Lo llaman política 2.0 y no lo es

¿De dónde salieron? Las miles de personas que llenaron las plazas, ¿quiénes son? ¿Por qué están y estaban ahí? ¿En qué momento decidieron salir a la calle y consiguieron captar toda la atención? Los partidos y los líderes políticos buscan respuestas y no logran encontrarlas. O quizás no quieran hacerlo. Pero en realidad, las tienen delante de sus narices.

A medida que el movimiento 15M avanza, podemos tomar distancia para destilar el fondo y la forma. Los objetivos, los éxitos y los fracasos. En ello, la respuesta del origen es casi tan importante como lo que pueda conseguir. Y el origen no está solo en una situación concreta, llamémosle crisis, ley electoral o el sistema financiero. El origen quizás debamos buscarlo en la relación de los ciudadanos con sus representantes, siempre en tensión. Y en la aparición de un medio de comunicación que ha cambiado ya demasiadas cosas. Y no va a dejar de hacerlo.

Las listas cerradas y bloqueadas, el papel de los partidos políticos y las barreras de entrada al espacio político, la imposibilidad durante años de contactar con los representados, la personalización de la política… son elementos importantes para entender como la llegada de un medio de comunicación como internet, puede tener efectos de calado en una relación que había caído en la rutina.

Reconozcámoslo: la política no gusta. Se puede entender su valor, pero no es algo que guste o despierte pasiones. Para la mayoría de la población, la participación cada cuatro años es más que suficiente y tampoco tienen pasión por introducir cambios. Pero el entorno de aquellos ciudadanos que sienten la política, la viven y, lo más importante, ven en ella la vía para cambiar las cosas; tienen en la red un aliado.

Organizaciones, asociaciones, grupos de interés y ciudadanos de a pie han entendido mejor que los políticos lo que se puede conseguir con internet. Son conscientes de la capacidad de propagación y organización. De cómo una buena idea, puede sumar seguidores. Conscientes de la posibilidad de terminar con las rémoras más pesadas de organizaciones y rutinas.

Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Mientras muchos políticos se quedaron en la dimensión más básica de la política 2.0 –abrir un Twitter o un Facebook, participar lo justo o dejarlo en manos del becario-, muchos ciudadanos han entendido que se puede hacer política. Y vaya si lo han hecho.

La sorpresa llega a los centros de poder. Más cuando consiguen algo tan notorio como conseguir llenar las plazas de varias ciudades españolas antes de las elecciones. Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Ahí viene el reto de los políticos y la política. ¿Cómo hacer frente a ello? Escuchar debe ser el primer paso. Escuchar las demandas y observar tanto el fondo como la forma. Escuchar para conocer si, aunque no se venga de la forma tradicional de participar en política, la política puede dar respuestas a tantas preguntas.

El movimiento 15M debió atragantar el desayuno de más de un líder político. ¿De dónde vienen? ¿Por qué protestan? ¿Qué quieren? Seguramente, se sintieron como cuando el profesor pone en un examen el tema que no te preparaste. No les falta razón cuando hablan de las formas tradicionales de hacer política y citan las reglas del juego existentes. Pero se quedan en la superficie.

La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos?

Quizás esa superficie sea la que evita que las cosas cambien. La que hace que nuestros políticos ni escuchen ni vean los movimientos que nacen de la red como algo relevante. Sin ir más lejos, a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas, Actuable y Avaaz recogieron más de 100.000 firmas para exigir a los partidos listas limpias de imputados por corrupción. Ningún dirigente de PP o PSOE se dignó a recogerlas y escuchar los motivos de los promotores.

No todos son así. En el Reino Unido, el viceprimer ministro Nick Clegg recibió y escuchó los argumentos de la gente que había apoyado la petición de 38 Degrees en defensa de la sanidad pública. Y se llevó, con sus propias manos, las cajas con las peticiones firmadas. Maneras distintas de entender que las cosas están cambiando.

Las cosas están cambiando. La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos? La ciudadanía ha entendido el valor de las herramientas. Ha movilizado a miles de personas. Quizás de forma anárquica. Quizás con números pequeños.

Algunos políticos siguen diciendo que lo ocurrido con el 15M debe interpretarse. Debe estudiarse. En futuro. Sin ganas de atajarlo. Como si fueran animalitos que emiten sonidos extraños. Pero el tiempo apremia y no pueden demorarse más. Cuando las plazas se llenan, cuando más de 200.000 personas se unen en la red con una de las mayores peticiones online de la historia española; es que algo está cambiando.

Mientras los ciudadanos se movilizan, muchos políticos se escandalizan. La oportunidad de mejorar nuestra democracia está sobre el tapete. Está en la agenda de la calle. Tienen un Twitter, un Facebook y un blog. Hablan de ellos. Solo de ellos. Lo llaman política 2.0 y no lo es.

 

Entrada relacionada: “Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos”

 

Fotografía de Olmovich en Flickr.

En tu fiesta me colé

Ya lo cantaba Mecano, “No me invitó, pero yo fui”. Y no se referían ni a Facebook ni a partidos políticos. Pero no puedo dejar de tararear la canción cada vez que recibo una notificación de esta red social en mi correo con la invitación a un acto. O una solicitud de amistad. Quieren colarse en mi fiesta.

Facebook es una red privada, donde cada usuario acepta con quién quiere estar conectado y con quién no. La lógica es la conexión personal con aquellos a los que conoces o puedes querer conocer. Que levante la mano quien no haya enviado solicitud de amistad a alguien que conoció en una fiesta. Personas a personas. Pero cuando entramos en el campo de las siglas de los partidos, caminamos sobre un terreno pantanoso. Cuando no se comprende la lógica del espacio. E intentan colarse en tu fiesta.

Mi Facebook es mi fiesta. Si quiero invitarte, te pediré amistad. Y si eres una organización o una empresa, lo haré en tu página. De hecho, me sumaré a tu fiesta. Porque los perfiles personales y las páginas son distintas. Cada uno para su tipo de usuario. Algo que muchos partidos, candidatos o agrupaciones no han entendido. Y deberían hacerlo.

Para muchos partidos, agrupaciones locales o candidatos, Internet es un canal de difusión más de su actividad. Un poco como cuando tenemos un robot de cocina (en este caso, Internet), y lo usamos solo para hacer batidos (sin comprender que puede ser una conversación o la vía para incluir la participación ciudadana en la toma de decisiones). Y es bajo esa lógica que el uso del canal también sigue ese vicio de querer abarcar a todos, a lo grande y a cuantos más mejor. Pero en Facebook se impone lo próximo, la utilidad y el interés.

La configuración de la información de un perfil nos permite saber la localidad en la que reside ese usuario, sus interés, etc. ¿Tiene sentido invitar al acto de presentación de una candidatura a alguien que vive a 600 kilómetros? La segmentación es una utilidad en Facebook –y en otros espacios de Internet- y no aplicarla es un riesgo para la credibilidad. Toma tiempo, sí, pero reporta más beneficios.

No intentes colarte en mi fiesta, porque valoro la utilidad de lo que hago en Facebook. Mis contactos son mis contactos porque me dan información de cosas que a mí me pueden interesar. Porque comparten enlaces, porque puedo saber qué hace aquel amigo del Erasmus… porque me es útil. ¿Qué utilidad ofrecen esos perfiles? Solo los que estén convencidos de poder ofrecer algo al usuario deberían atreverse a colarse en la fiesta. Si no, el usuario se sumará a aquellas páginas de las que perciba un beneficio.

En definitiva: si no nos une una amistad, si no nos conocemos personalmente –de hecho, conocer personalmente a unas siglas es muy complicado- lo mejor es entender la lógica del espacio. Crear una página con contenido pertinente y despertar el interés en quién lo reciba. El flechazo no siempre es instantáneo. El usuario no caerá siempre en tus brazos. Colarse en las fiestas de otros no es la solución.

Billetes en primera, eurodiputados y política 2.0

“Algunos luchamos por tener los pies en suelo.” Lo decía ayer en su Twitter Raül Romeva, uno de los cuatro eurodiputados españoles (Oriol Junqueras, de ERC, Ramon Tremosa, de CiU, Rosa Estarás del PP y él, de ICV) que apoyaron la enmienda para evitar que el presupuesto comunitario de 2012 contemple los vuelos en primera clase de los parlamentarios europeos. No era una excepción. Lo escribía ahí porque es lo que hace siempre: ser transparente.

Pero no todos son como él. Ni piensan igual. De hecho, la mayoría de los eurodiputados, con los representantes de PP, PSOE y UPyD a la cabeza, consideraron que esa enmienda no debía ser aprobada. Lo hicieron pensando, seguramente, que nadie se daría cuenta de ello. Bruselas –o Estrasburgo, en este caso- está muy lejos. Parece que en las lógicas de los partidos aún no se concibe que la ciudadanía se ejerce activamente en la Red.

Una ciudadanía activa que se manifestó en tuits y comentarios al respecto. De hecho, no pasó mucho tiempo desde el tuit de Romeva hasta que el Twitter oficial del PSOE diera explicaciones de porqué sus eurodiputados, a excepción de Maria Badia, habían votado en contra de la enmienda. La presión en la Red les obligó: el hashtag #eurodiputadoscaraduras llegó a ser tema del momento. La transparencia es eso: rendir cuentas y dar explicaciones. ¿Habrían rectificado PSOE y UPyD sin la presión de la Red?

Eso es política 2.0. Para eso sirve Internet. No es solo una recolección de usuarios. Ni la lucha por ver qué candidato tiene más iconos en la home de su página web. Si la tiene. No. Eso no es política 2.0. Política 2.0 es participar, conversar, debatir. Es preguntar a los representantes y que los representados tengan una respuesta. Es rendir cuenta públicamente por lo hecho y por lo votado.

Política 2.0 es lo que hace Romeva. Un eurodiputado que considera que la atención a sus seguidores en la Red tiene el mismo rango que una reunión en su despacho. Romeva lo reserva. Entiende que debe explicar lo que hace en su cargo, lo que vota, por qué lo vota. Justificar su sueldo. O como decía ayer, tener los pies en el suelo. Un eurodiputado que se niega a creer que Bruselas o Estrasburgo están lejos. Que se niega a hacer del Parlamento Europeo un cementerio de elefantes. Un político que entiende que la política también se hace en la Red. Con los pies en el suelo.

Obama podría poner en marcha hoy su reelección

Podría ser hoy. El presidente Obama podría dar el pistoletazo de salida a su campaña este lunes y todo apunta a que lo hará a través de la Red. Su comunidad online, que no desapareció tras las elecciones del 4 de noviembre de 2008, recibiría un mensaje antes que nadie anunciando que el presidente vuelve a estar en la carretera.

Según informa Politico, la campaña podría cumplimentar las formalidades con la Comisión Electoral Federal e iniciar así su andadura en el segundo trimestre del año, con el objetivo de empezar cuanto antes la recaudación de fondos para la campaña. Internet volverá a jugar un papel clave en ello.

No. Obama no ganó las elecciones gracias a Internet. Pero no las hubiera ganado sin el dinero que consiguió a través de él. Ni las hubiera ganado sin una estrategia que entendía todo lo que se podía conseguir a través de la Red. Por ello, no es extraño que la reelección se inicie también en la Red.

La llamada a la acción a una robusta red de usuarios que no ha perdido contacto con su presidente desde su victoria, tiene sentido y calado. Si Obama vuelve a la carga, su Red debe seguirle. Lógico. Pero no por lógico, habitual. Y si no, atentos al abandono de blogs y redes creados para las elecciones municipales del 22 de mayo en España.

A riesgo de dejar este post en papel –electrónico- mojado, estaremos atentos al lanzamiento de la campaña del presidente. Back to basics.

Señores políticos: no los maten

Artículo publicado en “Política y Redes”:

La cuenta atrás ya está en marcha. Cada día más, es un día menos para la cita electoral del 22 de mayo. Ese día, todas las localidades de España elegirán a sus alcaldes y concejales y la mayoría de comunidades autónomas a sus diputados. Dicen que Internet jugará un papel clave. Dicen. Yo diría que tendrá un papel creciente.

Pero vayamos más allá de la campaña. Superemos el día 22 de mayo. Porque ese es el auténtico reto en esto de la aplicación de Internet a la política: saber si tras la cita con las urnas, el compromiso que han adquirido o adquirirán en las próximas semanas muchos políticos con los ciudadanos a través de sus espacios en la Red, se mantiene. Ver si son capaces de hacer de blogs, perfiles en redes sociales y el uso de agregadores sociales, una vía para comunicar su acción política a los ciudadanos… e incluirlos en la propia acción política.

Es el reto porque nos pone en la tesitura de aceptar que Internet es una herramienta poderosa, no solo para comunicar, sino también para gobernar. De un modo distinto, superando la unidireccionalidad y haciendo posible la inclusión del ciudadano. Sí, esa espesa nebulosa sobre lo qué es y lo que no es la política 2.0. Ese es el reto. Y lo es porque muchos no han entendido lo que supone apostar por estas herramientas… y lo es porque muchos no lo necesitan.

La política municipal es la más próxima al ciudadano. No copa las portadas de los periódicos. Sus resultados serán leídos desde el prisma de lo grande, la victoria o la derrota de los grandes partidos por el resultado global en estos comicios. Pero tras ello, quedará la realidad de complejas dinámicas municipales. Una política de proximidad que debe buscar el modo de combinar pisar la calle con la búsqueda de la colaboración y la implicación a través de la Red.

Ese es el reto y la oportunidad. Hacer que experiencias como las de Jun o Copons sean realidades en más localidades de España. El reto de ver como la política municipal en grandes ciudades puede abrirse a la ciudadanía a través de la Red. La posibilidad de crear ciudades y pueblos que vivan la política de forma distinta.

El debate, pues, ya no se sitúa en la necesidad de estar o no presentes. Lo veremos. Se multiplicarán los perfiles y las solicitudes de amistad. La pasión y la euforia por lo online subirá como la espuma hasta el 22 de mayo. ¿Serán capaces de mantenerlos? Ese debería ser el primer compromiso, el primer paso hacia la consecución de ese reto: evitar la masacre de espacios online que, presuntamente, morirán tras las elecciones. Reducir esa tasa de mortalidad que tanto afecta a la credibilidad de los políticos.

Señores políticos: no los maten. No los cierren. No los abandonen. Son su pasaporte hacia un modo diferente –y quizás mejor- de hacer muchas cosas. No pierdan una oportunidad de oro y vean más allá de la fecha de las elecciones. Quizás no ganen votos hoy. Pero mejorarán su trabajo, día a día, durante los próximos cuatro años. ¿Aceptan el reto?

El contrato de participación online

El PSC ha organizado esta mañana una jornada de trabajo “Idees pràctiques per a una campanya a la xarxa – Municipals 2011” en Castellar del Vallès en el que la Red, la política, el activismo y la participación han sido los temas dominantes. Una ocasión muy valiosa para reflexionar de forma conjunta.

Me gusta que los partidos se abran a gente que no comparte sus ideas. Que quieran abrirse a otras ideas y a experiencias poco ortodoxas. Te sientes libre para plantear ideas y esperar debatirlas.

Con esa libertad, plantee mi idea en tres minutos para el Fast-talk en el que he participado. Convencido que este formato tiene unas capacidades enormes (tras organizar dos maratones de comunicación con Antoni Gutiérrez-Rubí, observamos como la limitación a exponer un tema en solo tres minutos te exige trabajar tu idea mucho más, ser concreto y, sobretodo, creativo), expuse la necesidad de contar con un contrato de participación online. Esta es la presentación que apoyó la exposición:

¿Por qué un contrato de participación online? Afloran cada día nuevos perfiles de políticos. Y la verdad, tras las experiencias que hemos tenido, muchos creemos que morirán la propia noche del día 22 de mayo. ¿Por qué no comprometernos y hacer de eso un propio hito de comunicación?

Esa es la idea. Puede parecer contradictoria con el espíritu 2.0, pero quizás dejar por escrito la voluntad de participar, compartir y crear impulse esa nebulosa conceptual que es la política 2.0. La excusa perfecta para comprender su valor y hacerlo posible.

La idea de contratos en política no es nueva. Artur Mas, Silvio Berlusconi y el partido Republicano comparten su uso. Pero quizás este contrato sería algo diferente: no es un contrato contra nadie, sino el compromiso por crear algo. Y sí, los políticos lo tienen difícil con sus problemas de credibilidad. Y sí, quizás deban recurrir a ponerlo por escrito.

Nombre propio #9: Mark Zuckerberg

Si estuviéramos en los 90, Mark Zuckerberg sería un JASP. Sus logros y su edad dan buena cuenta de ello: con 26 años es el creador de la red social más usada en el mundo, ha sido elegido como la persona del año para la célebre revista Time y ocupa un importante lugar en la lista Forbes de los más ricos del planeta. Pero si Zuckerberg aparece en este post es por su contribución a la comunicación.

No es para menos: en 2010 Facebook ha alcanzado la nada desdeñable cifra de 500 millones de usuarios. Es el lugar dónde está la gente en Internet. Nos podrá parecer un espacio mejor o peor -al gusto de cada usuario, no nos meteremos en esto- pero es el gran espacio de la Red.

¿Por qué nombre propio en 2010 y no en 2009? Los números cantan. Se ha alcanzado la mayor cifra de usuarios. También en España, donde se situan por encima de los 10 millones de usuarios. 10 millones de españoles que usan con regularidad esta Red social. Cuestión numérica, de peso… pero también de uso.

La criatura de Mark Zuckerberg es hoy una plataforma transversal. Lo muestran las estadísticas de uso, el perfil de los usuarios, su traducción a 70 idiomas. Es un espacio clave para la comunicación de personas, marcas… y de la propia política. Hemos conocido escándalos que se han colado en la agenda política por aparecer en esa Red. Hemos visto como candidatos electorales tenían miles de fans y eso no suponía ganar unas elecciones. Hemos visto como, Facebook, es hoy el lugar donde está la gente y es una temeridad no estar presente.

Y todo eso empezó en la cabeza de un joven en Harvard, pelirrojo y de apellido impronunciable…

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Un tweet que no cambia la Unión

Vamos a hacer la prueba. Vamos a ver cuantas visita genera esta entrada que va a hablar sobre Europa. ¿Sigue alguien ahí? Si eres de los que siguen leyendo, te cuento: el presidente del Consejo anunció ayer vía Twitter, antes que a los medios, la reforma del Tratado de Lisboa. En si mismo, es una novedad. ¿Nos quedamos con la anécdota o vamos más allá?

Sin tener las respuestas ni las soluciones, me gustaría dar un paso más. Sí, es una novedad lo que ha hecho Van Rompuy. Especialmente en el contexto de jefes de Estado y de gobierno que viven a espaldas a la Red. O lo más importante, de gobiernos que la criminalizan, la atacan o legislan para acabar con ella. Por ello, la anécdota tiene el valor que tiene, pero lo gordo está escondido: ¿hasta qué punto la Unión Europea es un entorno 2.0?

Seguramente, si lo analizáramos en profundidad, descubriríamos que es de las instituciones más 2.0 que existen. No porque tengan más o menos presencia, sino porque muchas de sus rutinas, formas de funcionar y relaciones entre instituciones tienen ese carácter de conversación y de transparencia –mucho más, por cierto, que gobiernos y parlamentos nacionales.

Ya tenemos la anécdota. Y es relevante. No deja de tener su morbo el hecho de ver que ante una decisión de calado, el presidente del Consejo recurre a comunicarlo directamente a los usuarios –periodistas o no, pero en el fondo ciudadanos- sin pasar por el filtro tradicional de los medios. Sin embargo, y aunque la Unión sea, seguramente, mejor que muchos gobiernos, sigue chirriando eso del ejercicio del poder. El 2.0 es algo más.

Porque sí, la Unión puede ser mejor que otros, pero es un experimento de una complejidad tal que, seguramente, en lo último que recabe sea en la necesidad de abrir las instituciones a la ciudadanía. Sobre este tema reflexionaron el fin de semana pasada en Córdoba en un foro organizado por el Parlamento Europeo (podéis leer las crónicas de Dídac Gutiérrez-Peris, Francisco Polo, Álvaro Millán o David Martos). Y hay avances, pruebas y experiencias más que exitosas… pero el poder sigue siendo de otro calibre. Distinto, pero de otro tipo.

Un experimento, el europeo, que no ha tenido, por cierto, miedo a inventar nuevas formas de poder. En pensar en grande y crear no sólo una unión económica sino también una unión política y monetaria. Con creatividad se han abordado nuevos retos y con la misma creatividad se enfrenta el futuro. Y la eterna sombra de unos estados anclados en la Historia.

Estamos ante el proyecto político más complejo de nuestro tiempo. Me refiero a la Unión. Pero podría hacerlo también de lo online. Nadie cuestiona ya la presencia, pero entender que el cambio es de la propia organización, de la propia institución es más difícil de entender. Y sobre todo, de ejecutar. ¿Sigue alguien ahí?

Votos y check-in: el 28N en Foursquare

Pese al fantasma de Facebook Places, Foursquare no se amedrenta y sigue a paso firme. El servicio de geolocalización ha alcanzado ya los 5 millones de usuarios, lo que no deja de ser un número pequeño en comparación al crecimiento registrado en el mismo periodo por otros sitios como Twitter, pero muestra un interés creciente del usuario por decir dónde está. O mejor dicho, para jugar, ganar y compartir con su localización.

Realmente, ese es el punto. El beneficio. Ya sea la diversión por conseguir ser el mayor de un determinado lugar o los premios que un mayor puede obtener. En compañías como Starbucks, donde sus mayor en Estados Unidos tienen café gratis, o más cerca, en Caja Mediterráneo, donde los mayor de los centros de la Obra Social ganarán obsequios por su fidelidad; lo han entendido. Por ello, la propuesta de geolocalizar el voto lanzada en motivo de las elecciones catalanas del pasado 28 de noviembre tenía una parte muy interesante. Y por ahí vino el reto.

¿Cuándo hacemos check-in en Foursquare? Cuando percibimos un beneficio. Ya sea real o simbólico. Ser mayor de un espacio es un beneficio simbólico. Son varias ya las guerras por un mayor abiertas en el mundo… Y serlo y tener regalos o descuentos, un beneficio simbólico. Así, centrándonos en el primero, la propuesta de usar la etiqueta #jovoto al hacer check-in en la jornada electoral perseguía un beneficio simbólico: mostrar el orgullo por votar. Pero tenía otro punto importante; al compartir la geolocalización, podíamos recordar a nuestros contactos la jornada electoral y mostrar como un usuario al hacerlo puede convertirse en modelo para otros usuarios.

Con un poco de retraso, este es el análisis de la iniciativa. Así, la jornada electoral se cerró con 83 check-in y unos 80 espacios dados de alta en Foursquare. Es un número bajo, pero si lo comparamos con el nivel de check-in realizados en el Hotel Majestic durante la noche electoral, o en la sede del PSC en Nicaragua, nos da que si todos los colegios electorales hubieran estado en un único sitio, estos hubieran sido localización trending durante la jornada.

Los check-in se distribuyeron de forma muy asimétrica a lo largo del territorio catalán. Si tomamos como base las siete veguerías catalanas, nos encontramos con que el 70% de los check-in se registraron en las comarcas de Barcelona. La segunda veguería más activa fue la de Girona con el 15% del total. En tercera y cuarta posición, empatan el Camp de Tarragona y la Catalunya Central. El Alt Pirineu registró el 1% de los check-in y no se registró actividad en Lleida y las Terres de l’Ebre.

El poder de Barcelona nos llega también por los datos referentes únicamente a la ciudad condal. El 27% de los check-in se registraron solo en la ciudad. Fue, sin duda, la ciudad más activa. En su demarcación, encontramos otros lugares especialmente activos, como Sabadell, Badalona o Sant Cugat del Vallès. Si nos movemos de la capital catalana, ciudades como Girona o Reus también muestran una elevada actividad en comparación con la tónica general, así como localidades más pequeñas como L’Escala.

A lo largo de la jornada electoral, el hashtag #jovoto fue trending topic en España, junto a otros relacionados con las elecciones como #28N. En total, se registraron 611 tweets de 440 usuarios. El volumen de las menciones generó alguna situación curiosa, como comentó @ganyet en su sección en “El Món a Rac1”, el programa de radio matinal líder en Catalunya. Ganyet comentó que Jovoto es una comunidad online para creativos con sede en Berlín y en Nueva York, que cede su espacio para poder crear. Un espacio para los nuevos talentos creativos que a veces no encuentran su hueco en la industria. Los de Jovoto se sorprendieron al ver un repunte tan grande de sus menciones en Twitter… en catalán.

Janquim también le dedicó un espacio a la iniciativa de geolocalizar el voto en el 3cat24, donde también habló de otras anécdotas vividas en la red durante la jornada electoral.

Deberemos recuperar el hashtag en las próximas elecciones municipales y mostrar que somos más los que nos acercamos a las urnas que los que deciden no dar su voto. Gracias a tod@s por vuestra participación y por compartir vuestro orgullo por ejercer el derecho a voto.