Mas, Puigcercós y Rivera piden el voto en 140 caracteres

Cuando quedan pocas, muy pocas, horas para el final de la campaña electoral, recojo los tweets finales de campaña de los candidatos. Artur Mas, Joan Puigcercós y Albert Rivera nos piden el voto.

Artur Mas (CiU)

Catalunya debe cambiar. Trabajaré cada día con rigor, ilusión, entusiasmo y humildad para levantar el país y conseguir una Catalunya mejor

Joan Puigcercós (ERC)

2 razones: después del TC y el 10J hay que avanzar nacionalmente con un referéndum de independencia y porque no hay que retroceder en políticas sociales

Albert Rivera (Ciutadans)

Si quieres, libertad, convivencia y q la politica este al servicio de los ciudadanos, REBELATE, Vota Ciutadans (C’s)

Como en el caso de las entrevistas de campaña, todos los partidos con representación parlamentaria fueron invitados a participar. Recogemos en este post los recibidos. Aprovecho este post para agradecer la paciencia y la colaboración de los equipos de los candidatos.

El zoom, Iniesta y un cara a cara. Crónica de un debate

Fue en el último minuto, como Iniesta en Stanford Bridge. En los últimos suspiros del debate. Ahí se jugó todo y se decidió el resultado. Un último minuto –por favor, no me lo tomen al pie de la letra- de infarto que empezó con la tensión por ver si Montilla era capaz de despertar de una vez por todas tras un debate gris. El president se puso el sombrero sureño y retó a su contrincante. Ni blancas ni al alba, dejó la elección de los detalles del duelo en manos de Artur Mas.

Siguió ese minuto final de infarto. Ese minuto de más de sesenta segundos. Mas habló a los catalanes y el realizador de TV3 empezó un lento zoom que nos acercaba a su mirada. Parecía hablar directo a todos. No necesitaba el zoom durante su última intervención en el debate electoral para ganar. Pero no le vino mal. ¿Trato de favor? Quizás, pero el dramatismo del momento será recordado durante años. Y justo ahí, Mas eligió armas, lugar y hora. Aceptó el reto y se sacó otro as de la manga. Debatir ahí, en ese momento. El presentador estaba atónito. Como lo estaban los espectadores en sus casas.

Esa es la escena clave del debate. Ganar el post-debate desde él. La pobre presencia de Montilla se ve eclipsada por su reto. La gran actuación de Mas, la antesala de un cara a cara que se producirá mañana. Dicen hoy algunos que los debates ni se ganan ni se pierden. Mas lo ganó ayer no hay duda de ello. Pero Montilla marcó un gol valioso para el partido de vuelta. De esos en campo contrario.

Más adelante volveremos al cara a cara. Sigamos con el debate coral a seis en que todos hicieron muchas cosas que quizás no deberían haber estado en su actuación, pero ahí quedarán. Albert Rivera empezó bien, sabiendo que podía ser el Nick Clegg de la política catalana. Pero no entendió la etiqueta de la fiesta. Agresivo y desmesurado, interrumpió por doquier. En un debate así, perder las formas no es lo más adecuado. Tendrá suerte de una sociedad tan hastiada de políticos que incluso verán con gracia que uno falte al respeto a otro.

Sánchez-Camacho hizo bien en traerse un objeto al debate. Nunca olvidaremos como un carnet del PSC pudo servir para hilvanar una respuesta –torpe, por otro lado- a la cuestión lingüística. Ni el mismo Pedro J. podría haber imaginado una historia mejor que la del militante socialista que se da de baja del partido porque su hija le dice que deben hablar en catalán porque el castellano está prohibido. Un objeto que no ha logrado eclipsar debilidades en su discurso. En el terreno económico le ganó Mas. En el lingüístico, Rivera. Joan Herrera lo resumió gráficamente en su respuesta a Sánchez-Camacho: “¿Por qué me hablas en castellano si siempre lo haces en catalán?”.

Herrera dirigió el mensaje a una bolsa de votos muy determinada. Se notó en las argumentaciones y en los ataques que dirigió. Tuvo sus debates paralelos con Mas y Sánchez-Camacho y fue a alternando el ataque y el apoyo a un Montilla desaparecido. Joan Puigcercós dio la primera estocada a Artur Mas a cuenta del ofrecimiento de un pacto para ir juntos a por el concierto… y el compromiso que si eso fallaba, Mas apoyaría un referéndum de independencia. Mas titubeó. No fue el único pacto ofrecido a Mas.

Mas dio un paso más para poder ser el nuevo Molt Honorable. El partido de ida fue rotundo. Montilla marcó ese tanto importante y mañana en la vuelta veremos si todo forma parte de una estrategia o si el resultado puede ser aún peor para el president. Cuestión de expectativas que alejaran o acercaran a uno u otro a Palau como ese zoom al candidato de CiU, en el último minuto.

50 enlaces para 1 semana de campaña

Lo más relevante de la primera semana de campaña en 50 enlaces:

Situaciones atípicas

  • Un Montilla en tejanos toma una caña tras un mitin relámpago en Cerdanyola (ABC)
  • ‘Espe’ tiene miedo, pero habla catalán (El País)

Merchandising y elementos de campaña

Los candidatos por dentro

Lo más freak

  • Carmen de Mairena: “Montilla, te vamos a hacer papilla” (La Vanguardia)

Mitines

Promesas, actos… campaña al fin y al cabo

  • El PP promet desgravar 600 euros anuals als que portin els fills a l’escola concertada (El Periódico de Catalunya)
  • Mas quiere seducir al votante del PSC con el concierto económico (El País)
  • El PP monta una Galeusca en la cuna del tripartito (El Periódico de Catalunya)
  • Los programas electorales del 28-N (Sandra Bravo)
  • ERC apoyará a Mas si no recula en políticas sociales y en la normalización del catalán (La Vanguardia)

Vídeos en campaña

  • Votar és un plaer (Youtube)
  • El vídeo porno de Montse Nebrera (Youtube)
  • Un dia amb Artur Mas (CiU)
  • Montilla y el mensajero (YouTube)
  • Spot electoral de la CORI (Youtube)

Hablemos de pactos

  • Jordi Pujol: “La señora Camacho se autoexcluye con algunas de las cosas que dice” (La Vanguardia)
  • El PP advierte a Mas de que su apoyo no será “gratis total” (El País)
  • Mas pide un apoyo ‘masivo’ para no tener que gobernar con ‘muletas’ (El Mundo)

Encuestas y predicciones

  • CiU mantiene su amplia ventaja aunque algo más lejos de la mayoría absoluta (La Vanguardia)
  • El CIS prevé la victoria clara de Mas, pero lejos de la mayoría absoluta (La Voz de Galicia)
  • CiU guanya per la caiguda d’ERC (El Periódico de Catalunya)
  • Convergència i Unió manté les distàncies a menys de dues per les eleccions segons l’últim Racòmetre (RAC 1)

Las polémicas

  • El PP sigue ‘cazando’ a independentistas (El País)
  • Puigcercós: ‘Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios’ (El Mundo)
  • Todos contra la “deriva xenófoba” del PP (Público)
  • El vídeo del orgasmo no gusta ni en el PSOE (El Mundo)

Seguimiento de la campaña

Apoyos

  • Sala i Martín cambia de opinión (E-Noticies)
  • Rajoy vuelve mañana a Cataluña para volcarse en la segunda parte de campaña (ABC)
  • Mas: “El PSOE es el primo de Zumosol del PSC, ‘tot i que’ el zumo está caducado”(La Vanguardia)

Aquí no paga ni Dios… será catalán. Votos y tópicos en campaña

Al llegar a Madrid descubrí dos cosas. La primera, que tenía –o mejor dicho, tengo- acento catalán. La segunda, que además de polaco, era un gafapasta catalán. ¡Y yo sin conocer este genial modo de definir a los modernos de Barcelona que campan por Madrid! Compartir mesa con una gallega. Maloserá. Y una auténtica gata con raíces en Navalcarnero. Más de un valenciano campa por la oficina y discutir sobre nación, soberanía e independencia con un granadino tiene su qué. Eso sí, con una caña en la mano. ¿Tópicos? Unos cuantos. ¿Y qué?

Hay dos maneras de tener en cuenta esos tópicos cuando los queremos usar en comunicación. Es arriesgado hacerlo. Con ellos, se rasga algo de los sentimientos de muchos. Será por eso de haber nacido en una familia charnega y de botiguers (que mezcla más buena) que siempre he creído que su uso no es lo más recomendado para hacer llegar un mensaje. El que los usa acaba generando el efecto contrario. Sí, los adeptos lo aplaudirán, pero el resto lo verá con desprecio.

“Tenemos la Agencia Tributaria instalada en Cataluña. Y mientras tanto, Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios”. Con esta frase, el candidato de Esquerra Joan Puigcercós quitaba el polvo al mito del andaluz vago y subvencionado. Es la magia del uso del lenguaje: por mucho que la matización a las declaraciones del mitin en La Seu d’Urgell vengan acompañadas de datos que puedan, en cierto modo, justificar lo dicho; la parte emocional del mensaje ya ha hecho su trabajo.

El riesgo viene, precisamente, en las consecuencias incontrolables de lanzar un mensaje que depende del grosor de la piel de quien lo recibe. Parte de su electorado apoyará sus declaraciones. Otra lo reprobará. Pero otra gran parte del electorado, el que puede apoyar a su socio de gobierno, puede movilizarse. Por un exceso verbal. Aunque también por un exceso verbal, Puigcercós debe haber subido algunos puntos en su nivel de conocimiento por parte de los ciudadanos. Si el 15,5% de los catalanes no lo conocía hace unos días, seguro que ahora lo hace. Para bien o para mal.

Aunque para ser justos, deberíamos tirar de hemeroteca y observar como el despertar de los tópicos no es un caso único de Puigcercós o del nacionalismo catalán –como algunos intentan hacer-. Sin ir más lejos, el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra soltó lindezas sobre eso de que los catalanes somos agarrados. Llegó a acusar a Maragall de no querer pagar una invitación y pidió a su colega de partido que, respecto a la financiación autonómica, se metiera “los cuartos donde les quepa” o “Quizá Maragall está acostumbrado a negociar siempre pidiendo la peseta y ha pensado que él le pediría al ministro pantanos, presas y encauzamientos y al tiempo le pediría algo más”. Sin olvidar que en la campaña electoral de 2003 habló de catalanes de primera y de segunda… a cuenta de su origen.

Aunque quizás lo más sonado vino de un concejal de ICV en Torredembarra publicó en su blog un montaje en el que pedía a los catalanes que apadrinaran a un niño extremeño para denunciar el déficit fiscal que las balanzas, publicadas en su día por el Ministerio de Economía y Hacienda, ponían de manifiesto.

El riesgo existe, pero se puede construir algo potente a cuenta de los tópicos. Gadis, una cadena gallega de supermercados, ha sabido construir su imagen de marca a través de todo lo que envuelve el hecho de ser gallego. Lo bueno, y lo malo. Sus anuncios son más que conocidos en Galicia y acaban de presentar el spot de este año. ¿Quién no quiere ser supergallego?

Aunque no vaya de mitos, sino de sensaciones, Cruzcampo y Damm son el ejemplo de cómo dos cerveceras buscan la identificación con el territorio. La magia de Andalucía y la cálida naturalidad del Mediterráneo.

Del extremo de la declaración incendiaria al publirreportaje con todo lo bueno de un territorio, el camino intermedio está en el humor y en el tratamiento de los tópicos sin complejos. Los asturianos de Litoral se atrevieron con catalanes, vascos y madrileños. Alta tensión. Y su campaña publicitaria no les quedó nada mal. Poner a uno catalanes en Montserrat a cortar troncos o a unos vascos a bailar chotis solo podía superarse con unos madrileños haciendo castells.

Montilla no es Obama

Montilla no es Obama, de eso estamos seguros. Y tampoco hace falta que lo sea. Mucho se ha escrito sobre el liderazgo del presidente de la Generalitat, sobre su manera de hacer. Mucho se ha hablado también de sus puntos débiles y de sus puntos fuertes, que encarna a la perfección el lema de su campaña: Hechos, no palabras.

Y estoy de acuerdo con el presidente, en comunicación a veces son más importantes los hechos que las palabras. O lo que es lo mismo, a veces es más importante el hecho en sí mismo que lo que se dice. Por eso me gustaría analizar la mise en scène del acuerdo de la financiación de ayer.

Según la escuela de comunicación de Palo Alto, Claifòrnia, en comunicación el mensaje, lo que se dice, sólo tiene una importancia del 20%. El 80% restante es como lo decimos. Y creo que ayer el Gobierno de la Generalitat perdió una oportunidad para reforzar uno de sus puntos más débiles.

Con un retraso de 11 meses las cosas se podrían haberse hecho mejor. Si la intención del Gobierno era reforzar la imagen de Montilla, la comparecencia debería haber sido inmediatamente posterior a la de Salgado o en horario de máxima audiencia. Dejarlo para un domingo de verano a media tarde no parece la mejor opción.

La primera opción hubiera dado un cierto toque de bilateralidad oficiosa, y la segunda opción, hubiera conseguido la entrada en directo en los informativos. Pero no ha sido así.

Además, la Generalitat tardó en dar material a la Red. Hasta bien entrada la noche no se colgó la declaración institucional del presidente y ni la home de la web ni el perfil de Twitter dieron ninguna información, relevancia o importancia al hecho. Los vídeos de Montilla, imposibles de encontrar.

Y esta es la clave: no haber permitido que en las horas inmediatamente posteriores a su anuncio, se pudiera liderar el tempo. No ya desde los medios tradicionales, sino en la conversación. Esta tarea la hicieron los diputados del PSC a través de sus twitter y Facebook.

Pero vamos al 20% restante, el discurso. No es un mal discurso, pero ayer el Gobierno tenía la oportunidad de centrar el tema en los beneficios del nuevo modelo por los 7 millones de catalanes. El análisis del discurso nos permite observar:

  • ciertos elementos presidencialistas (que buscan reforzar la imagen del presidente como “Hoy he hablado con los líderes de todas las fuerzas políticas” o “Como Presidente, quiero deciros que tengo la esperanza…”)
  • ciertos elementos patrióticos, sin levantar demasiado el vuelo ( “Este será un gran acuerdo … que hará grande a Catalunya”)
  • y la parte de agradecimientos.

¿Qué sería de este mismo discurso si se hubiera personalizado? ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera empezado con una historia? ¿Y si hubiera ligado pasado, presente y futuro? ¿Y si hubiera conectado con la gente en horario de máxima audiencia? ¿Y si hubiera sorprendido con su mejor discurso?

Creo, sin embargo, que estas carencias se explican por el protagonismo cedido a Esquerra para que pudiera aceptar el acuerdo. ERC lideró el proceso toda la tarde. Por cierto, en una comparecencia que tampoco tuvo en cuenta algunos detalles elementales.

Por eso citaba a Obama, como podría citar a cualquier otro líder americano. Conocedores de la importancia de un buen discurso o de una buena foto, hubieran tenido en cuenta todos estos detalles. Seguramente, si Montilla hubiera sido Obama, hubiera comparecido con algún Mosso d’Esquadra o alguna doctora apoyando al presidente, para mostrar el hecho que se destinará en un 80% a servicios sociales.

Pero Artur Mas tampoco es Obama. Y la primera negativa al acuerdo de financiación no debía hacerse saliendo de la piscina. En aquel momento debía hablar de la actividad solidaria, pero las declaraciones sobre un tema tan central deberían haberse hecho detrás de un atril y ofreciendo toda la imagen presidencial que se pueda.

Os recomiendo mucho este post del siempre atento Toni Aira.