Unidad

Rita Barberá ha sido la artífice de una fotografía y una puesta en escena que ha conseguido captar hoy la atención de todos los medios: una atípica comparecencia en miércoles de Mariano Rajoy rodeado de la plana mayor del partido como respuesta a las dos tramas de delitos presuntamente cometidos por miembros del partido conservador.

Poco podía imaginar, cuando he pasado por la puerta de Génova 13 esta mañana, que el PP conseguiría marcar la agenda mediática del día. Es justo reconocer que la imagen acompaña a las acusaciones más o menos encubiertas de Rajoy sobre la jornada de caza del ministro Bermejo y el juez instructor de una de las dos tramas, Baltasar Garzón. También es justo reconocer que Rajoy refuerza el ritmo que Esperanza Aguirre había marcado: ante los ataques, contraataque.

Como imagen y como momentum comunicativo, es impecable. Ahora bien, no estoy convencido de los efectos a largo plazo de esta acción. Si las investigaciones judiciales son certeras y los encausados acaban con una condena sobre sus hombros, la defensa a ultranza de la honorabilidad que la plana mayor del PP está haciendo podría verse tocada. Y lo que es más importante pondrá de manifiesto que una puesta en escena impresionante no esconde lo que dicen unas investigaciones en curso: más de 30 personas acusadas de delitos graves, más un caso de supuestos espionajes que atenta contra las libertades fundamentales.

La acción del PP hay que entenderla como una salida hacia para reflotar un barco que amenaza con hundirse justo cuando hay dos elecciones en ciernes: por mucho que se puedan hacer elucubraciones sobre el momento en que la causa se hace pública, los supuestos delitos no dejan de ser delitos graves. El culpable no podrá ser nunca un juez instructor: lo será quien ha cometido delitos.

Esta es una variable que me falta, no obstante, de la impecable acción comunicativa de la plana mayor del partido. Los ciudadanos tienen criterio y saben ver cuando un partido es amenazado injustamente y cuando no. En un contexto de crisis, la corrupción se vuelve más criticable que nunca. Y la sensibilidad social es más acuciante que nunca.

Fijar el mensaje

A río Revuelto, ganancia de pescadores. O lo que es mismo como conseguir desviar la atención de la opinión pública sobre los temas que debilitan a tu adversario protagonizando absurdas polémicas. Así se podría definir la última semana del PP si atendemos a los dos hitos comunicativas que han protagonizado en sólo 7 días: la fotografía y entrevista de la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría en El Mundo  y el escándalo de la red de espionaje ilegal que, presuntamente, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha.

El gobierno está contra las cuerdas (o poco le queda para resistir con el chaparrón que cae): cada día aparecen nuevos datos que señalan lo que todos sabemos respecto a la delicada -por usar un lenguaje soft- situación de la economía. Es una lluvia constante de malas noticias, con previsiones de crecimiento contestadas por la propia Comisión Europea, con una amenaza de sanción a España por su endeudamiento excesivo y con la intención de S & P de rebajar la valoración del país en su escala. Los inputs negativos al debate son de suficiente entidad como para entender que, por sí sola, la crisis podría hacer caer el gobierno.

Esta premisa aún toma más fuerza si atendemos al mal funcionamiento de la comunicación del gobierno: cada portavoz dice una cosa diferente. El optimismo del presidente Zapatero choca con Solbes, que afirma no tener más instrumentos para acabar con la crisis. Mientras, Leire Pajín le da otro ángulo al asunto, Miguel Sebastián se atreve a parafrasear a Kennedy y pedir a los españoles consumir productos del país. Rocambolesco todo ello: cuando más unión necesita en el mensaje, más se disgrega.

Pero no. El gobierno no cae ni siente, de momento, el aliento del segundo clasificado en su nuca más allá de las periódicas encuestas que anuncian una posible victoria del PP pero que también señalan la debilidad de la ex vicepresidente de Aznar. Para evitar que el aliento les ponga nerviosos, el propio PP sabe jugar sus cartas … erróneamente.

Empezamos con la famosa foto de Soraya Sáenz de Santamaría (SSS). Algunos afirman que es el retorno de SSS a la primera línea de la política, tras ver como no podía hacerse un hueco informativo. Pero esta premisa se olvida de un aspecto: aunque la resurrección en política es una máxima, no se puede hacer de cualquier manera. Sobre todo si esta acción se interpreta como desesperada e inadecuada. Desesperada porque manifiesta muy poco análisis del contexto y de las consecuencias e inadecuada porque atenta de lleno contra el mensaje del PP. Para entendernos, la foto hace el mismo favor a la estrategia y al mensaje de los populares que si apareciera el tendero de confianza de Rajoy manifestando que cada día de la semana el cabeza de cartel popular se come dos latas de caviar iraní para cenar. Qué contradicción se generaría con el mensaje de austeridad, ¿no creen?

¿Por qué la foto de SSS es una contradicción? Porque la imagen sofisticada y pseudo erótica que transmite se aleja de la que ella misma ha querido generar siempre: la de la mujer JASP (Joven, aunque sobradamente preparada) que trabaja sin descanso por los españoles. ¿Significa que ya no lo es? No, pero resulta frívola. Más cuando desde las bancadas populares se hace todo lo posible para afirmar que se trabaja sin descanso mientras el gobierno no lo hace. ¿Significa que SSS no tiene un lado erótico, que no tiene intimidad para hacerse fotos así? En absoluto, puede hacer y posar cuando quiera. Pero debe entender que cuando aparecen en la portada del segundo diario más leído de España, tienen un efecto directo en muchos ciudadanos que se preguntan muchas cosas.

Hay, también, una cuestión de discriminación de género en todo este asunto y que sólo el tiempo sabrá valorar. Por una mujer política se espera, tradicionalmente, que responda a un patrón masculino de autoridad. Antoni Gutiérrez-Rubí nos mostraba en “Políticas” que no ha sido así en muchas de ellas, líderes que han sabido imprimir su propia estela de liderazgo. Quizás SSS cree que esta es la vía, pero sin duda no tiene nada que ver con otras mujeres que han sido el centro de la crítica de los sectores más conservadores como Carme Chacón.

En definitiva, estas interferencias en el mensaje se pueden ahorrar. Sobre todo si se ponen en el mismo campo que tanto criticó el PP en pleno. ¿Recuerdan unas fotos de las ministras socialistas del primer gobierno de Zapatero para la revista Vogue?

El espionaje en la Comunidad de Madrid es otro tema. Nos muestra como una filtración sobre un tema tan delicado como éste se pone en primera página sí o sí. Es un caso de corrupción política grave y aunque el liderazgo de Aguirre no está en peligro, supondrá algún que otro problema a la Presidenta. Más que nada porque las personas que han sido objeto de las investigaciones de ex-policías y ex-guardias civiles son cargos de otras facciones populares contrarias a la de Esperanza Aguirre.

Este issue tendrá dos efectos: uno interno, en las relaciones de poder entre las facciones y otro externo, cuando se depuren responsabilidades a medida que las investigaciones vayan adelante. Siempre y cuando los jueces y las huelgas lo permitan.

En todo caso SSS y la red de espionaje de Esperanza hacen un favor de los grandes al gobierno de Zapatero. Las maniobras de distracción las lleva el PP de casa, como si invitas a alguien a cenar y no sólo trae el vino, sino toda la comida. Si el gobierno usara esta ventaja competitiva ya sería de escándalo, pero son conscientes de que para enriquecer el debate hay que poner una nota disonante de vez en cuando.

Quizás la marca Loctite debería pensar en una nueva campaña de marketing para este 2009. Loctite: lo fijamos todo. Incluso el mensaje del gobierno. Y el mensaje del PP.

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Nombre propio #5: la niña de Rajoy

“Quiero que la niña que nace en España tenga una familia, y una vivienda, y unos padres con trabajo.”

Así clausuró Mariano Rajoy el primer cara a cara electoral con el presidente del Gobierno el pasado 25 de febrero. Será recordado durante años como uno de los grandes momentos de las campañas electorales, cuando el líder de la oposición recurrió a la imagen de una niña para encarnar su mensaje político.

Pero el recurso no funcionó.

El quinto personaje del año no es la niña en sí misma sino el fenómeno que Rajoy ponía de manifiesto: la copia y el traslado a nuestro sistema político, electoral y comunicativo de elementos que han funcionado en otros países, sin hacer el mínimo esfuerzo de adaptación.

Rajoy se rodeó de colaboradores que habían conseguido grandes éxitos en países latinoamericanos, que utilizaron los mismos recursos que allí los llevaron a la victoria para intentar lo mismo con Rajoy, pero sin atender a las naturalezas del país y, sobre todo, del candidato.

De esta manera, Rajoy habló de una niña en el alegato final, y el país se puso a reír. También copiaron spots electorales mexicanos, un famoso ballenato y otras canciones que rezaban “con Rajoy, cabeza y corazón”.

Tras la victoria de Obama, volveremos a vivir una oleada más de copia de todo porque sí y veremos como esto seguirá siendo un nombre propio en 2009.

Y si no, echen un vistazo a la campaña de Basagoiti para las elecciones vascas de este año, como comentaba Juan Víctor Izquierdo hace unos días en el blog de Xavier Peytibi.

Luis Arroyo nos habla de comunicación de crisis

Esta década que estamos en camino de cerrar será recordada por su convulsión política, por la importancia de los cambios que se han llevado a cabo y por una confrontación partidística y social que nos ha llevado a extremos que hacía décadas no se vivían en la piel de toro.

La década en que la política (y sobre todo su comunicación) cambió en España se inició con una mayoría absoluta de un gobierno conservador y, si hacemos caso a lo que establecen las leyes, acabará con una mayoría simple socialista.

La mayoría popular llegó después de gestionar bien una crisis económica (no digo si las políticas liberales y privatitzadores empresas fueron un acierto o no, me refiero a cómo gestionar comunicativamente una crisis económica para levantar el ánimo del país con el “España va bien” ), Y se marchó tras gestionar de forma pésima el mayor atentado terrorista de la historia de España. La derrota dejó paso a un gobierno socialista que tuvo que hacer frente a infinidad de crisis comunicativas en poco tiempo, desde incendios a nevadas, pasando por trenes que no avanzan y llegando a una crisis económica de orden mundial que se apresuraron a negar.

Una de las personas que más puede hablar de esta evolución, de este paso, es Luis Arroyo. Él es, de hecho, uno de los actores protagonistas de esta época en tanto que ha ocupado diversos cargos: desde el gabinete de la Secretaría de Estado de Comunicación a dirigir los gabinetes de Carme Chacón como ministra de Vivienda o de la vicepresidenta De la Vega.

Hoy, el autor del famoso libro “Los 100 errores de comunicación de las organizaciones” ha sido en Barcelona y ha dirigido una conferencia sobre comunicación de crisis en medio del Eixample, en el ESIC. A partir de los 7 síndromes que se dan en la comunicación de una crisis, Arroyo ha dibujado los principales escenarios a tener en cuenta cuando nuestra empresa, partido, institución o candidato se enfrenta a una crisis. Que, recordemos, pueden estallar en cualquier momento. Me quedo especialmente con el síndrome del ingeniero: recuerdan lo los hilos de plastilina del Prestige? Sí, lo que dijo Mariano Rajoy cuando estaba al frente de la crisis. Bueno, realmente él leyó lo que le dijeron los expertos, pero siempre hay que buscar la emoción de lo que se dice y no limitarse a leer cosas como ésta, que en un contexto determinado tienen sentido pero no ante la opinión pública.

Cosas como estas nos han servido para reflexionar esta tarde. De hecho en este blog hemos reflexionado sobre la comunicación de crisis en muchas ocasiones y de hecho, si añadimos las limitadas habilidades comunicativas de muchos líderes políticos y empresariales, el resultado puede ser negativo. La reflexión sobre esta área de la comunicación siempre es bienvenida.

Claro que de la charla de hoy me he quedado con las ganas de hablar de muchas cosas: sobre todo de la última crisis-tensión-tema del gobierno; ¿asistirá Zapatero a la famosa cumbre para reformular el capitalismo?

Hablaremos otro día …

El coñazo del desfile

No me cansaré de repetir esto nunca: en comunicación hay que ser creíble. Siempre. Y todo lo que hacemos y decimos debe ir en la misma dirección, ya que si dejamos espacio para la controversia, no tendremos éxito, no podremos ganarnos la confianza de las personas que nos deben votar.

Si a la necesidad de ser creíbles le añadimos el contacto con una de las esencias de la vida política como es la nación/patria, impera más que nunca la necesidad de tener el currículum completamente limpio. Básicamente porque la patria es el intangible más grande jamás fabricado y si un líder apela a ella, la confianza es la base, la esencia.

Ayer Rajoy manchó su currículum. Que conste: es comprensible que una persona crea que assisitir a un acto largo, pesado y monótono en un día de fiesta sea un “coñazo”, pero cuando una persona ostenta un cargo público y pretende ser el jefe del ejecutivo, esta opinión es mejor que no la haga pública.

Rajoy fue víctima del gran mal de los políticos: los micrófonos abiertos, las declaraciones sotto voce dichas para no ser escuchadas y un mundo conectado, con multiplicidad de medios y completamente en tiempo real gracias a internet. Dejaremos para otro día la reflexión en torno a los micrófonos abiertos…

Esta resbalón ha aportado otro color a un día gris y una fiesta nacional española deslucida, tanto por tiempo como por la ausencia del presidente Zapatero a la recepción del Rey al final del desfile y la negativa de la Casa Real a acreditar a los periodistas al acto. Y la ausencia de la mayoría de presidentes de las comunidades autónomas en Madrid.

Porque la fiesta, en general, ha seguido la tónica del resto de años: desfile de los cuerpos militares, homenajes a los caídos en acto de servicio, manifestaciones fascistas en Barcelona y Tarragona, contramanifestaciones independentistas, abucheos a Zapatero

No obstante, el resbalón de Rajoy y el primer 12 de octubre de la Ministra Chacón han sido las notas de novedad de este año. Pero dejadme que vuelva a la credibilidad. Rajoy lleva dos graves en poco más de dos semanas. Primero fue con la factura de la escuela de sus hijos y ahora con esto.

Es grave, porque destroza la imagen basada en los valores que el líder conservador había forjado. Es grave porque rompe un vínculo de confianza con sus electores y posibles electores, al menos en lo referente a la patria.

¿Qué ha pasado entre los dos videos?:
2007

2008

Por mucho que el PP reaccionara con comunicados ayer por la tarde, y que González Pons afirme que bastante ha tenido Rajoy yendo hoy en el desfile, muchos españoles no podrán dejar de creer que alguien miente. Y Blanco, ha apuntado lo que debía decir.

Hagamos apuestas. ¿Qué dirá mañana Jiménez Losantos?

Camaleonizar

Muchos políticos tiendes a enviar mensajes directos a las clases medias, mostrando su preocupación por la mayoría de problemas de las sociedad. Eso se hace con un doble objetivo:

1. Mostrar proximidad

2. Aportar soluciones a los problemas de la mayoría

Si tenemos en cuenta que nuestra sociedad está formada mayoritariamente por personas de clase media, conquistar ese espacio resulta vital para ganar elecciones.

Pero, que pasa cuando el mensaje parece que lo ponemos con calzador? Que nuestra credibilidad se puede ver afectada. Mirad este vídeo:

¿Cómo puede ser que una persona que cobra 8.000 euros al me esté preocupado por la factura del colegio de sus hijos?

En este sentido, resulta más creíble que el presidente del gobierno no conozca el precio de un café a una que cobra más que cualquier persona de las clases medias no pueda pagar la factura del colegio de sus hijos.

Claro que esta no ha sido el único desliz de los conservadores, ¿recuerdan cuando Aguirre no llegaba a fin de mes? Claro que juzgando los resultados del PP en Madrid, parece que mucho no pesa…

Eso de camaleonizar, decir a la gente lo que espera sentir, puede tener su sentido, pero debemos tenir en cuenta los argumetnos. Porque si con 8.000 euros al meso no puede pagar el colegio de sus hijos ¿cómo lo estarán pasando las famílias normales?

¿Crees a Rajoy cuándo dice esto? ¿Se aproxima a tus preocupaciones?

La búsqueda del relato perdido

Los sindicatos auguraron un otoño caliente, refiriéndose a movilizaciones por el aumento del paro y el clima de recesión económica, que se ve agravado por los anuncios de cierres de empresas. Los indicadores macroeconómicos dejan entrever que nada será fácil y la crisis financiera de Estados Unidos amenaza con salpicar más allá de la campaña presidencial.

Ni la bajada (en décimas) de la inflación ni el discurso optimista de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas han podido hacer bajar la temperatura de este otoño que apenas estrenamos pero que ya nos muestra que la cosa está difícil.

Difícil y caliente también lo está, a nivel político, este otoño. Hoy Público, el diario más joven de la prensa española, pública una encuesta que ya muestra lo que veníamos anunciando: el PP ya supera al PSOE en intención de voto directo.

No hace falta ser vidente, ni tarotista … ni maoísta para imaginar que la oposición conservadora, centrada en la economía, nos acabaría llevando a este desenlace.

Pero, ¿como se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se han dilapidado los 3% de ventaja socialista en poco más de 6 meses?

En primer lugar, las crisis económicas siempre pasan factura a quien gobierna. Es una realidad, el ciudadano tiende a responsabilizar al gobierno de la situación económica. Si partimos de esta base, las soluciones desde el punto de vista comunicativo se pueden organizar. Aceptar una situación nos permite trabajar para mejorarla y si miramos atrás, podremos captar cuáles han sido los mensajes enviados a la sociedad:

  • La crisis no existe
  • La crisis está pero no es crisis
  • Sí que es crisis, pero durará poco
  • Es la peor crisis de la historia
  • El sistema financiero español es envidiable
  • Nos tenemos que apretar el cinturón pero seguiremos haciendo políticas sociales

Ante este caos, el ciudadano que ve como la vida se le complica no recibe respuestas. Se ha perdido el liderazgo comunicativo.

En segundo lugar, el gobierno no ha transmitido la sensación de estar dirigiendo la situación. Con un presidente que ha desautorizado a ministros, ministros que han desautorizado a otros ministros … un presidente que ha amonestado a los constructores, que ha hecho frente a una huelga de transportistas que ha paralizado el país, que no ha sido invitado a reuniones internacionales importantes. En definitiva, un gobierno que no ha sabido actuar con diligencia. Y si lo ha hecho, que lo desconozco, no nos lo ha explicado.

Y como no nos lo ha explicado, ha permitido que un partido político (el PP) capitalice el rechazo a este supuesto desgobierno.

En definitiva, la crisis está generando una auténtica devaluación del capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no tanto por la crisis en sí, sino por la gestión tan desafortunada que está haciendo.

El presidente no ha encontrado el relato para explicar la crisis. Y el ciudadano que ha visto reducido su consumo y su hipoteca crecer y crecer, no tiene suficiente con la respuesta de “esto es culpa de una crisis internacional”. No tiene relato para explicarlo, porque de hecho, este gobierno no tiene relato.

La supervivencia de Zapatero pasará por buscar, (y seguramente lo encontrará) la humildad de la que hacía gala antes de llegar al poder en 2004. En tiempos de crisis, más que nunca, el liderazgo tiene que buscar la emoción, debe ponerse a la altura del ciudadano que pasa problemas. Y debe tener una respuesta clara: que mañana todo será mejor.

Y si el PP ofrece un futuro mejor antes que lo haga el PSOE, la tendencia será irreversible.

¿Por qué, creéis que a este ritmo el PSOE acabará la legislatura?

otras reacciones a la noticia: César Calderón

Revista de prensa (28/09)

Si ayer repasábamos las crónicas del debate entre Obama y McCain, hoy la prensa presenta otras informaciones que seguro son de vuestro interés.

Estados Unidos sigue ocupando un gran espacio en los medios, ya sea por los últimos movimientos del rescate del presidente Bush de la crisis financiera o por el repaso del cambio de la imagen en las campañas norteamericanas. Así como en su nueva aplicación de Twitter.

En Euskadi la precampaña de las elecciones de marzo se hace notar: Ibarretxe anuncia su candidatura a la reelección, aunque sea en boca de Urkullu. En Catalunya, el Avui publica una interesante entrevista al presidente de CiU, Artur Mas. Y en el País Valencià, los socialistas ya tienen nuevo líder.

Zapatero, según El Mundo, invitará a Rajoy a La Moncloa en los próximos días para hablar sobre su visión de la crisis económica.

Una comida con Rajoy…

El ascenso del PP en las encuestas no es sólo gracias al empeoramiento de la situación económica: el partido conservador está comunicando mucho mejor que sus adversarios socialistas.

No han cambiado en el fondo de sus ideas ni sus mensajes, pero están consiguiendo envolverlo de una manera muy diferente. Para empezar, y es evidente que tiene una importancia capital, con las nuevas caras que día a día comen y cenan con millones de españoles. La sombra de un pasado oscuro de Acebes y Zaplana ha dado paso a dos mujeres jóvenes, preparadas y que no responden al perfil típico del PP.

Pero además, Esteban González Pons ha pasado a encargarse de la comunicación y José Luis Ayllón está dejando impronta en su gestión como secretario general del órgano más importante del PP hoy en día: su grupo parlamentario.

En tiempos de crisis, están aprovechando los inmensos errores comunicativos del gobierno en materia económica. De forma llana, sencilla. Con mensajes claros y ejemplos concretos que entiende la madre que trabaja y el agricultor que labra la tierra.

Pero esto no es todo: son conscientes de que deben parecer más próximos a mucha gente que, en un momento determinado, puede dejar de votar al PSOE para votarlos a ellos. El camino hacia al centro o la recuperación del centro perdido.

Esto también nos muestra una cosa bien clara: los estrategas populares se equivocaron al querer poner un tema en la agenda, la economía, cuando la mayoría de la población no lo percibía como problema. Y quemaron muchos cartuchos.

Por lo tanto, saben que hace falta aproximarse a este tema de una manera diferente. Y la han presentado. Piden a la ciudadanía vídeos de no más de un minuto hablando sobre la situación económica. Los 10 mejores vídeos los verá la dirección popular y el ganador comerá con Rajoy. Una manera de aproximarse a la ciudadanía y conseguir un gran eco. Y supongo que debe haber sido un acierto cuando empiezan ya las contracampañas, como muestra César

Es una copia de la campaña de Barack Obama de sortear una cena entre cualquiera de los contribuyentes que habían donado fondos al senador de Illinois. De hecho, la campaña americana ha influenciado mucho a los conservadores, como lo demuestra el uso de canciones por presentar los ponentes en el último congreso del PP de Madrid.

Las mejoras comunicativas no se quedan aquí. Están perfilando mensajes claros y próximos, innovando en ciertas áreas y potenciando un perfil moderado. El objetivo se ve claro: ganar las elecciones europeas del próximo año y empezar así el regreso a la Moncloa. Y es que en este contexto, las elecciones al Parlamento Europeo se leerán en clave más nacional que nunca.