10 productos de la campaña que no puedes comprar. Y te encantaría tener.

No, lo siento. No puedo comprarte merchandising de estas elecciones y llevarlo a España. Que me quede sólo un kilo de margen en mi equipaje no es la única razón. Solo los ciudadanos estadounidenses pueden comprarlo. Y yo… no lo soy. Pero, ¿por qué ocurre eso? ¿Es porque Trump ya ha aplicado su muro? Para nada. La razón es que los productos de merchandising electoral son una donación.

Una campaña presidencial es carísima. Obama gastó más de 985 millones de dólares en 2012. Romney, 992. Las campañas deben buscar constantemente fuentes de financiación y todo, absolutamente todo va dirigido a conseguir dinero para la campaña. Este es un país enorme, hay que pagar a trabajadores en todos los estados, hay que pagar anuncios electorales para convencer, organizar eventos, pagar viajes, aviones

El departamento de fundraising de una campaña es, seguramente, el más importante. Si no se puede asegurar la viabilidad financiera de una campaña, es imposible llegar a la Casa Blanca. Cada campaña tiene sus estrategias y sus productos. Algunas se concentran en pocas donaciones muy sustanciosas. Otras, en muchas donaciones por poco valor.

El merchandising es una forma más de financiarse. Y por tanto, una forma más de donación electoral. Por lo que solo se puede donar de acuerdo a la ley. Por eso, si intentas comprar algo en la web de Hillary o Trump no podrás. Si no eres estadounidense no podrás. Y sí, sé lo que se siente cuando ves un póster increíble que quedaría genial en tu salón pero no puedes comprarlo. Y no, en la sede de campaña no hay globos, chapas, pegatinas o camisetas para regalar. Porque aquí las cosas no funcionan así.

No podemos comprar merchandising pero sí podemos admirarlo. No te pierdas estos diez productos de merchandising de esta campaña por los que morirías:

1. La pegatina “No a Trump”

Las pegatinas electorales son súper famosas en las campañas presidenciales. Especialmente las conocidas como “bumper stickers”, que la gente suele pegar en sus coches.

Esta de la campaña de Hillary contra Trump tiene un diseño maravilloso. Dos pegatinas por 5 dólares.

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2. El cartel para el jardín

Si vives en una casa y tienes un jardín, puedes hacer como muchos americanos que muestran sus preferencias políticas poniendo estos carteles. Este de la campaña de Clinton cuesta 20 dólares y es resistente al agua. Esto es difícil de exportar a España. Pocos jardines tenemos y menos al estilo americano, con vistas al vecindario. Pero sobretodo porque eso de decir a los cuatro vientos a quién votamos, no lo llevamos muy bien. Los de Trump son algo más agresivos.

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3. La gorra roja de Trump

El color rojo es el color de los republicanos. No creas que Trump se ha vuelto socialista. Esta es su famosa gorra de campaña con el lema “Make America Great Again”. Por 25 dólares puedes conseguirla. Dice que está hecha en los Estados Unidos.

Si además eres socio de la NRA, quizás te interese este modelo.

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4. El póster de Tony Puryear

Por 30 dólares puedes tener una copia de un retrato de Hillary Clinton que está en la Smithsonian Portrai Gallery. Se trata de este retrato de Tony Puryear. El marco, lo pones tu.

5. Make your matrícula great again

Con esta funda, puedes personalizar la matrícula de tu coche. Si tu coche tiene matrícula americana, claro. Si no, tirarás 30 dólares a la basura.

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6. Las camisetas más fashion de Hillary

Una serie de diseñadores han apoyado la campaña de Hillary con los diseños de estas camisetas. Aquí puedes verlas todas, con precios diferentes. Esta, por ejemplo, es la de Marc Jacobs.

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7. La carta femenina de Clinton

Por 10 dólares puedes jugar la carta femenina de Clinton. Este juego de cartas de póker incluye mensajes sobre derechos de las mujeres con ilustraciones de Caitlin Keegan.

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8. Todo el mundo está con Hillary

O eso rezan todas las camisetas que la campaña ha preparado con un montón de grupos de apoyo a la campaña, como esta “LGBT for Hillary”. Por 30 dólares.

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9. Una bolsita hipster la mar de ingeniosa

Esta bolsa es perfecta para pasear por Malasaña o el Raval. Convirtiendo la famosa canción de Cyndi Lauper en un mensaje político: “Girls just wanna have fun-damental rights”. 25 dólares. Algodón y poliéster.

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10. Los pompones de Trump

¿Hay algo más americano que un partido de algún deporte con su himno, su bandera y sus cheerleaders? Puedes comprarte estos pompones de Trump por 10 dólares.

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El valor de McCain: 2$

Washington es un paraíso demócrata, o para ser más exactos, un entorno idílico para Barack Obama. Las primarias así lo pusieron en evidencia: el 75% de los votos fueron para el senador de Illinois. Pero la tradición de voto demócrata se extiende en el tiempo, sólo ejemplo George Bush sacó el 9.4% de los votos en 2004. La novedad es que por primera vez en la historia más del 50% de la población de la capital, que es afroamericana, tiene un candidato de su misma raza.

Esta situación se deja notar de manera muy especial y visible en la ciudad. Pegatinas y carteles de apoyo se multiplican por tiendas y paradas de hot dogs. Las camisetas y chapas a favor del tándem demócrata tintas de azul el distrito federal. Y las ventanas o el césped de muchas casas, así como los coches, son señal inequívoca de la adscripción a Obama y Biden.

De hecho, una señal más que claro de esta situación lo encontramos en el precio de algunos productos de merchandising político. Comprar hoy una camiseta de Barack Obama a menos de 50 metros de la Casa Blanca vale 5 $. La de John McCain, 2 $. Los stocks de los productos también son una evidencia de esta situación: en una tienda cercana al edificio del FBI sólo quedaba un cartón a tamaño real de John McCain. El de Obama, hace semanas que está agotado. Porque quien vende más es Obama, aparte de recaudar más.

La pasión por Obama es grande, muy grande. Aunque no es compartida por muchos otros estados de la unión. Las encuestas siguen estables, y las opiniones de la gente de esta ciudad no tienen nada que ver con la concepción que se tiene en otras ciudades americanas, aunque desde California vean la victoria de Obama como un hecho inevitable. O que desde Florida vean una victoria de McCain en este estado. Encuestas y percepciones, al fin y al cabo.

Seguiremos observando mañana este ejercicio de exhibicionismo partidista: porque como indica Ferran, en Estados Unidos no hay que ocultar las intenciones políticas. Y eso se nota.