El pasodoble de Esperanza Aguirre

Que San Isidro caiga siempre en campaña electoral es un accidente de esos que dan situaciones de foso de la orquesta, como diría Daniel Ureña. Para muestra, las noticias que ha llenado la jornada. La pradera de la ermita del santo es el lugar clave en el que los líderes políticos deben estar un día como ayer. Dejarse ver, dejarse tocar. Tomás Gómez y Esperanza Aguirre y los candidatos de IU lo hicieron, y pude acompañar a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Con salida prevista en Chamberí, la comitiva de cuatro autobuses esperaba a la presidenta. Casi una quincena de chulapas –concejalas y futuras concejalas- ensayan una versión del pasodoble “Los nardos”. Será la banda sonora de la jornada. La letra ensalza a Aguirre y arremete contra Gómez y Zapatero.

“Váyase, de aquí señor Gómez, nadie le quiere ni ver, dijo que en Madrid haría lo que por España hizo ZP. Vote a Esperanza Aguirre si es que quiere mejorar. Si le da su confianza salir de la crisis no va costar na”. Al hilo de la canción, llega la presidenta cargada con dos bandejas de las tradicionales rosquillas. Las ofrece a la prensa antes del canutazo en el que es preguntada por los carteles que el PP de Madrid está usando, centrados en publicidad negativa hacia el PSM y que no firmaba el partido. En línea con el pasodoble. No cuenta nada nuevo: tras la resolución de la Junta Electoral, el partido los firmará.

Saluda a las chulapas y no puede escucharlas cantar. Llegamos tarde a la pradera. Hay tiempo para que la presidenta salude a su madre y suban juntas al autobús. La comitiva sale. Con retraso, pero sale. Madrid Río está a rebosar. Algún comentario de la gente de comunicación del partido hacia la obra se siente en el autobús, que apenas avanza.

La pradera está a rebosar. Son más de la una de la tarde y la comitiva aparca como puede. En nada, decenas de curiosos y medios de comunicación rodean la puerta del autobús. La presidenta sale entre vítores de “¡guapa!”, “¡presidenta!” y cánticos a favor del partido que Aguirre intenta acallar para poder atender a los medios. Una madre con sus dos hijos a cuesta le exige que pague el turno de oficio. No será la primera ni la última voz discordante durante la jornada.

El avance hacia la ermita es lento y pesado. Es un auténtico baño de masas. Aguirre se deja fotografiar, tocar, besar… La rodean voluntarios que reparten chapas, piruletas azules y fotografías. Todo funciona como un calculado engranaje, solo demorado por los seguidores que se acercan. La jefa de prensa sufre para poder ordenar el trabajo de los medios ante las protestas de señoras ataviadas de chulapa que exigen su momento con la presidenta.

En la ermita la comitiva recobra algo de fuerzas, sin la presión de la marea de curiosos. Aguirre rehúsa la invitación a ir a visitar al santo sin hacer la pertinente cola y solo toma agua de la fuente en la sacristía. Las chulapas la esperan en el patio y saluda a los medios desde la estancia. Vuelven, por enésima vez, a entonar el pasodoble.

“¿Y Esperanza Aguirre no ha venido este año?” pregunta una señora que avanza a duras penas con su bastón. No se ha dado cuenta está en frente de la melé en la que se encuentra la presidenta. Me despido del equipo de comunicación del PP de Madrid y sale la señora, orgullosa, a nuestro encuentro. “Ya la he saludado. Y le he hecho una foto con el móvil”. Sigue el pasodoble. Marcando el ritmo hacia las urnas.

Menos butacas en el cine de Tomás Gómez

Solo la victoria en las primarias le permitió tomar impulso en las encuestas. Un salto insuficiente que apenas le acercó a su contrincante. Tomás Gómez no ha despegado desde que ejerciera como candidato a arrebatar la presidencia a Esperanza Aguirre. Tampoco lo hizo tras su victoria en las primarias. Las encuestas siguen mostrando esa situación y su campaña para llegar a la Real Casa de Correos parece corroborarlo. ¿Quiere el PSM ganar las elecciones?

Son solo una muestra de la realidad. Nunca la substituyen. Pero marcan tendencias claras. Las encuestas gustan a quien las lidera y desdeñadas por las que no muestran el resultado esperado. Tomás Gómez hace lo mismo con ellas. Tal y como declaró, “Si fuera por las encuestas no hubiera sido alcalde de Parla ni candidato a la Comunidad de Madrid y no tengo dudas de que seré presidente de Madrid”. Pero la realidad es que ni la Comunidad de Madrid es Parla ni luchar contra Aguirre es igual a hacerlo contra Trinidad Jiménez.

A lo largo de los últimos trece meses, el PSM de Tomás Gómez no ha dejado de caer en intención de voto. Si en abril de 2010 el 34% de los encuestados se mostraba partidario de votar al PSM, en mayo de 2011 lo hacen el 29,1%. Mientras, Aguirre deja atrás los fantasmas de Gürtel y sube en intención de voto, del 48,9% al 53,4%.

Una tendencia negativa

Gómez es un challenger (nombre por el que se conoce, en la política norteamericana, al candidato que pretende desbancar al candidato que ocupa el cargo, el incumbent) que no se lo ha puesto difícil a su incumbent. Su papel se ha visto afectado por el hecho de no tener un escaño en la Asamblea de Madrid y por las características propias de la política de la Comunidad de Madrid, poco seguida por la ciudadanía.

Las encuestas no han dejado de mostrar esa tendencia. Con un candidato desconocido para la mayoría de los madrileños, las primarias sirvieron para ungirlo como candidato y darlo a conocer, pero tras estos meses, la tendencia sigue siendo la misma. Los madrileños y madrileñas no confían ni en Gómez ni en el PSM.

Un líder en horas bajas y una marca que no funciona

Tomás Gómez, que fue el alcalde más votado de España en municipios de 50.000 habitantes, ha recorrido un camino largo y tortuoso hasta las puertas de estas elecciones. Los resultados de su trabajo se notaron en las primarias del PSM: las relaciones tejidas durante meses dieron sus frutos. Pero no ha sido capaz de llevar la pulsión del cambio que propone más allá de esas bases ya fidelizadas. No existe en la Comunidad de Madrid una tendencia al cambio como sí la existía, por ejemplo, en Catalunya antes de los comicios de noviembre o en Galicia en marzo de 2009.

Pero no es solo cosa de Gómez. En el PSM, como en otras comunidades autónomas, el desgaste de la marca socialista hace mella. Quizás aún más en un territorio donde la política nacional y autonómica se confunde a diario. Esperanza Aguirre es la presidenta autonómica con mayor relevancia a nivel nacional y la tendencia negativa del PSOE agudiza las dificultades del PSM para batir al PP en la Comunidad de Madrid.

¿Una mala campaña?

Las primarias fueron un contratiempo. El impulso mediático de Gómez tuvo fecha de caducidad. Y esa piedra en el camino enrareció el ambiente en el feudo socialista. A día de hoy, aún puede notarse. La estrategia del PSM no ha atendido a las dificultades y ha preferido usar un tono triunfalista que puede ser su gran error.

Joseph Napolitan afirma que “una estrategia correcta puede sobrevivir a una campaña mediocre, pero que incluso una campaña brillante puede fallar si la estrategia es errónea”. Los carteles cinematográficos son la muestra.

Tunear carteles de películas famosas con un mensaje político, como herramienta, no es ni bueno ni malo. Consigue notoriedad en los medios pero quizás no sea la mejor manera de llegar a nuevos votantes. Lo que sí es un error es el tono. Gómez se ve en la Real Casa de Correos. Y así lo muestra en público.

Pero las encuestas muestran la tendencia que está asentada en la Comunidad de Madrid. La incoherencia de este sentir general con el tono de triunfo y confianza sale a relucir y esa incoherencia es el gran enemigo de Tomás Gómez.

Gómez no ha conseguido ir “up” en las encuestas. Y parece que los madrileños no le ven el candidato “Invictus”. ¿Le dirá adiós a la condesa? ¿Tendrá menos butacas el cine de Tomás Gómez?

Magnicidios en Madrid: asesinatos de Prim, Canalejas, Dato y Carrero Blanco

Los que vivimos o visitamos Madrid pasamos muy a menudo por lugares que, hace ya varias décadas, marcaron la historia del país. Lo hacemos casi sin darnos cuenta. Quedar con alguien en la Puerta del Sol sin ser conscientes que en ese mismo lugar un presidente del Gobierno fue asesinado. O pararnos en un semáforo en la Plaza de la Independencia, lugar donde el coche de otro presidente fue tiroteado. ¿Quieres saber más de los magnicidios que tuvieron lugar en Madrid?

A lo largo de los siglos XIX y XX, Madrid fue el escenario de los asesinatos de cuatro presidentes del Gobierno. Prim, Canalejas, Dato y Carrero Blanco perecieron en sendos atentados en varios puntos de la capital no demasiado lejos los unos de los otros. La Puerta del Sol, la Puerta de Alcalá, el barrio de Salamanca y Cortes son los escenarios.

Calle Marqués de Cubas: el atentado contra el General Prim

El General Prim, tras ocupar varios cargos políticos, fue presidente del Consejo de Ministros desde junio de 1869 hasta su muerte el 30 de diciembre de 1870. Su llegada a la presidencia del Gabinete se da tras la Gloriosa Revolución de 1868 y fue uno de los máximos valedores de Amadeo de Saboya como Rey de España. De hecho, murió horas antes de la llegada del breve monarca.

El 27 de diciembre de 1870 se terminaron de decidir en las Cortes algunos aspectos relacionados con la Casa Real. Un mes antes, las Cortes habían elegido por mayoría dar la corona de España al duque de Aosta, Amadeo de Saboya, que reinaría bajo el nombre de Amadeo I. Prim abandonó el Palacio de las Cortes, el actual edificio del Congreso de los Diputados, para preparar su viaje a Cartagena para recibir al nuevo rey.

Sobre las 19:30 horas, el General subió a su carruaje y siguió el camino habitual, girando a la izquierda en la calle del Turco, hoy conocida como calle del Marqués de Cubas. En la esquina de esta calle con la Calle Alcalá, en una de las puertas actuales del Banco de España y a escasos metros del Palacio de Buenavista –residencia, por aquel entonces, del presidente-, dos carruajes impedían el paso de la berlina presidencial.

Aprovechando la confusión, tres individuos se acercaron al carruaje y abrieron fuego, hiriendo de gravedad al presidente. Tras el ataque, el carro del presidente pudo seguir por la calle hasta llegar a Alcalá y se dirigió al Palacio. Prim entró por su propio pie y fue atendido por sus heridas. Moriría tres días más tarde a consecuencia de la infección de las mismas.

Puerta del Sol: Canalejas cae abatido

Canalejas ocupó cuatro carteras ministeriales, la presidencia del Congreso de los Diputados y la presidencia del Consejo de Ministros hasta su muerte en 1912. Destacado miembro del Partido Liberal, vivió años políticamente convulsos. Inició una serie de reformas, como el impuesto de consumos, creó el servicio militar obligatorio e intentó dar respuesta a las aspiraciones catalanas con el proyecto de Mancomunidad catalana con Enric Prat de la Riba. Presidió tres gobiernos distintos y tuvo que hacer frente a una sublevación republicana.

Pese a ello, las reformas no pudieron continuar, ya que el 12 de noviembre de 1912, mientras miraba el escaparate de la librería San Martín, fue tiroteado por el anarquista Manuel Pardiñas Serrano. La librería estaba en el número 6 de la Puerta del Sol, donde hoy encontramos una joyería y una efigie del presidente asesinado recuerda el trágico suceso. A las 11:25 horas, el anarquista disparó dos tiros certeros a la cabeza del presidente, acabando con su vida.

Se cree que en realidad el objetivo del asesinato era el rey Alfonso XIII, que debía estar en la Puerta del Sol a esa hora. El asesino de Canalejas trató de huir pero fue perseguido por un policía que le abatió, muriendo también ese día.

Canalejas fue enterrado el 13 de noviembre en el Panteón de los Hombres Ilustres. Con su muerte, el Partido Liberal perdió a su líder, siendo el origen de su fin como partido tras una larga pugna por el liderazgo.

Plaza de la Independencia y el atentado a Eduardo Dato

Nueve años después del asesinato de Canalejas, el presidente Eduardo Dato sufrió otro mortal atentado. Dato, al igual que Canalejas, también fue ministro en varios gobiernos de Su Majestad y presidió el Congreso de los Diputados.

Gobierna desde octubre de 1913 y lo hará hasta su muerte, con un paréntesis de algo más de dos años y medio. Fijó la política de neutralidad de España durante la I Guerra Mundial, accedió a la formación de la Mancomunidad Catalana y aprobó las Juntas Militares. Vivió años socialmente convulsos, con la tensión social como pauta. La recesión posterior a la Gran Guerra y el auge de la lucha del movimiento obrero –el pistolerismo catalán– son el telón de fondo de su asesinato.

El 8 de marzo de 1921, los anarquistas Pedro Mateu Cusidó, Luis Nicolau Fort y Ramón Casanellas Lluch atentaron contra el presidente. Salió, bien entrada la tarde, del Senado que está en la Plaza de la Marina Española, y se dirigió en el coche presidencial hasta su casa en la zona del inicio de la calle Serrano.

Desde las 19 horas, los anarquistas daban vueltas en Cibeles. Esperaban la llegada del coche presidencial. Justo en Cibeles, el coche de Dato siguió su camino hacia la Plaza de la Independencia, mientras el Ministro de Guerra, que iba en el coche trasero, cambiaba de dirección. El coche subía por Alcalá y al llegar a la Puerta de Alcalá debía girar a la izquierda hacia Serrano. Era el recorrido habitual. Los anarquistas identificaron ese momento como el más vulnerable.

Así, a las 19:14 el “Hudson” de color negro con matrícula ARM-121 frenaba y el sidecar de los asaltantes se acercó para disparar al vehículo durante más de dos minutos. Agotaron la munición a gritos de “¡Viva la anarquía!” y escaparon por Serrano hasta Ciudad Lineal con un sidecar Indian de color gris con un motor de 7 cv. El presidente murió en el acto: 18 balas impactaron en el coche. Los tres asesinos se beneficiaron de una amnistía durante la II República.

La operación Ogro: Luis Carrero Blanco y el atentado en Claudio Coello

El del almirante Luis Carrero Blanco es el último magnicidio de la historia de España. Participó en el bando fascista durante la Guerra Civil y fue uno de los hombres de confianza del dictador. Por ello, ocupó varios cargos gubernamentales hasta llegar a la presidencia del Gobierno en 1973, llamado a ser el responsable de continuar la obra del Caudillo tras su inminente muerte.

La “Operación Ogro” de la banda terrorista ETA acabó con su vida en diciembre de 1973, dando lugar a uno de los momentos clave del tardofranquismo, por la trascendencia política del asesinato, así como la espectacularidad del atentado.

Los terroristas alquilaron un semisótano en el 104 de la calle Claudio Coello, en el corazón del barrio de Salamanca. Excavaron un túnel por debajo de la calzada de la calle. Esa operación les permitió colocar los explosivos (unos 100 kg de Goma-2) que estallaron al paso de su coche oficial.

Ese 20 de diciembre, el almirante hizo su recorrido habitual. Salió de su domicilio en el número 6 de la calle Hermanos Bécquer y fue a misa en la iglesia de San Francisco de Borja en el 104 de la calle Serrano, en frente de la embajada americana. A las 9:25 horas, subía al coche tras salir de misa. Minutos más tarde, el coche presidencial saltaba por los aires y se elevaba más de 30 metros hasta llegar a la terraza interior del convento adyacente a la iglesia.

Carrero moría en ese atentado a pocos días de las fiestas navideñas y el mismo día que se iniciaba el proceso 1.001 contra el sindicato clandestino Comisiones Obreras.

Hoy puede encontrarse una placa en memoria del presidente. En el blog de David Martos podéis escuchar un reportaje sobre el asesinato.

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Magnicidios en Madrid en un mapa más grande

Nombre propio #6: Tomás Gómez

El año no empezó demasiado bien para el secretario general del PSM. Y las urnas dirán, el próximo mayo, si lo termina mejor que lo empezó. Si bien pasó gran parte del año siendo un desconocido para gran parte del electorado madrileño, la celebración de las primarias en el partido para decidir el candidato para los comicios autonómicos del año que viene aumentaron su conocimiento. Aunque no queda claro qué efecto tendrá en la intención de voto.

Empezó el año siendo un desconocido y sin apoyos evidentes en las encuestas. Pese a Gürtel, Esperanza Aguirre seguía -y sigue- liderando la intención de voto. Eso encendió las alarmas en Ferraz. Zapatero movió ficha y apostó por la entonces ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, como candidata del PSM. Gómez se opuso y se puso en marcha el proceso de primarias.

Esas primarias, que tuvieron una lectura en clave nacional sobre el liderazgo de Zapatero, supuso la consolidación del liderazgo de Gómez en el PSM y la derrota de la ministra. Semanas más tarde sería recompensada con la cartera de Exteriores.

Desde entonces, Gómez ha seguido con su campaña de proximidad, pero alejado del foco que supuso las primarias. Para muchos, el hecho de ser ya conocido podría traducirse automáticamente en mayor fuerza del PSM en un contexto difícil como la política en la Comunidad de Madrid. Pero lo tendrá difícil. Su discurso sigue alejado del marco del imaginario político madrileño. Y unas elecciones que tendrán una lectura más nacional que nunca, por la crisis y el liderazgo de Zapatero; serán piedras en el camino de Gómez hacia la Puerta del Sol.

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Aquí no paga ni Dios… será catalán. Votos y tópicos en campaña

Al llegar a Madrid descubrí dos cosas. La primera, que tenía –o mejor dicho, tengo- acento catalán. La segunda, que además de polaco, era un gafapasta catalán. ¡Y yo sin conocer este genial modo de definir a los modernos de Barcelona que campan por Madrid! Compartir mesa con una gallega. Maloserá. Y una auténtica gata con raíces en Navalcarnero. Más de un valenciano campa por la oficina y discutir sobre nación, soberanía e independencia con un granadino tiene su qué. Eso sí, con una caña en la mano. ¿Tópicos? Unos cuantos. ¿Y qué?

Hay dos maneras de tener en cuenta esos tópicos cuando los queremos usar en comunicación. Es arriesgado hacerlo. Con ellos, se rasga algo de los sentimientos de muchos. Será por eso de haber nacido en una familia charnega y de botiguers (que mezcla más buena) que siempre he creído que su uso no es lo más recomendado para hacer llegar un mensaje. El que los usa acaba generando el efecto contrario. Sí, los adeptos lo aplaudirán, pero el resto lo verá con desprecio.

“Tenemos la Agencia Tributaria instalada en Cataluña. Y mientras tanto, Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga ni Dios”. Con esta frase, el candidato de Esquerra Joan Puigcercós quitaba el polvo al mito del andaluz vago y subvencionado. Es la magia del uso del lenguaje: por mucho que la matización a las declaraciones del mitin en La Seu d’Urgell vengan acompañadas de datos que puedan, en cierto modo, justificar lo dicho; la parte emocional del mensaje ya ha hecho su trabajo.

El riesgo viene, precisamente, en las consecuencias incontrolables de lanzar un mensaje que depende del grosor de la piel de quien lo recibe. Parte de su electorado apoyará sus declaraciones. Otra lo reprobará. Pero otra gran parte del electorado, el que puede apoyar a su socio de gobierno, puede movilizarse. Por un exceso verbal. Aunque también por un exceso verbal, Puigcercós debe haber subido algunos puntos en su nivel de conocimiento por parte de los ciudadanos. Si el 15,5% de los catalanes no lo conocía hace unos días, seguro que ahora lo hace. Para bien o para mal.

Aunque para ser justos, deberíamos tirar de hemeroteca y observar como el despertar de los tópicos no es un caso único de Puigcercós o del nacionalismo catalán –como algunos intentan hacer-. Sin ir más lejos, el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra soltó lindezas sobre eso de que los catalanes somos agarrados. Llegó a acusar a Maragall de no querer pagar una invitación y pidió a su colega de partido que, respecto a la financiación autonómica, se metiera “los cuartos donde les quepa” o “Quizá Maragall está acostumbrado a negociar siempre pidiendo la peseta y ha pensado que él le pediría al ministro pantanos, presas y encauzamientos y al tiempo le pediría algo más”. Sin olvidar que en la campaña electoral de 2003 habló de catalanes de primera y de segunda… a cuenta de su origen.

Aunque quizás lo más sonado vino de un concejal de ICV en Torredembarra publicó en su blog un montaje en el que pedía a los catalanes que apadrinaran a un niño extremeño para denunciar el déficit fiscal que las balanzas, publicadas en su día por el Ministerio de Economía y Hacienda, ponían de manifiesto.

El riesgo existe, pero se puede construir algo potente a cuenta de los tópicos. Gadis, una cadena gallega de supermercados, ha sabido construir su imagen de marca a través de todo lo que envuelve el hecho de ser gallego. Lo bueno, y lo malo. Sus anuncios son más que conocidos en Galicia y acaban de presentar el spot de este año. ¿Quién no quiere ser supergallego?

Aunque no vaya de mitos, sino de sensaciones, Cruzcampo y Damm son el ejemplo de cómo dos cerveceras buscan la identificación con el territorio. La magia de Andalucía y la cálida naturalidad del Mediterráneo.

Del extremo de la declaración incendiaria al publirreportaje con todo lo bueno de un territorio, el camino intermedio está en el humor y en el tratamiento de los tópicos sin complejos. Los asturianos de Litoral se atrevieron con catalanes, vascos y madrileños. Alta tensión. Y su campaña publicitaria no les quedó nada mal. Poner a uno catalanes en Montserrat a cortar troncos o a unos vascos a bailar chotis solo podía superarse con unos madrileños haciendo castells.

El Estado de los catalanes

“¿Dónde estás España, dónde que no te veo?”, se preguntaba Joan Maragall, el poeta, en un lejano 1898. Esta semana, el sucesor en la presidencia de la Generalitat de Catalunya del nieto del poeta, visitó Madrid para dirigirse a una nutrida audiencia de periodistas, opinadores y empresarios de la capital. Con la “austeridad en el uso de la palabra que le caracteriza” como dijo Felipe González en su presentación.

El Fórum Europa fue testigo del discurso que será el dominante en la campaña electoral en ciernes: economía y nación. Crisis y la relación de Catalunya y España. Montilla descubrió las cartas con las que juega desde hace meses y mostró en la otra orilla qué plantea él.

“Los catalanes ya tenemos un Estado”. No se salió del guión. El PSC parece dispuesto a ocupar ese espacio de gente que sintiéndose catalana y española, en proporciones iguales o distintas, no ve en la soberanía la solución a los males del país. Un Estado que, en palabras del presidente, debe seguir reconociendo su pluralidad, algo que ya en 1898 constataba difícil el poeta Maragall al hablar en catalán a una España que no estaba acostumbrada a que lo hicieran en esa lengua.

Montilla tejió su discurso en base a ese concepto, a la necesidad de acoger en su propuesta a esa mayoría de ciudadanos que no son “ni separadores ni separatistas”. Apostó por el diálogo entre las orillas, a reconstruir puentes y construir nuevos en una senda común.

Pero para mi, fue esa frase del estado de los catalanes la que es la base del discurso y del mensaje de los socialistas catalanes en estas elecciones. Una rotunda afirmación acompañada de dos mensajes secundarios: el federalismo del Estado por el que abogan y la crítica a quienes estaban -o están. O no, o no se sabe- en ese grupo, los nacionalistas de CiU. Respecto a ellos, comentó que están en misa y repicando en lo que se refiere a la cuestión nacional.

Y de ahí, a la economía. El president hizo algunas propuestas y sacó pecho de algunos datos. Aunque los más gordos son una pesada losa que no debe ser reivindicada en exceso. Eso será tarea de la oposición. También habló del concierto “que no tiene cabida en la Constitución y en el Estatut” y quiso dar seguridad a quiénes decidan invertir en los bonos de la Generalitat.

¿Será finalmente la cuestión nacional o no será? ¿Será la principal de estas elecciones? Si atendemos a la proporción del discurso de Montilla en Madrid, lo será. Si observamos la polémicas entre partidos, lo será. Ahora bien, ¿será lo que quieran oír los catalanes?

Trini no pudo con el que dijo no a Zapatero

Mucho se ha escrito, se está escribiendo y se escribirá sobre las primarias del PSM. El resultado, resumido en el titular de este post, es la victoria del secretario general del partido ante la candidata que pretendía imponer Zapatero. Una maniobra política de envergadura que llevó al proceso de primarias que ayer terminó con Tomás Gómez como candidato electo a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Las primarias han dado para mucho. Y el resultado da para más. Y lo más importante, meses por delante para ver si la movilización del PSM estos últimos meses puede mantenerse hasta el próximo mes de mayo y puede construir a su alrededor una alternativa al Partido Popular.

En todo caso, ante tanta letra y tanto análisis, os propongo usar la técnica de los 140 caracteres de Twitter para observar las 15 principales conclusiones de estas primarias. ¿Me ayudáis a completarlas con vuestras aportaciones?

  1. Tomás Gómez es el candidato del PSM para batir a Aguirre. Lo era hace meses, pero ahora con más fuerza.
  2. Trini no pudo. Zapatero tampoco. Tomás Gómez es quien dijo no a Zapatero y venció a su candidata. Le refuerza y le debilita a partes iguales.
  3. Trini ha sido y es una buena candidata. Pero no ha vencido la etiqueta de paracaidista ni ha podido con las redes tejidas por Gómez.
  4. Impresionante movilización. El PSM está más en el partido que nunca. Otra cosa bien distinta es si puede ganar finalmente el partido.
  5. Callao ha ganado a Ferraz. La autoridad de Gómez es más fuerte que nunca, aunque la victoria no le asegura una reconstrucción de puentes.
  6. Tomás Gómez tiene más visibilidad que nunca. Pero eso no asegura una victoria electoral. Debe convertir eso en oportunidades para convencer.
  7. Zapatero estuvo ausente en los discursos… pero no en las primarias. Sufre un serio revés que le debilita a nivel interno y externo.
  8. La torpeza de la maniobra fallida de Zapatero está en el origen de la derrota de Trini. Y por ende, del relato del flamante vencedor.
  9. Tomás Gómez tiene por fin un relato. No está cimentado en su enemigo natural, sino en su enemigo interno. Tiene relato, y eso es bueno para él.
  10. ¿Llegará Gómez a candidato? Saco mi lado más conspiratorio por eso de ser “el que dijo no a Zapatero”
  11. Tomás debe luchar contra la etiqueta de “el candidato que dijo no a Zapatero”: con ella, Aguirre centra la campaña en un prisma nacional.
  12. No se ha puesto en duda el discurso y el proyecto del PSM en todo el proceso. ¿Y si su revisión fuera la clave?
  13. Pese a todo, el PP y Esperanza Aguirre siguen con ventaja en la carrera. ¿Realmente hay pulsión por el cambio en Madrid?
  14. Unas primarias con eco nacional. Se demuestra el poder de las primarias… ¿caminamos hacia su generalización?
  15. ¿Tienen sentido unas primarias en las que no se enfrentan ideas o proyectos y sólo personas o a quién representan?

Trini, un nuevo sabor… para la comunicación

Cuando Barack Obama visitó Battle Creek, en Michigan, durante la campaña presidencial de las elecciones de 2008, el senador estatal Mark Schauer le regaló una caja de cereales en la que aparecían él y Biden junto al famoso tigre Tony de Kellogg’s… compañía que está presente en la ciudad. Aunque no quedó muy claro si era un producto oficial de la compañía o no, lo cierto es que Obama agradeció el gesto y lo tomó con humor. Algo parecido le ha pasado a la ministra de Sanidad y precandidata en las primarias del PSM. Pero lo suyo no son los cereales, sino el zumo de frutas.

Ha sido en el marco de esta contienda en el que un diseñador ha visto en Trinidad Jiménez el nuevo sabor para Madrid. La similitud entre el nombre por el que es conocida, Trini, y una conocida marca de refrescos, ha llevado al profesional a crear una nueva imagen que coincide con el propio objetivo político de Jiménez y su candidatura: dar un nuevo sabor, un nuevo aire, al PSM y a la Comunidad de Madrid. La anécdota quedaría ahí si no fuera por el gesto que tuvo la ministra al recibir un delantal con esa imagen en un acto este fin de semana. Al igual que Obama, no dudó en agradecer el gesto y posar con él, con una franca sonrisa.

La imagen es de esas que hablan solas. En campaña un candidato puede hacer muchas cosas, pero las que salen del alma son las que valen. Y es que esa imagen es perfecta para ilustrar un gran artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí: Los tristes no ganan elecciones (ni lideran, ni seducen, ni convencen).

Seguramente ese sea uno de los puntos que más fortaleza dan a la ministra: transmite simpatía y afabilidad. Algo que el ciudadano de a pie percibe. Por ello es una de las ministras mejor valoradas del ejecutivo de Zapatero. Y quizás por los nubarrones que le plantaron en la campaña municipal de 2003, Jiménez no consiguió hacerse valer ante su primo y rival, Alberto Ruiz-Gallardón.

No es baladí pararnos en aquella anécdota, la famosa chupa de cuero que la puso en el ojo del huracán. Polémica fotografía de campaña en que algunos vieron un exceso de erotismo. Otros, la identificación de valores políticos masculinos –agresividad, dureza-. Y entre uno y otro, una polémica desatada por El Mundo cuando el PSOE procedió a retirar los carteles de la chupa. Chupa que, tal y como desvela Juan Campmany en “El efecto ZP”, eligió la propia Trini.

Con delantal o con chupa, Trini tiene la suerte de transmitir elementos muy necesarios en la comunicación política del futuro que empieza a tejerse en el presente que nos está tocando vivir. Con la anécdota de la chupa de cuero dio en el clavo de lo qué ocurrió realmente: a una mujer candidata se le exigen cosas que a un hombre candidato ni se le plantean. Demostró que el liderazgo político en femenino es distinto y necesario en un mundo plagado de líderes testosterónicos. Por cierto, la base del liderazgo de Esperanza Aguirre, muy parecido al de la Dama de Hierro. Jiménez es abierta, afable y optimista. Sonrisa en boca. Una comunicación emocional y empática.

Pero en político no todo se basa en esas capacidades. Gómez, el secretario general del PSM y su enemigo en la lucha por la candidatura, es un hombre que ha trabajado duro los últimos tres años recorriendo las calles de la Comunidad para explicar el proyecto socialista y conocer los problemas de los ciudadanos. Algo de lo que, por cierto Jiménez también ha sido partícipe como miembro de la Ejecutiva. Pero Tomás Gómez es un hombre que sonríe poco y comunica menos. Quizás ahí esté parte de la explicación de las famosas encuestas que llevaron a Zapatero a apuntar a Trini como candidata a batirse en duelo con Aguirre.

La lección de todo ello es clara. Calle, proyecto y sonrisa. Pero sonrisa sincera; entendiendo que los que no son tristes, los que hacen de la alegría y el optimismo parte de su ADN político pueden llegar más lejos. Tanto como prestarse a hacer del diseño de un atrevido diseñador una curiosa anécdota. Un nuevo sabor para la comunicación.

Foto de Trinidad Jiménez en Flickr.

La huelga de Tomás Gómez

“Pues la Esperanza los tiene muy bien puestos” decía una mujer que debe disfrutar de su jubilación desde hace no más de dos o tres años. “Yo, la verdad, no voté a Mariano en las pasadas elecciones porque quería que le echaran. A ver si subía ésta.” Añadía otra. La tercera mujer que esperaba en el hall de un hotel madrileño hace unas semanas saltó con un interesante análisis, “A mí me dicen: esto lo ha dicho el PP. Y luego escucho a Aguirre y dice otra distinta. Y mira que a mi ella no me gustaba. Pero habla claro. Cada día me gusta más, oye”.

La muestra es pequeñísima, sin duda, pero es una muestra de lo que se comenta en muchos mentideros de Madrid: nadie en el PSOE o el PSM parece estar en disposición de toser a la Lideresa. La Presidenta. Nadie le hace sombra al otro lado y ni los graves casos de corrupción como la trama Gürtel –de la que se ha autodenominado descubridora- o la polémica de los espías han conseguido despeinarla. Y mucho menos lo va a conseguir la huelga de los trabajadores de Metro de Madrid.

Porque lo que ha ocurrido esta semana en Madrid es lo suficientemente grave como para cuestionar a fondo la gestión de Esperanza Aguirre y su Gobierno. Sí, la huelga ha sido salvaje. Sí, los trabajadores se han pasado por la torera los servicios mínimos y han hecho la vida muy difícil a millones de madrileños, yo incluido. Pero precisamente ese halo de la presidenta, ese carisma y ese control férreo de su imagen, sus acciones y sus declaraciones hacen que los únicos culpables sean los empleados y nadie repare en la causa de la huelga: el incumplimiento del Gobierno de la Comunidad de Madrid del convenio colectivo, haciendo algo ilegal.

No, los empleados del metro no son funcionarios. Esto viene por una decisión política de un Gobierno que es tan responsable de ello como los empleados que se saltan los servicios mínimos y hacen la vida muy difícil a la gente.

Pero parece que esto no le va afectar. El debate en los medios no es ese. El debate en la calle tampoco: los culpables sólo son los que no han llevado los trenes. Poco importa que la huelga estuviera convocada desde hace semanas y Madrid se haya colapsado, sin transporte alternativo o operativos perceptibles para el ciudadano. Nadie acusa a la responsabilidad del gobierno porque Tomás Gómez parece estar de huelga.

En el fragor de la crisis, uno no puede encontrar ni una declaración del líder de la oposición en la web de su partido. Cuando dos millones de madrileños ven directamente afectada su vida diaria, el PSM de Gómez sigue hablando del espionaje en la Comunidad. La búsqueda por apariciones en medios nos da algún resultado aislado y con una posición difícil. Eso sí, el PP no ha escatimado esfuerzos en fijar bien el marco hacia Gómez: “se ha erigido en piquete de la huelga salvaje”. Mientras, la presidenta ha fijado su mensaje en línea a lo que perciben todos los que nos hemos quedado sin medio de transporte: “Los representantes de 7.000 trabajadores no pueden poner en jaque a los madrileños”.

Esa es la clave del éxito de Aguirre. Conecta. Está. Por ello, las encuestas como la que El País publicó con motivo del día de la Comunidad no dejan de mostrar como a poco menos de un año de las elecciones, la alternativa socialista no despega.

Los nervios se notaron cuando los celos del candidato del PSM a batirse en duelo con Aguirre surgieron a cuenta de la relación entre el Gobierno central y el de la Comunidad. Una crisis entre Ferraz y Callao –o sea, entre la ejecutiva federal del PSOE y el PSM- a cuenta de la posición del ministro de Fomento. Según se decía, el entorno de Gómez veía como la inversión del Estado en la Comunidad de Madrid y la aparición junto a Esperanza Aguirre en la foto con el ministro, minaban las posibilidades electorales del PSM.

¿Pero realmente Gómez y el PSM no despegan por este tipo de cosas? ¿O es su postura y su actuación la que falla? El liderazgo y la visión de una alternativa se forjan en momentos como la monumental crisis que ha vivido Madrid esta semana. Las elecciones se ganan a costa de las percepciones que se generan. Y tanto la emitida por Gómez en esta crisis como en la pueril lucha por lo del ministro no son nada halagüeñas para los socialistas. Las elecciones no pueden ganarse cuando el candidato está en huelga.

Foto de El País.