Invictus

A finales de mes se estrenará en España una de las películas del año: Invictus. Dirigida por Clint Eastwood y con un cartel de lujo. Morgan Freeman –sólo él podía hacerlo- da vida a Nelson Mandela en una película inspirada en el célebre libro de John Carlin “El factor humano”.

Mejor no os cuento el argumento, para eso tenéis el libro o el trailer, prefiero centrarme en un elemento que está tratado con genialidad en el trailer: inspirar esperanza. No es fácil hacerlo y por la historia, por el personaje –y porque, en el fondo, estamos hablando de cine- en nada nos sentimos dentro de lo que nos cuenta. Quizás la producción de oxitocina cuando nos cuentan una historia de estas características tenga mucho que ver…

Espero poder comentar algo más sobre esta película cuando la estrenen (si alguien tiene entradas para la première, le acompañaré encantado), pero todo apunta a que será una gran lección de liderazgo. Pero no de ese estricto, tradicional, masculino. No. Será una lección de liderazgo emocional, en donde las personas y sus sentimientos son el centro. Aunque se hable de rugby. Será una historia de como un liderazgo basado en la empatía, la esperanza y las emociones son la clave de los imposibles. Como la propia historia reciente de Suráfrica, la victoria del candidato alternativo como Obama o el Barça de las seis copas y el liderazgo emocional de Pep Guardiola.

Que vayan preparando las palomitas…

Cuando la política se lleva en los genes

Manuel Bustos y Paco Bustos son hermanos. A su vez, son alcalde y concejal en Sabadell. Josep Lluís Carod Rovira es el vicepresidente de la Generalitat y su hermano Apel·les es el delegado de la Generalitat en Francia. Pasqual Maragall fue presidente de la Generalitat mientras su hermano Ernest, hoy conseller de educación, era el secretario del gobierno. Lech y Jaroslaw Kaczyński fueron al mismo tiempo presidente y primer ministro de Polonia. Hermanos gemelos. ¿Sólo es nepotismo o venimos marcados genéticamente para tener los mismos valores políticos que nuestros hermanos?

La respuesta a esta pregunta es compleja, con un hermano podemos compartir muchas cosas pero no estamos predestinados a compartir también la visión política del mundo. Eso sí, el hecho de compartir el mismo entorno familiar, escolar y social son determinantes en el proceso de socialización política. Así lo muestran numerosa literatura y así se constata en la experiencia: más o menos se comparten ciertos valores políticos en el seno de nuestras famílias. Desde la familia de Leire Pajín a la de los Oreja. Pasando por auténticas dinastias políticas como los Kennedy, los Bush o los Clinton.

No obstante, ¿qué ocurre con los gemelos? En el primer parágrafo citábamos el caso de los hermanos Kaczyński, que con férreo control y con su visión conservadora de la vida y la política, se hicieron famosos más allá de sus fronteras. Según han revelado recientes estudios de genética, se ha demostrado que hay actitudes políticas que se heredan genéticamente y que en el caso de los gemelos, el 32% de estas actitudes se pueden atribuir a la herencia. El dato puede ser sorprendente ya que parte de la visión tradicional de la ciencia política se refería al contexto en qué uno crece y se forma, no tanto al propio funcionamiento de nuestro cerebro ante según qué cosas.

En el fondo de esta concepción está la de entender que nuestras emociones juegan un papel más destacado en política de lo que creemos. Así, los niveles genéticos de oxitocina o dopamina, que son muy importantes para entender nuestras decisiones y reacciones, serían determinantes para entender porque los Kaczyński no sólo comparten partido, sino que también comparten ambiciones.

Si bien los valores comparten, pues, una explicación algo más profunda de lo esperado, ¿el nepotismo también seguiría el mismo patrón? ¿Son nuestros genes los que nos llevan a elegir a un hermano antes que a otra persona para un cargo? A falta de estudios sobre ello, seguramente algún tipo de influencia habrá. Quizás no en la genética, sino en la gestión de ciertos componentes de la inteligencia emocional, aspectos clave como la empatía o la confianza de alguien próximo para un cargo de especial importancia. Leyendo la biografía de Pasqual Maragall podemos entender su relación con Ernest, por ejemplo.

No obstante, no se tomen esto como dogma. Seguramente Leire Pajín hubiese deseado no compartir genes con su madre esta semana tras lo ocurrido en Benidorm. Y los primos Trinidad Jiménez y Alberto Ruiz-Gallardón comparten poco más que el hecho de haber sido rivales en unas elecciones por la alcaldía de Madrid. Los genes son importantes, aunque no estamos ante una ciencia exacta…

La dopamina de la financiación

La financiación ha llegado. Con casi un año de retraso, pero ha llegado. Con el incumplimiento de los plazos que establece el Estatut, pero ha llegado. Después de un fin de semana en que todo el mundo daba por hecho el que hoy ha escenificado la vicepresidenta Salgado y, sorprendentemente, Joan Puigcercós; la financiación ha llegado.

Empieza ahora el juego de las diferentes lecturas. El vaso medio lleno o medio vacío. El mantenimiento del expolio fiscal o la falta de solidaridad entre las comunidades autónomas. En todo caso, tendremos claros quiénes son los padres: Solbes, Salgado y Castells, porque a diferencia de otros acuerdos, este no es uno que levante especial alegría entre algunos partidos del gobierno catalán, como Esquerra.

Y es evidente que tampoco la oposición, CiU y PP, quisiera reclamar ningún tipo de protagonismo de este nuevo modelo: los primeros porque consideran que incumple el Estatuto (aunque algunos afirmen que el nuevo acuerdo es 19 veces mejor que el que alcanzó en su día con el PP al gobierno) y lo ven insuficiente. Los segundos, alegando a la falta de solidaridad entre regiones y, a medida que avancen los días, tal vez empecemos a sentir la cancioncilla de la rotura de la patria.

En todo caso, a falta de ver imágenes donde corra el cava, lo que si se ha desatado este fin de semana es la dopamina, un neurotransmisor que nos hace disfrutar de la sensación de bienestar, de placer, y que da un buen empujón a nuestra motivación. La dopamina se activa especialmente cuando conseguimos una meta, algo que esperábamos con mucho interés. Cuando esto sucede, el cerebro la libera en grandes cantidades.

Hoy, parte de la clase política y los ciudadanos de Catalunya -y de otras partes del Estado también- seguro que han sentido esa dosis extra de dopamina por el acuerdo conseguido. Porque aunque siempre podría ser mejor, es la cifra más alta jamás conseguida.

Seguramente, el cóctel químico habrá sido acompañado de oxitocina, que nos induce al bienestar, a la calma, a la felicidad. Pero cuidado, los líderes que lo hayan sentido deberán ponerse en alerta en nada: aunque Jimenez Losantos haya dejado la COPE, digerir este acuerdo no será fácil para gran parte de la opinión pública. Tampoco lo será en Esquerra, que aunque haya dado el sí al nuevo modelo, es consciente de la oposición interna a esta meta.

Parece que el gobierno tripartito resiste una vez más los rumores de su desmembramiento. Aunque nos deja hechos clave que darán sentido a los próximos meses de la vida política catalana: la comedia de Ridao llega al final de su primer capítulo, aunque aventuro unos cuantos más. Y seguramente, estos no llevaran ni la oxitocina ni la dopamina de la financiación.