La campaña catalana en 72 fotos

Han luchado por ellas durante 15 días. Imágenes que transmitieran el mensaje. Fotos que supieran comunicar la capacidad de uno u otro candidato para liderar el país. Estampas que debían mostrar el apoyo, la capacidad, el poder… La ilusión, la unión. La fuerza de sus ofertas políticas.

Estas son 72 imágenes de la campaña electoral de las elecciones al Parlament de Catalunya. Aunque si me tuviera que quedar con una, sería la que se muestra sobre estas líneas. Mas y su mujer son la imagen de esta campaña. La foto de estas elecciones. Te invito a conocer las fotos restantes.

Libros para decidir el voto

¿Propuestas o características personales? ¿Ideas o capacidades? ¿Partidos o personas? Estas son algunas de las preguntas que muchos se hacen cuando el espectáculo mediático de las campañas electorales hace acto de presencia. Especialmente sobre la relevancia de unos elementos y otros para ayudarnos a decidir el voto.

Aunque el porcentaje de la parte más racional y de la parte más emocional –al fin y al cabo hablamos de eso- no es una fórmula clara, probada y cerrada; se dan tantas situaciones como personas. Para unos, el valor de las ideas y las propuestas es clave para decidir el voto. Para otros, las percepciones que tiene sobre un determinado candidato pueden ser determinantes para dar o no su voto. Un ejemplo algo casero: mi abuela suele asimilar a ciertos líderes políticos con gente a la que conoce por sus gestos. Si el político le recuerda a alguien que no es de su agrado, ese líder ya puede olvidarse de su voto.

Por ese motivo, no es baladí el esfuerzo que han hecho los líderes catalanes para transmitir algo más que sus propuestas. Me centro en el caso del president Montilla y del líder de la oposición, Artur Mas. Centran casi toda la atención mediática. Lo suyo es un cuerpo a cuerpo de propuestas. Eso sí, no pidan al ciudadano medio –bueno, al menos a ese 65% que sabe la fecha de las elecciones. Al resto mejor ni lo intentamos- que les diga más de tres propuestas electorales…

Ante la dificultad de convencer a más gente por los argumentos, las propuestas, los números, los hechos y las estadísticas, llegar al corazón del votante es una vía que no puede (ni debe) olvidarse. Para ello, las características personales del candidato son el modo de hacer ver al votante que la persona que ocupa –o quiere ocupar- el despacho de la Plaça Sant Jaume lo merece.

Los libros que han sido publicados durante los últimos meses son buena muestra de ello. No han sido autobiografías, sino biografías autorizadas, visiones externas sobre la figura de los dos hombres que se baten en duelo dialéctico estos días.

José Montilla recurrió al periodista Gabriel Pernau. «Descobrint Montilla. El somni català del president de la Generalitat» es la obra que recoge la vida del president a través de decenas de entrevistas a personas, del entorno inmediato del president y de otras personas que a lo largo de su vida han tratado con él.

La intención del libro parece clara: demostrar que tras el hombre gris, callado y tímido, se esconde una persona que siente. Pero lo más importante, poner en valor su historia de superación y sacrificio como contraposición a esa idea extendida que el president de la Generalitat no cuenta con preparación suficiente para el cargo.

El lector de la biografía presidencial descubre una cara amable y escondida de Montilla. Su historia emociona. Los atributos de trabajo, esfuerzo y determinación que destila el libro son los mejores argumentos para rebatir una imagen negativa del político catalán más conocido.

Algo parecido le pasa a Artur Mas. Su designación a dedo por parte del president Pujol en 2001 y las caricaturas que aparecieron de él en los medios –en aquel entonces le pintaban como un robot, frío, impersonal, impuesto- no le ayudaron. Tras su primer triunfo electoral y la imposibilidad de crear gobierno, su relación con Zapatero y el papel de Polònia en la formación de la imagen que muchos catalanes tienen de él –vanidoso, frívolo, pijo y preocupado en demasía por su aspecto físico-, Mas se presenta como el líder con grandes cualidades que no acaba de conectar.

Por eso, el libro de Pilar Rahola, titulado “La màscara del rei Artur” humaniza la figura de Artur Mas. De hecho, pretende desmontar diez mitos urbanos sobre el candidato de CiU, desde su condición de pijo a la relación de Mas con Pujol. Rahola se convierte en la sombra de Mas y accede a entrevistar a personas de su entorno para acabar con esas ideas preconcebidas… o demostrarlas.

Rahola no escurre el bulto de los temas relacionados con la corrupción –tampoco lo hace Pernau- y no duda en preguntar por aquello que más duele, como el hecho de ganar dos veces y no gobernar. De hecho, sorprende la franca rabia de la esposa de Mas, Helena Rakosnik, al hablar de este tema.

Si Pernau construye el relato, la historia del sueño catalán del president, Rahola consigue construir la imagen humana de un líder faltado de ello. El lector descubre que Mas separa familia y compañeros de aventura en la conquista a la Generalitat. Que no es un monigote de los Pujol o que durante el cáncer de su esposa, no falló ni a una de las sesiones. Es especialmente interesante el capítulo dedicado a la relación con el presidente Zapatero y lo pactado en Moncloa

Estos dos libros son obras para convencer. Para seducir. Para proyectar una imagen de liderazgo en quién los lee. Descubrir las virtudes de aquellos que deben decidir. Sí, las propuestas son la ruta… pero a todos nos gusta conocer quien está al volante. Lo que piensa y lo que siente. Libros que a más de uno le podrían ayudar a decidir el voto.

Internet y política 2.0

En los últimos meses he tenido oportunidad de hablar con mucha gente, de edades, sectores, profesiones y partidos muy distintos; sobre el uso de las nuevas tecnologías y la comunicación. Las reacciones pasan desde los convencidos, a los ignorantes, los incrédulos y, por qué no decirlo, los reticentes a ver cómo las cosas cambian.

Desde septiembre de 2007, cuando terminé mi estudio sobre el uso de internet en la política española y catalana (que os podéis descargar aquí) hasta hoy, las cosas han cambiado. Sobre todo en el uso por parte de partidos y políticos de estas herramientas, aunque las reacciones hayan cambiado muy poco. No obstante, poco a poco, las percepciones se van modulando.

La campaña electoral estadounidense ha tenido mucho que ver con el movimiento, muchas veces táctico, de la clase política en nuestro país. Y seguirá jugando un papel esencial. Tal y como señalaba Ravi Singh, uno de sus asesores, en el Seminario de MAS Consulting el pasado mes de noviembre, el uso de Internet en la política no tiene marcha atrás.

Es evidente que a los más convencidos en sus capacidades, entre los que me incluyo, nos gustaría ver una mayor actividad de nuestros líderes en la red. Nos gustaría ver como el presidente Zapatero nos habla y nos escucha desde internet. Lo mismo con el presidente Montilla. Nos gusta la presencia de Benach, o compartir debates parlamentarios con Carles Puigdemont, José Antonio Donaire o Montserrat Capdevila.

Nos gusta ver cómo los militantes son activos en sus congresos. Nos gusta poder participar en sus actos como invitados. Nos gustan los vínculos políticos que se establecen y nos gusta tener una comunicación directa.

Por ello, la política sólo puede hacer una cosa: abrazar este mundo comunicativo.

Pero por la misma regla, no nos gusta que nos tomen el pelo. Nos faltan al respeto cuando se utilizan bloques sólo durante los quince días de campaña. O cuando un político que se abre la esfera, no responde. No, no nos gusta.

No obstante, la situación es la que es. En la vieja Europa, y en especial en la piel de toro, nos hemos dado cuenta que la acción política en Internet funciona, sirve para algo. Tenemos dos oportunidades de oro para verlo en las elecciones gallegas y vascas del próximo mes de marzo. También veremos qué pasa con las elecciones europeas de junio.

La situación hoy tiene dos ejemplos claves. Jueves 15 de enero. El Mundo da la portada a una noticia que tiene la comunicación política en su punto de mira. Bueno, en realidad tiene en punto de mira a Rajoy y su vulnerabilidad, pero lo que más importa es que el segundo diario en difusión en España y uno de los más visitados en la red, abre con un rotundo «Rajoy reúne un grupo asesor para mejorar su imagen pública «. El candidato popular ha decidido, al margen de los canales oficiales del partido y con una reunión informal sin su principal asesor de comunicación, pedir ayuda para hacer una comunicación más directa con las nuevas tecnologías.

De hecho, ya han presentado la web «Queremos«, que busca la participación de los jóvenes usuarios de internet. Y los próximos 24 y 25 de enero, están moviendo una quedada a través de Facebook, en el marco del primer Foro Abierto del partido.

Estos aires de cambio también llegan a Moncloa. Encuentro muy interesante la web del Plan E que ha presentado el ejecutivo. Interesante sobre todo por las carencias que tiene, es decir, va vestida con un vídeo del presidente, pero no deja de ser una web estática donde el ciudadano no puede ser escuchado.

Todo lo contrario de la última iniciativa del equipo Obama. Si el presidente-electo ya rompió moldes al afirmar que haría un video semanal en YouTube, cambiando la tradición del discurso radiado del Presidente, el equipo de transición informó esta semana de la creación de un nuevo mecanismo de comunicación entre la ciudadanía y el presidente.

Con un claro mail titulado «Give your ideas directly to the President», han creado el llamado «Citizen’s Briefing Book«, un espacio donde los usuarios, registrados, pueden aportar ideas, comentarlas y votarlas. Las más votadas, serán presentadas al Presidente. Toda una novedad, mucho más directa que -me viene a la cabeza- las iniciativas legislativas populares -aunque con menos protección jurídica-, más fácil, más interactiva y más comprensible.

Tendremos que prestar especial atención a la experiencia Obama, porque tiene todos los números de convertirse en el primer presidente que tendrá internet como una herramienta de trabajo real y no como un compromiso; traspasando el propio eje de campaña electoral con el medio. Sarkozy puso un espía en la red, pero Obama pone la red a trabajar. 

Se reconoce la resistencia al cambio a simple vista. El pasado martes tuvo lugar un acto muy interesante en Convergència. Una mesa redonda sobre política y las herramientas 2.0, con tres ponentes de excepción: Antoni Gutiérrez-Rubí, Toni Aira y Jordi Segarra. El acto, organizado por la sectorial de nuevas tecnologías, apuntó a todas estas cuestiones. Las personas que organizaron el acto, como Roc Fernàndez o Marc Pallarès saben muy bien de qué se trata … pero entre el público aún existían preguntas que ponían el freno o quitaban importancia al medio. Normal, pasa en cada casa. Pero estoy convencido de que en un período más corto que largo, estas reacciones habrán dejado paso a otras: ¿cómo profundizar en el medio?. Tiempo al tiempo.