Patxi López refuerza su área de comunicación

Ya lo habíamos discutido en alguna ocasión en Twitter: el gobierno de Patxi López corre un grave riesgo de verse inmiscuído en un problema de comunicación. Los resultados del Euskobarómetro muestran como el mensaje no cala, el lehendakari no convence.

Quizás por ello, Patxi López incorpora como secretario general de Comunicación a Emilio Alfaro, periodista y hasta la fecha jefe de sección de la edición vasca de El País. Alfaro ya ocupó un cargo similar en uno de los gobiernos del lehendakari Ardanza entre 1985 y 1987.

En los próximos meses veremos si acciones como ésta ayudan al lehendakari a perfilar su mensaje y a conseguir mejores resultados.

En la foto, detalle de Ajuria Enea.

Nombre propio #7: Patxi López

Patxi Lopez

Aunque Juan José Ibarretxe arrasó en las elecciones vascas y ganó las elecciones con un gran margen respecto al segundo partido más votado, el PSE-PSOE de Patxi López; la mayoría nacionalista vasca no sumó esta vez.

Patxi López fue investido lehendakari con los apoyos de PSE-PSOE, PP y UPyD, convirtiéndose así en el primer lehendakari nacionalista español del País Vasco. López ha introducido cambios positivos para Euskadi –los cambios, tras casi 30 años de gobierno de un signo político siempre traen aire fresco-. Por ello se merece ser un personaje del año. Aunque el 70% de los vascos no confíe en él.

Lo que no se merece ser personaje del año es el estilo, los mensajes y la retórica de parte de la prensa que afirma sin tapujos que Euskadi vuelve a la normalidad: todos los gobiernos del PNV fueron legítimos e hicieron lo mejor para los vascos. Por cierto, Rosa Díez fue consejera de un gobierno del PNV y se paseaba por el mundo como «ministra de un país».  Conviene recordarlo, porque parece como si en 30 años Euskadi no hubiese sido una democracia… Pero pese a ello, Patxi ha sido una de las sorpresas del año.

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Tomar posesión de un cargo, ¿con Dios o sin Dios?

La polémica sobre la toma de posesión de Patxi López como lehendakari no ha traspasado el ámbito vasco. Los argumentos esgrimidos por los medios de comunicación y opinadores españoles ha sido clara: López no podía jurar ante Dios ni lo podía hacer humillado.

Vayamos por partes. Desde que el lehendakari Aguirre tomara posesión de su cargo en 1936, todos los presidentes vascos (hasta ahora del PNV) han usado su misma fórmula, hasta la toma de Patxi López que ha cambiado la mención a Dios y ha introducido referencias a la Constitución y al Estatuto:

«Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato.»

Unido a una ceremonia simbólica enraizada en lo vasco, bajo el árbol de Gernika; este ha sido uno de los primeros mensajes de cambio en Euskadi. Sin embargo, del debate echo de menos una cuestión esencial: ¿debe haber presencia o mención alguna a elementos religiosos en la toma de posesión de cargos públicos?

En el Palacio de la Zarzuela y en muchos actos de toma de posesión de cargos en comunidades autónomas y ayuntamientos, el crucifijo es un invitado más a la escena. Los cargos juran o prometen su cargo (según consciencia), ante la Constitución, Estatuto o texto legal al uso… y la presencia de un símbolo religioso, de un modo completamente normalizado. Así lo hemos visto en la Comunidad de Madrid o en Galicia, por ejemplo.

Muchos podrán pensar que el debate sobre la presencia de elementos religiosos responde a una naturaleza coyuntural, pero no es cierto. España no tiene confesión oficial desde 1978, pero sus gentes no siempre han sido católicos practicantes. Ceuta y Melilla, ciudades autónomas, tienen un buen grueso de población musulmana que hoy engrosan los inmigrantes y sus hijos que ya son ciudadanos de pleno derecho. La nuestra es una sociedad plural y la aconfesionalidad del Estado debe primar sobre todas las cosas.

La cuestión, en el fondo, no ha sido religiosa sino nacionalista. El cambio, teñido bajo argumentos como “un laico no puede jurar ante Dios”, tenía más por objetivo desterrar la simbología nacionalista que la divina. Porque ese argumento de laicidad o agnosticismo del tomador del cargo no se ha visto a escala nacional. No hemos visto nunca a ningún jefe del ejecutivo socialista o ministro prometiendo su cargo sin la presencia de la cruz, o al menos manifestando públicamente su deseo de hacerlo.

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César Calderón

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Saül Gordillo

El cara a cara Ibarretxe-López

Los debates electorales son una anomalía en nuestro sistema, por mucho que hoy existan cadenas privadas, públicas, radios e internet. Aunque disponemos del mejor entorno mediático para permitir que el ciudadano pueda contrastar los diferentes modelos, los debates no dejan de ser un rara avis. El caso de las elecciones de Euskadi del próximo 1 de marzo no podía ser menos: no habrá cara a cara entre Ibarretxe y López.

El punto clave que evita los cara a cara es la representatividad: en sistemas parlamentarios todo el mundo quiere tener el derecho a participar en un debate con todos. Si bien es cierto que en la práctica cualquier cabeza de lista puede ser lehendakari, las probabilidades reales se limitan a dos. Y los ciudadanos deberían tener el derecho a poder comprobar las diferencias en las prioridades de los dos candidatos llamados a ocupar Ajuria Enea. Posiblemente EiTB acabe teniendo un debate entre todos los cabezas de lista de las diferentes formaciones, ya están programados estos enfrentamientos a 6.

Para superar problemas como el de la representatividad existen cadenas privadas donde no hay que atenderlo, pero esta no es la cuestión principal. Es la voluntad a debatir y como los debates afectan a la estrategia electoral.

La apuesta del PNV era clara: o no debatir o debatir con López y Basagoiti. No quieren debate porque si hacemos un debate cara a cara le damos al contrincante el carácter de alternativa, si no queremos que esto suceda, haremos un debate coral. Además, si PSE y PP estan contra Ibarretxe en un debate, se refuerza la idea de ataque al nacionalismo vasco por parte del bloque constitucionalista. Por la misma razón, la apuesta del PSE era un debate sólo con el lehendakari. Igualarse a él y escenificar la posibilidad de alternativa.

El debate a 6 es un debate coral, donde Ibarretxe sólo recibirá ataques de los 5 candidatos restantes. Continuará enviando una imagen de líder que está por encima de todos y eso no ayudará a López.

Se reafirma una vez más que las estrategias son fundamentalmente mediáticas, estamos en una democracia de opinadores. Nos dirigimos constantemente la opinión pública a través de los medios y por eso conviene controlar un aspecto tan crucial como el debate electoral.

No sólo por la capacidad de decisión que podamos generar, sino por los efectos en la movilización. Un cara a cara entre Ibarretxe y López podría movilizar al electorado nacionalista para evitar que el PSE gobierne (si López se mostrara muy superior) o el efecto contrario si Ibarretxe saliera muy tocado del cara a cara. Por eso los debates, desde el gobierno, se conceden cuando no hay salida a la reelección. Ibarretxe aún la tiene y prefiere mantenerla.

Pese a la explicación lógica y estratégica de las decisiones, como ciudadanos hemos de preguntarnos si una democracia donde el debate (y no el monólogo de mitin en mitin y bloque de informativos) es la base, su ausencia no la perjudica.

Un 2009 electoral

En este primer post del 2009 abordaremos un tema completamente anual: la definición del calendario electoral del año que acabamos de estrenar. Y es que el viernes pasado, cuando aún teníamos el sabor a uvas en la boca y el recuerdo presente del último atentado de ETA contra las instalaciones de EITB en Bilbao, el lehendakari Ibarretxe anunció la convocatoria de elecciones para el próximo 1 de marzo.

Coincidirán en el tiempo con las elecciones gallegas que el Presidente Touriño había anunciado hace ya algunas semanas, y dibujan marzo como el mes electoral per excelencia en España. Hoy se procede a disolver la cámara vasca y se oficializa más que nunca la precampaña electoral. Ésta ha tenido en Internet un soporte ineludible, como demuestra la frenética actividad del candidato del PSE, Patxi López, y el interés de su homónimo en el PP, Antonio Basagoiti, de darse a conocer en la red. Esta última campaña ha sido ampliamente criticada por la copia de vídeos, diseños y soportes de otros candidatos y elecciones, desde la web de campaña de Mariano Rajoy a vídeos de Bill Richardson, el gobernador de New Mexico que había sido nombrado Secretario de comercio por Barack Obama pero que finalmente ha decidido retirarse del cargo por problemas con su nominación.

Pero volvamos al calendario electoral. Estas dos elecciones tienen una especial importancia para uno de los grandes partidos españoles: el PSOE. Si tradicionalmente las elecciones de segundo orden tienen un gran poder interpretativo de la situación política global, en un contexto de crisis económica como la actual, esta condición será más perceptible. A pesar de la concurrencia de otros elementos definidores del voto y la participación que son circunstanciales al territorio donde se celebran estas elecciones y al respectivos sistemas políticos.
Sin embargo, parece evidente que el ejército de opinadores, estrategas y expertos estarán muy atentos a lo que pase en ambas comunidades. Los contextos no pueden ser más alentadores: en Galicia nos encontramos con la reválida o no del primer gobierno donde el PP de Fraga no tiene responsabilidad y que está formado por la coalición del PSdG y el partido nacionalista BNG. Un bipartito que, a pesar de las tareas pendientes, es innegable que ha impreso una estela de cambio en un territorio conservador, con una población envejecida y con graves problemas estructurales. Saber si los gallegos dan un mayor margen de confianza a la coalición (recordemos que el gobierno se formó por el hecho de que el PP no alcanzaba la mayoría absoluta, a pesar de ganar los comicios en votos y escaños) será una de las claves interpretativas de una de las zonas más fieles a la actual dirección del PP nacional.
Euskadi es otra cosa. Euskadi es Euskadi y punto. Por eso las elecciones del 1 de marzo levantan tanto interés. Con el terrorismo como el invitado que se ha colado en la fiesta-como, por desgracia, ha pasado durante todo el período democrático-el PSE encabezado por Patxi López está situado de manera excepcional para disputarle la presidencia al PNV. Las encuestas marcan esta tendencia y la expectació es creciente: son muchos los elementos que lo hacen, desde el hecho de que el lendakari se presenta después de haber sido derrotado políticamente con dos procesos soberanistas, concurrir separados de Eusko Alkartasuna y con un empate técnico con López en las encuestas.
Lo más interesante de Euskadi son los escenarios que se dibujan con los virtuales resultados. Os recomiendo la lectura de este artículo aparecido ayer en El País. Y es que estas elecciones, más que nunca, serán claves una vez hayan acabado con las negociaciones que se llevarán a cabo. Recordemos que en 1986 el PSE de Patxi Benegas ya dio la lehendakaritza al PNV pese a haber ganado las elecciones. López ha pedido manos libres a Zapatero, para evitar llevar a cabo acciones como la de finales de los 80.
Tendremos un invierno electoralmente interesante, pero la primavera no lo será menos: las elecciones europeas se celebrarán el 7 de junio con muchos interrogantes abiertos. Algunos se disipan, como el anuncio formal que Jaime Mayor Oreja será el cabeza de cartel del PP en estos comicios. Pero quedan abiertas aún muchas candidaturas, como la del PSOE, pero también la de CiU, donde Guardans está pendiente de la decisión del partido de optar de nuevo por él o por López Tena. Si los nacionalistas optan por López Tena, se abraza el espectro más soberanista. Esto es de especial importancia si atendemos a las pocas posibilidades de ERC de situar a su representante en el Parlamento Europeo.
El otro gran interrogante será la participación en unas elecciones ya de por sí poco activas. La crisis económica y la desafección nos podrían conducir a una participación récord en términos mínimos. Elecciones que, más que nunca, tendrán una lectura transportable a la política española. Si el PP las gana, el camino hacia la Moncloa los vecinos de Génova 13 estaría un poco más libre de obstáculos.
De aquí a un año, con estas elecciones ya celebradas y una precampaña en marcha para las elecciones catalanas de 2010, podremos hacer balance de un año que será política y electoralmente activo. ¡Abróchense cinturones!