En el fondo, la fortaleza de Rajoy

Fortaleza. Robustez. Seguridad. En tiempos de crisis, buscamos esto. En todo lo que hacemos y en todo lo que pensamos. Un cambio laboral: ¿es seguro? Un nuevo coche: ¿es robusto? Una nueva relación: ¿será fuerte? La incertidumbre de la crisis nos lleva a elegir aquellas opciones que nos aportan seguridad. Que nos hacen sentir seguros. No es extraño que Rajoy inicie curso político a los pies de un castillo.

En más de una ocasión hemos discutido la importancia de cuidar los fondos desde los que realizamos un acto. Como el fondo puede ser un espacio de distracción, contradicción o, por el contrario, un elemento que refuerce el mensaje. La elección del castillo de Soutomaior (Galicia) para el inicio de curso del PP es uno de esos ejemplos en que el entorno comunica tanto o más que el propio mensaje.

Rajoy tiene el reto de parecer robusto y seguro en dos ámbitos distintos: en el programático y en el de campaña. Carlos E. Cué y Luis R. Aizpolea lo analizaban ayer en El País: la victoria popular está ya tan digerida que el resultado solo puede empeorar. Para ello, vender seguridad es una prioridad. Rajoy ha salido fortalecido, gracias a la reforma constitucional, en el primer ámbito. En el segundo, la campaña dirá.

Por ello, la estampa de Soutomaior envuelve el mensaje y lo refuerza. A modo heráldico, el castillo gallego viene a representar la fortaleza, la grandeza y la virtud. Conceptos ambiciosos que el Partido Popular aspira a asociar a su oferta política.

La situación no es parecida en las filas socialistas. Ni fuertes, ni robustos, ni seguros. La marca PSOE cotiza a la baja y va camino de ser la marca blanca –Rubalcaba- la que compita por neutralizar el previsible descalabro electoral. Rubalcaba no busca ser fuerte –ya lo es-, quiere ser claro. Tan claro como los dos fondos elegidos por su campaña para enmarcar sus apariciones. Azules, otrora blancos, con su eslogan de precampaña omnipresente.

Pero el PSOE tiene otro fondo menos controlado. No es el de los actos ni el de las intervenciones. Es el fondo del partido. De la militancia. Un complicado fondo tejido por las reacciones a la reforma constitucional, los anuncios de ministros y diputados que no irán en las listas o la propia estampa de Rodiezmo. Empieza una larga y atípica campaña. Y empieza cargada –o cargándose- símbolos. Esto no ha hecho más que empezar.

La soledad socialista

Mientras en Génova miles de militantes y simpatizantes convertían la noche electoral en una fiesta sin paliativos, la sede federal del PSOE estaba desierta. El PSOE sufrió ayer una derrota rotunda. En una posición más que débil a menos de un año de las elecciones generales. Los socialistas retrocedieron y regalaron, en un error de comunicación de bulto, la imagen de la debacle socialista.

La victoria tiene muchos padres. La derrota es huérfana. Dicen que JFK usó esta frase tras el fiasco de Bahía de Cochinos y la foto que ayer permitió el PSOE de su sede federal es la viva imagen de ese concepto. Se equivocó el partido al pedir a sus militantes y simpatizantes que no acudieran a la sede. Y al hacerlo, dejaron que, con crudeza, las dos caras de la moneda pudieran verse de forma clara.

Esa imagen es la metáfora de lo que estas elecciones municipales y autonómicas han supuesto para el PSOE. 9,75 puntos separan a los dos grandes partidos. El PP obtuvo 2.197.646 votos más que los socialistas. El mapa del poder en España es azul. Una marea azul que jaleaba y bailaba en Génova.

No nos gusta estar solos. Tenemos miedo a la soledad. Por ello, esa imagen es desoladora. La imagen humana de un partido es, hoy más que nunca, importante. Nos quedaremos con la sensación que el PSOE no es solo un partido derrotado, sino aislado. Algo que no puede permitirse a las puertas de unas elecciones que van a ser cruciales para su futuro.

El PP ha barrido al PSOE del mapa municipal y autonómico. Castilla-La Mancha, Sevilla y otras capitales de provincia andaluzas, Extremadura, Barcelona y su diputación… y ha aumentado su brecha en Madrid, la Comunidad Valenciana y sus capitales. La imagen de soledad socialista es lo último que necesitaba. El error es mayúsculo. Pero no perdamos el foco: más errores se han producido a lo largo de los últimos años. La derrota no es huérfana. La derrota es hija de esos errores.

La gran pregunta es saber qué rumbo tomará el PSOE en los próximos meses. Con un secretario general que ha hecho un gesto honroso al dar la cara tras la derrota, pero que es, más que nunca, un pato cojo. Un líder solitario –como la imagen del partido- al frente de un gobierno con muchas incógnitas.

La coherencia es básica en comunicación. La imagen de Ferraz no puede ser más coherente con el tiempo que le toca vivir al PSOE: están más solos que hace cuatro años. Tienen mucho trabajo por delante si quieren salvar los muebles. Por lo pronto, administrar una derrota que, a diferencia de otras, poco tiene de dulce y mucho de humillación.

Un fotógrafo para Zapatero

Urgentemente. La presidencia del Gobierno necesita los servicios de un fotógrafo que vaya más allá de las típicas fotografías que encontramos en el sitio web de La Moncloa. Lo necesita, porque del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, quedará en el recuerdo su foto de la cumbre de Bucarest. Aquella en la que estaba absolutamente solo mientras sus colegas charlaban al fondo. Lo necesita porque una imagen vale más que mil palabras y una foto puede ser el legado de una presidencia.

De hecho, tras preguntar a casi cien personas qué foto les viene a la mente cuando piensan en Zapatero, el 45% piensa en la foto de Bucarest. El 55% restante se fragmenta, siendo esa la fotografía recordada por más gente en una pregunta abierta. De hecho, las personas que piensan en la foto de sus hijas, o la de Mr. Bean, representan un 10% en ambos casos.

Para el 35%, la foto que asocian con Aznar es la de las Azores, seguido por un 24% que lo hace con la foto del presidente con los pies en la mesa en presencia de George Bush. En el caso de Rajoy, la respuesta más repetida, con más de un 40% de respuestas es que no tienen una imagen clara, seguida de su foto con un puro o la del helicóptero, ambas con un 14% de respuestas. Rajoy también lo necesita.

Esta pequeña investigación nos permite observar la importancia de facilitar las imágenes de nuestros líderes a los medios y al público en general. Las fotografías resultantes de Zapatero, Aznar o Rajoy no son las que desearían sus equipos. Son las que consiguieron colocar los medios. Dejamos en manos de terceros la difusión y los resultados no siempre son los esperados.

¿Fotos? ¿Para qué?

Elegir las fotos que llegarán al público es de suma importancia. Incluir el cuidado por este aspecto en la comunicación de un candidato o un líder es importante porque nos aseguramos que controlaremos lo que comunique esa foto. De hecho, tal y como comenta Xavier Peytibí, si lo hacemos, las fotografías serán “escogidas por el propio gabinete del político. Por supuesto el político siempre sale perfecto”. O lo que es lo mismo, podemos dar coherencia al mensaje con la imagen elegida.

La Moncloa, como tantos centros de poder, tiene fotógrafos entre su personal. Reflejan la actividad del presidente a nivel institucional e inmortalizan los momentos de ciudadanos y ciudadanas con el presidente. Fotografías que después llenan despachos y salas de estar. Pero La Moncloa, como tantos gobiernos autonómicos o centros de poder de otros países, olvida el poder de la fotografía en vistas al gran público.

Zapatero no puede estar constantemente ante una cámara de televisión. De hecho, hay gestiones de un presidente que no pueden ser grabadas por una cámara. Pero sí inmortalizadas por una foto. La Casa Blanca lo sabe bien. Cuando Obama llama por teléfono a cualquier líder extranjero durante una crisis o gestiona un desastre, tenemos la foto de Souza que muestra el modo de trabajar del presidente. ¿Tenemos alguna foto de Zapatero gestionando la crisis de los controladores?

Belleza, poder y vida cotidiana. Los frutos del full-access

Los casos paradigmáticos del uso de la fotografía para reforzar el mensaje y contribuir a la imagen de liderazgo de los líderes políticos, los encontramos en Estados Unidos y Reino Unido. Peter Souza y Andrew Parsons son, respectivamente, los fotógrafos que cubren el día a día de Barack Obama y David Cameron. Consiguen, mediante el acceso total a sus mandatarios, reflejar la importancia de las tareas que lleva a cabo un líder en esa posición.

Souza y Parsons consiguen reflejar con gran belleza y con un talento por captar los detalles, lo que supone el trabajo de un líder. Consiguen que miles de personas entren en la intimidad del poder, al mismo tiempo que reflejan la dignidad del cargo. Tarea nada fácil.

Internet es, en esto, un gran aliado. Tanto la Casa Blanca como el 10 de Downing Street suben a sus perfiles en Flickr esas fotos, permitiendo que sean esas y no otras las que puedan elegir, propagar y consumir los usuarios. Hacen de Internet una poderosa herramienta para ganar la batalla de la imagen en un mundo saturado de información.

Los detalles cuentan. Las imágenes cuentan. Las fotografías hablan sin necesidad de palabras. Entender eso es de vital importancia para los que velan por el mensaje, por los atributos y por lo que comunicamos cuando no decimos nada. ¿Seguirá la imagen del presidente en manos de terceros?

Rajoy marca el paso

Unir imagen, palabra y mensaje en una misma pieza, no es fácil. Aún menos si el protagonista de la pieza no da excesivamente bien en cámara o tiene problemas en el tono del mensaje. Por ello, cuando el resultado es bueno, su efecto se multiplica. Mariano Rajoy protagonizó una de estas piezas en la convención de su partido.

El vídeo de presentación que rompió el hielo para su discurso de clausura es buena muestra de ello. El concepto es sencillo: Rajoy diserta sobre la importancia de caminar, del paso, del camino… Camina en el vídeo y aparece en el escenario caminando. Idea de movimiento, de partido en marcha, de proyecto que se mueve hacia algún sitio.

Quizás por aquello que “el movimiento se demuestra andando”, el equipo de Rajoy ideó el modo de contar en menos de 100 palabras esa idea de estar en marcha. Analicemos el texto que narra Rajoy.

  • Cada día me levanto temprano para caminar. Hacer algo de ejercicio. Es mi momento de reflexión. Rompe con la imagen de Rajoy como un hombre perezoso y viejo. Hace ejercicio, sencillo, habla de los beneficios del deporte para la mente y cita la meditación, la reflexión. Nos movemos, pero con cabeza, parece decir.
  • Vivimos tiempos difíciles y sé cual es mi responsabilidad. Sé donde estamos y sé a donde hemos de llegar. Marca el contexto de crisis y se reivindica como líder. Tiene algo en mente.
  • Tengo claro que el camino es duro, es difícil. Pero no hay camino largo si la meta merece la pena. Reivindica el valor del objetivo y lo hace con realismo.
  • Porque en España, la gente normal puede hacer cosas extraordinarias. Mensaje al español medio, al ciudadano normal que cada día abre su negocio o acude a su puesto de trabajo.
  • Estamos unidos, preparados. Y con mucha ilusión. Mensaje interno, de partido. Lucha contra la imagen de desunión o de oposición perezosa.
  • Sabemos como hacerlo, y somos capaces. Reivindica un proyecto y la capacidad de acción demostrada en un pasado.
  • Voy a reunirme con mi equipo de confianza. Con mi gente. Explicación del porqué de la Convención de Sevilla.
  • Lo sé. En ellos, puedes confiar. Mensaje al elector, si Rajoy confía, el ciudadano puede hacerlo.

El vídeo juega con imágenes muy interesantes. Rápidas, atractivas, reforzando esa idea de movimiento. Juega con un Rajoy de paisano que pasa a vestirse con el mono de trabajo, en este caso el traje de presidente. Pisa fuerte, tanto a primera hora de la mañana como cuando se dirige al atril. Y ahí entra la imagen más interesante y más subliminal: la luz al final del túnel, como ya hizo Convergència i Unió en las pasadas elecciones catalanas. Un túnel que da paso a la entrada de Rajoy en el escenario, uniendo el vídeo con lo que ocurre en el auditorio.

Un gran trabajo del equipo de comunicación de Rajoy. No será el último. Rajoy afirma estar preparado en el vídeo, y a juzgar por el resultado de la Convención, el equipo de comunicación del candidato también lo está.

Un PSOE en la poltrona

Si te digo “político”, ¿en qué piensas? Dime lo primero que aparece en tu mente. ¿Dinero? ¿Interés? ¿Corrupción? ¿Cargo? Si te digo “poltrona”, ¿piensas en un político? Seguro que haces la asociación de forma casi directa. Parece que en el PSOE no lo tienen tan claro y el diseño del escenario de su convención autonómica es la muestra.

Forma parte de esos pequeños detalles que tanto cuentan. De esos elementos del fondo, del escenario, que pueden llevarnos a una interferencia en el mensaje. Casi imperceptible. Pero que se instala en la mente del receptor. Y el PSOE lo hizo a cuenta de unos sillones.

“La fuerza de un gran país”, rezaba el lema del cónclave socialista. Y para reforzar esa idea de fortaleza, los barones regionales del partido acompañaban en el escenario al presidente del Gobierno. Sentados en unos aparatosos sillones blancos, haciendo contraste con el rojo dominante. Los líderes socialistas parecían enviar un mensaje muy claro: nos aferramos a la poltrona.

“Primero está España y luego está el PSOE”, afirmaba el vicesecretario general José Blanco. Idea repetida por el presidente Zapatero en su alocución… aunque el fondo no dijera lo mismo.

El saludo de Tomás Gómez a Zapatero, sentado en la poltrona, las posturas de algunos candidatos buscando la comodidad del sillón, las diferentes alturas de los sillones… han impreso una imagen casi medieval, de vasallos y señores feudales.

No son buenos tiempos para la política y los políticos. Percibidos como un gran problema para el país. Desacreditados. Con una desafección creciente. Un contexto que exige ver a los políticos arremangados y cercanos a la ciudadanía. Justo lo contrario de lo que se observó en el escenario de la Convención. No es lo que dices, es lo que la gente ve. Lo último que quiere ver la gente es un PSOE en la poltrona.

Lo que Rajoy puede aprender de Lady Gaga

En realidad, el artículo podría hacerse extensivo a los políticos en general. Pero nos vamos a centrar en el líder de la oposición. ¿El detonante? La crisis de los controladores. La misma que le pillo en el aeropuerto de Lanzarote. ¿Por qué no aprovechó el momento para conquistar el corazón de los españoles? Rajoy tiene un problema para acercarse a la gente, para promocionarse. Y Lady Gaga puede ayudarle.

Nos puede gustar más o menos su música, pero no podemos negar que Lady Gaga sabe a la perfección cómo promocionarse. Entiende el modo de llegar a todo tipo de audiencias, como gestionar a su fans como si se tratara de un auténtico CRM y siempre tiene un as guardado en la manga para captar la atención de medios y público. Justo lo que le falta a Rajoy.

¿Cómo ha conseguido Stefani Joanne Angelina Germanotta convertirse en Lady Gaga? ¿Cómo ha pasado de ser una neoyorquina corriente a mover masas –online y offline- y vender millones de discos? ¿Cómo puede Rajoy incrementar sus seguidores?

1. Define tu carácter, visión y modelo

Los fans de Lady Gaga la admiran porque saben que no se trata solo de música. Es un todo. Un continuo coherente que responde a la visión que Stefani Germanotta tenía: quería ser una estrella conocida en todo el mundo. De Rajoy sabemos que quiere ser presidente… ¿pero a costa de qué? ¿Qué visión y modelo tiene para España? Ponerlo en evidencia le ayudaría. Como a cualquier político en campaña: los ciudadanos debemos saber qué visión tienen para el país/comunidad autónoma/ municipio.

2. Creatividad al poder

Gaga no es otra estrella musical, es ella. Rajoy ahora mismo es otro político más. Por ello, la creatividad en todo lo que se hace es muy importante. Lady Gaga desborda creatividad y eso es un activo. Rajoy, como cualquier otro candidato, debe perder el miedo por introducir tintes creativos en su modo de comunicar su propuesta a la ciudadanía.

Lady Gaga es famosa por sus excentricidades. Rajoy no debe vestirse con carne cruda, pero quizás sí pensar en cómo sorprender. ¿No sería una excentricidad que el líder de la oposición apoyara al presidente?

3. Fija el camino. Y hazlo tú

La norteamericana tiene una capacidad muy clara para fijar la agenda musical. Sus cambios de estilo, sus excentricidades, sus acciones… son recogidas por los medios, admiradas por sus seguidores y copiadas por otros artistas, programas de televisión, etc.

A Rajoy le marcan el paso muy a menudo. Incluso cuando quiere llevar la iniciativa, pierde luego en el cuerpo a cuerpo. Un candidato debe intentar fijar siempre el camino, llevar la iniciativa y hacerlo con seguridad. Hasta las últimas consecuencias. Para ello, va a necesitar la visión y la creatividad de la que hemos hablado, pero sobretodo ganas e ilusión por hacerlo. Sin ello, poco puede hacer un candidato.

4. Reinvéntate

Gaga pasó de ser una post-adolescente con apenas 12 personas en el auditorio a llenar estadios. Barcelona y Madrid esta semana, sin ir más lejos. ¿Cómo? Reinventándose. Rajoy ha perdido dos elecciones y quiere asaltar la Moncloa a la tercera. Si lo hace, lo hará por el desgaste de un gobierno que no ha sabido gestionar la crisis y con un liderazgo en horas muy bajas. Pero no por haberse reinventado.

Rajoy debería seguir el ejemplo de Artur Mas, quien a la tercera ha conseguido ganar las elecciones con posibilidad de gobernar gracias a una concienzuda tarea en cambiar su mensaje, su liderazgo y su manera de llegar a la ciudadanía.

Ahí entra también el estilo, la imagen y la marca propia. Algo en lo que Rajoy parece no tener muy claro. Le hemos visto con un iPad para reforzar su parte más moderna, pero su oratoria en el Congreso es decimonónica. Reinventarse también pasa por parecer diferente a los ojos de los que no le han otorgado su confianza en dos ocasiones.

5. Habla a tus seguidores. Ámalos.

Gaga lo tiene muy claro. Sus little monsters y el código que comparte con ellos son la clave de la confianza que le han brindado. Para ello, no solo se ha dotado de ese lenguaje común, ha hecho de la Red el modo de acercarse a ellos. Por ello, su página de Facebook tiene ya más de 24 millones y medio de seguidores. Rajoy, en un mensaje impersonal, pedía perdón a los que aún aguardamos que nos acepte en Facebook. En su perfil.

Entender que debes hablar a tus seguidores siempre es la clave. Gaga no deja de hacerlo. Rajoy solo lo hace en campaña. En el caso de Rajoy (y cualquier político), lo que a Gaga serían seguidores, para él serían ciudadanos. Son el centro de todo. Y nada tiene sentido sin ellos.

Las redes brindan una oportunidad única para acercarse a los ciudadanos. Pero también poner sus preocupaciones en el centro de la agenda. Tener valentía para desechar lo que no gusta (como la corrupción) y dar voz a los ciudadanos anónimos que sostienen el país. O lo que es lo mismo, ser capaz de ilusionar por sentirse parte de un todo. Como los fans de Gaga.

Lady Gaga ha demostrado que pensar bien lo que quieres comunicar y poner esfuerzo para cambiar el modo de hacerlo es valioso. Sin dejar a un lado lo aprendido en el pasado, los referentes que te han nutrido y sabiendo adaptarlo a los nuevos tiempos. Los políticos anclados en el pasado no tienen futuro… a no ser que aprendan el valor del cambio. 

Foto de NokiaConnectZA

Las interferencias del hijo de Aznar

¿Qué le pasaba a Alonso Aznar cuando viajó a Melilla con su padre hace unas semanas? El hijo menor del presidente parecía enfadado. Ensimismado en sus pensamientos. Como quién está a disgusto en un lugar… parecía que ese era un castigo del presidencial progenitor al benjamín de la familia. ¿Lo era? Y lo más importante: ¿por qué estoy reflexionando sobre ello en este blog? Algo ha fallado en el proceso de comunicación. Este post es la prueba.

Lo de Aznar en Melilla fue ampliamente comentado y este artículo no va sobre si el Carter particular de la democracia española –por lo de ex presidente viajero dispuesto a mediar… aunque con un tono opuesto al del de Georgia- debería haber ido o no a Melilla. Pero sí del detalle que supuso observar al fondo de las imágenes de la visita de Aznar a su hijo de brazos cruzados y con el ceño fruncido. Una interferencia en comunicación de las que a menudo ocurren.

Aznar no ha sido el primero ni será el último. Atender a los detalles del fondo de nuestra photo-op es vital. No sólo por lo estético, sino por lo que comunica. Los humanos somos así: cuando tenemos ante nosotros una imagen, un marco, una situación, lo analizamos todo y nos quedamos con los detalles. Y esperamos coherencia. Si un líder se presenta como la energizante alternativa a otro, una serie de bostezos en las personas que aparecen tras ella nos envían un mensaje poco halagüeño. Como Alonso.

De hecho, George W. Bush no dudaba en recalcar el mensaje clave de sus comparecencias más importantes con paneles traseros que repetían una y otra vez ese mensaje. “Mejor sanidad”, “Misión cumplida”, “Asegurando el futuro”. Si quieres que esa sea la idea que el público retenga, explicítala. Aunque el socio de Aznar también sufrió los efectos de espontáneas reacciones de su retaguardia: durante la campaña de reelección un niño que asistía a un mitin del presidente no escatimaba en bostezos… y los medios no dudaron en sacar punta al lápiz.

Obama tampoco se escapa. Había perdido las primarias de New Hampshire pero su discurso fue electrizante. El público en pie, exultante, como si estuviera celebrando una victoria y no la derrota ante Hillary Clinton en el segundo asalto de la carrera por la nominación demócrata. “Yes, we can” dijo Obama. Y Will.i.am, cantante de The Black Eyed Peas, le dio forma en un vídeo que unía música y el que es, quizás, el discurso más famoso del presidente americano. Ya saben que fue un éxito. Pero, ¿repararon que no todas las personas del recinto parecían igual de energizadas?

El joven que está tras Obama, a nuestra izquierda, parece ausente durante todo el discurso. Como si eso no fuera con él. Y dirán ¿Y qué tiene que ver eso con el éxito del discurso? En este caso poco, los medios apenas recabaron en ello, pero cualquier espectador, al verlo, acaba escrutando con la mirada toda la escena y se da cuenta de ello. En ese momento aparece la interferencia en el mensaje. Los humanos somos así, así canalizamos los impactos y así procesamos toda la información. ¿En qué estaría pensando ese chico? No es casual que no aparezca en el video de la canción…

Frank Luntz comenta esta cuestión de todo aquel espectador que tiene ante sí cualquier imagen. Esa necesidad de ocupar un espacio y controlarlo cuando sea posible. Y la verdad, los partidos y los políticos lo hacen. Los asistentes de las filas situadas tras el atril suelen estar bien escogidas: personas que representen el mensaje del candidato. Aunque un bostezo se convierta en noticia.

¿Y qué pasa con las fotos? Pues más de lo mismo. Es habitual observar en la política angolsajona a políticos rodeados de carteles pidiendo el voto. Parece que la candidata Trini se ha aplicado el cuento… Evitar interferencias como ese ceño fruncido de Alonso Aznar.

De Palomares a Florida: dar ejemplo en tiempos de crisis

Cuando el malvado señor Burns, el hombre más rico de Springfield y dueño de la central nuclear de la ciudad inventada por Matt Groening, decidió presentarse a las elecciones a gobernador por el partido Republicano, no podía imaginar que un sólo detalle, una reacción personal, podría costarle la victoria. Ni todo el dinero invertido, la palabrería y el reciclaje de su imagen pudieron con el trozo de pescado que escupió en directo ante las televisiones de todo el estado.

Lisa y Marge Simpson, las demócratas y ecologistas de la familia, urdieron la trama para servir a Burns un pez de tres ojos mutado por la contaminación de su central. Burns lo escupió con asco. Una victoria electoral puede trabajarse durante meses con esfuerzo y dinero, pero puede perderse por una reacción. Por ello, un político se arriesga a perder toda su credibilidad cuando se atreve con según qué cosas. Especialmente cuando tienen entre manos temas de alarma social.

Nuestros líderes dan ejemplo de forma constante. Están sometidos al escrutinio de medios y ciudadanos y saben que todo lo que hagan tendrá consecuencias. Para bien o para mal. Así, su actuación parece necesaria cuando ciertos temas alcanzan al gran público. Cuando los poderes públicos aseguran algo pero la inmensa mayoría de la ciudadanía cree la contraria.

Catástrofes naturales, riesgos sanitarios, alertas alimenticias, proyectos percibidos por la ciudadanía como peores que otras alternativas… este tipo de situaciones necesitan un respaldo público y notorio de los responsables políticos para poder recuperar la confianza.

¿Por qué necesitamos ver a un político bañarse en aguas contaminadas o comer un alimento que ha sido vetado por el imaginario colectivo? Necesitamos comprobar en las carnes de los que prescriben que lo que recomiendan, dictan o afirman es cierto. Es una necesidad lógica de ver que lo que dicen es cierto. Es, sin duda, uno de los momentos más interesantes de la comunicación pública puesto que es la persona, con sus sentimientos y sus reacciones la que debe reforzar su mensaje. Escupir la comida, como Burns, puede suponer el hundimiento, no ya de la imagen del político, sino de industrias, intereses o formas de vida que viven tras esas situaciones límite.

Por ello, no es extraño ver al presidente Obama y su hija Sasha bañándose en las aguas del Golfo de México que se han visto afectadas por el desastre petrolero de BP. Este fin de semana el matrimonio presidencial y su hija acudieron a Panama City y mostraron su apoyo a la zona, que está sufriendo los efectos económicos del vertido. La Casa Blanca ha circulado la imagen de padre e hija en las aguas, un mensaje inequívoco de apoyo a la zona y de minimización de los efectos para la salud pública.

Otro baño muy parecido tuvo lugar en España en Palomares. El protagonista, el ministro de Información y Turismo de la dictadura franquista, Manuel Fraga. El 17 de enero de 1966 un B52 del ejército norteamericano, cargado con armas nucleares, colisionó en la localidad almeriense con un avión de reaprovisionamiento. Las bombas termonucleares que iban a bordo se repartieron entre tierra y mar. Dos de las cuatro bombas quedaron intactas pero las otras dos detonaron esparciendo unos 20 kg de plutonio altamente radioactivo por los alrededores.

Así, el 9 de marzo de ese mismo año, Manuel Fraga se bañó en Palomares junto al embajador norteamericano para mostrar al mundo que no existía ningún riesgo. Pese a ello, aún hoy Palomares es la localidad más radioactiva de España y la contaminación en la zona fue profusa. En todo caso, ese baño fue el respaldo necesario para la zona y para la tranquilidad de una sociedad que nunca supo a ciencia cierta lo ocurrido, gracia y obra de la dictadura franquista y de la información ocultada de forma deliberada al gobierno español por parte de las autoridades norteamericanas.

A medio camino entre Florida y Palomares encontramos el atracón de ternera que sufrió el entonces ministro de Agricultura del gobierno del PP, Miguel Arias Cañete. Cuando el vacuno español se vio afectado, como el de otros países europeos, por la encefalopatía espongiforme bovina, conocida como “el mal de las vacas locas”, el ministro tuvo que salir en defensa de los intereses del sector mostrando que era seguro comer ese tipo de carne. Y resultó muy creíble. El recurso comunicativo de ver a alguien que se introduce en su organismo algo que es juzgado como nocivo, tiene un gran efecto.

En ese sentido y próximo al ejemplo de Arias Cañete, encontramos al president de la Generalitat de Catalunya y su conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, que no dudaron en beber un vaso de agua tratada en la desalinizadora que inauguraron en el Prat en 2009 ante las cámaras.

Dar ejemplo puede llevar a los responsables hasta a engrosar su carné de vacunación. La consellera de Sanidad catalana, Marina Geli, apareció ante los medios en plena tormenta por la Gripe A –la pandemia que recientemente ha sido borrada del mapa y cuyo pánico llegó a límites insospechados- siendo vacunada. Otro ejemplo de la exposición a los riesgos como vía de contención de una alarma.

Sin duda, este tipo de casos ilustran las múltiples opciones de las que disponen los políticos para hacer frente a una situación de crisis. La información veraz, pertinente y a tiempo se da por descontado –aunque no sea así en la mayoría de los casos-, pero el ejemplo cunde. Quizás porque los hilos de plastilina, tomando la frase prestada a Rajoy, no estuvieron presentes en el atril de la sala de prensa de la Casa Blanca, ver como el presidente se baña en el océano es aún más creíble.

Al mal torero, hasta los cuernos le molestan

En comunicación, a veces la palabra es lo de menos. Un gesto de tu pareja puede ser más efectivo que un “hoy no, cariño”. Una mirada de tu jefe puede ser más reveladora que el mayor de los elogios. Y una foto puede decir más que mil declaraciones públicas. Incluso cuando hablamos de temas con tantas aristas como el Tribunal Constitucional y el recurso del Estatut.

Mucho se ha hablado de la sentencia y sus deliberaciones a lo largo de estos tres años largos que van camino de cuatro. Se ha hablado en la prensa, gracias a las interesadas filtraciones, pero poco en boca de sus protagonistas. Incluso en los momentos de mayor tensión –el editorial conjunto de la prensa catalana o la reacción a la no sentencia hace sólo unos días-, los miembros del Tribunal no han interferido con declaraciones que pudieran avivar el fuego.

Hasta esta semana. La presidenta del TC denunció las presiones intolerables a la institución y pidió respeto… aunque el mensaje de un cambio de actitud en el alto tribunal no viene de esas palabras. Viene de una foto.

Mientras en Catalunya se busca el modo de articular una posición unitaria y se hace lo posible e imposible para terminar con la anómala situación de tener a varios de sus miembros ocupando una silla que ya ha caducado, en Madrid el Tribunal endurece sus posiciones. Y para ello, las filtraciones y los avisos; las palabras de los rumores no son tan fuertes como la foto de los tres magistrados clave para esta sentencia y para la más que probable reinterpretación del sistema autonómico.

Una foto dice más que todo lo que se ha dicho hasta el momento. El nuevo ponente de la sentencia, el magistrado conservador Guillermo Jiménez, el progresista que votó en contra de la ponencia de Pérez Vera, Manuel Aragón y el magistrado Ramón Rodríguez Arribas; juntos en los toros. Puro en mano, viendo la corrida desde el callejón de la Real Maestranza de Sevilla. Juntos y revueltos en la Fiesta Nacional. Un mensaje más efectivo que las alertas de la presidenta.

Desde Sevilla –Juliana decía que será desde Andalucía desde dónde se frene otra vez el desarrollo del autogobierno-, presenciando lo que el Parlamento catalán quiere prohibir. Una foto que comunica más que mil discursos.

Cuando hay toros no hay toreros, y cuando hay toreros casi nunca hay toro. Y parece que el Tribunal quiere coger, al fin, el toro por los cuernos. Y parece que habrá estocada. Y de las buenas. Otra cosa será que el Estatut se comporte como un Miura e intente no dejarse doblegar fácilmente… aunque a los catalanes, ya nos han toreado bastante.

Las 10 mejores cosas de ser presidente de los Estados Unidos

  1. Tener un cine en casa
  2. Tener avión propio

  3. Y un helicóptero para los viajes cortos
  4. Te invitan a lanzar la pelota en los partidos de baseball
  5. Perdonar pavos para Acción de Gracias
  6. Ser el jefe de todo esto. Del Ejército también
  7. Que tu “sala de juegos” sea la Situation Room
  8. Trabajar en el despacho más famoso del mundo
  9. Firmar las leyes con una pluma distinta para cada letra de tu nombre
  10. Formar parte de un selecto grupo: presidentes de Estados Unidos
  11. Fotos del Flickr de la Casa Blanca