¿Por qué son importantes los 100 primeros días de gobierno?

Son los cien primeros, como podrían ser doscientos o diez. Lo importante es el concepto. La idea de tener unos días para llevar a cabo la transición desde la oposición al gobierno. Del banquillo, a llevar el dorsal titular. Nunca tendremos una segunda oportunidad de crear una buena primera impresión. Y los cien primeros días son esa primera impresión. Veamos su importancia.

El origen

Franklin D. Roosevelt fue el primer presidente estadounidense en acuñar el término y en usarlo con fines comunicativos. Como en muchos otros ámbitos, somos herederos de los usos de la política estadounidense. FDR llegó al poder en el cuarto año de una crisis económica de alcance mundial. Necesitaba transmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que cambiaran la situación. Generar confianza y optimismo a la ciudadanía y a los mercados.

Los cien primeros días de FDR son, en cierto modo, únicos. Las circunstancias y un modo de hacer política muy diferente al actual permitieron que el presidente pudiera ver aprobadas 15 leyes importantes en el Congreso. Sentó precedente e inauguró una nueva manera de medir los tiempos en político. Roosevelt no se separó ya de la ola del cambio que supo crear.

Gestionar una transición

Los cien primeros días son importantes porque muestran si un líder está capacitado para gestionar una transición. O lo que es lo mismo, para calibrar si los electores tomaron la decisión correcta al apostar por un candidato. Por ello, es importante demostrar que se tiene capacidad para ello.

En esta labor de gestión, el primer asalto es la propia formación de gobierno. La elección de los ministros y ministras es ya un mensaje político en toda regla. Aunque la oposición no valore o critique los nombramientos, sus experiencias previas lo harán.

El segundo asalto es el propio plan de acción político. Suele ser habitual que los presidentes recién elegidos centren su actividad en el problema que les ha hecho ganar las elecciones: economía, terrorismo, política exterior, políticas sociales. José Luis Rodríguez Zapatero anunció la retirada de las tropas de Irak en su primer acto como presidente. Roosevelt, en cambio, se centró en la economía.

Conquistar las percepciones

Volvamos a la primera impresión. E invitemos a la atención a este baile. Los políticos compiten con un sinfín de actores por nuestra atención. Que es un bien preciado y limitado. Por ello, es importante conquistar las percepciones de los ciudadanos respecto al líder que recién ha asumido el cargo.

Muchos electores le recordarán por lo que haga durante el inicio del mandato. Si consiguió cumplir propuestas electorales, mejorar la situación, etc. será percibido como alguien eficiente y confiable. Si incurre en errores o inestabilidad manifiesta, los electores desconfiarán del nuevo gobierno. El primer gobierno tripartito, presidido por Pasqual Maragall, dio buena cuenta de ello tras la reunión con ETA del conseller en cap Carod-Rovira.

Las percepciones se fijan en la mente del elector y por ello es importante comprender el valor de los primeros cien días de gobierno para poder aprovecharlos. Aunque no todos los nuevos presidentes eligen esa vía: algunos prefieren dejar los logros para más adelante.

Un producto de comunicación

Lo importante es entender el valor estratégico para la comunicación y para los propios resultados. Y, en consecuencia, comprender que los cien primeros días son un producto de comunicación en sí mismo. ¿Qué se quiere conseguir? ¿Qué se va a comunicar? ¿Quién lo va a hacer? ¿Qué papel va a tener el presidente o presidenta? Tras responder a esas preguntas, también es importante concebir la propia comunicación de los cien primeros días.

Esa comunicación puede hacerse con la presentación de informes, discursos o una serie de actos para conmemorarlo. Concebirlo como un propio hito para reforzar los efectos.

 

En definitiva, cien oportunidades para comunicar en un momento clave para llegar a los ciudadanos.

 

 

Foto de MarcelGermain

Homer Simpson será presidente de Estados Unidos

president-simpsonEn Estados Unidos la política se lleva en el ADN. Gusta, se vive desde la infancia. Si a ello le sumamos ese gusto por el espectáculo, llegamos al propio espectáculo de la democracia, el showbusiness de la política. Las campañas a lo grande, los grandes anuncios electorales, el dominio de la imagen, una política para todos los sentidos. Y casi, para todos los públicos.

Quizás por ello, el mundo del entretenimiento no es ajeno a la política. Desde una gran cantidad de títulos cinematográficos dedicados a los inquilinos de la Casa Blanca a la mítica serie ambientada en la zona de trabajo, el Ala Oeste de la Casa Blanca. Presidentes más o menos convincentes ante las cámaras, pero también de amarillo y en animación.

La familia más famosa de América, The Simpsons, cumple 20 años. Y como buena familia americana, también lleva la política en su ADN, aunque Homer sea el típico ciudadano alejado de ella. Esta serie de éxito, que cuenta con un humor inteligente y unos guiones muy trabajados, llega en buena forma a su aniversario y echando la vista atrás podemos darnos cuenta hasta que punto la política ha sido una parte central del show.

Tras miles de episodios, 12 presidentes han “actuado” para los Simpson. Desde el padre fundador, George Washington, a George W. Bush. Pero además, escenas, frases y discursos célebres de la política norteamericana se han colado casi sin avisar en muchas escenas de la familia amarilla: el bebé Maggie imitó a la niña del famoso spot de L.B. Johnson, Daisy. Y Bart jugó con el spot “Rats” de George W. Bush. O Homer proncundiado la palabra “nuclear” como Eisenhower.

Estas son las 10 mejores escenas presidenciales en The Simpsons:

George Washington
En el marco del bicentenario de la ciudad de Springfield (con fuertes connotaciones al propio aniversario de la nación celebrado años antes), Lisa descubre el terrible secreto de su fundador. En la recreación del mismo, el primer presidente americano forcejea con el hombre que da nombre a la ciudad. Y descubrimos porque a su retrato oficial le falta un pedazo.

George H.W. Bush
El primer presidente Bush se muda a Springfield tras dejar la presidencia. La razón es simple, es la ciudad de América con menos interés por la política. La pareja presidencial se instala delante de la casa de los Simpson e inicia una tensa relación vecinal con Homer. Con guiños a “Daniel el Travieso”, Bart juega también un gran papel.

John Fritzgerald Kennedy
El abuelo Simpson descubre durante la Segunda Guerra Mundial que JFK es, en realidad, un nazi. ¿Por qué? En un bote de guerra recita las famosas palabras “ich bin ein berliner” y Abe Simpson ordena la carga contra él.

Richard Nixon
Durante un capítulo de Halloween, Homer vende su alma al diablo por una rosquilla. La familia exige un juicio justo, formado por un terrorífico jurado de asesinos y seres diabólicos. Incluido Richard Nixon.

Thomas Jefferson
Airado por ser un segundo plato en los memorials de Washington, el presidente Jefferson se niega a dar consejo a Lisa cuando sufre una falta de fe en la democracia al descubrir un caso de soborno a un congresista.

Abraham Lincoln
Aunque aparece alguna escena, la más famosa es un gran homenaje. Cuando Lisa llega a presidenta de los Estados Unidos en un salto al futuro, Homer y Marge se instalan en la Casa Blanca. Homer se pasará todo el capítulo buscando el oro de Lincoln que acabará siendo un verso.

Jimmy Carter
Los Simpson ayudan al expresidente en su fundación construyendo casas para los más desfavorecidos.

Gerald Ford
En el mismo capítulo de la tensión vecinal con Bush, Ford acaba instalándose en la misma casa y congenia rápidamente con Homer: futbol y cervezas son la clave.

Ronald Reagan
El actor tuvo su momento en los Simpsons al ser invitado a la fiesta de cumpleaños del pérfido republicano local: el señor Burns.

Bill Clinton
Quizás uno de los presidentes que más veces ha visitado a los Simpson. Homer contestó la llamada que hizo a los vencedores de la Superbowl, intentó seducir a Marge en varias ocasiones y visitó a la pequeña Lisa.

Y queda reseñar la aparición de dos presidentes más (Franklin D. Roosevelt y Andrew Jackson) y la mención expresa a Obama: Homer intentó votar por él pero lo hizo por McCain.

Así que quizás por ello, los productores de los Simpsons no dejan de hacer gestiones para conseguir que Obama sea el primer presidente que presta su voz para un capítulo. A ver si lo consiguen. Y que lo podamos ver durante muchos años más con esta excéntrica familia. Y si no es posible, quién sabe, quizás Homer llegue a Presidente…