una respuesta conjunta a la crisis, para buscar una salida al punto de no retorno del Tratado Constitucional de la UE, su protagonismo compartido con Ingrid Betancourt después de su liberación …