La investidura de Rajoy: 144 horas para tener gobierno

¿Qué va a pasar cuando el Congreso le dé la confianza a Mariano Rajoy mañana por la tarde? ¿Cómo van a ser las 144 horas posteriores a la votación y que culminarán con un gobierno para España? Lo repasamos a continuación, en un guión aproximado atendiendo a la práctica de las últimas tomas de posesión. Que en un país como España poco significa, por lo que puede haber cambios importantes. Te dejo con estas 144 horas para tener gobierno.

Hora 0. Sábado 29 de octubre de 2016, 21h -aprox-

Los 350 diputados y diputadas del Congreso votan por segunda vez. Rajoy consigue la confianza de la cámara con la mayoría simple de los votos. Es decir, más síes que noes. Al finalizar la votación Ana Pastor lee los resultados. Dice que la confianza al candidato Rajoy queda otorgada y que comunicará la decisión al Rey. Desde ese momento, Rajoy es ya presidente electo de España. Aunque en realidad él ya es presidente. En funciones.

El portavoz socialista seguramente sea el primero en cruzar el hemiciclo para felicitar personalmente al presidente electo, que recibe una ovación cerrada de su bancada. Varios diputados irán a saludarle y felicitarle. Previsiblemente, los primeros serán el resto de portavoces.

En cuanto Ana Pastor comunique al Rey la decisión, Zarzuela fijará la hora en la que Rajoy jurará el cargo. Puede jurar o prometer, pero suponemos que repetirá la fórmula usada en 2011. Presumiblemente será mañana.

Hora 110. Domingo 30 de octubre de 2016, 11h -aprox-

En la sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela, Felipe VI, la reina Letizia, Rafael Catalá como ministro de Justicia en funciones y notario mayor del Reino, Ana Pastor como presidenta del Congreso, Pío García-Escudero como presidente del Senado, Carlos Lesmes como presidente del Tribunal Supremo y Francisco Pérez de los Cobos como presidente del Tribunal Constitucional son testigos del juramento de Mariano Rajoy.

Estas personalidades estan en fila en un extremo del Salón. Los reyes a la altura de la mesa que se instala para la ceremonia. Más alejados, el resto. Y en el otro extremo perpendicular de la sala, espera Mariano Rajoy.

El jefe de Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey inicia la ceremonia leyendo el Real Decreto por el que se nombra a Rajoy presidente del Gobierno. En cuanto termine su lectura, Mariano Rajoy se aproxima a la mesa. Es la primera vez que Felipe VI ve jurar a un presidente de Gobierno en su reinado.

Y como primera vez, el protocolo de Zarzuela cambia. Aunque en este caso seguramente no lo haga. En el reinado de Felipe VI las personas que acuden al palacio a jurar o prometer su cargo pueden elegir si quieren que en la mesa se dispongan símbolos religiosos como el crucifijo y la Biblia.

Nada parece indicar que Rajoy pida que se quiten, así que cuando el presidente electo se disponga a jurar su cargo, en la mesa se encontrarán esos símbolos. La cruz dorada que ha sido testigo de innumerables ceremonias y una biblia de 1791, editada en Valencia, abierta por el libro de los Números. Empezará jurando sobre ella, con la mano sobre los evangelios. Y cuando jure hacer guardar la Constitución, cambiará y posará su mano sobre la carta magna, abierta por su artículo 99. Que es el artículo sobre el presidente del Gobierno.

La fórmula que utiliza es esta:

Juro [o prometo] por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros.

 

Tras ello, hace una reverencia al Rey y vuelve al fondo del Salón de Audiencias. Tras ello, los reyes se acercan y le saludan. Los medios toman una foto de ese momento.

Hora 112. Jueves 3 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Cuando acaba esta corta ceremonia, Rajoy vuelve a Moncloa ya como presidente. Tras casi un año, dejará de ser presidente en funciones.

Hora 115. Jueves 3 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Rajoy podría acudir a Zarzuela el lunes por la mañana para comunicarle al Rey la formación de su gobierno.

Hora 117. Jueves 3 de noviembre de 2016, 18h -aprox-

Rajoy volverá a Moncloa y convocará a los medios para comunicar la formación de su gobierno.

Hora 134. Viernes 4 de noviembre de 2016, 11h -aprox-

Los nuevos ministros, los nuevos y los que repiten, irán a Zarzuela al día siguiente para jurar sus cargos. La ceremonia es muy parecida. En un extremo, los Reyes, el presidente del Gobierno, la presidenta del Congreso, el presidente del Senado, el presidente del Tribunal Supremo y el presidente del Tribunal Constitucional serán los testigos del acto. En el lado perpendicular, aguardan los ministros.

Se volverán a leer los Decretos Ley de nombramiento de los ministros, que se colocarán por el orden protocolario de juramento, que es el mismo por el que se sientan en el Congreso: por la antigüedad del ministerio. Salvo por una excepción. El primer ministro en jurar o prometer el cargo será el de Justicia, que ejercerá de notario mayor del Reino durante el resto de la ceremonia. Tras jurar o prometer, se situará a la izquierda del Rey, delante de la mesa.

Los ministros serán llamados uno a uno y jurarán o prometerán el cargo. La fórmula es la misma que la que usó Rajoy el día anterior, pero con la mención al cargo que van a ocupar. La Constitución está abierta por el artículo 100, sobre el nombramiento del Gobierno.

Tras el juramento o promesa, los periodistas pueden hacer la primera fotografía del nuevo gobierno.

Hora 136. Viernes 4 de noviembre de 2016, 13h -aprox-

Los ministros acuden a Moncloa para celebrar el primer Consejo de Ministros. Foto de grupo

Hora 139. Viernes 4 de noviembre de 2016, 16h -aprox-

Tras el Consejo de Ministros, los ministros van directos a su ministerio para la ceremonia del cambio de carteras. Los ministros salientes entregan la cartera al nuevo ministro o ministra en una ceremonia que suele ser bastante emotiva, especialmente para los ministros salientes. Suelen darse discursos de los dos ministros.

Muchos ministros tienen en ese momento a otros ministros apadrinando el acto, por lo que las ceremonia se van celebrando a lo largo de la tarde.

Hora 144. Divendres 4 de noviembre de 2016, 21h -aprox-

A esa hora las ceremonias habrán acabado ya y el ejecutivo estará plenamente en funciones. España ya tendrá presidente y Gobierno. La pregunta es hasta cuando.

¿Por qué son importantes los 100 primeros días de gobierno?

Son los cien primeros, como podrían ser doscientos o diez. Lo importante es el concepto. La idea de tener unos días para llevar a cabo la transición desde la oposición al gobierno. Del banquillo, a llevar el dorsal titular. Nunca tendremos una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión. Y los cien primeros días son esa primera impresión. Veamos su importancia.

El origen

Franklin D. Roosevelt fue el primer presidente estadounidense en acuñar el término y en usarlo con fines comunicativos. Como en muchos otros ámbitos, somos herederos de los usos de la política estadounidense. FDR llegó al poder en el cuarto año de una crisis económica de alcance mundial. Necesitaba transmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que cambiaran la situación. Generar confianza y optimismo a la ciudadanía y a los mercados.

Los cien primeros días de FDR son, en cierto modo, únicos. Las circunstancias y un modo de hacer política muy diferente al actual permitieron que el presidente pudiera ver aprobadas 15 leyes importantes en el Congreso. Sentó precedente e inauguró una nueva manera de medir los tiempos en político. Roosevelt no se separó ya de la ola del cambio que supo crear.

Gestionar una transición

Los cien primeros días son importantes porque muestran si un líder está capacitado para gestionar una transición. O lo que es lo mismo, para calibrar si los electores tomaron la decisión correcta al apostar por un candidato. Por ello, es importante demostrar que se tiene capacidad para ello.

En esta labor de gestión, el primer asalto es la propia formación de gobierno. La elección de los ministros y ministras es ya un mensaje político en toda regla. Aunque la oposición no valore o critique los nombramientos, sus experiencias previas lo harán.

El segundo asalto es el propio plan de acción político. Suele ser habitual que los presidentes recién elegidos centren su actividad en el problema que les ha hecho ganar las elecciones: economía, terrorismo, política exterior, políticas sociales. José Luis Rodríguez Zapatero anunció la retirada de las tropas de Irak en su primer acto como presidente. Roosevelt, en cambio, se centró en la economía.

Conquistar las percepciones

Volvamos a la primera impresión. E invitemos a la atención a este baile. Los políticos compiten con un sinfín de actores por nuestra atención. Que es un bien preciado y limitado. Por ello, es importante conquistar las percepciones de los ciudadanos respecto al líder que recién ha asumido el cargo.

Muchos electores le recordarán por lo que haga durante el inicio del mandato. Si consiguió cumplir propuestas electorales, mejorar la situación, etc. será percibido como alguien eficiente y confiable. Si incurre en errores o inestabilidad manifiesta, los electores desconfiarán del nuevo gobierno. El primer gobierno tripartito, presidido por Pasqual Maragall, dio buena cuenta de ello tras la reunión con ETA del conseller en cap Carod-Rovira.

Las percepciones se fijan en la mente del elector y por ello es importante comprender el valor de los primeros cien días de gobierno para poder aprovecharlos. Aunque no todos los nuevos presidentes eligen esa vía: algunos prefieren dejar los logros para más adelante.

Un producto de comunicación

Lo importante es entender el valor estratégico para la comunicación y para los propios resultados. Y, en consecuencia, comprender que los cien primeros días son un producto de comunicación en sí mismo. ¿Qué se quiere conseguir? ¿Qué se va a comunicar? ¿Quién lo va a hacer? ¿Qué papel va a tener el presidente o presidenta? Tras responder a esas preguntas, también es importante concebir la propia comunicación de los cien primeros días.

Esa comunicación puede hacerse con la presentación de informes, discursos o una serie de actos para conmemorarlo. Concebirlo como un propio hito para reforzar los efectos.

 

En definitiva, cien oportunidades para comunicar en un momento clave para llegar a los ciudadanos.

 

 

Foto de MarcelGermain

Huelga salvaje de controladores: comunicar y gestionar

En estos momentos, más de 250.000 personas se están viendo afectadas por la huelga salvaje que están llevando a cabo los controladores aéreos. Una serie de bajas masivas ha supuesto la paralización del espacio aéreo español. Precisamente en el inicio de un puente de cinco días. La situación es grave y el presidente debe dar la cara. Zapatero puede hacer de esta situación una victoria política. La pregunta a estas alturas es, ¿lo hará?

¿Por qué ahora?

Los controladores aéreos no han empezado hoy a protestar por su situación laboral. Llevan meses haciéndolo. Pero la privatización del 49% de Aena ha sido el detonante. Los controladores están ejecutando una huelga ilegal y lo hacen porque saben de la debilidad política de Zapatero. Y porque es una medida de presión extraordinaria.

¿Qué puede hacer Zapatero?

Esta situación puede ser una victoria política y comunicativa si la gestiona bien. En primer lugar, Zapatero debería comparecer esta misma noche ante los españoles. Debería hacerlo en rueda de prensa desde La Moncloa y debería anunciar una por una las medidas que se están tomando. Informar a la ciudadanía qué está pasando, porqué y qué se propone.

El discurso debería ser grave, solemne y duro. Pero sobretodo, cercano. Las historias que hoy se están viviendo en los aeropuertos son las de ilusiones truncadas: ir a ver a la familia, encontrarse con la pareja, conocer a la sobrina recién nacida o pasar unos días de descanso en una capital europea tras meses de estrés y trabajo. Habrán salidas de luna de miel. Y alguien que necesite llegar a la otra punta de España porque un familiar está a punto de fallecer. Eso debe estar en el discurso y en el centro de las medidas. La conexión emocional con los afectados debe ser total.

Los canales online oficiales de Moncloa deberían estar echando humo a estas horas, retwiteando los comunicados oficiales de Aena y aconsejando a los ciudadanos qué deben hacer. Y sobretodo, reforzar los mensajes del Gobierno. Si el comité de crisis del ministro Blanco está trabajando deben comunicarlo.

Y más allá de la comunicación, deben tomar medidas.

El referente

Zapatero haría bien en parar cinco minutos y ver este vídeo del anuncio de despidos masivos en los controladores aéreos que se pusieron en huelga en 1981. El discurso de Reagan es brillante. Remite a la ley y explica por qué va a tomar la drástica decisión. Es contundente, resolutivo y se pone al nivel de lo que opinan la mayoría de ciudadanos: el derecho a la huelga no puede ser contrario a la ley.

El papel de Rajoy

Mal ha empezado Rajoy situándose en la equidistancia en las primeras declaraciones sobre la huelga encubierta y salvaje de los controladores aéreos. Rajoy debería ponerse al servicio del presidente del Gobierno y darle todo el apoyo para que se tomen medidas drásticas y contundentes contra los que vulneran la ley.

La situación irá avanzando en las próximas horas. Los controladores han conseguido el máximo impacto. El Gobierno puede gestionar bien la crisis y comunicarlo a la ciudadanía o dejar que la situación de impotencia en un momento de descanso se imponga. Horas decisivas. ¿Dejará Zapatero todo el protagonismo, otra vez más, al ministro Blanco?

Una chapuza con nombres y apellidos

Olga saca el tema. Estamos celebrando el cumpleaños de dos amigas y comenta con cierta estupefacción que el gobierno quiera cambiar el orden de los apellidos. No le parece mal que se termine con la prioridad del apellido del padre, pero no le gusta que sea por orden alfabético. Cristina responde que no acaba de entender porqué surge ahora. Tampoco ve la necesidad de terminar con una tradición aunque coincide con Olga en el fin de la medida. Entré en el debate y les cuento los supuestos en los que se aplicaría… y se abre la caja de Pandora.

Les cuento que la medida es solo una propuesta. Y que se limita a los casos en que, al registrar a los hijos, exista una disconformidad entre los dos progenitores. Solo en ese caso, el apellido se fijará por orden alfabético. “Ah, pues eso no lo contaron así en el informativo”, exclamó una de ellas. El gobierno, como en otras ocasiones, había lanzado un globo sonda al que los medios y los opinadores habían dado ya la vuelta.

La conversación se extinguió y llegaron las homenajeadas. El tema volvió a salir y la respuesta fue idéntica: el gobierno iba a cambiar el orden en todos los casos. No en los de tensión, en todos. Y salieron los argumentos de la tradición, la extinción de los apellidos con letras zeta, ye o uve… El gobierno no controlaba el mensaje.

Volví a casa tarde. Pero con mucha curiosidad por ver si realmente era yo quién estaba equivocado y el gobierno había optado finalmente por una reforma total… pero no era así. Mis amigas no son precisamente ese tipo de personas que no siguen la actualidad. Licenciadas universitarias, jóvenes, trabajadoras… y habían recibido el mensaje en términos completamente contrarios a los fijados por el gobierno. Un gran error de comunicación.

Sigo sin entender el gusto del gobierno de Zapatero por los globos sonda. Especialmente en un contexto mediático como el actual, con una auténtica trinchera digital terrestre (TDT) con voces cavernícolas en la televisión, en la radio y en la prensa. Opinadores que desprecian todo lo que les huela a cambio social –¿no es, a caso, un cambio sin paliativos el fin de la primacía por género, aunque sea solo en caso de tensión?-. Y opinadores que creen que sólo debería existir un ministerio –el de economía- y que el gobierno debería dejar de hacer todo lo que no esté relacionado con la crisis. Ante ese panorama, un globo sonda es la crónica de una muerte (comunicativa) anunciada.

Al final, las percepciones ganan. Y aunque la medida entre en vigor y finalmente se observe como no terminaremos todos con Abad como apellido, la mayoría de la población seguirá creyendo que así será. Creyendo que la reforma es innecesaria –cuando lo es, ¿qué pasa con los hijos de parejas homosexuales?- y que el gobierno no se ocupa de lo que realmente importa.

Cuando votemos en 2012 pensaremos en todas estas conversaciones de amigos. En todas estas ocasiones en qué lo hecho o lo propuesto murió de raíz por culpa de una estrategia de comunicación inadecuada. Plantear el debate en sus términos, liderar el mensaje y convencer es la otra batalla que debe librarse más allá de las puertas del parlamento. Conversaciones que, como las gotas de agua en una estalactita, van formando una afilada aguja que puede abrir una fuga de votos en cualquier momento. Olga y Cristina pueden estar tranquilas. No les preocupa el tema. En Moncloa deberían estar inquietos. No por esto. Por tanto…

Foto de Moultriecreek

¿Funcionará Rubalcaba?

¿Funcionará la nueva máquina de comunicación del Gobierno? Es lo que se pregunta la periodista de La Información Creu Ibáñez en su artículo. Para ello, entrevistó a algunos consultores de comunicación como Antoni Gutiérrez-Rubí, Yuri Morejón, Rafa Rubio y un servidor.

Os dejo a continuación mi aportación. Podéis seguir leyendo el artículo aquí.

“Para Albert Medrán, consultor de comunicación online y política, el problema viene todavía de más lejos. La marcha de Miguel Barroso como secretario de Estado de Comunicación en la mitad de la primera legislatura de Zapatero marcó un antes y un después.

“La situación para la ex vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega no era cómoda por todas las contradicciones que existían entre los miembros del Gobierno” y está falta de coordinación se intenta remediar con la presencia de un hombre fuerte dentro del PSOE como es Rubalcaba.

Hasta ahora el Ejecutivo “no ha explicado bien ni sus medidas ni sus decisiones, dejando mucho espacio a los comentarios” y provocando que cunda “la idea de improvisación”, subraya Medrán.”

Foto del Gobierno de Aragón.

Las claves del nuevo Gobierno de Zapatero

¿Por qué nueve cambios y no uno? ¿Qué ha llevado a Zapatero a abordar una remodelación en profundidad de su Gobierno? ¿Dónde ha quedado su intención, expresada de forma pública, de acometer sólo un cambio? Esas son las cuestiones que planean tras la toma de posesión de Alfredo Pérez-Rubalcaba, Manuel Chaves, Valeriano Gómez, Leire Pajín, Rosa Aguilar, Ramón Jáuregui y Trinidad Jiménez en sus nuevas funciones ministeriales.

Estos cambios deben leerse en una marcada lógica de lucha política: Zapatero no tira la toalla. La debacle electoral de 2012, que parece omnipresente, encuesta tras encuesta; y la profunda crisis económica –y política- que vive España exigen medidas drásticas. Y la remodelación responde a ello.

No pueden esperarse resultados distintas con las mismas herramientas, procedimientos… con la misma gente. Y aunque el equipo económico del presidente no sufre modificación alguna, la parte más política –si cabe- se ve modificada de forma profunda. Pero hay más lecturas y explicaciones a esta crisis de gobierno.

La geometría variable en el Ejecutivo

El presidente Zapatero ha hecho de la geometría variable, su forma de sacar adelante la presente legislatura. Fue investido en segunda vuelta con los votos de su partido, sin pactos estables de legislatura. Un modo de hacer política que ha exigido negociación continua y que, con el pacto alcanzado con los nacionalistas vascos y canarios, ha llegado a su fin.

En el Ejecutivo, en cambio, se impone un modelo de geometría variable en su formación. Zapatero acontenta a varias familias socialistas con la elección de sus ministros, desde los felipistas a los zapateristas; pasando por el guiño al mundo sindical y el intento de cerrar el flanco verde con la designación de Aguilar. La formación del nuevo Gobierno responde a ese intento de abortar cualquier revuelta interna en el tramo final de la legislatura. No han faltado amagos en las últimas semanas.

Todopoderoso Rubalcaba

Ha sido uno de los ministros mejor valorados desde su nombramiento. Así lo han mostrados las encuestas. También lo era De la Vega. Por ello, un peso pesado como la primera vicepresidenta de la historia de España, sólo podía ser substituida por otra pieza clave, de calado.

Rubalcaba es el ministro que acumula más poder en democracia y debemos entender ese movimiento como una señal claro de fortalecimiento del núcleo del presidente. Lo que queda de legislatura va a ser una carrera de obstáculos y el presidente necesita al mejor corredor. Rubalcaba lo es. Estabilidad, peso, entidad, dinamismo y acción; es lo que debe ayudar a construir Rubalcaba en este tramo final.

Un movimiento en clave de comunicación

“Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien”, así se expresaba Felipe González en el mitin de cierre de campaña del PSC el 6 de marzo de 2008. Lo hizo ante Zapatero y ante Chacón. Y expresaba algo que se sentía ya durante la campaña por la reelección: con la salida de Barroso del equipo de comunicación, el Gobierno se había visto en dificultades para hacer llegar su mensaje.

La vicepresidenta De la Vega ha sido una excelente portavoz del Gobierno a lo largo de los últimos seis años. Mucho le debe Zapatero y su presidencia a su labor. Pero el problema ha persistido hasta hoy día. Incluso se ha agravado.

La crisis dio más protagonismo a lo económico, con lo que De la Vega ha ido perdiendo capacidad de acción a lo largo de los últimos meses. De hecho, en más de una ocasión las tensiones con otros ministros han llevado a la voz más creíble del Gobierno a verse cuestionada. Por ello, un relevo en la voz del Ejecutivo se planteaba necesaria en esa lógica de preparación del asalto de 2012.

Rubalcaba, que ya fue portavoz de un gobierno con Felipe González, es uno de los comunicadores políticos más eficientes. Que la voz del Gobierno esté en su tejado es una buena noticia para Zapatero.

La reforma deseada

Zapatero pudo sacarse ayer la espina que tenía clavada desde la anterior crisis de Gobierno, en abril de 2009. En esa ocasión, la pésima coordinación y el papel de la prensa le aguaron su momento estelar con Obama y evitaron aprovechar todo el impulso y la corriente positiva que una crisis de Gobierno puede tener. En aquella ocasión, todo sonó a precipitado. En esta, hasta la oposición ha comentado las virtudes.

El presidente mintió al referirse que sólo haría un cambio. Por ello, sorprendió a todos con la profunda remodelación. Las filtraciones aparecieron sólo pocas horas antes del anuncio oficial, dominando así la agenda política y dejando en un segundo plano el apoyo de los nacionalistas a sus presupuestos.

En clave sucesoria

La reforma del Gobierno tiene una clara clave sucesoria, ya sea en la óptica de que Zapatero sea su propio sucesor o la de contar con Rubalcaba para ello. Aunque tampoco debe menospreciarse el papel de Carme Chacón en todo el entuerto: alejada del núcleo que puede sufrir más desgaste, la ministra de Defensa sigue estando en su sitio y puede estar esperando su turno. Tanto si es el propio Zapatero, Rubalcaba, Chacón o cualquier otro candidato, se encontrarán con un Gobierno más completo que el anterior. Si saben aprovechar el impulso, claro.

¿Cómo se gana una huelga general? Comunicación y percepciones

Holgar. Soplar, respirar. Estar ocioso; no trabajar. La palabra huelga deriva de esa palabra y mañana tomará forma en el cese del trabajo de millones de españoles (para los sindicatos) y muchos menos miles para el Gobierno. Estar ocioso, no trabajar. ¿Realmente va a ser eso la huelga general que tendrá lugar mañana en España? Para nada. Bajo la forma del paro se esconde una energizante actividad… especialmente comunicativa.

Gobierno, oposición y sindicatos tienen mañana un duro y largo día por delante. Los primeros, deben desmovilizar a los trabajadores para que no secunden la huelga. Los segundos, aguardan que el paro sea un éxito para poder responsabilizar al gobierno de la situación. Y los últimos, convocantes del paro, esperan que la contestación a la política del ejecutivo sea un éxito. ¿Cómo lo harán?

La lucha por las percepciones

¿Cómo se gana una huelga general? Las huelgas se ganan si, con ellas, se consigue hacer algún cambio en lo que ha motivado el paro. Un ejemplo claro de ello es el llamado “giro social” que el gobierno de Felipe González acabó aplicando tras el masivo paro de 1988. Pero ese giro no suele ser inmediato. Zapatero no saldrá mañana en primer time a anunciar que da marcha atrás en sus reformas. Pero ese resultado se demora en el tiempo… y eso en una sociedad del tiempo real como la nuestra tiene un precio. Ese precio es la gestión de las percepciones durante la jornada de huelga.

El ejemplo paradigmático lo tenemos en la huelga general del 20 de junio de 2002. Esa jornada de huelga tuvo un escenario clave: los medios de comunicación y la opinión pública. A ello se dedicó el gobierno desde las primeras horas de la jornada, desacreditando a los huelguistas y afirmando que la incidencia era mínima. Sin ir más lejos, RTVE fue condenada por la Audiencia Nacional por manipular la información de esa jornada de huelga para favorecer al gobierno.

Los tres actores, apoyados en los medios, deben hacer lo posible para que la percepción general de los ciudadanos se aproxime a su objetivo. El gobierno minimizará la huelga, los sindicatos la amplificarán y la oposición responsabilizará al gobierno.

La imagen del día

Como cada jornada de huelga, las imágenes serán las que digan más de la situación. Aunque en esta ocasión, la primera huelga general 2.0, las conversaciones de la Red jugarán un papel importante. La importancia de esa imagen del día es la prueba que debe confirmar o refutar lo que nos dicen nuestros políticos y sindicatos… apoya o refuta la lucha por las percepciones.

Calles desiertas, medios de transporte colapsados, calles comerciales con persianas como protagonistas. Piquetes. Manifestaciones y concentraciones. Una de esas imágenes reinará y conquistará a los ciudadanos. Será la prueba del éxito o del fracaso del paro general.

Y habrá otro tipo de pruebas, otro tipo de imágenes. Serán las fotos de los usuarios en redes como Facebook o espacios como Twitter. Serán los comentarios, las vivencias personales de los que acudan a las manifestaciones o sorteen le gincana de llegar al trabajo con la incidencia de la huelga en los medios de transporte públicos y privados. Punto interesante éste último: la influencia de tu propia Red sobre tu experiencia personal. Aunque estés en el trabajo, si tu Red secunda la huelga tu visión sobre ella será muy diferente… Sin medios, ni sentencias ni ce ce o o de por medio.

Salir con ventaja

Esta es una huelga extraña. Zapatero ha intentado sortearla de mil maneras posibles, pero finalmente los sindicatos no han tenido más remedio que convocarla. Y ese es, en cierta forma, el pecado original del paro. Convocar una huelga a desgana no es el mejor modo para conseguir más apoyos.

Ahora bien, desde la convocatoria hasta el día de mañana los sindicatos han escenificado una escalada en intensidad muy notable y han conseguido crear un ambiente de expectación que seguramente ayude a la convocatoria del paro general.

Los vídeos de UGT con las “Mentiras de la crisis”, declaraciones más o menos afortunadas, movilización a pie de calle, etc. Esos son los mecanismos elegidos por los sindicatos para llegar a mañana con un entorno preparado para la huelga. Salen con ventaja.

Lo hacen porque la tesitura les ha sido especialmente favorable: el gobierno socialista no puede ser especialmente beligerante con los sindicatos. Su ministro de Trabajo está a punto de ser exministro y, por si fuera poco, el ejecutivo sabe que tampoco tiene mucho margen de maniobra en las políticas a aplicar. En el bando contrario, el Partido Popular tampoco puede ponerse a pies juntillas con los sindicatos. Sería un acto de triangulación espectacular, pero sus dirigentes no tienen credibilidad para hacerlo. Por lo que, entre gobierno y oposición, el protagonismo de la fase previa ha estado en los sindicatos. Sólo tienen que rematar el gol.

La huelga se juega en la opinión pública y los actores lo saben. Ellos no estarán en huelga. No tendrán un día ocioso: al contrario, saben lo que se juegan en las calles… y en las mentes de los ciudadanos. La comunicación mañana no hará huelga.

Un gobierno helado: defender lo indefendible

Frank Luntz, el consultor político norteamericano que es un experto en el uso del lenguaje, usó como subtítulo de su libro más famoso una frase que es demoledora: no es lo que dices, es lo que la gente oye. Luntz constata algo muy cierto: en política, como en cualquier otro campo, cuando comunicamos lo hacemos para que alguien reciba el mensaje. Personas que, por sus motivaciones, reciben el mensaje de una forma distinta unos de otros. Pero es en política donde esta diferente sintonía del receptor toma una mayor importancia.

En sintonía con lo que afirma Luntz, nos encontramos con una lapidaria frase de muchos políticos: “no nos hemos sabido explicar”. Frase que puede derivarse en “debemos hacer un esfuerzo de comunicación” o “el mensaje no ha llegado”. Una falacia que olvida algo tan sencillo como que en comunicación a B no siempre le llega lo que yo he dicho siendo A. Por el camino se distorsiona el mensaje, no sólo por el papel de los medios, sino por las propias emociones, preconcepciones, creencias, ideas, etc. sobre quien emite el mensaje.

Y la monumental nevada que dejó aislada a Catalunya no ha sido la excepción. Por mucho que el gobierno de la Generalitat no haya cesado en afirmar que su gestión fue adecuada, la experiencia personal de los catalanes les dice lo contrario. Pregunten, sobretodo, a aquellos que a esta hora –una semana después de las nevadas- siguen sin luz. Ni la gestión de la crisis fue adecuada ni lo fue la comunicación. El interlocutor A dejó en manos de los medios y de las personas la auténtica comunicación de los hechos.

Por ello, no importa que varios cargos del Govern iniciaran una auténtica ofensiva para comunicar lo que habían hecho. No es lo que el Govern decía, era lo que la gente oía. Lo que la gente sentía. Si esto debe ser, en comunicación, siempre una máxima, en comunicación de crisis aún más.

Sin embargo, eso también se da en el proceso contrario. Si en algo fue ágil el Govern de la Generalitat el lunes fue en poner en marcha un usuario de Twitter para comunicar las novedades en emergencias. Parece que la propia vorágine en Twitter impidió observar algo positivo. Estamos hablando de una administración pública. Algo ya de por sí lento y complicado. Un ente que, en medio de una gran crisis manifestada por millares de ciudadanos aislados e incomunicados, decide poner en marcha un espacio para informar de novedades.

Una decisión que no puede tomarse a la ligera. Que exige saber quién, cómo y de qué manera actualizará los contenidos, responderá a las preguntas y atenderá a los ataques de aquellos que, tras horas encerrados en un coche o en un tren, carguen contra él. No es una decisión menor, es más, es algo novedoso y relevante.

Pero tal y como iniciaba esta reflexión, no es lo que dices sino lo que oyen. No es lo que dices cuando intentas defenderte de lo indefendible, pero tampoco cuando debes sacar pecho por algo bien hecho y te encuentras de frente con las críticas de aquellos que no saben valorar lo realizado.

Foto de Miquel Pellicer.