Lo llaman política 2.0 y no lo es

¿De dónde salieron? Las miles de personas que llenaron las plazas, ¿quiénes son? ¿Por qué están y estaban ahí? ¿En qué momento decidieron salir a la calle y consiguieron captar toda la atención? Los partidos y los líderes políticos buscan respuestas y no logran encontrarlas. O quizás no quieran hacerlo. Pero en realidad, las tienen delante de sus narices.

A medida que el movimiento 15M avanza, podemos tomar distancia para destilar el fondo y la forma. Los objetivos, los éxitos y los fracasos. En ello, la respuesta del origen es casi tan importante como lo que pueda conseguir. Y el origen no está solo en una situación concreta, llamémosle crisis, ley electoral o el sistema financiero. El origen quizás debamos buscarlo en la relación de los ciudadanos con sus representantes, siempre en tensión. Y en la aparición de un medio de comunicación que ha cambiado ya demasiadas cosas. Y no va a dejar de hacerlo.

Las listas cerradas y bloqueadas, el papel de los partidos políticos y las barreras de entrada al espacio político, la imposibilidad durante años de contactar con los representados, la personalización de la política… son elementos importantes para entender como la llegada de un medio de comunicación como internet, puede tener efectos de calado en una relación que había caído en la rutina.

Reconozcámoslo: la política no gusta. Se puede entender su valor, pero no es algo que guste o despierte pasiones. Para la mayoría de la población, la participación cada cuatro años es más que suficiente y tampoco tienen pasión por introducir cambios. Pero el entorno de aquellos ciudadanos que sienten la política, la viven y, lo más importante, ven en ella la vía para cambiar las cosas; tienen en la red un aliado.

Organizaciones, asociaciones, grupos de interés y ciudadanos de a pie han entendido mejor que los políticos lo que se puede conseguir con internet. Son conscientes de la capacidad de propagación y organización. De cómo una buena idea, puede sumar seguidores. Conscientes de la posibilidad de terminar con las rémoras más pesadas de organizaciones y rutinas.

Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Mientras muchos políticos se quedaron en la dimensión más básica de la política 2.0 –abrir un Twitter o un Facebook, participar lo justo o dejarlo en manos del becario-, muchos ciudadanos han entendido que se puede hacer política. Y vaya si lo han hecho.

La sorpresa llega a los centros de poder. Más cuando consiguen algo tan notorio como conseguir llenar las plazas de varias ciudades españolas antes de las elecciones. Acciones como estas desconciertan al poder tradicional. Actores más pequeños, más volátiles y menos reconocibles tienen capacidad para modificar la agenda.

Ahí viene el reto de los políticos y la política. ¿Cómo hacer frente a ello? Escuchar debe ser el primer paso. Escuchar las demandas y observar tanto el fondo como la forma. Escuchar para conocer si, aunque no se venga de la forma tradicional de participar en política, la política puede dar respuestas a tantas preguntas.

El movimiento 15M debió atragantar el desayuno de más de un líder político. ¿De dónde vienen? ¿Por qué protestan? ¿Qué quieren? Seguramente, se sintieron como cuando el profesor pone en un examen el tema que no te preparaste. No les falta razón cuando hablan de las formas tradicionales de hacer política y citan las reglas del juego existentes. Pero se quedan en la superficie.

La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos?

Quizás esa superficie sea la que evita que las cosas cambien. La que hace que nuestros políticos ni escuchen ni vean los movimientos que nacen de la red como algo relevante. Sin ir más lejos, a las puertas de las elecciones municipales y autonómicas, Actuable y Avaaz recogieron más de 100.000 firmas para exigir a los partidos listas limpias de imputados por corrupción. Ningún dirigente de PP o PSOE se dignó a recogerlas y escuchar los motivos de los promotores.

No todos son así. En el Reino Unido, el viceprimer ministro Nick Clegg recibió y escuchó los argumentos de la gente que había apoyado la petición de 38 Degrees en defensa de la sanidad pública. Y se llevó, con sus propias manos, las cajas con las peticiones firmadas. Maneras distintas de entender que las cosas están cambiando.

Las cosas están cambiando. La política 2.0 no puede quedarse en la mera apertura de canales. ¿De qué sirve que Mariano Rajoy tenga una página en Facebook si no escucha lo que proponen los ciudadanos? La ciudadanía ha entendido el valor de las herramientas. Ha movilizado a miles de personas. Quizás de forma anárquica. Quizás con números pequeños.

Algunos políticos siguen diciendo que lo ocurrido con el 15M debe interpretarse. Debe estudiarse. En futuro. Sin ganas de atajarlo. Como si fueran animalitos que emiten sonidos extraños. Pero el tiempo apremia y no pueden demorarse más. Cuando las plazas se llenan, cuando más de 200.000 personas se unen en la red con una de las mayores peticiones online de la historia española; es que algo está cambiando.

Mientras los ciudadanos se movilizan, muchos políticos se escandalizan. La oportunidad de mejorar nuestra democracia está sobre el tapete. Está en la agenda de la calle. Tienen un Twitter, un Facebook y un blog. Hablan de ellos. Solo de ellos. Lo llaman política 2.0 y no lo es.

 

Entrada relacionada: “Manifiesto: Los límites del 2.0 en los procesos políticos”

 

Fotografía de Olmovich en Flickr.

En tu fiesta me colé

Ya lo cantaba Mecano, “No me invitó, pero yo fui”. Y no se referían ni a Facebook ni a partidos políticos. Pero no puedo dejar de tararear la canción cada vez que recibo una notificación de esta red social en mi correo con la invitación a un acto. O una solicitud de amistad. Quieren colarse en mi fiesta.

Facebook es una red privada, donde cada usuario acepta con quién quiere estar conectado y con quién no. La lógica es la conexión personal con aquellos a los que conoces o puedes querer conocer. Que levante la mano quien no haya enviado solicitud de amistad a alguien que conoció en una fiesta. Personas a personas. Pero cuando entramos en el campo de las siglas de los partidos, caminamos sobre un terreno pantanoso. Cuando no se comprende la lógica del espacio. E intentan colarse en tu fiesta.

Mi Facebook es mi fiesta. Si quiero invitarte, te pediré amistad. Y si eres una organización o una empresa, lo haré en tu página. De hecho, me sumaré a tu fiesta. Porque los perfiles personales y las páginas son distintas. Cada uno para su tipo de usuario. Algo que muchos partidos, candidatos o agrupaciones no han entendido. Y deberían hacerlo.

Para muchos partidos, agrupaciones locales o candidatos, Internet es un canal de difusión más de su actividad. Un poco como cuando tenemos un robot de cocina (en este caso, Internet), y lo usamos solo para hacer batidos (sin comprender que puede ser una conversación o la vía para incluir la participación ciudadana en la toma de decisiones). Y es bajo esa lógica que el uso del canal también sigue ese vicio de querer abarcar a todos, a lo grande y a cuantos más mejor. Pero en Facebook se impone lo próximo, la utilidad y el interés.

La configuración de la información de un perfil nos permite saber la localidad en la que reside ese usuario, sus interés, etc. ¿Tiene sentido invitar al acto de presentación de una candidatura a alguien que vive a 600 kilómetros? La segmentación es una utilidad en Facebook –y en otros espacios de Internet- y no aplicarla es un riesgo para la credibilidad. Toma tiempo, sí, pero reporta más beneficios.

No intentes colarte en mi fiesta, porque valoro la utilidad de lo que hago en Facebook. Mis contactos son mis contactos porque me dan información de cosas que a mí me pueden interesar. Porque comparten enlaces, porque puedo saber qué hace aquel amigo del Erasmus… porque me es útil. ¿Qué utilidad ofrecen esos perfiles? Solo los que estén convencidos de poder ofrecer algo al usuario deberían atreverse a colarse en la fiesta. Si no, el usuario se sumará a aquellas páginas de las que perciba un beneficio.

En definitiva: si no nos une una amistad, si no nos conocemos personalmente –de hecho, conocer personalmente a unas siglas es muy complicado- lo mejor es entender la lógica del espacio. Crear una página con contenido pertinente y despertar el interés en quién lo reciba. El flechazo no siempre es instantáneo. El usuario no caerá siempre en tus brazos. Colarse en las fiestas de otros no es la solución.

Obama podría poner en marcha hoy su reelección

Podría ser hoy. El presidente Obama podría dar el pistoletazo de salida a su campaña este lunes y todo apunta a que lo hará a través de la Red. Su comunidad online, que no desapareció tras las elecciones del 4 de noviembre de 2008, recibiría un mensaje antes que nadie anunciando que el presidente vuelve a estar en la carretera.

Según informa Politico, la campaña podría cumplimentar las formalidades con la Comisión Electoral Federal e iniciar así su andadura en el segundo trimestre del año, con el objetivo de empezar cuanto antes la recaudación de fondos para la campaña. Internet volverá a jugar un papel clave en ello.

No. Obama no ganó las elecciones gracias a Internet. Pero no las hubiera ganado sin el dinero que consiguió a través de él. Ni las hubiera ganado sin una estrategia que entendía todo lo que se podía conseguir a través de la Red. Por ello, no es extraño que la reelección se inicie también en la Red.

La llamada a la acción a una robusta red de usuarios que no ha perdido contacto con su presidente desde su victoria, tiene sentido y calado. Si Obama vuelve a la carga, su Red debe seguirle. Lógico. Pero no por lógico, habitual. Y si no, atentos al abandono de blogs y redes creados para las elecciones municipales del 22 de mayo en España.

A riesgo de dejar este post en papel –electrónico- mojado, estaremos atentos al lanzamiento de la campaña del presidente. Back to basics.

Los 100.000 de Actuable

Todos tenemos nuestros momentos de crisis de fe en este medio. ¿Internet sirve para algo? O sea, ¿realmente creemos que con la Red podemos cambiar el mundo? La verdad, cada vez que un cargo político olvida su participación tras unas elecciones o se sirve de titulares grandilocuentes para vender su modernidad, lo dudo. Pero cuando aparecen propuestas como las de Actuable, me reafirmo en la necesidad de la Red para cambiar las cosas.

Por ello, el hecho que Actuable haya alcanzado hace unos días los 100.000 usuarios es un motivo de alegría. Un estímulo para muchos. Más cuando en estos pocos meses de vida, las peticiones y retos que los usuarios han puesto en marcha en Actuable han dado frutos. Como los padres de parejas del mismo sexo que han visto desbloqueada la adopción de sus hijos, las respuestas de cargos políticos como Ana Botella, que se han visto obligadas a decir algo ante la presión de la ciudadanía. Pienso en la gran cantidad de personas que se han movilizado por causas importantes.

La cifra impresiona. Más en un país en el que tener voluntad por participar en los temas que nos afectan parece pasado de moda. La cifra impresiona, pero más saber que hay personas dispuestas a aportar lo que puedan por cambiar situaciones que nos rodean y que no debemos aceptar.

Enhorabuena a todo el equipo de Actuable. A Paco, Álvaro, Fernando y Manuel. Por algo vuestro proyecto ha ganado el premio Jóvenes Emprendedores Sociales 2010. A por los 200.000.

Gracias, Molt Honorables

Foto: Parlament de Catalunya (Xavier Prat)

En pocas horas hemos sabido que las dos autoridades principales de Catalunya no seguirán en la primera línea de la política. Ni Montilla ni Benach tomarán posesión de su escaño. Dejarán paso a una nueva generación de líderes en sus partidos. Y tengo la sensación que los catalanes no hemos sabido entender lo que han aportado al país.

Es una visión personal, soy plenamente consciente de ello. De hecho, me alejo hoy del análisis habitual en este post. Pero creo que la importancia del momento lo merece. Las apuestas políticas que representaban Montilla y Benach han sido severamente castigadas en estas elecciones y su decisión es coherente con lo que han dicho las urnas. Como ellos mismos han expresado, su momento ha pasado. Optan por retirarse a tiempo. Dicen haber entendido el mensaje.

Catalunya deja atrás una etapa y empieza una nueva. Los protagonistas de esa etapa, cada uno en su ámbito, se van y dejan una gran herencia. Más allá de las conjeturas del momento nos han hecho algo mejores. Sé que esto es discutible, que los indicadores económicos pueden no parecer coherentes con ello. Pero creo, sinceramente, que Montilla y Benach han hecho un servicio a nuestra sociedad y es necesario agradecerlo.

Me gustaría empezar por Ernest Benach. Con él he compartido momentos muy interesantes. Momentos inolvidables para un joven que apenas empieza su carrera. Ha sido un orgullo compartir ideas y reflexiones sobre el poder de Internet en la política con la segunda autoridad del país. Ha hecho mucho por abrir una institución como el Parlament a la ciudadanía y aunque eso no llegue a la mayoría de la población, en unos años veremos lo acertado de su apuesta estratégica.

De Benach muchos recordarán una polémica absurda sobre su coche oficial. Algo que no hubiesen criticado de otros políticos o de otras autoridades. Siempre ha existido una doble moral. Para muchos, Benach será el presidente del Audi. Para tantos otros, el artífice de algo estratégico: acercar la política a los ciudadanos gracias a Internet. No es necesario ser un gurú para hacerlo. Solo se necesitan ganas, voluntad y decisión. Él las ha tenido.

De hecho, esta es la propia metáfora del abismo entre el modo tradicional de ver la política y la política 2.0. Mientras en la Red somos muchos los que agradecemos su liderazgo, en la calle son otros tantos los que se quedan con la anécdota. No saben nada más de él. No han querido acercarse a alguien que sí ha hecho el esfuerzo.

Por todo ello, gracias Ernest. Gracias por tener esa sensibilidad hacia los ciudadanos a los que has representado. Podemos sentirnos honrados de haber tenido tu juicio en la presidencia de la casa de todos.

Nunca seremos justos con Montilla. No quiero tomar el todo por la parte, como alguien me recriminó en la Red este domingo, pero los comentarios sobre el president que he oído tantas veces muestran un racismo latente por el hecho de que la principal autoridad del país ni naciera en Catalunya ni hablara perfectamente el catalán. No quiero ser polémico, pero es así.

Sin embargo, para mi es un motivo de orgullo poder decir que ese país al que tanta gente critica, es capaz de tener a un inmigrante andaluz como presidente. Montilla representa como nadie a una sociedad abierta, integradora y plural como es la catalana. Por mucho que tantos se nieguen en verlo.

No seremos justos con su hazaña. No seremos justos con su contribución. Y no sabremos valorar el techo de cristal que rompió Montilla al convertirse en el 128º president de la Generalitat.

A Montilla le ha faltado carisma. El que de golpe le surge en el cuerpo a cuerpo. Le faltó abrirse a la sociedad… aunque le tocó vivir un mal momento. Una desafección tan grande, que los catalanes no querían líderes sino soluciones. Puede parecer contradictorio, pero creo que los siete años de tripartito, y especialmente el mandato de Montilla, ha sido vivido por muchos como la emancipación del hijo: quiere vivir sin padres, aunque más temprano que tarde, entiende el valor de tenerlos.

Montilla ha dado estabilidad al gobierno de la Generalitat. Ha servido dignamente al país. Y ha sabido dejarlo con la misma dignidad. Algún día seremos justos con él y olvidaremos las absurdas polémicas sobre su capacidad como orador, su dominio de la lengua o su origen. Ha servido dignamente al país. No es algo menor.

Encaramos una nueva etapa política: nuevos líderes, nuevas metas. Agradeciendo el servicio de estos dos grandes patriotas, cada uno a su manera, solo espero de los nuevos líderes del país que asuman y ejerzan sus cargos con la misma dignidad. Gràcies, Molt Honorables.

It gets better

Este tema no saldrá nunca en los medios cuando se hable de redes sociales. En la próxima tertulia en radio o televisión, cuando el sabelotodo de turno ataque a las redes sociales e internet con esa monserga de la seguridad, de la suplantación de identidad… incluso con aquello de la responsabilidad de Facebook, Tuenti o chats en los crímenes más variopintos; nadie saldrá con esto. Y es que la campaña “It gets better” para apoyar a los adolescentes homosexuales que sufren un brutal acoso en Estados Unidos es la muestra que las redes ayudan. Crean y no destruyen.

Me gusta mucho esta iniciativa que tiene en Youtube su espacio de referencia. No es para menos: la plataforma supone el 10% del tráfico de Internet a escala mundial y es un entorno especialmente usado por los jóvenes… pero ahí viene lo más importante: algo que se comparte de forma abundante en las redes sociales. El espacio de referencia para este grupo en el que se sitúa el problema.

Los graves casos de abusos a personas por su condición sexual no es un tema menor. Y el mejor modo de combatirlo, es visualizarlo y denunciarlo. Pero para ello, para que eso sea posible y se puedan evitar fatalidades, como los suicidios registrados en Estados Unidos (aunque no es para nada un problema estadounidense, que conste), es necesario crear un espacio en que quién lo sufre, pueda ver que no está solo. Para que luego digan que esto de Internet es frío. Para que digan que aísla.

Crear un entorno de complicidad, de respuesta a las dudas y de confianza. Y por otro, mostrar que esa realidad puede ser superada, que la lucha lleva a una victoria personal y colectiva. Evidenciar que nuestras sociedades no pueden permitirse ni un segundo más ese tipo de discriminación. Para ello, esta experiencia no sólo cuenta con testimonios de gays o lesbianas: también de voces de peso como el presidente Obama, representantes políticos o la ex primera dama, Laura Bush. Testimonios de la gente de Facebook o Google. Experiencias personales.

“It gets better”. Sí, será mejor con la ayuda de esta iniciativa.

Entrevista al President del Parlament

“La gente puede entrar hasta las mismas entrañas del Parlamento”

El 17 de diciembre de 2003 Ernest Benach era proclamado presidente del Parlament de Catalunya. Con 43 años, el reusense se convertía en el 12º presidente del Parlamento y tenía por delante una modernización y apertura de la cámara que poco podía imaginar el mismo día que se convertía en la segunda autoridad del país. El pasado 28 de septiembre hablamos de esto y más en su despacho.

Un presidente joven que quizá choca con el carácter de presidentes que le han precedido. No fue un cargo en retirada, y eso se nota. Aunque puntualiza mucho que a muchos parlamentos europeos su caso es el habitual y habla de los pasos para revitalizar la insitución que hizo el presidente Joan Rigol.

Antes de comenzar la entrevista, cuando la cámara aún no graba, el presidente Benach me sorprende con un comentario sobre una nueva aplicación para el iPhone. Él es así: cercano y curioso. A lo largo de su presidencia, todas las veces que hemos coincidido ha sido así. Empezamos la entrevista y hay que hacer balance de estos siete años de mandato.

Un balance en pocas palabras

Benach valora positivamente su presidencia y el trabajo realizado al frente del Parlament en los últimos siete años. Le pido que lo haga en 140 caracteres. “Modernización, apertura, transparencia, internacionalización, y administración más eficaz con el ciudadano.” Sobran 37.

Dos legislaturas son poco. Tres, mucho. Benach comenta que quizá llegar a mandatos de 10 años como máximo sería una medida justa para poder desplegar todas las propuestas. En todo caso, el presidente abandonará, presumiblemente, el cargo en la próxima legislatura. Hasta que esto suceda, seguirá trabajando “la legislatura acaba el día que empieza la siguiente”.

En siete años se han conseguido logros importantes, tanto a nivel político como del propio funcionamiento de la casa. Da un paso atrás y se detiene para pensar en los momento más felices, aquellos de los que guardará recuerdo toda la vida. Y entre ellos, destaca uno: la aprobación del texto del Estatuto del 30 de septiembre de 2005. Los que olvidaría, además de los relacionados con la polémica del coche oficial, la reacción a la entrevista del entonces consejero del gobierno de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira con ETA en Perpiñán.

Política 2.0

Recuerdo perfectamente la primera vez que conocí al presidente del Parlamento. Fue en la entrega de los Premis Blocs Catalunya de 2008, donde recibí el galardón. Intercambiamos algunas palabras con quien, entonces, ya era uno de los políticos más activos en la red del país. Recuerdo que me comentó que era un lector asiduo de este blog donde tantas veces hemos reflexionado sobre la política e internet. Esta entrevista no podía dejar de lado este tema.

¿Cómo llega la apertura de una institución como el Parlamento gracias a la red? Benach comenta que es fruto de un proceso… aunque mucha responsabilidad la tiene su carácter inquieto y cotilla. Las ganas de descubrir cosas nuevas y aplicarlas. Un proceso que ha llevado al Parlament a ser una institución casi en tiempo real: los diferentes espacios de la red sirven para dar toda la información de lo que pasa. Desde las comisiones al bruto de las intervenciones. “La gente puede entrar hasta las mismas entrañas del Parlamento”.

Un proceso que ya está en marcha para cuando llegue el próximo presidente o presidenta del Parlament. En todo caso, Benach nos habla de los retos a los que han tenido que hacer frente en una “administración analógica, 1.0”. Desde el nivel organizativo a las dificultades de hacer ver que la participación era positiva y deseable. “Todavía hay gente que piensa que juegas a marcianitos”, comenta Benach.

Está convencido de que se ha hecho, de la irreversibilidad del cambio y de la transparencia con la que se han hecho las cosas. Aunque en un momento dudó. De lo que no duda es que “Internet cambiará la política, como ha cambiado la sociedad y la vida de las personas”.

No hay duda, el presidente cree en la red como ya mostró en su primer libro sobre el tema “Política 2.0”. Y seguro que lo veremos en los que vendrán…

Candidato 2.0

Benach es el número dos de la lista por Barcelona. Durante unas semanas tendrá que combinar su cargo de presidente del Parlamento con las responsabilidades propias de la campaña. “La campaña es un accidente”, comenta el presidente. En todo caso, no duda en que utilizará las herramientas 2.0 para acercarse a los ciudadanos y estar a su disposición. La música y un diario de campaña serán protagonistas durante este periodo.

En todo caso, aprovecho el momento para saber qué piensa él de la disyuntiva seguidores/votos. O de si lo que importa es crear red, comunidad … o sólo buscar los votos. Se muestra más partidario de la primera opción.

Retos

El final de la entrevista nos deja dos reflexiones importantes que hay que atender. El presidente señala que “o nos adaptamos o aquí pasarán cosas”. O sea, o la política es capaz de adaptarse al cambio que supone la red, o las consecuencias serán importantes. Pero sobre todo, Benach se queda con la ida que este proceso de hacer de internet una herramienta para la política nos dejará “una democracia con mucha más calidad”.

El próximo presidente o presidenta del Parlamento tendrá que hacer frente al perfil que Benach ha conseguido imprimir a la institución. No lo tendrá fácil. Recibirá un parlamento más abierto que nunca, un ejemplo y un orgullo para muchos ciudadanos. Benach hablaba del proceso que nos ha llevado hasta la situación actual. Un proceso que no puede acabar. Un proceso del que es responsable ya quién hay que felicitar. Hablar sobre estos temas al final de la legislatura era necesario y forzoso. Un placer hacerlo con franqueza y transparencia … tal y como se demuestra diariamente en la red.

Edición de vídeo de Pau Martí.

A los políticos les pasará lo mismo

Cuentan que Robert Fulton, el inventor del barco de vapor, se paseó por las cortes de media Europa intentando captar la atención de emperadores y monarcas. Creía que su invento cambiaría el modo de navegar y que los dirigentes de la potencias de la época verían en esos nuevos barcos, el mejor modo de conquistar mares y mercados.

El estadounidense terminó en la Francia de Napoleón. El imperio bullía tanto como sus ganas por ver al emperador apoyando su empresa. Consiguió que alguien le hablara a Napoleón de su invento… pero no cayó en gracia. “Europa está llena de charlatanes” que sólo ofrecían, según el emperador, inventos que sólo estaban en la imaginación de esos vendedores de humo. Nunca mejor dicho.

Napoleón pasó de Fulton cuando éste le presentó su proyecto e intentó que el gobierno francés le comprara la idea de desarrollar un submarino. Le rechazaron dos veces. Napoleón le dio la espalda, no estaba para ese tipo de visionarios… su día a día era mucho más importante.

El día que Napoleón se dirigía a la isla de Santa Helena, dónde fue desterrado, observó desde la embarcación que le llevaba uno de esos barcos de vapor que, sin duda, no tenían futuro alguno. El emperador depuesto, cautivo y deshonrado, veía surcando el mar aquello que estaba en la mente de lunáticos.

Ese barco es hoy Internet. A muchos políticos les pasará lo mismo.

¡Vótame, GILIPOLLAS!

“Pobre imbécil” fue el modo en que el presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, se dirigió a un asistente al Salón de la Agricultura, una de las citas más importantes del sector y que tradicionalmente es inaugurado por el jefe del Estado galo. Ese insulto ponía en evidencia las pasiones de Sarkozy. Uno de sus puntos fuertes que, a veces, se le vuelve en contra. Fue esa imagen de duro y directo la que le llevó a la presidencia, pero también es fuente de animadversiones. Pero lo de Sarkozy no es lo habitual. Los políticos no suelen insultar en vivo y en directo a sus votantes. Saben lo mucho que se juegan. Entonces, ¿por qué se atreven a hacerlo en el mundo online?

España se acababa de declarar campeona del mundo. Habían pasado pocos minutos y el líder de Ciutadans, Albert Rivera, interpeló directamente a un usuario catalán por su apoyo a la selección holandesa; como queriendo decir “jódete”. Y ha tenido más de una conversación insultante con otros usarios –nota para el lector: conmigo Rivera siempre ha tenido un trato muy correcto, que conste-. El PNV de Gasteiz también salió con una lindeza llamando “puto” e “hijo de puta” a un usuario y alertando que ese “puto usuario” quería torpedearlos. Y el PP de Madrid tampoco estuvo ajeno al enfrentamiento durante la huelga del metro de Madrid, acusando a un usuario de sinvergüenza. Ejemplos de cómo partidos y políticos se enfrentan a ciudadanos de a pie sin pensar en las consecuencias de ello. Aunque bueno, no es algo exclusivo de la política: en su día el Twitter oficial de Pepsi dedicó un #FF a los afectados del famoso fantongo para hacer ataque y burla directa de su competidor…

Vayamos al centro de la cuestión: ¿por qué en Internet los políticos no rinden cuentas de los insultos y en los medios tradicionales sí? Cuando Esperanza Aguirre llamó “hijoputa” a Ruiz-Gallardón –aunque la presidenta aseguró que el insulto iba dirigido a un ex consejero de Caja Madrid- lo hizo sin saber que su conversación estaba siendo recogida por un micrófono. Tampoco se dio cuenta Gordon Brown en las pasadas elecciones británicas cuando ofendió a una pensionista. Esa suele ser la tónica: cuando un insulto de los líderes llega a portada, suele serlo por un descuido, un calentón del momento. O al menos a esa tabla se acogen los afectados. En Internet, ni piden perdón.

Lo curioso del caso es que, en Internet, los insultos aparecen de forma concienzuda y tras pasar el filtro imprescindible de escribirlo con nuestras propias manos. Lo hemos pensado. No es un calentón. Será, quizás, ¿que seguimos creyendo que esto de Internet no llega a nadie? Pues seguramente será: mientras se invierten millones en estrategias online, la imagen y la credibilidad de un político puede desvanecerse en un segundo por un calentón que se deja por escrito.

Ahora los “pobres imbéciles”, como diría Sarkozy, son precisamente los que emiten el insulto, no los que los reciben. Usuarios que entienden mejor que sus interlocutores lo que supone participar de las conversaciones de la Red. En realidad, la cuestión no es si entienden o no el medio. La cuestión es el necesario respeto de nuestros políticos a los ciudadanos de a pie. Aunque sean pesados. O no piensen como nosotros. El insulto 2.0 les sale gratis… y no piden ni perdón. No entienden el medio… ni el servicio a la comunidad.