Nombre propio #10: Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias

El 8 de mayo el rey Juan Carlos I entraba en quirófano para someterse a una operación quirúrgica en la que le fue extirpado un nódulo en el que no se encontraron células malignas. Días antes, Zarzuela presentaba las nuevas fotografías oficiales de los príncipes de Asturias, con y sin uniforme. Casualidades o no, la figura del heredero a la Corona se ha visto expuesta con mayor profundidad a los medios.

Así, Felipe de Borbón y Grecia es uno de estos nombre propios del 2010. El año en que se percibió una intensificación de la figura del heredero. La baja del rey supuso un relevo en sus funciones de representación de la Corona en numerosos actos oficiales y compartió con la reina el protagonismo en el Mundial de Sudáfrica.

Las cadenas de televisión no estuvieron ajenas a esa realidad. Así, Telecinco se atrevía en octubre con un telefilm en dos episodios sobre el romance de los príncipes de Asturias que causó un auténtico revuelo de críticas en medios y redes sociales. Uno de los fenómenos de la Red en este 2010.

El príncipe de Asturias solo puede ir aumentando, de forma paulatina, su protagonismo en la vida pública española hasta que el jefe del Estado fallezca o decida, si llega el caso, abdicar. Serán años de una mayor implicación en los asuntos del Estado y una mayor presencia y actividad con la opinión pública. Es ley de vida. Y ese posicionamiento ha tenido en 2010 un capítulo muy importante.

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Nombre propio #1: Twitter

El pajarito ha dado el cante, definitivamente, en 2009. Ha experimentado una explosión en el número de usuarios de esta popular plataforma de microblogging –incluso antes de saber del cierto cual sería su modelo de negocio-, especialmente a la sombra de varios fenómenos mediáticos; especialmente en Estados Unidos. 2009 se lleva la locura vivida con Oprah, Demi Moore y Ashton Kutcher; también con las estrellas que dejaron Twitter. Pero sobretodo, el año que termina se lleva un cambio tremendo: Twitter como una nueva vía real de comunicación.

Desde las protestas en Irán, ese intento de revolución verde que fue aplacada por el régimen, a los cerdos que volaron. De las manifestaciones organizadas tras el episodio del manifiesto a un uso cada vez más importante en la política. La apuesta de las marcas por Twitter, la presencia de grandes compañías en nuestros timelines… y los primeros casos de dudosa reputación; como la de Rosa Díez.

2009 ha sido el año de Twitter, y seguramente en el nuevo año sigamos observando un desarrollo imparable de este canal. Especialmente con la vista puesta en los comicios catalanes.

Nombre propio #3: Barack Obama

Al igual que Esperanza Aguirre, Obama repite. No, no hay intento de atar sus destinos… El presidente norteamericano empezó su mandato con energía y en poco menos de un año ha conseguido poner en marcha la reforma del sistema sanitario en Estados Unidos. Nada más y nada menos. Pero también ha terminado con la desigualdad de salario en el país por cuestión de sexos, ha hecho avances para terminar con la segregación de LGBT, ha trabajado por superar la crisis financiera, por acercar posturas con Cuba, Irán y Corea del Norte…

Obama recordará el 2009 por muchas cosas. Y una de ellas será la decisión del tribunal noruego del Nobel al otorgarle el premio Nobel de la Paz. Un galardón que levantó críticas y ampollas. Especialmente por lo agridulce de su comunicación: si la aceptación del galardón, con un discurso perfecto en la Casa Blanca, le salvó del bochorno mundial; el discurso en Oslo fue como ver al mismo Clausewitz recogiendo el Nobel de la Paz.

En todo caso, Obama ha demostrado que no es un bluff. Que puede gustar más o menos (no puede esperarse que los republicanos le amen, desde luego), pero que está aplicando lo que prometió en la larga campaña presidencial.

Cierra el año, pues, con un balance agridulce. Con avances sociales en el haber y encontronazos a cuenta de las guerras, la CIA o la gestión del último intento de atentado en el debe. Con una bajada paulatina –algo comprensible- en las encuestas a lo largo del año.

Nombre propio #4: Francisco Camps y la corrupción

La corrupción se ha personificado este año en seis letras que evocan a una salchicha alemana: Gürtel. Pero no debemos olvidar a Faisán, a Félix Millet, al caso Pretoria, al Palma Arena, a las imputaciones de la presidenta del Parlamento balear, los dudosos pagos del palacete del ex-ministro Matas… Pero ha sido la trama que ha salpicado al PP, y especialmente a Francisco Camps, la que más opiniones ha desatado en las Redes y en los medios.

Todos los casos de corrupción son un ataque al corazón de la democracia. Algo irreparable que se paga con el descontento y el descrédito de los ciudadanos. Pero también pone de manifiesto las extrañas reacciones del cerebro humano: el apoyo a quienes tienen una enorme tela de juicio en su gestión. Así, tanto por ello como por la necesidad política, Rajoy no pudo separarse de Camps cuando la tormenta caía a cuenta de los trajes. Y sobretodo por la debilidad del presidente popular, Rajoy tuvo que presenciar atónito el espectáculo del secretario general del PPCV, Ricardo Costa, cuando dimitió pero no dimitió. Reacciones que los ciudadanos no entienden. Como el hecho que el exalcalde de Santa Coloma de Gramenet consiga que los vecinos paguen en pocas horas su fianza (de medio millón de euros). O que los señores Millet y Montull no hayan pasado ni un día en la cárcel pese haber confesado su crimen. Y seguramente no lo hagan. Mientras, esperan el juicio jugando a tenis. Y en Valencia, los ciudadanos esperan saber algo del futuro de Camps y Gürtel mientras todo sigue igual…

Esta es hoy una de las grandes preocupaciones de la sociedad en su conjunto y uno de los grandes motivos por los que los ciudadanos están cada vez más descontentos con la política. Cada vez nos cuesta más indignarnos y sorprendernos porque nos estamos instalando en una extraña situación en la que parece que todo está podrido.

Esa es la gran asignatura pendiente de la política. Superarlo, evitarlo y luchar contra ello.

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Nombre propio #5: José Luis Rodríguez Zapatero

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Es normal que el presidente del Gobierno sea el centro de todos los comentarios y las tensiones. Pero sorprende el tono excesivamente personalista que ha tomado su presidencia. Parece que su ejecutivo se torna gris con el paso del tiempo y que sólo él sobresale. Eso tiene elementos positivos, pero también negativos, como el excesivo desgaste que está sufriendo.

En el balance positivo, Zapatero se planta en el 2010 sabiendo que tiene en Obama un aliado y, sobretodo, unas cuantas fotos en su álbum personal. Incluso una familiar. Sin duda, este es el gran éxito de este año: haber restaurado el puente con los Estados Unidos. Y también en 2010 tendrá lugar la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, con lo que el presidente tendrá una buena oportunidad para elevar su perfil.

Sin embargo, Zapatero se llevará un agridulce sabor de boca del 2009. Ha sido el año de la improvisación, de unos líos exagerados en su gobierno, con elevadas contradicciones de ministros y ministras. Pero también con decisiones difíciles de entender por parte de los ciudadanos que alimentan aún más esa sensación de improvisación y de ir sin un guión marcado: el aumento de los impuestos indirectos o la gestión del secuestro del Alakrana son sólo algunos ejemplos. Y no lo olvidemos, en el año en que por primera vez desde 2003 el PSOE pierde unas elecciones…

Nombre propio #7: Patxi López

Patxi Lopez

Aunque Juan José Ibarretxe arrasó en las elecciones vascas y ganó las elecciones con un gran margen respecto al segundo partido más votado, el PSE-PSOE de Patxi López; la mayoría nacionalista vasca no sumó esta vez.

Patxi López fue investido lehendakari con los apoyos de PSE-PSOE, PP y UPyD, convirtiéndose así en el primer lehendakari nacionalista español del País Vasco. López ha introducido cambios positivos para Euskadi –los cambios, tras casi 30 años de gobierno de un signo político siempre traen aire fresco-. Por ello se merece ser un personaje del año. Aunque el 70% de los vascos no confíe en él.

Lo que no se merece ser personaje del año es el estilo, los mensajes y la retórica de parte de la prensa que afirma sin tapujos que Euskadi vuelve a la normalidad: todos los gobiernos del PNV fueron legítimos e hicieron lo mejor para los vascos. Por cierto, Rosa Díez fue consejera de un gobierno del PNV y se paseaba por el mundo como “ministra de un país”.  Conviene recordarlo, porque parece como si en 30 años Euskadi no hubiese sido una democracia… Pero pese a ello, Patxi ha sido una de las sorpresas del año.

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