“Our Nixon”, la película de sus colaboradores

El proceso del caso Watergate no solo se llevó las grabaciones de la Casa Blanca por delante. También supuso la confiscación de horas y horas de grabaciones en vídeo doméstico de los hombres del presidente. Casi 37 años después de la dimisión de Nixon, salen a la luz en forma de película.

Es el proyecto de dos creadores de cine experimental, Penny Lane y Brian Frye, que están a punto de lanzar la película “Our Nixon”, hecha a partir de esas grabaciones de los miembros del equipo presidencial. Una película que, además, busca financiación.

A través de Kickstarter, cualquier usuario con 1.000 dólares en el bolsillo puede convertirse en productor de la película. Aunque los donativos van desde un dólar, con una postal de la película enviada a tu correo, a ese máximo, pasando por donativos de 25, 50 o 500 dólares con varios productos por donativo; desde chapas a copias de la película.

Es, sin duda, una curiosa iniciativa que nos acercará a otra visión más de las bambalinas del poder y de uno de los hombres menos amados de la historia de Estados Unidos. Tenéis más información en The New Yorker y en los Apuntes de Jorge Orlando Mera.

El discurso del Rey (The King’s Speech)

Esta es la historia de un hombre que no nació para ser rey pero que estaba predestinado para serlo. Bautizado con el nombre de Albert, Bertie para la familia, algo presagiaba que sería él el que llegaría al trono. Quizás su abuela materna lo intuyó, cuando escribió que esperaba que su último nombre, George, acabara substituyendo el que consideraba era menos favorecedor.

El camino al trono no era el más esperado. A la muerte de su padre, su hermano mayor ascendió al trono. Pero su relación con una norteamericana divorciada en dos ocasiones le empujó a abdicar. Así, Albert, Duque de York, llegó a ser George VI a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Un rey tartamudo en la era de la radio.

“The King’s Speech” es la película que muestra los esfuerzos de George VI por minimizar los efectos de su tartamudez en una época en que los jefes del Estado, los líderes nacionales, deben pasar del papel a la voz. Es una muestra viviente de la importancia de la comunicación y del poder de las palabras.

Con la llegada de un nuevo medio de comunicación, la familia real británica debe dar el paso. Debe entrar en las casas de sus súbditos. Pero además, en el contexto de una guerra mundial en ciernes, su monarca debe ser la voz de un pueblo. La película nos muestra esa lucha titánica por controlar los problemas en la voz de un pueblo y liderar la respuesta alemana desde el poder de las palabras.

Más allá de la portentosa actuación de Colin Firth, una ambientación excelente, buen ritmo y un buen guión, “The King’s Speech” hará las delicias de muchos lectores de este blog por las referencias al valor de la palabra, a la necesidad de comunicar algo más que mensaje en un discurso y al poder del lenguaje no verbal. Por ello, este film es imprescindible y deberíamos añadirlo a la lista de las 20 mejores películas políticas.

Bicicleta, cuchara, manzana

Pasqual Maragall es un valiente. Es una de esas personas valientes, que no tienen miedo y piensan en grande. Con retos que pueden parecer inalcanzables, como lo fueron en su día pensar en una Barcelona que fuera modelo del mundo tras los Juegos Olímpicos o poder ver en Catalunya un nuevo Estatut. Por ello, cuando anunció que sufría de Alzheimer –esta semana hará tres años de ello-, planteó un nuevo reto: hacer lo posible para acabar con la enfermedad.

Pero Pasqual Maragall es un valiente, no sólo por fijar ese horizonte sino por dar pasos para conseguirlo. Tras estos tres años, su fundación está en marcha y trabaja cada día para conseguir su objetivo. Pero también tras tres años, podemos ser testigos, desde la butaca de un cine, de los avances en esa lucha. Y, muy a nuestro pesar, de los avances de la enfermedad que el president sufre.

“Quiero ayudar a derrotar esta enfermedad. Personal y colectivamente. En ningún sitio está escrito que sea invencible.”

El documental “Bicicleta, manzana, cuchara”, de Carles Bosch es un relato duro. Entrar en el universo de Maragall hiela el alma del espectador. Pero a la vez sabe dar con un hilo de esperanza al futuro, a lo que se puede conseguir. Aunque sea difícil, utópico.

Bosch no cae en el sensacionalismo. Ni en lo escabroso. Quizás por ello, lo arriesgado de un documental sobre alguien como Maragall es no caer en lo burdo ni en el recurso de la lágrima fácil. Lo conseguido es lo contrario.