David y Goliat

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha recibido a la cancillera alemana Angela Merkel en su ciudad, Florencia, para una cumbre entre los dos países. Y la cumbre nos ha dejado esta imagen para la posteridad. Los dos mandatarios a los pies del David de Miguel Ángel. Una imagen bella y poderosa.

Al ver el escenario elegido por los italianos para la rueda de prensa entre los dos dirigentes no he podido hacer otra cosa que recordar este artículo que escribí tras la inauguración del AVE Madrid-Valencia en 2010. La importancia del fondo, del escenario, de lo que envuelve al mensaje. Porque eso también es mensaje.

El gobierno de Renzi quizás le estaba mandando un mensaje a Merkel o incluso al mundo. La idea de que los Davides a veces ganan a los Goliats. O incluso que un David como Italia puede acomplejar al Goliat de Europa en un escenario tan impresionante como ese. Recuerdo sentirme muy pequeño la primera vez que vi ese David en la Academia florentina. Los escenarios reales también están pensados para amedrentar e impresionar a las personas que dirigen países. Y para muestra de ello, la ciudad de Washington.

Elecciones alemanas: Yes, Angela Can!

Angela Merkel ha conseguido en 4 años ser un referente para los conservadores europeos. Respetada y admirada más allá de sus fronteras, hoy despejará algunas incógnitas básicas para entender su futuro político. Si no hay sorpresas –y nada las presagia- la cancillera alemana repetirá en el cargo aunque seguramente lo hará con nuevos compañeros de viaje.

Tras las dificultades de la CDU y el SPD para formar gobierno por separado en 2005, se formo la gran coalición con estos dos partidos. Un movimiento político necesario para asegurar la gobernabilidad del país, pero tremendamente incómodo para los dos equipos. Así, como suele pasar en el mundo de las coaliciones, saber repartir los éxitos y fracasos no siempre es fácil.

Todo apunta a que esta gran coalición no será necesaria. Su rival, y hasta ahora vicecanciller federal, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, no ha conseguido sobreponerse a la ola de apoyos que Merkel ha cosechado, tal y como indicaba Gutiérrez-Rubí esta semana en Público. Steinmeier no sólo organizó un gobierno en la sombra al propio gobierno en el que estaba, antes del verano, sino que ha tenido que hacer frente a la oposición de sectores tradicionalmente afines, como los sindicatos.

Ante este contexto, los liberales pueden ser el sustento de Merkel en la etapa que empezará el próximo lunes.

Merkel es la dirigente político más influyente del mundo, pese a tener un perfil comunicativo bajo y reservado y hacer gala de una timidez poco habitual en un mundo político tan centrado en los impactos mediáticos. Pese a ello, seguramente los alemanes y alemanas vean con buen ojos su resolución, determinación y eficiencia. Pese a que, tal y como corresponde con su ideología, eso signifique poner en duda las coberturas sociales de un país como Alemania.

Otra de las cuestiones interesantes de lo que ocurra hoy será observar la participación electoral en un contexto de crisis económica y con dos candidatos que no son, precisamente, un ejemplo de conexión con el electorado. Berlín vivió un momento histórico con el discurso de Obama que difícilmente podrían protagonizar Merkel o Steinmeier.

Europa observa atenta a lo que ocurra en Alemania, no es para menos.

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