La dimisión de Bermejo, clave

La dimisión de Fernández Bermejo, a pesar de llegar en el peor de los momentos, es la clave interpretativa necesaria para poner negro sobre blanco en todo el asunto de corrupción que afecta al PP. Es la clave porque ha sido hasta ahora el elemento distorsionador de una tormenta perfecta que hubiera podido generar más daño del generado al principal partido de la oposición.

En circunstancias normales, la situación hubiera sido clara: los dos principales feudos electorales del PP se ven inmersos en una corriente corrupta en los inicios de una campaña electoral. Más allá del hecho de que el proceso salte a la opinión pública en este momento preciso, los hechos son irrefutables:
• Más de 30 imputados, entre ellos el Presidente de la Generalitat Valenciana
Trama de espionaje y financiación ilegal como hechos delictivos
• Ramificaciones y contactos con altas esferas del partido, aforados y cargos públicos

Pero la inoportuna cacería del ministro de Justicia con el juez instructor del caso hace que el marco que presupone la situación antes descrita se vaya al traste. De repente, aunque las investigaciones apunten a la existencia de esta red ilegal y en situaciones normales el PP se viera obligado a depurar responsabilidades; la cacería da alas a una estrategia de huida hacia adelante de los populares. Y sale bien: el partido aparece más unido que nunca, la lluvia fina de la idea de “proceso contra el PP” empieza a dar sus resultados … y el Gobierno y Bermejo permanecen impasibles.

La clave era la dimisión de Bermejo. O su destitución. Cómo y cuando eran la otra clave necesaria: durante la campaña electoral puede afectar a los resultados de PSdG y PSE-EE. Tras la cita con las urnas puede ser contraproducente: tarde y mal. Una destitución podía dar fuerza a Zapatero, pero también mostrar cómo se subyuga al PP. Y una dimisión del propio ministro podía parecer una decisión improvisada a tenor de los acontecimientos. Más aún en vista de la escenificación en el Congreso que él y el grupo Socialista hicieron la semana pasada. La dimisión, en todo caso, era necesaria.

Bermejo ¿ha dimitido o lo han dimitido?, como afirma hoy El Singular Digital. Venga de donde venga la intención, la dimisión era necesaria. Sin Bermejo, la estrategia popular pierde una parte de su justificación. Si Garzón se inhibe definitivamente del caso y con un nuevo ministro de justicia y un nuevo juez las investigaciones siguen adelante y se encuentran cada vez más evidencias de la trama corrupta, el PP se quedará sin argumentos y deberá enfrentar su propia regeneración de cargos. Tal y como exigían al PSOE hace más de 10 años. Pero si el proceso termina sin procesados ni responsables, el escándalo será de magnitudes imprevisibles en Ferraz y entonces se necesitaría algo más que la dimisión de un ministro de Justicia.

En todo caso, el bottleneck de este asunto ya no existe. Empieza la segunda parte de este partido y por la propia salud democrática del país esperamos no tener que presenciar los penaltis para entender qué ha pasado. Y para que esto suceda habrá que estar atentos a los movimientos que se están produciendo ahora mismo, con la prudencia que piden los dos procesos electorales abiertos, pero con decisión de ir hasta el final en las sedes de los dos partidos.

Fijar el mensaje

A río Revuelto, ganancia de pescadores. O lo que es mismo como conseguir desviar la atención de la opinión pública sobre los temas que debilitan a tu adversario protagonizando absurdas polémicas. Así se podría definir la última semana del PP si atendemos a los dos hitos comunicativas que han protagonizado en sólo 7 días: la fotografía y entrevista de la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría en El Mundo  y el escándalo de la red de espionaje ilegal que, presuntamente, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha.

El gobierno está contra las cuerdas (o poco le queda para resistir con el chaparrón que cae): cada día aparecen nuevos datos que señalan lo que todos sabemos respecto a la delicada -por usar un lenguaje soft- situación de la economía. Es una lluvia constante de malas noticias, con previsiones de crecimiento contestadas por la propia Comisión Europea, con una amenaza de sanción a España por su endeudamiento excesivo y con la intención de S & P de rebajar la valoración del país en su escala. Los inputs negativos al debate son de suficiente entidad como para entender que, por sí sola, la crisis podría hacer caer el gobierno.

Esta premisa aún toma más fuerza si atendemos al mal funcionamiento de la comunicación del gobierno: cada portavoz dice una cosa diferente. El optimismo del presidente Zapatero choca con Solbes, que afirma no tener más instrumentos para acabar con la crisis. Mientras, Leire Pajín le da otro ángulo al asunto, Miguel Sebastián se atreve a parafrasear a Kennedy y pedir a los españoles consumir productos del país. Rocambolesco todo ello: cuando más unión necesita en el mensaje, más se disgrega.

Pero no. El gobierno no cae ni siente, de momento, el aliento del segundo clasificado en su nuca más allá de las periódicas encuestas que anuncian una posible victoria del PP pero que también señalan la debilidad de la ex vicepresidente de Aznar. Para evitar que el aliento les ponga nerviosos, el propio PP sabe jugar sus cartas … erróneamente.

Empezamos con la famosa foto de Soraya Sáenz de Santamaría (SSS). Algunos afirman que es el retorno de SSS a la primera línea de la política, tras ver como no podía hacerse un hueco informativo. Pero esta premisa se olvida de un aspecto: aunque la resurrección en política es una máxima, no se puede hacer de cualquier manera. Sobre todo si esta acción se interpreta como desesperada e inadecuada. Desesperada porque manifiesta muy poco análisis del contexto y de las consecuencias e inadecuada porque atenta de lleno contra el mensaje del PP. Para entendernos, la foto hace el mismo favor a la estrategia y al mensaje de los populares que si apareciera el tendero de confianza de Rajoy manifestando que cada día de la semana el cabeza de cartel popular se come dos latas de caviar iraní para cenar. Qué contradicción se generaría con el mensaje de austeridad, ¿no creen?

¿Por qué la foto de SSS es una contradicción? Porque la imagen sofisticada y pseudo erótica que transmite se aleja de la que ella misma ha querido generar siempre: la de la mujer JASP (Joven, aunque sobradamente preparada) que trabaja sin descanso por los españoles. ¿Significa que ya no lo es? No, pero resulta frívola. Más cuando desde las bancadas populares se hace todo lo posible para afirmar que se trabaja sin descanso mientras el gobierno no lo hace. ¿Significa que SSS no tiene un lado erótico, que no tiene intimidad para hacerse fotos así? En absoluto, puede hacer y posar cuando quiera. Pero debe entender que cuando aparecen en la portada del segundo diario más leído de España, tienen un efecto directo en muchos ciudadanos que se preguntan muchas cosas.

Hay, también, una cuestión de discriminación de género en todo este asunto y que sólo el tiempo sabrá valorar. Por una mujer política se espera, tradicionalmente, que responda a un patrón masculino de autoridad. Antoni Gutiérrez-Rubí nos mostraba en “Políticas” que no ha sido así en muchas de ellas, líderes que han sabido imprimir su propia estela de liderazgo. Quizás SSS cree que esta es la vía, pero sin duda no tiene nada que ver con otras mujeres que han sido el centro de la crítica de los sectores más conservadores como Carme Chacón.

En definitiva, estas interferencias en el mensaje se pueden ahorrar. Sobre todo si se ponen en el mismo campo que tanto criticó el PP en pleno. ¿Recuerdan unas fotos de las ministras socialistas del primer gobierno de Zapatero para la revista Vogue?

El espionaje en la Comunidad de Madrid es otro tema. Nos muestra como una filtración sobre un tema tan delicado como éste se pone en primera página sí o sí. Es un caso de corrupción política grave y aunque el liderazgo de Aguirre no está en peligro, supondrá algún que otro problema a la Presidenta. Más que nada porque las personas que han sido objeto de las investigaciones de ex-policías y ex-guardias civiles son cargos de otras facciones populares contrarias a la de Esperanza Aguirre.

Este issue tendrá dos efectos: uno interno, en las relaciones de poder entre las facciones y otro externo, cuando se depuren responsabilidades a medida que las investigaciones vayan adelante. Siempre y cuando los jueces y las huelgas lo permitan.

En todo caso SSS y la red de espionaje de Esperanza hacen un favor de los grandes al gobierno de Zapatero. Las maniobras de distracción las lleva el PP de casa, como si invitas a alguien a cenar y no sólo trae el vino, sino toda la comida. Si el gobierno usara esta ventaja competitiva ya sería de escándalo, pero son conscientes de que para enriquecer el debate hay que poner una nota disonante de vez en cuando.

Quizás la marca Loctite debería pensar en una nueva campaña de marketing para este 2009. Loctite: lo fijamos todo. Incluso el mensaje del gobierno. Y el mensaje del PP.

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo “Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública “. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web “Queremos“, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado “Give your ideas directly to the President”, han creado el llamado “Citizen’s Briefing Book“, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.

Un 2009 electoral

En este primer post del 2009 abordaremos un tema completamente anual: la definición del calendario electoral del año que acabamos de estrenar. Y es que el viernes pasado, cuando aún teníamos el sabor a uvas en la boca y el recuerdo presente del último atentado de ETA contra las instalaciones de EITB en Bilbao, el lehendakari Ibarretxe anunció la convocatoria de elecciones para el próximo 1 de marzo.

Coincidirán en el tiempo con las elecciones gallegas que el Presidente Touriño había anunciado hace ya algunas semanas, y dibujan marzo como el mes electoral per excelencia en España. Hoy se procede a disolver la cámara vasca y se oficializa más que nunca la precampaña electoral. Ésta ha tenido en Internet un soporte ineludible, como demuestra la frenética actividad del candidato del PSE, Patxi López, y el interés de su homónimo en el PP, Antonio Basagoiti, de darse a conocer en la red. Esta última campaña ha sido ampliamente criticada por la copia de vídeos, diseños y soportes de otros candidatos y elecciones, desde la web de campaña de Mariano Rajoy a vídeos de Bill Richardson, el gobernador de New Mexico que había sido nombrado Secretario de comercio por Barack Obama pero que finalmente ha decidido retirarse del cargo por problemas con su nominación.

Pero volvamos al calendario electoral. Estas dos elecciones tienen una especial importancia para uno de los grandes partidos españoles: el PSOE. Si tradicionalmente las elecciones de segundo orden tienen un gran poder interpretativo de la situación política global, en un contexto de crisis económica como la actual, esta condición será más perceptible. A pesar de la concurrencia de otros elementos definidores del voto y la participación que son circunstanciales al territorio donde se celebran estas elecciones y al respectivos sistemas políticos.
Sin embargo, parece evidente que el ejército de opinadores, estrategas y expertos estarán muy atentos a lo que pase en ambas comunidades. Los contextos no pueden ser más alentadores: en Galicia nos encontramos con la reválida o no del primer gobierno donde el PP de Fraga no tiene responsabilidad y que está formado por la coalición del PSdG y el partido nacionalista BNG. Un bipartito que, a pesar de las tareas pendientes, es innegable que ha impreso una estela de cambio en un territorio conservador, con una población envejecida y con graves problemas estructurales. Saber si los gallegos dan un mayor margen de confianza a la coalición (recordemos que el gobierno se formó por el hecho de que el PP no alcanzaba la mayoría absoluta, a pesar de ganar los comicios en votos y escaños) será una de las claves interpretativas de una de las zonas más fieles a la actual dirección del PP nacional.
Euskadi es otra cosa. Euskadi es Euskadi y punto. Por eso las elecciones del 1 de marzo levantan tanto interés. Con el terrorismo como el invitado que se ha colado en la fiesta-como, por desgracia, ha pasado durante todo el período democrático-el PSE encabezado por Patxi López está situado de manera excepcional para disputarle la presidencia al PNV. Las encuestas marcan esta tendencia y la expectació es creciente: son muchos los elementos que lo hacen, desde el hecho de que el lendakari se presenta después de haber sido derrotado políticamente con dos procesos soberanistas, concurrir separados de Eusko Alkartasuna y con un empate técnico con López en las encuestas.
Lo más interesante de Euskadi son los escenarios que se dibujan con los virtuales resultados. Os recomiendo la lectura de este artículo aparecido ayer en El País. Y es que estas elecciones, más que nunca, serán claves una vez hayan acabado con las negociaciones que se llevarán a cabo. Recordemos que en 1986 el PSE de Patxi Benegas ya dio la lehendakaritza al PNV pese a haber ganado las elecciones. López ha pedido manos libres a Zapatero, para evitar llevar a cabo acciones como la de finales de los 80.
Tendremos un invierno electoralmente interesante, pero la primavera no lo será menos: las elecciones europeas se celebrarán el 7 de junio con muchos interrogantes abiertos. Algunos se disipan, como el anuncio formal que Jaime Mayor Oreja será el cabeza de cartel del PP en estos comicios. Pero quedan abiertas aún muchas candidaturas, como la del PSOE, pero también la de CiU, donde Guardans está pendiente de la decisión del partido de optar de nuevo por él o por López Tena. Si los nacionalistas optan por López Tena, se abraza el espectro más soberanista. Esto es de especial importancia si atendemos a las pocas posibilidades de ERC de situar a su representante en el Parlamento Europeo.
El otro gran interrogante será la participación en unas elecciones ya de por sí poco activas. La crisis económica y la desafección nos podrían conducir a una participación récord en términos mínimos. Elecciones que, más que nunca, tendrán una lectura transportable a la política española. Si el PP las gana, el camino hacia la Moncloa los vecinos de Génova 13 estaría un poco más libre de obstáculos.
De aquí a un año, con estas elecciones ya celebradas y una precampaña en marcha para las elecciones catalanas de 2010, podremos hacer balance de un año que será política y electoralmente activo. ¡Abróchense cinturones!

El Gordo de la financiación

Sólo el azar podía dejar que un 22 de diciembre fuese la fecha en que coincidiera en el tiempo informativo el gordo de Navidad y la negociación de la financiación. Y digo que sólo el azar lo podía hacer porque la negociación sobre un tema tan crucial como éste está tomando demasiadas similitudes con un sorteo de lotería.

Estas últimas jornadas nos están dejando grandes conceptos escondidos detrás de las declaraciones cruzadas. Lo que más me gusta, el de la política en tiempo de descuento, sin duda. Por política en tiempo de descuento podríamos entender toda una concepción, no sé si decir estratégica, de la negociación política y sobre todo de la comunicación política. Esta teoría entronca directamente con el cortoplacismo de que hacemos gala demasiado a menudo y el sí porque sí. Y es que tal y como le preguntaban hoy a José Blanco en la rueda de prensa, ¿si Zapatero se reunirá con todos los presidentes autonómicos, llegaremos a tiempo el 31 de diciembre?

La semana pasada me refería a este tema en términos navideños. Supongo que tiene mucho de ilusorio creer que se puede llegar a un acuerdo en 9 días, un acuerdo satisfactorio para todas las partes, se entiende. Pero hoy quizás habría que cambiar el tono por el azar, la suerte y la lotería.

Hoy es el día de la salud. Y el trabajo. En el mundo de la lotería sirve, en el de la política no nos servirá con la salud o el trabajo, de hecho, aquí es donde reside la dificultad del momento político que se está dibujando. Esto no será fácil. Todo el mundo ha puesto las cartas sobre la mesa y dudo que nos podamos confiar  al espíritu navideño …

Hoy también “compito” yo contra el tiempo informativo de la lotería, en sentido figurado, claro. En este link puedes leer y ver la entrevista que me hicieron en La Vanguardia sobre el efecto Obama.

Cuento de Navidad (de financiación, felicitaciones y 65 horas)

El cine y la televisión se han encargado de poner en evidencia que Navidad es una época sumamente propicia para la felicidad, el amor, el perdón y la fraternidad. Una época dada al optimismo y en que todo es posible, donde reina la magia y la ilusión para que todo lo que deseamos se haga realidad.

Una época también para la reflexión sobre la necesidad de ser más bondadosos, más comprensivos y más generosos durante estos días. Curiosa la incidencia de pedirlo durante unas semanas y no durante todo el año, pero vaya, es lo que nos ha tocado vivir.
La negociación de la financiación que, por cierto, fija a unos parámetros de un Estatuto de autonomía que es ley orgánica y que el propio gobierno central se niega a aplicar; me recuerda mucho al sempiterno “Cuento de Navidad” de Dickens, donde el binomio Zapatero -Solbes interpreta a la perfección el papel de Scroogge.
Con otras referencias navideñas, Montilla es más que nunca el protagonista de “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life en inglés para los más puristas), donde él y el PSC se están repensando su relación con el PSOE si no hay un acuerdo sobre financiación antes del 31 de diciembre. De momento, los presupuestos ya pasaron el último trámite parlamentario tras el veto en el Senado protagonizado por la extraña alianza ERC-PP, con el voto afirmativo de los diputados socialistas catalanes.

Claro que no sé yo si en la versión moderna de la película de Capra, Montilla y el PSC entenderán que su posición es tan delicada que pueden estar generando la última de las más grandes desilusiones y esperanzas de todo un país: no tenemos demasiado margen de maniobra más.

Tengo la sensación de que en CiU están esperando que el tió y los reyes magos les traigan una rotura del Gobierno. En la Plaça Sant Jaume (bien, más bien en la sede nacional de ERC) saben que si el 31 de diciembre no hay acuerdo y este tema se prolonga demasiado, será difícil sostener su Gobierno.  Además, el pacto de gobierno empezará a no tener sentido y podría generar un desencanto aún mayor entre el ya crítico electorado de los republicanos.
Serán unas semanas duras que habrá que tomar con toda la calma y la prudencia posible. Y yo añadiría, con el espíritu navideño que las postales de Navidad que estos días se están enviando. Sí, es cierto, este año las administraciones públicas repartirán menos ilusiómn que otros años: la crisis ha obligado a reducir el número total de felicitaciones enviadas y a promover el envío  de versiones digitales.

Las casas reales también han recortado su gasto, como la británica. En España, los nietos de los reyes felicitan las fiestas a todas las personas que recibirán una postal real. Aunque para postal original, mejor la de los diputados socialistas que han hecho de las caricaturas al presidente del Congreso, José Bono, el leitmotiv de este año.
Las fiestas seguirán con Scroogge o sin. Con personajes de Capra o sin. Con la lotería por la televisión o con huelga de RTVE. Con cena de empresa (o de la Asociación de Periodistas Parlamentarios) o sin. Pero esto seguirá adelante. Incluso, con belenes en los juzgados o belenes sin niño Jesús en el centro de la ciudad. Con abetos a pedales o con lámparas de bajo consumo.
Eso sí: el primer regalo nos ha llegado con la votación del miércoles al Parlamento Europeo que cortar las alas a la propuesta de aumentar a 65 las horas laborales semanales en Europa. Un triunfo por derechos sociales.

Luis Arroyo nos habla de comunicación de crisis

Esta década que estamos en camino de cerrar será recordada por su convulsión política, por la importancia de los cambios que se han llevado a cabo y por una confrontación partidística y social que nos ha llevado a extremos que hacía décadas no se vivían en la piel de toro.

La década en que la política (y sobre todo su comunicación) cambió en España se inició con una mayoría absoluta de un gobierno conservador y, si hacemos caso a lo que establecen las leyes, acabará con una mayoría simple socialista.

La mayoría popular llegó después de gestionar bien una crisis económica (no digo si las políticas liberales y privatitzadores empresas fueron un acierto o no, me refiero a cómo gestionar comunicativamente una crisis económica para levantar el ánimo del país con el “España va bien” ), Y se marchó tras gestionar de forma pésima el mayor atentado terrorista de la historia de España. La derrota dejó paso a un gobierno socialista que tuvo que hacer frente a infinidad de crisis comunicativas en poco tiempo, desde incendios a nevadas, pasando por trenes que no avanzan y llegando a una crisis económica de orden mundial que se apresuraron a negar.

Una de las personas que más puede hablar de esta evolución, de este paso, es Luis Arroyo. Él es, de hecho, uno de los actores protagonistas de esta época en tanto que ha ocupado diversos cargos: desde el gabinete de la Secretaría de Estado de Comunicación a dirigir los gabinetes de Carme Chacón como ministra de Vivienda o de la vicepresidenta De la Vega.

Hoy, el autor del famoso libro “Los 100 errores de comunicación de las organizaciones” ha sido en Barcelona y ha dirigido una conferencia sobre comunicación de crisis en medio del Eixample, en el ESIC. A partir de los 7 síndromes que se dan en la comunicación de una crisis, Arroyo ha dibujado los principales escenarios a tener en cuenta cuando nuestra empresa, partido, institución o candidato se enfrenta a una crisis. Que, recordemos, pueden estallar en cualquier momento. Me quedo especialmente con el síndrome del ingeniero: recuerdan lo los hilos de plastilina del Prestige? Sí, lo que dijo Mariano Rajoy cuando estaba al frente de la crisis. Bueno, realmente él leyó lo que le dijeron los expertos, pero siempre hay que buscar la emoción de lo que se dice y no limitarse a leer cosas como ésta, que en un contexto determinado tienen sentido pero no ante la opinión pública.

Cosas como estas nos han servido para reflexionar esta tarde. De hecho en este blog hemos reflexionado sobre la comunicación de crisis en muchas ocasiones y de hecho, si añadimos las limitadas habilidades comunicativas de muchos líderes políticos y empresariales, el resultado puede ser negativo. La reflexión sobre esta área de la comunicación siempre es bienvenida.

Claro que de la charla de hoy me he quedado con las ganas de hablar de muchas cosas: sobre todo de la última crisis-tensión-tema del gobierno; ¿asistirá Zapatero a la famosa cumbre para reformular el capitalismo?

Hablaremos otro día …

La búsqueda del relato perdido

Los sindicatos auguraron un otoño caliente, refiriéndose a movilizaciones por el aumento del paro y el clima de recesión económica, que se ve agravado por los anuncios de cierres de empresas. Los indicadores macroeconómicos dejan entrever que nada será fácil y la crisis financiera de Estados Unidos amenaza con salpicar más allá de la campaña presidencial.

Ni la bajada (en décimas) de la inflación ni el discurso optimista de Zapatero ante la Asamblea General de Naciones Unidas han podido hacer bajar la temperatura de este otoño que apenas estrenamos pero que ya nos muestra que la cosa está difícil.

Difícil y caliente también lo está, a nivel político, este otoño. Hoy Público, el diario más joven de la prensa española, pública una encuesta que ya muestra lo que veníamos anunciando: el PP ya supera al PSOE en intención de voto directo.

No hace falta ser vidente, ni tarotista … ni maoísta para imaginar que la oposición conservadora, centrada en la economía, nos acabaría llevando a este desenlace.

Pero, ¿como se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se han dilapidado los 3% de ventaja socialista en poco más de 6 meses?

En primer lugar, las crisis económicas siempre pasan factura a quien gobierna. Es una realidad, el ciudadano tiende a responsabilizar al gobierno de la situación económica. Si partimos de esta base, las soluciones desde el punto de vista comunicativo se pueden organizar. Aceptar una situación nos permite trabajar para mejorarla y si miramos atrás, podremos captar cuáles han sido los mensajes enviados a la sociedad:

  • La crisis no existe
  • La crisis está pero no es crisis
  • Sí que es crisis, pero durará poco
  • Es la peor crisis de la historia
  • El sistema financiero español es envidiable
  • Nos tenemos que apretar el cinturón pero seguiremos haciendo políticas sociales

Ante este caos, el ciudadano que ve como la vida se le complica no recibe respuestas. Se ha perdido el liderazgo comunicativo.

En segundo lugar, el gobierno no ha transmitido la sensación de estar dirigiendo la situación. Con un presidente que ha desautorizado a ministros, ministros que han desautorizado a otros ministros … un presidente que ha amonestado a los constructores, que ha hecho frente a una huelga de transportistas que ha paralizado el país, que no ha sido invitado a reuniones internacionales importantes. En definitiva, un gobierno que no ha sabido actuar con diligencia. Y si lo ha hecho, que lo desconozco, no nos lo ha explicado.

Y como no nos lo ha explicado, ha permitido que un partido político (el PP) capitalice el rechazo a este supuesto desgobierno.

En definitiva, la crisis está generando una auténtica devaluación del capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no tanto por la crisis en sí, sino por la gestión tan desafortunada que está haciendo.

El presidente no ha encontrado el relato para explicar la crisis. Y el ciudadano que ha visto reducido su consumo y su hipoteca crecer y crecer, no tiene suficiente con la respuesta de “esto es culpa de una crisis internacional”. No tiene relato para explicarlo, porque de hecho, este gobierno no tiene relato.

La supervivencia de Zapatero pasará por buscar, (y seguramente lo encontrará) la humildad de la que hacía gala antes de llegar al poder en 2004. En tiempos de crisis, más que nunca, el liderazgo tiene que buscar la emoción, debe ponerse a la altura del ciudadano que pasa problemas. Y debe tener una respuesta clara: que mañana todo será mejor.

Y si el PP ofrece un futuro mejor antes que lo haga el PSOE, la tendencia será irreversible.

¿Por qué, creéis que a este ritmo el PSOE acabará la legislatura?

otras reacciones a la noticia: César Calderón

Revista de prensa (28/09)

Si ayer repasábamos las crónicas del debate entre Obama y McCain, hoy la prensa presenta otras informaciones que seguro son de vuestro interés.

Estados Unidos sigue ocupando un gran espacio en los medios, ya sea por los últimos movimientos del rescate del presidente Bush de la crisis financiera o por el repaso del cambio de la imagen en las campañas norteamericanas. Así como en su nueva aplicación de Twitter.

En Euskadi la precampaña de las elecciones de marzo se hace notar: Ibarretxe anuncia su candidatura a la reelección, aunque sea en boca de Urkullu. En Catalunya, el Avui publica una interesante entrevista al presidente de CiU, Artur Mas. Y en el País Valencià, los socialistas ya tienen nuevo líder.

Zapatero, según El Mundo, invitará a Rajoy a La Moncloa en los próximos días para hablar sobre su visión de la crisis económica.