Homer Simpson será presidente de Estados Unidos

president-simpsonEn Estados Unidos la política se lleva en el ADN. Gusta, se vive desde la infancia. Si a ello le sumamos ese gusto por el espectáculo, llegamos al propio espectáculo de la democracia, el showbusiness de la política. Las campañas a lo grande, los grandes anuncios electorales, el dominio de la imagen, una política para todos los sentidos. Y casi, para todos los públicos.

Quizás por ello, el mundo del entretenimiento no es ajeno a la política. Desde una gran cantidad de títulos cinematográficos dedicados a los inquilinos de la Casa Blanca a la mítica serie ambientada en la zona de trabajo, el Ala Oeste de la Casa Blanca. Presidentes más o menos convincentes ante las cámaras, pero también de amarillo y en animación.

La familia más famosa de América, The Simpsons, cumple 20 años. Y como buena familia americana, también lleva la política en su ADN, aunque Homer sea el típico ciudadano alejado de ella. Esta serie de éxito, que cuenta con un humor inteligente y unos guiones muy trabajados, llega en buena forma a su aniversario y echando la vista atrás podemos darnos cuenta hasta que punto la política ha sido una parte central del show.

Tras miles de episodios, 12 presidentes han “actuado” para los Simpson. Desde el padre fundador, George Washington, a George W. Bush. Pero además, escenas, frases y discursos célebres de la política norteamericana se han colado casi sin avisar en muchas escenas de la familia amarilla: el bebé Maggie imitó a la niña del famoso spot de L.B. Johnson, Daisy. Y Bart jugó con el spot “Rats” de George W. Bush. O Homer proncundiado la palabra “nuclear” como Eisenhower.

Estas son las 10 mejores escenas presidenciales en The Simpsons:

George Washington
En el marco del bicentenario de la ciudad de Springfield (con fuertes connotaciones al propio aniversario de la nación celebrado años antes), Lisa descubre el terrible secreto de su fundador. En la recreación del mismo, el primer presidente americano forcejea con el hombre que da nombre a la ciudad. Y descubrimos porque a su retrato oficial le falta un pedazo.

George H.W. Bush
El primer presidente Bush se muda a Springfield tras dejar la presidencia. La razón es simple, es la ciudad de América con menos interés por la política. La pareja presidencial se instala delante de la casa de los Simpson e inicia una tensa relación vecinal con Homer. Con guiños a “Daniel el Travieso”, Bart juega también un gran papel.

John Fritzgerald Kennedy
El abuelo Simpson descubre durante la Segunda Guerra Mundial que JFK es, en realidad, un nazi. ¿Por qué? En un bote de guerra recita las famosas palabras “ich bin ein berliner” y Abe Simpson ordena la carga contra él.

Richard Nixon
Durante un capítulo de Halloween, Homer vende su alma al diablo por una rosquilla. La familia exige un juicio justo, formado por un terrorífico jurado de asesinos y seres diabólicos. Incluido Richard Nixon.

Thomas Jefferson
Airado por ser un segundo plato en los memorials de Washington, el presidente Jefferson se niega a dar consejo a Lisa cuando sufre una falta de fe en la democracia al descubrir un caso de soborno a un congresista.

Abraham Lincoln
Aunque aparece alguna escena, la más famosa es un gran homenaje. Cuando Lisa llega a presidenta de los Estados Unidos en un salto al futuro, Homer y Marge se instalan en la Casa Blanca. Homer se pasará todo el capítulo buscando el oro de Lincoln que acabará siendo un verso.

Jimmy Carter
Los Simpson ayudan al expresidente en su fundación construyendo casas para los más desfavorecidos.

Gerald Ford
En el mismo capítulo de la tensión vecinal con Bush, Ford acaba instalándose en la misma casa y congenia rápidamente con Homer: futbol y cervezas son la clave.

Ronald Reagan
El actor tuvo su momento en los Simpsons al ser invitado a la fiesta de cumpleaños del pérfido republicano local: el señor Burns.

Bill Clinton
Quizás uno de los presidentes que más veces ha visitado a los Simpson. Homer contestó la llamada que hizo a los vencedores de la Superbowl, intentó seducir a Marge en varias ocasiones y visitó a la pequeña Lisa.

Y queda reseñar la aparición de dos presidentes más (Franklin D. Roosevelt y Andrew Jackson) y la mención expresa a Obama: Homer intentó votar por él pero lo hizo por McCain.

Así que quizás por ello, los productores de los Simpsons no dejan de hacer gestiones para conseguir que Obama sea el primer presidente que presta su voz para un capítulo. A ver si lo consiguen. Y que lo podamos ver durante muchos años más con esta excéntrica familia. Y si no es posible, quién sabe, quizás Homer llegue a Presidente…

Lincoln y Obama

Cuando se conmemora el 200 aniversario del nacimiento de Lincoln, en La Vanguardia reflexiono sobre los paralelismos entre los dos presidentes.

El azar ha querido que en el día que se celebra el segundo centenario del nacimiento de Abraham Lincoln, Barack Obama sea presidente de los Estados Unidos. Esta asociación, más allá del azar, no deja de tener unos tintes de asombroso paralelismo histórico que darían para elucubraciones esotéricas por doquier.

Doscientos años atrás, nacía en un pueblo de Kentucky el hombre llamado a ser el decimosexto presidente de la nación fundada por Washington. Un presidente que sería recordado, admirado y respetado a lo largo de los años. Quizás sea por la fuerza de su relato personal, un hombre humilde y hecho a sí mismo que tenía como prioridad principal de su vida política mantener la unidad de la nación que no llegaba ni a los 100 años de historia.

Para los que no conozcan en exceso los pormenores de la historia de el primer presidente republicano de la historia de los Estados Unidos, trataré de resumirles lo trascendente del momento histórico que lo encumbró, con la mayor Guerra en suelo americano como protagonista. La Guerra Civil o de Secesión dividió el norte y el sur durante su presidencia, con el reto presidencial de mantener unido el país. Cosa que finalmente sucedió. De Lincoln nos quedan para la historia algo tan importante como el Acta de Proclamación que abolió la esclavitud. O el discuro de Gettysburg en que dijo la tan repetida frase de “el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá de la Tierra”.

Lincoln ha sido un modelo para muchos presidentes. Infinitamente citado y estudiado, el primer presidente asesinado de la historia del país tiene hoy un lugar de honor en el Mall de la capital, Washington. El Lincoln Memorial guarda mucha similitud con una iglesia: al entrar en él, el visitante siente una terrible emoción, empequeñece de golpe ante tal monumentalidad.

Obama es uno de estos presidentes. Al igual que Lincoln, el presidente inició su carrera política en la legislatura estatal de Illinois, estado por el que ambos fueron elegidos para cargos en el Congreso. Como Lincoln, Obama tiene entre sus misiones la de unificar el país que estos ocho años ha visto como se escindía en lo más profundo. Los tiempos han cambiado, pero Obama seguramente cree que el objetivo de su presidencia, más allá de las políticas que se llevarán a cabo, tiene mucho que ver con lo mismo que hizo el republicano: cambiar el país.

Lo que para Lincoln fue la abolición de la esclavitud, para Obama podría ser hacer de los Estados Unidos un país sin desigualdades, ya sean raciales, sociales, económicas, sexuales o religiosas. O un país más verde. En todo caso, no es baladí el reflejo en Abraham Lincoln.

Obama ha mencionado al presidente Lincoln en más de una ocasión durante su campaña. Lo hizo en el discurso de aceptación de la nominación y en el discurso de victoria. Es un referente que está en el imaginario colectivo de los americanos que ha querido reclamar.

La coincidencias entre las vidas de estos dos líderes van más allá de sus relatos: su oratoria, su juventud al tomar el cargo, la vida con sus familias en la Casa Blanca; incluso el camino en tren hacia Washington para la toma de posesión. Aunque esta última reviste más homenaje del 44 al 16 que otra cosa…
Sólo el tiempo dirá si Obama consigue traspasar su tiempo con su historia y su legado. Hoy, los americanos celebran el nacimiento de Lincoln y recuerdan el episodio de su historia que escribió con su acción política y con su sacrificio último que conmocionó a una nación dividida.