Candidatos que sortean entradas para Rihanna

En otras épocas, no tan lejanas, el incentivo era el viaje en autobús. Llegar a la capital, dotarse de banderas y escuchar al líder desde el ruedo. Los tiempos cambian y el incentivo, parece ser, sigo siendo el mismo: llenar los estadios. Pero no para escuchar al candidato, sino para ver a estrellas de la canción o a los gladiadores del balón. Así lo cree, al menos, el candidato del PP en Getafe.

Juan Soler, candidato del partido en Getafe y el diputado de la Asamblea de Madrid que se mofó del acento de Trinidad Jiménez, está usando anuncios de Facebook para promocionar su página. Pero no son anuncios al uso: guardan un premio. El candidato sortea entradas para el concierto de Rihanna y para el partido de la Liga BBVA entre el Getafe y el Atlético de Madrid. Si los usuarios no vienen a ti, llámales con un filete.

Soler pone de manifiesto el momento que vive la política 2.0. Para muchos, muchísimos, se queda en herramienta. Incluso para hacer del reclamo para captar atención hacia la política, algo tan banal como unas entradas. Para pocos, muy pocos, el modo de hacer de la política algo más transparente, abierto y participativo.

Por mucho que nos empeñemos, la política no puede basarse solo en la notoriedad. Ayuda y es relevante. Claro. Mejor que hablen de uno aunque sea mal. Pero no alcanzo a entender como el cambio que necesita una ciudad pase por un candidato que sortea entradas. En nada, sorteo de jamón en los mítines. Siempre toca, si no un pito, una pelota.

Nombre propio #9: Mark Zuckerberg

Si estuviéramos en los 90, Mark Zuckerberg sería un JASP. Sus logros y su edad dan buena cuenta de ello: con 26 años es el creador de la red social más usada en el mundo, ha sido elegido como la persona del año para la célebre revista Time y ocupa un importante lugar en la lista Forbes de los más ricos del planeta. Pero si Zuckerberg aparece en este post es por su contribución a la comunicación.

No es para menos: en 2010 Facebook ha alcanzado la nada desdeñable cifra de 500 millones de usuarios. Es el lugar dónde está la gente en Internet. Nos podrá parecer un espacio mejor o peor -al gusto de cada usuario, no nos meteremos en esto- pero es el gran espacio de la Red.

¿Por qué nombre propio en 2010 y no en 2009? Los números cantan. Se ha alcanzado la mayor cifra de usuarios. También en España, donde se situan por encima de los 10 millones de usuarios. 10 millones de españoles que usan con regularidad esta Red social. Cuestión numérica, de peso… pero también de uso.

La criatura de Mark Zuckerberg es hoy una plataforma transversal. Lo muestran las estadísticas de uso, el perfil de los usuarios, su traducción a 70 idiomas. Es un espacio clave para la comunicación de personas, marcas… y de la propia política. Hemos conocido escándalos que se han colado en la agenda política por aparecer en esa Red. Hemos visto como candidatos electorales tenían miles de fans y eso no suponía ganar unas elecciones. Hemos visto como, Facebook, es hoy el lugar donde está la gente y es una temeridad no estar presente.

Y todo eso empezó en la cabeza de un joven en Harvard, pelirrojo y de apellido impronunciable…

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It gets better

Este tema no saldrá nunca en los medios cuando se hable de redes sociales. En la próxima tertulia en radio o televisión, cuando el sabelotodo de turno ataque a las redes sociales e internet con esa monserga de la seguridad, de la suplantación de identidad… incluso con aquello de la responsabilidad de Facebook, Tuenti o chats en los crímenes más variopintos; nadie saldrá con esto. Y es que la campaña “It gets better” para apoyar a los adolescentes homosexuales que sufren un brutal acoso en Estados Unidos es la muestra que las redes ayudan. Crean y no destruyen.

Me gusta mucho esta iniciativa que tiene en Youtube su espacio de referencia. No es para menos: la plataforma supone el 10% del tráfico de Internet a escala mundial y es un entorno especialmente usado por los jóvenes… pero ahí viene lo más importante: algo que se comparte de forma abundante en las redes sociales. El espacio de referencia para este grupo en el que se sitúa el problema.

Los graves casos de abusos a personas por su condición sexual no es un tema menor. Y el mejor modo de combatirlo, es visualizarlo y denunciarlo. Pero para ello, para que eso sea posible y se puedan evitar fatalidades, como los suicidios registrados en Estados Unidos (aunque no es para nada un problema estadounidense, que conste), es necesario crear un espacio en que quién lo sufre, pueda ver que no está solo. Para que luego digan que esto de Internet es frío. Para que digan que aísla.

Crear un entorno de complicidad, de respuesta a las dudas y de confianza. Y por otro, mostrar que esa realidad puede ser superada, que la lucha lleva a una victoria personal y colectiva. Evidenciar que nuestras sociedades no pueden permitirse ni un segundo más ese tipo de discriminación. Para ello, esta experiencia no sólo cuenta con testimonios de gays o lesbianas: también de voces de peso como el presidente Obama, representantes políticos o la ex primera dama, Laura Bush. Testimonios de la gente de Facebook o Google. Experiencias personales.

“It gets better”. Sí, será mejor con la ayuda de esta iniciativa.

Brasil lleva el debate electoral a la Red

No es país para debates. Por mucho que se empeñen algunos, España no es un país dado a los debates. Nuestra historia democrática nos muestra los cuatro debates en las elecciones generales como una anécdota más que una norma. Así, no es de extrañar que en algo que sí se han puesto de acuerdo los dos grandes partidos es, precisamente, en no regular este punto. Seguiremos a merced de la voluntad de los candidatos. Mejor, de las necesidades de la estrategia de cada partido.

Así, mientras España sigue sin dotarse de un consejo que los organice, de un acuerdo mayoritario para promoverlos; observamos con atención –y por qué no, cierta envidia- de experiencias en otros países que hacen del debate electoral una oportunidad de oro para conocer cómo razonan, cómo reaccionan, qué piensan y qué proponen los líderes políticos.

Y en ese nuevo mapa de los debates electorales, Internet es ya una parte destacada del nuevo escenario. Si los debates son básicos en una democracia, que éstos recurran a la Red para hacerlos más abiertos es una excelente noticia. Lo vimos en Estados Unidos durante la campaña presidencial, pero la última experiencia en Brasil es, sencillamente, impresionante.

Si durante la campaña en Estados Unidos YouTube facilitó a muchos ciudadanos poner preguntas sobre la mesa, el reciente debate en la Red entre los candidatos a suceder a Lula da Silva llegó a registrar más de un millón de conexiones, sin tener en cuenta el ruido generado en otros espacios. Y la cosa tiene su miga, porque el mercado potencial de seguidores en Brasil alcanza los 66 millones de usuarios.

El debate se retransmitió en directo por la Red –algo parecido a lo que el viceprimer ministro británico hizo esta semana- durante una hora y media, y pudo seguirse en la página de Folha –el medio organizador-, Twitter y Facebook. Tuvo seis bloques diferenciados. Al final del acto, varios usuarios pudieron poner sus preguntas en el centro del debate. Y los comentarios de periodistas enriquecieron el análisis.

La experiencia no es simple y tiene un punto interesante. No ya por lo novedoso que resulta que, algo tan importante como un debate electoral en unas elecciones trascendentales, se dé en un medio que no es el tradicional; sino también por la posibilidad que ese debate se haga más rico, más plural y más prolongado en el tiempo gracias a la propia conversación.

Cada vez son más este tipo de experiencias, la capacidad de agolpar nuevas audiencias en la Red y hacer que esas mismas personas puedan participar, no ya con las preguntas a los candidatos, sino en los debates paralelos que aumentan el impacto deseado. Pero sobretodo, aumentan la participación ciudadana en los asuntos públicos.

¿Llegaremos a debates similares en las próximas contiendas electorales en casa?

Lo que saben las Girl Scouts

“Hola, me llamo Wild A. Freeborn y necesito comprar algunas galletas porque quiero vender 12.000 cajas”. Cuando Wild, una niña de ocho años residente en Carolina del Norte lanzó este mensaje en YouTube hace poco más de un año, se intuía que algo estaba cambiando –y de forma muy profunda- en la sociedad americana. Una niña de tan sólo ocho años entendía que tenía a su disposición una vía más para conseguir su objetivo: ser la girl scout que más galletas vendía.

Si Internet acompaña en el día a día a esta generación de nativos digitales, ¿por qué no debería hacerlo en una de las tradiciones norteamericanas más comunes? ¿Si Internet les ayuda a hacer los deberes, por qué no a conseguir sus objetivos?

El precedente sentado por Freeborn fue una auténtica revelación. Aunque el vídeo se retiró de YouTube (el de este post no es la fuente original), la apuesta de esa niña ha llevado a varias asociaciones de Girl Scouts a plantearse la posibilidad de hacer de Internet un efectivo canal de venta. No iban desencaminados: ¿qué ocurre cuando esas mismas niñas de 11 años se dan cuenta que tienen otras poderosas herramientas para vender sus galletas? La respuesta es asombrosa: mueven anualmente 700 millones de dólares en comercio de galletas online.

Lo hemos visto centenares de veces en el cine y la televisión. Una de las tradiciones norteamericanas que muestra a niños y niñas pasando su tiempo libre y formándose en valores en los Boy Scouts y Girl Scouts. Niñas que recorren el vecindario, puerta a puerta, ofreciendo galletas con el objetivo de recaudar fondos para acciones benéficas. Una enseñanza desde tierna edad de la importancia del marketing directo, sin duda. No es de extrañar que los propios sujetos que la mantienen año a año vean en Internet una clave de presente.

Estas niñas han llevado la batuta. Han entendido que los medios sociales son útiles para conseguir su objetivo y han puesto su empeño para llevar a la Red su modo tradicional de vender galletas.

En realidad este artículo debería tener un título más largo: lo que saben las Girl Scouts y aún no han aprendido muchos políticos, muchos directores de comunicación de partidos y candidaturas. Porque aunque parezca extraño, el ejemplo de las niñas americanas, con su uniforme y sus galletas, tienen mucho que enseñarnos. Aunque su edad destile inocencia y candidez, no es inocente su apuesta. Tampoco es inocencia quedarse al margen. Internet acerca la política a los ciudadanos. Y los ciudadanos a la política. El que se apea del camino, el que prefiere verlo todo desde el despacho –hace ya tiempo que algunos dejaron de llamar a la puerta como las niñas con sus galletas-, da pasos decisivos hacia su propio abismo. Que aprendan de las Girl Scouts.

Una CiU naífe se presenta en sociedad

Durante la presentación de su libro “Democràcia a sang freda”, David Madí dio unos sugerentes titulares a la prensa. Recuerdo especialmente uno en que afirmaba que el no había “matado a Kennedy”. Aquella mente fría, calculadora y agresiva, que al dar ese titular quería desempolvarse de esa imagen negativa tras el famoso DVD de CiU en las últimas elecciones al Parlament; quería rebelarse.

Y su turno llegó ayer. En el cine. CiU convocó a sus principales figuras –a excepción del candidato de la coalición, Artur Mas-, periodistas y bloggers al acto de presentación de su nueva imagen en Cinesa Diagonal. David Madí y Joana Ortega (la responsable de comunicación de Unió y diputada en el Parlament) presentaron la imagen más soft para estas elecciones.

Cualquiera diría que David Madí, la cabeza pensante del DVD que dibujó el caos en el país hace algo más de tres años, lideraría la presentación del look más blando y amable de CiU. Pero así fue. La coalición ha entendido que lo único que debe hacer para ganar las elecciones es no meterse en líos y para ello se dispone a ser la opción amable. Aunque corren el riesgo de vaciarse de contenido si se quedan en lo naíf. En lo superficial.

En todo caso, manteniendo la tipografía, han optado por la pureza del blanco y el poder de una sonrisa para evolucionar su logotipo a un símbolo. Una CiU que sonríe a todos para acoger a todos. Incluso al diseñador del logotipo de Obama, pues el círculo con la bandera catalana recuerda sospechosamente a las barras de la bandera americana que el presidente incluía en su símbolo.

Sería necesario reflexionar sobre un punto esencial. La política de las emociones no se consigue sólo con el uso de un símblo. No se consigue con sonrisas tipográficas o corazones con la bandera catalana como ya vimos en las últimas elecciones. La política de las emociones es alguna cosa más compleja y por mucho que se repita, esta no es una opción emocional. De momento.

Para CiU, esta precampaña de la precampaña se asemeja a empezar el colegio, el curso. Porque “Començar il·lusiona”, y con ello quiere enviar un mensaje optimista a la sociedad, aunque el contenido brille por su ausencia. Pero toman posiciones muy sólidas como lo que pretenden ser: un nuevo estilo de catch-all party que no se cierra a pactos con nadie. Aunque el mensaje pueda parecerse a este:

Durante la jornada de ayer también se presentó la gran arma de la coalición en la Red. CiU se adelanta a todos en Catalunya y es el primer partido político catalán con una Red Social propia. Cativistes.cat es el punto de referencia para todos aquellos nacionalistas que quieren hacer algo por su país desde la Red. La plataforma, elaborada por Cink, supondrá un antes y un después en la política catalana y quizás por ello, en CiU no han dudado en darle a su presentación aires épicos a lo Braveheart.

La campaña está ya en marcha y CiU se apropia de los mejores puestos. Los próximos meses serán los clave, tanto para CiU como para ver si su versión amable, soft y con un cierto aire naíf triunfan. Si ayudan a vertebrar esa alternativa política o si por el contrario, la falta de mensaje puede alimentar el efecto Carlos Sainz.

Si entras en Facebook te quedarás ciego

But we must also admit that programs alone can’t replace parents; that government can’t turn off the television and make a child do her homework; that fathers must take more responsibility for providing the love and guidance their children need.
Barack Obama

Antes de Internet, la amenaza para los menores fue la televisión. Y seguro, que antes lo fueron las radionovelas. Y antes, los artículos de los diarios. Y antes, los charlatanes, los bufones y quien, sabe, quizás hasta los sermones de algunos curas. Todo cambio siempre ha sido una amenaza, más si el desconocimiento sobre todo lo que es nuevo nos envuelve con un halo de ignorancia difícil de comprender.

Una muestra más de esa ignorancia es la medida que el PP planteó la semana pasada en el Congreso de los Diputados en el marco de una serie de acciones propuestas para proteger a los menores. El principal partido de la oposición se ha marcado entre sus prioridades políticas enviar un mensaje muy claro a los padres: la protección de sus hijos debe pasar por votarles. Sólo así puede entenderse las propuestas planteadas, desde la rebaja de la edad penal a los 12 años o la prohibición de los menores de 14 años a participar en las redes sociales.

Estas propuestas tienen muchas caras. Como digo, una es la de estrategia electoral: conseguir recortar diferencias con el PSOE en este extracto apelando a una cierta política del miedo (no hay nada más emocionalmente potente que el instinto de protección de los padres) es una vía inteligente. Al menos, a corto plazo.

Y ahí es donde miedo e ignorancia entran en juego, ya que mientras las nuevas generaciones sólo entienden su vida con Internet y la Red es el medio para casi todo, para sus padres sólo es una amenaza más que no saben como combatir. Pero como decía Obama en su discurso en la Convención, el Gobierno no es quién debe apagar la televisión (o Internet), son los padres.

Si la estrategia del PP no fuera tan cortoplacista, volcaría sus esfuerzos en alertar a los padres de las amenazas, pero a acentuar las virtudes de la participación en la Red. Promovería acciones para que todo el mundo tuviera acceso a Internet, aprendiera a usarlo con acierto y a maximizar sus beneficios. Y lo más importante, adecuaría el mensaje de modernidad que ha empuñado en varias ocasiones, pero que echa por tierra al marcar con una letra escarlata a las Redes Sociales. Como usuarios, ¿cómo podemos confiar en los proyectos que presenta el PP si luego demoniza el medio?

Porque las Redes Sociales no son el problema. El problema es el desconocimiento, y señalar sin rubor a ello sólo acrecienta esta percepción. Así lo entienden las personas que dentro del PP conocen gracias a su participación activa este mundo, como Cristina Cifuentes constata en su blog.

En el fondo, la pregunta que nos deberíamos hacer es ¿son realmente tan peligrosas las Redes Sociales como para prohibir el acceso a los menores? ¿La prohibición es la solución? No hablemos ya de las dificultades técnicas para ello, ni tan siquiera de si legalmente sería posible.

Sorprende que los defensores de la tradición liberal (si es que alguna vez ha tenido fuerza real en este país) sean los que aboguen más por la prohibición que por el desarrollo. Sorprende que esa concepción la defienda más el PSOE que ellos. Y sobretodo, sorprende que el PP no vea auténticas oportunidades en el desarrollo de la Red.

Al fin y al cabo, su propuesta es heredera de la concepción que tiene el PP de la Red, un medio sin importancia, pero que sin embargo es el usado por las capas de nuevos votantes. Y que si dedicarán más tiempo a buscar la pedagogía, en nada sería el canal más usado por las generaciones de padres y madres que, con más conocimiento del que a día de hoy tienen, desbaratarían ese cóctel de miedo e ignorancia. Aunque mucho me temo que en otras circunstancias, esa propuesta podría haber sido presentada por cualquiera de los otros partidos…

Los partidos políticos necesitan un community manager

El community manager del PP me ha respondido esta mañana que Rajoy prepara la destitución de Bárcenas. En el PSOE, en cambio, me han comentado que están preparando una acción en protesta por la tardanza en adoptar esta decisión. Ambos son dos tipos muy majos, y siempre están disponibles para cualquier pregunta que tenga…

Sí, esto es ficción. Porque en nuestro país lo más normal es asistir a la defunción de blogs o cuentas de Twitter tras unas elecciones: parece que toda la actividad en la Red se muere la jornada de reflexión, hace un amago de resucitar con la valoración de los resultados y pasa definitivamente a mejor vida tras ello.

Y las dudas, tras ello, entre los usuarios son legítimas. No es cuestión de creerse más importante que nadie, se trata de ver como alguien que decía escucharte y contar contigo, desaparece de la faz de la tierra para esconderse en un despacho y hablar a través de notas de prensa.

Ante esta situación los partidos políticos deben preguntarse qué hacer para evitar este desencanto y maximizar su presencia en la Red. Y ello debe pasar por la adopción de un community manager dentro de sus organizaciones.

Esta palabreja suena aún extraña en algunos partidos políticos consultados, y es que los partidos aún no se han decidido a hacer lo que compañías como el BBVA, HP o Ford tienen: una persona encargada de construir, hacer crecer y gestionar las comunidades que se mueven alrededor de una organización en la Red. Y los partidos, por su actividad y por su objetivo, se relacionan cada día con varias…

¿Qué debería hacer el community manager de un partido político?

  1. Conversar: y para ello es necesario escuchar y luego hablar. Debe estar atento a qué se dice sobre el partido y los candidatos en la Red, identificar amenazas, pero también oportunidades. Mantener una conversación ágil, normal y accesible a todos es básico para tener una buena reputación en la Red.
  2. Informar: dar la información que realmente necesitan o desean los usuarios a los que se dirige. Por ejemplo, que hoy algunas cuentas de Twitter de partidos informen de las agendas informativas del día de varios cargos es inútil; ¿para qué quiero saber yo que el diputado de Soria da una rueda de prensa si no soy un medio y no me van a acreditar? Además, debe informar según los mensajes o argumentos que se elaboren para ello, sin olvidar el papel esencial que debe jugar en marcar la agenda… dentro de lo posible en un contexto pull.
  3. Poner en contacto: si detecta que algún usuario es especialmente belicoso con un tema, puede ponerlo en contacto con un experto del partido. O sea, aprovechar el capital humano, el talento y los torrentes de información de los partidos para dar respuesta a las cuestiones de los usuarios.
  4. Seguir conversando: es la máxima de su trabajo, escuchar, conversar, escuchar y conversar…

Además, a diferencia de los community manager de organizaciones orientadas a la venta de productos o servicios, en la esfera política aparecen nuevas necesidades a las que el perfil debe dar respuesta:

  1. Movilizar: los partidos disponen de una gran cantidad de seguidores. Algunos de ellos se han ido organizando en la Red de forma anárquica. Han sido la voz cantante del partido en la Red (por encima de la oficial del partido, porque no ha hablado el mismo lenguaje), pero no siempre han compartido objetivos de comunicación con la dirección de una campaña electoral o la agenda fijada por un dirigente político. En esta esfera, el community manager debe poder movilizar a los diferentes colectivos según las necesidades del momento.
  2. Representar: a nadie le escandaliza que los partidos tengan directores de comunicación o portavoces. Saben que son la voz autorizada del partido y la escuchan. En la Red debe pasar lo mismo, un community manager representa a la organización y sabe de lo que habla. Por ello, los partidos deben tener en cuenta dos aspectos:
    • La necesidad de que el community manager esté identificado, tenga nombres y apellidos en la Red y no se esconda bajo las siglas del partido.
    • El community manager debe estar presente en las reuniones de estrategia electoral, reuniones de diseño de mensajes, etc.

Según las fuentes consultadas, este perfil no existe como tal hoy en la política española. Algunas de sus tareas se realizan en varios departamentos del partido, sin existir una unidad de acción o coherencia con los objetivos de comunicación. La escucha no es sistemática y la participación se circunscribe a quien tiene nombre y apellidos: los candidatos que suelen dejar morir su presencia online.

El camino para tener este perfil en las estructuras de los partidos no será fácil. Las reticencias en esas mismas estructuras se prevén elevadas; se preguntaran ¿poner en el foco público a quién no tiene cargos ejecutivos?. Y la respuesta debe ser sí, con toda la confianza del mundo, pero sí, debe haberlo.

Convencer participando más de 15 días cada 4 años

La estrategia online debe estar por escrito, con unos objetivos claros: si no, no la cumpliremos. Debemos tener en cuenta qué comunicaremos, cómo y dónde. Con qué medios contamos y de cuanto tiempo disponemos para participar en las conversaciones de la Red.

Podemos participar en numerosos espacios: blogs, microblogging, redes sociales… Vamos a ver cómo han participado los partidos y sus candidatos en estas elecciones europeas. Eso sí, sin ánimo de ser exhaustivo: con más de 2.066 candidatos seguro que me dejo a alguien fuera del radar.

Participar en Redes Sociales

Tanto PSOE como PP disponen ya de páginas públicas en Facebook que funcionan, en cierto modo, como un mashup de los perfiles de varios miembros del partido y además como centro emisor de comunicaciones y mensajes. Las valoraciones desde los partidos son buenas: se ha traspasado la participación por perfiles a aumentarla en estas páginas.

El PP estrenó antes que el PSOE su página, pero la de los socialistas rápidamente superó a los conservadores en número de seguidores. En todo caso, es quizás una de las formas más usadas y más actualizadas para ambos partidos.

Otros partidos como IU, ERC, ICV o CiU no disponen de páginas propias en Facebook. Algunos de sus candidatos, como Junqueras, Badia, Tremosa o Romeva disponen de perfiles. Y otros como Vidal-Quadras o Mayor Oreja, grupos de apoyo.

Podríamos decir que la participación en redes sociales es la niña bonita de los partidos. Tanto es así, que PP y PSOE han creado sus propias redes sociales. La de los populares, desarrollada expresamente para ellos y abierta a la participación de todos, pese a algunos problemas iniciales de seguridad. El PSOE, en cambio, optó por servicios gratuitos de la Red, como Ning, para desarrollar su plataforma de movilización. La de los socialistas limitada a militantes y simpatizantes.

Participar en Microblogging

Durante la campaña electoral (o algunas semanas antes, para ser exactos) asistimos a uno de los crecimientos más importantes registrados del uso de Twitter en nuestro país. A la sombra de ello, muchos políticos y partidos se subieron al carro.

De esta manera, PSOE, PP, Izquierda Unida o CiU han usado sus perfiles de partido para relatar sus actos, enviar mensajes, etc. No obstante, se han podido observar conductas poco respectuosas con la propia participación. La más común ha sido la de no responder a las preguntas que otros usuarios hacían al partido.

Algunos candidatos como Junqueras, Tremosa o Salvador Sedó han abierto cuentas propias en Twitter. En ellos también se da el mismo caso: no responden a los usuarios. Respetar esta regla de conducta es esencial ya que estas herramientas permiten acercarse al ciudadano como otro medio de comunicación no es capaz de hacer.

Caso a parte es la cuenta creada para seguir a Jaime Mayor Oreja, que ha sido ya borrada. Si su uso ya fue controvertido, con twitts en tercera persona y sin interacción con nadie, la decisión de cerrarlo es aún más irrespectuosa: los usuarios deberían poder seguirlo en lo más importante, el ejercicio del cargo por el que ha sido elegido.

Aunque a juzgar por el silencio generalizado de los candidatos con Twitter, observamos como la concepción tacticista del medio es más común de lo esperado. Si ya hay un cementerio de blogs políticos, ya podemos inaugurar el cementerio de las cuentas caídas en desuso.

Podéis repasar algunos errores de los políticos en Twitter en esta entrada de hace unos meses.

Participar en blogs

El fenómeno de participación en blogs experimenta tendencias curiosas. Algunos candidatos han optado por no alimentar un blog, como Tremosa (pero sí algunos de los candidatos de CiU, como muestra esta página, con un ritmo muy desigual de actualizaciones), Mayor Oreja, López Aguilar, Meyer o Badia.

Izaskun Bilbao o Carmen Romero han creado blogs para esta campaña, deberemos ver si los siguen alimentando o pasan al citado cementerio.

El caso de Junqueras y Romeva son especialmente relevantes. Mientras que el republicano escribe regularmente en su blog del diario digital Directe.cat, Romeva mantiene actualizado con asiduidad su blog. En este sentido, el eurodiputado español más trabajador también lo es en la Red, ya que nos explica regularmente qué hace y por qué hace lo que hace en el Parlamento Europeo.

Tomarse en serio la participación es algo esencial para conseguir los objetivos. Hacerlo bien y durante algo más que 15 días cada 4 años.

La revolución no fue televisada

El verde es uno de los colores que mejor percibe el ojo humano. Es de los que más resaltan y la sensibilidad del ojo permite que su visión prolongada no nos moleste. Quizás por ello, desde varias partes del mundo se ha seguido con mucha atención y de forma prolongada la revolución que ha tomado las calles en Irán.

Pero esta revolución está presentando unos tintes muy distintos. Si hay una frase que se ha leído mucho en las últimas horas en la Red es la archifamosa “The revolution will not be televised”, o sea, que la revolución no será televisada. Y así está siendo: gracias a la Red, el mundo entero ha seguido minuto a minuto los acontecimientos que nos han dejado con el paso cambiado.

Edgar Rovira, que nos estuvo informando durante toda la tarde de ayer, lo proclamaba en Twitter: sin internet, no nos hubieramos enterado de la mitad de las cosas que han pasado en Teheran en las últimas horas. Facebook, Twitter, YouTube y Flickr han sido los agentes de información que han proclamado al mundo lo que estaba ocurriendo en Irán tras el recuento de las elecciones que se celebraron el pasado viernes.

Las autoridades iraníes no tardaron en cortar las comunicaciones. Pero ya era demasiado tarde: con una fuerza inusitada, el mundo era testigo, a tiempo real, de lo que estaba ocurriendo. Y por primera vez, no ha sido gracias a la CNN. César Calderón nos daba algunas herramientas para seguir en directo el fervor que recorría la capital del país y Francisco Polo nos alertaba a temprana hora de lo que ocurría.

No sólo la CNN no estaba, sino que muchas personas a millares de kilómetros a distancia se han convertido en portavoces, activistas y propulsores. La cortinilla de “Breaking News” ha dado paso a hechos como el siguiente: ver a términos como IranElection, Irán, Teherán o Ajmadineyad en el trending topic mundial de Twitter.

La preocupación del régimen iraní por silenciar todas estas vías de difusión suponen un antes y un después: ya no vale sólo con dominar, censurar y cortar los canales de comunicación tradicionales, lo decisivo se juega en la Red. Ha sido gracias a la Red –además de los servicios de inteligencia, claro está- que las cancillerías de medio mundo se han puesto en alerta y se han sumido en un estado se incredulidad por lo ocurrido en el régimen de los ayatolás.

Es curioso observar como la esperanza de los que se han sentido engañados por el régimen haya sido vertida en una enorme Red de redes. Debe abrirnos un espacio a la reflexión observar como cada vídeo subido a YouTube o las fotos que segundo a segundo mostraban el desarrollo de los hechos, eran como mensajes en una botella lanzados desde un convulso país.

La revolución de este verde de la esperanza, pero también del tradicional Islam, no ha sido televisada. Se ha exportado con la contribución individual de tantos a través de un ordenador o un móvil. La revolución verde se ha comunicado en la Red.

Nos quedan preguntas en el tintero: ¿llevará esta revolución a un recuento de las urnas de acuerdo a lo elegido? ¿Puede suponer algún cambio la elección de alguien bendecido por el propio régimen? Y tantas otras preguntas que no hacen más que poner de manifiesto el relevante papel de Irán en la escena internacional.

Foto de Mousavi1388