Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos

En los últimos años hemos observado como el fenómeno de la política 2.0 iba adquiriendo peso en los debates que se producen en las redes y fuera de ellas. Para algunos, el activismo político y social 2.0 abría una oportunidad y auguraba una transformación de la política tal y como la conocíamos. Parecía que se rompían los paradigmas de verticalidad y control central de las organizaciones políticas, de la construcción del mensaje político y el dominio de la agenda.

No cabe duda de que ha habido logros. Nadie puede negar que crece la desintermediación de la relación entre políticos y ciudadanía; aumenta la posibilidad de debates cruzados entre activistas de distintos colores con un creciente peso de la argumentación sobre el eslogan; y, en general, se ha abierto un espacio para un mayor protagonismo del ciudadano, del individuo a la hora de producir debates y construir liderazgos de opinión que escapan al control centralizado y vertical de las organizaciones clásicas.

Puede parecer que estos logros nos abren una nueva forma de acción política y social, pero ¿es tan brillante el escenario del activismo político y social 2.0? ¿Internet han hecho obsoletas las organizaciones e instituciones políticas a la hora de realizar cambios en la sociedad?

Porque la realidad es contundente y tozuda: al igual que los logros enumerados, resulta igualmente difícil contradecir el hecho de que el activismo en la red por sí solo es estéril y no es capaz de conseguir cambios ni transformaciones sin una acción “fuera de la red” en muchas ocasiones dependiente de alguna de estas organizaciones o instituciones clásicas. Se puede comprobar fácilmente cómo parte del debate y la estrategia política en la red está aportando confrontación, con las organizaciones políticas intentando imponer su estructura vertical y su mensaje centralizado en las redes sociales, haciendo que parte de la conversación política en la red sea un mero cruce de eslogans. Entonces resulta que ese gran debate colectivo de ideas no se produce con la horizontalidad que se había anunciado: la red no es una gran ágora, sino un conjunto de habitaciones ideológicas con estrechos pasillos poco poblados donde interaccionar.

La serie de artículos que acompañan a este manifiesto acude a los extremos en los que los logros se han estrellado contra las paredes y se han visto colapsados en esos estrechos pasillos. Su objetivo es profundizar en los límites del activismo político y social 2.0, de las transformaciones anunciadas y de las expectativas generadas.

Los autores de estos artículos somos actores de esta acción política y social 2.0: creemos en ella, trabajamos en ella y estamos comprometidos en su divulgación, asumiendo sus éxitos y luchando por lograr otros. Pero, para conseguirlo, pensamos que lo primero es ser conscientes de que el alba de la nueva era tiene sus zonas oscuras. Conocer esos límites, saber que internet no nos proporciona una varita mágica capaz de resolver todos los problemas, es lo que realmente hará crecer nuestra capacidad de utilizar la red para hacer de la política un mejor instrumento de cambio.

Descarga el documento.

¿Esto es lo 2.0? Esta fue la pregunta/reflexión que lanzó Edgar Rovira -no en estas palabras exactas, pero por ahí iba el tema- en Twitter hace unas semanas. De esa reflexión nace este manifiesto y el documento que presentamos. Una obra de conjunto, coordinada por Rovira, en la que mostramos varias reflexiones sobre los límites del 2.0 en los procesos políticos. Participamos en él Jorge Galindo, Carlos Guadián, Guillem López-Bonafont, Xavier Peytibí, José Rodríguez, Edgar Rovira, Roger Senserrich y un servidor.

Entrevista al President del Parlament

“La gente puede entrar hasta las mismas entrañas del Parlamento”

El 17 de diciembre de 2003 Ernest Benach era proclamado presidente del Parlament de Catalunya. Con 43 años, el reusense se convertía en el 12º presidente del Parlamento y tenía por delante una modernización y apertura de la cámara que poco podía imaginar el mismo día que se convertía en la segunda autoridad del país. El pasado 28 de septiembre hablamos de esto y más en su despacho.

Un presidente joven que quizá choca con el carácter de presidentes que le han precedido. No fue un cargo en retirada, y eso se nota. Aunque puntualiza mucho que a muchos parlamentos europeos su caso es el habitual y habla de los pasos para revitalizar la insitución que hizo el presidente Joan Rigol.

Antes de comenzar la entrevista, cuando la cámara aún no graba, el presidente Benach me sorprende con un comentario sobre una nueva aplicación para el iPhone. Él es así: cercano y curioso. A lo largo de su presidencia, todas las veces que hemos coincidido ha sido así. Empezamos la entrevista y hay que hacer balance de estos siete años de mandato.

Un balance en pocas palabras

Benach valora positivamente su presidencia y el trabajo realizado al frente del Parlament en los últimos siete años. Le pido que lo haga en 140 caracteres. “Modernización, apertura, transparencia, internacionalización, y administración más eficaz con el ciudadano.” Sobran 37.

Dos legislaturas son poco. Tres, mucho. Benach comenta que quizá llegar a mandatos de 10 años como máximo sería una medida justa para poder desplegar todas las propuestas. En todo caso, el presidente abandonará, presumiblemente, el cargo en la próxima legislatura. Hasta que esto suceda, seguirá trabajando “la legislatura acaba el día que empieza la siguiente”.

En siete años se han conseguido logros importantes, tanto a nivel político como del propio funcionamiento de la casa. Da un paso atrás y se detiene para pensar en los momento más felices, aquellos de los que guardará recuerdo toda la vida. Y entre ellos, destaca uno: la aprobación del texto del Estatuto del 30 de septiembre de 2005. Los que olvidaría, además de los relacionados con la polémica del coche oficial, la reacción a la entrevista del entonces consejero del gobierno de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira con ETA en Perpiñán.

Política 2.0

Recuerdo perfectamente la primera vez que conocí al presidente del Parlamento. Fue en la entrega de los Premis Blocs Catalunya de 2008, donde recibí el galardón. Intercambiamos algunas palabras con quien, entonces, ya era uno de los políticos más activos en la red del país. Recuerdo que me comentó que era un lector asiduo de este blog donde tantas veces hemos reflexionado sobre la política e internet. Esta entrevista no podía dejar de lado este tema.

¿Cómo llega la apertura de una institución como el Parlamento gracias a la red? Benach comenta que es fruto de un proceso… aunque mucha responsabilidad la tiene su carácter inquieto y cotilla. Las ganas de descubrir cosas nuevas y aplicarlas. Un proceso que ha llevado al Parlament a ser una institución casi en tiempo real: los diferentes espacios de la red sirven para dar toda la información de lo que pasa. Desde las comisiones al bruto de las intervenciones. “La gente puede entrar hasta las mismas entrañas del Parlamento”.

Un proceso que ya está en marcha para cuando llegue el próximo presidente o presidenta del Parlament. En todo caso, Benach nos habla de los retos a los que han tenido que hacer frente en una “administración analógica, 1.0”. Desde el nivel organizativo a las dificultades de hacer ver que la participación era positiva y deseable. “Todavía hay gente que piensa que juegas a marcianitos”, comenta Benach.

Está convencido de que se ha hecho, de la irreversibilidad del cambio y de la transparencia con la que se han hecho las cosas. Aunque en un momento dudó. De lo que no duda es que “Internet cambiará la política, como ha cambiado la sociedad y la vida de las personas”.

No hay duda, el presidente cree en la red como ya mostró en su primer libro sobre el tema “Política 2.0”. Y seguro que lo veremos en los que vendrán…

Candidato 2.0

Benach es el número dos de la lista por Barcelona. Durante unas semanas tendrá que combinar su cargo de presidente del Parlamento con las responsabilidades propias de la campaña. “La campaña es un accidente”, comenta el presidente. En todo caso, no duda en que utilizará las herramientas 2.0 para acercarse a los ciudadanos y estar a su disposición. La música y un diario de campaña serán protagonistas durante este periodo.

En todo caso, aprovecho el momento para saber qué piensa él de la disyuntiva seguidores/votos. O de si lo que importa es crear red, comunidad … o sólo buscar los votos. Se muestra más partidario de la primera opción.

Retos

El final de la entrevista nos deja dos reflexiones importantes que hay que atender. El presidente señala que “o nos adaptamos o aquí pasarán cosas”. O sea, o la política es capaz de adaptarse al cambio que supone la red, o las consecuencias serán importantes. Pero sobre todo, Benach se queda con la ida que este proceso de hacer de internet una herramienta para la política nos dejará “una democracia con mucha más calidad”.

El próximo presidente o presidenta del Parlamento tendrá que hacer frente al perfil que Benach ha conseguido imprimir a la institución. No lo tendrá fácil. Recibirá un parlamento más abierto que nunca, un ejemplo y un orgullo para muchos ciudadanos. Benach hablaba del proceso que nos ha llevado hasta la situación actual. Un proceso que no puede acabar. Un proceso del que es responsable ya quién hay que felicitar. Hablar sobre estos temas al final de la legislatura era necesario y forzoso. Un placer hacerlo con franqueza y transparencia … tal y como se demuestra diariamente en la red.

Edición de vídeo de Pau Martí.

Actuable quiere cambiar las cosas

Cuando hablas con algún profano de todo lo online -ya sea por voluntad propia, por miedo o por desconocimiento-, no tardará en salir a colación eso de que esto de Internet es un espacio frío. Virtual. Una diabólica alternativa al contacto humano, a los usos sociales convencionales. Un “me gusta” en Facebook nunca podrá compararse con una charla o un abrazo. Quizás tengan razón. Pero la verdad es que gracias a esta satánica herramienta, conozco hoy a uno de esos pocos  amigos que se cuentan con los dedos de las manos.

Gracias a su blog conocí a Francisco Polo. Lo leía desde mucho antes de llegar a Madrid y fue durante mis primeras semanas en la capital que me decidí a enviarle un correo a Francisco para conocerle. Desvirtualizarnos. De eso hace ya más de un año y medio. Y Francisco es Paco. Para que luego digan que Internet no es humano…

Ayer Paco presentó el proyecto que lidera y, arropado por su equipo y por una herramienta que llega pisando fuerte, fue hilvanando un relato de aspiración, de lucha… de cambio. Actuable es eso: una plataforma de activismo online que pone a disposición de usuarios y organizaciones los mecanismos para cambiar las cosas a través de peticiones.

Es una apuesta arriesgada. Pero esta sociedad avanza a base de ellas. De las contribuciones de particulares como Paco, Álvaro Ortiz, Fernando Blat y Manuel Silva; el equipo de Actuable. Emprendedores sociales que creen que la tecnología no es un fin en sí mismo: es el instrumento para actuar. Para hacer, para crear.

La página de Actuable ya está abierta y lista para contar con tu subscripción o la de tu organización. Preparada para recibir las primeras peticiones –algunos usuarios ya pudimos ir probando la herramienta durante la semana pasada y la experiencia fue muy positiva- y dar los primeros pasos en su camino. Actuable, además, tendrá servicios Premium para organizaciones no gubernamentales, que podrán sacar un mayor partido a la Red y a la gente (¿se me ha olvidado comentar que la Red no es fría, que hay millones de personas, que nos contactamos, nos conocemos?) para sus objetivos.

Mi amigo Paco, al que conozco desde hace poco más de un año y medio, es de las personas que lucha, se mueve por las causas. Ayer nos pidió que fuéramos la fuerza del viento del cambio: forma parte de él.

¡Vótame, GILIPOLLAS!

“Pobre imbécil” fue el modo en que el presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, se dirigió a un asistente al Salón de la Agricultura, una de las citas más importantes del sector y que tradicionalmente es inaugurado por el jefe del Estado galo. Ese insulto ponía en evidencia las pasiones de Sarkozy. Uno de sus puntos fuertes que, a veces, se le vuelve en contra. Fue esa imagen de duro y directo la que le llevó a la presidencia, pero también es fuente de animadversiones. Pero lo de Sarkozy no es lo habitual. Los políticos no suelen insultar en vivo y en directo a sus votantes. Saben lo mucho que se juegan. Entonces, ¿por qué se atreven a hacerlo en el mundo online?

España se acababa de declarar campeona del mundo. Habían pasado pocos minutos y el líder de Ciutadans, Albert Rivera, interpeló directamente a un usuario catalán por su apoyo a la selección holandesa; como queriendo decir “jódete”. Y ha tenido más de una conversación insultante con otros usarios –nota para el lector: conmigo Rivera siempre ha tenido un trato muy correcto, que conste-. El PNV de Gasteiz también salió con una lindeza llamando “puto” e “hijo de puta” a un usuario y alertando que ese “puto usuario” quería torpedearlos. Y el PP de Madrid tampoco estuvo ajeno al enfrentamiento durante la huelga del metro de Madrid, acusando a un usuario de sinvergüenza. Ejemplos de cómo partidos y políticos se enfrentan a ciudadanos de a pie sin pensar en las consecuencias de ello. Aunque bueno, no es algo exclusivo de la política: en su día el Twitter oficial de Pepsi dedicó un #FF a los afectados del famoso fantongo para hacer ataque y burla directa de su competidor…

Vayamos al centro de la cuestión: ¿por qué en Internet los políticos no rinden cuentas de los insultos y en los medios tradicionales sí? Cuando Esperanza Aguirre llamó “hijoputa” a Ruiz-Gallardón –aunque la presidenta aseguró que el insulto iba dirigido a un ex consejero de Caja Madrid- lo hizo sin saber que su conversación estaba siendo recogida por un micrófono. Tampoco se dio cuenta Gordon Brown en las pasadas elecciones británicas cuando ofendió a una pensionista. Esa suele ser la tónica: cuando un insulto de los líderes llega a portada, suele serlo por un descuido, un calentón del momento. O al menos a esa tabla se acogen los afectados. En Internet, ni piden perdón.

Lo curioso del caso es que, en Internet, los insultos aparecen de forma concienzuda y tras pasar el filtro imprescindible de escribirlo con nuestras propias manos. Lo hemos pensado. No es un calentón. Será, quizás, ¿que seguimos creyendo que esto de Internet no llega a nadie? Pues seguramente será: mientras se invierten millones en estrategias online, la imagen y la credibilidad de un político puede desvanecerse en un segundo por un calentón que se deja por escrito.

Ahora los “pobres imbéciles”, como diría Sarkozy, son precisamente los que emiten el insulto, no los que los reciben. Usuarios que entienden mejor que sus interlocutores lo que supone participar de las conversaciones de la Red. En realidad, la cuestión no es si entienden o no el medio. La cuestión es el necesario respeto de nuestros políticos a los ciudadanos de a pie. Aunque sean pesados. O no piensen como nosotros. El insulto 2.0 les sale gratis… y no piden ni perdón. No entienden el medio… ni el servicio a la comunidad.

¿De la pancarta al hashtag?

Con ellos, los usuarios han llegado a crear hilarantes títulos de películas. Han atribuido a políticos como Esperanza Aguirre poderes sobrenaturales o inverosímiles responsabilidades de hechos históricos. Han repasado las tres palabras que se repiten en muchas camas tras hacer el amor. O las tres últimas palabras antes de la muerte. Son los hashtag de Twitter, las etiquetas que, por activa o por pasiva, hemos acabado introduciendo en nuestra manera de participar. Pero, ¿qué pasa cuando la etiqueta pasa a ser una herramienta más de campaña?

Este campo de pruebas para la comunicación política online que son las elecciones catalanas del próximo otoño, están poniendo de manifiesto como los partidos y sus activistas no dudan en usar todos los resquicios y espacios a su alcance para promover sus mensajes. Hashtags incluidos. ¿Cómo los estan usando?

Vayamos por partes. Para los profanos en la plataforma de microblogging, el hashtag es una etiqueta que escribe el usuario cuando va a emitir un mensaje. Se escribe tras este símbolo # y suele resumir el contenido del mismo. Por ejemplo, si estamos comentando sobre un debate, usaríamos #debate. Esa es su principal función. Pero no la única.

De hecho, quizás ese sentido de ordenación de una conversación sea el que se vea con menos asiduidad: aparece en momentos puntuales, como en los actos de partido. Mítines, conferencias, etc. suelen tener asociada una etiqueta y los asistentes al mismo lo usan. Es especialmente útil para seguir en tiempo real y por lo que comentan los usuarios un acto en un momento determinado. El gran ejemplo de ello en la política del día a día la encontramos en el uso del hashtag #parlament durante las sesiones de la cámara catalana.

Otro de los usos, cada vez más extendidos y que pueden generar cierta extenuación en los usuarios, es la utilización del hashtag como un eslógan político más. Cada frase, cada reflexión, se acompaña de la etiqueta. Ésta, puede ser igual que el lema de la propia campaña. Así, la etiqueta pasa de ser un complemento a ser una parte esencial del mensaje. Ejemplos de ese uso lo tenemos en #segueixocreient #elcanvireal o #elcanvi

Llegados a este punto, la reflexión es sobre la efectividad de este tipo de prácticas. Sin duda, los seguidores de un usuario pueden conocer de primera mano el lema… pero si, como suele ser lo habitual, un usuario comparte a más de un seguidor de entre estos activistas, la saturación a la que se le expone puede llegar a expulsarle del objetivo primordial: que conozca nuestra oferta y le podamos convencer.

Sin duda, el hashtag es algo más que una etiqueta cuando se mezcla con política. De hecho, puede ser un punto de lucha entre partidos. Socialistas y convergentes se han visto imbuidos en más de una ocasión en la lucha por llenar el hilo de comentarios de un hashtag con mensajes contrarios al partido en cuestión.

¿Y cuál de estos usos es mejor? ¿Cuál es peor? La respuesta la tendremos en el auténtico objetivo, no ya del hashtag, sino de la presencia online. Puesto que estas etiquetas suelen aparecer porque alguno de los líderes en la Red de los partidos o incluso de los propios perfiles de los partidos; saber si con ello estamos respondiendo al objetivo de la participación es esencial. Si lo que buscamos es más seguidores, afines o no, a quienes convencer; seguramente no sea el camino. Si lo que queremos, en el fondo, es mantener a una tropa con el orgullo bien alto, seguramente sí. Pero si lo que buscamos es convertir todo ello en votos, quizás necesitemos reflexionar sobre ello. De lo que no cabe duda es de que, en Twitter, el propio hashtag es política.

Entrevista a Nadal

“Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres”

No tiene pelos en la lengua. Es directo, claro y conciso. Franco. E incluso, puede llegar a parecer que intenta educar a los casi 500 seguidores que tiene ya en Twitter. Así es Joaquim Nadal, el conseller de Política Territorial y Obras Públicas del gobierno de la Generalitat de Catalunya. O al menos, eso comunica su participación en esta gran conversación de 140 caracteres. Quería saber más. De él y de la decisión que le empujó a hacer de Twitter una manera de comunicarse. Y este post es el resultado de la entrevista con el consejero que, no podía ser de otra manera, hicimos a través de la plataforma de microblogging.

Nadal comenzó su aventura hace ya un mes. Pero en realidad llegaba después de una reflexión larga. Tal y como afirma el consejero, la idea le venía de parte del campeón Lance ArmstrongHace algún tiempo me convenció y no le hice caso“. Confiesa que veía Twitter desde la barrera, con “un punto de pasividad y desconocimiento“.

En realidad, Nadal no es una persona ajena a las herramientas 2.0 y a la fuerza comunicativa de Internet. Mantiene desde hace tiempo un blog-archivo y el Departamento que encabeza ha iniciado también desde hace algunos meses una presencia activa en la Red. Pero ha sido la facilidad de uso de Twitter uno de los factores decisivos para bajar a la arena “alguien me dijo” es sólo un click “y como usas el móvil lo harás muy bien“.

Del primer hola, a las aportaciones sobre la tarea diaria. Licitaciones, visitas a obras, informaciones sobre el avance de proyectos. Datos. Información para el ciudadano. Y este es uno de los otros atributos que valora el consejero de la herramienta “me permite sintetizar y es muy ágil para garantizar inmediatez“. Lo aplica a su trabajo aunque “trato de mantener un tono personal y que no domine el trabajo“.

Así, los seguidores de Joaquim Nadal descubrimos una gran facilidad para jugar con las palabras y extraer todo el jugo posible. Tweets con humor inteligente, apreciaciones poéticas y sensibles. Y alguna confesión con el Celler de Can Roca como protagonista.

La “pasividad y desconocimiento” se ha convertido a lo largo del último mes en una conversación creciente con otros usuarios. Si la agenda lo permite, el consejero responde a las menciones. E incluso, inicia él preguntas y debates. Quizás una de las cosas que más ha sorprendido de Nadal ha sido su capacidad de síntesis. Él no es consciente del todo, pero observa que “Me doy cuenta de que hay interacción y la gente me sigue con un punto de sorpresa y encuriosiment. Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres

El conseller cree que Twitter es un espacio de oportunidad para “multiplicar en red mensajes hechos de claridad, simplicidad, espontaneidad y oportunidad“. Quizá por eso cree que es bueno que una política participe en Twitter. Seguramente, los que creen que estar en Twitter pierden el tiempo “no lo conocen y no pueden ni intuir la fuerza que tendrá en el futuro. Y no saben la capacidad de comunicar que ya ha tenido“.

Nadal ha recibido consejos sobre el uso de esta herramienta antes de aterrizar. Aunque confiesa que “la verdad es que muy pocos“. Aunque corrige “o tal vez sólo uno: hazlo. Haz un cambio de esquema en la información del Departamento, supera las notas de prensa

Con el temor de “caer en la pequeñez de la querella política o ser mal interpretado y entrar en una espiral de replys“, el consejero toma cada día más experiencia y poco a poco, crece su lista seguidores y seguidos -aunque todavía sigue a pocos usuarios, 70 de los 500 que le siguen-.

Nadal es el único usuario activo de Twitter del Gobierno de la Generalitat que se atreve con los 140 caracteres. De hecho, Catalunya ve como buena parte de su clase política no duda en hacer de Twitter una vía de comunicación efectiva con los usuarios. Desde el Presidente del Parlamento, Ernest Benach a decenas de diputados y diputadas del Parlament de Catalunya, pasando por alcaldes y concejales de muchos pueblos y ciudades e incluso consejerías del Gobierno de la Generalitat, que ya tienen una guía para esta participación. Parece un cambio imparable que ahora llega, también, los Consejos de Gobierno del Palau de la Generalitat.

CiU: por iPad, Mas e iPhone

Llegar los primeros es importante. Llegar enteros, más. Y la verdad, parece que en CiU van a llegar los primeros y bien enteros a las elecciones del próximo otoño. Al menos, a nivel online. El camino hacia el Palau de la Generalitat puede ser aún algo –algo, sólo algo- tortuoso aunque si atendemos a las encuestas, el camino puede ser en este caso, bastante llano. Pero eso no es motivo para bajar la guardia. Y menos en el mundo de las Redes.

Aunque sigan sin gustarme sus anuncios en la radio –y en Spotify- y no me gustara el aire naif del pistoletazo de salida de su campaña, a nivel online están haciendo los deberes y cumplen con nota. Cativistes es ya una herramienta engrasada y los activistas de CiU se conocen y se organizan bajo el paraguas del partido. Ya han demostrado su eficacia en momentos puntuales y a medida que avance la campaña, seguramente se verá aún más.

Pero sus esfuerzos no se quedan ahí, que no es poco, sino que avanzan hacia nuevas herramientas y espacios. CiU ha sido el primer partido político español en contar con una aplicación en iPhone e iPad que permite al usuario seguir la actualidad de la formación, leer las noticias, tener acceso a fotos y vídeos y, si eres de Cativistes, poder actuar desde tu móvil. Un avance significativo que acerca la campaña y da instrumentos para el seguimiento. En las primeras semanas, más de 200 personas se la descargaron.

Apostar por estos soportes es estratégico. Cada vez navegamos más por dispositivos móviles y tener acceso al elector desde ahí es un elemento a tener en cuenta, más cuando sabemos que quién lo descarga es un votante convencido y motivado que puede arrastrar más votos. Es esa capacidad de acción la que resulta especialmente atractiva.

Otro de los elementos que permiten interacción y sentirse parte del proceso es la iniciativa presentada por la formación para preguntar a Artur Mas. “Artur Mas respon” se basa en Google Moderator y busca que los usuarios hagan llegar su duda al candidato de CiU. La iniciativa tuvo más de 6.000 “me gusta” en Facebook y se materializó con la respuesta de Mas a las tres preguntas más votadas en la última DOC Sessions –un formato muy novedoso del que hablaremos en otro post-.

Poder formular las dudas desde tu ordenador o tu teléfono a quién pretende gobernar Catalunya es otra manera de buscar esa participación con el ciudadano. Es evidente que se acercaran a ello los votantes ya convenidos, y que el propio sistema de votos evitará una pregunta incómoda, pero no deja de tener valor la capacidad de traspasar el umbral tradicional con sólo un clic.

Al final, la duda será saber hasta qué punto todos estos esfuerzos serán más o menos decisivos para el resultado de CiU. Pero lo que nadie podrá negar es el esfuerzo por plantear novedades con esfuerzo y tomándolo en serio. Estaremos muy atentos a su desarrollo.

Twitter puede arruinarte la vida

Twitter puede arruinarte la vida. Al menos la online. Y depende de cómo lo hagas, también tu vida pública o profesional. Que se lo pregunten al político británico Stuart MacLennan del partido Laborista. Este dirigente político no dudó en usar la plataforma de microblogging para lanzar improperios, insultos y hacer de lo políticamente incorrecto su principal fuente de inspiración.

No es necesario llegar a su extremo. Estamos demasiado en pañales como para ver si realmente un desliz ante 600 seguidores es tan grave como un micrófono abierto, pero lo que está claro es que el hecho que lo que hacemos, decimos y manifestamos en la Red permanece, nos obliga a entender los límites. Los riesgos y por supuesto las oportunidades, pero los límites que debemos aplicarnos.

El límite no debe entenderse como una censura –o una autocensura, mejor dicho-, al contrario, el límite debe ser ese punto de entender lo qué ocurre en la Red cuando Diego dice digo.

Así que si no quieres que Twitter arruine tu prometedora vida política (ya sea porque pases de concejal a diputado o de ministra a presidenta del Gobierno), no pierdas de vista estas cinco pistas para evitar el hundimiento de tu reputación online:

  1. La honestidad como bandera: no es ya citar el caso de Rosa Díez, que mientras actualizaba su Twitter respondía preguntas en TVE, entendemos que ese estadio lo hemos superado. No sólo debemos dejar claro si nuestro Twitter lo actualizo yo o mi equipo (como hace Esperanza Aguirre), sino que debemos ser honestos con nuestros principios, nuestras ideas y nuestra personalidad. No tiene sentido vender una idea equivocada de nosotros o que esté a años luz de la que mostramos ante los medios. Como dice el anuncio de una conocida tienda, “yo no soy tonto”. Y las personas que te siguen, tampoco.
  2. Esto es una conversación, ¡aporta!: en Twitter, como en otros espacios de la red participativa, la gente comparte, discute, conversa, aporta. Tu deberías hacer lo mismo. Durán i Lleida, el político más reputado en España, es el ejemplo de un mal uso de la herramienta cuando pega enlaces sin texto, no responde a las preguntas o martillea con esos enlaces sin ancla. Por tanto, si no quieres ser ninguneado por el resto de usuarios, entiende qué puede interesar a tus seguidores y construye la conversación con ellos. Aquí los argumentarios de partido no mandan, sólo ayudan. Los medios pueden querer una cosa, pero los seguidores otra. Entiende el cambio de óptica.
  3. Si preguntas, tenlo en cuenta: quizás oyendo a algún asesor, habrás planteado en más de una ocasión preguntas al aire. Sí, es un sano ejercicio. Pero si actúas como si fuera una pregunta retórica vas por el mal camino. Preguntar a los usuarios puede ser un buen ejercicio para tomarle el pulso a lo que opina la gente de a pie, pero para que el proceso sea completo, los que estamos al otro lado de la barrera debemos ver que el tiempo que te hemos dedicado sirve para algo. Agradece las participaciones y cuenta qué haces con ellas. Si tienes un blog, puede ser una buena idea hacer un post. Si no, no dudes en comentarlo con, por ejemplo, “acabo de citar algunos de vuestros ejemplos en el Pleno. ¡Gracias!”.
  4. Una cuestión de formas: como sabes, en comunicación no sólo hablan tus ideas. Hablar de corrupción cuando en tu partido hasta el apuntador está bajo lupa o hablar de respeto institucional cuando la lías en el Senado son incoherencias que el ciudadano percibe. En la Red, más de lo mismo. Incluso más. El uso personal de las redes significa que muchos usuarios te invitan a participar de su entorno más propio. Por ello, el tono, el respeto, las formas… son importantes. No queremos ver como te desahogas en insultos con alguien que no piensa como tu. Tampoco te queremos ver replicando consignas tribuneras. No estás ni en los toros ni en el fútbol. Dice más el cómo lo dices que lo que dices. La credibilidad no te la da ni el cargo ni el partido: se la ganan tus tweets.
  5. Por los siglos de los siglos: el contenido permanece. Lo que digas va a estar ahí por los siglos de los siglos… más si la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se encarga de ello. Aunque lo borres, un tweet puede ser copiado y ver la luz. Por ello, piensa bien qué escribes. Cada vez que lo haces, pones negro sobre blanco de tus ideas, tus opiniones. Tenlo en cuenta.

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