La investidura de Rajoy: 144 horas para tener gobierno

¿Qué va a pasar cuando el Congreso le dé la confianza a Mariano Rajoy mañana por la tarde? ¿Cómo van a ser las 144 horas posteriores a la votación y que culminarán con un gobierno para España? Lo repasamos a continuación, en un guión aproximado atendiendo a la práctica de las últimas tomas de posesión. Que en un país como España poco significa, por lo que puede haber cambios importantes. Te dejo con estas 144 horas para tener gobierno.

Hora 0. Sábado 29 de octubre de 2016, 21h -aprox-

Los 350 diputados y diputadas del Congreso votan por segunda vez. Rajoy consigue la confianza de la cámara con la mayoría simple de los votos. Es decir, más síes que noes. Al finalizar la votación Ana Pastor lee los resultados. Dice que la confianza al candidato Rajoy queda otorgada y que comunicará la decisión al Rey. Desde ese momento, Rajoy es ya presidente electo de España. Aunque en realidad él ya es presidente. En funciones.

El portavoz socialista seguramente sea el primero en cruzar el hemiciclo para felicitar personalmente al presidente electo, que recibe una ovación cerrada de su bancada. Varios diputados irán a saludarle y felicitarle. Previsiblemente, los primeros serán el resto de portavoces.

En cuanto Ana Pastor comunique al Rey la decisión, Zarzuela fijará la hora en la que Rajoy jurará el cargo. Puede jurar o prometer, pero suponemos que repetirá la fórmula usada en 2011. Presumiblemente será mañana.

Hora 110. Domingo 30 de octubre de 2016, 11h -aprox-

En la sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela, Felipe VI, la reina Letizia, Rafael Catalá como ministro de Justicia en funciones y notario mayor del Reino, Ana Pastor como presidenta del Congreso, Pío García-Escudero como presidente del Senado, Carlos Lesmes como presidente del Tribunal Supremo y Francisco Pérez de los Cobos como presidente del Tribunal Constitucional son testigos del juramento de Mariano Rajoy.

Estas personalidades estan en fila en un extremo del Salón. Los reyes a la altura de la mesa que se instala para la ceremonia. Más alejados, el resto. Y en el otro extremo perpendicular de la sala, espera Mariano Rajoy.

El jefe de Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey inicia la ceremonia leyendo el Real Decreto por el que se nombra a Rajoy presidente del Gobierno. En cuanto termine su lectura, Mariano Rajoy se aproxima a la mesa. Es la primera vez que Felipe VI ve jurar a un presidente de Gobierno en su reinado.

Y como primera vez, el protocolo de Zarzuela cambia. Aunque en este caso seguramente no lo haga. En el reinado de Felipe VI las personas que acuden al palacio a jurar o prometer su cargo pueden elegir si quieren que en la mesa se dispongan símbolos religiosos como el crucifijo y la Biblia.

Nada parece indicar que Rajoy pida que se quiten, así que cuando el presidente electo se disponga a jurar su cargo, en la mesa se encontrarán esos símbolos. La cruz dorada que ha sido testigo de innumerables ceremonias y una biblia de 1791, editada en Valencia, abierta por el libro de los Números. Empezará jurando sobre ella, con la mano sobre los evangelios. Y cuando jure hacer guardar la Constitución, cambiará y posará su mano sobre la carta magna, abierta por su artículo 99. Que es el artículo sobre el presidente del Gobierno.

La fórmula que utiliza es esta:

Juro [o prometo] por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros.

 

Tras ello, hace una reverencia al Rey y vuelve al fondo del Salón de Audiencias. Tras ello, los reyes se acercan y le saludan. Los medios toman una foto de ese momento.

Hora 112. Jueves 3 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Cuando acaba esta corta ceremonia, Rajoy vuelve a Moncloa ya como presidente. Tras casi un año, dejará de ser presidente en funciones.

Hora 115. Jueves 3 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Rajoy podría acudir a Zarzuela el lunes por la mañana para comunicarle al Rey la formación de su gobierno.

Hora 117. Jueves 3 de noviembre de 2016, 18h -aprox-

Rajoy volverá a Moncloa y convocará a los medios para comunicar la formación de su gobierno.

Hora 134. Viernes 4 de noviembre de 2016, 11h -aprox-

Los nuevos ministros, los nuevos y los que repiten, irán a Zarzuela al día siguiente para jurar sus cargos. La ceremonia es muy parecida. En un extremo, los Reyes, el presidente del Gobierno, la presidenta del Congreso, el presidente del Senado, el presidente del Tribunal Supremo y el presidente del Tribunal Constitucional serán los testigos del acto. En el lado perpendicular, aguardan los ministros.

Se volverán a leer los Decretos Ley de nombramiento de los ministros, que se colocarán por el orden protocolario de juramento, que es el mismo por el que se sientan en el Congreso: por la antigüedad del ministerio. Salvo por una excepción. El primer ministro en jurar o prometer el cargo será el de Justicia, que ejercerá de notario mayor del Reino durante el resto de la ceremonia. Tras jurar o prometer, se situará a la izquierda del Rey, delante de la mesa.

Los ministros serán llamados uno a uno y jurarán o prometerán el cargo. La fórmula es la misma que la que usó Rajoy el día anterior, pero con la mención al cargo que van a ocupar. La Constitución está abierta por el artículo 100, sobre el nombramiento del Gobierno.

Tras el juramento o promesa, los periodistas pueden hacer la primera fotografía del nuevo gobierno.

Hora 136. Viernes 4 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Los ministros acuden a Moncloa para celebrar el primer Consejo de Ministros. Foto de grupo

Hora 139. Viernes 4 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Tras el Consejo de Ministros, los ministros van directos a su ministerio para la ceremonia del cambio de carteras. Los ministros salientes entregan la cartera al nuevo ministro o ministra en una ceremonia que suele ser bastante emotiva, especialmente para los ministros salientes. Suelen darse discursos de los dos ministros.

Muchos ministros tienen en ese momento a otros ministros apadrinando el acto, por lo que las ceremonia se van celebrando a lo largo de la tarde.

Hora 144. Divendres 4 de noviembre de 2016, 21h -aprox-

A esa hora las ceremonias habrán acabado ya y el ejecutivo estará plenamente en funciones. España ya tendrá presidente y Gobierno. La pregunta es hasta cuando.

Las cuatro veces de Obama

Cuando George Washington renunció a un tercer mandato, sentó precedente. Algunas fuentes afirman que lo hizo por el empeño de los padres fundadores de evitar a toda costa que el nuevo país se convirtiera en una monarquía. Otras, que estaba ya mayor para el cargo. El hecho fue que sus inmediatos predecesores siguieron la práctica.

Así, todos los presidentes, menos Franklin D. Roosevelt, han servido un máximo de dos mandatos. O lo que es lo mismo, un máximo de dos tomas de posesión. Tres si alguna de las dos del mandato caía en domingo. Pero Obama, habiendo servido solo dos mandatos, igualará este lunes las cuatro tomas de posesión de Roosevelt.

¿Por qué? ¿Sus dos tomas de posesión han caído en domingo? No, para nada. Obama juró el cargo como manda la vigésima enmienda el 20 de enero de 2009. Pero el juramento no fue del todo bien. John Roberts, el presidente del Tribunal Supremo inició el acto. Pero se equivocó. Cambio de orden la palabra “faithfully” del juramento. Obama hizo ademán, con la cara, para que se diera cuenta… pero no pasó. El error siguió y cambió una preposición, donde debería haber dicho “president of”, el juez dijo “president to”. Y Obama repitió lo que le dijo el magistrado. Aunque estaba mal.

El artículo segundo de la Constitución establece el juramento. Así que el presidente Obama no había jurado como es debido. Aunque no era el primer error en la historia, la Casa Blanca decidió repetir el juramento. El consejo legal de la Casa Blanca pidió al juez que volviera a administrar el juramento. Así, en la tarde del 21 de enero de 2009, Roberts fue a la Casa Blanca y tomó juramento a Obama en la Sala de Mapas (Map Room). Fue una ceremonia con pocos asistentes, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca tomó unas instantáneas y se grabó el audio del juramento. El error del primero suscitó cierto debate entre expertos de derecho constitucional.


Aunque en un primer momento la Casa Blanca negó que ese segundo juramento iba a tomar lugar, los asesores del presidente decidieron ser muy cautos ante la gran cantidad de rumores que siempre han rodeado al presidente.

Hoy Obama jurará el cargo en una ceremonia privada en el Salón Azul de la Casa Blanca. Será un acto con su familia y pocos asistentes más durante el servicio religioso del domingo. El mismo juez que se equivocó en 2009 le tomará juramento para cumplir con lo que dice la Constitución en su vigésima enmienda.

El lunes 21 se volverán a ver las caras. Desde que en 1947 entró en vigor la vigesimosegunda enmienda -la que prohíbe que los presidentes estén más de dos mandatos en el cargo- Obama es el único presidente en jurar el cargo en cuatro ocasiones. Esta vez Roberts tiene dos oportunidades más para no equivocarse. Y con esta nota termino: cuando Obama era senador y el presidente Bush propuso a Roberts para presidir el Supremo, el hoy presidente votó en contra del nombramiento. Pero no haremos sangre: un mal día lo puede tener cualquiera.

El juramento presidencial

Son 35 palabras. Quizás, una de las fórmulas más conocidas. La tradición, el cine y la televisión han hecho de esas 35 palabras todo un símbolo de la presidencia. A mediodía del 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos debe jurar o prometer el cargo para poder acceder a él. Eso es así por dos artículos de la constitución de Estados Unidos. La fecha, por la vigésima enmienda. El juramento, por el artículo dos.

Antes del discurso inaugural, el presidente electo jura o promete el cargo. Lo hace con esta fórmula recogida en la constitución: “I do solemnly swear that I will faithfully execute the Office of President of the United States, and will to the best of my Ability, preserve, protect and defend the Constitution of the United States.”

Generalmente lo hace cuando el presidente del Tribunal Supremo le pregunta si está preparado para hacerlo. Tras ello, el presidente electo pone la mano izquierda encima de la Biblia que sostiene su esposa y levanta la mano derecha. El presidente del Tribunal Supremo empezará a recitar el juramento, que será repetido por el candidato electo. Tras ello, lo rematará con un “So help me God”. El presidente electo ya es presidente en ese momento.

Veamos algunas curiosidades del momento que acabamos de describir:

La presencia del presidente del Tribunal Supremo
La constitución no habla de quién debe administrar el juramento. Así, a lo largo de la historia varios cargos han tenido ese honor. Washington fue investido en presencia del canciller de Nueva York en 1789. Collidge, por ejemplo, fue investido por su padre, notario del estado de Vermont. Desde John Adams ningún presidente del Tribunal Supremo se ha perdido una toma de posesión.

Hay más juramentos que tomas de posesión
Se considera que la toma de posesión solo es aquella que se produce según marca la constitución y el ininterrumpido calendario electoral estadounidense. Mientras que con la del próximo día 21 se habrán celebrado 57 tomas de posesión, en total se contarán ese día 73 juramentos. ¿La razón? Las ocasiones en que el vicepresidente ha jurado el cargo tras la muerte del presidente o las veces en las que un presidente ha jurado el cargo en domingo antes de la toma de posesión, donde repite el juramento. Hayes (1877), Arthur (1881), Wilson (1917), Coolidge (1923), Eisenhower (1957), Reagan (1985), Obama (2009 y 2013) han tenido que repetir sus juramentos.

Un juramento en el Air Force One
Tras el asesinato del presidente Kennedy en Dallas en 1963, el vicepresidente Lyndon B. Johnson juró el cargo de presidente a bordo del Air Force One. Una mujer, Sarah T. Hughes, administró el juramento a Johnson. Hasta la fecha, ha sido la única mujer en hacerlo. El juramento tuvo lugar en el aeropuerto Love Field de Dallas, dos horas y ocho minutos después del asesinato de Kennedy. Johnson no usó una Biblia -no había en el Air Force One- y lo hizo sobre un libro de oraciones que el presidente tenía en su despacho.

Jurar o prometer
Solo un presidente, Franklin Pierce, prometió el cargo. El resto, lo ha jurado.

“So help me God”
Esta frase no está escrita en la Constitución. George Washington añadió esta frase al terminar su juramento en 1789 y desde entonces se ha repetido en el resto de ocasiones.

…and repeat after me
Desde 1929, el juramento se plantea de forma afirmativa, no se pregunta. Es decir, el presidente electo repite lo que le dice el presidente del Tribunal Supremo. O sea, Obama dirá lo siguiente los próximos días 20 y 21: “I Barack Obama do solemny swear…”. No siempre se añade el nombre del presidente electo -Franklin D. Roosevelt fue el primero-.

Pero no ha sido siempre así. Desde el primer juramento, se preguntaba al presidente electo: “Do you George Washington solemnly swear…” y al terminar, el presidente electo se limitaba a decir “I do” o “I swear”.

El juramento de los presidentes reelectos
Técnicamente no sería necesario que el presidente electo volviera a jurar el cargo, sin embargo, todos los presidentes lo han hecho.

Tomar posesión de un cargo, ¿con Dios o sin Dios?

La polémica sobre la toma de posesión de Patxi López como lehendakari no ha traspasado el ámbito vasco. Los argumentos esgrimidos por los medios de comunicación y opinadores españoles ha sido clara: López no podía jurar ante Dios ni lo podía hacer humillado.

Vayamos por partes. Desde que el lehendakari Aguirre tomara posesión de su cargo en 1936, todos los presidentes vascos (hasta ahora del PNV) han usado su misma fórmula, hasta la toma de Patxi López que ha cambiado la mención a Dios y ha introducido referencias a la Constitución y al Estatuto:

“Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato.”

Unido a una ceremonia simbólica enraizada en lo vasco, bajo el árbol de Gernika; este ha sido uno de los primeros mensajes de cambio en Euskadi. Sin embargo, del debate echo de menos una cuestión esencial: ¿debe haber presencia o mención alguna a elementos religiosos en la toma de posesión de cargos públicos?

En el Palacio de la Zarzuela y en muchos actos de toma de posesión de cargos en comunidades autónomas y ayuntamientos, el crucifijo es un invitado más a la escena. Los cargos juran o prometen su cargo (según consciencia), ante la Constitución, Estatuto o texto legal al uso… y la presencia de un símbolo religioso, de un modo completamente normalizado. Así lo hemos visto en la Comunidad de Madrid o en Galicia, por ejemplo.

Muchos podrán pensar que el debate sobre la presencia de elementos religiosos responde a una naturaleza coyuntural, pero no es cierto. España no tiene confesión oficial desde 1978, pero sus gentes no siempre han sido católicos practicantes. Ceuta y Melilla, ciudades autónomas, tienen un buen grueso de población musulmana que hoy engrosan los inmigrantes y sus hijos que ya son ciudadanos de pleno derecho. La nuestra es una sociedad plural y la aconfesionalidad del Estado debe primar sobre todas las cosas.

La cuestión, en el fondo, no ha sido religiosa sino nacionalista. El cambio, teñido bajo argumentos como “un laico no puede jurar ante Dios”, tenía más por objetivo desterrar la simbología nacionalista que la divina. Porque ese argumento de laicidad o agnosticismo del tomador del cargo no se ha visto a escala nacional. No hemos visto nunca a ningún jefe del ejecutivo socialista o ministro prometiendo su cargo sin la presencia de la cruz, o al menos manifestando públicamente su deseo de hacerlo.

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