La Reina, nueva DirCom de Zarzuela

La realeza se ha dado cita este fin de semana en Estocolmo para asistir a la boda de la última princesa heredera del mundo que aún estaba soltera. Las casas reales han enviado a sus representantes y han disfrutado de los fastos dedicados a la heredera del trono sueco. Y no, ni el menú ni las mesas del convite fueron obra y gracia de Ikea. La Casa de Su Majestad envió, además de a los Príncipes de Asturias y las Infantas a la nueva DirCom de Zarzuela: la Reina.

El Rey no asistió. Generalmente no asiste a los enlaces de príncipes herederos –tal y como hace su prima, la Reina de Inglaterra- pero en este caso concreto, aún pesa la operación a la que fue sometido. Tras su paso por el quirófano y un postoperatorio en Barcelona, el Jefe del Estado volvió hace ya varias semanas al Palacio de la Zarzuela y ya se ha ido incorporando, poco a poco, a su trabajo.

Pese a ese incorporación, el Rey aún está alejado de ciertos actos públicos, como la boda de la heredera sueca. De hecho, varios miembros de la Familia Real han representado al monarca durante este tiempo. Por ejemplo, la Infanta Elena ha asistido en su nombre a la Feria de San Isidro y el Príncipe Felipe fue el anfitrión de la reciente cumbre celebrada en Madrid.

Aunque si una figura destacó en su momento fue el de la Reina. De hecho, meses después de la bomba informativa que supuso su intervención, una cosa queda clara: la Reina Sofía es la auténtica DirCom de la Casa Real.

El papel que jugó en las horas posteriores a la operación del Rey fue determinante para dar credibilidad a lo que decían los médicos. No es que los doctores que tuvieron la vida del Rey en sus manos no sepan hacer bien su trabajo, es que en este país tan dado a las conspiraciones, las opciones rocambolescas y las remotas posibilidades ante lo más probable, la comunicación aséptica de los profesionales no calma al corrillo ni evita el chascarrillo.

Por ello, cuando la Reina rompió el protocolo para acercarse a la prensa y dar tranquilidad sobre el estado de su marido, los que parecían preocupados por la salud del monarca o por una supuesta manipulación a gran escala, respiraron tranquilos. Si la Reina era capaz de hacer aquello, seguro que lo hacía por algo.

Así, los tiempos de los medios y el runrún cambió a partir de ese momento. Tras ello, ayudó mucho que los hijos del Rey fueran llegando escalonadamente al Clínic y no en poco tiempo o de forma precipitada. Cierto es que dos de sus hijos llegaban de vuelos internacionales, pero su tranquilidad sólo reforzaba esa idea que, en el fondo, la intervención no revestía de mayor trascendencia.

Cuando el Rey abandonó el hospital y durante sus breves declaraciones a la prensa, no dudó en sacar pecho por la sanidad pública del país. Algo que los sectores que más admiran al monarca han visto con buenos ojos y han comentado de forma abundante. Otra cosa es la sensación que ha dejado en otros, que son muchos y que lo pasan mal en estos momentos, al ver en las declaraciones del Rey un punto de frivolidad. Podría ser considerado, quizás para algunos como un error.

Pero los humanos, erramos. Tanto, como que aunque la Reina sea la auténtica DirCom de la Casa Real, sus declaraciones no siempre ha ayudado a la institución que representa. Lo que le dijo a la periodista Pilar Urbano a cuenta del matrimonio entre personas del mismo sexo o los problemillas con el Photoshop han sido quebraderos de cabeza para los responsables de comunicación de Zarzuela. Pero ese sábado, la Reina lo bordó. Como dice el Rey, su esposa es una profesional. En algo que se nos escapa al conjunto de los ciudadanos que no sabemos de los entresijos de Palacio, pero ese sábado demostró tener una gran inteligencia emocional para calmar a 44 millones de súbditos.

Veinte años retocando la realidad (política)

Una imagen vale más que mil palabras. Una imagen puede llegar a decir más que un discurso entero. Una imagen puede hundir una campaña… o puede llevar a alguien a la victoria en unas elecciones. Por ello, hace 20 años se creaba una de las mayores contribuciones al mundo de la comunicación política: un programa que permitía mejorar aquellas imágenes que no comunicaban lo que debían.

Photoshop vino para quedarse y la verdad, en 20 años ha dado mucho juego. De su mano llegaron políticos septuagenarios que podrían pasar por la cincuentena. Bajo su mando, desaparecieron manchas, objetos, y kilos de más. Se obró el milagro y los panes y los peces dejaron paso a la multiplicación de asistentes en un acto.

El programa de retoque fotográfico creado por Adobe, más allá de sus constantes actualizaciones y las enormes posibilidades, deja en manos de los expertos para convertir la realidad en una ilusión.

En estos 20 años hemos visto como Juan Carlos y Sofía reunían a todos sus nietos en un salón de la Zarzuela a golpe de clic. La felicitación de Navidad de los Reyes fue objeto de polémica, cuyo montaje no dudó en reconocer la Reina Sofía en las, también polémicas, entrevistas con Pilar Urbano.

A Sarkozy le desaparecieron los michelines y a su ministra de Justícia, los anillos. Aunque a Sarkozy no se le cayeron, los anillos, por intentar hacer photoshop con las fechas en una histórica foto con el Muro de Berlín en su Facebook. Aunque quizás quién hubiese necesitado aplicar el programa es el speechwriter de Obama, cuando salieron a la luz unas comprometedoras fotos de él jugando con una Hillary de cartón piedra.

Photoshop nos ha mostrado que si el desodorante falla, pasar el tampón de clonar puede borrar los estragos de los focos en un mitin. Angela Merkel y el president Montilla pueden dar buena cuenta de ello. Precisamente, la imagen de alguien sudoroso no genera las mejores percepciones en el electorado…

Aunque algunos acusan a Berlusconi de haber hecho de su agresión un montaje, lo cierto es que bajo la larga sombra de Il Cavaliere se esconden algunos intentos burdos de modificar la realidad. No ya la suya propia a base de operaciones de estética, sino del apoyo popular al polémico político italiano. El libro “Noi amiamo Silvio”, un conjunto de fotografías que mostraban el apoyo al premier, escondía un retoque en una instantánea en la piazza del Duomo de Milán: los asistentes se multiplicaban sin cesar.

El Mundo consiguió que Zapatero, Guerra, Pajín y Aído aparecieran todos juntos en primera página con el puño en alto, aunque esa imagen era imposible: la retocaron con la ayuda de los de Adobe.

Fraga retó a todos los que no le creían a ver el making-off de las fotos de una de sus campañas electorales. Según el ex presidente de la Xunta, no habían sido retocadas. Aunque las fotos parecían decir lo contrario. Pujol también aparecía con menos bolsas en los ojos en sus últimas campañas electorales. ¿Obra y gracia del programa?

Photoshop lleva 20 años retocando la realidad. Creando nuevas realidad. En Francia, algunos diputados quieren ponerle freno, por los efectos que genera en la idealización, por ejemplo, de cánones de belleza. Aunque su uso parezca cada vez más denostado, nadie se resiste a verse un poco más joven, esbelto o bello en una foto que será, por ejemplo, usada en una campaña electoral. ¿Fraude? ¿Engaño? Una imagen vale más que mil palabras. Juzguen ustedes.