Libros para ganar elecciones en la Red

En unos meses, Catalunya celebrará sus elecciones. Antes, veremos comicios para la presidencia del Barça y, aunque parezca que están a años luz, en poco más de un año volveremos a elegir alcaldes y la mayoría de presidentes de comunidad autónoma. Y con la que está cayendo en la Red –y no, no me refiero a lo de la LES y la institucionalización de la censura en la Red por parte del Gobierno-, es lógico pensar que Internet jugará un papel central. O debería. El calado del papel, dependerá de cómo se aplique.

En Catalunya ya se están dando pasos muy decisivos, especialmente en CiU que como ya reseñamos en otros artículos, cuenta con su propia red social. Para el resto de partidos, tanto catalanes como los candidatos de cualquier pueblo o ciudad de la geografía española, quizás sea buena idea echar un vistazo a algunos de estos libros.

El president del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, que ha sido el claro ejemplo de liderazgo para introducir nuevas rutinas en sede parlamentaria, ha escrito “#Política 2.0” contando la experiencia y dando interesantes claves sobre lo qué debe ser la política 2.0 y por qué Internet puede salvar la distancia cada vez mayor entre políticos y ciudadanos. Es un excelente manuscrito que va camino de convertirse en libro de cabecera para los que quieran cambiar. De momento está en catalán y puede comprarse en formato electrónico, además del papel.

Del otro lado del charco nos llega un interesante relato en primera persona de la campaña electoral más exitosa hasta el momento en Internet. Sí, hablamos de Obama. Y sí, hablamos de la traducción al castellano del “Yes, we did” de la canadiense Rahaf Harfoush. Rahaf, que estuvo el año pasado en España para deleitarnos con su experiencia, la presenta por escrito en un libro en que encontraremos varias claves que debemos atender. Eso sí, con la distancia necesaria: nuestro sistema no tiene nada que ver con el americano. El libro lo edita Gestión 2000, del Grupo Planeta.

Los secretos de la campaña Obama

Algo extraño pasa en este país cuando aterriza un asesor de Obama: capta toda la atención mediática y se le dedican grandes espacios en los medios. Y no es para menos, porque la campaña que hizo al senador de Illinois presidente de los Estados Unidos ha marcado un antes y un después.

Podría decir que no entiendo el alboroto ante todos los asesores del presidente, pero mentiría: es comprensible. Lo es, porque creo que sentimos una sana envidia al ver como una campaña electoral puede pivotar única y exclusivamente en la gente. Porque no estamos acostumbrados a ser la parte central del debate político.

Mientras escuchaba a Harfoush reflexionaba sobre lo que estaba diciendo a quién dirigía su intervención. Nuestro modo de participar en la política no se semeja, ni por asomo, a ese milagro participativo conseguido en la campaña de las presidenciales de 2008. Cada anécdota que explicaba, escondida en los 13 millones de correos enviados desde Obama for America, dibujaba sonrisas y levantaba admiración. A mí me ha hecho viajar a la noche del 4 de noviembre, una noche mágica que intenté relatar en este post. Curiosamente, titulado igual que su libro.

Supongo que entre las personas que llenaban el auditorio del histórico edificio de Telefónica, se mezclaba ese sentimiento de envidia y la pregunta siguiente, ¿cómo podemos hacer algo similar aquí? Y la respuesta de Harfoush es la clave: no debemos tener miedo al medio. Solo son personas hablando con personas.

La campaña de Obama, la online y la offline, nos han enseñado muchas cosas. Quizás ha llegado el momento de no sorprendernos ante la visita de los artesanos de esa campaña y mostrar más interés en qué podemos cambiar de las nuestras. Como pasar del cara a cara Rajoy vs. Zapatero basado en el yo, yo y yo a campañas que hablen de nosotros. Como pasar de una estéril campaña en las europeas a sentir la necesidad de participar en el proceso porque alguien escucha.

Y ese camino deberá tejerse aquí, en la red. Aprendiendo de Harfoush, pero también de las campañas de grassroots, del uso de elementos emocionales y, puestos a pedir, de candidatos que nos hagan partícipes de su reto.

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Hoy publico en La Vanguardia este artículo

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Si hay algo muy difícil en comunicación política es extrapolar experiencias realizadas en un país al resto de países. Cada sistema político tiene sus peculiaridades, sus condiciones propias, que dificultan una asunción general de lo que ha triunfado en otro país. En España lo vimos con el relato de la llamada “niña de Rajoy” (que tan bien funcionó en México) y en Europa vamos camino a presenciar cómo el uso de la Red como lo hizo Obama, toma un rumbo muy distinto.

Muchos se preguntarán, si Obama abrazó la Red y obtuvo unos grandes resultados, ¿por qué no funciona lo mismo en Europa? La respuesta es compleja, pero quizás respuesta debería formular una cuestión básica: tendremos los resultados que podamos esperar. Es decir, atendiendo al sistema político y electoral en nuestras democracias, no podemos esperar una explosión de participación política gracias a Internet.

Los partidos políticos europeos son fuertes, asentados, con un rol muy marcado -como es el caso español, que constitucionalmente les otorga un papel central en el sistema político- y, sobretodo, con una gran militancia. En muchos países europeos son financiados con fondos públicos, con lo que los dos objetivos de la presencia online de Obama están más que superados.

Esta semana, Barcelona ha escuchado el relato de Rahaf Harfoush, estratega de la campaña de comunicación de nuevas tecnologías con Barack Obama en la apertura del BDigital Global Congress de Barcelona. Repasó las claves de éxito de la campaña del presidente en Internet y señaló a esa “idea” del fomento de una “red” que ha sustentado el cambio. La idea de red como esa unión de gente diversa que comparte un mismo objetivo: el cambio.

A la luz del éxito cosechado por Obama, la consultora Havas Media Intelligence se preguntó cómo es posible controlar todo ese proceso tan complejo. Desarrolló una interesante herramienta, el Consumer Behaviour Simulator, que gracias a la experiencia de la campaña de Obama permite hoy predecir con gran precisión como las estrategias de comunicación de marca funcionarán a través de cada uno de estos canales.

Del estudio realizado por Havas Media sobre la campaña de Obama, se llegó a predecir con una elevada precisión el resultado en aquellos estados más indecisos, los swing states, fruto sin duda del conocimiento de una realidad muy propia y compleja junto a la aplicación de una herramienta tan innovadora como la Red.

El éxito de Obama fue entender qué le podía pedir a la Red, hacerlo y hacerlo bien. En nuestra Europa de la abstención nos es difícil saber qué le podemos pedir, porque no estamos seguros de lo que queremos conseguir. El uso de internet, en cualquiera de sus dimensiones, debe responder a un objetivo estratégico. Las acciones aleatorias o sin una unidad de acción no tienen sentido, como bien sabe Harfoush.