En las entrañas del poder

El poder desde dentro. En primera fila. Como espectadores privilegiados. Ese es el mayor reclamo de las cuentas oficiales de políticos, gobiernos y jefaturas de Estado en espacios como Flickr o Instagram. El modo de mostrar con transparencia lo que hacen los líderes a través de una imagen. Una realidad cada vez más extendida.

La Casa Blanca abrió su cuenta en Flickr en febrero de 2009, bajo la recién estrenada presidencia de Barack Obama. La elección del espacio y el hecho de optar por Souza como fotógrafo del presidente, dieron al canal motivos para su crecimiento. De hecho, ha sido fuente de noticia para los medios en más de una ocasión, cuando la interpretación sobre una instantánea presidencial ha llegado al debate público.

Pero la madurez del canal llegó con la operación que terminó con el asesinato de Ossama Bin Laden. Según Wired, el número de visionados que alcanzó la foto –en el momento de redacción de este artículo 2.531.100 la han visto- más famosa de la operación. El mismo artículo cita el éxito de las fotografías del enlace entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton, alojadas en el Flickr de la corona británica.

Desde dentro. Para todos. Donde están muchos

Ni la Casa Blanca ni Buckingham Palace son los únicos en poner fotografías de los líderes a disposición del gran público. Jefaturas de gobierno y de Estado, presidentes de comunidades autónomas, alcaldes y partidos usan sus webs para subir sus fotos oficiales. Aunque no consigan generar el vínculo e intimidad que Souza crea en sus fotos, son un modo de acercarnos a su trabajo. Pero no lo hacen en el lugar más transitado.

Espacios como Flickr, que ha mejorado su capacidad de propagación en medios sociales integrando botones en la página de visionado de fotos, o Instagram, concebidos para compartir momentos a través de la Red, son los lugares en los que se encuentra la gente. Espacios concebidos para compartir. Los políticos, partidos o instituciones que se asoman, lo hacen allí donde está la gente.

Esa naturaleza es clave. Como lo es la facilidad de propagar el contenido. De hecho, actualizaciones con fotografías o vídeos en Facebook, son más leídas y compartidas que aquellas que no las llevan.

Participar en estos canales logra dar con tres objetivos: comunicar lo que pasa en la institución, hacerlo para todos y en el lugar donde están muchos.

El reto de generar contenido

Apostar por la transparencia y el acercamiento a las instituciones, a través de la propagación de imágenes en estos canales, tiene sus retos. El mayor de ellos, la generación de contenido y la actualización de los espacios.

Ser la sombra de Obama, como es el caso de Souza, permite tener un gran número de instantáneas de forma regular. Pero no solo existe la opción del fotógrafo de cabecera. El lehendakari (o lendakari, según la RAE) Patxi López actualiza su cuenta de Instagram desde el teléfono de su teléfono. Ya sean actos oficiales o instantáneas de su faceta más personal. Esta fotografía de la reunión de los barones territoriales del PSOE previa al Comité Federal que encumbró a Rubalcaba es una prueba de ello.

De hecho, la continuidad es casi más importante que la presencia. Si en las últimas elecciones autonómicas 23 candidaturas tenían una galería en Flickr (ya fuera personal o de partido), solo 9 siguen actualizando. Pero de esas 23, 9 dejaron de hacerlo incluso meses antes de los comicios.

Lo recogíamos en este artículo, “Un fotógrafo para Zapatero”: llegar a la ciudadanía a través del poder de una imagen debe ser tenido en cuenta. A muchos nos puede el deseo por estar en las entrañas del poder. Canales como los actuales, lo permiten.

La Reina, nueva DirCom de Zarzuela

La realeza se ha dado cita este fin de semana en Estocolmo para asistir a la boda de la última princesa heredera del mundo que aún estaba soltera. Las casas reales han enviado a sus representantes y han disfrutado de los fastos dedicados a la heredera del trono sueco. Y no, ni el menú ni las mesas del convite fueron obra y gracia de Ikea. La Casa de Su Majestad envió, además de a los Príncipes de Asturias y las Infantas a la nueva DirCom de Zarzuela: la Reina.

El Rey no asistió. Generalmente no asiste a los enlaces de príncipes herederos –tal y como hace su prima, la Reina de Inglaterra- pero en este caso concreto, aún pesa la operación a la que fue sometido. Tras su paso por el quirófano y un postoperatorio en Barcelona, el Jefe del Estado volvió hace ya varias semanas al Palacio de la Zarzuela y ya se ha ido incorporando, poco a poco, a su trabajo.

Pese a ese incorporación, el Rey aún está alejado de ciertos actos públicos, como la boda de la heredera sueca. De hecho, varios miembros de la Familia Real han representado al monarca durante este tiempo. Por ejemplo, la Infanta Elena ha asistido en su nombre a la Feria de San Isidro y el Príncipe Felipe fue el anfitrión de la reciente cumbre celebrada en Madrid.

Aunque si una figura destacó en su momento fue el de la Reina. De hecho, meses después de la bomba informativa que supuso su intervención, una cosa queda clara: la Reina Sofía es la auténtica DirCom de la Casa Real.

El papel que jugó en las horas posteriores a la operación del Rey fue determinante para dar credibilidad a lo que decían los médicos. No es que los doctores que tuvieron la vida del Rey en sus manos no sepan hacer bien su trabajo, es que en este país tan dado a las conspiraciones, las opciones rocambolescas y las remotas posibilidades ante lo más probable, la comunicación aséptica de los profesionales no calma al corrillo ni evita el chascarrillo.

Por ello, cuando la Reina rompió el protocolo para acercarse a la prensa y dar tranquilidad sobre el estado de su marido, los que parecían preocupados por la salud del monarca o por una supuesta manipulación a gran escala, respiraron tranquilos. Si la Reina era capaz de hacer aquello, seguro que lo hacía por algo.

Así, los tiempos de los medios y el runrún cambió a partir de ese momento. Tras ello, ayudó mucho que los hijos del Rey fueran llegando escalonadamente al Clínic y no en poco tiempo o de forma precipitada. Cierto es que dos de sus hijos llegaban de vuelos internacionales, pero su tranquilidad sólo reforzaba esa idea que, en el fondo, la intervención no revestía de mayor trascendencia.

Cuando el Rey abandonó el hospital y durante sus breves declaraciones a la prensa, no dudó en sacar pecho por la sanidad pública del país. Algo que los sectores que más admiran al monarca han visto con buenos ojos y han comentado de forma abundante. Otra cosa es la sensación que ha dejado en otros, que son muchos y que lo pasan mal en estos momentos, al ver en las declaraciones del Rey un punto de frivolidad. Podría ser considerado, quizás para algunos como un error.

Pero los humanos, erramos. Tanto, como que aunque la Reina sea la auténtica DirCom de la Casa Real, sus declaraciones no siempre ha ayudado a la institución que representa. Lo que le dijo a la periodista Pilar Urbano a cuenta del matrimonio entre personas del mismo sexo o los problemillas con el Photoshop han sido quebraderos de cabeza para los responsables de comunicación de Zarzuela. Pero ese sábado, la Reina lo bordó. Como dice el Rey, su esposa es una profesional. En algo que se nos escapa al conjunto de los ciudadanos que no sabemos de los entresijos de Palacio, pero ese sábado demostró tener una gran inteligencia emocional para calmar a 44 millones de súbditos.