Tomar posesión de un cargo, ¿con Dios o sin Dios?

La polémica sobre la toma de posesión de Patxi López como lehendakari no ha traspasado el ámbito vasco. Los argumentos esgrimidos por los medios de comunicación y opinadores españoles ha sido clara: López no podía jurar ante Dios ni lo podía hacer humillado.

Vayamos por partes. Desde que el lehendakari Aguirre tomara posesión de su cargo en 1936, todos los presidentes vascos (hasta ahora del PNV) han usado su misma fórmula, hasta la toma de Patxi López que ha cambiado la mención a Dios y ha introducido referencias a la Constitución y al Estatuto:

«Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato.»

Unido a una ceremonia simbólica enraizada en lo vasco, bajo el árbol de Gernika; este ha sido uno de los primeros mensajes de cambio en Euskadi. Sin embargo, del debate echo de menos una cuestión esencial: ¿debe haber presencia o mención alguna a elementos religiosos en la toma de posesión de cargos públicos?

En el Palacio de la Zarzuela y en muchos actos de toma de posesión de cargos en comunidades autónomas y ayuntamientos, el crucifijo es un invitado más a la escena. Los cargos juran o prometen su cargo (según consciencia), ante la Constitución, Estatuto o texto legal al uso… y la presencia de un símbolo religioso, de un modo completamente normalizado. Así lo hemos visto en la Comunidad de Madrid o en Galicia, por ejemplo.

Muchos podrán pensar que el debate sobre la presencia de elementos religiosos responde a una naturaleza coyuntural, pero no es cierto. España no tiene confesión oficial desde 1978, pero sus gentes no siempre han sido católicos practicantes. Ceuta y Melilla, ciudades autónomas, tienen un buen grueso de población musulmana que hoy engrosan los inmigrantes y sus hijos que ya son ciudadanos de pleno derecho. La nuestra es una sociedad plural y la aconfesionalidad del Estado debe primar sobre todas las cosas.

La cuestión, en el fondo, no ha sido religiosa sino nacionalista. El cambio, teñido bajo argumentos como “un laico no puede jurar ante Dios”, tenía más por objetivo desterrar la simbología nacionalista que la divina. Porque ese argumento de laicidad o agnosticismo del tomador del cargo no se ha visto a escala nacional. No hemos visto nunca a ningún jefe del ejecutivo socialista o ministro prometiendo su cargo sin la presencia de la cruz, o al menos manifestando públicamente su deseo de hacerlo.

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El sudoku vasco

Euskadi es más que nunca un sudoku político con una difícil solución: por primera vez en la historia del autogobierno vasco, en Euskadi no hay una mayoría parlamentaria nacionalista. O lo que es lo mismo, el escenario político vasco, independientemente de quién y cómo sea lendakari, ha cambiado. Pero son muchos los interrogantes que ahora sobrevuelan uno de los rincones más verdes e históricos de la península.

Este sudoku político tiene 4 ejes que complican su solución. 4 dimensiones que alargan su fuerza de atracción y dificultan su interpretación:

La fuerza del PNV
Ibarretxe ha ganado las elecciones y ha conseguido con sus 30 diputados ser, una vez más, la fuerza más numerosa en el parlamento de Vitoria. Ya sea por el excelente acto de campaña como Mr. Spock o por mensaje basado en la gestión de su gobierno que ha reunido el voto de sus antiguos socios de gobierno, el PNV mantiene su fuerza. En el fondo, el resultado es previsible ya que las encuestas mostraban esta situación y no debemos olvidar que la realidad de Euskadi es bien distinta a la descrita por los medios de tirada estatal. Quizá por eso la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, nos recibía cuando faltaban minutos para el cierre de las urnas con una tranquilidad desmesurada. Quizás Bilbao como muchos otros vascos creía que nadie podía discutir el poder del PNV. Y electoralmente es así. De hecho, el domingo la Lehendakaritza (sede del gobierno vasco) estallaba de alegría al saber que Ibarretxe ganaba las elecciones y el PSE-PSOE necesitaba pactar con PP y UPyD.

Otra cosa es parlamentariamente. La llamada al voto del miedo contra un cambio de raíz españolista o constitucionalista ha concentrado en el centenario partido el voto de sus aliados. Juntos, no suman para apoyar en coalición a Ibarretxe como lehendakari. Aunque la alegría o la decepción bien disimulada de los consejeros vascos presentes en la Lehendakaritza intentaran camuflar esta realidad. Y lo que muestran los números es que el PNV sólo puede aspirar a mantenerse en el gobierno si llega a un acuerdo con los socialistas, aunque a día de hoy parezca improbable.

La fuerza del PSE-PSOE
Patxi López ha conseguido unos extraordinarios resultados electorales. El PSE-PSOE es indiscutiblemente la segunda fuerza política de Euskadi, gana en dos de las tres capitales, aumenta voto urbano y consigue más diputados de los que tenía. Pero no ha ganado las elecciones. Depende, a día de hoy, de un pacto o acuerdo a tres para ser investido lehendakari. Y esta es la semilla de los males … Parece más que probable que no haya demasiados escollos para obtener el apoyo del PP (de hecho, tal y como nos comentó algún dirigente socialista, el apoyo del PP viene de gratis): el votante popular no entendería que cuando hay oportunidad de desalojar al PNV del poder no se hiciera.

Más complicado es el acuerdo con UPyD. Hay que recordar el enfrentamiento abierto entre la dirigente de este partido y los socialistas, un marco incómodo por el acuerdo. Pero también sería incomprensible que no se llegara a este acuerdo. La decepción de los socialistas por la pérdida del último escaño de Araba no se disimulaba nada la noche electoral: el PSE-PSOE no quiere verse subyugado a UPyD.

En todo caso, Erkoreka cada día ve más cercano el día que los cerdos empiecen a volar.

La fuerza de la izquierda abertzale excluida
La ilegalización de las listas de D3M y su llamada al voto nulo ha puesto de manifiesto que, si hubieran participado en las elecciones, el resultado hubiera sido muy diferente. Los dos partidos mayoritarios han aprovechado la ausencia de los abertzales, tal y como demuestran los resultados. Desconozco si entre los cálculos de Ibarretxe estaba aglutinar el voto de este sector, pero ahora observa como la ausencia de los abertzales no le hace un favor: en otras legislaturas estos se habían abstenido en la votación de investidura y habían permitido su elección como lehendakari.

En todo caso, los 100.000 votos nulos muestran el gran apoyo de esta fuerza en Euskadi. O lo que es lo mismo, que en una escala global, no todos los vascos apoyan el cambio que López propone.
La pregunta a estas alturas es saber cómo se articulará esta voz, con qué vías. Y cómo sobrevivirá desde el ostracismo político y con unos partidos minoritarios abertzales con poca fuerza en el parlamento vasco. La difícil situación de EA no los posiciona para erigirse en portavoces de este sector, y Aralar tampoco muestra muchos síntomas. Pero no se quedarán quietos.

En este sentido, habrá que ver cómo ETA podría influir en la política vasca a partir de ahora, fuera del parlamento pero aún con presencia y acción terrorista, desafortunadamente.

La debilidad del PSOE
Tras las elecciones, la crisis económica vuelve a ser el issue. Los 3,5 millones de parados llaman ya a la puerta del Gobierno y el déficit que acumula cada día pesa más. El PSOE ha perdido Galicia y la inestabilidad en Euskadi puede pasarle factura a largo plazo. Además, ante este rompecabezas, el PNV ha afirmado que retira el apoyo al PSOE y al Gobierno en las cámaras españolas. ¿Cómo gobernará el PSOE con tal soledad y con tanta minoría? ¿Cómo hará frente a las grandes reformas y políticas que se necesitan para salir de la crisis? ¿Cómo se articulará la oposición de un PP que vende la resurrección de Rajoy pero que es necesaria para gobernar Euskadi?

Sólo el tiempo dará respuesta y solución a este difícil escenario, pero lo que está claro es que la montaña rusa está preparada y que se prevé una legislatura muy movida.

Reflexiones en jornada de reflexión

En Euskadi se respira un ambiente de campaña atípica, alejada de una conflictividad excesiva. Se compara, incluso, con las elecciones gallegas y se afirma que el enfrentamiento en la tierra celta ha sido incluso mayor. En todo caso, en medio de la jornada de reflexión, Euskadi se despierta con sol y con la sensación de que mañana será una jornada histórica.

Quizás porque la respuesta a una serie de interrogantes llegará mañana, hoy es un día especial. El día de reflexión, con las limitaciones de información y comunicación que conocéis, es una jornada diferente. El candidato o candidata suele descansar y reposar, mientras los grupos clave de estas elecciones (los indecisos y los que aún no saben si se acercarán mañana a las urnas) reflexionan o aprovechan el silencio oficial por sólo escuchar el ruido mediático. Pero la reflexión en torno a las jornadas de reflexión -valga la redundancia- la dejaremos para otro post.

En todo caso, las dos campañas electorales han llegado a su fin. Y su desarrollo esconde momentos, imágenes, ideas y reflexiones importantes que resumo en 4:

Partidos: por primera vez, la izquierda abertzale cercana a ETA no participa en estas elecciones. Su nicho de votos es un terreno de disputa y será clave para ver cómo se mueve la representatividad. Pero además, es interesante observar la conducta de los partidos que han formado coalición de gobierno en la última legislatura. La agresividad de BNG respecto al PSdG y viceversa, es un hecho inusitado y que se escapa de la explicación típica del comportamiento de los partidos en coalición cuando se llega a las elecciones. Y para muestra, la foto de Quintana en el yate. Pero también del tripartito vasco en el mismo debate de EiTB. Sin lugar a dudas, dos sistemas de partidos bien diferentes que han desplegado sus diferencias y lo hemos podido ver todos.

Cerdos y trekkies: Compartimos fila con Erkoreka en el acto de Politika 2.0 en Bilbao, en la sede de EiTB, la persona que afirmó que se vería antes un cerdo volante que Patxi López de lehendakari. Pues bien, la reacción del PSE, lejos de la crispación típica en Euskadi fue en forma de promocionar estos cerdos voladores. Las redes sociales se llenarán de cerdos voladores, que incluso hicieron acto de presencia en los actos de campaña. Pero el humor o la diferencia también llegó a las filas del PNV, todos recordaremos durante mucho tiempo el acto del lehendakari Ibarretxe rodeado de fanáticos de Star Trek disfrazados y dirigiendo mensajes políticos con el marco conceptual de la serie. Nuevos formatos experimentados y con éxito.

Participación: el éxito de la estrategia 2.0 del PSE ha puesto de manifiesto la necesidad de los ciudadanos de mantener un diálogo más directo con los candidatos. Y Patxi López lo ha demostrado. Los partidos sólo tienen una opción: apostar o apostar. Incluso en contextos adversos para la participación, como es Euskadi, muestran esta necesidad.

Protección: la protección dada por los dos líderes de los partidos mayoritarios nacionales a sus candidatos ha sido más que evidente. Todo ello con un contexto metapolitico complejo, con la crisis económica y la corrupción en el PP como marcos. Zapatero y Rajoy han entendido que se juegan mucho en estas elecciones. Zapatero, mantener Galicia y ganar Euskadi, manteniendo bajo control las tres nacionalidades históricas. Rajoy, recuperar Galicia y alargar su supervivencia política un tiempo.

El cara a cara Ibarretxe-López

Los debates electorales son una anomalía en nuestro sistema, por mucho que hoy existan cadenas privadas, públicas, radios e internet. Aunque disponemos del mejor entorno mediático para permitir que el ciudadano pueda contrastar los diferentes modelos, los debates no dejan de ser un rara avis. El caso de las elecciones de Euskadi del próximo 1 de marzo no podía ser menos: no habrá cara a cara entre Ibarretxe y López.

El punto clave que evita los cara a cara es la representatividad: en sistemas parlamentarios todo el mundo quiere tener el derecho a participar en un debate con todos. Si bien es cierto que en la práctica cualquier cabeza de lista puede ser lehendakari, las probabilidades reales se limitan a dos. Y los ciudadanos deberían tener el derecho a poder comprobar las diferencias en las prioridades de los dos candidatos llamados a ocupar Ajuria Enea. Posiblemente EiTB acabe teniendo un debate entre todos los cabezas de lista de las diferentes formaciones, ya están programados estos enfrentamientos a 6.

Para superar problemas como el de la representatividad existen cadenas privadas donde no hay que atenderlo, pero esta no es la cuestión principal. Es la voluntad a debatir y como los debates afectan a la estrategia electoral.

La apuesta del PNV era clara: o no debatir o debatir con López y Basagoiti. No quieren debate porque si hacemos un debate cara a cara le damos al contrincante el carácter de alternativa, si no queremos que esto suceda, haremos un debate coral. Además, si PSE y PP estan contra Ibarretxe en un debate, se refuerza la idea de ataque al nacionalismo vasco por parte del bloque constitucionalista. Por la misma razón, la apuesta del PSE era un debate sólo con el lehendakari. Igualarse a él y escenificar la posibilidad de alternativa.

El debate a 6 es un debate coral, donde Ibarretxe sólo recibirá ataques de los 5 candidatos restantes. Continuará enviando una imagen de líder que está por encima de todos y eso no ayudará a López.

Se reafirma una vez más que las estrategias son fundamentalmente mediáticas, estamos en una democracia de opinadores. Nos dirigimos constantemente la opinión pública a través de los medios y por eso conviene controlar un aspecto tan crucial como el debate electoral.

No sólo por la capacidad de decisión que podamos generar, sino por los efectos en la movilización. Un cara a cara entre Ibarretxe y López podría movilizar al electorado nacionalista para evitar que el PSE gobierne (si López se mostrara muy superior) o el efecto contrario si Ibarretxe saliera muy tocado del cara a cara. Por eso los debates, desde el gobierno, se conceden cuando no hay salida a la reelección. Ibarretxe aún la tiene y prefiere mantenerla.

Pese a la explicación lógica y estratégica de las decisiones, como ciudadanos hemos de preguntarnos si una democracia donde el debate (y no el monólogo de mitin en mitin y bloque de informativos) es la base, su ausencia no la perjudica.

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo «Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública «. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web «Queremos«, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado «Give your ideas directly to the President», han creado el llamado «Citizen’s Briefing Book«, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.