¿Guardiola president?

El periódico La Vanguardia se pregunta sobre las cualidades políticas del técnico del F.C. Barcelona en un artículo en el que me entrevista. Lo reproduzco a continuación:

¿Guardiola president?

Pronunciar el nombre de Pep Guardiola en una conversación informal entre aficionados culés produce unos efectos que van más allá de lo estrictamente futbolístico. Y es que la combinación de profesionalidad, carisma y éxito deportivo sumado al poder simbólico que el Barça ostenta en Catalunya, han hecho del renovado técnico de Santpedor algo más que un simple entrenador. De hecho, no es extraño escuchar o leer las palabras “líder” o “gurú” para definirle (y alabarle) porque no solo comanda a su grupo sino a toda una afición. ¿Pero realmente Guardiola es un líder? ¿Un líder más allá del fútbol? Y lo que es más, ¿Puede el poder político catalán aprender dotes de liderazgo de la figura del entrenador?

Modelo de liderazgo
“Guardiola combina muy bien todo lo que un aspirante a líder quiere: transmite a la vez humanidad y excepcionalidad, ternura y autoridad”, responde el periodista y profesor de comunicación política de la UOC, Toni Aira, que añade que estas virtudes andan muy buscadas entre los políticos. Y es que, según Aira, un político “debe ser lo suficientemente humano para no dar sensación de lejanía pero también debe ser percibido como alguien que está por encima de la media, para que se merezca el cargo que ostenta”.

Pese a ello, el modelo de liderazgo que ofrece Guardiola parece bien distinto al del político de hoy en día. Para el consultor de comunicación y especialista en comunicación política, Albert Medrán, el modelo de Pep se basa en tres claves: “La empatía, la humildad y el esfuerzo”, cualidades que “cualquier político debería tener”. Para el especialista, Guardiola “supone unas formas de liderar distintas a lo que estamos acostumbrados” pero no ve por qué no pueden trasladarse a los políticos. “No creo que el liderazgo político deba basarse al 100% en la autoridad”, asegura y niega que el efecto de los asesores aleje a los políticos de modelos como el de Pep. “Es más bien lo contrario: el no quererse asesorar”.

En el capítulo de estricta estrategia comunicativa, Aira elogia al técnico azulgrana por “su capacidad de controlar la agenda” y, por lo tanto, de “no dejarse arrastrar por los medios de comunicación”. En su opinión, los políticos están más sujetos al lenguaje de los media que el técnico azulgrana, aunque matiza que fútbol y política son cosas muy distintas, y que en el caso del Barça, “todo el mundo se ha conjurado para que le vaya bien”.

Los expertos admiten además que Guardiola se ha erigido en una suerte de líder más allá del fútbol, en parte por el poco prestigio del que gozan los políticos en la actualidad. Para Medrán, esto se puede deber a “la necesidad de referentes en tiempos de crisis”. Por su parte, Aira considera que “el liderazgo político va muy buscado” pero advierte de que en Catalunya “se tiende a exagerar y a pasar de la filia a la fobia rápidamente”, y cita a Joan Laporta –”a quien se le llamó el Kennedy catalán”– como ejemplo. No obstante, que el modelo Pep existe lo demuestra el hecho de que su imagen haya aparecido en un acto de la Cátedra Liderazgos y Gobernanza Democrática de ESADE.

Los políticos elogian a Pep
¿Pero qué opinan los aludidos? Algunos líderes políticos catalanes consultados –en este caso, todos aficionados del Barça– no escatiman elogios para el entrenador de moda, hablan de esfuerzo, humildad y capacidad de comandar un grupo, admiten que se puede aprender de sus dotes para liderar un grupo aunque también remarcan las numerosas diferencias que hay entre el mundo del fútbol y el de la política.

En esto coinciden con la opinión del socialista José Montilla en una entrevista concedida a Mundo Deportivo, cuando todavía era presidente de la Generalitat. “Es una persona admirada”, se limitaba a indicar ante la posibilidad de que Guardiola se presentara a la presidencia. El secretario general del PSC aprovechaba además para abrir las puertas a que el técnico se afiliara a su partido porque “Pep ha demostrado ser un ciudadano ejemplar”.

En el caso de Oriol Pujol (CiU), Guardiola sí podría ser un buen líder político (“¿Por qué no?”, se pregunta) y da dos razones para ello: sus “dotes de liderazgo y su gran vis comunicativa”. El portavoz de los nacionalistas en el Parlament considera que todos “podemos sacar una gran lección” de las victorias de Pep, que resume en “para conseguir el triunfo, a veces hay que buscar lo mejor que tenemos en casa”, en clara referencia a la cantera azulgrana.

Más escéptica se muestra la portavoz del grupo de ICV, Dolors Camats, que aunque admite que Guardiola es un gran comunicador i entrenador, se pregunta si “eso le hace bueno para dirigir un banco, una empresa o un país”. Sin embargo, a la portavoz de los ecosocialistas le gusta del de Santpedor que “es una persona educada, exigente” y que “transmite valores de trabajo en equipo” a la sociedad. En un paso más, Camats recuerda que “cualquier persona podría tener dedicación política en algún momento de la vida” y sugiere a Pep, y a otros como el propio Messi, que lo intenten porque “a todos nos iría mejor”.

La presidenta del PP catalán, Alícia Sánchez-Camacho, prefiere ser más prudente a la hora de establecer comparaciones y quita hierro al hecho de que personajes como Guardiola tengan mejor cartel que los dirigentes catalanes. “Tampoco todos los deportistas tienen un nivel global de valoración positiva porque cada uno tiende a ver su equipo con mejores ojos”, recuerda Camacho, y pone un ejemplo esclarecedor: “Seguramente la valoración de Mourinho no es igual entre los seguidores del Madrid o del Barça”.

Preguntado por si Guardiola podría ser un buen político, Joan Puigcercós (ERC), responde en condicional. “Me gustaría pensar que sí, por su talante positivo, optimista y nada dado a la demagogia”. Aunque el republicano remarca que “en absoluto” se puede equiparar el trabajo de Pep con el de un líder político; subraya además la “catalanidad desacomplejada” del técnico, en el sentido en que utiliza el catalán en todas sus ruedas de prensa.

Por su parte, a Albert Rivera (C’s) no le extraña la admiración social que causa el técnico, algo que explica, entre otras cosas, por su “honestidad” en contraste con la “corrupción” que se ve a menudo en la política. A pesar de no ser partidario de “liderazgos mesiánicos”, Rivera argumenta que hacen falta “liderazgos morales y creíbles”, función que, a su juicio, no cumplen los políticos y sí figuras públicas como Guardiola.

Finalmente, los líderes consultados aseguran que del artífice del mejor Barça se aplican su fair-play y su capacidad de reconocer las virtudes del rival, aunque reconocen que este juego limpio a veces se echa en falta en el día a día político.

Con todo ello, una duda queda en el aire: ¿Qué resultado lograría Guardiola en el caso de presentarse a unas elecciones?

Las elecciones catalanas en 5 enlaces (9 de octubre)

  1. El president Montilla disolvió el Parlament el lunes con la firma del decreto que se publicó en el DOGC el día siguiente. Pero no fue una firma en un despacho y a espaldas del público: por primera vez se convirtió esa firma en un acto público y solemne. El Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat se vistió de gala para un discurso de Montilla en que reivindicó la tarea del gobierno y pidió a todos los consejeros y partidos que lo han apoyado que se sientan orgullosos de los resultados.
  2. Las encuestas siguen siendo favorables a CiU. El Periódico de Catalunya empezó la semana señalando que los nacionalistas están a las puertas de la mayoría absoluta con 63-65 escaños. Mínimo histórico del PSC. Laporta entraría en el hemiciclo y Ciutadans se mantendría.
  3. La Vanguardia analizó las similitudes entre Mas y Obama en este artículo que cuenta con las opiniones de Francesc Marc-Álvaro y de un servidor. Y todo a cuenta de las ya famosas nueve banderas catalanas que acompañan a Mas en sus alocuciones…
  4. Los amigos Xavier Peytibí y Juan-Víctor Izquierdo nos presentan una divertida actividad con la porra de las elecciones del 28 de noviembre que han puesto en marcha en la web de Beers&Politics. Soy muy malo con las porras… nunca gano la porra Barça… pero quizás deba pensar en participar ¿no?
  5. El PP de Catalunya ha puesto en marcha su red de ciberactivistas. “Populares en Red” va a ser la herramienta de los conservadores para movilizar a su electorado. Por cierto, la red de CiU, Cativistes, ha cambiado su look también esta semana.

El cambio ya está aquí

Ayer publiqué este artículo en La Vanguardia:

El cambio ya está aquí.

“Change is here”, gritaba satisfecha alguna invitada a la toma de posesión de Barack Obama sentada muy cerca del atril presidencial. Lo repitió unas tres o cuatro veces, mientras el ya presidente saludaba afectuosamente a los Biden. Lo repitió mientras, en un breve gesto, los presidentes 43 y 44 se intercambiaban un saludo.

El cambio está aquí. Eso debieron pensar millones de personas al escuchar por primera vez los acordes del “Hail to the Chief” dedicados al presidente Obama, mientras el batallón de honor atronaba la capital norteamericana con sus salvas. Almas y corazones en todo el globo sintieron que algo ya había cambiado en medio de un ritual que sólo cambia a trompicones. O a base de errores del juez que administra el juramento.

Hemos presenciado, con una mezcla de emoción, normalidad y admiración, infinidad de imágenes de este relevo. Todas ellas, oportunidades que nos han escenificado esta ruptura de los ritmos vitales de una nación que influye más allá de sus fronteras. Nos quedarán para el recuerdo, no sólo las impresionantes imágenes de una capital federal tomada por millones de personas en comunión y emocionadas; también la imagen de un soldado cambiando la foto de Bush por la de Obama en Guantánamo, el cambio casi al minuto de la página web de la Casa Blanca y toda su vocación de presencia en la web o la sensación que en política ya estamos un peldaño más arriba, en una época en la que la responsabilidad ciudadana va a jugar un papel importante.

La auténtica estela de cambio, sin embargo, viene del Despacho Oval. Va más allá de las fotos de un Obama en mangas de camisa -el Presidente Bush no permitía que nadie entrara en la sala en mangas de camisa o sin corbata-, del hecho que por primera vez entre un ordenador portátil o que un presidente tenga una BlackBerry en la sala. Sí, lo sé, acabo de contribuir a aumentar el valor de la valoración publicitaria que la compañía de estos aparatos ha tenido sin quererlo ni beberlo de un día para el otro: 25 millones de dólares. Y sumando. El cambio de verdad, pues, viene de los pasos políticos que se han tomado en esta última semana.

Obama es consciente, como la mayoría de políticos, de la importancia de gestionar correctamente la comunicación de los primeros 100 días de gobierno. Sabe que el mensaje que envía en cada acción es decisivo para fijar en los ciudadanos las ideas clave de su mandato. O lo que es lo mismo, dar hechos a las palabras tantas veces repetidas.

En el caso de los Estados Unidos, este proceso empieza incluso antes que, por ejemplo, en España. El largo período de transición nos permite empezar ya a trabajar estos aspectos. Por ejemplo, Obama habló mucho durante la campaña de la necesidad de acabar con la división de los blue states (Estados demócratas) y los red states (Estados republicanos), y mantuvo al Secretario de Defensa del gobierno Bush en su cargo. Ahora que está en la Casa Blanca ha tenido que empezar a hilar su proyecto político.

Las primeras decisiones van en esta dirección: el cierre de Guantánamo, la búsqueda de la estimulación económica, atajar el cambio climático y el acercamiento al mundo musulmán. Es especialmente significativo el carácter de las imágenes que nos ha mostrado cada decisión, Obama siempre rodeado de gente, marcando ese carácter de trabajo en grupo para beneficio del grupo. La fuerza del We que tanto le sirvió en campaña está al servicio del gobierno.

Pero de entre todas estas acciones, que tendrán caminos y suertes mejores o peores, es sorprendente el acercamiento al mundo musulmán. Si un gesto vale más que mil palabras, mil discursos o mil resoluciones de Naciones Unidas; que Obama conceda la primera entrevista a una cadena saudí tiene un potente mensaje de aproximación al incomprendido y odiado -a partes iguales- mundo musulmán.

Se intuye un giro de 360 grados en las políticas seguidas por su antecesor en el cargo. Una oposición diametral a lo defendido por Bush, no sólo ya en teoría económica, sino sobre todo en el auténtico caballo de batalla del tejano: la personificación del mal en el mundo musulmán. Arriesgada apuesta la de Obama en una sociedad con el recuerdo del 11S aún muy presente y con una inmersión de casi 7 años en el miedo, el recelo y el odio hacia esta comunidad.

Habrán sentido estos días a multitud de analistas, tertulianos y parroquianos de los lugares que ustedes frecuenten que Obama lo tiene difícil. Que las expectativas son altas, que quizás no podrá con todo. Que está condenado al fracaso y a la decepción. Conjeturas y elucubraciones prematuras, sin duda. Obama tiene un mandato por delante, con una fuerza y una voluntad renovadas. Y con unos 100 primeros días para convencer al mundo que, como decía la asistente a la inauguración, el cambio ya está aquí.

Inauguration Day

En què consisteix la presa de possessió de Barack Obama? Què podrem veure la setmana que ve? Més detalls a l’article publicat avui a La Vanguardia.

En menos de una semana, la Casa Blanca albergará a un nuevo presidente y a su familia. Será la confirmación, una vez más, de la continuidad, el cumplimiento de la tradición. Pero sobretodo, del correcto funcionamiento de un sistema político que ha hecho de la alternancia democrática su principal fortaleza. Todo está preparado en Washington para la toma de posesión de Barack Obama. Veamos los puntos clave para entender la ceremonia que tendrá lugar el próximo martes.

El misticismo republicano: el martes veremos una toma de posesión que poco tiene que ver con nuestras investiduras parlamentarias. De hecho, se trata de una celebración más próxima a una entronación republicana que a la investidura de un jefe de gobierno a la que estamos acostumbrados. El hecho diferencial, su condición de jefe de Estado y comandante en jefe; conlleva una celebración casi mística de la continuidad de los pilares del Estado.

El lugar: la investidura se produce en el Congreso americano, en las escaleras del Capitolio. Exactamente, en la escalinata occidental del edificio. Aunque el Presidente no es elegido por el Congreso, sino por un colegio electoral, es una tradición que él acuda al poder legislativo para tomar posesión de su cargo. La escalinata ha ido cambiando a lo largo de los años, por ejemplo, Kennedy tomó posesión en la escalinata oriental. La segunda investidura de Reagan, por ejemplo, se hizo en el salón ovalado interior, conocido como Rotunda, por culpa del frío extremo. Se contempla la venda de entradas y la instalación de millares de localidades para invitados y asistentes. En el caso de Obama, se agotaron las entradas en un minuto.

  • El protocolo: la ceremonia, como muchas cosas relacionadas con la presidencia americana, tiene poco espacio para la innovación y el cambio. Los expresidentes serán invitados a asistir y el presidente saliente compartirá camino con el electo. El saliente entrará antes que el entrante (valga la redundancia) y se sentará a la derecha de sus pantallas. Antes de empezar el acto, entrará Barack Obama y bajará las escaleras hasta situarse a la izquierda de la imagen que nos ofrecerá la televisión o Internet. Con él estará su esposa e hijas. Otro actor imprescindible es el presidente del Tribunal Supremo, que tomará juramento al nuevo presidente. Joe Biden habrá tomado posesión de su cargo antes.
  • El acto: la toma de posesión tiene dos momentos culminantes, el primero es el juramento (oath of the office) y el segundo, el discurso inaugural. Entre tanto, se sucederán otros actos como un sermón, que será oficiado por Rick Warren; y actuaciones musicales.
  • El juramento: La primera familia entrará en escena. Michelle Obama sostendrá la Biblia sobre la que Lincoln juró su cargo, con la presencia de sus hijas. El uso de la Biblia no es obligatorio, pero se cree que sólo un presidente no hizo uso de ella. Obama, siguiendo una antigua fórmula, jurará el cumplimiento fiel de las obligaciones del cargo de presidente de los Estados Unidos, y con la mayor de las habilidades, proteger, preservar y defender la constitución del país. Cuando Obama repita las palabras del presidente del Supremo, sonará el himno que acompaña al presidente; el “Hail to the Chief” y se sucederán 21 salvas en su honor. Durante toda la ceremonia, estos himnos sólo serán interpretados por la banda de marines, el conjunto musical que acompaña siempre al presidente.
  • El discurso: tras la toma de posesión, Barack Obama se dirigirá a la nación y al mundo con uno de los discursos más esperados de los últimos años. Un discurso inaugural suele contener los grandes trazos que plantee la dirección de la política de la nueva administración. La duración no está prefijada. Se trata de uno de los momentos más importantes durante el mandato, ya que como todo en la vida, una buena impresión iniciar ayuda a gestionar las percepciones a partir del primer momento de la recién estrenada presidencia. Se recuerdan grandes discursos inaugurales. Quizás el más famoso es el de Kennedy, cuando pidió a los ciudadanos que no se preguntarán que puede hacer el país por ellos, sino que pueden hacer ellos por el país. Roosevelt afirmó que sólo se podía temer al miedo mismo y Clinton abogó por una nueva coalición cívica para superar los problemas. Tras una campaña plagada de discursos excelentes, las expectativas ante este primer discurso presidencial de Obama son altas. No sabremos si pondrá la luna como nueva frontera, tal y como hizo Kennedy, pero seguramente pondrá en marcha con su retórica el espíritu del país.
  • El almuerzo: tras el discurso, el Congreso ofrece un pequeño almuerzo al nuevo presidente.
  • El desfile: en cuanto termine el almuerzo, el presidente bajará desde la colina del Capitolio a la Casa Blanca. Carter hizo el trayecto a pie, pero por medidas de seguridad ahora sólo se hace una parte del mismo. En cuanto llegué a la Casa Blanca, pasará revista a las tropas desde el pórtico norte de la mansión.
  • Los bailes: durante el día, se celebran varios bailes en honor del presidente, a los que asistirá y bailará alguna pieza. Es tradición que varias entidades los organicen, como la George Washington University o la celebración del baile inaugural latino dónde Alejandro Sanz será un artista invitado.

Este es el esqueleto de una celebración que ha cambiado a lo largo de los tiempos, pero que ha mantenido elementos esenciales durante los últimos 230 años. Es un momento cumbre en la tradición de un estado joven y brilla por el simbolismo que es capaz de destilar, y si no, fíjense en las banderas que cubrirán el Capitolio, podrán ver los diferentes estandartes que ha tenido el país a lo largo de su historia.

Si tienen oportunidad, no se pierdan la investidura de Barack Obama. No sólo estarán presenciando un momento histórico, también estarán viendo en todo su esplendor una engrasada máquina simbólica, protocolaria y, por qué negarlo,  una excelente máquina del espectáculo que les sorprenderá. Por alguna razón las amplias celebraciones se alargan 10 días…

La cuenta atrás de Montilla

El Gobierno de la Generalitat hace frente a un problema comunicativo desde el otoño de 2003: explicar la acción de gobierno de una coalición. Después de 23 años de gobierno de Jordi Pujol, y algunos más de gobiernos de un solo partido en La Moncloa, nos enfrentábamos con un escenario nuevo para la mayoría de ciudadanos, un gobierno en coalición que nacía de una mayoría parlamentaria que no hacía presidente del país al partido con más escaños. Cataluña perdía la virginidad en el mundo de las coaliciones.
Un aspecto esencial en todo gobierno de coalición es saber quién será la cara y la voz de éste. La política de comunicación es un caballo de batalla entre los partidos y Cataluña no fue una excepción de esta norma: está en juego saber quién capitalitzará la acción de gobierno. Y más allá de la historia de la primera y la segunda etapa de los gobiernos tripartitos, con todos sus altibajos y episodios más o menos conocidos; la tensión por saber quién debía capitalizar los activos del mismo es la propia historia del tripartito.
Sólo así puede entenderse la ausencia de un portavoz del Gobierno con más protagonismo del que Aurora Massip tiene. Sólo así se pueden llegar a comprender las diferencias de velocidad entre los tres partidos y su desigual acción ante los medios. Sólo así se puede entender que escuchemos un mensaje en Barcelona y uno muy diferente en Madrid.
De hecho, la ausencia de una mejor política de comunicación tiene su parte de responsabilidad en los resultados de la encuesta que La Vanguardia publicaba este domingo. Es cierto: una política de comunicación no sustituye la política en sí misma. Pero una buena política de comunicación sí que sirve para neutralizar los elementos que amenazan el gobierno, maximizar los puntos fuertes y aprovechar todas las oportunidades que se presenten. Y esto no es responsabilidad de Massip o de Ribas, sinó del difícil equilibrio de una situación política.
Leo en el blog de Saüll Gordillo que nos recomienda el artículo de Miquel Martín en El Singular Digital. Martín fue director de comunicación del grupo parlamentario de ERC en Madrid y apunta a la ausencia de una política de comunicación más fuerte y proactiva como origen de muchos males del gobierno tripartito.
Pero volvamos a la encuesta. Es destacable que con un año de diferencia veamos un cambio de tendencia tan importante: el tripartito no sumaría. Montilla tiene más confianza de los ciudadanos que el jefe de la oposición, pero los propios ciudadanos prefieren a Mas como presidente de la Generalitat. Lo que hay que hacer notar es que entre los electores de Esquerra, la mayoría preferirían a Montilla sobre Mas, por si alguien empieza a pensar en escenarios post-electorales o si después del vídeo de los dos años de gobierno que presentó CiU, aún tiene ganas de hacer otros Confidencial.cat …
Pero no todo son malas noticias para el presidente Montilla: recibe más aprobación que desaprobación; son algunos más los que piensan que la tarea del presidente es buena o muy buena. Pero si observamos la foto de conjunto, el presidente ha perdido 6 puntos de aprobación durante el último año. Si preguntamos por la acción del Gobierno, los resultados son aún peores: hay más rechazo que apoyos.
Esta encuesta marca, no un cambio de tendencia, sino la profundización de esta: el Gobierno tiene un problema grave para ser aprobado por los ciudadanos y ciudadanas. Tiene un problema grave para justificar una reelección y el contexto económico no ayuda. Con ausencia de crisis económica el debate puede ser claramente de valores (un gobierno de izquierda contra un gobierno de derechas, un gobierno catalanista o la Cas Gran del catalanisme, por ejemplo), pero con los graves problemas que afronta el país no sería extraño que las opciones que reclaman un gobierno más fuerte sean cada vez más plausibles.
Para Montilla empieza una cuenta atrás; le quedan dos años para demostrar que se ha ganado la confianza del país. Tiene dificultades más que observables y la falta de elementos como el carisma, un discurso emocional y una política de comunicación adecuada. Pero claro, en un gobierno de coalición el margen de maniobra ya se ha visto que es más limitado.
La experiencia la sabremos valorar con el tiempo, estoy seguro. Las coaliciones fortalecen nuestra salud democrática, por mucho que nos haya parecido que la creciente desafección haya dañado nuestro sistema. No es fácil gobernar en coalición. Nada. Pero a diferencia de otros países o territorios, conocer la experiencia ha abierto las mentes de muchos ciudadanos y nos ha empujado a un ejercicio importante para el sistema: tener conciencia de que el nuestro es un sistema parlamentario, y que por mucho que al final hablamos de dos candidatos, la pluralidad se expresa a los escaños de nuestro Parlamento.

In votes we trust

Desde el pasado viernes, podéis seguir la crónica del último mes de campaña electoral y las elecciones norteamericanas en  La Vanguardia.

Con el nombre de “In votes we trust”, seguiré la actualidad de lo que pasa en la otra orilla del Atlántico y os mantendré informados, igual que desde este blog, del ambiente y las sensaciones que se viviran en Washington el próximo 4 de noviembre.

Para leer la crónica del debate, lo podéis hacer aquí.