¿Cómo se gana una huelga general? Comunicación y percepciones

Holgar. Soplar, respirar. Estar ocioso; no trabajar. La palabra huelga deriva de esa palabra y mañana tomará forma en el cese del trabajo de millones de españoles (para los sindicatos) y muchos menos miles para el Gobierno. Estar ocioso, no trabajar. ¿Realmente va a ser eso la huelga general que tendrá lugar mañana en España? Para nada. Bajo la forma del paro se esconde una energizante actividad… especialmente comunicativa.

Gobierno, oposición y sindicatos tienen mañana un duro y largo día por delante. Los primeros, deben desmovilizar a los trabajadores para que no secunden la huelga. Los segundos, aguardan que el paro sea un éxito para poder responsabilizar al gobierno de la situación. Y los últimos, convocantes del paro, esperan que la contestación a la política del ejecutivo sea un éxito. ¿Cómo lo harán?

La lucha por las percepciones

¿Cómo se gana una huelga general? Las huelgas se ganan si, con ellas, se consigue hacer algún cambio en lo que ha motivado el paro. Un ejemplo claro de ello es el llamado “giro social” que el gobierno de Felipe González acabó aplicando tras el masivo paro de 1988. Pero ese giro no suele ser inmediato. Zapatero no saldrá mañana en primer time a anunciar que da marcha atrás en sus reformas. Pero ese resultado se demora en el tiempo… y eso en una sociedad del tiempo real como la nuestra tiene un precio. Ese precio es la gestión de las percepciones durante la jornada de huelga.

El ejemplo paradigmático lo tenemos en la huelga general del 20 de junio de 2002. Esa jornada de huelga tuvo un escenario clave: los medios de comunicación y la opinión pública. A ello se dedicó el gobierno desde las primeras horas de la jornada, desacreditando a los huelguistas y afirmando que la incidencia era mínima. Sin ir más lejos, RTVE fue condenada por la Audiencia Nacional por manipular la información de esa jornada de huelga para favorecer al gobierno.

Los tres actores, apoyados en los medios, deben hacer lo posible para que la percepción general de los ciudadanos se aproxime a su objetivo. El gobierno minimizará la huelga, los sindicatos la amplificarán y la oposición responsabilizará al gobierno.

La imagen del día

Como cada jornada de huelga, las imágenes serán las que digan más de la situación. Aunque en esta ocasión, la primera huelga general 2.0, las conversaciones de la Red jugarán un papel importante. La importancia de esa imagen del día es la prueba que debe confirmar o refutar lo que nos dicen nuestros políticos y sindicatos… apoya o refuta la lucha por las percepciones.

Calles desiertas, medios de transporte colapsados, calles comerciales con persianas como protagonistas. Piquetes. Manifestaciones y concentraciones. Una de esas imágenes reinará y conquistará a los ciudadanos. Será la prueba del éxito o del fracaso del paro general.

Y habrá otro tipo de pruebas, otro tipo de imágenes. Serán las fotos de los usuarios en redes como Facebook o espacios como Twitter. Serán los comentarios, las vivencias personales de los que acudan a las manifestaciones o sorteen le gincana de llegar al trabajo con la incidencia de la huelga en los medios de transporte públicos y privados. Punto interesante éste último: la influencia de tu propia Red sobre tu experiencia personal. Aunque estés en el trabajo, si tu Red secunda la huelga tu visión sobre ella será muy diferente… Sin medios, ni sentencias ni ce ce o o de por medio.

Salir con ventaja

Esta es una huelga extraña. Zapatero ha intentado sortearla de mil maneras posibles, pero finalmente los sindicatos no han tenido más remedio que convocarla. Y ese es, en cierta forma, el pecado original del paro. Convocar una huelga a desgana no es el mejor modo para conseguir más apoyos.

Ahora bien, desde la convocatoria hasta el día de mañana los sindicatos han escenificado una escalada en intensidad muy notable y han conseguido crear un ambiente de expectación que seguramente ayude a la convocatoria del paro general.

Los vídeos de UGT con las “Mentiras de la crisis”, declaraciones más o menos afortunadas, movilización a pie de calle, etc. Esos son los mecanismos elegidos por los sindicatos para llegar a mañana con un entorno preparado para la huelga. Salen con ventaja.

Lo hacen porque la tesitura les ha sido especialmente favorable: el gobierno socialista no puede ser especialmente beligerante con los sindicatos. Su ministro de Trabajo está a punto de ser exministro y, por si fuera poco, el ejecutivo sabe que tampoco tiene mucho margen de maniobra en las políticas a aplicar. En el bando contrario, el Partido Popular tampoco puede ponerse a pies juntillas con los sindicatos. Sería un acto de triangulación espectacular, pero sus dirigentes no tienen credibilidad para hacerlo. Por lo que, entre gobierno y oposición, el protagonismo de la fase previa ha estado en los sindicatos. Sólo tienen que rematar el gol.

La huelga se juega en la opinión pública y los actores lo saben. Ellos no estarán en huelga. No tendrán un día ocioso: al contrario, saben lo que se juegan en las calles… y en las mentes de los ciudadanos. La comunicación mañana no hará huelga.

Cuando los spots electorales dejaron de ser aburridos

Eliminar los bloques de publicidad electoral fue una gran decisión. El resultado lo estamos viendo ya en estas elecciones europeas, tras la fase beta que fue la campaña de las generales del pasado año. En este post -en catalán- del año pasado ya contemplaba el cambio que esto supondría para la comunicación política en nuestro país.

Sin embargo, el cambio viene en un momento extremadamente interesante: cuando la publicidad electoral alcanza en España un nivel creativo homologable a otros países de nuestro entorno más experimentados, el Gobierno anuncia que eliminará la publicidad en la televisión pública. ¿Qué pasará con la publicidad electoral en las próximas elecciones si la LOREG expresa que deberán existir espacios para este tipo de mensajes?

La cuestión de fondo, que en unos años abordaremos, será la propia naturaleza de los spots electorales. La televisión aguanta el envite de los medios digitales (no como la crisis abierta en los medios impresos), y es evidente que los spots electorales deberán estar cada vez más orientados al lenguaje propio de internet.

Se busca experto en preguntas difíciles

La pregunta que nos asalta hoy es saber si tras 10 ediciones del popular programa “Tengo una pregunta para usted”, los partidos políticos españoles disponen ya de alguien especialmente formado para adiestrar a los líderes que se aventuran a las interpelaciones ciudadanas.

Y hablo de alguien formado especialmente porque éste programa tiene ya su propia dinámica a la vista de todos: diferentes tipos de preguntas (desde el “que hay de lo mío” a los ataques sin saber de lo que se pregunta; pasando por las preguntas soft), diferentes personalidades entre el público (el que no sabe de lo que habla, el informado, el peleón…) e incluso diferentes modos de pasar de puntillas sobre todo.

Prepararse para afrontar este programa con éxito debería ir siendo una prioridad, no tanto por el efecto de este show televisivo, sino por las lecciones que pueden aprenderse para posibilitar nuevas formas de interacción con los ciudadanos.

En otros países, los políticos suelen someterse a este tipo de intervenciones en actos de campaña, muchas veces sin los focos delante. Es un ejercicio rico, ya que pide al político en cuestión una capacidad de síntesis y concreción que no tienen en los mítines. Pero vaya, esto es sólo una idea: si algún político –me consta que algunos lo han hecho ya- quiere cambiar las plazas de toros por este tipo de formatos, hará un gran favor a su campaña.

Ayer, no obstante, pudimos observar en el espacio de algo más de dos horas las grandes diferencias entre los tres líderes. No me refiero a una diferencia ideológica, como es evidente, sino al modo de encarar las intervenciones de cada uno de ellos. Los tres iban suficientemente preparados: sabían qué tenían que decir y cuales eran los mensajes clave que debían llevar a puerto tras cada pregunta. Pero la diferencia en presentarse a la sociedad fue abismal.

En esto, la experiencia vital de cada uno de ellos tiene mucho que ver. Pudimos ver el político profesional (Duran i Lleida), el amateur (Cayo Lara) y el académico (Joan Ridao). Diferentes tonos y diferentes respuestas. Quizás Cayo Lara fue el que sonó más convincente, tanto por un discurso cómodo (hablar de ricos y pobres, simplificar la crisis financiera a blanco o negro es una baza para decantar al gran público que la sufre) como por la ausencia de titubeos o ejercicios forzados de marketing. Creía en lo que decía y así lo demostró.

Duran i Lleida hizo acopio de su experiencia, tanto para explicar su argumentario político como para ganarse un aplauso tras explicar su experiencia con el cáncer. Ridao, por su parte, pecó de falta de carisma (o al menos pecó de no ser la persona más odiada del país) y tuvo que hacer frente sin demasiado éxito a las preguntas de varios ciudadanos sobre Catalunya, España, naciones y federaciones.

En el fondo, y como en todo, la cuestión no es lo que decimos sino cómo lo decimos, y para muestra, el programa de ayer.

Más información:

La Vanguardia

ABC

El País

Diario Crítico

El Periódico de Aragón

Rajoy busca la reválida

Mariano Rajoy se sometió al escrutinio de los ciudadanos, más o menos representativos y con preguntas más o menos estructuradas. De hecho, creo que sobresalieron más preguntas que en ediciones anteriores. Cómo la que pidió a Rajoy que se posicionara respecto al nacimiento de un hijo para salvar a otro minutos después de la pregunta sobre el aborto.

Pero para los detalles pormenorizados del programa, mil crónicas en medios y vídeos les aguardan. Lo que me importa es hablar de la estrategia que siguió Rajoy y que seguramente será muy criticada. Rajoy buscó la proximidad. Y la ha conseguido. Habrá mucho ruido sobre los puntos del territorio que Rajoy conoce, pero ha puesto las bases para su campaña electoral que empieza con las europeas y terminará el día que se convoquen elecciones, ya sea en 2012 o antes.

Como en otras ocasiones, Rajoy no ha respondido a todas las preguntas y ha hecho evasivas. Como todos: son los pecados del formato. Y no ha aprovechado envites de los invitados para fijar su mensaje, el suyo particular.

Pero tengo la sensación que Rajoy no quería fijar mensajes: para eso están las campañas electorales. Rajoy ha fijado su contestado liderazgo, y seguramente lo ha conseguido. Ha preparado el programa pensando en el largo plazo, y por eso ha invertido mucho tiempo en historietas y en parecer un hombre que conoce el país que quiere gobernar.

Eso sí, su estrategia no es la de Mayor Oreja: el programa de hoy no ayuda a que el PP gane las europeas, como si él batallara en otra guerra. Por cierto, hablando de guerras, la posición respecto al Yak-42 no ha jugado a favor de nada. Pero muchos ciudadanos ya habrán aplicado amnesia selectiva.

Sorpresivamente, poca crisis. Poca economía y errores tácticos como hablar de su paso por el banquillo de los acusados. Y sobretodo, hablar de la decencia de la política cuando a los 28 años él ya era presidente de una diputación. Al padre que cobra 850€ al mes esto le parece un insulto…

Pese a sus limitaciones en telegenia, Rajoy ha estado mucho mejor que en los debates electorales. Corte de traje distinto y color adecuado. Corbata poco personal, pero efectiva. Y técnicas de anclaje que han aminorado mucho el impacto de sus tics. Eso sí, la persona no puede engañar cuando se siente incómoda, y traga ostentosamente saliva, denotando incomodidad.

El PP ha jugado a ganar confianza en el líder, a buscar una chispa en los ciudadanos y ciudadanas que digan “no estaba muerto… estaba de parranda”. Mantenerlo en liza sin aprovechar al máximo las posibilidades del formato. Conectar con los hogares para decir poco. Ese puede ser su error, pero creo que respecto a como estaba Rajoy hace un mes, puede darse con un canto en los dientes.

Rajoy busca la reválida. Conseguirla ahora depende de él.

Francisco, Pablo; gracias por la organización del cover it live. Y a las decenas de personas que habéis participado, gracias!

En directo: Tengo una pregunta para Rajoy

Esta noche seguiremos en directo, con Francisco Polo, asesor de política internacional del PSOE y Pablo Urbiola, periodista; las respuestas de Mariano Rajoy a los ciudadanos que, la demoscopia, llevará al plató de TVE.

¡No dudes en acompañarnos! Eso sí, a partir de las 21:30 horas.

Preguntas para Rajoy

Mañana, RTVE dará una amplia cobertura a la edición del programa “Tengo una pregunta para usted” que protagonizará Mariano Rajoy.

El líder de la oposición se someterá al escrutinio de los ciudadanos por segunda vez y lo hará tras la comparecencia del presidente Zapatero en enero. Esta vez, los resultados del 1M, la crisis generada en el partido tras los escándalos de corrupción y el repunte de la crisis económica seran el campo de juego.

Mañana, desde nuestros blogs, Francisco Polo, Pablo Urbiola y un servidor daremos nuestra propia cobertura del programa.

¡Estáis más que invitados a seguirnos y a participar en el debate!

Cuento de Navidad (de financiación, felicitaciones y 65 horas)

El cine y la televisión se han encargado de poner en evidencia que Navidad es una época sumamente propicia para la felicidad, el amor, el perdón y la fraternidad. Una época dada al optimismo y en que todo es posible, donde reina la magia y la ilusión para que todo lo que deseamos se haga realidad.

Una época también para la reflexión sobre la necesidad de ser más bondadosos, más comprensivos y más generosos durante estos días. Curiosa la incidencia de pedirlo durante unas semanas y no durante todo el año, pero vaya, es lo que nos ha tocado vivir.
La negociación de la financiación que, por cierto, fija a unos parámetros de un Estatuto de autonomía que es ley orgánica y que el propio gobierno central se niega a aplicar; me recuerda mucho al sempiterno “Cuento de Navidad” de Dickens, donde el binomio Zapatero -Solbes interpreta a la perfección el papel de Scroogge.
Con otras referencias navideñas, Montilla es más que nunca el protagonista de “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life en inglés para los más puristas), donde él y el PSC se están repensando su relación con el PSOE si no hay un acuerdo sobre financiación antes del 31 de diciembre. De momento, los presupuestos ya pasaron el último trámite parlamentario tras el veto en el Senado protagonizado por la extraña alianza ERC-PP, con el voto afirmativo de los diputados socialistas catalanes.

Claro que no sé yo si en la versión moderna de la película de Capra, Montilla y el PSC entenderán que su posición es tan delicada que pueden estar generando la última de las más grandes desilusiones y esperanzas de todo un país: no tenemos demasiado margen de maniobra más.

Tengo la sensación de que en CiU están esperando que el tió y los reyes magos les traigan una rotura del Gobierno. En la Plaça Sant Jaume (bien, más bien en la sede nacional de ERC) saben que si el 31 de diciembre no hay acuerdo y este tema se prolonga demasiado, será difícil sostener su Gobierno.  Además, el pacto de gobierno empezará a no tener sentido y podría generar un desencanto aún mayor entre el ya crítico electorado de los republicanos.
Serán unas semanas duras que habrá que tomar con toda la calma y la prudencia posible. Y yo añadiría, con el espíritu navideño que las postales de Navidad que estos días se están enviando. Sí, es cierto, este año las administraciones públicas repartirán menos ilusiómn que otros años: la crisis ha obligado a reducir el número total de felicitaciones enviadas y a promover el envío  de versiones digitales.

Las casas reales también han recortado su gasto, como la británica. En España, los nietos de los reyes felicitan las fiestas a todas las personas que recibirán una postal real. Aunque para postal original, mejor la de los diputados socialistas que han hecho de las caricaturas al presidente del Congreso, José Bono, el leitmotiv de este año.
Las fiestas seguirán con Scroogge o sin. Con personajes de Capra o sin. Con la lotería por la televisión o con huelga de RTVE. Con cena de empresa (o de la Asociación de Periodistas Parlamentarios) o sin. Pero esto seguirá adelante. Incluso, con belenes en los juzgados o belenes sin niño Jesús en el centro de la ciudad. Con abetos a pedales o con lámparas de bajo consumo.
Eso sí: el primer regalo nos ha llegado con la votación del miércoles al Parlamento Europeo que cortar las alas a la propuesta de aumentar a 65 las horas laborales semanales en Europa. Un triunfo por derechos sociales.