¿Relevo en el PP y el PSOE?

En el fondo, el PP sigue manteniendo la ventaja política en el actual contexto. Tanto PP como PSOE han cometido dos de los grandes pecados que se pueden cometer en política: dejar que la ciudadanía crea que se improvisa en el ejercicio del poder y mostrar una gran división interna y falta de liderazgo. Por suerte para los conservadores, lo segundo tiene cura. Lo primero, no tanto.

Para el ciudadano medio, el gobierno debe ser una fuente de estabilidad, un lugar donde depositar la confianza, especialmente en los momentos más duros e inestables, como el actual. Debe ser el garante, alguien en quién creer y a quién presuponer sensatez en sus decisiones. En definitiva, creer que hay alguien que sabe como funciona todo esto, que tiene respuestas y que pone en marcha su acción de gobierno para conseguir resultados.

Cuando esta concepción falla, para muchos se hace impensable mantener al ejecutivo. Así, no es buena noticia para los socialistas el dato que publicaba ayer El País: el 76% de los encuestados cree que el presidente del Gobierno improvisa sobre la marcha. Y esta es una debilidad grave. Las percepciones del electorado se verán muy mediatizadas por esta concepción que parece estar generalizada. ¿Cómo se puede conseguir algún beneficio de la acción de Gobierno si la gente cree que no se sigue ningún objetivo particular?

El reto que tiene ante sí Moncloa es muy grande. No se trata únicamente de recuperar la iniciativa política, sino romper con una imagen que le lastra de forma profunda. No es sólo esperar a que vengan tiempos mejores, es prepararse para borrar la imagen de improvisación: la recuperación sólo puede ser objeto de un concienzudo plan y de las mejores prácticas, no fruto de la improvisación. Ese es el difícil hueso de roer del presidente y mucho tendrá que hacer para cambiar la dinámica.

Rajoy también tiene ante sí esa necesidad clara, la de cambiar el ciclo en el que se ve envuelto el PP desde su derrota electoral. La larga serie de parches que han venido aplicando en Génova se han desbaratado tras los escándalos de Gürtel. Rajoy está más contestado que nunca, dentro y fuera del partido y los ciudadanos, en la misma encuesta, muestran una gran desconfianza hacia él, incluso entre sus votantes. Y ese es su gran pecado, no poder desplegar todas las armas opositoras en un momento clave para construir una imagen de cambio y alternancia.

Pero el PP lo tiene más fácil. Si consigue superar de una vez por todas la crisis interna puede recuperar la iniciativa política. Llegan tarde, lo han hecho mal y eso ha cuajado en el ánimo de muchos, pero no lo tienen todo perdido. Tienen márgen de maniobra, desde el líder a los apoyos a éste. La justícia es lenta y la amnesia de muchos ciudadanos implacable.

Aunque la resurección en política puede darse siempre en varias direcciones, a día de hoy es más fácil poner la locomotora popular otra vez en marcha que decidir la ruta que debe tomar la socialista. Es más fácil cambiar el maquinista en uno que en el otro, aunque, quién sabe, quizás en unos meses veamos una lucha de maquinistas, así, en femenino. Si Rajoy no despega y sólo un tercio de los votantes socialistas creen que Zapatero puede volver a ganar; ¿veremos un duelo femenino en la cumbre? Todos imaginamos nombres, pero a partir de aquí, lo dejo a vuestra imaginación…

El impuesto de la muerte

CiU no conseguirá suprimir el impuesto de sucesiones hasta que gobierne… o hasta que consiga cambiar el marco conceptual de muchos ciudadanos que expresen mayoritariamente su deseo de acabar con este impuesto. Y quizás dotarse de una estrategia un poco menos contradictoria.

Es evidente que hay una cuestión ideológica de fondo que no se puede atajar sólo con una estrategia de comunicación, pero la experiencia americana es muy clara al respecto. La población a favor de eliminar el impuesto de sucesiones no era el mismo que quién quería terminar con el impuesto de la muerte. Más del 70% estaban a favor de este último, muchos más que en opciones similares a la primera. ¿Por qué hay un cambio tan grande respecto al mismo concepto?

La explicación es los conceptos que evoca una palabra. El marco en el que se desenvuelve. Y eso es básico. Cuándo hablamos de muerte, pensamos en alguna experiencia personal, en el entierro, el funeral, los trámites. En el dolor, el desconsuelo. El negro del luto. ¿Quién no quiere suprimir un impuesto que se asocia a algo tan doloroso?

El término deja de ser neutral y, de golpe, desaparece la imagen de señores del tipo Millet celebrando la supresión de un impuesto para todos los patrimonios, incluido el de los súper ricos.

El debate en el Parlament de ayer –uno de los más vibrantes de los últimos acontecidos-, CiU no usó una aproximación de este tipo. El concepto empieza a aparecer en algunos comentarios en medios y blogs, pero el mensaje político sigue fijado en términos clásicos. Y las fuerzas de izquierda las rebaten de un modo más próximo y emocional, con una apelación directa: si suprimimos el impuesto, ¿de dónde sacamos los 800 millones de euros que faltaran en el presupuesto? ¿Cómo dejamos de construir hospitales y escuelas para que unos señores con millones dejen de pagar un impuesto? Es simplificado, lo sé, pero es lo que muchos ciudadanos pueden creer.

El lenguaje es fundamental, hay que elegir bien cada palabra. Sobretodo si luego se incluyen estrategias distorsionadoras. Si el impuesto es una competencia autonómica, ¿por qué CiU llevó el tema al Congreso? ¿No ha introducido ruido en un debate que, queramos o no, es básicamente emocional?

La factura pendiente de Rajoy

Hace algún tiempo, cuando la construcción aún vivía su momento álgido y los anuncios en radio los protagonizaban empresas auxiliares de este sector, una conocida marca ofrecía las bondades de sus sistema de aislamiento de tejas. Bajo teja para evitar filtraciones, para aguantar el chaparrón… ¿habrá instalado ese sistema el PP en su sede central en Génova?

La tormenta no ha estallado, hace ya demasiado tiempo que llueve sobre mojado aunque en el PP no se haya movido nadie. Lo que sí ha cambiado es la táctica –que no estrategia, pues sigue siendo la misma: evitar que la tormenta se lleve al patrón por la borda-, desapareció de sopetón la manía persecutoria que este verano enarboló María Dolores de Cospedal –sin aportar ni una sola prueba, ni una sola dimisión- pero no desapareció el oscurantismo para con los ciudadanos.

Si por algo se caracterizó el PP al llegar al Gobierno en 1996 fue de acabar con la corrupción socialista que tanto había escandalizado al país a mediados de los 90. Prometieron regeneración y se apropiaron, no sólo del centro ideológico, sino de la concepción de ser un partido limpio y honrado. Hoy, las portadas de todos los periódicos, los titulares de todos los noticiarios y los comentarios en todas las tertulias muestran que la sombra de duda es ya una acusación vox populi a que algo huele a podrido en el PP.

Pese a todo, la estrategia de comunicación del PP está siendo exitosa: tras más de 9 meses de trama nadie se ha movido de la silla. Los cambios en el discurso están tan pensados que la sociedad aún no se ha plantado. Y eso es lo grave.

  • Primero fue el mensaje de que los trajes de Camps no eran importantes y que la justicia lo exculparía. Así fue.
  • Luego vino lo de la conspiración que no ha sido, pero para muchos ciudadanos siempre quedara la idea que todo esto es capricho de algún juez…
  • Vino la reunión secreta de Camps y Rajoy. Para “hablar de Madrid 2016”. Sin informar a Cospedal o al partido.
  • Y ahora la percepción que los Gürtel parecen los Dalton, yerno de un presidente incluído.

La estrategia de salvar los muebles etapa por etapa parece que funciona, pero también es el motivo por el que las encuestas no muestran una victoria por goleada en intención de voto. Esta manera de entender la gestión de una crisis es la que explica el apabullante suspenso de Rajoy en los sondeos.

La pregunta es, ¿hasta cuándo podrá aguantar Rajoy sin exigir, al menos, una dimisión? ¿Hasta cuándo podrá permanecer inmóvil el PP cuando las investigaciones apuntan a que la red de financiación ilegal es más profunda de lo que parece y más extendida por la geografía española? Rajoy aún puede reaccionar. Aún puede apuntalar su liderazgo con un golpe contundente encima de la mesa. Pero, ¿está dispuesto a hacerlo? ¿Puede hacerlo? ¿Tiene alguna factura pendiente con los Gürtel?

Impuestos: la Guerra de Irak de Zapatero

El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero acaba de vivir su particular Guerra de Irak. La subida de impuestos anunciada, pero sobretodo el modo en que ha sido anunciada es, seguramente, uno de esos momentos clave que inciden en la percepción de mucho votantes y van moldeando la propia opinión ante una opción política.

Para entendernos, no votamos sólo por un conjunto de medidas o datos. Las hojas de servicio no sirven de nada si no van acompañadas del convencimiento en lo realizado y, sobretodo, por un vínculo emocional con el votante. De poco servirá haber retirado las tropas de Irak, haber igualado los derechos de las personas homosexuales con los heterosexuales, poner en marcha el cuarto pilar del Estado del bienestar o incluso haber asegurado cobertura a muchos ciudadanos en un momento muy duro; si la percepción mayoritaria de la ciudadanía es que somos objeto de un gran engaño.

¿Es la subida de impuestos un fraude masivo? No soy economista y sí, la política fiscal es de los pocos instrumentos que le quedan al Gobierno en un contexto como el que nos ha tocado vivir. Es lógico que se barajen todas las posibilidades y se opte incluso por medidas impopulares, pero… ¿han calibrado bien el movimiento?

Una de las herencias del aznarismo ha sido un cambio muy profundo en la mentalidad de la ciudadanía. Si durante los años de gobierno de Felipe González un 40% de los ciudadanos estaba dispuesto a aceptar una subida de impuestos si el contexto lo solicitaba, tras el paso del castellano-leonés, el porcentaje bajó al 20%. Y los que creían que se podían bajar los impuestos sin tocar el Estado del bienestar, el 65%. En 2008, el porcentaje era del 59%. Es más, la encuesta del CIS sobre fiscalidad de 2008 también mostraba que tocar los impuestos puede no ser una buena idea. La misma encuesta mostraba que el 78% de los españoles creen que los impuestos no son justos.

La estrategia electoral no lo recomendaba ni lo recomienda. Pese a ello, los socialistas se han aventurado a tocar los tributos. Lícito e incluso coherente… si no fuera por dos aspectos clave:

  • Zapatero ha defendido a capa y a espada durante los últimos cinco años que no subiría los impuestos. La última vez, en junio de este año.
  • En vez de promover una subida de impuestos a las rentas más altas (la jubilación del consejero delegado del BBVA nos muestra que hay gente y empresas que parecen ajenas a la crisis), la subida del IVA afecta directamente a las clases medias y trabajadoras, con un impuesto indirecto que no es proporcional. Lo más alejado a la doctrina socialdemócrata.

Estos dos aspectos nos muestran varias de las claves que deberemos añadir al hecho que a nadie le gusta que le toquen los impuestos. Aspectos que la medida comunica, como improvisación, búsqueda de la inmediatez sin pensar las consecuencias, sensación de engaño, fraude masivo. Muchos ciudadanos se sienten directamente atacados y los votantes más ideológicos se ven en la difícil tesitura de defender a un gobierno que se ha tragado sus principios.

Si a eso le sumamos la incapacidad del gobierno para explicar el porqué de la medida, el cóctel está servido. Es un momento clave, es su particular guerra de Irak. La subida de impuestos va a ser lo que embarranque el coche socialista en el rally hacia las elecciones de 2012. Porque aunque se pudiera mejorar la comunicación, el problema está en el fondo en las ideas. Aunque, para que no queden dudas, trataremos las opciones que podría haber barajado Moncloa al anunciar la subida de tributos. Pero eso, será en otra ocasión.

El gesto contundente de Camps

Aunque no lo tengamos presente, el tacto tiene un papel importante en política. No somos conscientes, ya que no solemos tener la ocasión de charlar directamente con nuestros representantes, cara a cara, pudiendo estrecharle la mano o observar si el discurso de preocupación por la crisis lo acompaña con algún gesto de recogimiento y comprensión. Pese a ello, el lenguaje político está repleto de expresiones que nos evocan a este vital sentido.

Coincidimos en la necesidad de tener tacto en la dirección de la política exterior y la diplomacia. Mano izquierda en la lucha contra el crimen. Tender la mano al adversario político para los temas de Estado. Abrazar una medida que ayude a las familias a mejorar su bienestar… También el tacto se evoca al pedir, con tacto, medidas sobre algo concreto. Por ejemplo, un gesto contundente a Camps.

Aunque la causa contra el president de la Generalitat valenciana se archivó hace unos meses, el cerco a su entorno y al Partido Popular de esa comunidad no ha terminado. Con un gesto de fuerza, la dirección nacional del partido fijó el rumbo hacia la negación de todo lo ocurrido y la afirmación, casi desesperada, de una trama organizada por el Gobierno para perseguir a su partido en los tribunales. Ya sea por ello, o porque los cuerpos y fuerzas de seguridad y la Justicia hacen su trabajo, los nuevos informes aparecidos apuntan directamente al exculpado Ricardo Costa y al mismo Camps. Y los nubarrones de un Filesa en el PPCV amenazan lluvia. No lo digo yo, lo dice El Mundo, ni más ni menos.

Ante un aumento de la tensión en las últimas horas y con el debate sobre el estado de la región en marcha, desde Génova se ha pedido un gesto contundente. Una muestra inequívoca de que lo que se dice es falso, incluso la búsqueda de un nuevo modo de explicar las cosas pero… ¿cómo pueden explicarse mejor las cosas si las filtraciones son tan crudas? ¿Puede explicarse mejor un presunto caso de financiación ilegal?

El tacto es un sentido que nos da una cantidad de información muy rica y que podemos procesar de modo eficiente. La presión de las manos al tocarnos, una caricia… información en tiempo real del estado de ánimo de una persona. El gesto que pide Rajoy, ¿qué información nos debe dar?

Descendemos de unos primates que dedicaban el 15% de su tiempo a tocarse. Gracias a ello no podemos entender un mundo sin tacto. Quizás haya llegado el momento de que ese gesto contundente sea real y claro para los valencianos y valencianas, pero también para la política en general. Un gesto que promueva la producción de endorfinas, que nos encienda las áreas sensibles de la piel y que nos haga creer otra vez en la política. De un modo contundente debe encontrarse una salida a una cuestión que puede lastrar a Rajoy… aunque con una subida de impuestos, dirimir lo que ocurre con Orange Market seguramente pase a un segundo plano.

Elecciones alemanas: Yes, Angela Can!

Angela Merkel ha conseguido en 4 años ser un referente para los conservadores europeos. Respetada y admirada más allá de sus fronteras, hoy despejará algunas incógnitas básicas para entender su futuro político. Si no hay sorpresas –y nada las presagia- la cancillera alemana repetirá en el cargo aunque seguramente lo hará con nuevos compañeros de viaje.

Tras las dificultades de la CDU y el SPD para formar gobierno por separado en 2005, se formo la gran coalición con estos dos partidos. Un movimiento político necesario para asegurar la gobernabilidad del país, pero tremendamente incómodo para los dos equipos. Así, como suele pasar en el mundo de las coaliciones, saber repartir los éxitos y fracasos no siempre es fácil.

Todo apunta a que esta gran coalición no será necesaria. Su rival, y hasta ahora vicecanciller federal, el socialdemócrata Frank Walter Steinmeier, no ha conseguido sobreponerse a la ola de apoyos que Merkel ha cosechado, tal y como indicaba Gutiérrez-Rubí esta semana en Público. Steinmeier no sólo organizó un gobierno en la sombra al propio gobierno en el que estaba, antes del verano, sino que ha tenido que hacer frente a la oposición de sectores tradicionalmente afines, como los sindicatos.

Ante este contexto, los liberales pueden ser el sustento de Merkel en la etapa que empezará el próximo lunes.

Merkel es la dirigente político más influyente del mundo, pese a tener un perfil comunicativo bajo y reservado y hacer gala de una timidez poco habitual en un mundo político tan centrado en los impactos mediáticos. Pese a ello, seguramente los alemanes y alemanas vean con buen ojos su resolución, determinación y eficiencia. Pese a que, tal y como corresponde con su ideología, eso signifique poner en duda las coberturas sociales de un país como Alemania.

Otra de las cuestiones interesantes de lo que ocurra hoy será observar la participación electoral en un contexto de crisis económica y con dos candidatos que no son, precisamente, un ejemplo de conexión con el electorado. Berlín vivió un momento histórico con el discurso de Obama que difícilmente podrían protagonizar Merkel o Steinmeier.

Europa observa atenta a lo que ocurra en Alemania, no es para menos.

Os puede interesar:

¿Cómo se eligen a los diputados alemanes?
La campaña de Merkel

Elecciones en Portugal: Portugal no es una provincia española

Si en Alemania mañana decidirán si la derecha gobierna con los liberales o no, aunque seguramente siga gobernando la derecha, en Portugal la cuestión es muy diferente: el terreno de juego está a la izquierda.

La elecciones portuguesas –por cierto, las primeras en menos de un mes, ya que el 11 de octubre se celebrarán las municipales- tienen nombre y apellidos, los del actual primer ministro José Sócrates. Este socialista, europeísta y dotado para la comunicación, se presenta a una reelección que la mayoría de encuestas dan por hecha. Enarbolar la bandera del antiespañolismo no le ha servido de mucho a la candidata de los conservadores del Partido Socialdemócrata, Manuela Ferreira Leite.

De hecho, España ha sido un issue de la campaña electoral y parece que a Ferreira le falló la estrategia electoral: pese a que el temor de muchos portugueses de ver como la influencia española se multiplica en su país, son conscientes de la necesidad de tender puentes entre los dos países para su propio progreso económico. Y parece que negarse a la conexión de Lisboa y Madrid por AVE no sea una gran medida…

La crisis económica, como en Alemania y en cualquier cita electoral que se dé a partir ahora, ha copado parte de los mensajes y quién sea elegido tendrá el deber de llevar a cabo las políticas necesarias.

Son interesantes algunos pasos dados en Internet en esta campaña. Sócrates se ha inspirado enormemente en la campaña de Obama –incluso tiene su propia red social- y los colores y tipografía nos recuerdan al buque insignia del entonces senador de Illinois. Ferreira tiene una web más modesta, aunque al igual que su contrincante, están presentes –que no participando activamente, es diferente- en numerosos canales como Redes Sociales, UGCs, etc.

Con AVE o sin él, Portugal decide mañana su futuro.

¿El PP comparte asesor con Belén Esteban?

Rajoy comparte asesor con Belén Esteban. Estoy convencido. Sólo así puede entenderse que tanto el PP como la Esteban hayan iniciado este verano una estrategia de lo más esperpéntica para captar la atención de los medios: y lo han conseguido. Poco importa a costa de qué, pero lo han conseguido.

No es ni casual ni fortuito que la rocambolesca teoría de la inquisición al principal partido de la oposición aparezca en verano, en pleno agosto. No es fruto de un descuido que María Dolores de Cospedal haga unas de las declaraciones más graves de la democracia en la playa y en agosto. No es un error. Sabían muy bien lo que hacían: asegurarse el dominio mediático en el momento del año en que la política tiene menor actividad.

No fue casual, tampoco, que el tema Watergate estallara en el verano de 1973 y no durante las elecciones: hacer según que cosas en verano te asegura mantener viva la llama de tu historia. Y así ha sido. Pero, ¿a costa de qué?

El Partido Popular se ha propuesto dinamitar los puentes con todos. Saben muy bien lo que hacen, ser un mártir en política vende, y mucho. Poco importa que hayan deslegitimado a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado –sí, los mismos a los que felicitan por desmantelar zulos de ETA-, a jueces y fiscales –que raro que no los deslegitimaran con tanta fuerza ante tantos errores o polémicas judiciales, como el magistrado homófobo y alguno de los machistas, por decir algo- y a todo el que se atreva a apuntarles con el dedo.

Saben muy bien lo que hacen al crear una enorme cortina de humo para tapar quien sabe qué a costa de mucho. Eso sí, cuando se habla de la previsible sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso que ellos mismos presentaron contra el Estatut, entonces habrá que acatar a pies juntillas la sentencia. Cuando va contra nosotros, son malos. Cuando van con nosotros, son buenos.

Y digo que el PP me recuerda a la Esteban porque se ha pasado el verano hablando de lo suyo, de lo de siempre (su ex-novio, la mujer de su ex-novio, su hija), con un baile de acusaciones sin pruebas, sin presentarse en un juzgado. Y es que parece ser que acusar a todos de contra todo es gratis en este país.

Parece como si, como sociedad, nos hubieran puesto algún anestésico en el agua de las playas y piscinas para que nadie se levante y diga basta. No se puede ser una alternativa seria de gobierno en este país tras haber deslegitimado sin una sola prueba a la médula espinal de nuestra convivencia. Ya no es una cuestión de ideología política, es una cuestión de decencia: si lo que ha denunciado el PP es cierto, pruébenlo de una vez y yo seré el primero en pedir que dimita en bloque el gobierno.

Pero el PP tendrá suerte. Nuestra memoria colectiva es débil y cuando lleguen las elecciones ya no pensaremos en eso. Cospedal no habrá dimitido. Tampoco lo habrá hecho Camps (los tribunales le han absuelto, de momento, pero como ciudadano me preocupa eso de ver como nuestros políticos reciben regalos a cambio de Dios sabe qué), y ni siquiera lo habrá hecho Rajoy.

Tampoco habrá desaparecido la Esteban de la televisión. Como tantos otros personajes de la televisión que también contribuyen al descrédito de la justicia con demandas arriba y abajo. Pero bueno, quizás el anestésico social lo estará aplicando la Esteban, que aconsejada por el mismo asesor popular, sabe que el pan y circo minimiza la irresponsabilidad popular… y si la Esteban por Andreíta ma-ta, ¿que no estará dispuesto a hacer Rajoy por ser presidente?

(Atención a lo que dice la Esteban en el minuto 4:15…)

El castigo electoral como arma arrojadiza

Este fin de semana se han celebrado elecciones en Andorra, Ecuador e Islandia. En dos de los tres comicios celebrados (Andorra e Islandia… Ecuador es un caso aparte) los partidos en el gobierno han sufrido un duro revés electoral que supondrá su desalojo del poder. Las causas, eso sí, son bien distintas. Estos tres países, con diferencias abismales (políticas, sociales, demográficas, económicas, etc.) nos permiten reflexionar sobre una tendencia electoral: el castigo electoral.

Mientras que en Islandia los socialdemócratas consiguen su victoria gracias a la dura crisis financiera y económica de la isla (casi un país en la bancarrota), en Andorra todo parece apuntar a los efectos de una dura crisis interna del partido liberal.

Puede haber tantas causas de derrota electoral como derrotas haya, pero sin duda acabamos de ver dos típicos motivos de manual: la situación económica y la situación del partido. En España hemos visto algunas de ellas, como la derrota de la UCD por la crisis interna del partido en 1982 o la derrota del PSOE por la crisis económica en 1996.

Pero no podemos olvidar otros motivos, como crisis de gran magnitud (11M en 2004), una mala estrategia de campaña, un escándalo personal o incluso un error del candidato que provoque que el contrincante se aferre a ello.

El castigo electoral es una de las maneras en que manifestamos nuestro descontento con una situación. Mucho me temo que el próximo 7 de junio lo veremos en vivo y en directo. Posiblemente por partida doble, ya que sí el vuelco electoral es una herramienta (como hemos visto en Andorra y en Islandia, en España las encuestas parecen apuntar a una derrota del PSOE), la otra es la abstención. En Andorra ayer se registró un aumento de ella y las encuestas sobre la participación en las elecciones europeas no son demasiado optimistas.

Veremos qué tipo de castigo eligen los ciudadanos y ciudadanas con derecho a voto el próximo 7 de junio, si eligen algún castigo, claro está…

Sexo, drogas, putas (y rock&roll)

Perdonen el soez titular de este post, pero esta es la estrategia que Damian McBride, estratega del Primer Ministro Gordon Brown, pretendía poner en marcha para contrarrestar el ascenso imparable del líder conservador David Cameron. Y no se trata de distribuir un vídeo porno de Brown, regalar drogas como si de un subsidio se tratara o incentivar la economía británica con la prostitución.

El objetivo era iniciar una campaña difamatoria dirigida a dañar la imagen pública del líder tory y de otros dirigentes del partido. Cómo si de un virus se tratara. La propagación debía venir a cuenta de internet, que se haría eco de los rumores que apuntarían a que David Cameron sufre una enfermedad de transmisión sexual o que su número dos sería consumidor habitual de drogas y cliente de prostitutas.

El descubrimiento de esta estrategia se ha vuelto en contra de los laboristas y, cómo no podía ser de otra forma, McBride ha dimitido de su cargo. Este episodio muestra como la guerra sucia, que existe (y mucho) en política es peligrosa para conseguir nuestros objetivos.

La publicidad negativa es muy usada en países como Estados Unidos, incluso en Reino Unido. Pero no es sólo por cuestiones legales que ésta no puede incurrir en elementos falsos, sino que el propio ciudadano es lo suficientemente inteligente como para discernir entre lo que puede y no puede creer.
La ciudadanía no desea tener a un primer ministro que haga actividades ilegales como consumir drogas o que apoye con su dinero la vejación del ser humano. No lo tolerará si no es cierto, pero será implacable contra quién siembre la mentira. Por no hablar del uso político del drama que viven muchas personas en el Reino Unido y en todo el mundo con enfermedades como el VIH…

Sin duda, estrategia desafortunada y contraproducente, que a estas alturas marca la incompetencia manifiesta de los equipos de Brown para levantar su popularidad. Gordon dejó de ser Flash, si es que lo fue alguna vez.

Más información

The Sun

El País

ABC

El Mundo