En el fondo, la fortaleza de Rajoy

Fortaleza. Robustez. Seguridad. En tiempos de crisis, buscamos esto. En todo lo que hacemos y en todo lo que pensamos. Un cambio laboral: ¿es seguro? Un nuevo coche: ¿es robusto? Una nueva relación: ¿será fuerte? La incertidumbre de la crisis nos lleva a elegir aquellas opciones que nos aportan seguridad. Que nos hacen sentir seguros. No es extraño que Rajoy inicie curso político a los pies de un castillo.

En más de una ocasión hemos discutido la importancia de cuidar los fondos desde los que realizamos un acto. Como el fondo puede ser un espacio de distracción, contradicción o, por el contrario, un elemento que refuerce el mensaje. La elección del castillo de Soutomaior (Galicia) para el inicio de curso del PP es uno de esos ejemplos en que el entorno comunica tanto o más que el propio mensaje.

Rajoy tiene el reto de parecer robusto y seguro en dos ámbitos distintos: en el programático y en el de campaña. Carlos E. Cué y Luis R. Aizpolea lo analizaban ayer en El País: la victoria popular está ya tan digerida que el resultado solo puede empeorar. Para ello, vender seguridad es una prioridad. Rajoy ha salido fortalecido, gracias a la reforma constitucional, en el primer ámbito. En el segundo, la campaña dirá.

Por ello, la estampa de Soutomaior envuelve el mensaje y lo refuerza. A modo heráldico, el castillo gallego viene a representar la fortaleza, la grandeza y la virtud. Conceptos ambiciosos que el Partido Popular aspira a asociar a su oferta política.

La situación no es parecida en las filas socialistas. Ni fuertes, ni robustos, ni seguros. La marca PSOE cotiza a la baja y va camino de ser la marca blanca –Rubalcaba- la que compita por neutralizar el previsible descalabro electoral. Rubalcaba no busca ser fuerte –ya lo es-, quiere ser claro. Tan claro como los dos fondos elegidos por su campaña para enmarcar sus apariciones. Azules, otrora blancos, con su eslogan de precampaña omnipresente.

Pero el PSOE tiene otro fondo menos controlado. No es el de los actos ni el de las intervenciones. Es el fondo del partido. De la militancia. Un complicado fondo tejido por las reacciones a la reforma constitucional, los anuncios de ministros y diputados que no irán en las listas o la propia estampa de Rodiezmo. Empieza una larga y atípica campaña. Y empieza cargada –o cargándose- símbolos. Esto no ha hecho más que empezar.

El PSOE del puño en alto

Rodiezmo siempre nos deja alguna imagen que comentar. Si el año pasado fue la excesiva gesticulación de Zapatero, que mostraba su enfado y su hastío, como si la situación le sobrepasara, este año ha sido la foto del puño en alto.

No por méritos propios de la plana mayor de los socialistas, sino por el uso del photoshop de El Mundo. Como suele decir Toni Aira, con una portada se puede hacer mucha política y sólo hay que ver la intención del rotativo con esta foto en portada: el PSOE sube los impuestos y se aferra a sus símbolos.

Dejo para otro día el análisis de la subida de impuestos y las mentiras de Zapatero (tanto el misterio de los clicks de la web del PP como las contradicciones del Gobierno), pero no puedo dejar de colgar esta foto. Si la estrategia socialista pasa por seducir a la izquierda, han encontrado en Pedro J. a un aliado. Aunque me pregunto si es lícito manipular una foto para conseguir tal efecto. Aunque claro, también manipulan con el photoshop las portadas de Men’s Health o Interviú, ¿no?

En todo caso, la foto entra en el debate político. Rajoy se ha expresado en estos términos en el encuentro con los lectores del diario que publicó la foto:

«Me parece antiguo y me parece triste que personas que apenas superan los 30 años estén con el puño en alto. ¿Qué pasaría si apareciese alguno con la mano extendida? Le diré que jamás he tenido un pariente franquista, aunque si lo hubiera tenido lo hubiera querido igual. Hay que mirar al futuro y dejarse de levantar el puño».

Para Aguirre, el saludo de ideologías totalitarias.

¿Qué oponaís? ¿Tienen razón Aguirre y Rajoy? ¿Debería abandonar el PSOE el puño en alto? ¿Por qué los presidentes socialistas ya no lo levantan?

Sabíamos que la comunicación no verbal era importante, pero no imaginábamos que el curso político lo movería un sólo gesto…