¿Se ha preparado Rajoy para ser presidente?

Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Citar este verso de Machado no puede ser más ocurrente al hablar de Mariano Rajoy. Tras la renuncia de Zapatero y las voces que señalan que la estrategia popular podría verse dañada, es necesario preguntarse algo. ¿Ha hecho camino Rajoy? ¿Se ha preparado para ser presidente? Quizás la respuesta sorprenda.

Rajoy no ha preparado bien su carrera presidencial. Quizás la gane, pero no lo hará debido a una gran preparación por su parte. Cuando el 78,8% de la población confía poco o nada en ti, tienes un problema. Y Rajoy lo tiene. La alternativa al Gobierno no gusta a los españoles. No les da confianza. De hecho, según los mismo datos del barómetro de enero del CIS, el 62,3% cree que si Rajoy fuera presidente, lo haría igual o peor que Zapatero.

Estos datos muestran que el Partido Popular tiene un candidato débil para las elecciones de 2012. Y la interpretación de estos datos nos permite observar porqué Rajoy ni es proactivo, ni propositivo… ni protagonista. La debilidad es tal, que lo mejor es no arriesgarse. No asistir a la manifestación de las víctimas del terrorismo de este sábado, es una muestra más.

Rajoy, a verlas venir

No han sido años fáciles en el Partido Popular. La derrota electoral de 2004, pero especialmente la de 2008, generaron tensiones internas. Movimientos lógicos en un partido político que no hubieran tenido más importancia si no fuera por los graves casos de corrupción que han salpicado al partido.

Las tramas Gürtel, Brugal y los casos de espionaje en la Comunidad de Madrid, entre otros, han sido un auténtico vodevil. Rajoy no ha podido o querido aplicar la mano dura y es cómplice de los efectos de la obra que da lugar a momentos tan esperpénticos como la firma de Camps de un compromiso contra la corrupción sin que Rajoy tenga las agallas para pararlo. Rajoy ha aceptado una lista con 11 implicados por casos de corrupción en la Comunidad Valenciana y no ha sabido o querido ser proactivo.

La prensa ha llevado la batuta y el líder popular se ha escondido bajo las ruedas de prensa sin preguntas y dejando en otros portavoces la lucha contra estos temas más espinosos. Es un líder débil que no ha sabido o querido dar un puñetazo en la mesa.

Las propuestas de Rajoy

Rajoy ha vivido una tormenta perfecta que puede beneficiarle. La crisis económica es tal, que los propios indicadores macroeconómicos, unidos al recuerdo de la gestión económica de Aznar, le llevan hacia la Moncloa. Así lo marcan las encuestas. Pero a diferencia de otros líderes como Cameron o Obama, el detalle de sus propuestas es una gran incógnita.

Rajoy no tiene un gobierno en la sombra. Ni un programa claro al que aferrarse. La diferencia con Artur Mas, que conmemora sus 100 primeros días en el gobierno catalán, es abismal. Ambos líderes comparten muchas cosas: optar al mandato por tercera vez, compitiendo con líderes socialistas muy mal valorados y con un contexto de crisis. El catalán preparó a conciencia su campaña durante 4 años. Propuso y explicó, por ejemplo, con las DOC Sessions, lo que quería hacer en Catalunya. Rajoy, no.

Muchos líderes con gran carisma no necesitan la parte más racional o propositiva para arrastrar votos. Pero con un 78,8% de desconfianza, Rajoy necesita contar qué va a hacer y por qué. Saber por qué, como reza su eslogan, podemos confiar.

Muchos gallos en el corral

La situación está mucho más controlada que en otros momentos recientes. Pero en algunos momentos, a Rajoy le han hecho sombra desde el partido. El enfrentamiento con Esperanza Aguirre o el papel protagonista de Camps en el congreso de Valencia son el peaje que Rajoy está pagando.

La debilidad interna de Rajoy es evidente y el equilibrio que ha conseguido necesita la victoria electoral de 2012 como agua de mayo. Esta realidad explica decisiones relevantes que el partido ha tomado, como en las listas electorales, así como para entender el propio papel mediático de Rajoy y la necesidad de confiar en el papel de Alberto Nuñez Feijoo y Alicia Sánchez-Camacho para que el partido no ponga en tela de juicio su gestión.

Rajoy lleva años sin prepararse. Camina, no corre sus kilómetros diarios para preparar la maratón de las elecciones de 2012. Hace unas semanas analizaba en este post el vídeo de presentación de Mariano Rajoy en la Convención de Sevilla. La metáfora del camino y del andar. Una gran pieza de comunicación que mostraba el nivel de preparación de la maquinaria de comunicación de los populares. Una pieza en la que Rajoy afirmaba estar preparado. Parece que más que caminar, siga desde el 15 de marzo de 2004 sentado en su despacho, fumando un puro, esperando que caiga Zapatero.

Elegir la luna como una nueva frontera

El modulo lunar Eagle se separó del Columbia e inició su aproximación al suelo lunar. A medida que se acercaban, los astronautas observaron con pavor que su velocidad era mayor de la esperada: pasaron 4 segundos antes de lo previsto por las marcas de alunizaje.

Entonces, los controles empezaron a sonar y el señal de alarma se encendió en el modulo y en Houston. Pasaron a controlarlo directamente, cambiando de programa de navegación. Armstrong puso el sistema semi-automático de navegación.

El combustible de aterrizaje casi se agota. En Houston, las uñas brillaban por su ausencia. Un largo alunizaje que terminó con la voz de Aldrin. “Houston, Tranquility Base here. The Eagle has landed”.

Poco faltaba para el primer paseo lunar. Para la famosa frase de Armstrong “un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad”. Pero ese viaje lunar, que hoy podemos seguir en un Twitter conmemorativo, empezó mucho antes.

Fue el resultado del sueño de generaciones y generaciones de conquistar el espacio. De poner los pies en la luna y alcanzar las estrellas. Pero sobretodo, fue el resultado de las condiciones que los líderes deben tener: una buena visión de futuro. Y el presidente Kennedy la tuvo.

Debemos pedir a nuestros líderes que nos hagan soñar con las estrellas. Con conquistar lo desconocido. Necesitamos líderes que tengan una visión que no se agote en los 4 años de su mandato. Y Kennedy supo mirar más allá de su abrupto fin de servicio a su país.

Así, JFK – quien, por cierto, es el protagonista de la última campaña publicitaria de los relojes Omega, en conmemoración de esta efeméride- puso en la luna una nueva frontera. Hizo de esa vieja idea de alcanzarla una prioridad, a sabiendas que serían necesarios varios años para el primer paseo lunar de Armstrong. Así, un 12 de septiembre de 1962, 7 años antes del día que hoy festejamos, en Houston, Texas, el presidente explicó en un brillante discurso por qué elegir la luna.

Y JFK la eligió no porque fuera fácil llegar a ella, sino por su dificultad. Porque en superar las dificultades estriba el éxito, no sólo el político, sino el de una sociedad entera. Porque en la superación de los retos, está la unidad y la base del futuro y del desarrollo.

We choose to go to the moon. We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard, because that goal will serve to organize and measure the best of our energies and skills, because that challenge is one that we are willing to accept, one we are unwilling to postpone, and one which we intend to win, and the others, too.

Celebramos hoy esa visión. Celebramos hoy el resultado de ese discurso como la muestra que tras la oratoria deben existir ideas, valores y propuestas. Celebramos hoy uno de los momentos más importantes de la historia de la Humanidad, pero aprovecho para reflexionar sobre la necesidad de tener líderes que busquen nuevas fronteras.

Fronteras que no nos deben llevar forzosamente a la luna, que no se plantean en el espacio. Fronteras que pueden (y deben) tener en la tierra su lugar. Fronteras como el fin del hambre, la conquista de derechos. La libertad de la que no todos gozan. Las fronteras cotidianas que no siempre estamos dispuestos a fijar.

Esa visión que, más que nunca en tiempos de crisis, los líderes deben fijar. Y comunicar. Esa visión de la que tan huérfanos nos sentimos, sobretodo en un día como este.

El liderazgo emocional de Pep Guardiola


Muchos eran los escépticos que hace poco menos de un año no le auguraban a Pep Guardiola una tarea fácil en el F.C. Barcelona. El ex jugador, una figura mítica para el barcelonismo, tenía el difícil objetivo de devolver la ilusión a una desencantada afición y cosechar triunfos deportivos para el que presume ser más que un club.

No entiendo de futbol, pero se dice y se comenta -incluso entre las filas de los eternos rivales- que el desempeño de este equipo en el campo es algo extraordinario: la calidad de sus jugadores ha sabido encontrar el justo equilibrio para que las estrellas brillen con un juego de equipo sublime.

¿Cómo se llega a esta unanimidad en el criterio y a un triplete sin precedentes? En ello, el liderazgo de Pep Guardiola ha tenido mucho que ver. Un vestidor, al igual que una empresa, un gobierno o un país están ávidos de liderazgo. De alguien que sepa marcar las metas y sepa aprovechar el talento y la personalidad de los individuos que forman las unidades mencionadas para el bien del colectivo.

Guardiola ha echado mano de su propio relato personal (el joven de Santpedor que subió poco a poco de categoría en el equipo de sus amores hasta formar parte del famoso Dream Team y salir de él por la puerta grande) para asentar las bases del vestidor. El valor del esfuerzo que encarna para poner freno al frenesí de la anterior etapa. El trabajo, el respeto y la humildad contra el despilfarro, la fiesta y el bajo rendimiento.

Pero sin duda, Pep ha sabido crear lo que siempre ha sido y debe ser un equipo de fútbol: una unidad. Guardiola ha luchado para que el valor del colectivo sepa maximizar las virtudes de los mejores y hacer a todos partícipes de las mismas metas. Guardiola, como Obama, ha sabido entender que las cosas se consiguen sumando.

Su liderazgo ha traspasado el vestidor, como no puede ser de otro modo en una sociedad organizada, en cierta manera, alrededor del futbol. Su trato exquisito con los medios vapuleó toda oposición inicial y su discurso esperanzador a la par que comedido convenció a los culés. Y llegaron los resultados…

El estilo de Pep es una prueba más de esta emocionalidad cada vez más importante para forjar grandes líderes. Relatos personales potentes, proximidad, humildad, creencia en las personas, la fuerza del colectivo… Pep nos ha dado una lección, y tres títulos a los culés. No es baladí que algunos vean en Guardiola la traslación de Obama al once contra once. Quizás exagerado, pero que por mi no quede: Yes, we Pep!