El impeachment de Donald Trump

No importa cuando leas esto. La evidencia de la presidencia de Donald Trump nos dice que ante cualquier nuevo giro dramático de los acontecimientos en los que se ha convertido su presidencia, alguien se estará preguntando si Donald Trump será destituido durante su mandato. Vemos qué es y cómo funciona el impeachment.

¿Qué es el impeachment?

El impeachment es el proceso de destitución del presidente de los Estados Unidos cuando éste ha podido cometer algún delito. Es uno de los poderes atribuidos por la constitución de Estados Unidos al Congreso.

¿Es como nuestra moción de censura?

No, en absoluto. España tiene un sistema parlamentario. Estados Unidos es uno presidencial. Así que para empezar, eso es distinto. El impeachment se activa cuando el presidente ha podido cometer algún delito y el Congreso lo juzga. La moción de censura no funciona así ni por esos temas. Es una moción política y en nuestro caso, constructiva, proponiendo un nuevo presidente. Porque el Congreso de los Diputados elige al presidente.

¿Bueno, y cómo funciona el impeachment en Estados Unidos?

Imaginemos que (introduce aquí el escándalo de Trump de esta semana) pudiera ser constitutivo de un delito. Cuando eso ocurre, el proceso puede empezar.

Según la constitución, el Congreso puede destituir al presidente si este ha cometido algún delito de “traición, soborno o de otros crímenes y delitos menores”. Como ves, es bastante general… lo que hace que ese juicio pueda iniciarse si las condiciones políticas se dan.

El impeachment se inicia en la Cámara de Representantes. Vota los artículos del impeachment y si alguno sale aprobado por mayoría, el presidente será sujeto de ese impeachment. Para que eso ocurra, se necesita mayoría simple de votos. Cuando la Cámara vota a favor del impeachment, el presidente pasa a estar acusado.

Cuando eso ocurre, el proceso pasa al Senado. Ahí se celebra el juicio para destituir o no al presidente. O sea, la cámara se convierte en algo así como un juzgado. ¿Quién juzga? El presidente del Tribunal Supremo. ¿Quién es el fiscal? Un equipo legal de la Cámara de Representantes que se conoce como los managers. ¿Quién defiende al presidente? Sus abogados. ¿Y quién es el jurado? Los senadores.

Ese jurado formado por los 100 senadores tiene que votar por una mayoría de dos terceras partes la destitución.

¿Si el Senado lo destituye, qué ocurre?

Si el Senado vota con la mayoría necesaria, el presidente es destituido y el vicepresidente asume el cargo hasta el final del mandato presidencial.

¿Qué as tiene en la manga Trump si se inicia un impeachment?

El principal as que tiene en la manga son las propias reglas del proceso. No hay unas reglas claras. Cuando llega al Senado, esta cámara aprueba una resolución con las normas y dependiendo de las mayorías, puede ser más o menos favorable a los intereses del presidente. Por ejemplo, el equipo de Trump está trabajando ya con el impeachment de Clinton como posible escenario y se está defendiendo en base a esas normas y a lo ocurrido.

¿Se puede destituir a Trump así?

En principio sí. Pero para que ello ocurra, hay varias incógnitas a despejar:

  1. Lo primero, que el escándalo que te haya llevado hasta este artículo sea realmente un delito y que pueda estar bajo los supuestos de “traición, soborno o de otros crímenes y delitos menores”. Si Trump ha cometido obstrucción a la justicia con la destitución de Comey y se puede probar que le pidió que dejara de investigar a Flynn, podría ser objeto de este proceso.
  2. Lo segundo, aunque haya podido cometer un delito, este juicio tiene una carga política evidente. Y como tal, precisa de mayorías políticas. Por ejemplo, en esta legislatura, el partido del presidente tiene 238 representantes. La mayoría necesaria para iniciar el proceso está en 218 votos, con lo que el partido Republicano puede matar de facto el proceso antes de llegar al Senado. Ahí, los intereses del partido Republicano son una clave importantísima. ¿Está dispuesto el Partido Republicano a cargarse a su presidente cuando en noviembre del año que viene tienen que renovar su mayoría?
  3. Por último, Trump es la propia incógnita. ¿Hasta qué punto ha cometido un delito? ¿Puede haber cometido varios bajo su imprevisible conducta? ¿Puede el partido Republicano sostener mucho tiempo a una presidencia que se hunde sistemáticamente en las encuestas? El propio Trump es un argumento de peso para que la mayoría que le apoya en el Congreso decida o no darle la espalda. Si hacen cálculos y una presidencia de Pence podría ayudarles, lo harán. Aunque a día de hoy es bastante improbable.

 

¿El contexto es favorable a un impeachment?

Un proceso como este es muy serio. Y sus consecuencias son graves. Para muestra, la situación que vive Brasil desde la destitución de Dilma… Algunos analistas políticos de Estados Unidos apuntan a que ante una división del país tan grande desde la llegada al poder de Trump, un proceso como este acabaría teniendo consecuencias aún peores para el país, algo así como abrir el cajón de mierda. Eso sin olvidar la cuestión relativa a las mayorías necesarias en el Congreso y a lo que opina la propia opinión pública o cómo puede ir variando a medida que se vayan conociendo más cosas sobre el tema ruso o cualquier otra cosa nueva que pueda surgir.

Tampoco olvidemos la solvencia de las firmas que están desvelando tantas informaciones. Vienen de los mejores periodistas del país, que están poniendo su reputación en juego ante la importancia de lo que están descubriendo.

Si no hay impeachment, ¿Trump puede respirar tranquilo?

La verdad es que no. Trump debería ir con cuidado con la posibilidad de invocar la 25ª enmienda. Se puede apartar al presidente por incapacidad. Imaginemos que todo esto de Rusia se vuelve una historia que daña muchísimo a la presidencia y que Trump, en vez de rectificar, la sigue liando parda. Y que las cámaras no ven el impeachment… pero que hay una revuelta palaciega para acabar con el presidente. Si Pence, el vicepresidente, quisiera liderarlo, necesitaría que él y la mayoría del gabinete de Trump está con el, podrían invocar la enmienda aduciendo su incapacidad para ser presidente. Pence se convertiría de forma inmediata en presidente en funciones.

Trump entonces podría enfrentarse a ello. Pero si dos tercios de los miembros de las dos cámaras están con Pence, el vicepresidente sería el presidente para el resto del mandato. Y sí, esto es aún más improbable que el impeachment. Aunque con Trump, lo improbable siempre es un posible.

Volvamos al impeachment, ¿han acabado con la presidencia de alguien?

Aún no. O por lo menos no de forma directa. Tres presidentes de los 45 que ha tenido el país han pasado por el proceso: Andrew Johnson en 1868, Richard Nixon en 1974 y Bill Clinton en 1998 y 1999. Johnson y Clinton pasaron por todo el proceso, pero finalmente fueron absueltos. El de Nixon superó el voto en la Cámara de Representantes pero nunca llegó a culminar porque dimitió antes. Todo hacía indicar que el Senado hubiese votado por su destitución.