Un fotógrafo para Zapatero

Urgentemente. La presidencia del Gobierno necesita los servicios de un fotógrafo que vaya más allá de las típicas fotografías que encontramos en el sitio web de La Moncloa. Lo necesita, porque del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, quedará en el recuerdo su foto de la cumbre de Bucarest. Aquella en la que estaba absolutamente solo mientras sus colegas charlaban al fondo. Lo necesita porque una imagen vale más que mil palabras y una foto puede ser el legado de una presidencia.

De hecho, tras preguntar a casi cien personas qué foto les viene a la mente cuando piensan en Zapatero, el 45% piensa en la foto de Bucarest. El 55% restante se fragmenta, siendo esa la fotografía recordada por más gente en una pregunta abierta. De hecho, las personas que piensan en la foto de sus hijas, o la de Mr. Bean, representan un 10% en ambos casos.

Para el 35%, la foto que asocian con Aznar es la de las Azores, seguido por un 24% que lo hace con la foto del presidente con los pies en la mesa en presencia de George Bush. En el caso de Rajoy, la respuesta más repetida, con más de un 40% de respuestas es que no tienen una imagen clara, seguida de su foto con un puro o la del helicóptero, ambas con un 14% de respuestas. Rajoy también lo necesita.

Esta pequeña investigación nos permite observar la importancia de facilitar las imágenes de nuestros líderes a los medios y al público en general. Las fotografías resultantes de Zapatero, Aznar o Rajoy no son las que desearían sus equipos. Son las que consiguieron colocar los medios. Dejamos en manos de terceros la difusión y los resultados no siempre son los esperados.

¿Fotos? ¿Para qué?

Elegir las fotos que llegarán al público es de suma importancia. Incluir el cuidado por este aspecto en la comunicación de un candidato o un líder es importante porque nos aseguramos que controlaremos lo que comunique esa foto. De hecho, tal y como comenta Xavier Peytibí, si lo hacemos, las fotografías serán “escogidas por el propio gabinete del político. Por supuesto el político siempre sale perfecto”. O lo que es lo mismo, podemos dar coherencia al mensaje con la imagen elegida.

La Moncloa, como tantos centros de poder, tiene fotógrafos entre su personal. Reflejan la actividad del presidente a nivel institucional e inmortalizan los momentos de ciudadanos y ciudadanas con el presidente. Fotografías que después llenan despachos y salas de estar. Pero La Moncloa, como tantos gobiernos autonómicos o centros de poder de otros países, olvida el poder de la fotografía en vistas al gran público.

Zapatero no puede estar constantemente ante una cámara de televisión. De hecho, hay gestiones de un presidente que no pueden ser grabadas por una cámara. Pero sí inmortalizadas por una foto. La Casa Blanca lo sabe bien. Cuando Obama llama por teléfono a cualquier líder extranjero durante una crisis o gestiona un desastre, tenemos la foto de Souza que muestra el modo de trabajar del presidente. ¿Tenemos alguna foto de Zapatero gestionando la crisis de los controladores?

Belleza, poder y vida cotidiana. Los frutos del full-access

Los casos paradigmáticos del uso de la fotografía para reforzar el mensaje y contribuir a la imagen de liderazgo de los líderes políticos, los encontramos en Estados Unidos y Reino Unido. Peter Souza y Andrew Parsons son, respectivamente, los fotógrafos que cubren el día a día de Barack Obama y David Cameron. Consiguen, mediante el acceso total a sus mandatarios, reflejar la importancia de las tareas que lleva a cabo un líder en esa posición.

Souza y Parsons consiguen reflejar con gran belleza y con un talento por captar los detalles, lo que supone el trabajo de un líder. Consiguen que miles de personas entren en la intimidad del poder, al mismo tiempo que reflejan la dignidad del cargo. Tarea nada fácil.

Internet es, en esto, un gran aliado. Tanto la Casa Blanca como el 10 de Downing Street suben a sus perfiles en Flickr esas fotos, permitiendo que sean esas y no otras las que puedan elegir, propagar y consumir los usuarios. Hacen de Internet una poderosa herramienta para ganar la batalla de la imagen en un mundo saturado de información.

Los detalles cuentan. Las imágenes cuentan. Las fotografías hablan sin necesidad de palabras. Entender eso es de vital importancia para los que velan por el mensaje, por los atributos y por lo que comunicamos cuando no decimos nada. ¿Seguirá la imagen del presidente en manos de terceros?

La política de las emociones nos lleva a la acción

Política emocional. Política de las emociones. Transmitir emociones. Usar un lenguaje emocional… toda esa retahíla suele escucharse cuando proyectamos cómo deben ser los discursos del poder. Muchas veces nos gustaría ver en nuestros líderes ese punto emocional en los discursos. No porque nos parezcan más bellos, más interesantes; en el fondo lo que queremos es que nos hagan actuar.

¿Qué es la emoción sino eso? ¿No es, acaso, la política de las emociones, el modo de llevarnos a la acción a través de la emoción? El origen del término no deja lugar a dudas: del latín emotĭo, -ōnis, que significa “el impulso que induce la acción”.

Esta reflexión viene a cuento del último discurso del estado de la Unión de Barack Obama. Una alocución impecable. Los grandes temas políticos del presidente unidos a la comprensión de las emociones que genera en el receptor. El uso de la entonación, de la voz y del lenguaje no verbal… que tanto transmite. La elección cuidadosa de palabras mágicas, como si se las hubiera regalado la mismísima Belisa Crepusculario. Entender que un discurso que no nos llegue y que no nos lleve a actuar, no sirve de nada.

Es un ejemplo de comprensión del valor del discurso. Y la muestra de esa necesidad de unir la emoción a la acción. Las palabras se las lleva el viento… pero pueden ser un látigo para que nos pongamos en marcha.

No dejará de sorprenderme la capacidad comunicativa del presidente. No ya por su actuación en el atril del Congreso, sino por la capacidad de hilar un mensaje emocional y encararlo a un resultado, a una acción. No había pasado mucho tiempo desde la ovación final que recibió el presidente al correo que la basta base de datos de Obama recibió pasados apenas unos minutos.

Un correo electrónico que es la muestra de cómo un discurso sobrevive al momento. De cómo las emociones que desplegó Obama en el Capitolio deben convertirse en donaciones, en apoyos, en servidores a la causa presidencial. Causa que, en estos momentos, ya no es otra que la reelección.

“We do big things”. El asunto que recibieron miles de personas en su buzón minutos después de la ovación. Un correo vibrante que repasaba los logros de la administración Obama. Y entre frases que dibujaban imágenes en la mente del lector, llamadas a la acción. Llamadas a moverse.

El correo de Obama muestra la importancia de entender el valor de la comunicación en todas sus formas. Dar contenido a los clichés tantas veces repetidos por gurús, analistas u observadores. Entender que la política de las emociones, por mucho que así se crea, no es el recurso a la lágrima fácil. La política de las emociones nos lleva a la acción.

6 ideas para la jornada de reflexión

La jornada de reflexión de las elecciones catalanas de 2006 fue atípica. El hecho que cayera en día laboral –martes, 31 de octubre-, le dio un carácter muy distinto. Hasta la tradicional foto de los canidatos en La Vanguardia fue diferente,  pudimos ver a los candidatos de los cinco partidos con representación parlamentaria –Artur Mas, José Montilla, Josep-Lluis Carod-Rovira, Josep Piqué y Joan Saura- posando juntos en las obras del tren de alta velocidad.

Los cinco, subidos a una viga, posaban sonrientes y confiados. Incluso relajados. Emulando a la famosa foto de los obreros comiendo en la construcción del Empire State Building en Nueva York, los hombres –ninguna mujer entonces- llamados a definir el futuro de Catalunya miraban a los objetivos con las piernas colgando.

Esa jornada de reflexión fue atípica y dio un contenido informativo común. Pero… ¿qué hacen nuestros políticos cuando el espectáculo de la campaña termina? La respuesta más común: descansar. Relajarse con sus familias y disfrutar de un día sin prisas, flashes y declaraciones. ¿Hacen bien? ¿Deberían hacer algo más?

Existen múltiples formas de comunicar atributos del candidato sin hacer un acto de campaña. Sin violar la ley, la jornada de reflexión puede ser un momento comunicativo relevante. Otra cosa es que la pesada losa de la tradición nos impida arrastrar al candidato del comedor de casa y las zapatillas a una acción que comunique qué tipo de presidente quiere ser.

Sarkozy no dudó en hacerlo el mismo día de las elecciones. ¿Qué mejor presidente podía tener Francia que un hombre a caballo? Eso debieron pensar sus asesores, que no dudaron en aprovechar el descanso del futuro presidente en la campiña francesa para conseguir una photo-op del candidato montado a caballo. De golpe, el candidato a presidente se atribuía toda la imagen de poder, de dirección y liderazgo que se le puede pedir a un presidente de la República. Reclamando la tradición centenaria de monarcas, dictadores y generales en posición de gesta, Sarkozy quiso despertar en los franceses la imagen de Napoleón.

En un contexto muy diferente, Barack Obama pasó las horas previas a su toma de posesión ayudando a una organización benéfica. Se acercó a unas viviendas en construcción y no dudó en coger el rodillo para pintar las paredes. Esa sola acción envolvía su propio mensaje de ayuda, cooperación y desarrollo. La idea de inclusión de otros temas en su agenda política.

¿Y hoy? ¿Qué cosas podrían hacer hoy los candidatos de los partidos con representación parlamentaria? A esta pregunta di respuesta en la II Maratón de Comunicación y os recuerdo a continuación mis seis ideas para los candidatos.

La bicicletada de Artur Mas

Artur Mas podría haber aprovechado esta jornada electoral para hacer deporte. Él y José Montilla son los candidatos con mayor edad, y aunque la experiencia es un grado incalculable, nos gusta ver en nuestros líderes vitalidad. Mas podría coger la bici en algún pueblo del corazón de Catalunya, en Osona, el Bages o el Ripollès. Rodeado de verde y acompañado. Reforzar dos de sus flancos: la percepción que él y CiU no se preocupan por el medio ambiente y esa idea de líder solitario, sin equipo. Algo falso que podría visualizarse practicando un deporte que tanto necesita de un equipo como el ciclismo.

La visita social de José Montilla

Mucho se ha hablado del colegio de los hijos de Montilla, un centro privado y alemán. ¿Y si José Montilla dejara el despacho por un día y diera una valiosa lección a sus hijos? El president podría visitar a título personal y sin cámaras una organización con vocación y acción social y enseñar a sus hijos la importancia de la cooperación, el desarrollo y la ayuda a quienes peor lo pasan. Conocer de esa faceta del president reforzaría su flanco izquierdo y humanizaría la imagen fría del candidato.

Las galletas de Joan Puigcercós

El candidato de ERC tiene una imagen muy tosca. Dura. Violenta. Ya sea por su expresión facial, la dureza de su barba o la imagen que ha construido (o destruido) Polònia, no es percibido por sus bondades. Las declaraciones sobre los impuestos en Andalucía no le han ayudado mucho. Sin embargo, Puigcercós es un gran padre de familia. ¿Por qué no aprovechar esa realidad? Quizás Puigcercós podría pasar el día en su tierra natal, Ripoll, y acercarse a un pueblo cercano como Camprodon. Este maravilloso pueblo catalán tiene, además de un fantástico centro histórico, a una empresa extraordinaria. Las galletas Birba, artesanas y deliciosas, se fabrican en el pueblo. ¿Y si Puigcercós visitara un centro económico para el pueblo como ese, a título personal, y dejara a sus hijos jugar a hacer galletas? Una foto de ese momento comunicaría mucho de Joan Puigcercós.

El Facebook de Alicia Sánchez-Camacho

La candidata del PPC actualiza personalmente su Facebook. Cuenta cosas personales, se relaciona con su electorado. Para vencer la imagen negativa que su lucha contra a inmigración ha generado, podría hacer de la red el espacio para parecer más humana. Sánchez-Camacho podría pasar este sábado en el Raval. Comprar en la Boqueria algo para cenar, entrar por la calle Església y tomar algo en alguna terraza. Compartir charla con los dueños de los negocios y terminar yendo hacia el mar por la Rambla del Raval.

El paseo hasta el Fòrum de Joan Herrera

Joan Herrera, el candidato de ICV-EUiA, podría pasar parte de este sábado paseando en bicicleta por el litoral de Barcelona, siempre y cuando el tiempo lo permita. Podría hacerlo con Lluc, si hijo. De este modo podría simbolizar en el más pequeño de los Herrera el futuro y los motivos por los que el candidato ecosocialista se presenta a las elecciones. La foto perfecta la tendría descansando un poco bajo las placas solares del Fòrum y mientras le enseña a Lluc para qué sirve esa gran estructura.

Albert Rivera se va al cine

Tras hablar sobre lengua, lengua y más lengua a lo largo de la campaña, Albert Rivera podría ir al cine este sábado con su pareja. Un buen momento para descansar. Lo importante en este caso es la elección de la cinta… y el idioma. Rivera podría hacer de eso un mensaje. La elección no es fácil ya que aunque él reniegue de la ley del cine aprobada por el Parlament de Catalunya, lo tendría bastante difícil para ver cine en catalán. Como la mayoría de películas comerciales no está doblada a esta lengua, Rivera debería ir a ver una que lleva ya varias semanas en cartelera: Herois. Una bonita historia cuyo título ya es de por sí un mensaje. En catalán, claro.

¿Lo mejor que le podía pasar a Obama?

Publico en La Vanguardia el análisis de la derrota Demócrata:

¿Lo mejor que le podía pasar a Obama?

Si hay algo que me gusta de Estados Unidos es su naturaleza optimista. Una tierra de oportunidad. Es precisamente la fuerza de la oportunidad lo que hace de esta debacle demócrata algo bueno para Obama. Puede serlo. Cierren los ojos y vuelvan a ese otoño de 2008 en que el cambió que defendía el entonces senador de Illinois triunfó a lo ancho del país. Cierren los ojos y pasen lista mentalmente. Piensen en aquellos que, por primera vez en su vida, acudieron a las urnas y dieron su apoyo al hoy presidente. Piensen en esos grupos de población atípicos que formaron esa gran masa de apoyos al cambio. Esa masa no votó en estas elecciones.

¿Por qué no lo hizo? La crisis, la política realizada por Obama, la comunicación que no ha sido tan efectiva como se esperaba, el tono elitista del presidente, la fuerza del Tea Party, la oposición conservadora que sólo podía crecer en un contexto así, la vuelta a la situación de facto anterior al tsunami demócrata de 2006… motivos que explican tantas realidades como votos presentes. Y ausentes. Porque esa ha sido la clave: la base electoral de Obama no ha repetido. Esencialmente, porque la naturaleza de las elecciones legislativa es muy distinta.

Otros presidentes como Reagan o Clinton en años recientes, pero también otros como Taft hace justo un siglo, vieron su presidencia marcada por los cambios en las cámaras. Algo deseado por los padres fundadores, que diseñaron un complejo sistema de checks & balances. Tanto Reagan como Clinton hicieron frente a la nueva situación con recetas distintas y pudieron ser reelegidos. A pesar de la pérdida de las cámaras. Ahí radica la clave: la receta que pueda tener Obama para sobrellevar un Congreso adverso y encarar su reelección.

Esa receta deberá pasar por la movilización de esa amalgama electoral. Para algunos, algo irrepetible. Una masa poco cohesionada, pero que en 2008 compartía la ilusión por el cambio. ¿Y si esa ilusión se torna en un voto de defensa por la amenaza del cambio que ha supuesto este revés? ¿Y si la victoria republicana es el favor más grande que puedan haberle hecho a su adversario?

Ese electorado tenía en mente un modelo y unos resultados de ese modelo que querían superar. Cambiar. Si la personificación del modelo caduco vuelve a escena, ¿no podría tener Obama la clave para volver a energizarlo en 2012?

Para ello, Obama va a necesitar confianza en su proyecto… y volver a tejer esa enorme red que consiguió en 2008. Aportar elementos para que pueda volver a darse –o ampliarse- ¿Qué pasaría si Palin fuese finalmente candidata del Partido Republicano a las elecciones presidenciales? En realidad, depende de sí mismo para hacerlo y de marcar al nuevo liderazgo republicano que va a ejercer su derecho al beneficio de la duda.

¿Y que pasa si Obama no hace de la necesidad, virtud? El presidente depende de sí mismo y solo él puede interpretar del mejor modo que pueda las cicatrices del resultado. La recuperación de la Cámara de Representantes, en manos demócratas desde 2006, da oxígeno y espacio a los del elefante. Leer bien el resultado y dar con los gestos y las acciones oportunas son el gran test al que se enfrenta Obama antes de las urnas. Y puede fallar.

Esa tierra de oportunidad marca esa bala en la recamara del presidente. Reagan y Clinton la usaron y dieron en la diana. Taft perdió la presidencia y su debacle empezó con esas elecciones de 1910. Cien años más tarde, la situación, la sociedad y la presidencia misma son muy distintas. En política es el único lugar en dónde los muertos vuelven.

Foto del Flickr de la Casa Blanca, Obama truca al nou líder republicà al Congrés per a felicitar-lo per la seva victòria.

It gets better

Este tema no saldrá nunca en los medios cuando se hable de redes sociales. En la próxima tertulia en radio o televisión, cuando el sabelotodo de turno ataque a las redes sociales e internet con esa monserga de la seguridad, de la suplantación de identidad… incluso con aquello de la responsabilidad de Facebook, Tuenti o chats en los crímenes más variopintos; nadie saldrá con esto. Y es que la campaña “It gets better” para apoyar a los adolescentes homosexuales que sufren un brutal acoso en Estados Unidos es la muestra que las redes ayudan. Crean y no destruyen.

Me gusta mucho esta iniciativa que tiene en Youtube su espacio de referencia. No es para menos: la plataforma supone el 10% del tráfico de Internet a escala mundial y es un entorno especialmente usado por los jóvenes… pero ahí viene lo más importante: algo que se comparte de forma abundante en las redes sociales. El espacio de referencia para este grupo en el que se sitúa el problema.

Los graves casos de abusos a personas por su condición sexual no es un tema menor. Y el mejor modo de combatirlo, es visualizarlo y denunciarlo. Pero para ello, para que eso sea posible y se puedan evitar fatalidades, como los suicidios registrados en Estados Unidos (aunque no es para nada un problema estadounidense, que conste), es necesario crear un espacio en que quién lo sufre, pueda ver que no está solo. Para que luego digan que esto de Internet es frío. Para que digan que aísla.

Crear un entorno de complicidad, de respuesta a las dudas y de confianza. Y por otro, mostrar que esa realidad puede ser superada, que la lucha lleva a una victoria personal y colectiva. Evidenciar que nuestras sociedades no pueden permitirse ni un segundo más ese tipo de discriminación. Para ello, esta experiencia no sólo cuenta con testimonios de gays o lesbianas: también de voces de peso como el presidente Obama, representantes políticos o la ex primera dama, Laura Bush. Testimonios de la gente de Facebook o Google. Experiencias personales.

“It gets better”. Sí, será mejor con la ayuda de esta iniciativa.

Políticos con iPad

Para bien o para mal, el iPad se ha convertido en un habitual en muchas conversaciones. Ya sea para romper el hielo antes de una reunión o con el café en una comida familiar: defensores y detractores del aparato de Apple salen por doquier. ¿Es para tanto? ¿Vale la pena hacerse con uno? ¿No hace lo mismo que un ordenador?

Seguro que estas preguntas han estado encima de la mesa de muchos políticos. ¿Comprar uno? Y por qué no, habrán pensado. ¿O dará una imagen elitista y pija del político que lo exhiba? Aunque también puede entenderse como un signo de modernidad, a la altura de los tiempos, integrando en el trabajo diario una nueva herramienta de gestión. Políticos como Esperanza Aguirre, David Cameron, Leire Pajín o el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, ya lo han probado. Y les gusta… vaya si les gusta.

David Martos recogió un testimonio único en la última visita de Esperanza Aguirre a los estudios de la Cadena SER. En un vídeo pudimos ver cómo se maneja la presidenta de la Comunidad de Madrid con la tableta de Apple, que ha hecho del iPad una herramienta más de trabajo que incluso ha sacado a relucir en algunas ruedas de prensa.

Pero el uso de los políticos no se queda ahí. Jens Stoltenberg dirigió Noruega desde su tablet durante el cierre del espacio aéreo europeo la primavera pasada por culpa de la erupción del volcán islandés.

Leire Pajín ha visto en el aparato de la factoría Jobs el soporte perfecto para no llevar encima centenares de papeles. Así, leyó su discurso en la toma de posesión como nueva ministra de Sanidad desde su iPad. No sabemos si usó alguna aplicación especial, pero el Twitter del PSOE lo comentó para sus seguidores.

Un gran fan de los productos de Apple es el primer ministro británico, David Cameron. Desde que ha llegado al 10 de Downing Street usa su Macbook Pro, su iMac e incluso ha instalado un reproductor sin cables para su colección de música que almacena en este último ordenador. No debemos olvidar que este fan de los gadgets fue uno de los primeros políticos en abrirse su espacio de videoblog y entender la potencia de las redes para llegar a los votantes.

¿Y Zapatero? ¿Montilla o Mas tienen un iPad en su cartera? Estos dos últimos han entendido el valor de las aplicaciones en dispositivos móviles como los iPad, pero también los iPhone. Así, y como ya vimos en otros posts, tanto el PSC como CiU cuentan con sus aplicaciones de campaña disponibles para cualquier usuario de forma gratuita.

De hecho, algunos estudios ya muestran como el iPad es un formato especialmente bueno para el sector de las aplicaciones. Es más, en el iPad se compran más apps de pago que en el iPhone, lo que está llevando a un desarrollo creciente de nuevas aplicaciones para varias necesidades. También políticas.

Sin ir más lejos, el Partido Demócrata entiende que el sector más joven debe ser clave en las midterm que se celebraran el próximo 2 de noviembre. Bajo la etiqueta de Gen44 –Obama es el 44º presidente de los Estados Unidos- se está intentando movilizar ese voto a través de aplicaciones para iPad y iPhone. ¿Cómo? Promoviendo el registro para el voto a través de estos soportes y aportando información y mensajes.

Y Obama ¿usa el iPad? Parece que el universo geek del presidente termina en la Blackberry por la que tanto luchó al llegar al Despacho Oval. Hace unos meses, en el commencement speech en la universidad de Hampton se mostró algo crítico con estos dispositivos y confesó no saber usarlos:

“You’re coming of age in a 24/7 media environment that bombards us with all kinds of content and exposes us to all kinds of arguments, some of which don’t always rank that high on the truth meter. And with iPods and iPads; and Xboxes and PlayStations – none of which I know how to work – (laughter) – information becomes a distraction, a diversion, a form of entertainment, rather than a tool of empowerment, rather than the means of emancipation. So all of this is not only putting pressure on you; it’s putting new pressure on our country and on our democracy.

Class of 2010, this is a period of breathtaking change, like few others in our history. We can’t stop these changes, but we can channel them, we can shape them, we can adapt to them.”

Aunque por no saber usarlos, demostró cierta pericia cuando un asistente al mitin de Seattle le pidió que le firmara el iPad. Lo hizo con la aplicación Ideas de Adobe y le marcó al presidente dónde debía estampar su foto con el dedo.

Ya sea por imagen, por su usabilidad o sencillamente por el placer de deslizar la yema de los dedos por esos aparatos, lo cierto es que cada vez son más los políticos que se suben al carro del iPad… quizás lo hagan pensado que aquí iPad, y después gloria.

El sello del Presidente de los Estados Unidos

“Bueno, todos sabéis quién soy, ¿no?”. El presidente Obama bromeaba la semana pasada con la audiencia tras la caída del sello presidencial del atril desde el que dirigía un discurso en el Fortune Most Powerful Women Summit. Con esa frase que pretendía quitar hierro al asunto, el mandatario ponía de manifiesto el cambio de la presidencia norteamericana a lo largo del siglo XX. El ejecutivo dejó de ser algo casi secundario a ser el gran poder del Estado. Y en eso, la comunicación tuvo algo que ver.

La tesis que desarrolla Stephen Graubard en su obra titulada “The Presidents: The Transformation of the American Presidency from Theodore Roosevelt to Barack Obama” es sumamente interesante. ¿Por qué el presidente deja de tener un perfil bajo desde Teddy Roosevelt? ¿Por qué la Casa Blanca deja de ser una mansión con apenas soldados a ser la gran fortificación actual? ¿Por qué la representación del poder deja la austeridad del siglo XIX para convertirse en una monarquía republicana? El siglo XX es la clave.

Y en ese proceso está la construcción de todo el imaginario relacionado con la presidencia, la profunda asunción de símbolos y ritos como el sello presidencial, el “Hail to the Chief” –el himno que anuncia la llegada del presidente-, el Air Force One, el Marine One, el America One… Camp David o ciertos aspectos de la ceremonia inaugural. Las dos primeras del siglo XIX, pero su uso se reafirma en el XX.

El siglo XX fue el siglo de la presidencia norteamericana. El auge de Estados Unidos como superpotencia, pero también el creciente interés por el presidente de los medios de comunicación y la cultura popular tienen mucho que ver. Y poco a poco, el miedo a replicar en Estados Unidos estructuras, ritos y símbolos de poder parecidos a las viejas monarquías europeas; se superó. A fuerza de aceptar la realidad. El ejecutivo dejó de ser algo de segunda fila en el siglo XX y los reparos de los Padres Fundadores y sus inmediatos sucesores fue desapareciendo.

Este tema da para mucho. Múltiples aristas. Centenares de ejemplos. Pero aprovechemos esa constatación de conocimiento general del presidente que hacía Obama para hablar de ese sello presidencial.

En un mundo sin televisión, con apenas fotografías, el inicio del uso del sello presidencial que empezó a usarse con más o menos asiduidad en 1850 tenía la función de identificar al Presidente. El presidente Hayes fue el primero en usarlo en invitaciones en 1877 y desde esos orígenes, se va ampliando su uso. Pese a ello, fue la presidencia de Truman la que reguló su uso con la orden ejecutiva 9646.

El sello, que es un sello como tal usado en correspondencia con el Congreso, tiene su base en el sello o escudo oficial de los Estados Unidos, aunque presenta varios cambios que lo hacen único. Veamos cómo es el sello presidencial:

El escudo tiene trece bandas verticales en plata y gules –rojo- que simbolizan las trece colonias originales, unidas bajo un único mando: el presidente.

Un águila americano lo sostiene y tiene en sus patas dos elementos: en su derecha –nuestra izquierda- una rama de olivo simbolizando la paz. En su izquierda –nuestra derecha- trece flechas que simbolizan la disposición a la lucha, a la guerra. Los poderes de la paz y la guerra. Existe cierto misticismo sobre la leyenda que sostiene que el águila mira a las flechas en tiempos de guerra y al olivo en tiempos de paz. Esa confusión se debe a que los cambios en del diseño se han producido tras las dos guerras mundiales, pero parece ser que cuando el águila miraba a las flechas, se cambió por una cuestión de tradición heráldica de no señalar a la izquierda lo que es considerado un hecho irrespectuoso.

Y sigamos con el trece. Tras la cabeza del águila, trece rayos de sol en oro, trece nubes en plata y una constelación de trece estrellas. Vuelta a la idea de constelación que ya vimos en este post.

Del pico del águila sale el texto “E Pluribus Unum”, de entre todos, uno. Se refiere tanto al país –de entre todos los estados, una nación-, pero también al propio presidente –de entre todos los ciudadanos, uno-.

Toda la composición es rodeada por 50 estrellas que representan la totalidad de los estados de la Unión, constelación que a su vez está rodeada por un borde en el que se puede leer “Seal of the President of the United States”.

Hoy el uso del sello es casi exclusivo en comunicación y en representación del Presidente. Así, lo vemos en atriles como del que cayó la semana pasada, en el Air Force One y en el Marine One, en la alfombra del Despacho Oval –en este caso, sólo las armas del Presidente, como en su bandera-, y en algunos espacios y usos más.

Los últimos cambios en el sello se produjeron por la inclusión de nuevas estrellas para nuevos estados, pero el diseño se ha mantenido como el actual desde 1960. La reproducción del sello o su venta es algo ilegal. Por ello, en el cine o la televisión o en los productos de merchandising, se modifica su diseño. Si tenéis un pack de dvd de El ala oeste de la Casa Blanca o alguien os ha traído algún souvenir de Washington DC, podréis observar que el diseño difiere en algún punto del original.

Caiga, o no, todos sabemos quién es el presidente de los Estados Unidos. Pero aunque lo hagamos, no está de más simbolizar ese poder con un sello codiciado. La presidencia americana cambió, y con ella el sello: el sello del Presidente de los Estados Unidos.

Las interferencias del hijo de Aznar

¿Qué le pasaba a Alonso Aznar cuando viajó a Melilla con su padre hace unas semanas? El hijo menor del presidente parecía enfadado. Ensimismado en sus pensamientos. Como quién está a disgusto en un lugar… parecía que ese era un castigo del presidencial progenitor al benjamín de la familia. ¿Lo era? Y lo más importante: ¿por qué estoy reflexionando sobre ello en este blog? Algo ha fallado en el proceso de comunicación. Este post es la prueba.

Lo de Aznar en Melilla fue ampliamente comentado y este artículo no va sobre si el Carter particular de la democracia española –por lo de ex presidente viajero dispuesto a mediar… aunque con un tono opuesto al del de Georgia- debería haber ido o no a Melilla. Pero sí del detalle que supuso observar al fondo de las imágenes de la visita de Aznar a su hijo de brazos cruzados y con el ceño fruncido. Una interferencia en comunicación de las que a menudo ocurren.

Aznar no ha sido el primero ni será el último. Atender a los detalles del fondo de nuestra photo-op es vital. No sólo por lo estético, sino por lo que comunica. Los humanos somos así: cuando tenemos ante nosotros una imagen, un marco, una situación, lo analizamos todo y nos quedamos con los detalles. Y esperamos coherencia. Si un líder se presenta como la energizante alternativa a otro, una serie de bostezos en las personas que aparecen tras ella nos envían un mensaje poco halagüeño. Como Alonso.

De hecho, George W. Bush no dudaba en recalcar el mensaje clave de sus comparecencias más importantes con paneles traseros que repetían una y otra vez ese mensaje. “Mejor sanidad”, “Misión cumplida”, “Asegurando el futuro”. Si quieres que esa sea la idea que el público retenga, explicítala. Aunque el socio de Aznar también sufrió los efectos de espontáneas reacciones de su retaguardia: durante la campaña de reelección un niño que asistía a un mitin del presidente no escatimaba en bostezos… y los medios no dudaron en sacar punta al lápiz.

Obama tampoco se escapa. Había perdido las primarias de New Hampshire pero su discurso fue electrizante. El público en pie, exultante, como si estuviera celebrando una victoria y no la derrota ante Hillary Clinton en el segundo asalto de la carrera por la nominación demócrata. “Yes, we can” dijo Obama. Y Will.i.am, cantante de The Black Eyed Peas, le dio forma en un vídeo que unía música y el que es, quizás, el discurso más famoso del presidente americano. Ya saben que fue un éxito. Pero, ¿repararon que no todas las personas del recinto parecían igual de energizadas?

El joven que está tras Obama, a nuestra izquierda, parece ausente durante todo el discurso. Como si eso no fuera con él. Y dirán ¿Y qué tiene que ver eso con el éxito del discurso? En este caso poco, los medios apenas recabaron en ello, pero cualquier espectador, al verlo, acaba escrutando con la mirada toda la escena y se da cuenta de ello. En ese momento aparece la interferencia en el mensaje. Los humanos somos así, así canalizamos los impactos y así procesamos toda la información. ¿En qué estaría pensando ese chico? No es casual que no aparezca en el video de la canción…

Frank Luntz comenta esta cuestión de todo aquel espectador que tiene ante sí cualquier imagen. Esa necesidad de ocupar un espacio y controlarlo cuando sea posible. Y la verdad, los partidos y los políticos lo hacen. Los asistentes de las filas situadas tras el atril suelen estar bien escogidas: personas que representen el mensaje del candidato. Aunque un bostezo se convierta en noticia.

¿Y qué pasa con las fotos? Pues más de lo mismo. Es habitual observar en la política angolsajona a políticos rodeados de carteles pidiendo el voto. Parece que la candidata Trini se ha aplicado el cuento… Evitar interferencias como ese ceño fruncido de Alonso Aznar.

Trini, un nuevo sabor… para la comunicación

Cuando Barack Obama visitó Battle Creek, en Michigan, durante la campaña presidencial de las elecciones de 2008, el senador estatal Mark Schauer le regaló una caja de cereales en la que aparecían él y Biden junto al famoso tigre Tony de Kellogg’s… compañía que está presente en la ciudad. Aunque no quedó muy claro si era un producto oficial de la compañía o no, lo cierto es que Obama agradeció el gesto y lo tomó con humor. Algo parecido le ha pasado a la ministra de Sanidad y precandidata en las primarias del PSM. Pero lo suyo no son los cereales, sino el zumo de frutas.

Ha sido en el marco de esta contienda en el que un diseñador ha visto en Trinidad Jiménez el nuevo sabor para Madrid. La similitud entre el nombre por el que es conocida, Trini, y una conocida marca de refrescos, ha llevado al profesional a crear una nueva imagen que coincide con el propio objetivo político de Jiménez y su candidatura: dar un nuevo sabor, un nuevo aire, al PSM y a la Comunidad de Madrid. La anécdota quedaría ahí si no fuera por el gesto que tuvo la ministra al recibir un delantal con esa imagen en un acto este fin de semana. Al igual que Obama, no dudó en agradecer el gesto y posar con él, con una franca sonrisa.

La imagen es de esas que hablan solas. En campaña un candidato puede hacer muchas cosas, pero las que salen del alma son las que valen. Y es que esa imagen es perfecta para ilustrar un gran artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí: Los tristes no ganan elecciones (ni lideran, ni seducen, ni convencen).

Seguramente ese sea uno de los puntos que más fortaleza dan a la ministra: transmite simpatía y afabilidad. Algo que el ciudadano de a pie percibe. Por ello es una de las ministras mejor valoradas del ejecutivo de Zapatero. Y quizás por los nubarrones que le plantaron en la campaña municipal de 2003, Jiménez no consiguió hacerse valer ante su primo y rival, Alberto Ruiz-Gallardón.

No es baladí pararnos en aquella anécdota, la famosa chupa de cuero que la puso en el ojo del huracán. Polémica fotografía de campaña en que algunos vieron un exceso de erotismo. Otros, la identificación de valores políticos masculinos –agresividad, dureza-. Y entre uno y otro, una polémica desatada por El Mundo cuando el PSOE procedió a retirar los carteles de la chupa. Chupa que, tal y como desvela Juan Campmany en “El efecto ZP”, eligió la propia Trini.

Con delantal o con chupa, Trini tiene la suerte de transmitir elementos muy necesarios en la comunicación política del futuro que empieza a tejerse en el presente que nos está tocando vivir. Con la anécdota de la chupa de cuero dio en el clavo de lo qué ocurrió realmente: a una mujer candidata se le exigen cosas que a un hombre candidato ni se le plantean. Demostró que el liderazgo político en femenino es distinto y necesario en un mundo plagado de líderes testosterónicos. Por cierto, la base del liderazgo de Esperanza Aguirre, muy parecido al de la Dama de Hierro. Jiménez es abierta, afable y optimista. Sonrisa en boca. Una comunicación emocional y empática.

Pero en político no todo se basa en esas capacidades. Gómez, el secretario general del PSM y su enemigo en la lucha por la candidatura, es un hombre que ha trabajado duro los últimos tres años recorriendo las calles de la Comunidad para explicar el proyecto socialista y conocer los problemas de los ciudadanos. Algo de lo que, por cierto Jiménez también ha sido partícipe como miembro de la Ejecutiva. Pero Tomás Gómez es un hombre que sonríe poco y comunica menos. Quizás ahí esté parte de la explicación de las famosas encuestas que llevaron a Zapatero a apuntar a Trini como candidata a batirse en duelo con Aguirre.

La lección de todo ello es clara. Calle, proyecto y sonrisa. Pero sonrisa sincera; entendiendo que los que no son tristes, los que hacen de la alegría y el optimismo parte de su ADN político pueden llegar más lejos. Tanto como prestarse a hacer del diseño de un atrevido diseñador una curiosa anécdota. Un nuevo sabor para la comunicación.

Foto de Trinidad Jiménez en Flickr.