La baja penetración en Ciudad del Vaticano

Todo parece indicar que la próxima vez que un cónclave decida con sus votos la elección de un nuevo Papa, no tendremos una filtración al estilo alemán. Tampoco albergo ninguna esperanza en saber que más de un cardenal pueda twitear una solemne elección como esa. Por motivos obvios: existen ciertos ámbitos en que la tradición siempre pesará más que las nuevas herramientas de comunicación.

Pero la realidad es que aunque eso pudiera ser así, en el Vaticano lo tendrían difícil; tiene una de las tasas de penetración del uso de la red más bajas de Europa: sólo el 10% de la población de la Santa Sede accede a Internet. No es extraño atendiendo a la mediana de edad que se registra en este pequeño Estado, de unos 70 años, pero sí sorprendente atendiendo a su desarrollo económico.

Pero ya sabemos que lo del Estado Vaticano es harina de otro costal. Un Estado curioso a ojos de muchos, no ya por el halo religioso que todo lo envuelve y que es la razón de ser de este lugar, sino por la propia organización política. La Ciudad del Vaticano está gobernada por el Papa que tiene el poder absoluto, siendo así uno de los pocos estados absolutistas aún en vida y en medio de la democrática Europa.

Seguramente por el peso de la tradición, por ese ritmo descompasado de la evolución del resto de sociedades; quizás también la ausencia de una sociedad civil secular, sean los causantes de la poca penetración en este lugar.

Sin embargo, no deja de resultar curioso el salto entre el consumo interno de internet y la estrategia online de Su Santidad. Desde el canal de YouTube que puso en marcha en enero al perfil de Benedicto XVI en Facebook o a la aplicación de iPhone creada ad hoc, tal y como nos informaba hace unos días Xavier Peytibí.

El Vaticano entiende que su capacidad de conversión debe estar orientada al exterior y no al interior (dónde no sólo están todos ya convertidos, sino que además su modo de comunicarse es más espiritual que online), orientada a conseguir nuevos feligreses y comunicar su oferta de valor –sí, suena raro cuando hablamos de fe- hacía esos prospects que deseen salvar sus almas. Mientras, San Pedro parece tener las llaves para el acceso a la Red en las fronteras de su Estado…

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El blog político

Tras mi participación, junto a Trina Milan y Montse Cebrián en el debate sobre blogs en el programa “Al Dia” de Com Ràdio, aprovecho para traducir el post más leído de E-Campanya, cuando este blog estaba escrito únicamente en catalán. De forma periódica, rescataré los posts más leídos de esa etapa y los traduciré al castellano.

Entrada original en catalán del 1 de junio de 2008:

Maite Gutiérrez publica hoy en La Vanguardia un interesante artículo sobre el fenómeno blog. Hace un repaso a la vida de este medio y enumera las principales fortalezas del medio, augura un futuro esperanzador y pone énfasis en el elevado contenido de cambio, casi revolucionario, que estas bitácoras han generado.

Y es cierto: los blogs han supuesto una auténtica revolución en la manera de comunicarse. Han pluralizado las voces, han hecho grande la conversación, en definitiva, han permitido que entre todos podamos enriquecer nuestro conocimiento colectivo. Hay grandes bloques que permiten un aprendizaje casi privilegiado en ciertas áreas. Otros, son puntos de encuentros para colectivos. Hay blogs que nos permiten conocer el interior de las organizaciones. Incluso algunos nos dejan conocer la vertiente más personal y profesional de nuestros representantes electos. Y eso en un sistema parlamentario que nunca se ha caracterizado por un elevado contacto con los representados es más que reseñable.

Pero como ya reflexionábamos hace unas semanas, los blogs necesitan una estrategia que sirva a nuestros objetivos comunicativos. Todos tenemos alguno, incluso el fan de un grupo de música que quiere demostrar que nadie sabe más que él en la temática o quiere saber que no está solo en el mundo.

El artículo de La Vanguardia incide en los blogs políticos, y señala los grandes males -vicios, podríamos decir- de los blogs políticos. Creados sólo para buscar votos antes de las elecciones, falta de compromiso de sus autores, abandono tras ser elegidos … Males que conocemos de sobras y que no profundizaremos en ellos ahora. Os vuelvo a recomendar un artículo de Gutiérrez-Rubí que encuentro esencial para entender las reflexiones de futuro que tenemos que hacer sobre los blogs políticos, así como otro muy interesante de José-Luis Prieto.

Anna Lara, como el resto de compañeros y compañeras del máster en marketing político del año pasado, ha entregado su memoria donde ha reflexionado en torno al lustro de las webs políticas 2.0. Espero que nos dé su opinión a los comentarios sobre este fenómeno.

Que los blogs están cambiando la manera que tenemos de comunicarnos, es cierto. Que incluso ya tenemos herramientas de micro-blogging, también es cierto. Pero que tenemos muchos blogs sin un objetivo concreto también es cierto. Que necesitamos repensar para qué los queremos, como trabajamos, como conseguiremos comunicar… que hay que hacer algo para evitar que esto, al fin y al cabo, sea una conversación entre convencidos. Que nos hace falta dar un paso mayor para llegar, no a más personas sino a las personas adecuadas.

Por eso nos quedamos siempre con la tarea de los pioneros, que han abierto camino, ya vengan del mundo de la política o de la empresa.

La política y la empresa no pierden el tiempo

En el Parc de la Ciutadella hay un edificio que ha abierto sus puertas como nunca lo había hecho. Creo que no exagero si afirmo que nunca en la historia reciente de nuestro país, una institución había sido tan cercana y accesible como lo está hoy el Parlament de Catalunya. Y creo que nunca en la historia reciente la labor de sus parlamentarios había sido tan visible como lo es ahora.

Esta semana el Presidente del Parlament, Ernest Benach, compareció en rueda de prensa para explicar en qué consiste el proyecto de Parlament 2.0 que ya está en marcha. No me gustaría extenderme en este punto: el amigo Xavier Peytibí ha hecho una excelente descripción del proyecto en su blog y muchos medios de comunicación se han hecho eco.

Quiero, sin embargo, centrarme en el análisis de esta iniciativa. Si hace unos días me refería a la necesidad imperante de usar las redes sociales y tener en cuenta más que nunca la reputación en la red, este es un ejemplo de responsabilidad con los tiempos y de la necesidad de liderar esta transformación en la red desde de las instituciones.

Me satisface ver que es precisamente el Parlament, la sede de la soberanía popular, la que toma el liderazgo. Me satisface ver cómo la labor de los diputados se hace más visible y se contribuye a desmitificar la imagen que, si no estás en el pleno, no trabajas. Me satisface creer que estas iniciativas contribuirán a generar más respeto y empatía hacia la labor de los diputados y diputadas y, sobre todo, a promover un sano debate democrático entre la ciudadanía y nuestros representantes.

El Parlament ha hecho la reflexión oportuna en estos tiempos y ha tomado una decisión. Como el Parlament, son muchas las empresas en España que están haciendo la misma reflexión y están empezando a poner manos a la obra para participar en la conversación. Hace unos meses, LLORENTE & CUENCA, consultoría de comunicación líder en España y América Latina, presentaba en Madrid el Barómetro de Reputación Online de las 35 empresas del IBEX, un completo análisis de su situación en la red mediante una comparación entre ellas y con los referentes internacionales de cada sector. La semana pasada se presentó el Barómetro de Reputación para las empresas del INMEX, del mercado mexicano, y ayer se hizo lo mismo en Perú.

Los barómetros de LLORENTE & CUENCA muestran la necesidad del mundo empresarial de llevar el liderazgo en la comunicación en la red. Las empresas están entendiendo que ya no vale sólo con estar presentes, sino que hay que actuar de acuerdo a las dinámicas que hoy demandan los usuarios. Enrique Dans, como pudisteis ver en mi último post, citaba a Forbes para ejemplificar esta tendencia que hemos podido ver en España, México y Perú.

Le emplaza a visitar el blog del director sénior de Comunicación Online de LLORENTE & CUENCA, Adolfo Corujo, donde encontraréis información más detallada de las conclusiones y metodología de los barómetros.

La presentación del Parlamento 2.0 y los movimientos del mundo empresarial son los exponentes que ya no estamos en un momento mesiánico, que no se tratan grandes objetivos: los objetivos son tangibles y la necesidad es acuciante.

Más información:

Soitu

José Rodríguez

Periodistas 21

Sí, los políticos deben usar las redes

 

 Ante una crisis como la que estamos viviendo, podemos adoptar diferentes roles. Podemos quedarnos con los brazos cruzados y esperar que la tormenta amaine, podemos culpar a todos y a todo de lo ocurrido y lamentarnos de la situación en la que estamos o, por el contrario, podemos hacer algo.

A raíz de la situación económica, el mundo online y offline se han puesto manos a la obra en dar cobertura a estas tres actitudes ante la crisis. Pero una de ellas sobresale con diferencia: las voces que quieren aprender algo de la situación, proponen nuevas opciones ante ella y nos traen ejemplos de emprendedores que apuestan duro por hacer de esta crisis una oportunidad.

El mundo de la política, sin embargo, va a remolque. No hablo ni del Plan E, ni de propuestas económicas concretas de uno u otro líder político. No hablo, ni siquiera, de la sorda conversación entre el Gobierno y la oposición. Hablo de la crisis de legitimación que la política acarrea desde hace algunos años.

En Catalunya, como la crisis industrial, esta situación parece haberse tornado más grave. Todos recordaran los bajos índices de participación en el referéndum del Estatut de junio de 2006 y la elevada abstención en los comicios autonómicos posteriores. De ahí surgen iniciativas como la capitaneada por el conseller Saura de buscar explicaciones a la desafección política: un desencanto con la política que el CEO corrobora encuesta tras encuesta…

Mientras que en el mundo económico los más osados han salido en búsqueda de soluciones, el ensimismamiento parece ser la tónica en lo político. Esta actitud es perfectamente observable en el uso de las herramientas 2.0.

Plantear un negocio, hoy, a espaldas del mundo online es arriesgado para la viabilidad del mismo. Cada vez son más los consumidores que quieren ser escuchados y quieren ver como sus deseos se cumplen. Quieren encontrar respuestas a sus motivaciones. Y eso es relativamente sencillo en el mundo online. De hecho, Vía Enrique Dans leo este artículo de Forbes sobre el uso de las herramientas 2.0 por parte del mundo de la empresa, en especial por parte de los máximos responsables de muchas empresas.“Yes, CEOs should Facebook and Twitter” justifica desde una vertiente de acción-beneficio el uso de las redes por parte del mundo empresarial:

 In the current stormy economy, as companies look for new ways to market their products and engage their customers, chief executive officers are finally looking more and more at how social networking tools can extend their brands, create corporate cultures based on listening and learning, and establish their own leadership profiles.”

Si la empresa lo tiene tan claro, ¿por qué a la política le cuesta tanto darse cuenta?

Sí, los presidentes, alcaldes, ministros, concejales, consejeros y candidatos deben usar las redes. Sí, deben escuchar lo que la gente dice. En un mundo de lógica 1.0 -aunque no me gusta usar este tipo de conceptos- era relativamente fácil justificar el distanciamiento entre el líder y la sociedad. Hoy, la existencia de estos medios de comunicación hace muy difícil justificar que un liderazgo político no deba sostenerse en la participación activa en la conversación. Quizás debamos prestar más atención a este punto.

Si una empresa escucha activamente a sus clientes, ¿por qué no debería hacerlo un partido o un gobierno? El mercado empuja a las compañías a competir por la fidelidad del consumidor día a día. En la política, con enarbolar las banderas cada cuatro años, bastaba. Hasta hoy. El mundo online es un arma de doble filo: los ciudadanos y ciudadanas estamos más informados que nunca de la actividad de nuestros políticos. De sus votos. De sus acciones. De sus políticas. El ciudadano cada día adopta una actitud más parecida a sus opciones de compra: testea, prueba y si no le convence cambia. O cambia radicalmente sus hábitos de consumo y se pasa a la frutería ecológica o se hace vegetariano. Y en política, se pasa a la abstención.

Quizás una de las explicaciones a este distanciamiento sea la desigual interpretación del mundo que compartimos. Hasta ahora, desde la política nos habían dado las claves para interpretar el debate. Hoy, las ponemos nosotros y la política no nos sigue. Por eso entendemos la soledad de los políticos que se aventuran en estos mundos. Y por eso, estos líderes entienden a quienes escuchan. Han salido de las sedes del partido y de las arenas políticas, y eso se nota.

Que valga, pues, la metáfora: sí, los presidentes, alcaldes, ministros, concejales, consejeros y candidatos deben usar las redes.

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