De aquellos polvos, señor presidente, estos lodos

“Luis. Lo entiendo. Se fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”. El Mundo había destapado en enero de 2013 las cuentas suizas de Luis Bárcenas. Y en el inicio de la mayor tormenta política de la democracia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le envió este sms al extesorero Popular, que está ya entre rejas. Supuestamente. ¿Es Mariano Rajoy tan insensato cómo para mantener la comunicación con Bárcenas hasta marzo de 2013 ocupando su banco azul?

Sinceramente, no lo sé. Desconozco si los sms son ciertos o falsos. Ni he visto los originales de la contabilidad B del Partido Popular que Pedro J. Ramírez entregó al juez ni conozco la instrucción del caso que está en las manos del juez Ruz. No tengo acceso a pruebas ni a mayor información. Como cualquier otro ciudadano, me gobiernan las percepciones.

Y aquí viene el punto interesante de todo este embrollo. ¿Es Rajoy tan insensato cómo para mandarse sms con Bárcenas después del tremendo lío montado tras la publicación de los papeles de Bárcenas que hizo El País? ¿En serio? Si los envió, ¿en una época en la que la información fluye sin cesar Rajoy creía que podía mantener en secreto esos sms? No lo sé.

No lo sé. No puedo saber si son ciertos. Lo único que sé es que lo puedo llegar a creer. Me puede llegar a cuadrar al ver cómo ha reaccionado el presidente del Gobierno a este lío. Y ahí no puedo más que echar mano del refranero popular: de aquellos polvos, estos lodos.

Los esfuerzos de Rajoy y de su entorno para defenderle han sido un estrepitoso fracaso. Desde negarse a responder a los periodistas, responder con chulería (“La segunda ya tal”), a evitar las Cámaras, usar pantallas de plasma para aparecer ante los medios o esperar con auténtico pasotismo a que la tormenta escampe.

Rajoy no ha querido defenderse. Y si no lo ha hecho será por algo. Esa es la idea con la que nos hemos quedado muchos ciudadanos, y esta ausencia de acción la ocupa la ofensiva de Bárcenas. Marca el ritmo y nos empuja a creer al extesorero antes que al presidente del Gobierno.

Nadie puede discutir la legalidad: Rajoy ni está imputado ni parece que vaya a estarlo. Rajoy es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Por cierto, de unos delitos que ya habrían prescrito (pero bueno, ese es otro tema). Pero la legitimidad (no la de las urnas, sino la de que una persona que habría cometido delitos debería ocupar la presidencia) sí está en juego. La confianza sí está en jaque. No solo por la estrategia de Bárcenas, también por el pasotismo flagrante de Rajoy.

Actuar o no actuar tiene sus costes. Y quizás la estrategia de Rajoy, más que el tiempo judicial, le cueste cara. No hay nada más fácil de perder que la confianza y a día de hoy el presidente del Gobierno va camino de perder incluso la de los propios. De aquellos polvos, señor presidente, estos lodos.

La vida sigue igual

Nunca pensé que para hablar del mayor recorte de la historia de España, pudiera hacerlo citando a Julio Iglesias. Nunca. Pero al final, las obras quedan, las gentes se van. Y la vida sigue igual. Pero solo para algunos. No seguirá igual para esa clase media que está en vías de extinción. Ni seguirá igual para millones de desempleados. Ni seguirá igual para los millones de españoles que hacen malabares para llegar a fin de mes. Para los políticos, de ambas bancadas sí. Para ellos, la vida sigue igual.

Sin coherencia, no somos nada en esta vida. En el fondo, cuando buscamos el equilibrio en nuestras vidas, buscamos llegar a ese punto en que es coherente. Acompasar nuestras creencias con nuestras acciones. Lo que decimos, y lo que hacemos. Lo que sentimos, y lo que vivimos. Lo que hacemos con cómo lo hacemos. A eso se dedican miles de coaches, psicoanalistas y consultores.

La ministra italiana Elsa Fornero lloró cuando anunció a los medios los recortes que, un recién formado gobierno tecnócrata, había aprobado en Italia. Rajoy sale a hombros del Congreso, vitoreado y aplaudido por sus fieles diputados, tras anunciar un recorte de 65.000 millones de euros. Recortes que afectarán a desempleados, a funcionarios, al ciudadano de a pie. Al que paga sus impuestos religiosamente. Al que cumple con sus obligaciones. Al que, si tiene trabajo, cotiza como el que más.

Rajoy, el mismo que tras comparecer a regañadientes ante los medios tras el anuncio del rescate (incluya aquí el término en neolengua que quiera para negar la mayor, si le molesta el término rescate), se fue al fútbol porque “todo está solucionao”, el de la foto celebrando el gol de la Selección; aún no ha encontrado la coherencia. Ni la busca.

Ese es uno de los muchos males de la ya malograda política española. Porque no es solo Rajoy el que no es coherente con los brutales esfuerzos que pide a los ya ahogados ciudadanos; su oposición tampoco lo es.

El presidente acaba de anunciar el aumento del IVA, del 18 al 21% y del 8% al 10%. Miles de personas ya están removiendo las hemerotecas para mostrar los cientos de declaraciones de miembros del Partido Popular tras la subida del mismo impuesto que hizo el PSOE en la anterior legislatura. Y empezará el “y tu más”. Y no pasará nada. Volveremos a ver las imágenes de Esperanza Aguirre cuando montó la campaña de firmas contra esa subida. Y no pasará nada.

No pasará nada porque el PSOE se aferra a hacer oposición a golpe de hemeroteca. Y se hunde en las encuestas. No pasará nada porque el pasado no mueve votos. Ni provoca cambios. Y aunque muestre la incoherencia, parece que no la pedimos a nuestros gobernantes.

Rajoy está gobernando haciendo todo lo contrario a lo que prometió en campaña. Todo. Gobernando contra lo que dijo él y sus ministros semanas, días… incluso horas atrás. Pero no pasa nada. Porque para ellos, los políticos psicópatas, los que viven alejados de lo que pasa a pie de calle, la vida sigue igual. Y así nos va.

Lo que ya no te dirá Rajoy: nadie tiene derecho a acosarte por ser gay

“No estás solo. No has hecho nada malo. No has hecho nada para merecer ser acosado. Hay todo un mundo ahí fuera, lleno de posibilidades para ti”. Es parte del mensaje que el presidente Obama grabó en 2010 en un vídeo de la campaña “It Gets Better” contra la homofobia. Ayer, el presidente Rajoy y su Consejo de Ministros acordaron quitar la mención a la homofobia o las desigualdades de Educación por la Ciudadanía. Si no se menciona, el problema desaparece.

Una semana antes de suprimir la homofobia del temario, el mismo Consejo de Ministros aprobó una declaración para este Día Internacional: “el Gobierno de España está absolutamente comprometido en la defensa de la igualdad, como derecho fundamental y como valor democrático capital” y declaraba que la homofobia y la transfobia son “dos formas de discriminación que no deben tener cabida en ningún ámbito de la sociedad”. No habían pasado ni 24 horas de la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia cuando tomaron la decisión de dejar de hablar del tema. De dejar de comprometrse como habían prometido.

Quizás ese sea el modo de solucionar las cosas. Dejar de hablar de ellas. Pero la realidad es que miles de personas en nuestro país necesitan saber que no son diferentes. Ni raros. Ni malos. Ni peores. Que son, sencillamente, iguales. Que les amparan todas las leyes y todos los derechos. Que los que acosan, insultan o vejan son los que deberían ser castigados. No ellos o ellas.

El Gobierno anunció cambios en Educación por la Ciudadanía por su contenido “adoctrinador”. Aunque vistos los resultados no me queda claro si en realidad lo que querían era cambiarla para introducir ese adoctrinamiento. La homosexualidad dejó de ser una enfermedad hace 22 años. La Declaración de los Derechos Humanos ensalzan la igualdad. También lo hace la Constitución. Los Derechos Fundamentales que nos igualan. Porque somos iguales. Decir y querer hacer lo contrario sí es adoctrinamiento. Adoctrinamiento hacia el estigma y la violencia. Pero, como dijo Harvey Milk, “todos los hombres son creados iguales. No importa cuanto lo intenten: nunca podrán borrar estas palabras.”

En el fondo, la fortaleza de Rajoy

Fortaleza. Robustez. Seguridad. En tiempos de crisis, buscamos esto. En todo lo que hacemos y en todo lo que pensamos. Un cambio laboral: ¿es seguro? Un nuevo coche: ¿es robusto? Una nueva relación: ¿será fuerte? La incertidumbre de la crisis nos lleva a elegir aquellas opciones que nos aportan seguridad. Que nos hacen sentir seguros. No es extraño que Rajoy inicie curso político a los pies de un castillo.

En más de una ocasión hemos discutido la importancia de cuidar los fondos desde los que realizamos un acto. Como el fondo puede ser un espacio de distracción, contradicción o, por el contrario, un elemento que refuerce el mensaje. La elección del castillo de Soutomaior (Galicia) para el inicio de curso del PP es uno de esos ejemplos en que el entorno comunica tanto o más que el propio mensaje.

Rajoy tiene el reto de parecer robusto y seguro en dos ámbitos distintos: en el programático y en el de campaña. Carlos E. Cué y Luis R. Aizpolea lo analizaban ayer en El País: la victoria popular está ya tan digerida que el resultado solo puede empeorar. Para ello, vender seguridad es una prioridad. Rajoy ha salido fortalecido, gracias a la reforma constitucional, en el primer ámbito. En el segundo, la campaña dirá.

Por ello, la estampa de Soutomaior envuelve el mensaje y lo refuerza. A modo heráldico, el castillo gallego viene a representar la fortaleza, la grandeza y la virtud. Conceptos ambiciosos que el Partido Popular aspira a asociar a su oferta política.

La situación no es parecida en las filas socialistas. Ni fuertes, ni robustos, ni seguros. La marca PSOE cotiza a la baja y va camino de ser la marca blanca –Rubalcaba- la que compita por neutralizar el previsible descalabro electoral. Rubalcaba no busca ser fuerte –ya lo es-, quiere ser claro. Tan claro como los dos fondos elegidos por su campaña para enmarcar sus apariciones. Azules, otrora blancos, con su eslogan de precampaña omnipresente.

Pero el PSOE tiene otro fondo menos controlado. No es el de los actos ni el de las intervenciones. Es el fondo del partido. De la militancia. Un complicado fondo tejido por las reacciones a la reforma constitucional, los anuncios de ministros y diputados que no irán en las listas o la propia estampa de Rodiezmo. Empieza una larga y atípica campaña. Y empieza cargada –o cargándose- símbolos. Esto no ha hecho más que empezar.

Un debate con Rajoy

“Señor Rajoy, le emplazo a debatir en un cara a cara sus propuestas para España”. El candidato o candidata que elijan los militantes del PSOE debería pronunciar una frase similar a esta, si no en la noche electoral, en la primera semana de campaña. Rubalcaba o Chacón podrían sacar ventaja en un eventual cara a cara con el líder de la oposición. Y para ello, deberían conseguir un compromiso antes de que las encuestas puedan desaconsejarlo, especialmente en Génova 13.

Rajoy aceptó debatir con el presidente del Gobierno en dos ocasiones durante los días previos a las elecciones de 2008. No se producía un debate de estas características desde 1993. En un país en el que los debates electorales son la excepción y no la norma, el componente estratégico del cara a cara tiene mucha relevancia. Y ahí, a priori, el PSOE saldría con ventaja.

La estrategia de debates del PP en 2008 no tuvo el efecto deseado. Ni el debate de Pizarro con Solbes ni los dos de Rajoy con Zapatero ayudaron a convencer al acotado sector del electorado que decide el voto gracias a este tipo de cara a cara. De ellos, Rajoy repetirá como candidato.

Si el candidato o candidata socialista pide debatir y el PP se niega, tendrán en ello un argumento de campaña para atacar al candidato que va en cabeza. Si Rajoy acepta debatir y sigue la estela de 2008, podrán atestarle un golpe importante. El PSOE lo necesita.

Dos debates interesantes

Si tomamos a los dos candidatos que se cree pueden ganar las primarias, Rubalcaba y Chacón, los debates con el líder de la oposición mostrarían matices muy interesantes. Un debate con Rubalcaba daría pie a un enfrentamiento intenso. El socialista es uno de los mejores oradores de la política española y lo demuestra en sus intervenciones en las Cortes.
Chacón, sin embargo, daría paso a una imagen muy parecida a la del debate de Ségolène Royal con Sarkozy en 2007. La diferencia principal es que Sarkozy fue mucho mejor en ese debate que Rajoy en los cara a cara con Zapatero en 2008. En todo caso, ambos debates mostrarían dos tipos de candidatos muy diferentes y, a priori, superiores al candidato del Partido Popular.

La decisión de Rajoy

Si el candidato o candidata socialista le pide un debate, ¿qué debe hacer Rajoy? Declinar la invitación puede ser arriesgado, pero más puede serlo exponerse a los pobres resultados de 2008. Si no tiene la seguridad de poder mejorar, anunciar su decisión sin tapujos y volver a centrar la campaña en sus temas es lo más aconsejable.

Sin embargo, Rajoy puede hacer de la necesidad, virtud. Cualquier análisis de debilidades constata sus dificultades en un cara a cara. Por ello, una buena preparación y una buena estrategia de debate podría tener buenos resultados. En su partido tiene precedentes: el primer cara a cara de Aznar con González mostró como un buen juego de expectativas y una preparación intensa decantaron la balanza hacia el conservador. ¿Estará preparado para ello?

Los debates como tema de campaña

La campaña de las elecciones catalanas de 2010 es un claro ejemplo de cómo los debates pueden convertirse en un tema de campaña. PSC y CiU no llegaron a un acuerdo para la celebración de debates cara a cara entre José Montilla y Artur Mas. La oferta del PSC incluía un debate en castellano y en una televisión privada. El acuerdo no fue posible. Durante el debate a seis celebrado en TV3, Montilla reprochó a Mas que no se hubiera celebrado el cara a cara y, en su cierre del debate, emplazó a Mas a celebrarlo. El moderador del debate, Josep Cuní, se ofreció a celebrarlo en ese mismo momento y la discusión entre los candidatos tras el debate dejó una imagen para el recuerdo.

Los días posteriores al debate a seis, el cara a cara estaba en el aire. Los análisis sobre ese tema desviaron la atención de lo que realmente había ocurrido en el debate celebrado –nada favorecedor para Montilla- y dejó que ese tema dominara la agenda de dos días enteros de campaña.

Los debates, como los clásicos de futbol entre Barça y Madrid se empiezan a jugar mucho antes del pitido del árbitro. Rajoy lo sabe. Y el futuro candidato o candidata del PSOE también. Un debate con Rajoy puede ser el tema.

¿Se ha preparado Rajoy para ser presidente?

Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Citar este verso de Machado no puede ser más ocurrente al hablar de Mariano Rajoy. Tras la renuncia de Zapatero y las voces que señalan que la estrategia popular podría verse dañada, es necesario preguntarse algo. ¿Ha hecho camino Rajoy? ¿Se ha preparado para ser presidente? Quizás la respuesta sorprenda.

Rajoy no ha preparado bien su carrera presidencial. Quizás la gane, pero no lo hará debido a una gran preparación por su parte. Cuando el 78,8% de la población confía poco o nada en ti, tienes un problema. Y Rajoy lo tiene. La alternativa al Gobierno no gusta a los españoles. No les da confianza. De hecho, según los mismo datos del barómetro de enero del CIS, el 62,3% cree que si Rajoy fuera presidente, lo haría igual o peor que Zapatero.

Estos datos muestran que el Partido Popular tiene un candidato débil para las elecciones de 2012. Y la interpretación de estos datos nos permite observar porqué Rajoy ni es proactivo, ni propositivo… ni protagonista. La debilidad es tal, que lo mejor es no arriesgarse. No asistir a la manifestación de las víctimas del terrorismo de este sábado, es una muestra más.

Rajoy, a verlas venir

No han sido años fáciles en el Partido Popular. La derrota electoral de 2004, pero especialmente la de 2008, generaron tensiones internas. Movimientos lógicos en un partido político que no hubieran tenido más importancia si no fuera por los graves casos de corrupción que han salpicado al partido.

Las tramas Gürtel, Brugal y los casos de espionaje en la Comunidad de Madrid, entre otros, han sido un auténtico vodevil. Rajoy no ha podido o querido aplicar la mano dura y es cómplice de los efectos de la obra que da lugar a momentos tan esperpénticos como la firma de Camps de un compromiso contra la corrupción sin que Rajoy tenga las agallas para pararlo. Rajoy ha aceptado una lista con 11 implicados por casos de corrupción en la Comunidad Valenciana y no ha sabido o querido ser proactivo.

La prensa ha llevado la batuta y el líder popular se ha escondido bajo las ruedas de prensa sin preguntas y dejando en otros portavoces la lucha contra estos temas más espinosos. Es un líder débil que no ha sabido o querido dar un puñetazo en la mesa.

Las propuestas de Rajoy

Rajoy ha vivido una tormenta perfecta que puede beneficiarle. La crisis económica es tal, que los propios indicadores macroeconómicos, unidos al recuerdo de la gestión económica de Aznar, le llevan hacia la Moncloa. Así lo marcan las encuestas. Pero a diferencia de otros líderes como Cameron o Obama, el detalle de sus propuestas es una gran incógnita.

Rajoy no tiene un gobierno en la sombra. Ni un programa claro al que aferrarse. La diferencia con Artur Mas, que conmemora sus 100 primeros días en el gobierno catalán, es abismal. Ambos líderes comparten muchas cosas: optar al mandato por tercera vez, compitiendo con líderes socialistas muy mal valorados y con un contexto de crisis. El catalán preparó a conciencia su campaña durante 4 años. Propuso y explicó, por ejemplo, con las DOC Sessions, lo que quería hacer en Catalunya. Rajoy, no.

Muchos líderes con gran carisma no necesitan la parte más racional o propositiva para arrastrar votos. Pero con un 78,8% de desconfianza, Rajoy necesita contar qué va a hacer y por qué. Saber por qué, como reza su eslogan, podemos confiar.

Muchos gallos en el corral

La situación está mucho más controlada que en otros momentos recientes. Pero en algunos momentos, a Rajoy le han hecho sombra desde el partido. El enfrentamiento con Esperanza Aguirre o el papel protagonista de Camps en el congreso de Valencia son el peaje que Rajoy está pagando.

La debilidad interna de Rajoy es evidente y el equilibrio que ha conseguido necesita la victoria electoral de 2012 como agua de mayo. Esta realidad explica decisiones relevantes que el partido ha tomado, como en las listas electorales, así como para entender el propio papel mediático de Rajoy y la necesidad de confiar en el papel de Alberto Nuñez Feijoo y Alicia Sánchez-Camacho para que el partido no ponga en tela de juicio su gestión.

Rajoy lleva años sin prepararse. Camina, no corre sus kilómetros diarios para preparar la maratón de las elecciones de 2012. Hace unas semanas analizaba en este post el vídeo de presentación de Mariano Rajoy en la Convención de Sevilla. La metáfora del camino y del andar. Una gran pieza de comunicación que mostraba el nivel de preparación de la maquinaria de comunicación de los populares. Una pieza en la que Rajoy afirmaba estar preparado. Parece que más que caminar, siga desde el 15 de marzo de 2004 sentado en su despacho, fumando un puro, esperando que caiga Zapatero.

Un fotógrafo para Zapatero

Urgentemente. La presidencia del Gobierno necesita los servicios de un fotógrafo que vaya más allá de las típicas fotografías que encontramos en el sitio web de La Moncloa. Lo necesita, porque del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, quedará en el recuerdo su foto de la cumbre de Bucarest. Aquella en la que estaba absolutamente solo mientras sus colegas charlaban al fondo. Lo necesita porque una imagen vale más que mil palabras y una foto puede ser el legado de una presidencia.

De hecho, tras preguntar a casi cien personas qué foto les viene a la mente cuando piensan en Zapatero, el 45% piensa en la foto de Bucarest. El 55% restante se fragmenta, siendo esa la fotografía recordada por más gente en una pregunta abierta. De hecho, las personas que piensan en la foto de sus hijas, o la de Mr. Bean, representan un 10% en ambos casos.

Para el 35%, la foto que asocian con Aznar es la de las Azores, seguido por un 24% que lo hace con la foto del presidente con los pies en la mesa en presencia de George Bush. En el caso de Rajoy, la respuesta más repetida, con más de un 40% de respuestas es que no tienen una imagen clara, seguida de su foto con un puro o la del helicóptero, ambas con un 14% de respuestas. Rajoy también lo necesita.

Esta pequeña investigación nos permite observar la importancia de facilitar las imágenes de nuestros líderes a los medios y al público en general. Las fotografías resultantes de Zapatero, Aznar o Rajoy no son las que desearían sus equipos. Son las que consiguieron colocar los medios. Dejamos en manos de terceros la difusión y los resultados no siempre son los esperados.

¿Fotos? ¿Para qué?

Elegir las fotos que llegarán al público es de suma importancia. Incluir el cuidado por este aspecto en la comunicación de un candidato o un líder es importante porque nos aseguramos que controlaremos lo que comunique esa foto. De hecho, tal y como comenta Xavier Peytibí, si lo hacemos, las fotografías serán “escogidas por el propio gabinete del político. Por supuesto el político siempre sale perfecto”. O lo que es lo mismo, podemos dar coherencia al mensaje con la imagen elegida.

La Moncloa, como tantos centros de poder, tiene fotógrafos entre su personal. Reflejan la actividad del presidente a nivel institucional e inmortalizan los momentos de ciudadanos y ciudadanas con el presidente. Fotografías que después llenan despachos y salas de estar. Pero La Moncloa, como tantos gobiernos autonómicos o centros de poder de otros países, olvida el poder de la fotografía en vistas al gran público.

Zapatero no puede estar constantemente ante una cámara de televisión. De hecho, hay gestiones de un presidente que no pueden ser grabadas por una cámara. Pero sí inmortalizadas por una foto. La Casa Blanca lo sabe bien. Cuando Obama llama por teléfono a cualquier líder extranjero durante una crisis o gestiona un desastre, tenemos la foto de Souza que muestra el modo de trabajar del presidente. ¿Tenemos alguna foto de Zapatero gestionando la crisis de los controladores?

Belleza, poder y vida cotidiana. Los frutos del full-access

Los casos paradigmáticos del uso de la fotografía para reforzar el mensaje y contribuir a la imagen de liderazgo de los líderes políticos, los encontramos en Estados Unidos y Reino Unido. Peter Souza y Andrew Parsons son, respectivamente, los fotógrafos que cubren el día a día de Barack Obama y David Cameron. Consiguen, mediante el acceso total a sus mandatarios, reflejar la importancia de las tareas que lleva a cabo un líder en esa posición.

Souza y Parsons consiguen reflejar con gran belleza y con un talento por captar los detalles, lo que supone el trabajo de un líder. Consiguen que miles de personas entren en la intimidad del poder, al mismo tiempo que reflejan la dignidad del cargo. Tarea nada fácil.

Internet es, en esto, un gran aliado. Tanto la Casa Blanca como el 10 de Downing Street suben a sus perfiles en Flickr esas fotos, permitiendo que sean esas y no otras las que puedan elegir, propagar y consumir los usuarios. Hacen de Internet una poderosa herramienta para ganar la batalla de la imagen en un mundo saturado de información.

Los detalles cuentan. Las imágenes cuentan. Las fotografías hablan sin necesidad de palabras. Entender eso es de vital importancia para los que velan por el mensaje, por los atributos y por lo que comunicamos cuando no decimos nada. ¿Seguirá la imagen del presidente en manos de terceros?

Crónica de una noche electoral

Hoy se celebra el tercer aniversario de la segunda victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente, revalidó la confianza de los españoles la noche del 9 de marzo de 2008, tras una primera legislatura marcada por los cambios y la crispación.

Esa noche la pasé en Ferraz, la sede del PSOE, junto a Pau Canaleta. Nuestro amigo Ferran Fernandez-Pintó, seguía la noche electoral desde el cuartel general del PP. Aquella noche, actualicé este blog desde allí, con las impresiones, sensaciones e informaciones que iban llegando. Recupero en este post esas entradas.

No deja de sorprender lo rápido que pasa el tiempo –más, si cabe, en política- y cómo releer hoy, con lo que hemos visto en estos tres años; lo que se dijo y se escuchó en esa sede ese día. Ahí va la crónica de una noche electoral.

18:56. El poder de los trackings

Esta semana ha estado protagonizada por los trackings que El Peròdic d’Andorra ha publicado diariamente, aunque su capacidad de influencia se preveía limitada.

Durante el día de hoy diversas fuentes han informado de nuevos trackings a lo largo de la jornada electoral que dibujan escenarios bastante divergentes entre ellos.

Han circulado algunas encuestas que indican la posibilidad de que el PSOE obtenga la mayoría absoluta, pero otras han sido más precavidas y muestran una victoria más ajustada del partido de Zapatero, en todo caso son rumores que sólo el resultado de las urnas podrá confirmar.

Es posible que el escrutinio empiece por feudos socialistas y acabe en los populares.

Zapatero ya está en Ferraz, recluido en la quinta planta del edificio acompañado de José Blanco. El ambiente en la sede del PSOE es de una cierta confianza y poco a poco algunos simpatizantes se van acercando a la sede, donde los periodistas ya han ocupado sus puestos y empiezan a informar. En menos de una hora, los resultados de los exit-poll.

20:30. El ambiente.

El ambiente es un gran indicador para prever un resultado electoral, las sensaciones, los ánimos cuentan más que cualquier otro indicador. Y por el momento en la sede del PSOE los ánimos están altos. Son varias las personalidades, candidatos y cargos públicos socialistas que muestran su satisfacción y su confianza en los resultados de esta noche.

El portavoz parlamentario Diego López Garrido está en este momento paseando por la planta baja de la sede, conversando con simpatizantes y, aunque su expresión no explique nada, si los resultados no fueran buenos un portavoz no se pasearía por la sede y en medio de periodistas ávidos de información.

Ferran nos informa de las caras de Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón. Según el amigo Fernández, eran un poema. Nosotros tenemos un margen de maniobra bastante grande, en estos momentos podemos ir a los sets de TV de la entrada de la sede y acercarnos a diversas zonas. La sede del PP tiene los periodistas en la sala de prensa y no les permiten moverse. Rajoy está en la séptima planta con su staff.

En Ferraz, se han abierto las puertas a los simpatizantes a las 19:30 y esperan el cierre de los colegios y la comparecencia de José Blanco.

Las 8. Las encuestas aparecen y Blanco comparece en una sala de prensa llena a rebosar. Primeros pensamientos para la familia de Carrasco y congratulación por la elevada participación, así como valoración positiva de las encuestas que dan al PSOE como ganador de las elecciones generales. Y la sede del PSOE rompe en aplausos.

A las 21:15, nueva comparecencia de Blanco.

21:02. Preguntas sin respuesta.

La espera de los primeros resultados oficiales hace que no podamos dejar de pensar en varias cuestiones que nos rondan por la cabeza. Las encuestas dan una mayoría absoluta al PSOE, o casi mayoría absoluta.

Pero la participación en tradicionales feudos socialistas ha bajado hoy, y en cambio en lugares como Valencia o Madrid, donde el PP tiene un auténtico bastión de votos -esta mañana en el barrio de Salamanca hemos conocido de primera mano que es una marea de votantes azul, con perlas en las orejas y cabellos oxigenados-. ¿Cómo podemos explicar esto? ¿Cómo puede bajar la participación y mejorar resultados si la participación es la clave?

Ferran ha podido hablar con Aleix Vidal-Quadras y le comenta que hay que esperar. Que los resultados se ajustarán a medida que avance la noche y muestra su estupefacción por la cuestión que le planteaba.

Mientras, en la sede socialista se sigue de manera intermitente el recuento en TVE1. Simancas, Trinidad Jiménez y otros dirigentes se mezclan entre los simpatizantes, la calle Ferraz ya está cortado al tráfico y los gritos de “Presidente, presidente” ya se multiplican.

En breves momentos, comparecencia de Blanco.

21:39. En el balcón de Ferraz.

La calle Ferraz ya está cortada al tráfico rodado y cientos de seguidores del PSOE se han acercado a la sede del PSOE para dar ánimos y celebrar la victoria.

“Con talante, España va pa’lante” y “se nota, se Siente, Zapatero presidente” o “donde está la niña de Rajoy” esperan que de aquí a un rato aparezca el presidente a saludar.

El lugar está preparado, justo encima de donde estamos situados. He salido al balcón de Ferraz y la sensación es brutal, aunque haga frío.

Sin embargo, habrá que recordar a los socialistas que falta la mitad de votos por escrutar y que la distancia entre PSOE y PP se va reduciendo…

22:23. Comparecencia.

En esta ocasión vamos un poco perdidos, eso de no poder ver qué pasa en las otras sedes, que dicen los demás líderes… pero tiraremos de manual: es importante hacer las comparecencias en el momento justo, y si puedes, atribuir la victoria a tu candidato.

La Fox lo hizo en las presidenciales de 2000 y hoy José Blanco, con casi media hora de retraso, ha comparecido en la sala de prensa del PSOE para anunciar que, con los datos de las que dispone el partido, el PSOE ha ganado las elecciones. Ha prometido 4 años más de cambio y políticas sociales y que España estará mejor en 2012 que en 2008. También ha anunciado la comparecencia de Zapatero, que ahora esperamos todos.

La sede hierve de actividad, entrevistas, dirigentes que se pasean. Incluso me han entrevistado para Hora Hache y hemos empezado a hacer networking con periodistas italianos.

Sin embargo, el resultado se va ajustando cada vez más, a un 30% a escrutar y el 50% de los votos en Madrid. Rosa Díez entra en el parlamento y se intuye la derrota de ERC, así como la de ICV-IU. Habrá que hacer un análisis con calma los resultados, porque el wifi de la sede del PSOE no nos permite ser tan cuidadosos como quisiéramos.

Hay canapés nuevos…

23:06. Discurso de victoria.

Baja el vicepresidente Solbes a la sala de prensa y comienza una valoración off-the-record de los resultados electorales, se extiende el rumor como la pólvora: Zapatero saldrá a la calle.

Carreras por los pasillos para llegar a la sala de prensa donde, desde las ventanas, sentimos el himno del PSOE. Zapatero se hace de rogar y aparece, como seguramente has visto, con Blanco, López-Garrido, Zerolo, Caldera, Sonsoles…

El Presidente hace un recordatorio a las víctimas del terrorismo de esta legislatura y de todas las víctimas, mientras el público rompe en aplausos.

La jornada, constata, ha tenido una elevada participación. Agradece de “corazón” a los ciudadanos y ciudadanas que han dado una victoria clara al PSOE, a nivel estatal y en Andalucía. Zapatero afirma que no ha fallado a los electores, estos responden diciendo que no está solo.

Zapatero hace referencia a Rajoy y al resto de candidatos, expresando su reconocimiento. Según Zapatero, los españoles han decidido abrir una nueva etapa sin crispación y acuerdo en los asuntos de Estado.

Zapatero quiere profundizar las cosas bien hechas y corregir errores, diálogo social y político, así como el apoyo más amplio posible. Afirma que gobernará para todos pero pensando, ante todo, en los que no lo tienen todo (referencia al primer debate). Gobernará por las aspiraciones de las mujeres, los jóvenes, para las personas mayores, para asegurar el compromiso de España con Europa, la paz y la cooperación al desarrollo.
Gobernará firmemente con la mano extendida.

Hace referencias a la diversidad y la unidad, así como la colaboración.

23:07. Zapatero, presidente

Rajoy marca el paso

Unir imagen, palabra y mensaje en una misma pieza, no es fácil. Aún menos si el protagonista de la pieza no da excesivamente bien en cámara o tiene problemas en el tono del mensaje. Por ello, cuando el resultado es bueno, su efecto se multiplica. Mariano Rajoy protagonizó una de estas piezas en la convención de su partido.

El vídeo de presentación que rompió el hielo para su discurso de clausura es buena muestra de ello. El concepto es sencillo: Rajoy diserta sobre la importancia de caminar, del paso, del camino… Camina en el vídeo y aparece en el escenario caminando. Idea de movimiento, de partido en marcha, de proyecto que se mueve hacia algún sitio.

Quizás por aquello que “el movimiento se demuestra andando”, el equipo de Rajoy ideó el modo de contar en menos de 100 palabras esa idea de estar en marcha. Analicemos el texto que narra Rajoy.

  • Cada día me levanto temprano para caminar. Hacer algo de ejercicio. Es mi momento de reflexión. Rompe con la imagen de Rajoy como un hombre perezoso y viejo. Hace ejercicio, sencillo, habla de los beneficios del deporte para la mente y cita la meditación, la reflexión. Nos movemos, pero con cabeza, parece decir.
  • Vivimos tiempos difíciles y sé cual es mi responsabilidad. Sé donde estamos y sé a donde hemos de llegar. Marca el contexto de crisis y se reivindica como líder. Tiene algo en mente.
  • Tengo claro que el camino es duro, es difícil. Pero no hay camino largo si la meta merece la pena. Reivindica el valor del objetivo y lo hace con realismo.
  • Porque en España, la gente normal puede hacer cosas extraordinarias. Mensaje al español medio, al ciudadano normal que cada día abre su negocio o acude a su puesto de trabajo.
  • Estamos unidos, preparados. Y con mucha ilusión. Mensaje interno, de partido. Lucha contra la imagen de desunión o de oposición perezosa.
  • Sabemos como hacerlo, y somos capaces. Reivindica un proyecto y la capacidad de acción demostrada en un pasado.
  • Voy a reunirme con mi equipo de confianza. Con mi gente. Explicación del porqué de la Convención de Sevilla.
  • Lo sé. En ellos, puedes confiar. Mensaje al elector, si Rajoy confía, el ciudadano puede hacerlo.

El vídeo juega con imágenes muy interesantes. Rápidas, atractivas, reforzando esa idea de movimiento. Juega con un Rajoy de paisano que pasa a vestirse con el mono de trabajo, en este caso el traje de presidente. Pisa fuerte, tanto a primera hora de la mañana como cuando se dirige al atril. Y ahí entra la imagen más interesante y más subliminal: la luz al final del túnel, como ya hizo Convergència i Unió en las pasadas elecciones catalanas. Un túnel que da paso a la entrada de Rajoy en el escenario, uniendo el vídeo con lo que ocurre en el auditorio.

Un gran trabajo del equipo de comunicación de Rajoy. No será el último. Rajoy afirma estar preparado en el vídeo, y a juzgar por el resultado de la Convención, el equipo de comunicación del candidato también lo está.