Si entras en Facebook te quedarás ciego

But we must also admit that programs alone can’t replace parents; that government can’t turn off the television and make a child do her homework; that fathers must take more responsibility for providing the love and guidance their children need.
Barack Obama

Antes de Internet, la amenaza para los menores fue la televisión. Y seguro, que antes lo fueron las radionovelas. Y antes, los artículos de los diarios. Y antes, los charlatanes, los bufones y quien, sabe, quizás hasta los sermones de algunos curas. Todo cambio siempre ha sido una amenaza, más si el desconocimiento sobre todo lo que es nuevo nos envuelve con un halo de ignorancia difícil de comprender.

Una muestra más de esa ignorancia es la medida que el PP planteó la semana pasada en el Congreso de los Diputados en el marco de una serie de acciones propuestas para proteger a los menores. El principal partido de la oposición se ha marcado entre sus prioridades políticas enviar un mensaje muy claro a los padres: la protección de sus hijos debe pasar por votarles. Sólo así puede entenderse las propuestas planteadas, desde la rebaja de la edad penal a los 12 años o la prohibición de los menores de 14 años a participar en las redes sociales.

Estas propuestas tienen muchas caras. Como digo, una es la de estrategia electoral: conseguir recortar diferencias con el PSOE en este extracto apelando a una cierta política del miedo (no hay nada más emocionalmente potente que el instinto de protección de los padres) es una vía inteligente. Al menos, a corto plazo.

Y ahí es donde miedo e ignorancia entran en juego, ya que mientras las nuevas generaciones sólo entienden su vida con Internet y la Red es el medio para casi todo, para sus padres sólo es una amenaza más que no saben como combatir. Pero como decía Obama en su discurso en la Convención, el Gobierno no es quién debe apagar la televisión (o Internet), son los padres.

Si la estrategia del PP no fuera tan cortoplacista, volcaría sus esfuerzos en alertar a los padres de las amenazas, pero a acentuar las virtudes de la participación en la Red. Promovería acciones para que todo el mundo tuviera acceso a Internet, aprendiera a usarlo con acierto y a maximizar sus beneficios. Y lo más importante, adecuaría el mensaje de modernidad que ha empuñado en varias ocasiones, pero que echa por tierra al marcar con una letra escarlata a las Redes Sociales. Como usuarios, ¿cómo podemos confiar en los proyectos que presenta el PP si luego demoniza el medio?

Porque las Redes Sociales no son el problema. El problema es el desconocimiento, y señalar sin rubor a ello sólo acrecienta esta percepción. Así lo entienden las personas que dentro del PP conocen gracias a su participación activa este mundo, como Cristina Cifuentes constata en su blog.

En el fondo, la pregunta que nos deberíamos hacer es ¿son realmente tan peligrosas las Redes Sociales como para prohibir el acceso a los menores? ¿La prohibición es la solución? No hablemos ya de las dificultades técnicas para ello, ni tan siquiera de si legalmente sería posible.

Sorprende que los defensores de la tradición liberal (si es que alguna vez ha tenido fuerza real en este país) sean los que aboguen más por la prohibición que por el desarrollo. Sorprende que esa concepción la defienda más el PSOE que ellos. Y sobretodo, sorprende que el PP no vea auténticas oportunidades en el desarrollo de la Red.

Al fin y al cabo, su propuesta es heredera de la concepción que tiene el PP de la Red, un medio sin importancia, pero que sin embargo es el usado por las capas de nuevos votantes. Y que si dedicarán más tiempo a buscar la pedagogía, en nada sería el canal más usado por las generaciones de padres y madres que, con más conocimiento del que a día de hoy tienen, desbaratarían ese cóctel de miedo e ignorancia. Aunque mucho me temo que en otras circunstancias, esa propuesta podría haber sido presentada por cualquiera de los otros partidos…

¿Y qué pasa con los anuncios electorales en TVE?

Dentro de unos meses, la publicidad desaparecerá de Televisión Española. Durante los últimos meses, el debate sobre esta cuestión ha generado infinidad de comentarios: el sector publicitario mira con miedo la decisión por los efectos que pueda tener en su mercado, las cadenas privadas también lo miran con recelo. Y los anunciantes se preguntaban qué pasaría con sus contratos.

Ante esta situación, mis preocupaciones han ido por otra vía. Cuando la medida entre en vigor, ¿qué ocurrirá con los spots electorales? En tiempo de elecciones, ¿los espectadores de TVE sólo verán anuncios de esta clase?

No es una cuestión menor y estoy convencido que cuando se afirma “la obligación de incluir en su programación espacios donde se de cabida a los grupos políticos, sindicales y sociales, retransmisiones de los principales debates parlamentarios, programas infantiles con contenidos y horarios adecuados y debates electorales. También se avanzará en accesibilidad para las personas con discapacidad y en el apoyo y emisión de producción audiovisual europea” la cuestión de las campañas electorales estarán de algún modo contempladas.

En todo caso, no debemos olvidar lo que afirma Putnam: la presencia de anuncios electorales fuera del ciclo informativo (como ocurre en España desde las elecciones generales de 2008) tiene un efecto mucho mayor en el electorado que los propios impactos que se reciben en el mismo ciclo. O lo que es lo mismo, si no se contempla esta figura, o se diluye, ¿qué sentido tendrán los spots electorales? ¿Si dejan de existir como tales, qué harán los partidos para seguir con sus mensajes?

Me da a mí que la respuesta tiene mucho que ver con la Red…

¿Para cuándo el slideshare de Moncloa?

Cuando decimos que estar bien posicionados en la Red es esencial, no es una afirmación sin fundamento. Vivimos rodeados de información –algunos hablan del síndrome TMI, Too Much Information- y acceder de manera rápida a aquello que buscamos se vuelve un must.

Por eso, cuando una empresa, un partido, un candidato o una ley ni aparecen al ser buscadas, tenemos un problema. Pero también lo tenemos si los ciudadanos buscan algo en nuestras parcelas en la Red y no lo encuentran o tardan en encontrarlo.

Hace unas semanas, a raíz del anuncio del nuevo modelo de financiación, el Ministerio creó una presentación explicativa. Intenten entrar y buscarla, la encontrarán, pero les costará.

Para ello, existen herramientas que nos pueden facilitar este tipo de tareas. Si el Ministerio hace una presentación de naturaleza pública, ¿por qué no la cuelga en, por ejemplo, SlideShare?

Si lo hiciera, no sería el primero. La Casa Blanca ya se ha avanzado y pone a disposición de los ciudadanos y ciudadanas algunas presentaciones que pueden ser útiles para varios cometidos; desde los que investigan por temas académicos, a la prensa y, cómo no, para la ciudadanía.

No es un lujo más, innecesario, sino transmitir la misma vocación de servicio en la Red y facilitar la transmisión de información. ¿Para cuando uno aquí?

Los secretos de la campaña Obama

Algo extraño pasa en este país cuando aterriza un asesor de Obama: capta toda la atención mediática y se le dedican grandes espacios en los medios. Y no es para menos, porque la campaña que hizo al senador de Illinois presidente de los Estados Unidos ha marcado un antes y un después.

Podría decir que no entiendo el alboroto ante todos los asesores del presidente, pero mentiría: es comprensible. Lo es, porque creo que sentimos una sana envidia al ver como una campaña electoral puede pivotar única y exclusivamente en la gente. Porque no estamos acostumbrados a ser la parte central del debate político.

Mientras escuchaba a Harfoush reflexionaba sobre lo que estaba diciendo a quién dirigía su intervención. Nuestro modo de participar en la política no se semeja, ni por asomo, a ese milagro participativo conseguido en la campaña de las presidenciales de 2008. Cada anécdota que explicaba, escondida en los 13 millones de correos enviados desde Obama for America, dibujaba sonrisas y levantaba admiración. A mí me ha hecho viajar a la noche del 4 de noviembre, una noche mágica que intenté relatar en este post. Curiosamente, titulado igual que su libro.

Supongo que entre las personas que llenaban el auditorio del histórico edificio de Telefónica, se mezclaba ese sentimiento de envidia y la pregunta siguiente, ¿cómo podemos hacer algo similar aquí? Y la respuesta de Harfoush es la clave: no debemos tener miedo al medio. Solo son personas hablando con personas.

La campaña de Obama, la online y la offline, nos han enseñado muchas cosas. Quizás ha llegado el momento de no sorprendernos ante la visita de los artesanos de esa campaña y mostrar más interés en qué podemos cambiar de las nuestras. Como pasar del cara a cara Rajoy vs. Zapatero basado en el yo, yo y yo a campañas que hablen de nosotros. Como pasar de una estéril campaña en las europeas a sentir la necesidad de participar en el proceso porque alguien escucha.

Y ese camino deberá tejerse aquí, en la red. Aprendiendo de Harfoush, pero también de las campañas de grassroots, del uso de elementos emocionales y, puestos a pedir, de candidatos que nos hagan partícipes de su reto.

La baja penetración en Ciudad del Vaticano

Todo parece indicar que la próxima vez que un cónclave decida con sus votos la elección de un nuevo Papa, no tendremos una filtración al estilo alemán. Tampoco albergo ninguna esperanza en saber que más de un cardenal pueda twitear una solemne elección como esa. Por motivos obvios: existen ciertos ámbitos en que la tradición siempre pesará más que las nuevas herramientas de comunicación.

Pero la realidad es que aunque eso pudiera ser así, en el Vaticano lo tendrían difícil; tiene una de las tasas de penetración del uso de la red más bajas de Europa: sólo el 10% de la población de la Santa Sede accede a Internet. No es extraño atendiendo a la mediana de edad que se registra en este pequeño Estado, de unos 70 años, pero sí sorprendente atendiendo a su desarrollo económico.

Pero ya sabemos que lo del Estado Vaticano es harina de otro costal. Un Estado curioso a ojos de muchos, no ya por el halo religioso que todo lo envuelve y que es la razón de ser de este lugar, sino por la propia organización política. La Ciudad del Vaticano está gobernada por el Papa que tiene el poder absoluto, siendo así uno de los pocos estados absolutistas aún en vida y en medio de la democrática Europa.

Seguramente por el peso de la tradición, por ese ritmo descompasado de la evolución del resto de sociedades; quizás también la ausencia de una sociedad civil secular, sean los causantes de la poca penetración en este lugar.

Sin embargo, no deja de resultar curioso el salto entre el consumo interno de internet y la estrategia online de Su Santidad. Desde el canal de YouTube que puso en marcha en enero al perfil de Benedicto XVI en Facebook o a la aplicación de iPhone creada ad hoc, tal y como nos informaba hace unos días Xavier Peytibí.

El Vaticano entiende que su capacidad de conversión debe estar orientada al exterior y no al interior (dónde no sólo están todos ya convertidos, sino que además su modo de comunicarse es más espiritual que online), orientada a conseguir nuevos feligreses y comunicar su oferta de valor –sí, suena raro cuando hablamos de fe- hacía esos prospects que deseen salvar sus almas. Mientras, San Pedro parece tener las llaves para el acceso a la Red en las fronteras de su Estado…

Te sugiero también… El Papa Digital.

La revolución no fue televisada

El verde es uno de los colores que mejor percibe el ojo humano. Es de los que más resaltan y la sensibilidad del ojo permite que su visión prolongada no nos moleste. Quizás por ello, desde varias partes del mundo se ha seguido con mucha atención y de forma prolongada la revolución que ha tomado las calles en Irán.

Pero esta revolución está presentando unos tintes muy distintos. Si hay una frase que se ha leído mucho en las últimas horas en la Red es la archifamosa “The revolution will not be televised”, o sea, que la revolución no será televisada. Y así está siendo: gracias a la Red, el mundo entero ha seguido minuto a minuto los acontecimientos que nos han dejado con el paso cambiado.

Edgar Rovira, que nos estuvo informando durante toda la tarde de ayer, lo proclamaba en Twitter: sin internet, no nos hubieramos enterado de la mitad de las cosas que han pasado en Teheran en las últimas horas. Facebook, Twitter, YouTube y Flickr han sido los agentes de información que han proclamado al mundo lo que estaba ocurriendo en Irán tras el recuento de las elecciones que se celebraron el pasado viernes.

Las autoridades iraníes no tardaron en cortar las comunicaciones. Pero ya era demasiado tarde: con una fuerza inusitada, el mundo era testigo, a tiempo real, de lo que estaba ocurriendo. Y por primera vez, no ha sido gracias a la CNN. César Calderón nos daba algunas herramientas para seguir en directo el fervor que recorría la capital del país y Francisco Polo nos alertaba a temprana hora de lo que ocurría.

No sólo la CNN no estaba, sino que muchas personas a millares de kilómetros a distancia se han convertido en portavoces, activistas y propulsores. La cortinilla de “Breaking News” ha dado paso a hechos como el siguiente: ver a términos como IranElection, Irán, Teherán o Ajmadineyad en el trending topic mundial de Twitter.

La preocupación del régimen iraní por silenciar todas estas vías de difusión suponen un antes y un después: ya no vale sólo con dominar, censurar y cortar los canales de comunicación tradicionales, lo decisivo se juega en la Red. Ha sido gracias a la Red –además de los servicios de inteligencia, claro está- que las cancillerías de medio mundo se han puesto en alerta y se han sumido en un estado se incredulidad por lo ocurrido en el régimen de los ayatolás.

Es curioso observar como la esperanza de los que se han sentido engañados por el régimen haya sido vertida en una enorme Red de redes. Debe abrirnos un espacio a la reflexión observar como cada vídeo subido a YouTube o las fotos que segundo a segundo mostraban el desarrollo de los hechos, eran como mensajes en una botella lanzados desde un convulso país.

La revolución de este verde de la esperanza, pero también del tradicional Islam, no ha sido televisada. Se ha exportado con la contribución individual de tantos a través de un ordenador o un móvil. La revolución verde se ha comunicado en la Red.

Nos quedan preguntas en el tintero: ¿llevará esta revolución a un recuento de las urnas de acuerdo a lo elegido? ¿Puede suponer algún cambio la elección de alguien bendecido por el propio régimen? Y tantas otras preguntas que no hacen más que poner de manifiesto el relevante papel de Irán en la escena internacional.

Foto de Mousavi1388

La ciudad e internet se darán cita en el Marca Ciutat de Roses

Los próximos 19 y 20 de junio, Roses será el escenario de la segunda edición del congreso Marca Ciutat. Si el año pasado en Figueres se reflexionaba por primera vez sobre varios aspectos esenciales para la comunicación de la ciudad, Roses tendrá la oportunidad de reunir a grandes profesionales del sector, como Antoni Gutiérrez-Rubí o Toni Puig y grandes figuras, como el president Maragall.

Este año también participaré en el Marca Ciutat y lo haré Espai Tallers. El posicionamiento de la ciudad en la red será el centro del taller. Estamos en un momento en que hay que aprovechar la oportunidad de hacer que nuestra ciudad lidere este campo, promover todas las acciones posibles encaminadas a un buen posicionamiento y una buena reputación.

¿Nos vemos en el Marca Ciudad? ¿Nos vemos en Roses?

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Hoy publico en La Vanguardia este artículo

Obama y la Red: un ejemplo que no cuaja en Europa

Si hay algo muy difícil en comunicación política es extrapolar experiencias realizadas en un país al resto de países. Cada sistema político tiene sus peculiaridades, sus condiciones propias, que dificultan una asunción general de lo que ha triunfado en otro país. En España lo vimos con el relato de la llamada “niña de Rajoy” (que tan bien funcionó en México) y en Europa vamos camino a presenciar cómo el uso de la Red como lo hizo Obama, toma un rumbo muy distinto.

Muchos se preguntarán, si Obama abrazó la Red y obtuvo unos grandes resultados, ¿por qué no funciona lo mismo en Europa? La respuesta es compleja, pero quizás respuesta debería formular una cuestión básica: tendremos los resultados que podamos esperar. Es decir, atendiendo al sistema político y electoral en nuestras democracias, no podemos esperar una explosión de participación política gracias a Internet.

Los partidos políticos europeos son fuertes, asentados, con un rol muy marcado -como es el caso español, que constitucionalmente les otorga un papel central en el sistema político- y, sobretodo, con una gran militancia. En muchos países europeos son financiados con fondos públicos, con lo que los dos objetivos de la presencia online de Obama están más que superados.

Esta semana, Barcelona ha escuchado el relato de Rahaf Harfoush, estratega de la campaña de comunicación de nuevas tecnologías con Barack Obama en la apertura del BDigital Global Congress de Barcelona. Repasó las claves de éxito de la campaña del presidente en Internet y señaló a esa “idea” del fomento de una “red” que ha sustentado el cambio. La idea de red como esa unión de gente diversa que comparte un mismo objetivo: el cambio.

A la luz del éxito cosechado por Obama, la consultora Havas Media Intelligence se preguntó cómo es posible controlar todo ese proceso tan complejo. Desarrolló una interesante herramienta, el Consumer Behaviour Simulator, que gracias a la experiencia de la campaña de Obama permite hoy predecir con gran precisión como las estrategias de comunicación de marca funcionarán a través de cada uno de estos canales.

Del estudio realizado por Havas Media sobre la campaña de Obama, se llegó a predecir con una elevada precisión el resultado en aquellos estados más indecisos, los swing states, fruto sin duda del conocimiento de una realidad muy propia y compleja junto a la aplicación de una herramienta tan innovadora como la Red.

El éxito de Obama fue entender qué le podía pedir a la Red, hacerlo y hacerlo bien. En nuestra Europa de la abstención nos es difícil saber qué le podemos pedir, porque no estamos seguros de lo que queremos conseguir. El uso de internet, en cualquiera de sus dimensiones, debe responder a un objetivo estratégico. Las acciones aleatorias o sin una unidad de acción no tienen sentido, como bien sabe Harfoush.

¿Dilapidará Arantza Quiroga la herencia?

Izaskun Bilbao pasará a la historia como la primera mujer que, bajo la escultura que guarda trozos originales del árbol de Gernika, presidió la cámara legislativa vasca. También pasará a la historia como la presidenta que fue elegida en décima votación tras la retirada de la candidatura de Juan Maria Atutxa. Pero Izaskun Bilbao también pasará a la historia como la presidenta que supo entender que un Parlamento no sirve para nada si da la espalda al futuro.

La gestión de Bilbao ha puesto al Parlamento Vasco un paso por delante de muchas cámaras en el empeño de acercar su actividad a los ciudadanos a través de Internet. Un proyecto muy distinto al Parlament 2.0 presentado en Catalunya, pero otro modelo que apuesta por dar el protagonismo al ciudadano en aquello que le atañe.

Bilbao nos lo explicó de primera mano en un hotel de la capital vizcaína cuando faltaban apenas dos horas para el cierre de los colegios electorales. Desgranó los pormenores de un interesante proyecto que ha dado sus frutos. La pregunta que me asaltaba el pasado viernes, cuando Arantza Quiroga tomó posesión de su cargo, era saber si la nueva presidenta del Parlamento seguiría la estela de su predecesora.

Me preocupa que con la excusa de hacer borrón y cuenta nueva se pierda la posibilidad de apuntalar grandes proyectos. Porque, a día de hoy, no he visto atisbo de actividad de la nueva presidenta en los recovecos de la red… En todo caso, espero sinceramente que el pueblo vasco sepa reconocer la labor de Bilbao y que la nueva presidenta tenga a bien seguir abriendo las puertas de la cámara a la red.

A hilo de esta reflexión, no deja de ser curioso el liderazgo que ciertos presidentes de cámaras autonómicas –con la acción constante de algunos diputados y diputadas, claro está- están ejerciendo en el traslado de su actividad a la red. Benach y Bilbao son dos ejemplos de compromiso por sumar opiniones y voluntades. Desde la red, debemos ser más militantes y reclamar lo mismo en todos los niveles de representación. Desde las Cortes Generales a nuestros ayuntamientos.

La política y la empresa no pierden el tiempo

En el Parc de la Ciutadella hay un edificio que ha abierto sus puertas como nunca lo había hecho. Creo que no exagero si afirmo que nunca en la historia reciente de nuestro país, una institución había sido tan cercana y accesible como lo está hoy el Parlament de Catalunya. Y creo que nunca en la historia reciente la labor de sus parlamentarios había sido tan visible como lo es ahora.

Esta semana el Presidente del Parlament, Ernest Benach, compareció en rueda de prensa para explicar en qué consiste el proyecto de Parlament 2.0 que ya está en marcha. No me gustaría extenderme en este punto: el amigo Xavier Peytibí ha hecho una excelente descripción del proyecto en su blog y muchos medios de comunicación se han hecho eco.

Quiero, sin embargo, centrarme en el análisis de esta iniciativa. Si hace unos días me refería a la necesidad imperante de usar las redes sociales y tener en cuenta más que nunca la reputación en la red, este es un ejemplo de responsabilidad con los tiempos y de la necesidad de liderar esta transformación en la red desde de las instituciones.

Me satisface ver que es precisamente el Parlament, la sede de la soberanía popular, la que toma el liderazgo. Me satisface ver cómo la labor de los diputados se hace más visible y se contribuye a desmitificar la imagen que, si no estás en el pleno, no trabajas. Me satisface creer que estas iniciativas contribuirán a generar más respeto y empatía hacia la labor de los diputados y diputadas y, sobre todo, a promover un sano debate democrático entre la ciudadanía y nuestros representantes.

El Parlament ha hecho la reflexión oportuna en estos tiempos y ha tomado una decisión. Como el Parlament, son muchas las empresas en España que están haciendo la misma reflexión y están empezando a poner manos a la obra para participar en la conversación. Hace unos meses, LLORENTE & CUENCA, consultoría de comunicación líder en España y América Latina, presentaba en Madrid el Barómetro de Reputación Online de las 35 empresas del IBEX, un completo análisis de su situación en la red mediante una comparación entre ellas y con los referentes internacionales de cada sector. La semana pasada se presentó el Barómetro de Reputación para las empresas del INMEX, del mercado mexicano, y ayer se hizo lo mismo en Perú.

Los barómetros de LLORENTE & CUENCA muestran la necesidad del mundo empresarial de llevar el liderazgo en la comunicación en la red. Las empresas están entendiendo que ya no vale sólo con estar presentes, sino que hay que actuar de acuerdo a las dinámicas que hoy demandan los usuarios. Enrique Dans, como pudisteis ver en mi último post, citaba a Forbes para ejemplificar esta tendencia que hemos podido ver en España, México y Perú.

Le emplaza a visitar el blog del director sénior de Comunicación Online de LLORENTE & CUENCA, Adolfo Corujo, donde encontraréis información más detallada de las conclusiones y metodología de los barómetros.

La presentación del Parlamento 2.0 y los movimientos del mundo empresarial son los exponentes que ya no estamos en un momento mesiánico, que no se tratan grandes objetivos: los objetivos son tangibles y la necesidad es acuciante.

Más información:

Soitu

José Rodríguez

Periodistas 21