¡Vótame, GILIPOLLAS!

“Pobre imbécil” fue el modo en que el presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, se dirigió a un asistente al Salón de la Agricultura, una de las citas más importantes del sector y que tradicionalmente es inaugurado por el jefe del Estado galo. Ese insulto ponía en evidencia las pasiones de Sarkozy. Uno de sus puntos fuertes que, a veces, se le vuelve en contra. Fue esa imagen de duro y directo la que le llevó a la presidencia, pero también es fuente de animadversiones. Pero lo de Sarkozy no es lo habitual. Los políticos no suelen insultar en vivo y en directo a sus votantes. Saben lo mucho que se juegan. Entonces, ¿por qué se atreven a hacerlo en el mundo online?

España se acababa de declarar campeona del mundo. Habían pasado pocos minutos y el líder de Ciutadans, Albert Rivera, interpeló directamente a un usuario catalán por su apoyo a la selección holandesa; como queriendo decir “jódete”. Y ha tenido más de una conversación insultante con otros usarios –nota para el lector: conmigo Rivera siempre ha tenido un trato muy correcto, que conste-. El PNV de Gasteiz también salió con una lindeza llamando “puto” e “hijo de puta” a un usuario y alertando que ese “puto usuario” quería torpedearlos. Y el PP de Madrid tampoco estuvo ajeno al enfrentamiento durante la huelga del metro de Madrid, acusando a un usuario de sinvergüenza. Ejemplos de cómo partidos y políticos se enfrentan a ciudadanos de a pie sin pensar en las consecuencias de ello. Aunque bueno, no es algo exclusivo de la política: en su día el Twitter oficial de Pepsi dedicó un #FF a los afectados del famoso fantongo para hacer ataque y burla directa de su competidor…

Vayamos al centro de la cuestión: ¿por qué en Internet los políticos no rinden cuentas de los insultos y en los medios tradicionales sí? Cuando Esperanza Aguirre llamó “hijoputa” a Ruiz-Gallardón –aunque la presidenta aseguró que el insulto iba dirigido a un ex consejero de Caja Madrid- lo hizo sin saber que su conversación estaba siendo recogida por un micrófono. Tampoco se dio cuenta Gordon Brown en las pasadas elecciones británicas cuando ofendió a una pensionista. Esa suele ser la tónica: cuando un insulto de los líderes llega a portada, suele serlo por un descuido, un calentón del momento. O al menos a esa tabla se acogen los afectados. En Internet, ni piden perdón.

Lo curioso del caso es que, en Internet, los insultos aparecen de forma concienzuda y tras pasar el filtro imprescindible de escribirlo con nuestras propias manos. Lo hemos pensado. No es un calentón. Será, quizás, ¿que seguimos creyendo que esto de Internet no llega a nadie? Pues seguramente será: mientras se invierten millones en estrategias online, la imagen y la credibilidad de un político puede desvanecerse en un segundo por un calentón que se deja por escrito.

Ahora los “pobres imbéciles”, como diría Sarkozy, son precisamente los que emiten el insulto, no los que los reciben. Usuarios que entienden mejor que sus interlocutores lo que supone participar de las conversaciones de la Red. En realidad, la cuestión no es si entienden o no el medio. La cuestión es el necesario respeto de nuestros políticos a los ciudadanos de a pie. Aunque sean pesados. O no piensen como nosotros. El insulto 2.0 les sale gratis… y no piden ni perdón. No entienden el medio… ni el servicio a la comunidad.

Tomar posesión de un cargo, ¿con Dios o sin Dios?

La polémica sobre la toma de posesión de Patxi López como lehendakari no ha traspasado el ámbito vasco. Los argumentos esgrimidos por los medios de comunicación y opinadores españoles ha sido clara: López no podía jurar ante Dios ni lo podía hacer humillado.

Vayamos por partes. Desde que el lehendakari Aguirre tomara posesión de su cargo en 1936, todos los presidentes vascos (hasta ahora del PNV) han usado su misma fórmula, hasta la toma de Patxi López que ha cambiado la mención a Dios y ha introducido referencias a la Constitución y al Estatuto:

“Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato.”

Unido a una ceremonia simbólica enraizada en lo vasco, bajo el árbol de Gernika; este ha sido uno de los primeros mensajes de cambio en Euskadi. Sin embargo, del debate echo de menos una cuestión esencial: ¿debe haber presencia o mención alguna a elementos religiosos en la toma de posesión de cargos públicos?

En el Palacio de la Zarzuela y en muchos actos de toma de posesión de cargos en comunidades autónomas y ayuntamientos, el crucifijo es un invitado más a la escena. Los cargos juran o prometen su cargo (según consciencia), ante la Constitución, Estatuto o texto legal al uso… y la presencia de un símbolo religioso, de un modo completamente normalizado. Así lo hemos visto en la Comunidad de Madrid o en Galicia, por ejemplo.

Muchos podrán pensar que el debate sobre la presencia de elementos religiosos responde a una naturaleza coyuntural, pero no es cierto. España no tiene confesión oficial desde 1978, pero sus gentes no siempre han sido católicos practicantes. Ceuta y Melilla, ciudades autónomas, tienen un buen grueso de población musulmana que hoy engrosan los inmigrantes y sus hijos que ya son ciudadanos de pleno derecho. La nuestra es una sociedad plural y la aconfesionalidad del Estado debe primar sobre todas las cosas.

La cuestión, en el fondo, no ha sido religiosa sino nacionalista. El cambio, teñido bajo argumentos como “un laico no puede jurar ante Dios”, tenía más por objetivo desterrar la simbología nacionalista que la divina. Porque ese argumento de laicidad o agnosticismo del tomador del cargo no se ha visto a escala nacional. No hemos visto nunca a ningún jefe del ejecutivo socialista o ministro prometiendo su cargo sin la presencia de la cruz, o al menos manifestando públicamente su deseo de hacerlo.

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El sudoku vasco

Euskadi es más que nunca un sudoku político con una difícil solución: por primera vez en la historia del autogobierno vasco, en Euskadi no hay una mayoría parlamentaria nacionalista. O lo que es lo mismo, el escenario político vasco, independientemente de quién y cómo sea lendakari, ha cambiado. Pero son muchos los interrogantes que ahora sobrevuelan uno de los rincones más verdes e históricos de la península.

Este sudoku político tiene 4 ejes que complican su solución. 4 dimensiones que alargan su fuerza de atracción y dificultan su interpretación:

La fuerza del PNV
Ibarretxe ha ganado las elecciones y ha conseguido con sus 30 diputados ser, una vez más, la fuerza más numerosa en el parlamento de Vitoria. Ya sea por el excelente acto de campaña como Mr. Spock o por mensaje basado en la gestión de su gobierno que ha reunido el voto de sus antiguos socios de gobierno, el PNV mantiene su fuerza. En el fondo, el resultado es previsible ya que las encuestas mostraban esta situación y no debemos olvidar que la realidad de Euskadi es bien distinta a la descrita por los medios de tirada estatal. Quizá por eso la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, nos recibía cuando faltaban minutos para el cierre de las urnas con una tranquilidad desmesurada. Quizás Bilbao como muchos otros vascos creía que nadie podía discutir el poder del PNV. Y electoralmente es así. De hecho, el domingo la Lehendakaritza (sede del gobierno vasco) estallaba de alegría al saber que Ibarretxe ganaba las elecciones y el PSE-PSOE necesitaba pactar con PP y UPyD.

Otra cosa es parlamentariamente. La llamada al voto del miedo contra un cambio de raíz españolista o constitucionalista ha concentrado en el centenario partido el voto de sus aliados. Juntos, no suman para apoyar en coalición a Ibarretxe como lehendakari. Aunque la alegría o la decepción bien disimulada de los consejeros vascos presentes en la Lehendakaritza intentaran camuflar esta realidad. Y lo que muestran los números es que el PNV sólo puede aspirar a mantenerse en el gobierno si llega a un acuerdo con los socialistas, aunque a día de hoy parezca improbable.

La fuerza del PSE-PSOE
Patxi López ha conseguido unos extraordinarios resultados electorales. El PSE-PSOE es indiscutiblemente la segunda fuerza política de Euskadi, gana en dos de las tres capitales, aumenta voto urbano y consigue más diputados de los que tenía. Pero no ha ganado las elecciones. Depende, a día de hoy, de un pacto o acuerdo a tres para ser investido lehendakari. Y esta es la semilla de los males … Parece más que probable que no haya demasiados escollos para obtener el apoyo del PP (de hecho, tal y como nos comentó algún dirigente socialista, el apoyo del PP viene de gratis): el votante popular no entendería que cuando hay oportunidad de desalojar al PNV del poder no se hiciera.

Más complicado es el acuerdo con UPyD. Hay que recordar el enfrentamiento abierto entre la dirigente de este partido y los socialistas, un marco incómodo por el acuerdo. Pero también sería incomprensible que no se llegara a este acuerdo. La decepción de los socialistas por la pérdida del último escaño de Araba no se disimulaba nada la noche electoral: el PSE-PSOE no quiere verse subyugado a UPyD.

En todo caso, Erkoreka cada día ve más cercano el día que los cerdos empiecen a volar.

La fuerza de la izquierda abertzale excluida
La ilegalización de las listas de D3M y su llamada al voto nulo ha puesto de manifiesto que, si hubieran participado en las elecciones, el resultado hubiera sido muy diferente. Los dos partidos mayoritarios han aprovechado la ausencia de los abertzales, tal y como demuestran los resultados. Desconozco si entre los cálculos de Ibarretxe estaba aglutinar el voto de este sector, pero ahora observa como la ausencia de los abertzales no le hace un favor: en otras legislaturas estos se habían abstenido en la votación de investidura y habían permitido su elección como lehendakari.

En todo caso, los 100.000 votos nulos muestran el gran apoyo de esta fuerza en Euskadi. O lo que es lo mismo, que en una escala global, no todos los vascos apoyan el cambio que López propone.
La pregunta a estas alturas es saber cómo se articulará esta voz, con qué vías. Y cómo sobrevivirá desde el ostracismo político y con unos partidos minoritarios abertzales con poca fuerza en el parlamento vasco. La difícil situación de EA no los posiciona para erigirse en portavoces de este sector, y Aralar tampoco muestra muchos síntomas. Pero no se quedarán quietos.

En este sentido, habrá que ver cómo ETA podría influir en la política vasca a partir de ahora, fuera del parlamento pero aún con presencia y acción terrorista, desafortunadamente.

La debilidad del PSOE
Tras las elecciones, la crisis económica vuelve a ser el issue. Los 3,5 millones de parados llaman ya a la puerta del Gobierno y el déficit que acumula cada día pesa más. El PSOE ha perdido Galicia y la inestabilidad en Euskadi puede pasarle factura a largo plazo. Además, ante este rompecabezas, el PNV ha afirmado que retira el apoyo al PSOE y al Gobierno en las cámaras españolas. ¿Cómo gobernará el PSOE con tal soledad y con tanta minoría? ¿Cómo hará frente a las grandes reformas y políticas que se necesitan para salir de la crisis? ¿Cómo se articulará la oposición de un PP que vende la resurrección de Rajoy pero que es necesaria para gobernar Euskadi?

Sólo el tiempo dará respuesta y solución a este difícil escenario, pero lo que está claro es que la montaña rusa está preparada y que se prevé una legislatura muy movida.

Reflexiones en jornada de reflexión

En Euskadi se respira un ambiente de campaña atípica, alejada de una conflictividad excesiva. Se compara, incluso, con las elecciones gallegas y se afirma que el enfrentamiento en la tierra celta ha sido incluso mayor. En todo caso, en medio de la jornada de reflexión, Euskadi se despierta con sol y con la sensación de que mañana será una jornada histórica.

Quizás porque la respuesta a una serie de interrogantes llegará mañana, hoy es un día especial. El día de reflexión, con las limitaciones de información y comunicación que conocéis, es una jornada diferente. El candidato o candidata suele descansar y reposar, mientras los grupos clave de estas elecciones (los indecisos y los que aún no saben si se acercarán mañana a las urnas) reflexionan o aprovechan el silencio oficial por sólo escuchar el ruido mediático. Pero la reflexión en torno a las jornadas de reflexión -valga la redundancia- la dejaremos para otro post.

En todo caso, las dos campañas electorales han llegado a su fin. Y su desarrollo esconde momentos, imágenes, ideas y reflexiones importantes que resumo en 4:

Partidos: por primera vez, la izquierda abertzale cercana a ETA no participa en estas elecciones. Su nicho de votos es un terreno de disputa y será clave para ver cómo se mueve la representatividad. Pero además, es interesante observar la conducta de los partidos que han formado coalición de gobierno en la última legislatura. La agresividad de BNG respecto al PSdG y viceversa, es un hecho inusitado y que se escapa de la explicación típica del comportamiento de los partidos en coalición cuando se llega a las elecciones. Y para muestra, la foto de Quintana en el yate. Pero también del tripartito vasco en el mismo debate de EiTB. Sin lugar a dudas, dos sistemas de partidos bien diferentes que han desplegado sus diferencias y lo hemos podido ver todos.

Cerdos y trekkies: Compartimos fila con Erkoreka en el acto de Politika 2.0 en Bilbao, en la sede de EiTB, la persona que afirmó que se vería antes un cerdo volante que Patxi López de lehendakari. Pues bien, la reacción del PSE, lejos de la crispación típica en Euskadi fue en forma de promocionar estos cerdos voladores. Las redes sociales se llenarán de cerdos voladores, que incluso hicieron acto de presencia en los actos de campaña. Pero el humor o la diferencia también llegó a las filas del PNV, todos recordaremos durante mucho tiempo el acto del lehendakari Ibarretxe rodeado de fanáticos de Star Trek disfrazados y dirigiendo mensajes políticos con el marco conceptual de la serie. Nuevos formatos experimentados y con éxito.

Participación: el éxito de la estrategia 2.0 del PSE ha puesto de manifiesto la necesidad de los ciudadanos de mantener un diálogo más directo con los candidatos. Y Patxi López lo ha demostrado. Los partidos sólo tienen una opción: apostar o apostar. Incluso en contextos adversos para la participación, como es Euskadi, muestran esta necesidad.

Protección: la protección dada por los dos líderes de los partidos mayoritarios nacionales a sus candidatos ha sido más que evidente. Todo ello con un contexto metapolitico complejo, con la crisis económica y la corrupción en el PP como marcos. Zapatero y Rajoy han entendido que se juegan mucho en estas elecciones. Zapatero, mantener Galicia y ganar Euskadi, manteniendo bajo control las tres nacionalidades históricas. Rajoy, recuperar Galicia y alargar su supervivencia política un tiempo.

El cara a cara Ibarretxe-López

Los debates electorales son una anomalía en nuestro sistema, por mucho que hoy existan cadenas privadas, públicas, radios e internet. Aunque disponemos del mejor entorno mediático para permitir que el ciudadano pueda contrastar los diferentes modelos, los debates no dejan de ser un rara avis. El caso de las elecciones de Euskadi del próximo 1 de marzo no podía ser menos: no habrá cara a cara entre Ibarretxe y López.

El punto clave que evita los cara a cara es la representatividad: en sistemas parlamentarios todo el mundo quiere tener el derecho a participar en un debate con todos. Si bien es cierto que en la práctica cualquier cabeza de lista puede ser lehendakari, las probabilidades reales se limitan a dos. Y los ciudadanos deberían tener el derecho a poder comprobar las diferencias en las prioridades de los dos candidatos llamados a ocupar Ajuria Enea. Posiblemente EiTB acabe teniendo un debate entre todos los cabezas de lista de las diferentes formaciones, ya están programados estos enfrentamientos a 6.

Para superar problemas como el de la representatividad existen cadenas privadas donde no hay que atenderlo, pero esta no es la cuestión principal. Es la voluntad a debatir y como los debates afectan a la estrategia electoral.

La apuesta del PNV era clara: o no debatir o debatir con López y Basagoiti. No quieren debate porque si hacemos un debate cara a cara le damos al contrincante el carácter de alternativa, si no queremos que esto suceda, haremos un debate coral. Además, si PSE y PP estan contra Ibarretxe en un debate, se refuerza la idea de ataque al nacionalismo vasco por parte del bloque constitucionalista. Por la misma razón, la apuesta del PSE era un debate sólo con el lehendakari. Igualarse a él y escenificar la posibilidad de alternativa.

El debate a 6 es un debate coral, donde Ibarretxe sólo recibirá ataques de los 5 candidatos restantes. Continuará enviando una imagen de líder que está por encima de todos y eso no ayudará a López.

Se reafirma una vez más que las estrategias son fundamentalmente mediáticas, estamos en una democracia de opinadores. Nos dirigimos constantemente la opinión pública a través de los medios y por eso conviene controlar un aspecto tan crucial como el debate electoral.

No sólo por la capacidad de decisión que podamos generar, sino por los efectos en la movilización. Un cara a cara entre Ibarretxe y López podría movilizar al electorado nacionalista para evitar que el PSE gobierne (si López se mostrara muy superior) o el efecto contrario si Ibarretxe saliera muy tocado del cara a cara. Por eso los debates, desde el gobierno, se conceden cuando no hay salida a la reelección. Ibarretxe aún la tiene y prefiere mantenerla.

Pese a la explicación lógica y estratégica de las decisiones, como ciudadanos hemos de preguntarnos si una democracia donde el debate (y no el monólogo de mitin en mitin y bloque de informativos) es la base, su ausencia no la perjudica.

Un 2009 electoral

En este primer post del 2009 abordaremos un tema completamente anual: la definición del calendario electoral del año que acabamos de estrenar. Y es que el viernes pasado, cuando aún teníamos el sabor a uvas en la boca y el recuerdo presente del último atentado de ETA contra las instalaciones de EITB en Bilbao, el lehendakari Ibarretxe anunció la convocatoria de elecciones para el próximo 1 de marzo.

Coincidirán en el tiempo con las elecciones gallegas que el Presidente Touriño había anunciado hace ya algunas semanas, y dibujan marzo como el mes electoral per excelencia en España. Hoy se procede a disolver la cámara vasca y se oficializa más que nunca la precampaña electoral. Ésta ha tenido en Internet un soporte ineludible, como demuestra la frenética actividad del candidato del PSE, Patxi López, y el interés de su homónimo en el PP, Antonio Basagoiti, de darse a conocer en la red. Esta última campaña ha sido ampliamente criticada por la copia de vídeos, diseños y soportes de otros candidatos y elecciones, desde la web de campaña de Mariano Rajoy a vídeos de Bill Richardson, el gobernador de New Mexico que había sido nombrado Secretario de comercio por Barack Obama pero que finalmente ha decidido retirarse del cargo por problemas con su nominación.

Pero volvamos al calendario electoral. Estas dos elecciones tienen una especial importancia para uno de los grandes partidos españoles: el PSOE. Si tradicionalmente las elecciones de segundo orden tienen un gran poder interpretativo de la situación política global, en un contexto de crisis económica como la actual, esta condición será más perceptible. A pesar de la concurrencia de otros elementos definidores del voto y la participación que son circunstanciales al territorio donde se celebran estas elecciones y al respectivos sistemas políticos.
Sin embargo, parece evidente que el ejército de opinadores, estrategas y expertos estarán muy atentos a lo que pase en ambas comunidades. Los contextos no pueden ser más alentadores: en Galicia nos encontramos con la reválida o no del primer gobierno donde el PP de Fraga no tiene responsabilidad y que está formado por la coalición del PSdG y el partido nacionalista BNG. Un bipartito que, a pesar de las tareas pendientes, es innegable que ha impreso una estela de cambio en un territorio conservador, con una población envejecida y con graves problemas estructurales. Saber si los gallegos dan un mayor margen de confianza a la coalición (recordemos que el gobierno se formó por el hecho de que el PP no alcanzaba la mayoría absoluta, a pesar de ganar los comicios en votos y escaños) será una de las claves interpretativas de una de las zonas más fieles a la actual dirección del PP nacional.
Euskadi es otra cosa. Euskadi es Euskadi y punto. Por eso las elecciones del 1 de marzo levantan tanto interés. Con el terrorismo como el invitado que se ha colado en la fiesta-como, por desgracia, ha pasado durante todo el período democrático-el PSE encabezado por Patxi López está situado de manera excepcional para disputarle la presidencia al PNV. Las encuestas marcan esta tendencia y la expectació es creciente: son muchos los elementos que lo hacen, desde el hecho de que el lendakari se presenta después de haber sido derrotado políticamente con dos procesos soberanistas, concurrir separados de Eusko Alkartasuna y con un empate técnico con López en las encuestas.
Lo más interesante de Euskadi son los escenarios que se dibujan con los virtuales resultados. Os recomiendo la lectura de este artículo aparecido ayer en El País. Y es que estas elecciones, más que nunca, serán claves una vez hayan acabado con las negociaciones que se llevarán a cabo. Recordemos que en 1986 el PSE de Patxi Benegas ya dio la lehendakaritza al PNV pese a haber ganado las elecciones. López ha pedido manos libres a Zapatero, para evitar llevar a cabo acciones como la de finales de los 80.
Tendremos un invierno electoralmente interesante, pero la primavera no lo será menos: las elecciones europeas se celebrarán el 7 de junio con muchos interrogantes abiertos. Algunos se disipan, como el anuncio formal que Jaime Mayor Oreja será el cabeza de cartel del PP en estos comicios. Pero quedan abiertas aún muchas candidaturas, como la del PSOE, pero también la de CiU, donde Guardans está pendiente de la decisión del partido de optar de nuevo por él o por López Tena. Si los nacionalistas optan por López Tena, se abraza el espectro más soberanista. Esto es de especial importancia si atendemos a las pocas posibilidades de ERC de situar a su representante en el Parlamento Europeo.
El otro gran interrogante será la participación en unas elecciones ya de por sí poco activas. La crisis económica y la desafección nos podrían conducir a una participación récord en términos mínimos. Elecciones que, más que nunca, tendrán una lectura transportable a la política española. Si el PP las gana, el camino hacia la Moncloa los vecinos de Génova 13 estaría un poco más libre de obstáculos.
De aquí a un año, con estas elecciones ya celebradas y una precampaña en marcha para las elecciones catalanas de 2010, podremos hacer balance de un año que será política y electoralmente activo. ¡Abróchense cinturones!

Revista de prensa (28/09)

Si ayer repasábamos las crónicas del debate entre Obama y McCain, hoy la prensa presenta otras informaciones que seguro son de vuestro interés.

Estados Unidos sigue ocupando un gran espacio en los medios, ya sea por los últimos movimientos del rescate del presidente Bush de la crisis financiera o por el repaso del cambio de la imagen en las campañas norteamericanas. Así como en su nueva aplicación de Twitter.

En Euskadi la precampaña de las elecciones de marzo se hace notar: Ibarretxe anuncia su candidatura a la reelección, aunque sea en boca de Urkullu. En Catalunya, el Avui publica una interesante entrevista al presidente de CiU, Artur Mas. Y en el País Valencià, los socialistas ya tienen nuevo líder.

Zapatero, según El Mundo, invitará a Rajoy a La Moncloa en los próximos días para hablar sobre su visión de la crisis económica.