#UnfollowRajoy

He decidido dejar de seguir a Mariano Rajoy en Twitter. No suelo anunciar los unfollows pero este me parece de especial significado. ¿Tiene sentido seguir a un presidente que va a tardar 40 días en comparecer en la sede de la soberanía nacional? ¿Tiene sentido seguir a alguien en un espacio natural de conversación cuando se niega a dar explicaciones? No creo que lo tenga.

Hace poco escribí sobre lo que le espera a Rajoy. Le espera la ingente tarea de recuperar la confianza. No solo en la economía: en la política. Especialmente en la política. Y tiene ante él un contexto único. Un escenario al que nunca un presidente español se ha enfrentado. Un escenario en el que los ciudadanos y ciudadanas reclaman más participación. Y más transparencia. Y más información. Y más proximidad.

Rajoy se esconde. Rajoy no responde. El presidente muestra un desdén inusitado hacia las personas que le han elegido para ese cargo. ¿Tiene sentido mantener el seguimiento a alguien que no tiene ningún interés en explicar, en conversar, en crear confianza? Por ello, desde hoy, #UnfollowRajoy

Lo que le espera a Rajoy

No soy muy amante de las etiquetas, la verdad. El 1.0 contra el 2.0. O esa fiebre por añadir lo segundo a cualquier cosa. Como si ya con la etiqueta fuera mejor. Creo que lo hemos sufrido. Las llamadas campañas políticas 2.0 no nos han dejado, en la mayor parte de los casos, unos mejores políticos. ¿Y los que vienen?

En horas, nos fijaremos en detalles importantes. ¿Qué futuro tendrá el Twitter de campaña de Mariano Rajoy? ¿Y el Facebook? ¿Y la transición de los canales oficiales de la Administración? Son, todas ellas, preguntas interesantes. Muestras de los nuevos tiempos. Pero lo importante es el fondo. Lo que queda tras el guión clásico y perfecto de la investidura que acabamos de ver.

“La pregunta que debemos responder es qué papel vamos a tener los ciudadanos

Hace unas semanas pasé unas horas muy interesantes con varios alumnos de máster del IE. Me acerqué a reflexionar con ellos en una clase de su curso sobre las diferencias de la web 1.0 y la web 2.0 en la política. Otra vez las etiquetas. Fue un ejercicio estupendo. Porque en el fondo, por mucho que nos fijemos en las aplicaciones, en lo que se puede –y no se puede hacer con la web o con los canales- lo que importa es el motivo. El objetivo. El por qué.

Esa es la clave. Más allá de si Rajoy mantendrá su Twitter o su Facebook, la pregunta que debemos responder es qué papel vamos a tener los ciudadanos. Lo comentaba Francisco Polo en El País cuando hablaba de los “tecnoelectores”. Y no se cansa de repetirlo Antoni Gutiérrez-Rubí en obras tan importantes como “La política vigilada”. Lo revolucionario, a lo que no quiero poner etiquetas, es esa voluntad de no quedarnos de brazos cruzados de elección en elección.

La Política sigue replegada en su lenguaje, en sus corrillos.”

“Lo llaman política 2.0 y no lo es”, titulaba hace unos meses en este artículo. Y ahí vamos a tener mucho que ver en los próximos años. Me encanta citar el concepto de conversación del célebre Cluetrain Manifesto. Me gusta porque aún no hemos llegado a esa conversación. Estamos en ello. Dependemos mucho de la voluntad de algunos notables casos. Pero la Política sigue replegada en su lenguaje, en sus corrillos.

Lo que le espera a Rajoy es algo más que recortes en las cuentas. Le espera una valoración más que diezmada de lo que es la política por parte de los ciudadanos. Le espera desconfianza en la democracia. No es tarea fácil.

No soy amante de las etiquetas. Por ello, no me atrevo a pedir una legislatura en clave 2.0. Pero sí me atrevo a pedirle al nuevo presidente y los nuevos diputados y senadores que aprovechen una nueva oportunidad –otra más… u otra menos, según se mire- para entender la política como algo que trasciende a los pasillos enmoquetados. Sería revolucionario. De verdad.

 

Foto de Uly Martin en El País.

Lo llaman política 2.0 y no lo es

¿De dónde salieron? Las miles de personas que llenaron las plazas, ¿quiénes son? ¿Por qué están y estaban ahí? ¿En qué momento decidieron salir a la calle y consiguieron captar toda la atención? Los partidos y los líderes políticos buscan respuestas y no logran encontrarlas. O quizás no quieran hacerlo. Pero en realidad, las tienen delante de sus narices.

A medida que el movimiento 15M avanza, podemos tomar distancia para destilar el fondo y la forma. Los objetivos, los éxitos y los fracasos. En ello, la respuesta del origen es casi tan importante como lo que pueda conseguir. Y el origen no está solo en una situación concreta, llamémosle crisis, ley electoral o el sistema financiero. El origen quizás debamos buscarlo en la relación de los ciudadanos con sus representantes, siempre en tensión. Y en la aparición de un medio de comunicación que ha cambiado ya demasiadas cosas. Y no va a dejar de hacerlo.

Las listas cerradas y bloqueadas, el papel de los partidos políticos y las barreras de entrada al espacio político, la imposibilidad durante años de contactar con los representados, la personalización de la política… son elementos importantes para entender como la llegada de un medio de comunicación como internet, puede tener efectos de calado en una relación que había caído en la rutina.

Reconozcámoslo: la política no gusta. Se puede entender su valor, pero no es algo que guste o despierte pasiones. Para la mayoría de la población, la participación cada cuatro años es más que suficiente y tampoco tienen pasión por introducir cambios. Pero el entorno de aquellos ciudadanos que sienten la política, la viven y, lo más importante, ven en ella la vía para cambiar las cosas; tienen en la red un aliado.

Organizaciones, asociaciones, grupos de interés y ciudadanos de a pie han entendido mejor que los políticos lo que se puede conseguir con internet. Son conscientes de la capacidad de propagación y organización. De cómo una buena idea, puede sumar seguidores. Conscientes de la posibilidad de terminar con las rémoras más pesadas de organizaciones y rutinas.

Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Mientras muchos políticos se quedaron en la dimensión más básica de la política 2.0 –abrir un Twitter o un Facebook, participar lo justo o dejarlo en manos del becario-, muchos ciudadanos han entendido que se puede hacer política. Y vaya si lo han hecho.

La sorpresa llega a los centros de poder. Más cuando consiguen algo tan notorio como conseguir llenar las plazas de varias ciudades españolas antes de las elecciones. Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Ahí viene el reto de los políticos y la política. ¿Cómo hacer frente a ello? Escuchar debe ser el primer paso. Escuchar las demandas y observar tanto el fondo como la forma. Escuchar para conocer si, aunque no se venga de la forma tradicional de participar en política, la política puede dar respuestas a tantas preguntas.

El movimiento 15M debió atragantar el desayuno de más de un líder político. ¿De dónde vienen? ¿Por qué protestan? ¿Qué quieren? Seguramente, se sintieron como cuando el profesor pone en un examen el tema que no te preparaste. No les falta razón cuando hablan de las formas tradicionales de hacer política y citan las reglas del juego existentes. Pero se quedan en la superficie.

La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos?

Quizás esa superficie sea la que evita que las cosas cambien. La que hace que nuestros políticos ni escuchen ni vean los movimientos que nacen de la red como algo relevante. Sin ir más lejos, a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas, Actuable y Avaaz recogieron más de 100.000 firmas para exigir a los partidos listas limpias de imputados por corrupción. Ningún dirigente de PP o PSOE se dignó a recogerlas y escuchar los motivos de los promotores.

No todos son así. En el Reino Unido, el viceprimer ministro Nick Clegg recibió y escuchó los argumentos de la gente que había apoyado la petición de 38 Degrees en defensa de la sanidad pública. Y se llevó, con sus propias manos, las cajas con las peticiones firmadas. Maneras distintas de entender que las cosas están cambiando.

Las cosas están cambiando. La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos? La ciudadanía ha entendido el valor de las herramientas. Ha movilizado a miles de personas. Quizás de forma anárquica. Quizás con números pequeños.

Algunos políticos siguen diciendo que lo ocurrido con el 15M debe interpretarse. Debe estudiarse. En futuro. Sin ganas de atajarlo. Como si fueran animalitos que emiten sonidos extraños. Pero el tiempo apremia y no pueden demorarse más. Cuando las plazas se llenan, cuando más de 200.000 personas se unen en la red con una de las mayores peticiones online de la historia española; es que algo está cambiando.

Mientras los ciudadanos se movilizan, muchos políticos se escandalizan. La oportunidad de mejorar nuestra democracia está sobre el tapete. Está en la agenda de la calle. Tienen un Twitter, un Facebook y un blog. Hablan de ellos. Solo de ellos. Lo llaman política 2.0 y no lo es.

 

Entrada relacionada: “Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos”

 

Fotografía de Olmovich en Flickr.

Billetes en primera, eurodiputados y política 2.0

“Algunos luchamos por tener los pies en suelo.” Lo decía ayer en su Twitter Raül Romeva, uno de los cuatro eurodiputados españoles (Oriol Junqueras, de ERC, Ramon Tremosa, de CiU, Rosa Estarás del PP y él, de ICV) que apoyaron la enmienda para evitar que el presupuesto comunitario de 2012 contemple los vuelos en primera clase de los parlamentarios europeos. No era una excepción. Lo escribía ahí porque es lo que hace siempre: ser transparente.

Pero no todos son como él. Ni piensan igual. De hecho, la mayoría de los eurodiputados, con los representantes de PP, PSOE y UPyD a la cabeza, consideraron que esa enmienda no debía ser aprobada. Lo hicieron pensando, seguramente, que nadie se daría cuenta de ello. Bruselas –o Estrasburgo, en este caso- está muy lejos. Parece que en las lógicas de los partidos aún no se concibe que la ciudadanía se ejerce activamente en la Red.

Una ciudadanía activa que se manifestó en tuits y comentarios al respecto. De hecho, no pasó mucho tiempo desde el tuit de Romeva hasta que el Twitter oficial del PSOE diera explicaciones de porqué sus eurodiputados, a excepción de Maria Badia, habían votado en contra de la enmienda. La presión en la Red les obligó: el hashtag #eurodiputadoscaraduras llegó a ser tema del momento. La transparencia es eso: rendir cuentas y dar explicaciones. ¿Habrían rectificado PSOE y UPyD sin la presión de la Red?

Eso es política 2.0. Para eso sirve Internet. No es solo una recolección de usuarios. Ni la lucha por ver qué candidato tiene más iconos en la home de su página web. Si la tiene. No. Eso no es política 2.0. Política 2.0 es participar, conversar, debatir. Es preguntar a los representantes y que los representados tengan una respuesta. Es rendir cuenta públicamente por lo hecho y por lo votado.

Política 2.0 es lo que hace Romeva. Un eurodiputado que considera que la atención a sus seguidores en la Red tiene el mismo rango que una reunión en su despacho. Romeva lo reserva. Entiende que debe explicar lo que hace en su cargo, lo que vota, por qué lo vota. Justificar su sueldo. O como decía ayer, tener los pies en el suelo. Un eurodiputado que se niega a creer que Bruselas o Estrasburgo están lejos. Que se niega a hacer del Parlamento Europeo un cementerio de elefantes. Un político que entiende que la política también se hace en la Red. Con los pies en el suelo.

Señores políticos: no los maten

Artículo publicado en “Política y Redes”:

La cuenta atrás ya está en marcha. Cada día más, es un día menos para la cita electoral del 22 de mayo. Ese día, todas las localidades de España elegirán a sus alcaldes y concejales y la mayoría de comunidades autónomas a sus diputados. Dicen que Internet jugará un papel clave. Dicen. Yo diría que tendrá un papel creciente.

Pero vayamos más allá de la campaña. Superemos el día 22 de mayo. Porque ese es el auténtico reto en esto de la aplicación de Internet a la política: saber si tras la cita con las urnas, el compromiso que han adquirido o adquirirán en las próximas semanas muchos políticos con los ciudadanos a través de sus espacios en la Red, se mantiene. Ver si son capaces de hacer de blogs, perfiles en redes sociales y el uso de agregadores sociales, una vía para comunicar su acción política a los ciudadanos… e incluirlos en la propia acción política.

Es el reto porque nos pone en la tesitura de aceptar que Internet es una herramienta poderosa, no solo para comunicar, sino también para gobernar. De un modo distinto, superando la unidireccionalidad y haciendo posible la inclusión del ciudadano. Sí, esa espesa nebulosa sobre lo qué es y lo que no es la política 2.0. Ese es el reto. Y lo es porque muchos no han entendido lo que supone apostar por estas herramientas… y lo es porque muchos no lo necesitan.

La política municipal es la más próxima al ciudadano. No copa las portadas de los periódicos. Sus resultados serán leídos desde el prisma de lo grande, la victoria o la derrota de los grandes partidos por el resultado global en estos comicios. Pero tras ello, quedará la realidad de complejas dinámicas municipales. Una política de proximidad que debe buscar el modo de combinar pisar la calle con la búsqueda de la colaboración y la implicación a través de la Red.

Ese es el reto y la oportunidad. Hacer que experiencias como las de Jun o Copons sean realidades en más localidades de España. El reto de ver como la política municipal en grandes ciudades puede abrirse a la ciudadanía a través de la Red. La posibilidad de crear ciudades y pueblos que vivan la política de forma distinta.

El debate, pues, ya no se sitúa en la necesidad de estar o no presentes. Lo veremos. Se multiplicarán los perfiles y las solicitudes de amistad. La pasión y la euforia por lo online subirá como la espuma hasta el 22 de mayo. ¿Serán capaces de mantenerlos? Ese debería ser el primer compromiso, el primer paso hacia la consecución de ese reto: evitar la masacre de espacios online que, presuntamente, morirán tras las elecciones. Reducir esa tasa de mortalidad que tanto afecta a la credibilidad de los políticos.

Señores políticos: no los maten. No los cierren. No los abandonen. Son su pasaporte hacia un modo diferente –y quizás mejor- de hacer muchas cosas. No pierdan una oportunidad de oro y vean más allá de la fecha de las elecciones. Quizás no ganen votos hoy. Pero mejorarán su trabajo, día a día, durante los próximos cuatro años. ¿Aceptan el reto?

Gracias, Molt Honorables

Foto: Parlament de Catalunya (Xavier Prat)

En pocas horas hemos sabido que las dos autoridades principales de Catalunya no seguirán en la primera línea de la política. Ni Montilla ni Benach tomarán posesión de su escaño. Dejarán paso a una nueva generación de líderes en sus partidos. Y tengo la sensación que los catalanes no hemos sabido entender lo que han aportado al país.

Es una visión personal, soy plenamente consciente de ello. De hecho, me alejo hoy del análisis habitual en este post. Pero creo que la importancia del momento lo merece. Las apuestas políticas que representaban Montilla y Benach han sido severamente castigadas en estas elecciones y su decisión es coherente con lo que han dicho las urnas. Como ellos mismos han expresado, su momento ha pasado. Optan por retirarse a tiempo. Dicen haber entendido el mensaje.

Catalunya deja atrás una etapa y empieza una nueva. Los protagonistas de esa etapa, cada uno en su ámbito, se van y dejan una gran herencia. Más allá de las conjeturas del momento nos han hecho algo mejores. Sé que esto es discutible, que los indicadores económicos pueden no parecer coherentes con ello. Pero creo, sinceramente, que Montilla y Benach han hecho un servicio a nuestra sociedad y es necesario agradecerlo.

Me gustaría empezar por Ernest Benach. Con él he compartido momentos muy interesantes. Momentos inolvidables para un joven que apenas empieza su carrera. Ha sido un orgullo compartir ideas y reflexiones sobre el poder de Internet en la política con la segunda autoridad del país. Ha hecho mucho por abrir una institución como el Parlament a la ciudadanía y aunque eso no llegue a la mayoría de la población, en unos años veremos lo acertado de su apuesta estratégica.

De Benach muchos recordarán una polémica absurda sobre su coche oficial. Algo que no hubiesen criticado de otros políticos o de otras autoridades. Siempre ha existido una doble moral. Para muchos, Benach será el presidente del Audi. Para tantos otros, el artífice de algo estratégico: acercar la política a los ciudadanos gracias a Internet. No es necesario ser un gurú para hacerlo. Solo se necesitan ganas, voluntad y decisión. Él las ha tenido.

De hecho, esta es la propia metáfora del abismo entre el modo tradicional de ver la política y la política 2.0. Mientras en la Red somos muchos los que agradecemos su liderazgo, en la calle son otros tantos los que se quedan con la anécdota. No saben nada más de él. No han querido acercarse a alguien que sí ha hecho el esfuerzo.

Por todo ello, gracias Ernest. Gracias por tener esa sensibilidad hacia los ciudadanos a los que has representado. Podemos sentirnos honrados de haber tenido tu juicio en la presidencia de la casa de todos.

Nunca seremos justos con Montilla. No quiero tomar el todo por la parte, como alguien me recriminó en la Red este domingo, pero los comentarios sobre el president que he oído tantas veces muestran un racismo latente por el hecho de que la principal autoridad del país ni naciera en Catalunya ni hablara perfectamente el catalán. No quiero ser polémico, pero es así.

Sin embargo, para mi es un motivo de orgullo poder decir que ese país al que tanta gente critica, es capaz de tener a un inmigrante andaluz como presidente. Montilla representa como nadie a una sociedad abierta, integradora y plural como es la catalana. Por mucho que tantos se nieguen en verlo.

No seremos justos con su hazaña. No seremos justos con su contribución. Y no sabremos valorar el techo de cristal que rompió Montilla al convertirse en el 128º president de la Generalitat.

A Montilla le ha faltado carisma. El que de golpe le surge en el cuerpo a cuerpo. Le faltó abrirse a la sociedad… aunque le tocó vivir un mal momento. Una desafección tan grande, que los catalanes no querían líderes sino soluciones. Puede parecer contradictorio, pero creo que los siete años de tripartito, y especialmente el mandato de Montilla, ha sido vivido por muchos como la emancipación del hijo: quiere vivir sin padres, aunque más temprano que tarde, entiende el valor de tenerlos.

Montilla ha dado estabilidad al gobierno de la Generalitat. Ha servido dignamente al país. Y ha sabido dejarlo con la misma dignidad. Algún día seremos justos con él y olvidaremos las absurdas polémicas sobre su capacidad como orador, su dominio de la lengua o su origen. Ha servido dignamente al país. No es algo menor.

Encaramos una nueva etapa política: nuevos líderes, nuevas metas. Agradeciendo el servicio de estos dos grandes patriotas, cada uno a su manera, solo espero de los nuevos líderes del país que asuman y ejerzan sus cargos con la misma dignidad. Gràcies, Molt Honorables.

Convencer participando más de 15 días cada 4 años

La estrategia online debe estar por escrito, con unos objetivos claros: si no, no la cumpliremos. Debemos tener en cuenta qué comunicaremos, cómo y dónde. Con qué medios contamos y de cuanto tiempo disponemos para participar en las conversaciones de la Red.

Podemos participar en numerosos espacios: blogs, microblogging, redes sociales… Vamos a ver cómo han participado los partidos y sus candidatos en estas elecciones europeas. Eso sí, sin ánimo de ser exhaustivo: con más de 2.066 candidatos seguro que me dejo a alguien fuera del radar.

Participar en Redes Sociales

Tanto PSOE como PP disponen ya de páginas públicas en Facebook que funcionan, en cierto modo, como un mashup de los perfiles de varios miembros del partido y además como centro emisor de comunicaciones y mensajes. Las valoraciones desde los partidos son buenas: se ha traspasado la participación por perfiles a aumentarla en estas páginas.

El PP estrenó antes que el PSOE su página, pero la de los socialistas rápidamente superó a los conservadores en número de seguidores. En todo caso, es quizás una de las formas más usadas y más actualizadas para ambos partidos.

Otros partidos como IU, ERC, ICV o CiU no disponen de páginas propias en Facebook. Algunos de sus candidatos, como Junqueras, Badia, Tremosa o Romeva disponen de perfiles. Y otros como Vidal-Quadras o Mayor Oreja, grupos de apoyo.

Podríamos decir que la participación en redes sociales es la niña bonita de los partidos. Tanto es así, que PP y PSOE han creado sus propias redes sociales. La de los populares, desarrollada expresamente para ellos y abierta a la participación de todos, pese a algunos problemas iniciales de seguridad. El PSOE, en cambio, optó por servicios gratuitos de la Red, como Ning, para desarrollar su plataforma de movilización. La de los socialistas limitada a militantes y simpatizantes.

Participar en Microblogging

Durante la campaña electoral (o algunas semanas antes, para ser exactos) asistimos a uno de los crecimientos más importantes registrados del uso de Twitter en nuestro país. A la sombra de ello, muchos políticos y partidos se subieron al carro.

De esta manera, PSOE, PP, Izquierda Unida o CiU han usado sus perfiles de partido para relatar sus actos, enviar mensajes, etc. No obstante, se han podido observar conductas poco respectuosas con la propia participación. La más común ha sido la de no responder a las preguntas que otros usuarios hacían al partido.

Algunos candidatos como Junqueras, Tremosa o Salvador Sedó han abierto cuentas propias en Twitter. En ellos también se da el mismo caso: no responden a los usuarios. Respetar esta regla de conducta es esencial ya que estas herramientas permiten acercarse al ciudadano como otro medio de comunicación no es capaz de hacer.

Caso a parte es la cuenta creada para seguir a Jaime Mayor Oreja, que ha sido ya borrada. Si su uso ya fue controvertido, con twitts en tercera persona y sin interacción con nadie, la decisión de cerrarlo es aún más irrespectuosa: los usuarios deberían poder seguirlo en lo más importante, el ejercicio del cargo por el que ha sido elegido.

Aunque a juzgar por el silencio generalizado de los candidatos con Twitter, observamos como la concepción tacticista del medio es más común de lo esperado. Si ya hay un cementerio de blogs políticos, ya podemos inaugurar el cementerio de las cuentas caídas en desuso.

Podéis repasar algunos errores de los políticos en Twitter en esta entrada de hace unos meses.

Participar en blogs

El fenómeno de participación en blogs experimenta tendencias curiosas. Algunos candidatos han optado por no alimentar un blog, como Tremosa (pero sí algunos de los candidatos de CiU, como muestra esta página, con un ritmo muy desigual de actualizaciones), Mayor Oreja, López Aguilar, Meyer o Badia.

Izaskun Bilbao o Carmen Romero han creado blogs para esta campaña, deberemos ver si los siguen alimentando o pasan al citado cementerio.

El caso de Junqueras y Romeva son especialmente relevantes. Mientras que el republicano escribe regularmente en su blog del diario digital Directe.cat, Romeva mantiene actualizado con asiduidad su blog. En este sentido, el eurodiputado español más trabajador también lo es en la Red, ya que nos explica regularmente qué hace y por qué hace lo que hace en el Parlamento Europeo.

Tomarse en serio la participación es algo esencial para conseguir los objetivos. Hacerlo bien y durante algo más que 15 días cada 4 años.

La presencia online y la política

Ya no vale con estar presentes: es el momento de conversar. Llevamos meses apuntando a esta necesidad, pero parece que desde las cúspides de los partidos no se atiende a esta necesidad. Para luchar contra la desafección, la abstención y el pasotismo, los partidos deben arremangarse y participar.

Cuando hace ya dos años elaboré este estudio, los partidos y los políticos de nuestro país a penas estaban presentes. Estarlo era ya un triunfo, pero hoy además exigimos una participación de acuerdo con lo que esperamos de quien se atreve a dar los pasos en la red.

Esta campaña no ha sido una excepción: la presencia es ya una realidad pero la participación sigue teniendo limitaciones, siguen existiendo grandes diferencias entre partidos. Las motivaciones no creo que se encuentren en paradigmas del tipo “los partidos de derechas participan menos que los de izquierdas”, ya que en ella la propia personalidad del líder, del equipo o incluso del responsable interno del partido juega un papel más importante.

Los partidos deben diseñar estrategias de presencia online que no sean cortoplacistas y que sean efectivas. El objetivo, claro está, es conseguir apoyos, votos en los comicios. Pero también tiene el doble objetivo de tejer una red de apoyos que pueda incluso superar las fobias y las filias políticas.

Os propongo que analicemos juntos este binomio presencia/participación de nuestros políticos en la Red en una serie de posts que iré publicando en las próximas semanas. Y hoy vamos a empezar con la presencia online.

Empecemos por definir la presencia online. Es evidente que estar presente es existir, tener espacios en la Red. Esos espacios pueden ser propios (activos generados por un candidato o un partido) pero esa presencia también puede ser involuntaria (posts que hablan de ti, noticias, grupos de apoyo o de rechazo en redes sociales, clones en Twitter, etc.).

Es especialmente significativo ver como las estrategias de comunicación online y offline de los partidos no están coordinadas. Por ejemplo, mientras que en el mundo offline los estrategas saben que deben mover a su candidato entre los medios almenos 3 meses antes de la fecha electoral, en Internet no ocurre lo mismo: es habitual ver webs de campaña en marcha menos de un mes antes de las elecciones. O ocasiones en que un candidato está en boga de todos y en Internet no existe.

En este sentido, si uno no está presente en la Red no existe. Y no deja de ser importante este dato, ya que son los jóvenes los que más consultan información sobre política en la Red, según datos del CIS.

¿Significa eso que un partido debe estar presente en todos los soportes, servicios y redes existentes? No tiene por qué: debe estar presente allí dónde su estrategia online lo requiera, en plena concordancia con su estrategia de campaña, de acuerdo a los medios de que disponga y de acuerdo a factores tan importantes como la naturaleza del candidato.

Existe una reflexión de fondo sobre la necesidad de estar en todos los soportes posibles, al menos los más generalizados. La justificación es clara: estar allí donde puede haber algún votante, sea cual sea.

Otros, son partidarios de crear los espacios de participación, por ejemplo, a través de la puesta en marcha de una red social propia, tal y como hizo Obama o PSOE y PP en estas elecciones europeas.

Son reflexiones necesarias que nos deben llevar a diseñar una buena estrategia de presencia en la Red debe ser el primer paso. El siguiente, participar. A mi juicio, una asignatura que algunos aprueban por los pelos y que a otros les queda para septiembre…

Internet post-electoral: 5 reflexiones

¿Es posible mantener la presencia y la acción en Internet después de unas elecciones? ¿Es posible mantener el esfuerzo de campaña cuando se llega al gobierno? Yes, you can.

Si eres un político este post te interesa. Si no lo eres, también, para que veas lo que otros líderes hacen y no encuentras en tus representantes políticos.

Se ha hablado mucho del uso de la red del presidente Obama ha hecho, de cómo su decidido uso ha comportado toda una serie de cambios en el planteamiento de campañas electorales en la democracia americana. Como ya comentaba en este post, la campaña de las presidenciales de 2008 será recordada como la campaña de transición. No nos alargaremos en esto, sino que observamos ahora porque hay esperanza en el uso de la red una vez hemos celebrado la victoria de nuestro candidato. O cuando ya hemos reflexionado sobre nuestra derrota.

1. Sigue hablando: la campaña electoral es agotadora. Hablas, comunicas, durante 24 horas, en todas partes. Seguramente la web de campaña habrá sacado humo. ¿Porque callar de golpe y porrazo? Si crees que el día después de las elecciones en tu blog o web deben morir estrepitosamente, todavía no has entendido nada. Explica cómo van las negociaciones para el pacto de gobierno, cuáles serán tus prioridades, con quien te has reunido … Piensa que será una herramienta importante en la gestión de los 100 primeros días de gobierno.

Ejemplo: Barack Obama siguió hablando desde su web Change.gov. Creó los vídeos semanales dirigidos a la ciudadanía y siguió enviando correos electrónicos.

2. Sigue escuchando: ¿por qué razón tienes que dejar de escuchar a los ciudadanos, cuando lo has hecho las semanas y meses anteriores a la cita electoral? ¿Ya no son importantes? La mejor manera de acabar con el alejamiento entre políticos y ciudadanos es escenificar que su contacto no ha acabado.

Ejemplo: La web Change.gov anunció la semana antes de la toma de posesión de la creación de un espacio para que los ciudadanos pudieran proponer y votar temas que llegarían al Presidente para su consideración.

3. No pongas barreras: no pongas barreras para que la gente se acerque a ti. Tampoco pongas para que tú puedas llegar a ellos. Haz el contenido de tu espacio accesible, respeta las lenguas de tu territorio y abre las puertas de tu casa a aquellas personas de fuera de tu país te quieran conocer más.

Ejemplo: La nueva web de la Casa Blanca se pasa al Copyleft y deja que los buscadores indexen toda la web.

4. Anticípate: si dispones de las herramientas para hacer que los ciudadanos y ciudadanas se queden sorprendidos por su rapidez, por la utilidad del contenido de tu web y por un atractivo diseño, no esperes a que alguien se dé cuenta. Comunica que estás presente y que te importa el medio.

Ejemplo: Justo cuando el presidente Obama juraba su cargo, la nueva web de la Casa Blanca, con blog incluido, se ponía en marcha. Es noticia, capta la atención mundial y hace que todo el mundo lo tenga en cuenta.

5. Que la acción no pare: si has usado la web para pedir acción a tus seguidores, no dejes de hacerlo. Haz que participen tanto dentro como fuera de la red. Crear y mantener un movimiento no es nada fácil … por qué mantener una concepción de corto plazo? ¿Por qué no mantenerlo y alimentarlo?

Ejemplo: desde el pasado 4 de noviembre, Obama y Hillary no han dejado de pedir contribuciones a sus seguidores. Tampoco lo ha hecho John McCain, que ha anunciado la creación de un nuevo movimiento.

Si eres un político en activo me dirás que tienes demasiadas cosas a hacer como para preocuparte por eso. Supongo que tienes razón, eso es un lujo innecesario y estamos alejados de donde está la “opinión pública de verdad”. Supongo que los 24 millones de internautas en España no te hacen cambiar de opinión. Supongo que el hecho que el 80% de los usuarios afirme que está buscando información, que necesita información, tampoco te hacen pensar en nada. Supongo que el hecho de que el 50% de la gente de 25 a 50 años sean usuarios de internet tampoco te hace cambiar tu concepción. Tú mismo, tú misma.