Gracias, Molt Honorables

Foto: Parlament de Catalunya (Xavier Prat)

En pocas horas hemos sabido que las dos autoridades principales de Catalunya no seguirán en la primera línea de la política. Ni Montilla ni Benach tomarán posesión de su escaño. Dejarán paso a una nueva generación de líderes en sus partidos. Y tengo la sensación que los catalanes no hemos sabido entender lo que han aportado al país.

Es una visión personal, soy plenamente consciente de ello. De hecho, me alejo hoy del análisis habitual en este post. Pero creo que la importancia del momento lo merece. Las apuestas políticas que representaban Montilla y Benach han sido severamente castigadas en estas elecciones y su decisión es coherente con lo que han dicho las urnas. Como ellos mismos han expresado, su momento ha pasado. Optan por retirarse a tiempo. Dicen haber entendido el mensaje.

Catalunya deja atrás una etapa y empieza una nueva. Los protagonistas de esa etapa, cada uno en su ámbito, se van y dejan una gran herencia. Más allá de las conjeturas del momento nos han hecho algo mejores. Sé que esto es discutible, que los indicadores económicos pueden no parecer coherentes con ello. Pero creo, sinceramente, que Montilla y Benach han hecho un servicio a nuestra sociedad y es necesario agradecerlo.

Me gustaría empezar por Ernest Benach. Con él he compartido momentos muy interesantes. Momentos inolvidables para un joven que apenas empieza su carrera. Ha sido un orgullo compartir ideas y reflexiones sobre el poder de Internet en la política con la segunda autoridad del país. Ha hecho mucho por abrir una institución como el Parlament a la ciudadanía y aunque eso no llegue a la mayoría de la población, en unos años veremos lo acertado de su apuesta estratégica.

De Benach muchos recordarán una polémica absurda sobre su coche oficial. Algo que no hubiesen criticado de otros políticos o de otras autoridades. Siempre ha existido una doble moral. Para muchos, Benach será el presidente del Audi. Para tantos otros, el artífice de algo estratégico: acercar la política a los ciudadanos gracias a Internet. No es necesario ser un gurú para hacerlo. Solo se necesitan ganas, voluntad y decisión. Él las ha tenido.

De hecho, esta es la propia metáfora del abismo entre el modo tradicional de ver la política y la política 2.0. Mientras en la Red somos muchos los que agradecemos su liderazgo, en la calle son otros tantos los que se quedan con la anécdota. No saben nada más de él. No han querido acercarse a alguien que sí ha hecho el esfuerzo.

Por todo ello, gracias Ernest. Gracias por tener esa sensibilidad hacia los ciudadanos a los que has representado. Podemos sentirnos honrados de haber tenido tu juicio en la presidencia de la casa de todos.

Nunca seremos justos con Montilla. No quiero tomar el todo por la parte, como alguien me recriminó en la Red este domingo, pero los comentarios sobre el president que he oído tantas veces muestran un racismo latente por el hecho de que la principal autoridad del país ni naciera en Catalunya ni hablara perfectamente el catalán. No quiero ser polémico, pero es así.

Sin embargo, para mi es un motivo de orgullo poder decir que ese país al que tanta gente critica, es capaz de tener a un inmigrante andaluz como presidente. Montilla representa como nadie a una sociedad abierta, integradora y plural como es la catalana. Por mucho que tantos se nieguen en verlo.

No seremos justos con su hazaña. No seremos justos con su contribución. Y no sabremos valorar el techo de cristal que rompió Montilla al convertirse en el 128º president de la Generalitat.

A Montilla le ha faltado carisma. El que de golpe le surge en el cuerpo a cuerpo. Le faltó abrirse a la sociedad… aunque le tocó vivir un mal momento. Una desafección tan grande, que los catalanes no querían líderes sino soluciones. Puede parecer contradictorio, pero creo que los siete años de tripartito, y especialmente el mandato de Montilla, ha sido vivido por muchos como la emancipación del hijo: quiere vivir sin padres, aunque más temprano que tarde, entiende el valor de tenerlos.

Montilla ha dado estabilidad al gobierno de la Generalitat. Ha servido dignamente al país. Y ha sabido dejarlo con la misma dignidad. Algún día seremos justos con él y olvidaremos las absurdas polémicas sobre su capacidad como orador, su dominio de la lengua o su origen. Ha servido dignamente al país. No es algo menor.

Encaramos una nueva etapa política: nuevos líderes, nuevas metas. Agradeciendo el servicio de estos dos grandes patriotas, cada uno a su manera, solo espero de los nuevos líderes del país que asuman y ejerzan sus cargos con la misma dignidad. Gràcies, Molt Honorables.

Entrevista a Nadal

“Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres”

No tiene pelos en la lengua. Es directo, claro y conciso. Franco. E incluso, puede llegar a parecer que intenta educar a los casi 500 seguidores que tiene ya en Twitter. Así es Joaquim Nadal, el conseller de Política Territorial y Obras Públicas del gobierno de la Generalitat de Catalunya. O al menos, eso comunica su participación en esta gran conversación de 140 caracteres. Quería saber más. De él y de la decisión que le empujó a hacer de Twitter una manera de comunicarse. Y este post es el resultado de la entrevista con el consejero que, no podía ser de otra manera, hicimos a través de la plataforma de microblogging.

Nadal comenzó su aventura hace ya un mes. Pero en realidad llegaba después de una reflexión larga. Tal y como afirma el consejero, la idea le venía de parte del campeón Lance ArmstrongHace algún tiempo me convenció y no le hice caso“. Confiesa que veía Twitter desde la barrera, con “un punto de pasividad y desconocimiento“.

En realidad, Nadal no es una persona ajena a las herramientas 2.0 y a la fuerza comunicativa de Internet. Mantiene desde hace tiempo un blog-archivo y el Departamento que encabeza ha iniciado también desde hace algunos meses una presencia activa en la Red. Pero ha sido la facilidad de uso de Twitter uno de los factores decisivos para bajar a la arena “alguien me dijo” es sólo un click “y como usas el móvil lo harás muy bien“.

Del primer hola, a las aportaciones sobre la tarea diaria. Licitaciones, visitas a obras, informaciones sobre el avance de proyectos. Datos. Información para el ciudadano. Y este es uno de los otros atributos que valora el consejero de la herramienta “me permite sintetizar y es muy ágil para garantizar inmediatez“. Lo aplica a su trabajo aunque “trato de mantener un tono personal y que no domine el trabajo“.

Así, los seguidores de Joaquim Nadal descubrimos una gran facilidad para jugar con las palabras y extraer todo el jugo posible. Tweets con humor inteligente, apreciaciones poéticas y sensibles. Y alguna confesión con el Celler de Can Roca como protagonista.

La “pasividad y desconocimiento” se ha convertido a lo largo del último mes en una conversación creciente con otros usuarios. Si la agenda lo permite, el consejero responde a las menciones. E incluso, inicia él preguntas y debates. Quizás una de las cosas que más ha sorprendido de Nadal ha sido su capacidad de síntesis. Él no es consciente del todo, pero observa que “Me doy cuenta de que hay interacción y la gente me sigue con un punto de sorpresa y encuriosiment. Desmiento cada día la ampulosidad de mi doble de Polònia con mensajes ajustados de 140 caracteres

El conseller cree que Twitter es un espacio de oportunidad para “multiplicar en red mensajes hechos de claridad, simplicidad, espontaneidad y oportunidad“. Quizá por eso cree que es bueno que una política participe en Twitter. Seguramente, los que creen que estar en Twitter pierden el tiempo “no lo conocen y no pueden ni intuir la fuerza que tendrá en el futuro. Y no saben la capacidad de comunicar que ya ha tenido“.

Nadal ha recibido consejos sobre el uso de esta herramienta antes de aterrizar. Aunque confiesa que “la verdad es que muy pocos“. Aunque corrige “o tal vez sólo uno: hazlo. Haz un cambio de esquema en la información del Departamento, supera las notas de prensa

Con el temor de “caer en la pequeñez de la querella política o ser mal interpretado y entrar en una espiral de replys“, el consejero toma cada día más experiencia y poco a poco, crece su lista seguidores y seguidos -aunque todavía sigue a pocos usuarios, 70 de los 500 que le siguen-.

Nadal es el único usuario activo de Twitter del Gobierno de la Generalitat que se atreve con los 140 caracteres. De hecho, Catalunya ve como buena parte de su clase política no duda en hacer de Twitter una vía de comunicación efectiva con los usuarios. Desde el Presidente del Parlamento, Ernest Benach a decenas de diputados y diputadas del Parlament de Catalunya, pasando por alcaldes y concejales de muchos pueblos y ciudades e incluso consejerías del Gobierno de la Generalitat, que ya tienen una guía para esta participación. Parece un cambio imparable que ahora llega, también, los Consejos de Gobierno del Palau de la Generalitat.

El Montilla más católico

En mayo de 2005, el presidente de la Generalitat Pasqual Maragall visitó de forma oficial Israel junto al, por aquel entonces, líder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira. Ese fue un viaje polémico por varias cuestiones, entre ellas, la famosa fotografía protagonizada por Maragall, Carod y Castells con una corona de espinas que se vendía como recuerdo en la ciudad. Muchos católicos y la jerarquía eclesiástica española y catalana mostraron su indignación por aquella instantánea.

Un año más tarde, el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat se desplazaba al monasterio de Poblet en su primer acto como candidato. José Montilla dibujó en ese momento una dirección muy distinta a la de su predecesor –aunque más allá de la polémica Maragall tampoco se distinguió por un enfrentamiento extremo a la religiosidad-. Pero esa no era ni la primera ni la última señal que enviaría el hoy president de la Generalitat hacía la Iglesia y sus fieles: tras dejar el ministerio no dudó en visitar Montserrat, uno de los símbolos más potentes del catolicismo y la catalanidad.

Guiño o estrategia, Montilla ha tenido un perfil más cercano a Pujol  que a Maragall, especialmente en lo que a relaciones con los estamentos religiosos se refiere, ya que a diferencia del president Pujol, Montilla se declara no practicante. Pero el president es consciente de la importancia del voto católico y de cómo la actitud mantenida sostiene su propia imagen de seriedad y centralidad. Si Maragall protagonizaba momentos como el de la corona de espinas, Montilla acude a beatificaciones, a la misa de Sant Jordi en el Palau, funerales o evita que su gobierno apruebe cambiar el nombre de las vacaciones escolares para borrar cualquier mención religiosa.

De hecho, según el último barómetro del CEO, el 62% del electorado del PSC en 2006 se declara católico –aunque sólo el 10% se declara practicante-. Mantener la postura que Montilla defiende es coherente con su base, pero especialmente importante si pretende atacar la bolsa de votos del partido más votado en aquellas elecciones, CiU. La base católica de los nacionalistas es mayor, el 87% de los votantes se declaran católicos y los practicantes suben hasta el 29%.

Si el PSC quiere jugar el partido sabe que debe enviar mensajes muy segmentados a una gran variedad de públicos. Otra cosa será que lo consiga. Pero en todo caso, la línea mantenida por Montilla contrasta con lo que se percibe de la acción de gobierno de sus colegas socialistas en Moncloa. Mientras que el gobierno de Zapatero ha buscado el enfrentamientos con los prelados, Montilla defiende que es un error. Pese a ello, está de acuerdo con el gobierno y el PSOE en las cuestiones que más han tensado la cuerda con la Iglesia: el aborto y la muerte digna.

Montilla no duda en recomendar la lectura de la Biblia “se tiene que leer por un tema de cultura general, al margen de si se es creyente o no”. Todo un mensaje a ese electorado con la piel más fina. Por algo, el primer secretario de los socialistas catalanes y president de la Generalitat sostiene que las tensiones con la Iglesia han dañado al PSOE. Seguramente cree que es un error, porque sabe que hay votos que se alejan por esas cuestiones. Y justo ahora, lo que se precisa, es multiplicar los panes y los peces. Vamos, los votos.

“Ciutadans de Catalunya: ja sóc aquí!”

Hace ya 32 años que la ciudad de Barcelona se paralizó para recibir al presidente de la Generalitat. Josep Tarradellas volvía de un largo exilio en el que había encarnado –y sufrido- la presidencia de la Generalitat durante los oscuros años del franquismo. Su vuelta era la imagen más fidedigna de la recuperación de la institución de gobierno de los catalanes.

Ese domingo 23 de octubre, a bordo de un DC-9 de Iberia, el presidente restituido llegaba a Barcelona dónde le esperaba todo un pueblo. El acto fue protocolario a la vez que popular, la antesala a su toma de posesión el día siguiente. De ese acto todos recordamos las imágenes vistas mil veces de su discurso desde el balcón de la Generalitat. Ese en el que pronunció unas palabras que quedaran para siempre en el imaginario colectivo catalán:

“Ciutadans de Catalunya: ja sóc aquí!”.

Improvisó un discurso que tuvo mucho significado para la sociedad catalana del otoño de 1977:

“Ciutadans de Catalunya: ja sóc aquí! Ja sóc aquí! Perquè jo també vull l’Estatut! Ja sóc aquí! Per compartir les vostres penes, els vostres sacrificis i les vostres joies per Catalunya. Ja sóc aquí! Per treballar amb vosaltres per una Catalunya pròspera, democràtica i plena de llibertat. Ja sóc aquí!”

“Ciudadanos de Catalunya: ¡ya estoy aquí! ¡Ya estoy aquí! ¡Porque yo también quiero el Estatut! ¡Ya estoy aquí! Para compartir vuestras penas, vuestros sacrificios y vuestras alegrías por Catalunya. ¡Ya estoy aquí! Para trabajar con vosotros por una Catalunya próspera, democrática y llena de libertad. ¡Ya estoy aquí!”

Con el tiempo, hemos ido recuperando la memoria histórica, de momentos cruciales como este. Una lucha que conoce muy bien el president Maragall. Esta semana ha presentado el proyecto de investigación biomédica BarcelonaBeta que investigará sobre las causas de enfermedades como la que él sufre, el alzhéimer. Decía en una reciente entrevista que “no hay mal que cien años dure, podemos olvidar dónde hemos dejado las llaves, pero no olvidamos las poesías, las canciones, los refranes…” Y en ese orden de cosas, añado, no debemos olvidar a las personas que han contribuido a vertebrar el país. De Tarradellas a Maragall, pasando por Pujol. Sin olvidar a Macià, a Companys y a tantos otros.

El president Pujol tampoco se da por vencido. Sus memorias pretenden que no olvidemos lo que costó recobrar el autogobierno y defenderlo. Y también este mes, el gobierno de la Generalitat ha pedido una vez más que se anule el juicio al president Companys –el único presidente democrático asesinado por el fascismo- y junto al gobierno español, han entregado a la familia un documento de reparación.

En una comida esta semana comentábamos la necesidad de no olvidar lo que muchos hicieron por nuestra sociedad. De reclamar un poco de ese deseo de países como los Estados Unidos para recordar la tarea, los valores y los ideales de los que ocuparon los mayores cargos de responsabilidad de un país. Los monumentos, las calles y los monolitos son ejemplo de ello, pero también el recuerdo vivo de sus palabras. Y ahí tenemos un problema. Buscar en Internet discursos de Macià o Tarradellas es casi tan difícil como de Suárez, Calvo Sotelo, González o el propio Aznar. Mientras, Washington, Jefferson o Lincoln no sólo están a un clic de distancia, sino que son ampliamente citados en la retórica política habitual.

Recordando la vuelta de Tarradellas, intento recordar cosas que no he vivido, pero que no me gustaría olvidar…